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RITA

El documento presenta una obra de teatro que cuenta la historia de Rita, una mujer transgénero que espera el camión nocturno. Mientras espera, Rita habla con un anciano y le cuenta historias de su amiga Cristina la Pacheco. Cuando llega el camión, Rita intenta contarles a los pasajeros sobre su novio Edgar, pero es expulsada del autobús. Después toma un taxi hacia su destino final.
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RITA

El documento presenta una obra de teatro que cuenta la historia de Rita, una mujer transgénero que espera el camión nocturno. Mientras espera, Rita habla con un anciano y le cuenta historias de su amiga Cristina la Pacheco. Cuando llega el camión, Rita intenta contarles a los pasajeros sobre su novio Edgar, pero es expulsada del autobús. Después toma un taxi hacia su destino final.
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RITA

Aarón Alba

aaron.alba@outlook.es
A ti, que abrazas en tus palcos sueños y fracasos.

2
PERSONAJES, por orden de aparición.

RITA

ANCIANO

TAXISTA

BESTIA

TAQUERO

SEÑORA

CHICO DEL OXXO

OFICIAL 1

OFICIAL 2

TRAVESTI

MUJER

EDGAR

PANOCHÉ

3
I

De noche.

Sentado, Anciano espera el camión; un hombre llega a la parada con un bolso de leopardo,
saca un hitter y comienza a fumar marihuana. Anciano lo observa discretamente, el
hombre comienza a desvestirse, saca una a una las prendas que requiere para vestirse de
mujer. Anciano la observa ahora, la juzga, sí, es evidente que la juzga.

RITA: Amor… Sí, sí. Sí, sí. ¡Sí, sí, sí, sí! (Pausa) ¡Hey! Hola… Esperando el camión ¿no?
Hola… Qué tal. ¡Uf! Qué frío, ¿no cree? Debe ser la edad… Imagínese estar envuelto entre
las sábanas, con tu amor/ el amor de tu vida, no cualquier amor… y comenzar a jugar/ que
nuestras piernas comiencen a jugar, a ser curiosas/ no nosotros, jugar a esta edad es de
dementes; está bien, no hablemos de juegos. Oh… que mis manos se deslicen (Desliza su
mano hasta tocar la de Anciano, éste la quita sin voltear a ver a Rita) por accidente, claro,
hasta chocar con las de él. O no. (Tararea una canción) ¿Qué ruta espera?/ Porque tengo
entendido que la 230, la 195; la 396, 17, 40, 9 y 20 pasan por aquí. ¿Cuál espera usted?
¿Señor? ¿Abuelo? ¿Chacal? ¿Amante?/

ANCIANO: La 611.

RITA: ¡¿611?! No sabía que/ vaya coincidencia. Me hizo recordar el número del
departamento de mi querida amiga/ bueno, aunque ahora estemos encolerizadas,
(Susurrando) “encolerizadas” Me gusta esa palabra, ¿la conoce?

ANCIANO: Creo que ya viene/

RITA: (Sentándose a un lado de Anciano) Se llama Cristina la Pacheco/ en realidad se


llama/ pero eso qué importa, ¿verdad? Vive en el 611 de la Avenida Mezquites, ahí puede
encontrarla. (Fuma)

ANCIANO: Escuche/

RITA: ¿Yo?

4
ANCIANO: La verdad es que no/

RITA: Cristina la Pacheco tiene la lengua llena de historias, puras de amor/ algunas
extraordinarias/ otras no/ ¿puedo contarle las mejores? Digo, si le interesa, son cientos, nunca
acabaría; total, ya no somos amigas. (Fuma)

ANCIANO: No sé lo que pretende, pero/

RITA: Le voy a contar la primera, sólo porque es discreto: resulta que Cristina la Pacheco
no pudo dilatarse ¡era imposible!

ANCIANO: No es necesario/

RITA: Aun así: “gritaba de placer, gritaba de placer” cito a Cristina la Pacheco, nos lo dijo
incontables veces. Total/ nunca se dilató, el hombre la forzó. Segundos después, aunque La
Pacheco dice que en aquéllas ocasiones los segundos se sienten horas y que literalmente se
sienten, el hombre terminó y satisfecho se levantó. Se subió el pantalón y pellizcó el prepucio
con la bragueta y Cristina la Pacheco logró ver cómo su mezclilla se humedecía justo en la
entrepierna, y no era sangre la razón… Cristina la Pacheco no pudo llorar.

ANCIANO: Señorita, yo/

RITA: Y se fue/ el hombre se fue. Años más tarde/ muchos años más tarde se topó con
Cristina la Pacheco, la vio de peluca, con largas pestañas, ¡y tacones! Terminó viéndole los
labios/ que años atrás/ muchos años atrás, nunca imaginó de carmesí vérselos pintados.

ANCIANO: Creo que ese es mi/

RITA: Yo le dije que eliminara su primer apellido y se dejara el segundo, el de su madre:


Pacheco, por eso Cristina La Pacheco, pero tiene razón, ya no contaré sus historias de amor,
contaré las mías, ahora.

ANCIANO: Tendré que esperar otro.

RITA: Además me envidia… sí, Cristina la Pacheco me envidia. (Fuma)

ANCIANO: ¿Qué es lo que?/

5
RITA: No se moleste en defenderla. Tengo años saliendo con alguien; un varón formidable,
de una belleza incomparable, con un solo defecto: es idiota; pero lo amo, y él me ama, me lo
dice a cada rato y esa es la razón de que Cristina la Pacheco me envide.

ANCIANO: Usted me va a perdonar, pero/

RITA: ¿Perdonarlo?, ¿por qué? Es un gran oyente; sólo por eso le voy a compartir mi
experiencia con el amor/ escuche, le escribí hace poco un poema, ¿quiere conocerlo? Lo
memoricé.

ANCIANO: Me encantaría, se-señorita, pero/

RITA: ¡Qué va!, ¡qué va! (Lo interpreta) Sí, tú me amas; me amas como mis labios a los
tuyos, como mis brazos a tu espalda y tu espalda a mis uñas cuando te encajan; me amas
como la pared a mi rostro cuando me embistes brutalmente contra ella; me amas como mis
cabellos aman tus dedos cuando tiran de ellos; me amas como tu mano a mi mejilla cuando
te molesto; me amas, sí, Edgar, tú me amas…

ANCIANO: Es muy/

RITA: Porque yo estudié, sí estudié/ y se lo leí tal cual a Cristina la Pacheco cuando me dijo
la muy cretina que Edgar no me ama, ¡sinvergüenza!, ¡y todavía yo pagué las pizzas!

ANCIANO: Ahora sí me tengo/

RITA: Porque yo pagué las pizzas ese día, que no me venga con reclamos.

ANCIANO: Un placer, señorita/

RITA: El placer es mío; no todas las noches me dicen señorita; a los jotos cada vez nos odian
más porque adquirimos poder/ nos empoderamos/ ¿Qué?, ¿ya se va?

ANCIANO: Es el 611, mi ruta.

RITA: También es la mía, qué malentendido; yo que dejé pasar dos camiones porque no
quise cortarle la plática, ¿nos vamos?

Anciano se levanta, Rita se acerca a él para ayudarle a levantar, pero éste le quita
groseramente la mano. Rita se indigna y se sube rápido al camión; observa cómo Anciano

6
sube con dificultad las escaleras; saca un chicle y comienza a masticarlo. Voltea a ver el
concurrido pasillo. Se recorre como puede al centro de él. Saca su cosmetiquera y
rápidamente se pinta con polvo blanco el rostro, se ruboriza de más.

