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Ética del Cuidado en Educación

El pedagogo Francisco Cajiao dictó una conferencia sobre la ética del cuidado en las instituciones educativas. Argumentó que la calidad de una escuela depende de su clima escolar y las relaciones de solidaridad entre los miembros de la comunidad. También señaló que es necesario comprender las necesidades de una comunidad escolar compleja que incluye estudiantes con diferentes edades y necesidades. El rol principal de la escuela, según Cajiao, es el cuidado de los estudiantes a través de acciones que aseguren su bienestar y les permit

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Ética del Cuidado en Educación

El pedagogo Francisco Cajiao dictó una conferencia sobre la ética del cuidado en las instituciones educativas. Argumentó que la calidad de una escuela depende de su clima escolar y las relaciones de solidaridad entre los miembros de la comunidad. También señaló que es necesario comprender las necesidades de una comunidad escolar compleja que incluye estudiantes con diferentes edades y necesidades. El rol principal de la escuela, según Cajiao, es el cuidado de los estudiantes a través de acciones que aseguren su bienestar y les permit

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La ética del cuidado

El pedagogo Francisco Cajiao dictó una conferencia sobre la ética del cuidado,
donde afirma que “el tipo de relaciones humanas que se desarrolla en cada colegio
determina en alto grado el proceso de socialización de los alumnos, facilitando o
haciendo más difíciles los procesos de aprendizaje, la participación, la gestión de los
directivos y las relaciones con el entorno”. Dijo que la calidad de una institución
educativa debe medirse, entre otras cosas, por su clima escolar, las condiciones de
convivencia entre todos los miembros de la comunidad y la capacidad de la
organización para construir relaciones de solidaridad, respeto y valoración entre
todos y todas.

Y afirmó que para avanzar en este propósito “es necesario ser conscientes de la
complejidad de una organización escolar: allí confluyen niños y niñas de diferentes
edades con formas de comunicarse completamente distintas y con necesidades
individuales muy variadas. Maestros y maestras no son seleccionados por
afinidades personales y muchas veces llegan a un colegio en el que no quisieran
estar porque es lejos de su vivienda o porque se sienten intimidados por sus
compañeros de trabajo o por sus estudiantes (…) A esto se añade el reto de educar
a todas y todos los niños y jóvenes, aún si muchos de ellos demuestran altos
niveles de desmotivación frente al estudio o si manifiestan conductas difíciles de
comprender y manejar. Como si las complejidades internas fueran pocas, hay que
tener en cuenta también las dificultades del entorno social, de las familias, de la
pobreza, de la violencia que se vive en las calles…”

Cajiao dijo que es ingenuo pensar que basta una evaluación de áreas de
aprendizaje y un plan de mejoramiento para acrecentar la calidad de la educación.
Es necesario avanzar en la comprensión de una comunidad, identificar sus
necesidades, indagar sobre sus objetivos comunes y buscar mecanismos de
participación de quienes la integran, pues sus ideas y sus voces son la base sobre
la cual se puede desarrollar un proceso formativo común.      

Y agregó que el rol principal de la escuela es el cuidado, entendido como el


conjunto de acciones positivas que aseguren una mejoría en la calidad de vida de
los estudiantes, que tengan un entorno amable con las condiciones afectivas que
les permita establecer relaciones de confianza entre ellos y con los adultos que los
acompañan en su proceso de desarrollo. “Infortunadamente la función disciplinaria
se arraigó de una manera más fuerte que la función de cuidado en las instituciones
escolares a lo largo del tiempo”.

Cajiao recordó que los educadores tienen la responsabilidad de garantizar un


derecho fundamental que va más allá de aprender a leer y escribir, que le permita
al niño y al joven sentirse parte de una sociedad, contar con el apoyo de otros
seres humanos solidarios, para aprender a vivir en paz y poder participar
activamente en las decisiones que afectan su propia vida. “Asegurar este derecho
fundamental implica cambios profundos en la forma de organizar y dirigir los
colegios, en el modo de aproximarse al conocimiento, en los métodos pedagógicos
(…) En este enfoque cuentan más las personas que las normas, muchos niños y
niñas requieren cuidados especiales porque tienen que ser ‘curados’ de heridas muy
profundas que les impiden aprender, que les dificultan las relaciones con otros, que
los hacen violentos o desconfiados”.

Pero también los niños son sujetos de cuidado, aclara el pedagogo, es decir,
“también ellos pueden y deben cuidar de sus maestros, de sus compañeros, de sus
hermanos, pero además, tienen obligación de cuidar su propio cuerpo, su salud, su
aspecto personal, las cosas que usan… Esto significa que el cuidado es una relación
de doble vía, en la se establecen y fortalecen vínculos entre las personas.
Desarrollar la atención hacia las necesidades del otro implica avanzar en el
conocimiento de las personas, pues para cuidar bien a alguien es necesario
conocerlo, saber lo que siente y lo que piensa, respetarlo con todas las diferencias
que tiene con respecto a uno mismo”.        

Por su parte, el profesor universitario Albeiro Pulgarín les recordó a los docentes
que el maestro de hoy no debe ser autoritario ni presumir de sus saberes, debe
más bien ejercer una humildad democrática, ser un pedagogo sociopolítico y
romper con los modelos pedagógicos que ya no funcionan para la época.

Motivó a los maestros a estudiar la constitución del 91, para que formen verdaderos
ciudadanos que tengan muy presente el concepto de dignidad humana; para que
sus alumnos sean seres dispuestos a la investigación, no esporádica sino cotidiana
y con un espíritu de curiosidad que jamás se detenga. Dijo que el examen debe
desaparecer de la vida escolar porque es más un mecanismo de control, en cambio
se debe alentar el sentimiento crítico enseñando a los estudiantes la verdad de
nuestra realidad.

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