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GLOBALIZACIÓN EL NUEVO RETO PARA EL DESARROLLO

LATINOAMERICANO

Por. Clara Ximena Marroquín García

Cuando más rico fuera un país en


términos económicos, mayores
probabilidades tendría de sostener un
gobierno democrático.
Seymour Martín Lipset (1959)

Comprender desde la globalización la situación actual de América Latina nos


remite a “la redefinición de los conocimientos, actitudes y habilidades
requeridos de los líderes políticos y de la función pública en donde las
habilidades lingüísticas, la sensibilidad multicultural, la capacidad de
construcción y manejo de redes han generado una nueva visión estratégica
basada en una visión estratégica donde son fundamentales la capacidad de
negociar, de construir equipos, de gerenciar la tensión y el conflicto, y,
quizás sobre todo, de mantener la credibilidad necesaria para dirigir
procesos de experimentación y aprendizaje1”. Frente a esto, y partiendo de
los planteamientos desarrollados y postulados por Amartya Sen solo puede
comprender el desarrollo desde la expansión de la libertad dentro de las
dimensiones económicas, sociales, políticas, jurídicas, medioambientales,
de género, culturales, etc. Por lo tanto, el desarrollo debe llevarnos a
eliminar las principales fuentes de privación: las guerras y conflictos
violentos, la pobreza y la tiranía, la escasez de oportunidades económicas y
las privaciones sociales sistemáticas, el abandono en que pueden
encontrarse los servicios públicos.

Ante lo planteado, dentro del presente texto, partiremos de las principales


coyunturas que tenemos en América Latina dentro de las dimensiones
señaladas para posteriormente, evaluar los retos actuales que tienen los
estados-nación en la actualidad ante las problemáticas descritas y a la luz
de los procesos de la globalización.

AMÉRICA LATINA: Problemáticas en su camino hacia el desarrollo

Para comprender a América Latina, James Petras plantea cuatro puntos


clave: “1. El desarrollo desigual de la lucha étnica y de clase y las
contradicciones dentro de los movimientos sociales, 2. La derechización de
antiguos partidos electorales izquierdistas o populistas y su alianza con el
imperialismo estadounidense, 3. El declive del modelo socioeconómico
neoliberal y el aislamiento de los regímenes neoliberales y su acrecentado
recurso a la violencia y, 4. Resurgimiento del militarismo y la colonización
imperiales – sus victorias y derrotas” 2. Bajo los postulados expuestos, Petra
concluye que “la situación actual promete ser un período de creciente
1
PRATS. Catalá. Joan. Globalización, democracia y desarrollo en América Latina. IX Congreso
Internacional del CLAD sobre la Reforma del Estado y de la Administración Pública. Madrid,
España. 2-5 Nov. 2004. Pág. 10.
2
PETRAS. James. Situación actual en América Latina. Cuestiones de América. No. 15. Agosto
– Noviembre de 2003. En: http://www.cuestiones.ws/revista/n15/ago03-al-jp1.htm.
[Consultado el 27 de mayo de 2011]

1
polarización social y política e Brasil, Ecuador, Perú y Argentina. Antes de
finales del 2003 probablemente veremos una nueva alineación de fuerzas
políticas y sociales desde abajo y quizás algunos “cambios de régimen”
desde arriba o desde abajo”3.

Sin embargo, la situación latinoamericana, a nivel institucional es más


compleja, especialmente en lo relacionado con el cruce actual que se
presenta dentro de los sistemas políticos dentro de los cuales se cruzan 3
revoluciones: la liberal – democrática, la socialista y una amenaza a las dos
anteriores: el mismo hombre. Al respecto, el Papa Juan Pablo II afirmaba
dentro de su encíclica El Redentor del Hombre: “Los frutos de esta múltiple
actividad del hombre se traducen muy pronto y de manera a veces
imprevisible. En objetos de alineación..., dichos frutos se vuelven contra el
hombre mismo...”4. Es por lo expuesto, que la en la realidad de
Latinoamérica conviven un sin número de agresiones que el continente se
hace a sí mismo y otras que provienen del exterior.

