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MANUEL HERRANZ MONTERO.

Primavera 2011. Desde ‘Arian Seis’. http://arian-seis.blogspot.com/

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LA BATALLA DE LA COMUNICACIÓN. 2ª PARTE.
EL MENSAJE NECESARIO.

En tiempo de batallas, recordemos

‘’Algunos individuos que critican todo, pensarán que las cosas que vemos alrededor
vienen del cielo y que tenerlas es lo normal. Pues no, señores, en la mayoría de los
200 países del planeta, no son habituales, solo lo son en dos decenas de ellos. Y
desde luego no lo eran en la España de los 70.

En lo conseguido no debemos olvidar el apoyo que nos dieron las ayudas europeas,
que tampoco cayeron del guindo, hubo que pelear mucho por ellas, (Los protestones
de entonces, llamaban pedigüeño a Felipe González por la negociación). La magnitud
de la ayuda europea a España ha sido superior al plan Marshall de EEUU en toda
Europa después de la IIª Guerra Mundial.

Estas cosas que nos rodean, empezaron a construirse en los ochenta y noventa y
hoy son normales, después de muchísimo esfuerzo, enfrentamientos con la policía,
manifestaciones, trabajo diario en movimientos ciudadanos, luchas políticas,
debates interminables, mucho, mucho trabajo profesional y voluntario, y mucho
paro y crisis, porque esto de las crisis no es nuevo.

Recordamos para adultos y jóvenes que las crisis económicas ya se citan en textos
antiguos, siempre existieron épocas de bonanza y de escasez. Muchos textos
económicos de los últimos 150 años hablan profusamente de las crisis cíclicas de la
economía y muestran que nunca fue posible crecer indefinidamente, cada pocos
años se produce un frenazo y consolidación, e incluso marcha atrás como muestran
decenas de países. Y ello gobierne quien gobierne, en el pasado, en el presente y en
el futuro.

En EEUU ya han quebrado 100 bancos. La crisis es grave, la mayor del mundo desde
hace 70 años, pero aquí tenemos la costumbre de dar leña al mono, el gobernante
de turno, responsabilizándole de todo cuanto nos rodea sin mirar la responsabilidad
de otros, mezclando todo y enmarañando todos los problemas.

Nos olvidamos, por ejemplo, que los créditos masivos a la construcción fueron
concedidos por los banqueros alimentando la burbuja, cientos de especuladores
inflaron precios de pisos, miles de viviendas se construyeron en sitios donde no
hacían falta, etc. Y muchas empresas, y no el Gobierno, despiden cientos de miles
de trabajadores. A pesar de todo tenemos ventajas respecto al pasado, nuestra

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protección social, (sanidad, educación, salario social), nada parecido con las
miserias de los 40, 50, 60’’

El martes 27 de octubre del año pasado, 2.009 escribía esto en mi otro blog ‘en mi
barrio’, desde aquellos días he escrito sobre la crisis con un cierto sentido de
practicidad, de utilidad, para dar a conocer lo que ocurría e intentar describir por
qué pasaba; sucesos, consecuencias y repercusiones. En esto días de turbulencias,
he repasado algunos de los escritos hace un año o varios meses, y no me parecen
desacertados ni catastrofistas, el tiempo los ha ido situando. Han servido de muy
poco, eso sí.

He escrito sobre las dos crisis, la internacional y la española, de la responsabilidad


de nuestra sociedad, individuos e instituciones, públicas y privadas, de los costes
para España de un 20/30 % de pérdida de riqueza, de cómo las luchas políticas
estaban tapando la enorme gravedad de la situación que muchos no querían ver y
trataban de impedir a otros que hablaran de ella, he contado muchas cosas
intentando que estuvieran a ras de tierra y no siempre metidas en tarritos
ideológicos dentro de las estanterías de grandes doctrinas.

He tratado de explicar cuáles eran los fundamentos que en España estaban


oxidados, intentando describir la situación de partida, la cercana, sin olvidar
nuestra procedencia, la España franquista, intentando no caer en el agobiante
bipartidismo de la opinión. De éstas y muchas cuestiones más he escrito en mis
post de economía y de crisis de las izquierdas, en ellas nunca aparecen salidas
fáciles, a golpe de varita mágica, tipo apagar un minuto la luz o retirar un día el
dinero de los bancos, porque n o creo en ellas, me parece que despistan demasiado.

Y hablé de la batalla del euro y las posibilidades de su destrucción hace meses, sin
levantar mucho revuelo para no meter miedo. Hoy me parece una de las
consecuencias más dramáticas que podrían darse entre las batallas que se están
librando. Públicamente, tanto Van Rompuy como Merkel, o Trichet, ya hablan de
ello.

Insisto en mi opinión; más Política, más Estado y más Europa. Lo explicaba el 21 de


junio de 2010, escribía en el post titulado ‘La crisis. Y la izquierda. 6’

''En esto llegó la crisis y afecta gravemente a Europa, a lo que representa en


relación con el resto del mundo, millones de trabajadores en Asia, Sudamérica y
África pueden trabajar en condiciones de mayor precariedad que los europeos.

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Bien, pues en el terreno de los deseos se empieza a jugar esta guerra. Los campos
de batalla para resolver los problemas son:

1) Mas o menos Europa. Difícilmente se podrán resolver mejor los problemas con
mayores cotas de autarquía, o independencia como proclama parte de la derecha
española y muchos líderes del PP. Con la peseta, o sea fuera del euro, podríamos
devaluar y perder ese 20% de peso del que tanto hablan algunos economistas, sin
tanto esfuerzo inmediato, otra cuestión sería el medio plazo, sería desandar
caminos que nos han acercado a una sociedad más libre, justa y solidaria.

2) Más o menos Estado. Saldremos hacia una sociedad mejor si damos mayor poder
al Estado, si fortalecemos las instituciones para elegir, controlar, legislar,
corregir, porque en el Estado podemos influir los ciudadanos y tiene que actuar de
contrapoder con los otros poderes en los que podemos influir muy poco. En este
tramo de la historia es posible, en otros momentos ni siquiera los individuos podían
planteárselo.

