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Revista Gaceta Laboral

Vol. 15, No. 2 (2009): 32 - 58


Universidad del Zulia (LUZ) · ISSN 1315-8597

Aproximaciones teóricas en torno


a la representación sindical1
Nicolás Diana Menéndez
Lic. en Ciencia Política, Magíster en Ciencias Sociales del Trabajo,
Candidato a Doctor por la Universidad de Buenos Aires (UBA),
Becario del CEIL-PIETTE/CONICET Argentina.
E-mail: ndiana@ceil-piette.gov.ar

Resumen

En el presente trabajo se propone un abordaje teórico sobre la representa-


ción sindical en general, y en el Estado en particular. A partir de los aportes
de importantes autores como Pierre Bourdieu, Ernesto Laclau, Alessandro
Pizzorno y Claus Offe, realizaremos un recorrido desde las concepciones
más abstractas de la representación política, hasta la singularidad de un
tipo de representación sindical: la que se despliega en el ámbito del Estado.
El abordaje teórico está basado en la revisión bibliográfica de los autores
mencionados, y en reflexiones a partir de la experiencia en el trabajo de cam-
po. En las conclusiones se sostiene fundamentalmente, la necesidad de abor-
dar la representación sindical en el sector público como un campo particular
que, requiere la atención de aspectos que le son propios y no pueden, ni de-
ben ser omitidos.
Palabras clave: Representación, intercambio político, Estado, sindicatos.

1 El presente trabajo es parte de la Tesis de Maestría intitulada “La representación


sindical en el Estado: los casos de la Asociación de Trabajadores del Estado y de la
Unión del Personal Civil de la Nación”, en la que se analizaron los modelos de repre-
sentación de los sindicatos estatales con alcance nacional en la Argentina: ATE y
UPCN. Estas organizaciones, con concepciones sindicales y políticas fuertemente
diferenciadas, se disputan la representación de los trabajadores del Estado. Para un
análisis de estos casos ver Diana Menéndez (2005, 2008).
Recibido: 28-11-08 . Aceptado: 08-05-09

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Theoretical approaches to labor union


representation

Abstract

The objective of this article is to propose a theoretical treatment for labour


union representation in the public sector. Drawing on the work of important
authors such as Pierre Bourdieu, Ernesto Laclau, Alessandro Pizzorno, Klaus
Offe, etc, a theoretical trajectory is described from the most abstract concept of
political representation to a specific kind of union representation displayed in
the environment of the State. Methodology is based on a bibliographical review
of the previously mentioned authors and reflections on field work experience.
Conclusions indicate the need to approach labour union representation in the
public sector as a special field that requires attention to its own particular as-
pects, which cannot and should not be omitted.
Key words: Representation, political exchange, State, trade unions.

Introducción muchos elementos que la hacen espe-


cífica.
El presente trabajo se enmarca en
un proceso de investigación que veni- En los estudios sobre el sindicalis-
mos desarrollando desde hace cuatro mo suelen ser dominantes los análi-
años en torno a la representación sin- sis empíricos respecto a grados de afi-
dical en el Estado, a partir de los casos liación, actitudes hacia los sindicatos
de la Asociación de Trabajadores del por parte de los trabajadores, estra-
Estado (ATE) y la Unión del Personal tegias sindicales, tanto frente a las
Civil de la Nación (UPCN), los dos sin- reestructuraciones productivas como
dicatos estatales con ámbito nacional frente a los gobiernos, etc. Pocos tra-
en la Argentina. Nuestra intención es bajos, sin embargo, se abocan al aná-
proponer algunos lineamientos teóri- lisis de las categorías de la represen-
cos que constituyan aportes para el tación sindical.
análisis de la representación sindical, En rigor, la cuestión de la repre-
y específicamente de la representa- sentación es más comúnmente trata-
ción que se despliega en un ámbito da desde sus dimensiones más abs-
particular de las relaciones laborales: tractas y fundamentalmente en tér-
el ámbito público. Evidentemente, la minos de representación política. En
lógica de la representación sindical en el marco disciplinar de la ciencia polí-
el espacio estatal comparte muchas tica es donde más hallamos este tipo
características con el ámbito privado, de abordajes. En los últimos años la
pero también guarda, como veremos, denominada “crisis de representa-