Bajo este postulado, y retomando lo dicho en América Latina de la


Independencia a Nuestros días5, se puede resaltar que:

1. La economía latinoamericana posee dentro de cada cuadro


económico capitalista ciertos logros materiales de los que no se
puede dudar. Sin embargo, no es posible ignorar el inmenso costo
social y la creciente marginación en la distribución de la riqueza que
se ha generado las últimas décadas. Al respecto, mirar hacia adentro
la economía latina nos permite resaltar: 1. cualquiera que sea el país
y la ideología que lo gobierne, está desfavorecido el ingreso del
campesino vs. El ingreso del hombre de la ciudad. Así, hay grupos
que generan un saldo positivo para otros, que nunca les es devuelto,
ni en forma de bienes, ni en forma de servicios a menos que los
Estados se encarguen de hacerlo. En esta línea, pensar que el capital
excedente se trata de invertirse en actividades productivas, no
moviliza sectores recesivos ya que se invierte en tecnología que
progresivamente transforma el comercio, la industria, la agricultura,
pero que, a nivel mundial, deja marginado un sector al que sus
beneficios no alcanzan. 2. Las técnicas inventadas en función de la
mano de obra disponible en EEUU o en Europa son importadas por los
países del mundo subdesarrollado (por ej. América Latina), lo cual no
permite lograr ofertas de empleo para todos los trabajadores
potenciales porque son concebidas para un tipo de sociedad y
economía distintas. 3. el crecimiento demográfico de nuestros países
produce una cantidad de mano de obra joven que no se logra
absorber totalmente y, 4. Los patrones culturales de consumo (o sea
el deseo de poseer los bienes que el mercado muestra) generados
por un sistema económico cuyo motor es la ganancia, invaden y
provocan una exigencia de nivel de vida superior a sus reales
posibilidades (incluso genera niveles de consumo superiores a los de
las clases acomodadas de los países desarrollados).

3
Ibíd
4
IOANNES PAULUS PP.II. En: http://www.apologeticacatolica.org/Encicli/Encicli01.htm
5
CHEVALIER. “América Latina de la Independencia a Nuestros días”. 1979.

2
En contraste, la mirada desde afuera, nos permite afirmar que el
comercio entre países subdesarrollados y desarrollados es desigual.
Los primeros son productores de materias primas, los segundos
abastecedores de productos industriales. Esta injusticia proviene del
control de los mecanismos del mercado internacional, por parte de
los países desarrollados y de las peleas entre los subdesarrollados por
sacarse mercados. Varios factores han contribuido a modificar
esta situación: 1- el problema del petróleo y la reunión de los países
productores del crudo. Adicionalmente, la política de sustitución de
importaciones y de estímulo de la industria nacional (el llamado
“modelo de desarrollo hacia adentro”). Lo que ha llevado al desarrollo
de sus industrias y en algunos casos, a estar preparados para
exportar productos manufacturados más baratos. La ayuda
internacional, a pesar de sus ventajas, se ha convertido en fuente de
dependencia. Aspecto alarmante de esta dependencia es la deuda
externa.

2. En la política latinoamericana han proliferados los regímenes de


fuerza, especialmente en las décadas del 70 al 80. La historia de la
libertad y de la participación es más bien una historia de avances y
retrocesos. Este deterioro de las libertades públicas luego de casi dos
siglos de independencia, se explica (en parte) por la dificultad de
adaptación a un modelo político no creado a partir de la realidad del
continente.