3) Más política o más economía. Es el cemento de ambos anteriores, mayor peso a


la política, al Estado en Europa, con mayor implicación ciudadana en el control de
las instituciones. Casi ninguno de los problemas de deuda, de control de mercados
financieros, de regulación bancaria, de penalización de actividad especulativa de
tasas financieras especiales, etc. pueden encontrar salida fuera del marco global
de la UE, para ello las instituciones comunitarias (particularmente las de la
Eurozona) deben hacerse más fuertes políticamente, la integración política debe
dotarlas de mecanismos de mayores y rápidas respuestas económicas. Incluido la
actuación en ámbitos más amplios, G20, FMI u otros, que para que sea eficaz
tendrá que ser europea, y no nacional.

Mas política en España supone mayor participación ciudadana, mejorar la


implicación de los partidos en la sociedad y su representación, superior control y
participación social de los partidos incluido el control parlamentario al gobierno,
mayor control del gobierno a su presidente, aumentar peso a las instituciones y
rebajarlo a los dirigentes. No podemos aceptar que se produzca un giro de 180 º en
las políticas gubernamentales y nadie sienta la obligación de explicar el por qué a la
sociedad. ‘‘
(23 de noviembre de 2010)

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Lo real, que diferente: Realidad soñada y realidad soportada

El paro es el principal problema de la economía española, así lo creo desde


hace unos 30 años. El paro claro está, no es solamente un concepto que lleva
aparejado sufrimiento, es un concepto económico y político que enlaza con
múltiples problemas que se interrelacionan unos con otros, en España desde
hace siglos.

Historia religiosa, monarquías y aristocracia guerrera, falta de revolución


burguesa, recursos y capacidades infrautilizados por golfería y vaguería,
vivir de la explotación de las Américas, curas y militares, expulsión moriscos
y judíos… recientemente se relaciona con, competitividad, productividad,
inflación, deuda pública, pensiones, estado de las autonomías, empresariado
ineficiente…

En realidad la discusión de las pensiones en sí misma, asépticamente, metida


en una urna al margen de la realidad diaria, debería ser un tema para
abordar con tranquilidad, sin prisas, porque hoy no tenemos tal problema de
colapso del sistema. Pero el asunto es que la realidad que soportamos nos
obliga a ello. ¿Por qué? ¿Por qué vivimos esta situación tan crítica?, si se
supone que los problemas que tenemos no son graves a corto plazo, si
nuestra deuda no es mayor que la de otros vecinos, si nuestras pensiones no
colapsarán mañana, si somos una gran potencia económica (entre los 15
primeros)…

Aquí, en España, tenemos un problema que es enfrentar los asuntos con un


sentido aislacionista, poco relacional (y dicotómico, o esto o aquello), así que
si ninguno de estos problemas son urgentes y nos vemos abocados a
cambiarlos es porque nos obligan, los capitalistas, los mercados, o el
Gobierno lo hace muy mal etc. Por supuesto analizado cada uno de los
asuntos aisladamente de lo que nos rodea, es cierto que las soluciones
podrían ser otras de las que planean por nuestras cabezas, acercándose
mucho a las de multitud de teóricos de izquierdas.

Pero la realidad que soportamos no es la soñada y deja estos análisis


teóricos algo desplazados, por el momento. No acompañan, el tiempo ni el
lugar, ni las interrelaciones existentes. La realidad que soportamos ahora es
que necesitamos dinero urgentemente y no lo tenemos. Dinero no para el
futuro, sino para el funcionamiento diario del Estado, de los ayuntamientos
y comunidades autónomas, necesitamos dinero para pagar el uso diario de la
sanidad y la educación, dinero para pagar pensiones y subsidios de paro, y

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para pagar los intereses del dinero que nos prestaron antes.

La sensación de gravedad no termina de instalarse en la gente, va a


destiempo por detrás de la realidad soportada. Todo el mundo percibe la
crisis y muchas personas la sufren en sus carnes, por descontado, pero
pocos ven posibilidades de que la situación se complique muchísimo más, o de
que esto explote. La sensación de que a partir de aquí pudiera empeorar
terriblemente no está instalada entre la gente.

Esta espera de la ciudadanía para resolver sus problemas, es similar en la


forma a la de los 3 años anteriores, hasta mayo pasado. Parecida aunque
estemos en otro escalón inferior, entonces durante años muy pocos se
percataron de la gravedad, a pesar de que muchos la empezaron a sufrir. En
ambas situaciones se pensaba en que era algo pasajero y solo había que
resistir un poco tiempo las penalidades para volver a ser como antes.

Todos esperan que vayamos saliendo poco a poco de esta penosa situación,
me parece un error que no está permitiendo avanzar con la rapidez
requerida, que está lastrando salidas. A ello contribuyen no pocos
intelectuales y políticos biempensantes, que no miran la realidad o que
intentan que la cosa no se desmadre y cunda el pánico. Lo que consiguen a
cambio de ello es adormecer a múltiples agentes sociales y políticos que
deberían estar totalmente despiertos para percibir que esto puede
agravarse muchísimo si no se toman medidas urgentes que pocos quieren
tomar y que a nadie le gustan.

Primer requisito para resistir, convencernos de que a nadie, insisto, a nadie


le gustan ajustes y recortes, si no empezamos por aquí no se tomarán
medidas adecuadas, y si continuamos creyendo que a unos les gustan los
recortes y a otros no, seguiremos discutiendo si son galgos o podencos y si
podemos tener otras salidas soñadas, pero no reales. Mientras tanto 5
millones de parados esperan. Y esa discusión sobre salidas soñadas hubiera
sido necesaria hace 3 o 5 años. Ahora, aunque también es válida, precisa
dejar claro que hay que tener la discusión urgente, la de hoy, las salidas a
los problemas inmediatos. Si no se distingue entre ambas discusiones, que
no son la misma, estamos haciendo trampas.