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ción” que afectó todas las instancias En este artículo queremos justa-
sociales y políticas ha vuelto a poner mente aportar a estos debates. A partir
sobre el tapete esta problemática. de trabajos de importantes autores ta-
En la Argentina en particular, sur- les como Bourdieu, Laclau, Offe y
gieron durante los albores del nuevo Pizzorno, realizaremos un recorrido
siglo una plétora de estudios sociales teórico desde los conceptos más abs-
que marcaron el rumbo de la literatu- tractos de la representación, hasta arri-
ra vernácula, en torno a los nuevos re- bar a lo que consideramos constituyen
pertorios de acción colectiva durante los elementos más significativos para el
los años 90, encarnados básicamente análisis sindical en el singular ámbito
por las organizaciones de “piquete- del Estado. El derrotero entonces co-
ros”, que fueron interpretados como mienza definiendo cómo entendemos el
un desplazamiento de la representa- proceso de representación, esto es, qué
ción política tradicional, y un cambio complejos mecanismos encierra el acto
en los repertorios de acción colectiva de representar; luego afinaremos el
(Shuster y Pereyra, 2001; Auyero, análisis destacando cuáles son las ca-
2002; Farinetti, 1999). racterísticas específicas de la represen-
La crisis que desembocó en el esta- tación sindical, inmediatamente des-
llido social de diciembre de 2001, pués veremos los aspectos que nos per-
constituyó un punto de inflexión en la mitan observar el sindicato en movi-
Argentina, tanto en términos mate- miento; y finalmente algunos conceptos
riales como simbólicos. Los años si- que hacen a la especificidad de nuestro
guientes, específicamente a partir de ámbito de interés y que nos permitirán
2003, conocieron un proceso crecien- dar cuenta de ella.
te de revitalización de las disputas la-
borales recuperando centralidad en 1. La “magia” de la
la conflictividad social, las reivindi- representación
caciones sindicales. Los altos índices La ley que regula las prácticas sin-
de crecimiento económico, la recupe- dicales en la Argentina (Ley de Aso-
ración de la actividad industrial y ciaciones Sindicales 23.5512) dispone
particularmente la baja significativa en su artículo 23: “Son derechos exclu-
del desempleo (aunque mucho a ex- sivos de la asociación sindical con per-
pensas de empleo precario), han con- sonería gremial: defender y represen-
tribuido fuertemente a la nueva gra- tar ante el Estado y los empleadores
vitación del actor sindical en las pu- los intereses individuales y colectivos
jas por la distribución del excedente. de los trabajadores”; y más adelante
En este contexto, presenciamos ac- en el artículo 40:
tualmente, también un resurgimien-
“Los delegados del personal, las co-
to de los estudios sobre el sindicalis- misiones internas y organismos si-
mo en la Argentina (Fernández, milares, ejercerán en los lugares de
2005, 2007; Senén González y Med- trabajo o según el caso, en la sede de
win, 2007; VVAA, 2008). la empresa o del establecimiento al

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que estén afectados la siguiente re- dicaciones individuales y colectivas


presentación: a) de los trabajadores de los trabajadores. Pensar la acción
ante el empleador, la autoridad ad- sindical como una simple intermedia-
ministrativa del trabajo cuando ésta
ción entre el o los trabajadores y el
actúe de oficio en los sitios mencio-
nados y ante la asociación sindical;
empleador, es reducir la realidad a
b) de la asociación sindical ante el una expresión formal, que nada dice
empleador y el trabajador”. sobre el complejo proceso de construc-
ción colectivo que implica la dinámica
La representación está de esta ma-
sindical. Aquí se ponen en juego cons-
nera establecida legalmente, no obs-
trucciones identitarias, sentidos de
tante, la “definición” jurídica no nos
pertenencia, definiciones y redefini-
permite abordar teóricamente qué es
ciones de intereses, referencias políti-
lo que está en juego en un proceso de
co-ideológicas, estrategias, etc.
representación. En definitiva, las or-
ganizaciones sindicales hacen mucho Muchos conceptos son polisémicos,
más que operar como meras correas pocos lo son tanto como el de repre-
de transmisión de demandas o reivin- sentación. Desde el plano jurídico

2 En un reciente (11.11.2008) y significativo fallo, la Suprema Corte de Justicia de la


Argentina declaró la inconstitucionalidad del artículo 41 de la mencionada ley. En
la primera parte de dicho artículo se establecía que: “Para ejercer las funciones indi-
cadas en el artículo 40 se requiere: Estar afiliado a la respectiva asociación sindical
con personería gremial y ser elegido en comicios convocados por éstas, en el lugar
donde se presten los servicios o con relación al cual esté afectado y en horas de traba-
jo, por el voto directo y secreto de los trabajadores cuya representación deberá ejer-
cer. La autoridad de aplicación podrá autorizar, a pedido de la asociación sindical, la
celebración en lugar y horas distintos, cuando existieren circunstancias atendibles
que lo justificaran. Cuando con relación al empleador respecto del cual deberá obrar
el representante, no existiera una asociación sindical con personería gremial, la fun-
ción podrá ser cumplida por afiliados a una simplemente inscripta”. La misma regu-
lación establece el monopolio de la representación por rama de actividad al sindicato
con mayor “representatividad”, situación vigente en la Argentina desde hace más de
seis décadas. La trascendencia del reciente fallo radica justamente en que ataca el
“sistema de unidad promocionada” y habilita la pluralidad sindical, dejando, de este
modo, de conformarse un juego de suma cero entre un sindicato con personería gre-
mial y otro simplemente inscripto. Si bien el sector público nacional en Argentina
constituye una excepción a la norma monopólica puesto que posee pluralidad sindi-
cal de hecho (ATE y UPCN), el fallo permite extender esta libertad a todo el universo
laboral, dando cumplimiento tanto al artículo 14 bis de la Constitución como a nor-
mas internacionales suscriptas por la Argentina. Cabe también mencionar que exis-
te actualmente en ese país una fuerte disputa entre las dos asociaciones sindicales
de tercer grado, CGT (Confederación General del Trabajo) y CTA (Central de Traba-
jadores Argentinos), por el reconocimiento de la personería gremial de ésta última,
circunstancia que otorga mayor trascendencia al fallo referido.

