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Vuelo

El documento habla sobre el concepto de "vuelo forestal" en Colombia. El vuelo forestal permite que los dueños de plantaciones forestales puedan usar los árboles como garantía para obtener créditos bancarios o de otros actores financieros, sin tener que hipotecar la tierra. Sin embargo, la ley ha sido criticada porque podría usarse para privatizar los bosques de comunidades indígenas y negras, en contradicción con su carácter inalienable.

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Vuelo

El documento habla sobre el concepto de "vuelo forestal" en Colombia. El vuelo forestal permite que los dueños de plantaciones forestales puedan usar los árboles como garantía para obtener créditos bancarios o de otros actores financieros, sin tener que hipotecar la tierra. Sin embargo, la ley ha sido criticada porque podría usarse para privatizar los bosques de comunidades indígenas y negras, en contradicción con su carácter inalienable.

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Se reconoce el vuelo forestal como el derecho que tiene el titular o el


propietario de una plantación forestal privada debidamente registrada, para
constituir sobre una plantación futura, una garantía con cualquier entidad
financiera. Para todos los efectos jurídicos, se entiende que los árboles son
bienes muebles por anticipación conforme lo establecido en el artículo 659 del
Código Civil.
 Se reconoce el vuelo forestal como el derecho que tiene el titular o el
propietario de una plantación forestal privada debidamente registrada, para
constituir sobre una plantación futura, una garantía con cualquier entidad
financiera. Para todos los efectos jurídicos, se entiende que los árboles son
bienes muebles por anticipación conforme lo establecido en el artículo 659 del
Código Civil.
El volumen aprovechable o vuelo forestal constituye garantía real para transacciones crediticias u
otras operaciones financieras; esta norma rige únicamente para las plantaciones Forestales
comerciales y sistemas agroforestales con fines comerciales.

“El Vuelo Forestal”, una estrategia para privatizar todos lo bosques del
país. Mediante esta ley se pretende la expropiación de bosques de comunidades
negras e indígenas. Las comunidades ancestralmente han considerado el territorio
como una unidad indivisible. Mediante las normas jurídicas actuales no es posible
la apropiación y privatización de estos territorios o de sus diferentes componentes
de forma fragmentada. Es por ello, que se inventaron una figura que no tiene
ningún soporte técnico ni jurídico, que es la separación artificial del “derecho al
vuelo forestal y el derecho al suelo”. El concepto de “vuelo forestal” es uno de los
ejes fundamentales de la ley, tanto es así que lo incluyeron como “principio”, lo
cual no tiene ningún sustento técnico ni jurídico. La ley dice: “Se reconoce el vuelo
forestal como un derecho real autónomo con respecto al suelo, a efectos de su
tráfico patrimonial y de constituirse en garantía real independiente de su base
espacial, sin perjuicio de su concurrencia a interés y conveniencia del titular….”.
Mediante esta ley se autoriza a las comunidades indígenas, negras y campesinas,
a ejercer el derecho a vender mediante contrato, el vuelo forestal. También le
permite al Estado otorgar permisos y concesiones forestales, para el
aprovechamiento del “vuelo forestal” de bosques públicos, el cual se considera
que es “transferible y gravable”. Esta figura de contratos y concesiones, le da
seguridad y garantías a los inversionistas. La privatización del vuelo forestal
contradice abiertamente el carácter inalienable, imprescriptible e inembargable de
la propiedad territorial de las comunidades indígenas y afrocolombianas, y también
de los bosques presentes en el Sistema Nacional de Áreas Protegidas, que son
bienes de carácter público. Igualmente la ley pone en riesgo los derechos de
poblaciones campesinas, indígenas y negras que aún no cuentan con títulos de
propiedad sobre las tierras que habitan, en muchos casos por décadas, pero que
para el Estado son consideradas como “baldíos”; aunque en realidad en el país
son muy pocas las áreas que son baldíos. Pero el Estado a través de esta ley,
tiene la intención de dar concesiones sobre las tierras ya ocupadas y con dueños
legítimos, que no tienen definida su situación jurídica.
El 60% de los bosques naturales (aproximadamente 30 millones de hectáreas) son
de propiedad de las comunidades indígenas y afrocolombianas. Adicionalmente,
Roque Roldán, 2005, afirma que el sistema de parques nacionales se superpone
sobre el 40% de los territorios tradicionales indígenas (resguardos). El proyecto,
en la definición de áreas forestales de protección y en las áreas de reserva
forestal, no define los límites, las exenciones y los alcances sobre el manejo,
conservación, protección y el uso sostenible de los recursos forestales existentes
en territorios colectivos y en el Sistema Nacional de Áreas Protegidas.

 El vuelo forestal es un instrumento ampliamente usado en el mundo para que los dueños de una plantación
forestal puedan utilizar los árboles como garantía para acceder a recursos financieros del sistema bancario ó
del mercado de capitales. Es decir, el vuelo forestal permite poner en garantía los árboles y no tener que
hipotecar la finca ó la parcela y mucho menos buscar fiadores al momento de solicitar un crédito con un banco.

Con la posibilidad de que el vuelo forestal sirva como garantía crediticia el sector forestal colombiano recibirá
recursos frescos y más baratos del sistema bancario y del mercado de capitales. Esto también ayuda a que
nuestros campesinos no tengan que seguir acudiendo a los agiotistas quienes no sólo les cobran tasas
extremadamente altas por los préstamos sino que, además, les pagan por adelantado la madera a precios
irrisorios.

Es muy importante anotar que el vuelo forestal no aplica sobre los territorios colectivos de las comunidades
indígenas y afrocolombianas pues esos territorios, al ser inembargables, no pueden ser objeto de una garantía.
De todas maneras, esto quedó expreso en el numeral 16 del artículo 2. La figura del vuelo forestal tampoco
aplica sobre los bosques protegidos dado que está prohibida la explotación comercial de los mismos y no hay
sentido en pignorar bienes que se encuentran fuera del comercio.

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