RITA: ¡Buenas noches!, ¡buenas noches, damas y caballeros! Disculpen la molestia, no


vengo a robarles, no se asusten/ no se alarmen. Vengo a preguntarles ¿quién no se ha
enamorado? ¡Alce la mano quién se ha enamorado! ¿Ninguno? ¡Falsos! ¡Todos nos hemos
enamorado! Antes de comenzar, tengo necesidad/ necesidad de presentarme, lindo público:
¡Mi nombre! ¡Mi nombre es Rita! ¡Rita, así me conocen! ¡Rita, así me llamo! Y yo, quiero
contarles una historia de amor; única y sin par/ ¡pásele!, ¡pásele!, lo estábamos esperando
viejillo irrespetuoso, horas para subir, como si nosotros no tuviéramos prisa. ¡Y no le cedan
el lugar!/ A ver, señora, ¿por qué me mira así? ¿Le da risa mi cara?, ¿se ha preguntado,
señora, por qué se ríe?/ ¡O’ra chofer!, ¡no traes puercos!; algunos pasaditos de peso que yo
más bien llamaría porcinos, porque cerdos se escucha mal. ¡Joven! ¡Joven! ¿Quiere dejar su
celular y escucharme? Estoy trabajando, caramba. ¡Respete mi trabajo! ¿O qué? ¿No quiere
escuchar mi historia de amor?/ porque vengo a contarles una historia de amor. ¿No? (Le
escupe el chicle al joven) ¿Y ustedes qué me ven? ¿Qué nunca los han ofendido en su
trabajo? Ya, ya/ ¡No me toque! ¿Bajarme?, ¡bájese usted primero! Yo pagué mi pasaje/
además vengo a contarles que un varón formidable se enamoró de mí, ¡Sí, se enamoró de
mí!, ¿quieren saber su nombre?, ¿no? ¿Ninguno? Tú sí, ¿cierto? Se llama Edgar, este hombre
y yo acabamos de/ a ver/ a ver, escuchen; ¡escúchenme, carajo! Si alguien de ustedes damas
o caballeros; hembras o machos; hombres o mujeres; duques o duquesas; falsas o falsos;
hipócritas o hipócritos, ¡o como quieran que se llamen! ¡A todos aquéllos que el amor los ha
burlado! ¡Que el mismísimo cupido los declara sus bastardos! ¡No!/ ¡No!, ¡suéltenme! ¡No
tienen derecho! ¡Suéltenme! ¡Érase una vez!, ¡dos amigos que!/ (La empujan fuera del
camión) ¡Imbéciles! (Pausa) ¡Devuélvanme mi chicle!

Se acomoda con cuidado y lentamente cada uno de sus accesorios; ordena sus cosas en su
bolso. Como puede se limpia lo blanco del rostro; se levanta.

7
RITA: ¡Taxiiii!

TAXISTA: ¿Para dónde, damita?, porque ya voy a entregar el coche/

RITA: No sea descortés; voy aquí a unas cuadras, a la colonia Tragedia.

TAXISTA: ¿A la Tragedia?

RITA: Ay, (Abre la puerta y se sube) No le piense tanto, además es de noche y no hay
tráfico.

TAXISTA: Como quiera, le voy a cobrar un extra, ¿no hay problema?

RITA: Cóbreme lo que quiera.

TAXISTA: ¿A qué calle de Tragedia?

RITA: La calle se llama Edipo, entre por Esquilo, hasta alcanzar El Coro, tome esa ruta y de
ahí le guío.

TAXISTA: Como usted diga… señorita.

RITA: Cállese y acelere. (Breve pausa) ¿Y a poco usted trabaja de noche?

TAXISTA: Los fines sí.

RITA: ¿Y no le da miedo?

TAXISTA: Depende.

RITA: ¿De qué?

TAXISTA: ¿Usted trabaja de noche?

RITA: ¿Piensa que soy prostituta?

TAXISTA: No, pues pregunto.

RITA: Sí, soy prostituta…

TAXISTA: Oh…

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RITA: En la obra… soy actriz. Lo que pasa es que Edgar se molestó conmigo; Edgar es mi
novio, trabaja en el teatro donde nos presentamos. Pero antes le cuento, escuche; Edgar y yo
estudiamos juntos, en la prepa 262, ¿sabe dónde es?

TAXISTA: Cómo no, pues si yo estudié ahí.

RITA: Ah, ¿sí?

TAXISTA: La big-mama, big-mama/

RITA: ¡Estudió en la 262! ¿Conoció a Edgar?

TAXISTA: No creo, ¿de qué generación es?

RITA: De la mía.

TAXISTA: ¿Pues cuál?

RITA: ¿Le molesta si fumo? (Saca el hitter de su bolsp)

TAXISTA: Sí.

RITA: (Mete el hitter a su bolso) No me acuerdo… oye… y… tú que andas de noche, ¿nunca
te han faltado el respeto?

TAXISTA: Usted lo acaba de hacer.

RITA: Ah, ¿sí?

TAXISTA: Me hablaste de tú.

RITA: Hablémonos de tú. (Pausa) ¿Entonces?

TAXISTA: ¿Qué?

RITA: Eso… ¿Una mujer nunca te ha tocado?, ¿o te ha sugerido algo?/ Porque según
Cristina la Pacheco todos los taxistas/ ¿te he hablado de Cristina la Pacheco?/ Mmmm,
espera/ ¿qué te pregunté?

TAXISTA: Que si/

RITA: Ah, ya/ ¿Y sí?, ¿te han tocado?

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TAXISTA: Pues sí, varias/

RITA: ¿En serio?

TAXISTA: Sí.

RITA: ¿Y qué te dicen?

TAXISTA: Pues que si me la chupan.

RITA: ¡Qué bárbaras!

TAXISTA: Pues no, no tanto.

RITA: ¿Y te gusta?/ ¿cómo lo hacen? Porque/ bueno ya... ¿y luego?

TAXISTA: Pues unas sí, otras no… muerden.

RITA: Qué tontas.

TAXISTA: Pues uno trata de no ser exigente, ¿o qué?

RITA: Y oye… ¿y un hombre? ¿Nunca te lo ha pedido?

TAXISTA: Sí.

RITA: ¿Y?

TAXISTA: Pues también… (Pausa) Tú… eres vato, ¿verdad?

RITA: En las mañanas.

TAXISTA: ¿Y qué o qué?

RITA: Tú di.

TAXISTA: Pues lo que tú quieras.

RITA: Bájate el cierre.

TAXISTA: ¿Aquí?, ¿Y luego si pasan los polis?

RITA: No pasa nada, confía.

TAXISTA: Los hoteles por aquí son baras.

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Rita abre el cierre y desabrocha el cinturón de Taxista, se acomoda y antes de comenzar a
hacerle sexo oral saca un condón.

TAXISTA: ¿Con condón?

RITA: Shshsh…

TAXISTA: Espera, espera; (Orilla el taxi) mejor hay que ir a un hotel, tú lo pagas y ya no
te cobro. (Rita continúa con su labor) Espera… Espérate… Ah… Ay, güey… Oye… ¿neta
no quieres ir a un hotel? Si quieres lo pago.

Rita se reincorpora, vuelve a vestir a Taxista, se acomoda en su asiento; recoge su cabello,


saca su labial y comienza a pintarse.

RITA: Tú ganas, pero que sea uno cerca de mi casa.

TAXISTA: Ta’ bien. (Arranca el taxi)

RITA: ¿Sirve la radio?/ Oye, ¿quieres que te cuente algo?

TAXISTA: ¿Qué?

RITA: Una historia de amor, ¿te gustan las historias de amor?

TAXISTA: No mucho, pero, pues como sea/

RITA: Te va a gustar.

TAXISTA: ¿Tarda mucho? O sea, ¿dura mucho la historia?

RITA: Depende.

TAXISTA: ¿De qué?

RITA: De qué versión prefieras, la rápida, así sin detalles; fulano le dijo a fulana, por
ejemplo; o la extendida, con todos los detalles, el clima, el vestuario, etcétera, etcétera.

TAXISTA: Pues la rápida, ¿no? Ya mero llegamos, o si quieres mejor/

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RITA: Ay no, así no. La rápida no sabe igual, ni le vas a entender. (Pausa) Lo que si te
puedo decir, es que ya nada será igual.

TAXISTA: ¿Por qué o qué?, ¿ya no piensas regresar con este güey?

RITA: ¿Con quién?

TAXISTA: ¿Pues no dijiste que te peleaste con tu novio?