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hasta el político, pasando lentamente cabal, al grupo sobre el cual habla. Sin
por el mundo teatral/actoral, esta no- esa instancia de decir, de hacer oír la
ción desconoce propietarios exclusi- voz del grupo, encarnada en el porta-
vos y significados unívocos. En este voz, que dice la realidad del grupo,
sentido, Abal Medina (2004), señala éste no abandonaría su existencia se-
cuatro posibles significados: en pri- rial, es decir, la de la pura suma de in-
mer lugar la idea de representación dividualidades. La voz del represen-
jurídica, proveniente del derecho pri- tante, es en definitiva, desde esta
vado romano, que se define como “ha- perspectiva, la voz del colectivo que
cer presente, manifestar o presentar en ese decir, termina de asumir su
de nuevo”; en segundo término, la existencia.
idea de representación como semejan- Lo que señala Bourdieu es la parado-
za, que Sartori llama representación ja de estas situaciones de representa-
sociológica, dando cuenta de esta ma- ción, en las que un grupo no puede exis-
nera de una idea de similitud entre re- tir sino por la delegación de una persona
presentante y representado (es el caso singular, que puede actuar como perso-
de una muestra estadística que se dice na moral, sustituyendo al grupo, en
“representativa” del universo); una cuyo caso, en apariencia, el grupo hace
tercera noción, que el autor denomina al hombre que habla en su lugar, mien-
iconoclasta, define el vínculo entre un tras que en realidad esto es tan cierto
símbolo o emblema que representa como afirmar lo inverso, es decir: que es
una entidad de manera simbólica (es el portavoz quien hace al grupo.
el caso de una bandera representando La existencia del grupo depende
una agrupación política o un país); así, de que se haya dotado de un órga-
finalmente, la definición que se refie- no permanente de representación,
re a “los términos de responsabilidad por lo tanto capaz de sustituir (hablar
de los representantes de responder a por, es hablar en lugar de) al grupo se-
sus representados”. rial, hecho de individuos separados y
En un breve pero jugoso artículo, aislados, en renovación constante, no
Pierre Bourdieu (1993) comienza a de- pudiendo actuar y hablar sino por
sentrañar los mecanismos que se defi- ellos mismos. Para salir de la existen-
nen y se configuran en la relación de cia serial, dice Bourdieu citando a
representación de un colectivo huma- Sartre, para acceder a la existencia
no. Representar es “hacer ver y hacer colectiva, no hay otro camino que pa-
valer los intereses de una persona o de sar por el portavoz3.
un grupo”. Ahora bien, el acto de re- El mandatario o portavoz, se en-
presentación encierra un proceso mu- cuentra de esta manera en una rela-
cho más complejo que el acto de enun- ción de “metonimia” con el grupo, “es
ciar los intereses de un grupo. El “gru- una parte del grupo que puede funcio-
po” existe en la medida en que alguien nar en tanto signo en el lugar de la to-
(el representante/mandatario), dice talidad del grupo (…). Pero además es
su existencia; es el portavoz, quien al un signo que habla, que en tanto por-
hablar, dota de existencia definitiva, tavoz, puede decir lo que es, lo que

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hace, lo que representa, lo que repre- individuos -y tanto más cuando más
senta representar” (Bourdieu, 1993: desposeídos son- no pueden consti-
160). Este proceso es denominado por tuirse (o ser constituidos) en tanto
el sociólogo francés como efecto de grupo, es decir en tanto fuerza capaz
oráculo, según él, el portavoz hace ha- de hacerse oír y de hablar y de ser es-
blar al grupo en nombre del cual ha- cuchada, si no desposeyéndose en pro-
bla, hablando así con toda la autori- vecho de un portavoz (aquí es donde
dad de este ausente inasible. Bourdieu retoma la idea de grupo ins-
Ahora bien, existe un doble acto de titución de Sartre, con lo que ello im-
delegación (en referencia a la delega- plica). De este modo, se produce un
ción que implica todo acto de repre- acto de usurpación por parte del man-
sentación), el primero es un pasaje de datario. Sin embargo, esta usurpa-
los sujetos atomísticos al buró (que es ción, propia de todo acto de represen-
el proceso recién explicado), el segun- tación política, no se devela a sí mis-
do, es el pasaje del buró al secretario. ma, opera como un fetiche.
Este segundo acto, abre la puerta de La pregunta que se deriva entonces
una nueva tensión en torno a la rela- y que Bourdieu se hace es ¿cómo es po-
ción de la organización con las bases sible que este doble juego del manda-
representadas, o la tensión entre la ló- tario no se denuncie a sí mismo?: “La
gica de la representación y la lógica de impostura legítima no se logra sino
la organización4. porque el usurpador no es un calcula-
Bourdieu, argumenta que hay una dor cínico, que engaña consciente-
suerte de antinomia inherente a lo po- mente al pueblo, sino alguien que se
lítico que obedece al hecho de que los toma con toda buena fe por otra cosa

3 Sartre, quién dedica muchas páginas de su “Crítica de la Razón Dialéctica” al pro-


blema de los colectivos y de los grupos (que no son la misma cosa), diferencia muchas
etapas o tipos de grupo. El grupo es en principio y al principio, la concertación común
de la libre praxis de los individuos, pero rápidamente puede devenir en un colectivo
que enajena su libertad, en la medida en que se somete al grupo renunciando a su
praxis. El grupo se hace y se deshace en un mismo acto. El portavoz, como lo entien-
de aquí Bourdieu, destruye al grupo sartreano en dos sentidos: en primer lugar el
proceso de institucionalización que sugiere el portavoz es un abandono del agente
práctico de su libertad; en segundo término, el portavoz al hablar, aunque pretenda
y crea respetar la voluntad del grupo que representa, opera su libre praxis, y al ha-
cerlo se vuelve otro distinto del grupo (que con este mecanismo destruye). Ahora
bien, Bourdieu salva este hecho que lo distanciaría de Sartre, con la idea de “antino-
mia de lo político”, según la cual los individuos no pueden constituirse en grupo sino
pagando el precio de desposeerse en provecho de un portavoz.
4 Muchos autores han abordado esta problemática a lo largo de los años fundamental-
mente a partir de Michels (1962). También ver Pizzorno (1978), Sabel (1989), Offe
(1992) Porietti (1990).