La situación, hay que repetirlo una vez más, es crítica, que el problema
fundamental, por urgente y grave, es la deuda, privada y pública cada vez
mas relacionadas (y la reforma financiera lo agravará) es la necesidad que
tenemos como país, empresas, familias y Reino de España, de pedir dinero

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prestado, todos los meses, a unos prestamistas que nos exigen unas
condiciones para hacerlo. Si no las cumplimos no hay pasta.

Gritemos que ellos, el mundo, todos son muy malos, que nosotros no estamos
tan mal, que tenemos posibilidades, que etc. etc., los que tienen el dinero
responden, que muy bien, que adelante con los faroles, que entonces
pasemos de largo y los dejemos en paz. Colapso. Y aquí terminaría un ciclo y
empezaría otro.

La gravedad, en los filos de la navaja en que estamos instalados desde hace


meses, es que, al mes siguiente podrían no pagarse las pensiones, ni los
salarios públicos de sanitarios, ni funcionarios, ni educadores, no habría
dinero para calefacción de edificios públicos, ni para importar petróleo que
produjera electricidad, ni pagos a proveedores que a su vez encadenarían
los impagos, mas paro, etc. etc.

La cadena es clara, usted quiere seguir funcionando, hágalo. Pero no


tenemos dinero para hacerlo, porque mucho era prestado, hay que pedirlo.
Nosotros somos los que pedimos, hay que decirlo en alto porque muchos no
se dan cuenta todavía.

Si seguimos con esta lógica entenderemos que quien nos presta, los
mercados, nos exigen unas garantías excesivas, desproporcionadas, pero son
ellos quienes con su óptica exigen. No ven posibilidades de crecimiento
económico en España en varios años, perciben por tanto que los déficit
públicos son difíciles de reducir, porque habrá menores ingresos y mayores
gastos y no ven que el Estado sea capaz de seguir pagando lo que paga hoy.
Las razones y argumentos son muchos y diversos, pero concentrémonos en lo
fundamental, LA REALIDAD QUE SOPORTAMOS NO ES LA REALIDAD
SOÑADA, y tener razón en política sirve de muy poco.

¿Salvemos las Cajas de Ahorro? Salvémonos todos

Otro ejemplo de diferencias en la realidad, la anterior y la posterior, la


soñada, la ideal o la soportada. Todas son realidades, pero no todas
tienen el mismo valor en un momento y un lugar. Unas tienen más poder que
otras en el instante preciso.

Ahora descubrimos que las Cajas de Ahorros realizaban unas labores que no
eran estrictamente las bancarias, y dedicaban parte de sus esfuerzos a un
público menos pudiente, en entornos menos comerciales permitiendo
asentamientos y ordenaciones urbanas con servicios de zonas desarrolladas,
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con tratamiento menos agresivos en cuanto a rentabilizar sus relaciones
comerciales. Eso sí, pagando muy bien a sus trabajadores y consejeros.

Y por supuesto luego está la labor social, como si de una gran fundación se
tratara, ya me hice eco del artículo de Peridis sobre el asunto, altamente
esclarecedor de la potencia filantrópica. Pero la realidad soportada se nos
impone con toda su crudeza.
Todo eso es cierto, como lo es que han quebrado o casi muchas de ellas, sin
ayuda nada más que de sus gestores. En estos últimos 2 lustros se han
dilapidado patrimonios acumulados durante muchos años, han sido dirigidas
al abismo por algunos personajes, curas, políticos, economistas…

Abultadas cantidades de dinero han sido prestadas sin garantías suficientes


a promotores y constructores, a especuladores e invertidas en negocios
absurdos y fallidos y ahora nadie espera su devolución. Los depósitos en su
poder mas los préstamos tomados en el mercado interior mas los préstamos
tomados en el exterior, mas las cédulas hipotecarias, o titulización de
préstamos hipotecarios que se venden (salen del balance) para obtener más
dinero y volverlo a prestar y así me salto restricciones.

El problema es que este modelo de negocio durante 2 lustros entregó ese


dinero a individuos que se quedaron con parte, y otra parte lo enterraron
entre arena y ladrillos que hoy valen muchísimo menos, por lo que resulta
imposible devolverlo, traducido a lenguaje vulgar significa un desastre.

¿Qué hacemos con ellas, que podemos hacer? Alguien quiere poner el dinero
necesario para revivirlas, para reflotarlas, nadie sabe cuánto dinero será
necesario, veinte mil, o cuarenta mil millones ¿los contribuyentes, los
ciudadanos volvemos a pagar? Al Gobierno se le ocurren algunas ideas y
tiene prisa, después de 3 años pisando el freno, junto con el Banco de
España adormilado, hay que ponerlas en marcha rápidamente porque si caen
totalmente pueden hacer temblar al Estado, otra vez cascotes sobre los
desvalidos.

El Gobierno central y el Banco de España. Pero, ¿donde estaban el resto de


fuerzas políticas y las CCAA con los buenos gestores de todos los partidos
que hay allí, que hicieron mientras? debían estar de vacaciones.

No, esto no es Irlanda, pero mejor aprender para que no lo sea. La realidad
soportada nos obliga a correr y apuntalar, correr y tragar cosas que
realizadas 3 años atrás hubieran sido diferentes. Y ni imaginar podemos lo

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diferente que hubieran sido, de modificar aquella realidad 10 años atrás.

Llorar por lo que fueron, tiene sentido si lleva aparejado el análisis del
fracaso social que señalan. Partidos y sindicatos, poco permeables a la
sociedad y muy poco dentro de ellos, instituciones cerradas a recibir
impulsos y llamamientos sociales, salvo si fueran útiles para los pudientes, y
los chupadores de las autonomías, medios de comunicación que solo adoran el
brillo del poder azul y la pasta, servidores de fantasías si están en el lateral
derecho, silenciadores de problemas si estos se generan por quienes le
ceden derechos y concesiones de transmisión. (Enero 2011)

Pacto social y revoluciones del norte de África

A vueltas con el pacto social y con las revoluciones del norte de África.
Ambas cuestiones tienen en común las diferencias entre la realidad soñada
por miles de personas, la realidad teórica plasmada por intelectuales
individuales o colectivos, (partidos, sindicatos, gobiernos, grupos…) y la
realidad soportada.