RITA: ¡Ah, sí! ¡Te acordaste! Efectivamente señor, taxista; discutimos/ y todo por culpa de
Cristina la Pacheco; Cristina la Pacheco es mi amiga, de mis mejores amigas, mi hermana;
de hecho, es mi única amiga/

TAXISTA: Hey/

RITA: Ella me dijo hace no mucho que Edgar no me amaba; Edgar es mi novio/ bueno, no
sé/ Él… Yo le dije lo que Cristina la Pacheco me dijo, ¿y qué crees?

TAXISTA: Pues no sé/

RITA: Se enoja; dice que Cristina la Pacheco es mentirosa, falsa/ obvio defendí a Cristina la
Pacheco, siempre lo hago; crecimos juntas, aprendimos juntas/ erramos también, y esa fue la
razón para que Edgar dejara de abrazarme, se levantara; vistiera, arreglara su cabello, abriera
la puerta y se fuera.

TAXISTA: ¿Y se fue a dónde o qué?

RITA: No lo sé, lo estoy buscando. ¿Tú lo has visto?

TAXISTA: ¿Pues no dijiste que trabaja en el teatro?

RITA: Como sea, se fue; además hizo algo que no debió haber hecho.

TAXISTA: ¿Qué hizo o qué?

RITA: Detente, creo que vi algo.

TAXISTA: ¿Qué? (Se frena, Rita baja del taxi)

RITA: Adiós.

TAXISTA: ¿Adónde vas?

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RITA: Al mundo.

TAXISTA: ¡No chingues, todavía chupaste!

RITA: ¡Aprende a bañarte, cerdo!

TAXISTA: ¡Chinga tu madre! (Arranca y sale)

Rita espera a que se pierda a la distancia. Camina.

RITA: ¿Qué miran?, ¿nunca han visto a una prostituta? ¿A una actriz que fue prostituta?,
¿no?; ¿o a una prostituta que fue actriz?, ¿tampoco? Deberían, que yo siempre los observo;
(saca un cigarro de su bolso, enciende uno) No se crean, no soy tan estúpida para verlos
todo el tiempo, me dan flojera/ ya díganme ¿quién ha visto a Edgar? ¿Nadie? Imbéciles.
Tengo cosas más importantes qué hacer, como contar una historia de amor.

Avanza un par de casas y se detiene afuera de unos departamentos; la puerta está abierta,
entra. El pasillo está repleto de personas, unos drogándose, otros teniendo sexo, otros
simplemente observando.

RITA: Véanse, me dan asco. ¡Bestia!, ¡Bestia!

BESTIA: ¿Qué quieres?

RITA: Contarte una historia de amor/

BESTIA: No me importa.

RITA: No seas patán, no me hables así; dame cien.

BESTIA: ¿Café?

RITA: Agua, ¿qué no me ves con sed?

BESTIA: ¿Qué no has chupado?

RITA: No estoy de humor, ¿lo has visto?

13
BESTIA: ¿A quién?, ¿a Edgar?

RITA: Sí.

BESTIA: Hace rato/

RITA: ¿Hace rato?, ¿diez?, ¿quince?, ¿una hora?/

BESTIA: Hace veinte/

RITA: ¿Con quién?, ¿solo?/

BESTIA: Cien varos/

RITA: Ahorita te los doy; te pregunté sí/ ay, ten (Le entrega cien pesos y toma la bolsa con
cristal) ¿Vino solo?

BESTIA: Hay más clientes, dame chanza/

RITA: Bestia, no me hagas hacerte un escándalo, ¿vino solo?

BESTIA: Sí/

RITA: No es cierto.

BESTIA: No pues, vino con alguien.

RITA: ¿Un hombre?

BESTIA: Sí/

RITA: ¿Era joto?, ¿cómo era?, ¿te dijo algo?

BESTIA: No sé, mujer, ya cáile.

RITA: ¿Preguntó por mí?

BESTIA: ¡Que no!

RITA: Chingaderas contigo, Bestia.

BESTIA: Ya, lárgate. (Camina Rita hacia la salida)

RITA: ¡Suéltenla, cabrones! Compren la suya.

14
En la esquina, un puesto de tacos; Rita se detiene, abre su bolso, hurga un poco en él. Se
dirige al puesto de tacos.

RITA: ¿Todavía alcanzo?

TAQUERO: ¿Qué no ve cuánta carne?

RITA: Yo veo pura mezclilla.

TAQUERO: ¿Va a querer tacos?

RITA: ¿Y de qué tiene?

TAQUERO: Cabeza, chorizo, lengua, bistec y de todo lo demás, lo que quiera, tengo.

RITA: Eso de ahí, ¿qué es?

TAQUERO: Carne, ¿cuántos, güerita?

RITA: Ya, es broma, sólo preguntaba/ una siempre pregunta/ tengo necesidad de preguntar,
además una nunca sabe.

TAQUERO: ¿De qué le sirvo?

RITA: Deme uno de amor/ dos mejor, por si uno me queda mal. Siempre es necesario tener
respaldos, Cristina la Pacheco lo mencionó una vez; pero yo no, con Edgar me basta; no
necesito a nadie más. Con sólo verle sus brazos, escuchar su voz, besarlo/ uy, sus labios.

TAQUERO: ¿Bistec?

RITA: Sí, dos; sin cebolla, porque luego no quieren besarla a una, y una también quiere
besar. Los besos son todo y nada; dice Cristina la Pacheco que, si besas, ya te perdiste y si
continúas besando y no sientes nada, entonces ya lo perdiste/ Oiga, ¿usted se acuerda de su
primer beso?

TAQUERO: ¿Cilantríto?/

RITA: No mucho/

TAQUERO: ¿Así?/

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RITA: Poquito más/

TAQUERO: ¿Chilito?/

RITA: Asado/ no, del otro.

TAQUERO: (Le entrega el plato) ¿Refresquito?

RITA: ¿A cuánto?

TAQUERO: Quince/

RITA: ¡¿Queeeé?! No, gracias. (Pausa) Yo sí me acuerdo, Taquero, de mi primer beso,


¿quiere saber cómo fue?

TAQUERO: ¿No va a cenar?

RITA: Una se acostumbra a hablar con la boca llena, hasta con el culo/

TAQUERO: Cuarenta y tres, joven; ándele sí, para servirle.

RITA: (Comiendo y sin dejar de fumar) En la preparatoria 262; en el edificio C; los baños
de la planta baja, en el cuarto pupitre; poquito después de las siete y media de la mañana.
(Pausa) Parece como si respirara otra vez el perfume de los baños/ ¿De qué refresco tiene?

TAQUERO: De todos/

RITA: ¿Cocas?/

TAQUERO: ¿Light?/

RITA: Écheme una. (Taquero le pasa un refresco) Sí, como esa mezcla entre orina, caca, y
perfume corriente. De hecho, fue la primera vez que besé a un hombre; bastó un beso para
saber que podía amar, y el mismo beso para conocer la jodida incertidumbre, el miedo;
Cristina la Pacheco dice que eso no puede ser cierto/ pero una nunca sabe cuándo será la
última vez que beses al amor de tu vida, ¿o sí, Taquero? ¿Quiere que le cuente una historia
de amor?

TAQUERO: … ¿Otro?

RITA: Sí, pero sin doble tortilla/

16
TAQUERO: ¿Igual?/

RITA: No/

TAQUERO: ¿Choricito?/

RITA: Échemelo/ Y me acuerdo que él saltó por la ventana, dijo: “Mira, para que no nos
cachen, tú te sales por la puerta y yo por la ventana” Y yo: “Está bien, está bien” (Taquero
le pasa un plato con otro taco) Estábamos muy asustados; después de ese beso, le siguieron
muchos más; eso hacíamos todo el día: besar. Después las mamadillas/ Cristina la Pacheco
me envidia; todavía hace poco me dijo que mi formidable hombre; preso de tal belleza/
porque es muy bello/ él nació bello y se morirá bello/ Y fíjese que tenemos una historia digna
de contar… una historia de amor/

TAQUERO: ¿El último?/

RITA: No gracias/ ¿No? ¿No le interesa escuchar?/

TAQUERO: ¿Le cobro? Treinta y siete.