3. América Latina es un continente en permanente mutación económica,


política y en busca de su identidad cultural. La gran diversidad
cultural impide que hablemos de una cultura latinoamericana, incluso
dentro de un mismo país. A menudo tenemos la presencia de una
cultura indígena, junto a una afro-americana, junto a la europea-
americana. Si a este complejo le añadimos el ingreso de la sociedad
de consumo de la era tecnotrónica, que trae e impone patrones
culturales nuevos, entenderemos el impacto inconmensurable que ha
causado en la sociedad latinoamericana. Por otra parte, esta cultura
llega aquí con un estado de crisis y ataca muchos de nuestros
valores éticos y/o de fe, pretendiendo que ellos son viejos u
obsoletos. Se altera así el equilibrio de la familia y las bases de la
cultura y del Estado, dejando a estos pueblos en una posición de
mayor debilidad para resistir estos impactos.

Ante esto, y retomando los planteamientos de Amartya Sen, en el desarrollo


humano la libertad no sólo es el criterio evaluativo de las instituciones sino
también el medio instrumental para su mejoramiento, el cual depende de la
agencia humana libre por lo cual, las libertades no sólo son el fin principal
del desarrollo, sino que se encuentran, además, entre sus principales
medios desarrollando una notable relación empírica entre los diferentes
tipos de libertades: las libertades políticas (en forma de libertad de
expresión y elecciones libres) contribuyen a fomentar la seguridad
económica; las oportunidades sociales (en forma de servicios educativos y
sanitarios) facilitan la participación económica; los servicios económicos (en
forma de oportunidades para participar en el comercio y la producción)
pueden contribuir a generar riqueza personal general, así como recursos
públicos para financiar servicios sociales.

3
LA GLOBALIZACIÓN: Un rompecabezas para armar dentro de las
democracias latinoamericanas

Partiendo de las relaciones que la literatura ha construido entre desarrollo y


democracia se ha logrado defender en más de una ocasión, que al fortalecer
los procesos económicos de una nación se moderarían las clases altas y
bajas ampliando las clases medias, lo cual permitiría crear las bases
necesarias para consolidar lo que Lipset6 llama una democracia sostenible
(concepto sobre el cual se consolidaron las llamadas teorías de la
modernización). Sin embargo, en los años 70 y 80 los acontecimientos
abordados dentro de las investigaciones de Hannan y Carroll (1981)
mostraron que al cruzar los datos cuantitativos de diversos países, el
crecimiento económico servía para mantener e inclusive para reforzar el
régimen político, del tipo que sea, que conduce al desarrollo. Por esto

Históricamente, el fuerte crecimiento experimentado por América Latina


en tiempos del desarrollo por sustitución de importaciones, no impidió el
que gran parte de la región cayera bajo el sistema que O’Donnell llamo
autoritarismo burocrático remarcando que en América Latina tanto en
los bajos como en los altos niveles de crecimiento pueden estar
asociados con sistemas políticos autocráticos y que la democracia
resulta viable en niveles medios de modernización postura con la cual,
se ratificaba así la vieja verdad de que la política no puede ser
comprendida como una mera proyección de la sociedad o como un
epifenómeno sociológico y que la senda de la modernización puede
pasar por regímenes políticos muy diferentes donde al final, son las
organizaciones y las instituciones políticas vigentes las que dan
significado a las formas sociales y molden identidades e ideologías.7

No obstante, pese a su pronto descrédito intelectual la teoría de la


modernización ha sido constantemente invocada en la práctica para
legitimar regímenes autocráticos y situaciones sociales injustificables. De
hecho hasta no hace mucho el crecimiento, la democracia y la equidad eran
consideradas como metas de desarrollo incompatibles, al menos en los
momentos iniciales o de “despegue”. Prevalecía un concepto “duro” del
desarrollo, que concedía una importancia casi exclusiva a la acumulación de
capital y se inspiraba principalmente en la experiencia de la expansión
capitalista clásica y en las experiencias supuestamente exitosas de la
industrialización –identificada con el desarrollo- en el entonces llamado
“segundo mundo” o países del socialismo real.