Dicha realidad soportada son los hechos que se suceden obstinadamente por
encima y al margen de cada persona, en donde uno es parte, es un vector
mas de los muchos que influyen sobre una realidad social, como ya escribí en
un post del pasado 27 que titulaba ‘Lo real, que diferente: Realidad soñada y
realidad soportada’.

El Pacto social, recién comenzado, al que parece se sumarán otras


agrupaciones o fuerzas sociales, parece que rompe todos los esquemas de
muchos individuos que no querían modificar nada de nada. Toma, ni yo, ni
aquel, ni los que lo han firmado. Todos queremos jubilarnos a los 60 años y
con el 100% y ‘un huevo duro’ decían los Marx.

Pedir que nada se mueva es gratis, o pedirse todo lo que se ve, tanto da. Eso
es gratis y en la cultura española está mal visto ser menos que el resto, por
tanto si nadie tiene que tomar una decisión, pues a pedir lo que los otros
quieren para identificarnos con lo correcto, así las páginas en la red están
llenas de proclamas defendiendo lo actual. Pobres líderes sindicales y
políticos, vaya papelón, defender lo acordado cuando hace pocos días todos
estaban en contra, o parecía, les va a costar un gran desgaste.

Una vez más ha faltado discusión, poner las cosas claras y que cada uno sepa
lo que pide y lo que cuesta lo pedido y parece que llevamos años con este
olvido con esta falta de debates. Nuestras decisiones, las de los sindicatos,
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tienen un coste, aunque no estemos en el gobierno, y este pacto que nunca
fue urgente, hasta hace poco, se podría haber evitado si…si la vida hubiera
sido distinta en estos últimos años.

No, yo no defiendo nada, (no tomo decisiones, el nivel al que me dirijo es


otro, las personas en las que pienso al escribir) solo constato las
dificultades que empujan a los individuos a tomar decisiones no deseadas, a
veces irremediables, porque la realidad que soportamos no se parece a la
realidad soñada ni a la teórica. Así es la política, tomar decisiones en un
momento y lugar.

Ah, claro, la teoría es vital para encontrar caminos más correctos, y puede
ser verdad lo que cuenta, lo teórico, y los sueños son importantes, en cada
momento, en su momento. Quizás en los años que perdimos si hubiéramos
movilizado a la gente en torno a esas ideas, o incluso ahora, si
consiguiéramos movilizar a la gente para derribar y construir ese nuevo
estado, pero en este mes, no más tarde.

Esa es la responsabilidad política, aquí asumo la mía, intentar explicar que la


acción social (política, sindical) es colectiva y dependerá de múltiples
factores internos y externos, de nuestras fuerzas y las de los otros, que no
vale para nada pedir a los reyes magos y que el momento en política es
importantísimo.

Y aquí entroncamos con las ‘revoluciones’ del norte de África, maravillosas


en lo que tienen de movilización popular para acabar con dictadores tiranos,
esos ‘franquitos’ de allí. Había mucho contenido y una sucesión de
situaciones y de
hechos puntuales han hecho coincidir las movilizaciones. Pero...

Siempre hay un pero, no soñemos tan rápidamente como algunos periodistas,


no todo el mundo empuja hacia una democracia estilo occidental, está
empezando a salir un movimiento del que conocemos muy poco y como es
lógico habrá dentro de él múltiples fuerzas empujando en direcciones
diferentes, incluidas fuerzas organizadas islamistas que empujarán todo lo
posible hacia una república islámica.

Así que, norte de África, islam, petróleo y gas, miseria, hambre, atraso
social (a pesar de sus abundantes conexiones a la red), Mediterráneo, Suez,
conflicto árabe israelí, Alqaeda, mundo árabe de Oriente
Próximo…Demasiados factores explosivos para tantísima gente, demasiados

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intereses en juego para medio mundo, (no solo occidente), harán la situación
altamente compleja y alejadísima de posturas simplistas y utópicas. Habrá
que seguir la historia con paciencia.
(Febrero 2011)

Tener razón, condición necesaria, pero no suficiente

Llevar la razón sirve de poco en la vida diaria, ya sea en el ámbito privado de


una discusión puntual o en la relación personal con otras personas. Cada
individuo que se enfada y rompe relaciones con otras personas habrá vivido
la realidad de forma distinta al otro, intentar convencerle es casi siempre
una pérdida de tiempo. Así tener razón significa que cada individuo tiene
una verdad y podrá buscar en su vida y en sus relaciones argumentos de
peso para bascular a su favor las razones necesarias para seguir viviendo.

Mi madre con la mente enferma, ve cosas que le suceden, animales o


personas que están en su habitación y sobre su cama, casi siempre
atacándola, experimenta situaciones de riesgo de accidentes en ella o en
seres queridos, vive episodios de atentados a su persona, de daño emocional
y físico, por ejemplo confundir un arreglo de los pies con querer arrancarla
los huesos, etc. Imposible sin medios químicos de modificar su percepción,
su realidad, la que ella vive. Podremos suavizar algo sus sensaciones, pero
nunca por llevar razón, sino por la relación emocional que representa la
cercanía, el cariño.

Tener razón en la vida no es salvoconducto para casi nada. Y menos en


política. Y todavía menos en el corto plazo, donde es necesario tener fuerza
suficiente para poder realizar acciones. Necesario no, es
IMPRESCINDIBLE. Siempre habrá gente en contra de lo que quieras hacer,
en cualquier ámbito de la vida, ante cualquier colectivo social, da igual su
tamaño, sea la sociedad española o se trate del interior de tu partido, sea
en la dimensión local de un ayuntamiento o en el gobierno central.