RITA: Deje lo mastico. (Pausa) Se llama Edgar, ¿lo conoce? Todos por aquí lo conocen.
¿Lo ha visto? Lo estoy buscando. Si lo ve, dígalo que Rita lo busca. (Saca la cartera de su
bolso, paga a Taquero con puras monedas) Ahí tiene.

TAQUERO: Para servirle.

RITA: Ni las gracias le di.

Camina hacia la esquina, el semáforo para peatones permanece en verde, no cruza.


Cambia de color a rojo, no cruza. A verde, no cruza. A rojo, Rita avanza.

RITA: ¡Ay, Edgar!, ¡ládrame perro, para saber dónde estás! ¡Ládrame!

Se detiene justo en medio de la avenida, se sienta; deja su bolso a un lado, las luces de los
coches la iluminan uno a uno, se escuchan el claxon de varios.

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TAQUERO: (Voz en off) “¡La van a matar!”

RITA: ¡¿Y qué le importa?! (Saca de su bolso el cristal; lo presiona) Nadie le enseñó a
escuchar, ¿y qué le importa si me aplastan o no?; cada quien muere como quiere; (una señora
le observa y le escucha desde la esquina) pero antes, tenemos algo qué hacer, yo, por
ejemplo, debo contar una historia de amor; pero eso a nadie le interesa, por ahora; después
no dejarán de hablar de mí: “Que Rita, ¿qué?”, “Pero era muy tranquila”, “¡¿Rita?!” “Ay, esa
Malvina era una loca” Hasta Panoché me va a ascender. (Suena el celular de Rita, lo ve, lo
arroja de nuevo al bolso; lo vuelve a tomar, contesta) ¿Qué quieres? (Breve pausa) ¡No te
voy a decir! ¿Y qué querías que hiciera?, ¿que me quedara contigo?, habría consecuencias/
todo el tiempo hay consecuencias/ siempre hay consecuencias. ¿Sabes cómo me siento? ¡No!,
¡no sabes! ¡Cállate, déjame hablar! No te importo, ¡nunca te importé! ¡Eres un egoísta!,
¡hipócrita! Siempre fuiste un mentiroso hijo de puta/ no, ¿sabes qué? Te voy a insultar como
te mereces, eres un hideputa; ¡oh, hideputa bellaco, y cómo eres católico! Pues claro, ¿Qué
quieres? Yo sí estudié, no me corrieron de nueve escuelas por drogadicto y acosador… Sí…
Sí, sí… Sí, Edgar sí. Sí me dijeron, ¿pues quién? El Bestia; (pausa) ¡No compré! Te buscaba
Edgar, te buscaba. ¿Y tú? ¿Ah, te lo encontraste? ¿Sabes qué? Jódete. Me estás doblemente
matando; primero haces lo que haces, ahora por tú culpa están a punto de atropellarme en la
avenida, ¡adiós! (Arroja el celular al suelo, se quiebra) Ah… estúpida. (Señora se acerca)
¡¿Y usted qué me ve?!

SEÑORA: ¿Se siente bien?

RITA: Sí, doña, rebosante de alegría.

SEÑORA: ¿Le pasó algo, señorita?/

RITA: Sí, sí, doña, sí. Déjeme en paz.

SEÑORA: Ya va a cambiar a verde el semáforo/

RITA: Ah, ¿sí? Pues camine, le queda poco de vida, no se nos vaya a adelantar. (Señora
toma el brazo de Rita con fuerza, la obliga a caminar) Suélteme/

SEÑORA: No la voy a dejar aquí. (Llegan a la esquina)

18
RITA: ¿Ya? Gracias, acaba de salvarme la vida; no sabe cuántas ganas tenía de vivir. (Pausa.
Rita saca un cigarro, lo enciende)

SEÑORA: La he visto por aquí.

RITA: ¿Es espía doña? ¿Madrota?

SEÑORA: ¿Eres Rita?

RITA: Sí. ¿Me conoce?

SEÑORA: Todos por aquí le conocen, señorita. ¿Ya cenó?

RITA: ¿Se larga? Déjeme tranquila.

SEÑORA: ¿Puedo ofrecerle una taza de té, o café?

RITA: ¿Tiene café, señora? Me sorprende/

SEÑORA: No de ese café. (Pausa) Vivo muy cerca de aquí, ¿por qué no me acompaña?

RITA: No sea tan educada conmigo, ¿qué no me ve? Ya sabe quién soy. Váyase.

Señora vuelve a tomarla del brazo.

RITA: Dije que no/ ¿no entiende? (No se resiste)

SEÑORA: Por aquí, sígame.

Caminan.

RITA: ¿Qué quiere hacer, doña?, ¿es lesbiana?

SEÑORA: A propósito, ¿cuál es su nombre?

RITA: ¿Para qué quiere saberlo?, ¿Así se la vive, preguntando a todos sus nombres y
invitándolos a su casa/ ¡e! invitándolos a su casa? Le advierto, no voy a darle placer.

SEÑORA: No es lo que busco.

19
RITA: Yo busco a Edgar, ¿lo conoce?

Entran a una vecindad.

RITA: (Se zafa del brazo de Señora) ¿Adónde me trae?, ¿qué me vio cara de rata?

SEÑORA: A mi casa. (La vuelve a tomar del brazo. Avanzan)

RITA: ¿Cómo puede llamar a esto casa?

SEÑORA: Es mejor que las calles.

RITA: ¿Y ellos?

SEÑORA: Vecinos.

RITA: ¿Cómo puede llamarlos vecinos? Qué asco.

SEÑORA: A mí no me lo parece.

RITA: No mienta por convivir, da asco y punto.

SEÑORA: Aquí, pase; disculpe si no está ordenada.

RITA: No importa, ya estoy acostumbrada.

SEÑORA: Tome asiento.

RITA: ¿Está loca? ¿Dónde me voy a sentar?, ¿en el suelo?

SEÑORA: Dónde se sienta cómoda.

Rita se queda de pie; observa con detalle la casa, las fotografías que están en la pared;
después repara en Señora que hierve agua; la mira con extrañeza.

RITA: Qué frío. ¿Usted cómo se calienta? Porque el cartón no sirve de nada.

SEÑORA: Hay fríos más crueles Rita, y no me refiero al clima.

RITA: ¿Y qué hace a esta hora en las calles?, ¿es prostituta?

20
SEÑORA: No.

RITA: ¿Y entonces?

SEÑORA: Me gusta caminar por las noches.

RITA: Como a las prostitutas.

SEÑORA: No, ni siquiera lo piense; tuve demasiado, ¿azúcar?

RITA: ¿Mascabado?

SEÑORA: No tengo.

RITA: Da igual. La que tenga.

SEÑORA: ¿Así de caliente?

RITA: (Bebe un sorbo) Voy a tener que esperar a que se enfríe; pero sí, gracias, qué amable.

SEÑORA: Si no tiene donde dormir, puede hacerlo aquí; no hay mucho espacio, pero lo
haremos si es necesario.

RITA: Tengo muchas casas dónde dormir y cosas qué resolver.

SEÑORA: ¿Cómo sentarse en las avenidas?

RITA: ¿A usted qué le importa? (Se levanta)

SEÑORA: Siéntese, siéntese Rita, por favor.

RITA: (Se sienta) ¿…Y vive sola?

SEÑORA: Antes no. Ahora sí.

RITA: Sí, lo imaginé. ¿Viene su hijo a visitarla los fines de semana y sus nietos los miércoles
a la hora de la comida?

SEÑORA: Mi Jonathan murió hace días.

RITA: ¿Lo atropellaron?

21
SEÑORA: Lo asesinaron… en el callejón de la Bestia… mi hijo era… le gustaba aquella
vida… yo nunca le prohibí nada. Pero alguien sí le prohibió la vida… catorce puñaladas… y
la rata asesina sigue libre.

RITA: Ay doña… qué pena.

Rita le toma la mano a Señora.