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de lo que es. Uno de los mecanismos recriminando simultáneamente la


que hacen que la usurpación y el doble falta de compromiso y participación
juego funcione, es que en muchos ca- de los mandantes, que en rigor es lo
sos, los intereses del mandatario y los que legitima su existencia en tanto
intereses de los mandantes coinciden buró.
en gran medida, de modo que el man- “Se ha interiorizado tan fuertemen-
datario puede creer que él no tiene in- te la representación según la cual el
tereses fuera de aquellos de sus man- hecho de no ser militante, de no es-
dantes” (Bourdieu, 1993: 167). Esto tar comprometido en la política, era
ocurre debido a una correspondencia una especie de falta de la que era ne-
estructural entre los intereses especí- cesario eternamente redimirse, que
la última revolución política, la re-
ficos de los mandatarios y de los inte-
volución contra el clero político, y
reses de los mandantes, que tiene que contra la usurpación que está inscri-
ver con la correspondencia entre el ta en estado potencial en la delega-
campo social y el campo político. Las ción, queda siempre por hacer”
personas que sirven bien a los intere- (Bourdieu, 1993: 172).
ses de sus mandantes son personas Esta idea de alguna manera, se
que se sirven sirviendo. contrapone con el rol -en el caso sindi-
El efecto de metonimia permite la cal- de lograr el salto a lo colectivo que
universalización de los intereses par- ya señaló Bourdieu. El sindicato, el
ticulares de las personas influyentes aparato y el dirigente, cumplen tam-
de las organizaciones, la atribución de bién la función de definir y articular
los intereses del mandatario a los intereses en términos mucho más am-
mandantes que presuntamente re- plios, que no serían posibles indivi-
presenta. dualmente. La última revolución de
Lo que da lugar a la concentración la que habla Bourdieu es un punto en-
de poder por parte de la organización, gañoso, anula al colectivo.
es denominado por Bourdieu como La idea de representación desarro-
“efecto Buró”. Este proceso es una llada por Bourdieu puede, de alguna
suerte de realización histórica de lo manera, complementarse con la con-
que describe el modelo teórico del pro- ceptualización que realiza Ernesto
ceso de delegación. El mecanismo se- Laclau (1993, 2005), en la medida en
ría el siguiente: las personas partici- que ambos autores colocan la instan-
pan inicialmente. Luego viene “el per- cia de la representación como una ins-
manente” y las personas merman su tancia de completitud. Así, Laclau
participación. A partir de allí se con- considera que la noción de represen-
forma un buró, que comienza a desa- tación política, tomada de diversos
rrollar una competencia propia, un contextos de sentido, consiste en sos-
lenguaje. De ese modo, se va constitu- tener que alguien puede hacerme a mi
yendo el buró a medida que concentra presente en un lugar en el que yo no
un cierto poder y desarrolla una ideo- estoy, alguien me está volviendo a re-
logía específica; este mismo buró va presentar en él.

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Para este autor, la representación tado o si es un agregado enteramente


posee dos dimensiones que son insos- nuevo, en cuyo caso la identidad del
layables y que se complementan para representado quedaría transforma-
da y ampliada por el proceso de re-
dar lugar a la posibilidad de la repre-
presentación (Laclau, 1993).
sentación. Estas dos dimensiones son
las dos caras de un complejo proceso, Lo que el representante hace en de-
en donde el representante al tiempo finitiva, es inscribir el interés inicial
que sustituye al representado, tam- expresado por el representado en un
bién lo encarna. En un extremo ideal entramado más complejo que aquel
la representación perfecta encarnaría en el cual se originó, por tal motivo, el
la existencia misma del representado, representante le atribuye a ese inte-
lo que implicaría -como sostiene La- rés un plus propio que lo transforma y
clau- una identidad acabada por parte lo vuelve viable en el nuevo entrama-
del representado, y reduciría el acto do, y en ese acto complementa la iden-
de la representación a un acto puro de tidad original.
mediación. Esta concepción puede en- “El representante transforma la
contrarse como hemos mencionado, identidad del representado. La bre-
en la letra jurídica, en la norma for- cha original en la identidad del re-
presentado, abre en dos direcciones
mal, pero es impensable hallarla en la
un movimiento indecidible que es
realidad. Asimismo, siguiendo este constitutivo e irreductible. En el pro-
razonamiento, es una imposibilidad ceso de representación hay una opa-
lógica. Veamos por qué. cidad, una esencial impureza, que a
Todo acto de sustitución encierra la vez es condición tanto de la posibi-
un espacio de opacidad que le es inhe- lidad como de la imposibilidad. El
rente, ya que no existe representa- “cuerpo” del representante no puede
ción perfecta ni por el lado del repre- reducirse, por motivos esenciales.
sentante ni por el lado del represen- Una situación de transmisión y ren-
dición de cuentas perfectas en un
tado. Así, respecto del representado,
medio transparente no exigiría re-
si éste posee la necesidad de ser re- presentación alguna” (Laclau, 1993).
presentado, es porque su identidad
constituida en un lugar A, requiere La doble dimensión, entonces, está
de un acto de representación que dada por el movimiento desde el re-
debe constituirse en un lugar B, es presentado hacia el representante, y
decir, las decisiones que afectan la un movimiento correlativo desde el
identidad de A se realizarán en otro representante hacia el representado;
lugar. En tal sentido, la identidad de de esta manera, la voluntad primitiva
A es incompleta, y la relación de re- depende de la representación para la
presentación deviene en complemen- constitución cabal de su propia identi-
to de esa identidad. Ahora bien, dad. Es decir que la relación de repre-
sentación es un terreno de constitu-
“lo decisivo es averiguar si este su-
plemento puede ser deducido simple-
ción de identidades políticas y no sim-
mente del lugar A en que se constitu- plemente de transmisión de una vo-
yó la identidad original del represen- luntad constituida a priori.