Dicho desarrollo, justificaba así, tanto la represión, al menos temporal, de


los derechos civiles y políticos como el sacrificio del bienestar de toda una
generación, incluidos el mantenimiento o el incremento transitorios de la
desigualdad.

6
LIPSET. Sey mour Martín (1959). Some social requisites of Democracy: Economic
Developmente and Political Ligitimacy. En: American Political Science Review. Págs. 53:
69 – 105.
7
PRATS. Catalá. Joan. Globalización, democracia y desarrollo en América Latina. IX Congreso
Internacional del CLAD sobre la Reforma del Estado y de la Administración Pública. Madrid,
España. 2-5 Nov. 2004. Pág. 1.

4
Ante esto, la lucha entre concepciones y estrategias de desarrollo
continuará en América Latina porque trasciende el debate meramente
intelectual. Como señala Amartya Sen (1996), “el hecho de que el desarrollo
social, por sí solo, no necesariamente puede generar crecimiento
económico es totalmente coherente con la posibilidad, actualmente
comprobada a través de muchos ejemplos, de que facilita
considerablemente un crecimiento económico rápido y participativo, cuando
está combinado con políticas amigables a efectos de mercado que
fomentan la expansión económica. El papel de la equidad económica
también ha sido objeto de atención en este contexto, en relación con los
efectos adversos tanto de la desigualdad del ingreso como de la distribución
desigual de la tierra”8.

Es por todo lo expuesto, que la globalización hace referencia al proceso de


integración creciente de las sociedades y las economías en términos de
bienes, servicios, flujos financieros, ideas, normas, información y personas.
Por esto,

la globalización contemporánea es más rápida, intensa y barata que


cualquiera de los procesos de internacionalización que la han precedido.
Las redes mundiales en expansión en las que se mueven los capitales,
las ideas, las informaciones, los conocimientos, los tráficos ilegales, las
actividades criminales, las pandemias, la lluvia ácida o el CO2...
conforman un tejido cada vez más denso de interdependencias. La vida
no sólo de las empresas sino de los pueblos y de la gente resulta cada
vez más afectada9.

Ante esto, las expectativas de vida de las personas dependen cada vez más
de procesos económicos, sociales, políticos y culturales que están bajo el
control de los estados quienes, dentro de los procesos de cohesión social
actual, han transferido algunos poderes reguladores claves a unidades de la
economía transnacional en donde las ONG, los Organismos Multilaterales y
las Empresas Transnacionales han ejercido un poder regulador que a veces
no responde a las demandas de los pueblos, poniendo en déficit la
legitimación democrática de las regulaciones globales. En consecuencia,

(…) en el panorama general de la región y desde hace algunos años se


viene advirtiendo una tendencia bastante generalizada que consiste en
el deseo de derrotar electoralmente a los viejos esquemas políticos o a
las fuerzas que detentan el poder desde hace tiempo. Lo que también
llama la atención es que con bastante frecuencia ese deseo ha prohijado
a fuerzas exóticas por llamar de algún modo a las nuevas agrupaciones
o ha generado la aparición de figuras un tanto extrañas al escenario
habitual o, en algunos casos, a personas asociadas a ciertos atributos
transgresores si se los compara con los esquemas o costumbres
tradicionales10.

8
SEN. A. Reflexiones acerca del Desarrollo a comienzos del Siglo XXI. Paper presentado a la
“Development Thinking and Practice Conference”. Septiembre 3-5 de 1996, Washington D.C.,
Bid.
9
PRATS. Catalá. Joan. Globalización, democracia y desarrollo en América Latina. IX Congreso
Internacional del CLAD sobre la Reforma del Estado y de la Administración Pública. Madrid,
España. 2-5 Nov. 2004. Pág. 7.
10
BARRY. Luis Antonio. La situación política en Latinoamérica. LATINOAMERICA: danzas y
contradanzas. En: http://sociedad-del-conocimiento.blogspot.com/2006/04/la-situacin-poltica-
en-latinoamrica.html [Consultado el 27 de mayo de 2011]