RITA: Su hijo Jonathan… seguramente lo merecía/

SEÑORA: ¡Fuiste tú!/

RITA: ¡Me largo!/ (Rita avanza hacia a la puerta, pero Señora se interpone en su camino)

SEÑORA: De nada te sirve desaparecer Rita, las cucarachas siempre regresan a la porquería.
(Rita la toma del brazo con fuerza para quitarla de su camino, Señora se resiste) Le dije a
Panoché que te encontraría y te haría pagar, ¡lo vas a pagar!

RITA: ¿A quién? ¿A usted? ¿A Jonathan?/ es más. ¿Quién es Jonathan?, yo no conozco a


ningún Jonathan, ¿por qué debería de conocerlo? No me mire así/ ¿cree que miento?, ¿es
eso? (Pausa) ¡Deje de verme con lástima! ¿Me tiene lástima?, ¿piensa que conocí a
Jonathan?/ yo no lo conocí/ nunca me lo presentaron/ es más, en mi vida he conocido a un
Jonathan. Le dije la verdad/ deje de verme así, ¿quiere que le pague el té? Tenga (abre su
bolso, saca de él un par de monedas, se las arroja a los pies a Señora) ¿Conforme?

Abre la puerta, sale y la azota, camina.

RITA: ¡YO! ¡NO! ¡CONOCÍ! ¡A! ¡NINGÚN! ¡JONATHAN!

Avanza a la avenida. Se sienta en la banqueta, se droga con el cristal. Alza su vista y breves
segundos observa el cielo.

RITA: ¿Tú qué me ves, luna asquerosa? ¿Quieres que te cuente una historia de amor? Es mi
historia de amor. ¿Sí? ¿No? ¡Responde! No me veas así, tú tuviste la culpa. Si tan sólo
hubieras sido honesta. (Pausa) Deja de verme o ¿quieres hablar?/ Ah, qué bien; porque tengo
tantas cosas que decirte; tú sabías; me escuchaste/ no me vengas con/ porque no me vas a
hacer sentir así (Junta sus dedos) Ni un poquito de remordimiento. Te lo advertí/ te lo

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advertí, ¡no me importa el tiempo!/ ¡Ni tus pinches dioses ni tu jodido Dios!/ ¡De! ¡Masiado
tarde! ¡De! ¡Masiado tarde! Esas cosas no se hacen, tú lo sabías. ¡Ah! ¿Qué no es mío?, ¿qué
no es mío? ¡Edgar es mío!/ ¡es mi Edgar! (Pausa) ¡¿Y tú quién eres para decir de quién o no
es?! ¿Tú cuándo tuviste algo? ¡Nunca! Ni a mí me tuviste; no me merecías/ ¡pues claro!
¿Cómo querías que llegara a tu casa? El otro que nunca contestó el teléfono, ¡tú menos! Si
no es por el hambre que tenía, nunca hubiera tocado tu puerta; pero eso no importa, porque
gracias a eso supe la calaña de persona que eres/ ¡qué fuiste! ¿Y quieres saber algo? ¡Sí! ¡Sí,
te extraño! (Vuelve a fumar) Y todavía me debes las pizzas…

Se levanta. Avanza hacia la esquina y se aproxima a un Oxxo. Abre su bolso, saca su


cartera; abre todos sus compartimentos, la vuelve a cerrar. Toca la ventanilla.

CHICO DEL OXXO: ¿Qué te ofrezco?

RITA: Una historia de amor/ no, no, no te vayas; no te vayas por favor. Sí quiero algo.

CHICO DEL OXXO: ¿Qué vas a querer?

RITA: Quiero una cerveza.

CHICO DEL OXXO: ¿De cuál?

RITA: La que sea, tengo sed.

CHICO DEL OXXO: ¿Tecate?

RITA: Sí, de esas.

CHICO DEL OXXO: (Se retira de la ventanilla, se vuele a acercar) ¿Light?

RITA: ¿Tú qué crees?

Chico de Oxxo se retira de la ventanilla; Rita se acerca hasta casi meter su cabeza.

RITA: ¡Y unos cacahuates, de los que tienen chilíto!/ ¡Y oye!, Chico del Oxxo ¿quieres
escuchar una historia de amor? Puedo quedarme aquí, ¿si quieres? No pienso meterme

23
contigo, ¿qué dices? Desde aquí podemos platicar. (Pausa) ¿Tú qué sabes de los celos? ¿Son
malos? Porque Cristina la Pacheco dice que no, que celamos lo nuestro.

Se acerca Chico de Oxxo con la Tecate light y los cacahuates en manos.

CHICO DEL OXXO: Te cobro veinticuatro.

Se los entrega. Rita recoge las cosas; alza su pierna para hurgar en su bolso.

RITA: ¿Tienes cambio?

CHICO DEL OXXO: ¿De cuánto?

RITA: Déjame ver… (Sigue hurgando en su bolso, lo cierra rápido. Corre)

CHICO DEL OXXO: ¡Oye! (Abre rápido la puerta) ¡Oye! (La persigue) ¡Atrápenla!

RITA: ¡Está loco, no le hagan caso!

Unas torretas bañan la calle. Rita deja de correr. Camina a pasos lentos, con disimulo. Los
oficiales la observan naturalmente. Chico del Oxxo aprehende a Rita.

CHICO DEL OXXO: ¡Policías!, ¡policías! ¡Pinche vieja!/ No te muevas/

RITA: No me estrujes/ ya, ¡ya! Oxxéro de mierda; no eres Edgar para lastimarme.

Los oficiales llegan.

CHICO DEL OXXO: Robó, oficiales; la cerveza y los cacahuates.

Rita deja caer las cosas, se gira a espaldas de Oficial 1 y alza sus manos. Chico del Oxxo
recoge las cosas.

CHICO DEL OXXO: Pinche loca. (Sale)


24
RITA: Has lo que tengas qué hacer.

OFICIAL 1: ¿Otra vez?

RITA: Cambian cada semana de empleado, Sr. Justicia. (La esposa) ¿Qué hago?, ¿qué se
aburran? (La sube a la patrulla)

OFICIAL 1: La Malvina.

OFICIAL 2: ¿Otra vez?

RITA: Para que no me extrañen, oficiales.

OFICIAL 1: ¿Qué?

OFICIAL 2: Como usted diga jefe.

OFICIAL 1: Ya, Malvina, danos una lana, ¿o quieres?/

RITA: Sí, sí quiero.

OFICIAL 1: Cómo chingas, chingadera.

RITA: Es su trabajo oficial, llévenme a los separos; o déjenme contarles una historia de
amor/

OFICIAL 2: No/

OFICIAL 1: Cierra el hocico, mejor. (Enciende la radio)

Rita recarga su cabeza en la ventanilla de la patrulla. Las incandescentes luces de la


ciudad bañan su rostro en un ir y venir de diversos colores. Me asombra su mirada, es
melancólica. Llegan a la cárcel, le abren la puerta a Rita. Uno de ellos toma su bolso, el
otro la jala del brazo hacia la puerta de los separos. Oficial 1 se adelanta y sobre el
escritorio extiende una hoja de registro y una pluma. Oficial 2 le quita las esposas, Rita
toma la pluma y comienza a escribir en la hoja. Oficial 1 lee la hoja de registro, la arranca,
le entrega otra a Rita.

OFICIAL 1: Tú nombre.

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RITA: Escribí mi nombre.

OFICIAL 1: ¿Lo escribo yo?

RITA: Si no es mi nombre, no lo escribo y punto.

OFICIAL 1: Como quieras, Josué. (Escribe en la hoja de registro, voltea a ver a Oficial 2)
Llévatelo.

RITA: ¿Y mi llamada?

OFICIAL 1: ¿A quién? ¿Para qué? No. Tú llévatelo.

Oficial 2 empuja a Rita.

RITA: Quiero ir al baño/

OFICIAL 2: Cállate, Malvina. (La encamina por un pasillo)

Hay una celda vacía y otra con varios presos; Oficial 2 abre la reja e introduce a Rita con
los otros. Cierra la reja, sale. Rita se queda de pie observándolos a todos; será al público a
quien se dirija.