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Como mencionamos unos párrafos punto destruye al pueblo al eliminar


más arriba, las concepciones desarro- el carácter representativo de esa to-
lladas por estos autores (Bourdieu y talidad. Pero una autonomización
radical de las diversas demandas
Laclau), son de alguna manera com-
tiene el mismo efecto, porque rompe
plementarias. Bourdieu, que observa la cadena equivalencial y hace im-
la doble dimensión de la representa- posible el momento de la totaliza-
ción que explica a través del efecto de ción representativa. Esto es lo que
“metonimia”, hace hincapié en un ele- ocurre cuando prevalece la lógica de
mento esencial que tiene que ver con la diferencia, más allá de cierto pun-
la conformación de un colectivo (en to, por sobre la lógica de la equiva-
términos Sartreanos). En efecto, el lencia”.
hecho social y político que implica la La virtud fundamental de la repre-
representación, conlleva la “grande- sentación es que se convierte en el me-
za” de transformar una serialidad de dio homogeneizador de una masa he-
individuos, un conjunto sin identidad, terogénea. La función del represen-
en un colectivo humano. tante es una función de estructuración
Pero avancemos un paso más. Dice y de articulación en primera instancia.
Laclau (2005:205), En este sentido, toda identidad popu-
“…el significante vacío5 va a operar lar tiene una estructura interna que es
como un punto de identificación esencialmente representativa.
para todos los eslabones de la cade- Ahora bien, llegamos a un punto en
na, debe efectivamente representar- que es necesario volver a Bourdieu,
los, no pudiendo volverse totalmen- puesto que debemos realizar una sal-
te autónomo de ellos. Esto corres-
vedad importante. ¿Todo interés o vo-
ponde al primer movimiento que en-
contramos en la representación:
luntad es pasible de constituir con
desde los representados hacia el re- todo otro interés o voluntad una cade-
presentante. Como sabemos este do- na de equivalencia? Esto es ¿existe un
ble movimiento es el locus de una fundamento objetivo para la constitu-
tensión. La autonomización del mo- ción de una homogeneización de la he-
mento totalizador más allá de cierto terogeneidad propia de los seres hu-

5 Siguiendo a Laclau, la identidad popular, colectiva, está constituida por una cadena
equivalencial (de demandas), esta cadena equivalencial requiere condensarse en
significantes que la expresen (palabras, imágenes). Ahora bien, la relación de signi-
ficación entre el significante y las demandas originales es inversa a la cantidad de
demandas expresadas, esto es, cuantas más demandas exprese un significante, mas
distancia guardará con las demandas originales. En tal sentido, la identidad se tor-
na más plena cuanto más extensiva, pero a expensas de su potencial intensivo por-
que debe despojarse de contenidos particulares a fin de abarcar demandas heterogé-
neas entre sí. Así es como una identidad popular funciona como un significante ten-
dencialmente vacío

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manos? Laclau considera que no, para establecer una relación verosímil
puesto que deja abierta la posibilidad de propiedades que definan un grupo.
de la autonomización radical de las En consecuencia, la relación de repre-
voluntades representadas. Desde esta sentación a la vez que expresa unos in-
perspectiva, lo que el autor llama ca- tereses, los termina de definir, y les
denas de equivalencias, podrían con- otorga una base común; pero lo hace
formarse sobre cualquier conjunto de sobre un común ya definido, que en
reivindicaciones, en la medida en que una instancia anterior, constituyó el
no define límites concretos, ni contra- plafón sobre el cual el grupo inacabado
dicciones centrales del entramado so- formuló un interés homogeneizable.
cial. Si bien menciona que existen al-
2. La representación
gunas demandas que no pueden ins-
de trabajadores
cribirse en una cadena equivalencial,
este límite es de alguna manera alea- Hasta aquí definimos cómo y qué se
torio, en el sentido de que no encuen- pone en juego en la relación de repre-
tra un limite estructurante de la so- sentación. Lo que nos convoca en este
ciedades actuales6. trabajo, no obstante, es un tipo de re-
Si bien coincidimos con que la ins- presentación en particular, aquella que
tancia de la representación culmina en el último siglo y medio, se ha dado
por constituir al grupo, y lo hace a tra- como la representación hegemónica de
vés de la redefinición de una heteroge- los trabajadores en las sociedades capi-
neidad de voluntades, de intereses, en talistas: la representación sindical.
una mayor homogeneidad. Nos resulta A partir de los años cincuenta del
también evidente que no es posible siglo XX, desde la segunda posguerra,
construir cadenas de equivalencias en y en función de cambios ocurridos en
cualquier terreno, ni sobre cualquier las sociedades capitalistas, entre los
continuidad. La disrupción, la contra- que se encuentran la incorporación y
dicción es esencial de toda sociedad. reconocimiento de los sindicatos como
En cada configuración social particu- interlocutores válidos y protagonistas
lar, existen contradicciones sociales de la distribución del excedente social
particulares. La contradicción estruc- y económico; se comenzó a estudiar
turante de las sociedades capitalistas estas organizaciones como una de en-
es la que se da entre capital y trabajo, tre otras articuladoras de intereses
aquí hay un límite. A lo que apunta- sectoriales, poniendo de esta manera
mos en definitiva es, a señalar con en un pie de igualdad, no sólo la cuali-
Bourdieu (1990) y con Sartre (1966), dad de los intereses representados,
que existe un principio de pertinencia sino de los esfuerzos requeridos para

6 Dice Laclau (2005:188) “Afirmar que existe un antagonismo inherente al capitalis-


mo porque el capitalista extrae plusvalía del trabajador es claramente insuficiente
(…) no hay puntos privilegiados de ruptura y disputa a priori”.