5
Así, la globalización ha puesto en cuestión el estado territorial, la nación y
la economía circunscritas dentro de las fronteras nacionales, sede de la
institucionalización del proceso democrático. En consecuencia, si el Estado
ya no puede concebirse como indivisible sino compartido con agencias e
instancias internacionales o, ya no tienen control pleno sobre sus propios
territorios al difuminando las fronteras territoriales y políticas, entonces los
principios fundamentales de la democracia liberal (el autogobierno, el
demos, el consenso, la representación y la soberanía popular) se vuelven
problemáticos lo cual hace que la política nacional, ya no se consideré con
el espacio donde se juega el destino de la comunidad política nacional lo
cual marca un mapa geopolítico marcado, desde la gubernabilidad, por:

1. El interior del estado se expresa en el fenómeno universalizado


de la devolución o descentralización. Los gobiernos nacionales ya no
pueden pretender asumir toda la responsabilidad por el desarrollo
nacional; los desafíos específicos del desarrollo se dan también hoy y
preponderantemente en el espacio metropolitano y regional. La
movilización de energías colectivas a este nivel se consiguen mediante
la construcción de espacios públicos democráticos que acaban y
generan identidades y comunidades que es preciso saber articular
dentro del estado nación y a nivel global.
2. La globalización de las regulaciones de la economía global, es decir,
de las normas, estándares, principios y reglas que gobiernan la
producción y el comercio global así como los mecanismos de coerción
previstos para garantizar su cumplimiento, enmarcan después, muchas
de las regulaciones económicas que “cantarán” los Parlamentos
nacionales. Estas regulaciones resultan de un proceso deliberativo
plasmado en acuerdos entre actores colectivos, los cuales no pueden
tener la legitimidad procedente de una sociedad civil constituida
políticamente. El déficit democrático de las regulaciones transnacionales
brinda la oportunidad de que las organizaciones no gubernamentales se
vayan filtrando en el proceso deliberativo y obtengan ocasionalmente
éxitos importantes. Surge así, cada vez con más fuerza, la idea de una
sociedad civil global a construir sobre el suelo firme de unos derechos de
humanidad globales.
3. La repercusión de la globalización sobre el sustrato cultural/nacional
de la sociedad civil forjado desde el proyecto de un estado nacional,
revaloriza lo local y lo singular. La incapacidad del Estado nacional para
integrar los ideales de progreso que se forjan de una sola identidad
nacional, los flujos migratorios y las solidaridades comunitarias de origen
están liquidando la nación cultural única como el sustrato histórico-social
de la solidaridad civil. Los estados desarrollados se están haciendo todos
multiculturales o plurinacionales y plantean la necesidad histórica de
construir una ciudadanía multicultural o plurinacional.11

Por lo expuesto, el estado-nación seguirá siendo la arena política y el


recurso indispensable de la gobernabilidad de nuestro tiempo aunque,
perderá poderes en favor de entidades subestatales y supranacionales, y
sus tareas y funciones se transformaran. Al respecto Prats afirma: “el
estado democrático (cambia su papel): renuncia a ser el “solucionador
omnipotente de todos los problemas”, delegando “hacia arriba” (al nivel
internacional, a organizaciones multilaterales y supranacionales). Así, en la
arquitectura de la gobernabilidad global se asienta sobre núcleos
11
PRATS. Catalá. Joan. Op. Cit. Págs. 7-8.

6
regionales eficientes; además, los actores locales ganan significación
dentro de la nación y los actores no estatales asumen funciones que hasta
ahora se adjudicaban al estado”12. En consecuencia, dentro de la llamada
sociedad en red los estados serán cada vez más “gestor de las
interdependencias” lo cual exige contar con una estructura institucional
que pueda desarrollar acciones de seguimiento, jurisdicción y coordinación
internacional así como de comunicación y una gran disposición a aprender
que transcienda las fronteras.

12
Ibíd