RITA: ¿Y ustedes qué me ven?, ¿por qué están aquí? (Pausa) ¿Están aburridos?
(Observando a su alrededor) Tienen suerte… fumigaron. Qué lástima que no los encerraron
con las cucarachas; pero ¿encerrarnos? Si nosotros somos las cucarachas, ¿no? Debemos
serlo, por algo estamos aquí. (Pausa) ¿Quieren saber?, ¿por qué me trajeron? ¿No? (Pausa)
¿Nadie? Me da igual, arránquense los oídos si quieren; estoy aquí, porque en este jodido país
nos encierran por todo; a mí por querer contar una historia de amor, que no es cualquier
historia. ¿No es patético?, ¿saben qué es patético?, ¿fueron a la escuela?/ ¿no verdad?/ ¿Sí?/
¿tú sí? Pues no te creo; no estarías aquí, eso dicen ellos. (Pausa) ¿Tienen hambre? Qué
lástima, yo sí cené; cené tacos, y me quitaron unos cacahuates/ ah, por eso estoy aquí; porque
quise, amablemente contarle una historia de amor al Chico del Oxxo, ¿y saben qué? (Pausa)
No tiene caso. Pero sí tenía dinero, no crean que soy una muerta de hambre como ustedes/

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OFICIAL 1: (En off) ¡¿Quieres callarte?!

RITA: ¡No me voy a callar!, ¿cómo ves?/ ¡¿Quieres callarme?! Ven, abre la celda, ¡córtame
la garganta!, y aun así seguiré hablando/ ¿Cómo?, ¿quién sabe? Pero no lo dudes. No lo
dudes. Porque tengo muchas cosas qué decir, tú no sabes nada; tú eres un ingenuo; un imbécil
iluso como todos los otros, ¿creen que nos protegen? ¡Bravo!, ¡bravo! ¡Excelso, oficiales!
Son nuestro futuro, ¡el futuro de México! Qué pinches escuincles/ ¡no, ustedes son el futuro
de México!

Atrás de Malvina, en la esquina, sentado está Travesti, le interrumpe.

TRAVESTI: Deja de ladrar, Malvina. Deja de ladrar…

RITA: Tú… qué milagro. ¿Qué haces por aquí? ¿Ya la agarraste de hotel?/ ah, por cierto,
págame lo que me debes, porque si no es aquí, a ti no te vuelvo a ver.

TRAVESTI: (Se levanta) ¿Qué dijiste, perra?/

RITA: Ya/ ya, ya… quédatelo, te lo regalo; no me hace falta, tengo mucho dinero.

TRAVESTI: (Olfateando a Rita) Hueles a sangre, Malvina.

RITA: Y tú apestas a semen.

TRAVESTI: (Rodeando a Rita) No seré yo, Malvina. No seré yo…

RITA: ¿Estás drogada?

TRAVESTI: No te hagas la ingenua.

RITA: ¿Yo? No podría, querida.

TRAVESTI: ¿A poco no sabes?

RITA: ¿Qué?, ¿qué te robaste el varo?, ¿qué eres una golfa pederasta?/

TRAVESTI: Tú siempre andabas con ella, Malvina, tú siempre andabas con ella, y qué raro
que hoy te desapareciste, como con la Jonathan, tú, como las cucarachas, te fumigaste,
Malvina/

27
RITA: Tengo semanas sin verla.

TRAVESTI: No hablo de la Jonathan, Malvina. Todas sabemos que la pobre está más
enterrada que nunca.

RITA: Pobrecilla.

TRAVESTI: ¿Quién? ¿La Pacheco?

RITA: A Cristina tengo semanas sin verla, estábamos encolerizadas, ¿sabes lo que significa?
No, estúpida, no es bañarse en cloro.

TRAVESTI: Los rumores son fuertes, Malvina. Y tú más que nadie sabe, que los rumores
son verdades.

RITA: Deberías dar clases de filosofía, y así dejar las calles. (Travesti la empuja contra la
reja) Tengo semanas sin verla/ días/ mucho tiempo/ cuando las personas se molestan se dejan
de ver. (Pausa) Yo no la maté.

TRAVESTI: ¿Entonces lo sabes?

RITA: Era mi mejor amiga, por supuesto que lo sé.

TRAVESTI: ¿Amiga? Si tú nunca tuviste ni perro que te ladre, Malvina; el único que te
respondía/ y eso si tenía tiempo y tú chingaderas era el chacal éste/

RITA: No es chacal/

TRAVESTI: ¿Edgar?

RITA: Mi Edgar.

TRAVESTI: Todas lo conocemos muy bien, Ritita.

RITA: Ridículas envidiosas; todas saben que me ama/ es mío; hasta la misma Panoché se
los prohibió.

TRAVESTI: Pinche cristal terminó por joderte, Malvina.

RITA: Ya no me drogo.

TRAVESTI: Vendrán por ti.

28
RITA: Que me hagan pruebas.

TRAVESTI: ¿Tú sangre para qué la necesitan? Que revisen tus manos/

RITA: ¡Cállate! (Pausa) No me conoces, travesti de cloaca.

TRAVESTI: … Además de puta, asesina/

RITA: ¡Ninguna sabe cuánto la quiero!/ ¡la quise!/

TRAVESTI: Eso díselo a Panoché porque, ¿qué crees? Te siguen buscando, y ahora más
que nunca/

RITA: Ustedes sólo buscan a quién joder, vayan y jodan a las felices, a las jodidas déjenos
en paz.

TRAVESTI: Pobre de Cristina, lo único que hizo fue vestirte y darte de tragar/

RITA: No digas su nombre, Travesti vulgar/ ni siquiera te hablaba/ ni te conocía.

Policía 1 se acerca, abre la reja; voltea a ver a Travesti y éste sale.

TRAVESTI: (A Rita) ¿Cuántas horas, Malvina? Al menos ya sé dónde te pueden encontrar.

RITA: ¿Por qué la dejas ir?

Sale Policía 1 y Travesti.

RITA: (Al público) ¿Y ustedes?, ¿qué miran?

Camina de un lado para otro, breves segundos después se quita la peluca, la tira al suelo
y…

RITA: (Engrosando la voz) Oficial. Oficial… Ayúdeme. Ayúdeme… Necesito ayuda.


Ayúdeme…

Entra Oficial 1.

29
OFICIAL 1: La cárcel no es para nosotros, Malvina, cállate.

RITA: Oficial, ayúdeme/

OFICIAL 1: ¿Qué quieres?

RITA: Quiero hablar con mi novio.

Oficial 1, lo mira; no dice nada, se da la vuelta y/

RITA: ¡Oficial!/ No/ no se vaya… míreme… Es verdad, quiero hablar con él.

OFICIAL 1: … ¿Cómo te creo, Malvina?

RITA: ¿Qué no me ve? Soy yo, Josué.

OFICIAL 1: Como quieras, ¿número?/

RITA: ¿Aquí?/

OFICIAL 1: No te voy a sacar, ¿número?

RITA: Cinco, cinco; ocho, seis/ no/ espere: Cinco, cinco; ocho, seis; dos, cero; uno, cero;
nueve, dos.

Sale Oficial 1, breves segundos después entra con un teléfono. Extiende su brazo y le pasa
el teléfono a Rita.

RITA: (Vuelve a suavizar su voz) ¿Edgar? Sí, sí, me atropellaron. No, no te creas/ ya, ya,
ya por favor, escúchame/ Ah, no empieces/ Sí, sí, estaba molesta/ ¿ya? (Pausa) ¡¿Con quién
estás?! ¿Nadie? ¿Y cómo Nadie habla? (Pausa) ¿Dónde estás? Te necesito. (Pausa) Después
te cuento, ven por mí. (Pausa) Sí, lo que quieras/ pero ven por mí. A la/ ah, ya sabes dónde,
adonde siempre. (Pausa) No lo sé, preguntas y ya después yo/ sí, sí; ya sabes que sí. (Pausa)
Ven rápido, y ya te cuento/ ¿cuánto? ¡¿Tanto?! Esto urge, es prioridad/ ¡soy tu prioridad!
(Pausa) Colgó. (Alza el teléfono)

30
OFICIAL 1: Ponte cómoda, Malvina. (Toma el teléfono. Sale)

RITA: (Recargándose en los barrotes) Él es así; le gusta bromear. (Pausa) Vendrá. Yo sé


que vendrá.