Lo primero y principal será sumar voluntades suficientes a tus razones,


sumar adeptos a tus deseos, a tus proyectos, movilizar apoyos para
conseguir aquello que muchos quieren. Si no lo consigues, si enfrente hay
más gente que no quiere lo que tú o te enfrentas a mayores fuerzas que las
tuyas, de poco sirve llevar razón. Tendrás que modificar los planteamientos,
adaptarte a la nueva realidad y tratar de formar en ella nuevos apoyos, o
apartarte y seguir insistiendo en tus ideas primitivas tratando de sumar
fuerzas para otra mejor ocasión.

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Uno piensa en los individuos que anticiparon estas crisis y que se les escuchó
tan poco por tanta gente, y da pena, y entra un poco de desanimo de la
tradición discursiva, del soporte de la racionalidad para tener o no razón.

Por eso, porque tener razón no es suficiente para actuar en política, hay que
facilitar la permeabilidad del sistema, la iteración de los individuos con los
colectivos, los particulares con los colectivos, los grupos sociales, no solo
partidos y sindicatos con las instituciones públicas y privadas, con las
fundaciones y universidades. Somos una sociedad que escucha poco, que
rápidamente marca trincheras y cualquier argumento del otro lado es
descartado por ser del otro no porque se contraponga a otra argumentación
mejor. Primero tomo la posición y luego busco con qué defenderla. Primero
cavamos trincheras y luego, claro, luego cuesta más trabajo moverse de ese
lugar en el que nos hemos plantado.

Ejemplos vinculados a la crisis hay cientos, desde la enorme burbuja


inmobiliaria, a la crisis del sistema financiero español. Imagináis lo que debió
sentir Ricardo Vergés, cada vez que realizaba sus llamadas de atención
sobre la burbuja inmobiliaria en España y los riesgos que conllevaba. (O
Nouriel Roubini). Igual que sobre el mismo tema se silenciaba a los
individuos que en los servicios de estudios hablaban sobre los peligros del
apalancamiento y descontrol de riesgos basados en ecuaciones matemáticas
y no en comportamientos sociales, humanos, imprevisibles, no catalogables, o
a los otros que denunciaban la pérdida de competitividad recurrente de la
economía española y que después del euro no sería posible recuperar con
devaluaciones.

Si quieres hacer algo en política, preocúpate en primer lugar de elaborar un


discurso para sumar voluntades, el mensaje necesario, todo lo que no sirva
para unir fuerzas tendrá que servir para contrarrestar las de los oponentes.
Por descontado mejor que le vayas dotando de tus sueños y deseos de largo
plazo pensando en lo anterior. La base del mensaje necesario será
considerar que necesitas fuerzas para hacer cualquier cosa. Lo otro son
pamplinas, o deseos, en general insatisfechos. Realmente pueden ser
pensamientos útiles si te permiten vivir mejor, pero con poca utilidad
pública, con poca utilidad colectiva.

Si no eres capaz de convencer a nadie, o sumas muy pocos apoyos, de qué


sirve tener razón en creerte el ombligo del mundo y la mejor izquierda del
universo.

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Enrique Curiel. Aquellos tipos de entonces

No descubro nada nuevo recordando que los españoles solo hablamos bien de
nuestra gente cuando están muertos, incluso los enemigos, los contrarios,
los adversarios, inclusive ‘los nuestros’.

A este hombre muerto prematuramente, era de mi generación, tenía la


misma edad que yo, Enrique Curiel, no le conocí personalmente, pero su
imagen transmitía tranquilidad, educación, seriedad, y eso en un alto cargo
comunista chocaba a todas luces a miles de ciudadanos. Algunas opiniones
dejo enlazadas, pero mi homenaje prefiero hacerle personal, tintado al hilo
de una polémica que he leído. (Y de un aviso de que escribo mucho, y van...lo
acortaré en dos partes)

La sensación de pérdida de potencialidades en nuestro país, la sensación de


derroche de mentes preparadas, surge a menudo y se agranda con sucesos
de este tipo y este estilo de individuos. La acusación de trituradora y
despilfarradora dirigida al PSOE aparece probablemente con razón. O no. O
es diferente en momentos históricos distintos. O incluso es lo habitual en
todos los partidos. En honor a Curiel y aquellos tipos de entonces matizaré
algunas cuestiones.

Entró al PCE en tiempos de la dictadura, participando en la preparación y


lucha por derribar aquellas cadenas y contribuyendo a crear la sociedad que
debería salir de aquellos tiempos, posteriormente llamados Transición, igual
que unos miles de individuos. En el PCE llegó a la alta dirección, es lógico
pensar que era un tipo duro, firme y correoso, con ideas y capacidad de
trabajo, capaz de sumar apoyos a sus ideas que le permitirían colocarse en
tiempos tan difíciles en esos puestos de dirección tan perseguidos por la
poli, desde los cuales ejercer el liderazgo y evitar depuraciones, así que al
margen de tener buenas formas, debería tener capacidades. Nadie
blandengue llega a la dirección de partido alguno, y menos en una sociedad
tan cainita como la española.

Una de las primeras cuestiones que surge es como un tipo así entró al PCE, y
por qué luego se fue al PSOE, la respuesta no es complicada. En la

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postguerra y dictadura, durante décadas, la estructura mejor preparada
para anclar a gente dispuesta a luchar contra la dictadura fue el Partido.
Uno quiere participar en destruir aquella vil, injusta y cruel sociedad y se da
de narices con la realidad de que necesita agrupar sus esfuerzos con los de
otros dispuestos a luchar. No quiere esto decir que solo existiera esa
estructura, pero parece que era la de mayor empuje, organización y
preparación. A su lado podían coexistir con menor capacidad grupos
socialistas y anarquistas.

Hasta finales de los sesenta, cuando se incorporan con los empujes del 68,
nuevas hornadas de juventudes militantes, estudiantes y obreros, con mayor
diversidad de potenciales encuadramientos que en España se traduce
fundamentalmente en grupos de extrema izquierda, a la izquierda del PCE,
que en cualquier caso nunca llegaron a tener su potencial. Lo que me interesa
resaltar es que la escuela de lucha, de estudio y relaciones de cada persona,
tiene mucho que ver con los individuos que tuviera cerca en la universidad
y/o el trabajo en aquellos momentos. Naturalmente que podía elegirse,
mejor en los setenta que en los sesenta, pero los condicionantes de
proximidad humana eran altamente influyentes en la adscripción de cada
uno.