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movilizar esos intereses. La literatu- nes: las empresas capitalistas (que


ra habló entonces de “grupos de inte- son en este caso organizadoras prima-
rés” para definir de manera homogé- rias). Esto se vincula con el carácter y
nea estas diferentes organizaciones. génesis defensiva del sindicalismo, en
Muchos trabajos se escribieron desta- el sentido de que se constituyen como
cando las características de estos gru- una respuesta a ese organizador pri-
pos sin reparar en algo fundamental: mario, que es quien impone las reglas
el objeto/sujeto de organización de es- (primeras). Los sindicatos son, enton-
tas agremiaciones es cualitativamen- ces, histórica y lógicamente organiza-
te diferente. Lo que se establece como ciones de segunda instancia, puesto
igualdad formal, esconde -otra vez- que constituyen una respuesta a esa
una enorme desigualdad social. organización primaria y fundante de
Claus Offe (1992), fue el encargado la sociedad capitalista, que es la dis-
de dar cuenta de esta desigualdad posición organizativa del capital para
esencial de clase, entre las organiza- reproducirse. Quien además cuenta
ciones de trabajadores y las patrona- con tres formas diferentes de acción
les. En este apartado seguiremos las colectiva para definir y defender sus
argumentaciones por él desarrolladas intereses -la propia empresa, la coo-
en su ya clásico articulo “Dos lógicas peración informal y la asociación de
de acción colectiva”. empresas-, mientras que el trabajo
Offe se propone demostrar que la sólo cuenta con una.
acción colectiva en las organizaciones El punto central de la argumenta-
representativas del capital y las del ción desarrollada por el sociólogo ale-
trabajo responden a lógicas diferencia- mán, es la lógica de acción colectiva
das que redundan en una complejidad particular -dialógica- que deben des-
significativamente superior para estas plegar las organizaciones de trabaja-
últimas. Estas diferencias son de tres dores, en comparación con la acción
tipos (a nosotros nos interesan funda- monológica a que recurre el capital.
mentalmente las dos primeras): en los En nuestro caso específico, el ámbito
factores de producción, es decir lo que público, más que destacar las diferen-
hay que organizar; los procesos inter- cias entre las posibilidades de la ac-
nos y la naturaleza del producto (las ción colectiva por parte del trabajo or-
condiciones de éxito estratégico que ganizado y del capital organizado, nos
habría que encontrar en el entorno de interesa observar las dificultades de
las organizaciones). Estas diferencias las primeras.
son consecuencia y manifestación de El problema fundamental al que se
unas relaciones de clase antagónicas. enfrentan los sindicatos (y que está en
Una primera distinción central, re- estrecha relación con lo que desarro-
lacionada con lo que el autor llama fac- llamos en el punto anterior respecto
tores de producción, es que los sindica- de la representación), es que deben or-
tos son organizadores secundarios, en ganizar una gama de necesidades que
la medida en que organizan personas las personas tienen cuando se en-
que ya pertenecen a otras organizacio- cuentran en la condición de trabaja-

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dores asalariados. Este espectro in- intereses solo podrán alcanzarse en


cluye no sólo aspectos materiales, sino la medida en que sean parcialmente
también aquellos relacionados con la redefinidos-. Por tanto, las organi-
zaciones en las que tiene lugar la ac-
satisfacción en el puesto, la continui-
ción colectiva de los relativamente
dad de trabajo, condiciones laborales, desposeídos de poder deben estar
tiempo libre, etc. En este sentido, siempre (y de hecho lo están) organi-
existen dificultades cuantitativas zadas de forma tal que expresen y
pero también, y fundamentalmente, definan simultáneamente los inte-
cualitativas, en la medida en que no es reses de los miembros. En agudo
posible un denominador común al contraste, las organizaciones del ca-
cual reducir todas estas necesidades, pital se ven limitadas a la función de
que en muchos casos pueden llegar a agregar y especificar aquellos inte-
reses de los miembros que, desde el
ser contradictorias.
punto de vista de la organización,
Dice Offe (1992: 65) en un pasaje de han de definirse como dados y fijos y
esta obra: cuya formación va más allá de la le-
“Las organizaciones de trabajadores gítima gama de funciones de la or-
de los sistemas capitalistas se en- ganización”.
cuentran siempre forzadas a des-
Esta cita, creemos, es sumamente
cansar en formas de acción colectiva
no utilitarista que se basan en la re-
gráfica tanto del diferencial de difi-
definición de identidades colectivas, cultades a que debe enfrentarse una y
incluso aunque la organización no otra organización en términos relati-
tenga la más mínima intención de vos (diferencia entre una y otra orga-
servir a nada que no sean los intere- nización), como en términos absolutos
ses utilitaristas individuales de sus (los gruesos escollos que deben sor-
miembros. Ningún sindicato podrá tear). La diferenciación marcada se
funcionar sin que los miembros agrava profundamente si se tiene en
mantuvieran algunas nociones ru-
cuenta el marco general en que se ins-
dimentarias en el sentido de que ser
un miembro es un valor en sí mismo,
criben estas organizaciones (la socie-
de que los costes de organización in- dad capitalista en el siglo XXI), y si se
dividual no han de calcularse en for- observa el estado de las relaciones de
ma utilitarista, sino que han de ser fuerza sociales desde las que se parte.
aceptados como sacrificios necesa- Desde el punto de vista de los “pro-
rios, y de que cada uno de los miem- cesos internos”, los sindicatos requie-
bros es legítimamente requerido ren (para ser efectivos en cualquier
para practicar la solidaridad y la tipo de presión o negociación) contar
disciplina, así como otras normas de
con un componente que trasciende to-
índole no utilitarista. La lógica de
acción colectiva de los relativamen-
dos los aspectos de la representación,
te despojados de poder difiere de la al punto de configurar uno de sus lí-
de los relativamente poderosos en mites, es el elemento de la participa-
que la de los primeros lleva implícita ción activa, conciente, deliberada y
una paradoja que está ausente en la coordinada de sus miembros. Esta
de los últimos -la paradoja de que los puesta del cuerpo, que es el funda-