Silencio. Una mujer presa, que sugiero esté con el público, le preguntará.

MUJER: ¿Y todo por una historia de amor?

RITA: ¿Quién habla?

MUJER: ¿Qué si esto es por querer contar una historia de amor?

RITA: Sí… algo así.

MUJER: Pues cuéntenosla.

RITA: …

MUJER: Sí, cuéntenosla. Ya estamos aquí; sirve que no nos aburrimos.

RITA: ¿Quiere escucharla? ¿Por qué?

MUJER: Me gustan las historias de amor.

RITA: Pero es mi historia de amor, ¿no le importa?

MUJER: Es de amor, cuéntela.

RITA: ¿Y ellos?, ¿querrán?

MUJER: Y aunque no quieran, que intenten salirse.

Silencio.

MUJER: ¿La va a contar o no?/

RITA: Sí, sí. Es sólo que… no sé… no sé por dónde empezar.

MUJER: Por el principio, como todas.

31
RITA: Eh… Soy Rita. Yo estaba... (Pausa) Queríamos, pero. Edgar y yo nos conocimos,
desde antes. (Pausa) Dice que soy artista porque, según, cada qué, una… ya saben, el
maquillaje. Una cambia, ¿no? ¡Una noche!, una noche me dijo que me quería. Otra noche,
salí con Cristina la Pacheco, ella lucía hermosa, me prestó ropa/ tacones/ ¡peluca! Y me
presentó a Bestia/ Cristina la Pacheco me presentó a Bestia y… después a Edgar/ que fue un
reencuentro, como una representación porque a Edgar ya lo conocía. Después recordamos él
y yo, juntos, la escuela, cuando huíamos de Big-mama/ ¡y después nuestro primero beso! ¡Lo
recordó!/ Ahora dice que, que él no es, pero yo no le creo/ es mentira. (Pausa) Me cuida
tanto/ siempre lo hace. Él es mío, mi Edgar, y yo soy su Rita… como él, nadie, y como todos,
el único, porque hay cientos de formas de cuidar, ¿no? (Pausa) ¿No? Siempre lo he dicho/ a
unos/ a unos los alejan, otros pelean por ellos, a otros los abrazan, a otros los aman, a unos
los odian con tal de cuidarlos/ a otros los encierran, otros asesinan/ a unos los obligan a callar/
a mí/ a mí él me cuida cada que me embiste brutalmente con la pared/ ¿saben que le escribí
un poema?/ le escribí un poema, porque yo estudié/ él no, y… estamos juntos. (Pausa) ¿Por
qué?, ¿por qué, estamos juntos? ¿Por qué si alguien estudia tanto termina amando al otro? A
alguien que corrieron nueve veces de la escuela o/ o/ ¿por qué si somos distintos, tan distintos,
nos amamos? ¿Por qué el amor es así? O el amor no/ no/ ¿tiene que ser diferente?; el nuestro
es un amor, me queda claro, es amor y punto, amor con fuerza. Nos amamos fuertemente/ y
me lo demuestra y se lo demuestro/ a cada, ¡Pum! A cada ¡Tras! A cada ¡no! A cada ¡más!
A cada ¡bésame! A cada ¡suéltame! A cada ¡No lo hagas! ¡Por favor no lo hagas! ¡¿Por qué?!
¡¿Por qué?! ¡¿Por qué Edgar?! ¡¿Por qué?! Todo iba bien/ todo iba bien. ¡¿Por qué lo hiciste?!
¡Eres un cerdo! ¡Un cerdo hijo de puta! ¡¿Por qué, Edgar?! ¡¿Por qué?! Yo amaba a Cristina
la Pacheco/ ¡Yo amaba a Cristina la Pacheco!/ ¡Era mi única amiga!/ ¡Mi única amiga!/
¡Perdóname Cristina! Perdóname…

POLICÍA 1: ¡Malvina!

Entra Policía 1.

RITA: ¿Qué?/ ¿qué? ¿Qué Oficial? ¿Qué?

POLICÍA 1: Pagaron tu fianza, lárgate. (Abre la reja) Tienes suerte, ¿sabes?

32
Rita se queda breves segundos donde está; después toma su peluca, se la vuelve a poner,
se la ajusta. Antes de salir pregunta:

RITA: ¿Es Edgar?

POLICÍA 1: ¿Te quieres quedar?

Rita sale. Policía 1 la escolta a la salida. Rita reconoce a Edgar. Antes de salir le entregan
sus cosas y firma un documento.

RITA: ¡Edgar!

EDGAR: Me debes/

RITA: Te cuento en el camino, vámonos.

EDGAR: Ah, cabrón, ¿adónde? Págame, primero/

RITA: ¿Aquí?

EDGAR: Tú dijiste/

RITA: En casa te pago.

EDGAR: Si tú no tienes casa/

RITA: Tú bien sabes dónde.

EDGAR: Ne, al chile, yo no regreso ahí; hay un chingo de polis; mejor págame de una vez.

RITA: ¿Con qué? Dime, Edgar, ¿con qué?

EDGAR: ¡Tú dijiste!/

RITA: Shshsh, cállate, ¿quieres que me vuelvan a meter? (Edgar voltea de un lado para
otro) Aquí tengo un cien/

EDGAR: ¿Un cien? ¿Nada más un cien?/

RITA: Es una parte, al rato te doy todo. (Hurga en su bolso) Si supieras a quién me encontré/
33
EDGAR: No te hagas pendeja, ¿sabes cuánto pagué? ¡¿Sabes cuánto?!

RITA: ¡No me digas así!/ ¡Hijos de su puta madre! Me la chingaron.

EDGAR: ¿Qué?

RITA: ¿Cómo que qué?, ¿qué es lo que quieres?

EDGAR: Te estás haciendo pendeja, mira Rita, no te conviene hacerte pendeja/

RITA: Que no/ Que me la robaron, ¿no entiendes? (Pausa) Andas crico, ¿verdad?/ No que
la ibas a dejar/ mentiste, ¡me mentiste!, ¡como siempre! ¿Cómo voy a confiar en ti?/
Venderla, Edgar, venderla, ahí está el negocio.

EDGAR: ¿Y a mí quién me paga?, ¿sabes cuánto fue? Esta es la última vez que te hago paro,
Rita.

RITA: Te voy a pagar, y con intereses, ya sabes, ¿cuál es la urgencia? Y vámonos mejor de
aquí, que me está dando frío insoportable.

EDGAR: Dijiste/

RITA: ¿Cuándo?/ a ver/ ¿cuándo te he quedado mal, Edgar? ¿Eh? ¿Cuándo?

EDGAR: No, ps, págame ahorita, Rita, ¿o qué? No vas a querer. (Se agarra el pene)

RITA: Cómo eres necio, ¡que no tengo!

EDGAR: ¿No tienes?

RITA: Ahorita te pago, vámonos. (Avanza)

EDGAR: Ne, ne/

RITA: ¡Camina!, ¿no quieres que te pague? ¡Muévete amorcito! (Chasquea los dedos)

Edgar la toma del brazo, obligándola a seguirle.

RITA: ¿Ahora qué?/

EDGAR: Escucha/

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RITA: Me lastimas, ¡¿qué contigo?!

EDGAR: ¡¿No vas a pagar?!

RITA: A ver Eddie/ escu/ a ver/ a ver, ¡suéltame! (Se suelta) Sabes que nunca te he fallado,
al contrario. ¿O qué? (Se acerca a Edgar) ¿Ya no me quieres?

EDGAR: No empieces, ¡que no estoy de humor! ¿Vas a pagarme?

RITA: ¡¿Cómo chingados te pago?! Te digo que nos vayamos para pagarte y no quieres/

EDGAR: Tu dijiste que saliendo, mira, Rita; no juegues conmigo.

RITA: Andas bien pinche crico, ¿pues dónde andabas?

EDGAR: ¿No vas a pagar?

RITA: ¿Dónde andabas?

EDGAR: ¡¿No vas a pagar?! (La sujeta con fuerza del brazo, camina con ella) ¡Ya te cargó
la verga!