Un individuo se hacía trosko porque sus amiguetes lo eran, prochino porque


un compañero en quien confiaba y le caía muy bien lo era, etc. A partir de
aquí, una vez dentro del grupo, la identificación grupal funcionaba a tope, las
relaciones humanas, las discusiones, las acciones, toda la actividad intentaba
diferenciarse del resto de fuerzas y ello conducía a reafirmarse en la
elección. Hasta que llegaban otros momentos en los que el desarrollo interno
de cada cual iterando con las modificaciones del entorno, del propio grupo,
y/o de la sociedad, empujaban en otra dirección.

Enrique Curiel, un comunista templado. JOAQUÍN PRIETO -02/03/2011


Enrique Curiel, profesor y político, rostro amable del comunismo español.
RAFAEL FRAGUAS - Madrid - 02/03/2011
El ancho árbol de la izquierda española. CARLOS CARNERO 02/03/2011
Curiel, un trabajador por la paz. JOSÉ LUIS ÚRIZ IGLESIAS 04/03/2011

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Al profesor e intelectual Enrique Curiel. GUSTAVO PALOMARES
05/03/2011

Durante la Transición la velocidad a la que corrían los acontecimientos era


tremenda, la aceleración personal y social hacía estragos en las posturas
individuales y colectivas, (manifestado no solo en comportamientos
militantes, sino también en otros comportamientos sociales e individuales,
de relación, de gustos, de preferencias …) La aceleración histórica y mayor
conocimiento del exterior influyeron en el abandono de ideas
revolucionarias, y en que nuevas estructuras colectivas de encuadramiento
político se extendieran en plenitud, como el PSOE.

En ese tiempo es completamente normal el transvase de militantes de unas a


otras agrupaciones, que se produce en mayor medida hacia el destino del
socialismo. Y poquísimas veces al revés, hacia el comunismo. La estructura
asociativa PSOE se adapta a esta realidad y demuestra un trabajo
extraordinario de sus cuadros de organización que consiguen adecuar lo
interno con la capacidad de influir en la sociedad en los deseos de cambio de
millones de españoles. Ningún otro partido supo adecuar organización y
política como los socialistas y ello incluyó sin duda la aceptación y utilización
de las capacidades de militantes de su izquierda. Si al PSOE no le hubiera
interesado la gente de izquierdas no tendría sentido haberla acogido,
hubiera sido sencillo rechazarlos, al fin y al cabo, en sus grupúsculos
molestaban muy poco electoralmente, no quitaban votos a los socialistas.

Por muchas razones el PSOE se configuró a finales de los setenta como la


única opción susceptible de alcanzar el poder político mediante las urnas,
una de cuyas explicaciones con mayor fundamento se encuentra en la
voluntad ampliamente mostrada por la ciudadanía, que apoyaba, prefería,
deseaba, medidas transformadoras de la sociedad sin que éstas fueran
revolucionarias. La base social sobre la que debía actuar y los deseos de la
sociedad en general, empujaban en la dirección democrática, recuperar
tiempo y libertades de la etapa republicana, incluidas las nacionales (la
memoria histórica tuvo importante papel) y la lucha por satisfacer
necesidades básicas de libertad, justicia, legalidad. Y por supuesto mejora
de las condiciones materiales de vida.

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A este marco político, que se le puede poner el calificativo de
socialdemócrata, para conseguirlo, para intentar satisfacer esas
necesidades era obligatorio dotarse de la maquinaria de partido necesaria,
urgentemente. El Partido Socialista entonces, se fue construyendo con
varios grupos y retales e individuos, pero evidentemente hubo una intención
de crear un gran marco socialdemócrata, más democrático y abierto
tradicionalmente que el comunista, menos contaminado históricamente por
purgas y excesos ideológicos, un partido en el que tuvieran cabida miles de
personas de distintas procedencias, imprescindibles para lograr dirigir una
sociedad que necesitaba unos cuantos miles de cuadros dirigentes;
ministros, subsecretarios, directores generales, mandos policiales,
militares, alcaldes, concejales, dirigentes empresariales y universitarios,
senadores, congresistas, cargos de partido, sindicales, y un sinfín de cargos
intermedios de la administración y las empresas públicas.

A la necesidad del PSOE, se une el que para miles de militantes de todas las
opciones políticas aparece la posibilidad de transformar la realidad, por lo
que se desencadena una masiva incorporación de individuos de izquierdas,
preparados políticamente, que se dirigen hacia el PSOE el cual tiene
necesidad imperiosa de cuadros para cubrir múltiples necesidades y niveles
de compromiso. Así desde los finales de los setenta se produce el trasvase
de cuadros políticos de la extrema izquierda, de organizaciones ciudadanas
y universitarias, y por supuesto procedentes del PCE, en primera, segunda o
tercera instancia, ante cada escisión o posteriormente cada renovación o
refundación de IU.

La mayoría de esos militantes serán personas que tienen capacidades e


intencionalidad de cumplir sueños de transformar la sociedad para hacerla
más libre y justa que creen que será posible desde el poder político, y no
desde las esquinas de la sociedad. Y ello implica apostar por juntarse y unir
esfuerzos y parece que la sigla triunfante para ello será el PSOE, único
capaz de lograrlo. Un matiz a considerar aquí, el Partido Socialista de esa
etapa hasta la derrota de González, no está compuesto por los viejos
socialistas que mandan y desplazados en los rincones los añadidos
izquierdistas, no es así, la militancia del reconstruido partido lo será con los

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socialistas antiguos de todas las corrientes, los nuevos procedentes de su
casa y además con la valiosa incorporación de los miles de cuadros
izquierdistas en todos los niveles, lo cual le dotó de una gran fuerza y
capacidad de influencia en la sociedad que es lo que consolidó sus triunfos.