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Aproximaciones teóricas en torno a la representación sindical/ Nicolás Diana Menéndez ___

mento de la acción sindical (ya sea en producirse acción colectiva de estas


la huelga, ya sea en la movilización), magnitudes, sin remitir en alguna
es una de las características nodales medida a una noción de nosotros que
de la fuerza y de la debilidad sindical, sea movilizadora, y probablemente de
(ni siquiera es fundamental para los un ellos también, porque sin ellos no
partidos políticos cuya moneda de hay sujeto de reclamo. En definitiva,
presión es el caudal electoral). De la todo colectivo requiere de un identi-
fuerza, porque en la acción (funda- dad común, de una movilización sen-
mentalmente en la huelga) es donde timental (tomamos el concepto de
descansa la potencia última del traba- sentimental o pasional sólo para dife-
jo organizado; y de la debilidad, por- renciarlo de los estrictamente racio-
que toda acción de fuerza exige un es- nal) para volverse acción.
fuerzo, un costo y un riesgo de todos La otra cara de esta moneda, es que
los miembros involucrados, que la la organización convocante debe movi-
vuelven una medida difícil, y en la lizar continua y sostenidamente, ade-
mayoría de los casos, una excepción. más de argumentos sólidos, mecanis-
Al hecho recién mencionado hay mos de identificación y pertenencia al
que sumarle un elemento todavía más grupo. Como señala Bourdieu (1990:
delicado. La disposición a actuar, a 275) “la movilización de la clase obrera
ponerse en riesgo, requiere de un paso está ligada a la existencia de un apara-
anterior, de un procedimiento comple- to simbólico de producción de instru-
jo de cada una de las voluntades dis- mentos de percepción y expresión del
ponibles. Se trata de la convicción y de mundo social y de las luchas laborales,
la creencia en la potencia del grupo, sobre todo porque la clase dominante
en su identidad, en su credibilidad. tiende sin cesar a producir e imponer
En otras palabras, así como del lado modelos de percepción y expresión que
de la organización que representa se son desmovilizadores”.
encuentra la dificultad de construir Desde el punto de vista de la con-
cadenas de equivalencias, redefinir formación de su poder los sindicatos
intereses para hacerlos comunes; del se enfrentan a tres problemas: mante-
lado del agente representado, se re- ner un equilibrio (siempre precario)
quiere también toda una movilización entre la movilización de recursos y
interna de una serie de mecanismos movilización de actividad; entre ta-
racionales y pasionales, que operan a maño e identidad colectiva; y entre
favor y en contra de la disposición a burocracia (que les permite acumular
actuar. Nos referimos por un lado a la poder) y democracia interna (que les
evaluación, siempre presente, de los permite ejercer poder).
costos de la acción; y por el otro (no El problema que se expresa como
menos importante) a la identificación, tensión entre la heterogeneidad de los
a la sensación de representatividad trabajadores y la acción colectiva, no
que la organización convocante, pro- sólo implica la diversidad de posiciones
voca en la voluntad del trabajador. No e intereses, es decir, sus intereses en
es aceptable considerar que puede tanto intercambio de fuerza de trabajo

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(salario, seguridad en el empleo, con- reclama o contra quien se llevan ade-


diciones de trabajo, etc.), sino también lante medidas de fuerza, es mediata o
en las otras facetas de la vida en socie- inmediatamente, un gobierno. A esta
dad, es decir, como consumidores, ha- mediación es a la que llamaremos “in-
bitantes del entorno social afectados tercambio político”.
por procesos económicos, etc.
3. El sindicato en movimiento
Este hecho se agrava si le incorpo- Hasta aquí hemos abordado lo que
ramos, como es el caso aquí abordado, implica la representación, luego
el ingrediente de ser trabajador esta- avanzamos sobre la especificidad de
tal, puesto que en la esencia del traba- la lógica de la acción colectiva en las
jo en este ámbito, se encuentra pre- organizaciones del trabajo respecto
sente una dimensión política de mag- de las del capital. Ahora es necesario
nitudes cualitativamente diferentes concentrarnos en observar las formas
que en el resto de los espacios de tra- en que ejercen la representación las
bajo. La cotidianeidad del trabajo en organizaciones sindicales del ámbito
el sector público, está mediada por la estatal: en el ámbito público de nivel
circunstancia de que la tarea realiza- nacional se trata de la Asociación de
da impacta/afecta directa o indirecta- Trabajadores del Estado y la Unión
mente en la “vida de la gente”; es de- del Personal Civil de la Nación.
cir, existe una dimensión política, una Un dato relevante es la coexistencia
superposición, entre la realización de de dos sindicatos que se disputan la re-
la tarea propiamente y el hecho políti- presentación de los trabajadores del
co de que ese acto suma -en mayor o Estado, organizaciones, además, que
menor medida- a una medida más ge- poseen importantes diferencias, tanto
neral (como una política pública), en en sus prácticas como en sus concepcio-
donde se juega y se resuelve o no, una nes (Diana Menéndez, 2005). En tal
tensión por parte del trabajador, que sentido, para comprender las lógicas de
en otros trabajos identificamos con el funcionamiento es necesario analizar
concepto de “responsabilidad política las organizaciones sindicales por un
de la tarea”7. Por otro lado, desde el lado, en su interacción con otros actores
punto de vista de la acción de fuerza (a de su ámbito de competencia (el Estado
nivel colectivo/sindical e individual) empleador, y el otro sindicato8), por
en el hecho de que el “otro” a quien se otra parte, las relaciones sociales que