RITA: Aquí no/ espera/ espérate si quieres/

EDGAR: Na, na, na, ya te chingaste, ya te chingaste. (Se escuchan risas a la vuelta de la
esquina)

RITA: ¿Quiénes?/ No/ No Edgar, no chingues, amor/

EDGAR: ¡Que no soy tu amor!/

RITA: Suéltame/ suéltame/ Por favor/ por favor/ te voy pagar/ te voy a pagar/ Edgar, ¡Edgar,
suéltame!

Una multitud de Travestis frente a ellos. Voces: “Ritita” “Miren quién apareció”
“¿Fantasmas?”

EDGAR: Ahí está su chingadera. (Avienta a Rita frente a ellas)

Rita cae al suelo.

35
EDGAR: ¿Y qué?, ¿y lo mío qué?

PANOCHÉ: Atáscate. (Le arroja una bolsa al pecho)

Edgar abre la bolsa.

EDGAR: Me la cuidan, eh; no se vayan a pasar de verga/

PANOCHÉ: ¡Ya, lárgate, chacal ojete!

Sale Edgar.

PANOCHÉ: ¿Y tú, cabrona?, ¿cuándo te ibas aparecer? ¡¿Quién se quedó con la jeringa?!

Las travestis hurgan en sus bolsos.

RITA: No/ no/ Panoché, te juro que/

PANOCHÉ: ¡La jeringa! (Rita intenta escapar, Panoché la somete con fuerza) ¿A dónde?/
¿a dónde?, ¿a dónde?

RITA: Panoché/

PANOCHÉ: ¡Quieta!/ ¡Quieta! No le busques más, Malvinita; no lo busques/ ¡no le busques!


(La golpea)

RITA: Yo no/ yo no la maté/ Yo no la maté/ Cristina era mi amiga/

PANOCHE: ¡¿Y la Jonathan qué?! ¡¿Ya se te olvidó cabrona?! ¡¿También se te olvidaron


las reglas?! ¡¿Las olvidaste?!

RITA: No/ no Panoche. Perdóname/ perdóname. Tú dijiste que Edgar es mío/

PANOCHE: Es, de quien mantenga al adicto. Tanto pinche cristal te jodió la memoria, Ritita.
¡¿Y la jeringa?! ¡¿Dónde está la jeringa?!/ (Le entregan una jeringa)

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RITA: Fue Edgar, ¡Fue Edgar! Panoché, debes creerme/

(Voces de Travestis)

¡Pinche loca! ¡Edgar nos dijo! ¡Nos lo dijo todo! ¡HAZLO PANOCHÉ! ¡Por la Cristina!
¡HAZLO PANOCHÉ! ¡Pinche asesina! ¡HAZLO PANOCHÉ! ¡Por la Jonathan! ¡HAZLO
PANOCHÉ! ¡Que su jefa todavía te busca! ¡HAZLO PANOCHÉ! ¡Jódela! ¡Jódela! ¡HAZLO
PANOCHÉ! ¡Por la Pacheco! ¡Por la Jonathan! ¡Por nosotras! ¡Jódela! ¡Jódela! ¡HAZLO
PANOCHÉ!

PANOCHÉ: ¡No la dejen ir! (A Travesti) A ver, hija, tú brazo; ya sabes la ceremonia, ¿qué
no? (Travesti extiende su brazo) Ya te chingaste, Malvina. (Inyecta la aguja al brazo de
Travesti, extrae sangre) A ver, locas. ¡Agárrenla bien!/

RITA: Panoché/ no/ no por favor/

PANOCHÉ: ¿A poco no te gustan los piquetes?/

RITA: No/ no/

PANOCHÉ: ¡Agárrenla bien, cabronas! (Le inyecta la sangre al brazo de Rita) Ahí está…
ahí va… ya mero, ya mero, ya lo tienes. Te chingaste, Malvina; ya te chingaste. Por todos,
cabrona. Porque eso no se hace. Aprende de nosotras, nosotras sí respetamos las reglas; si
no, ya estarías en la cárcel de por vida, por asesina.

Salen uno a uno. Rita se queda tirada en el suelo. Segundos después se reincorpora;
camina con pasos firmes y su mirada fija. Llega a una avenida. El semáforo está en rojo;
no avanza. Cambia a verde; no avanza. A rojo; no avanza. A verde; no avanza. A rojo; no
avanza. A verde; no avanza…

RITA: ¿Qué pasa noche? ¿Dónde me dejaste a la luna? (Pausa) Pinche noche rara, pesa…
y hace frío. (Pausa) ¿Y el aire?, ¿dónde está?, ¿quién se lo robó?, ¿por qué no lo siento?
(Pausa) ¿Y el a? ¿El amor? ¿Dónde está? (Pausa) ¿A dónde fue? ¿Es verde? ¿Es rojo? ¿Tú
lo has visto? (Al semáforo) ¿Lo viste? ¿Sí?/ Y si lo viste, ¿por qué no te pusiste en rojo?,
¿eh? ¡¿Por qué no lo hiciste?!/ Pude haberlo alcanzado/ no estaba muy lejos/ nunca lo estoy/

37
¿Verde? ¿Lo dejaste ir? ¿Sabías que vendría? Yo soy así, igual que él, inesperado, ¿por qué
no? Único también, ¡sí! ¡Único! (Se quita la peluca) ¿Rojo? ¿Aquí está? ¿Dónde?/ ¿dónde
está que no lo veo? Dime/ dime dónde, ¿dónde puedo encontrarlo? ¿Que no ves? ¡Estúpida
cosa, que aquí lo espero!/ ¿Verde? Así debe ser, avanzar, para encontrar, avanzar, para
encontrar, (se quita los tacones) ¿es eso?, eso quieres ¿verdad? ¡Pues aquí estoy! ¿Qué hago?
¡No! Rojo no me sirves, ¡no te necesito!/ Haz lo que quieras, no me vas a detener; ¡Hazlo!
¡Hazlo! ¡Hazlo! ¡Hazlo!

Cambia a luz verde, baña el rostro de Rita. Rita camina. Las luces de los coches y el claxon
de cada uno de ellos se mezclan con su voz.

Así, así mantente; fijo, fijo como nunca; no cambies, por nadie, nunca cambies; déjame tu
luz, verde, siempre verde; para avanzar, todos avanzar; y no, no te distraigas, que si lo haces,
nunca, nunca sabrás, que el amor, el amor/

TELÓN

Abril 2016.

SEP/INDAUTOR: 03-2017-111310323200-01

38

 
 
 
 
 
 
RITA 
Aarón Alba 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
aaron.alba@outlook.es
2 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
A ti, que abrazas en tus palcos sueños y fracasos.
3 
 
PERSONAJES, por orden de aparición. 
 
RITA 
ANCIANO 
TAXISTA 
BESTIA 
TAQUERO 
SEÑORA 
CHICO DEL OXXO 
OFICIAL 1 
OFICI
4 
 
I 
 
De noche.  
Sentado, Anciano espera el camión; un hombre llega a la parada con un bolso de leopardo, 
saca un hitte
5 
 
ANCIANO: La verdad es que no/ 
RITA: Cristina la Pacheco tiene la lengua llena de historias, puras de amor/ algunas 
ext
6 
 
RITA: No se moleste en defenderla. Tengo años saliendo con alguien; un varón formidable, 
de una belleza incomparable, c
7 
 
sube con dificultad las escaleras; saca un chicle y comienza a masticarlo. Voltea a ver el 
concurrido pasillo. Se recor
8 
 
RITA: ¡Taxiiii! 
TAXISTA: ¿Para dónde, damita?, porque ya voy a entregar el coche/ 
RITA: No sea descortés; voy aquí a u
9 
 
RITA: En la obra… soy actriz. Lo que pasa es que Edgar se molestó conmigo; Edgar es mi 
novio, trabaja en el teatro dond
10 
 
TAXISTA: Pues sí, varias/ 
RITA: ¿En serio? 
TAXISTA: Sí.  
RITA: ¿Y qué te dicen? 
TAXISTA: Pues que si me la chupan.

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