Que de las incorporaciones a un partido ganador exista un porcentaje de


gente que vaya a medrar y ocupar poltronas, no cabe duda, ocurre en todas
partes, en todas las empresas y partidos, pero no creo que estos apéndices
negativos puedan verse como la representación generalizada de los
dirigentes socialistas de finales de los ochenta y comienzos de los noventa.

Es evidente que muchos luchadores por la democracia, o militantes


revolucionarios, extrema izquierdosos, quedaron fuera de esta nueva
realidad. Poco después de los primeros triunfos socialistas varios miles
sumaron sueños perdidos en aquello que se llamó desencanto, o frustración.
Que nunca fue tan extenso como se llegó a escribir, ya que se confundieron
estos síntomas con la otra realidad masiva que modificó la vida a millones de
españoles que sintieron cumplidos sus sueños por primera vez en su historia
y por tanto, dejaron de combatir.

Habían logrado sus objetivos, amplias libertades ciudadanas, nacionales,


feministas, participativas… y agua caliente y fría, colegios y universidades
para hijas e hijos, atención sanitaria, pensiones, centros sociales y cívicos,
viajes del Imserso, hospitales, etc. etc. Esta realidad que transformó
España, o mejor dicho, a millones de españoles, no ha sido aceptada por
muchos individuos que siguen contemplando como hipótesis de trabajo para
el resto de análisis que lo logrado fue una derrota, o una sucesión de
cesiones, o etc.

No, de ninguna manera creo que políticamente pueda hablarse de que


aquellos tipos sufrieran una derrota política, la socialdemocracia demostró
teórica y políticamente su capacidad para liderar y mejorar la situación de
millones de españoles durante las décadas de los ochenta y noventa. En esta
extraordinaria victoria participaron los Curiel y compañía, aquellos tipos de
entonces.

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PD. Las victorias no duran para siempre, ni siquiera el franquismo que la
consiguió a sangre y fuego. (Marzo 2011)

Defensa de la España democrática

Llegan malos tiempos que pueden enviarnos bastante para atrás, la cantidad
y profundidad de las tareas a acometer, de las reformas a realizar en
España, es muy grande, marcarán el futuro de este país para 20 años y todo
sigue bastante dormido. Las revueltas, algaradas o revoluciones, me parece
que poco modificarán, sobre todo si no nos ponemos colectivamente de
acuerdo en lo que queremos, en lo posible a conseguir hoy, a defender hoy.
Las series de trabajos que he recopilado sobre las izquierdas tienen en su
base de partida la situación bastante probable del triunfo abrumador del
PP, de las derechas gobernadas y dirigidas por la derechona que no se
enredarán en debates ideológicos, intentarán modificar un amplísimo
espectro de la sociedad que conocemos hoy. Parece que tenemos poco
tiempo para identificar lo que deseamos, lo necesario para sumar fuerzas
suficientes si queremos influir sobre nuestra realidad.

Aunque todo parece estar claro para gran parte de la ciudadanía, para
sectores de izquierdas, resulta muy confuso identificar quienes son amigos
y posibles aliados, que ideas y prácticas políticas han conseguido avances
sociales significativos en la inmensa mayoría de la población española y en
qué momentos se han producido los mismos. Hasta el punto de que reniegan
de los avances, incluso creen que hubiera sido posible igualarlos por haberse
obtenido con los franquistas, los Aznar y cía, los neoliberales, si ellos
hubieran gobernado desde entonces, queda condensado en las ideas de: ¡Va,
son iguales!, la economía es la misma, los poderes son los de siempre’ y
retahílas similares.

En estas gentes hay una extraña mezcla de defensa de lo que nos quitan
cuando lo perdemos, pero no valorarlo cuando lo conseguimos, y además
contraponerlo a unas utopías o ideales que no pueden demostrar que lo
consiguieran en algún lugar alguna vez.

Siempre me sorprendió la defensa a ultranza de la II República por la


progresía española, madura o joven, y el rechazo de la democracia española,

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cuando comparativamente hablando, ésta ha conseguido mayores cotas de
libertad, por mayor tiempo, en mayor número de personas y sectores
sociales, con mayores logros de educación, sanidad y atención a los menos
favorecidos, ancianos, enfermos, menores, minorías, con mayores dosis de
justicia, de solidaridad e igualdad, que los conseguidos en aquellos años o en
otros momentos.

Soy un gran defensor de la II República, cuyas enseñanzas y experiencias


han formado una gran parte de mi bagaje humano, las luchas de sus gentes
por conseguir superar miseria y represión en aquellas condiciones
infrahumanas de vida para grandes sectores de población. Creo que algunas
ideas de entonces podrían considerarse de las más avanzadas de la época y
que desde luego estaba en juego un nuevo modelo de vida y organización
social. Pero aquella experiencia fue realizada entonces, durante pocos años
y con resultados maravillosos para aquellos enormes atrasos, pero bastante
alejados de los conseguidos hoy para la gran mayoría de la población.

En todo caso deberían servir para defender aquella experiencia y ésta, no


para elegir una de ellas, ambas son mejores, aquellas luchas y alternativas a
problemas influyeron en ésta actual, ¿por qué aquella aventura histórica es
amada sin condiciones y ésta tiene tantos amantes poco convencidos y
tantos detractores? Yo no me atrevería a aceptar que el poder político de
entonces tuviera mayor autonomía que hoy respecto a los poderes,
económico, religioso y militar, ni que fuera más progresista que el actual.
Las derrotas masacraron a lo mejorcito de la clase obrera y campesina, de
la intelectualidad, investigadores, docentes universitarios, maestros,
emprendedores, etc. etc. gentes despiertas, los más capaces suelen ser los
de mayor compromiso, muchos ilustrados, buenos profesionales con sentido
común y ansias de solidaridad y de mejora, sin duda ello colabora en la
leyenda, el amor a esas gentes y la defensa de la II República.

La épica, los sueños revolucionarios, la forma de lograr sus avances, lo ético


y estético de aquellas experiencias, han formado una película maravillosa,
pero de vez en cuando para hacer honor a aquellos apasionados individuos
hay que meter también la racionalidad para no tapar y negar las derrotas
que no solo fueron la guerra civil y posterior franquismo, hay que hablar de

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enormes represiones dirigidas por el gobierno republicano contra las
fuerzas obreras y campesinas, en Casas Viejas 1933, en Asturias 1934 , en
montones de latifundios y pueblos, que llenaron de muertos calles y campos
y de presos políticos las cárceles republicanas, con anarquistas y socialistas
(había 30.000 mil presos en febrero del 36).

Normalmente en el imaginario colectivo de muchos izquierdistas se olvidan


estas cuestiones, incluso olvidan quienes fueron los gobiernos republicanos.
De 1931 al 33 el gobierno burgués, ilustrado, democrático, pretendió la
reforma agraria, el objetivo era asentar a 70.00 campesinos anualmente. En
2 años solo se dio tierra a 12.260. Pero además del 34 al 36 gobernó la
oligarquía financiera y terrateniente, deshaciendo reformas, agraria,
militar, educativa, hasta la victoria electoral del frente popular en febrero.

España democrática vs España republicana:

Unos indicadores pueden relacionar aquella España y ésta. En todos ellos,


edad de incorporación al trabajo, analfabetismo, tasas de mortalidad,
esperanza de vida, los datos reflejan relaciones humanas con la represión, la
explotación y las condiciones materiales de vida, reflejan grados de
libertad, igualdad, solidaridad y justicia. En esos datos están encerrados
muchos esfuerzos y luchas para modificarlos, no son simplemente números.

Edad de comienzo a trabajar: En la ‘Encuesta Sociodemográfica’ de 1991,


publicada por el INE sacaban datos tan jugosos como éstos:

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Hombres que empezaron a trabajar antes de los 16 años: 74% para los
nacidos en los años veinte, que eran jóvenes que trabajan en la República.
Por tan solo un 24 % por los nacidos en los sesenta, jóvenes que trabajan en
el postfranquismo. Mujeres que empezaron a trabajar antes de los 16 años:
57 % para las nacidas en los años veinte, por un 20% para las nacidas en los
sesenta. Supongo que hay que entender que esos niños/jóvenes que
empiezan a trabajar no van a la escuela.

Analfabetismo, tiene que ver con la posibilidad de educación, de cultura y


progreso, pero también de mayor libertad e igualdad entre sexos y entre
clases.
En los años republicanos cerca de un tercio de la población era todavía
analfabeta, con mayor peso de las mujeres que de los hombres. Desde el 85
estamos por debajo del 6%, que lógicamente tiene que ver
fundamentalmente con la población mayor que ponderaba tanto en las
estadísticas antiguas.

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Tasas de mortalidad, tienen que ver con la sanidad y las condiciones de
vida y trabajo. Si en los años republicanos estaba por encima del 16 por mil,
estando reducida a la mitad en los años democráticos.

Tasas de mortalidad infantil. Pasan de un 118 por mil en la etapa


republicana a un 8 por mil a finales de los sesenta. Un gran salto adelante en
los partos y primeros cuidados infantiles, que tiene que ver con un modelo
social diferente, además de con unas conquistas médicas.

Esperanza de vida al nacer, influye la sanidad, con la educación, con las


condiciones materiales y culturales de vida. En este caso casi se ha
duplicado desde los años veinte.

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Comprendo y comparto el amor a aquellos sueños de la II República, a sus
símbolos, e ideales, pero, toda realidad es diversa y contradictoria (uno se
divide en dos) y dentro de esos símbolos como la bandera, están
comprendidos militares golpistas (no solo los del 36), están los caciques, los
terratenientes, la guardia civil de entonces, la Iglesia combatiente y
paramilitarizada, requetés, falangistas, la CEDA, etc. como en toda realidad,
incluida la actual.

Por qué tendrá repercusión la defensa de la España democrática:

1) Dificultará que nos la quiten por considerarla poco importante.


Empiezan por robar los símbolos, algunas instituciones y la bandera
están casi robadas, apropiadas por una parte sin oposición alguna. Es
su bandera, reconoce todo el mundo, pero creo que fue de las pocas
medidas sensatas de Carrillo, tratar de hacerla común, tratar de
impedir que se la apropiaran para arrastrar tras ello la imagen de la
España de la Transición.
2) La realidad creada en la Transición supera en mucho los sueños del
pasado y fue posible porque militantes de todas las opciones sumaron
y empujaron, torcieron la rama más allá del centro, llevándola al
extremo forzaron lo torcido por el franquismo y secuaces.
3) Después de la caída de los mitos revolucionarios, Rusia, China,
Sudeste asiático, después de millones de muertos y represaliados de
todo color y condición, después de conocer estos hechos, es
imposible, (injusto, inconveniente, incorrecto), seguir manteniendo el
sueño mitológico sobre la creencia de la revolución y el paraíso.
Dejemos eso para los creyentes y aceptemos que nuestros valores
actuales recogen parte de la tradición anarquista, comunista,
socialista y republicana española.
4) Ni que decir tiene que los casos de Venezuela, Cuba, y tantos otros
estados y supuestos líderes izquierdistas de papel e África u otros
lugares, incluyendo ejércitos de liberación nacional o fuerzas armadas
revolucionarias, dedicadas a drogas y secuestros, masacrando
poblaciones civiles, todo ese magma tan querido por algunas personas,
ni por asomo pueden acercarse a leguas del estado de bienestar y las
libertades democráticas españolas.

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5) La defensa de esta civilización, o modelo de sociedad europea de
finales del siglo XX solo presupone partir de un nivel tolerable de
vida, más aceptable para la inmensa mayoría de la población que los de
otros lugares y épocas, y en nada supone aceptar la inexistencia de
tensiones, problemas, represión, torturas, corrupción, negocios
sucios, explotación y un largo etc., que requerirá constantemente de
luchas y participación social de partidos, sindicatos, movimientos
sociales, ONG`s, e individuos comprometidos en la defensa de valores
como la justicia, igualdad, libertad, solidaridad…

Manuhermon, primavera 2011. Desde ‘Arian seis’. http://arian-


seis.blogspot.com/

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