7 Ver Diana Menéndez (2009).


8 El público usuario es otro actor importante en este esquema, ya que interviene di-
rectamente en las estrategias y cavilaciones sindicales. El conflicto laboral que se
desarrolla en el Estado se encuentra atravesado por una dinámica que asume a la
vez el carácter de “pluralización” (implica más actores), y “publicidad” (implica al
público).

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Aproximaciones teóricas en torno a la representación sindical/ Nicolás Diana Menéndez ___

Sindicato

Organización formal (intereses propios).


Estructura de toma de decisiones y de control sobre la base (incentivos funcionales y materiales)
Institucionalización de los mecanismos de representación (incentivos de identidad y sociabilidad)

Incentivos funcionales Incentivos de identidad

Autoridad
(eficacia) Estrategias y
Identidad, bienes
reglas de acción
públicos. Valores y
normas de pertenencia
Demandas e intereses Participación (democracia)
individuales y colectivos Apoyo, recursos, legitimidad

Incentivos materiales: Incentivos de sociabilidad


Instrumentales, sociales

Afiliados
Representados, estructura de control desde la base

Asalariados y trabajadores
(mercados laborales, sociedad)

se establecen al interior de las organi- ser los de la propia organización, por


zaciones sindicales. Para tal fin, con- tal motivo a la eficacia se contrapone
sideramos de suma utilidad un esque- la participacion de los representados
ma elaborado por Jodar (2004)9, que como mecanismo de control de las ba-
se presenta en el cuadro. ses (democracia e incentivos de socia-
En este esquema10 el sindicato bilidad e identidad). “La identidad,
aporta eficacia e identidad a la repre- las estrategias y las reglas de acción
sentación de las demandas e intereses son, en principio, mecanismos de con-
de afiliados y trabajadores, quienes a trol de la cúpula sobre la base; pero no
su vez le aportan a la organización están exentos de contrapuntos, rela-
apoyo, recursos y legitimidad. A su cionados con los intereses materiales
vez, las demandas e intereses pueden o de identidad (corporativos o solida-

9 Este esquema, según señala el autor se basa en la reformulación de las propuestas


de Streeck (1978) y de Hyman (1981).
10 Las flechas del esquema en la realidad se presentan en las dos direcciones, pero a los
fines analíticos aquí se señala sólo la principal.

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rios) con el grado de apoyo de las bases ción de los intereses diferentes de los
y de los trabajadores en general”(Jo- trabajadores, esto significa establecer
dar et al., 2004:116). prioridades entre la diversidad de de-
Estas interacciones tienen como re- mandas y de aspiraciones concurren-
sultado otorgar al sindicato el carác- tes. En tal sentido, una amplia biblio-
ter de “organización normativa so- grafía coincide en que las condiciones
cial”, en el sentido de que su accionar en que los sindicatos fundaron histo-
se extiende al conjunto de la sociedad, ricamente la representación de inte-
en aspectos económicos pero también reses, se han modificado sustancial-
políticos y sociales. mente en los últimos dos decenios
“Es decir, el sindicato es visto como: (Catalano, 1992, Rosanvallon, 1988).
una organización compleja de repre- Muller-Jentsch (1988) identifica tres
sentación de intereses propios, de tipos de dificultades para los sindica-
los afiliados y de los trabajadores, tos: la heterogeneidad creciente en el
que aspira a ser voz de los represen- seno de los trabajadores; la descentra-
tados, obteniendo su compromiso lización de la negociación al nivel de
mediante la combinación de incenti-
empresa y de los lugares de trabajo,
vos diferenciados: materiales (sala-
rios, condiciones de trabajo), funcio- que tiene como consecuencia una cri-
nales (limitan el control empresa- sis de fidelidad de los trabajadores
rial en la ocupación, en los derechos con respecto a sus sindicatos; y final-
y las garantías laborales, etc.), de mente la incapacidad de implantarse
identidad (solidaridad), de sociabili- eficazmente entre los trabajadores
dad (compensaciones no materiales pertenecientes a los sectores más di-
por asociarse al grupo)” (Jodar et al., námicos de la economía.
2004:117). Para abordar la medida de esta cri-
Este esquema, permite “sacar una sis de agregación -y como complemen-
foto” al movimiento interno de las or- to del esquema anterior, al que le falta
ganizaciones sindicales, haciendo visi- una guía de observación-, Hyman
bles una serie de intercambios que se (1998) propone un modelo que permi-
producen entre agente y organización te observar el rol de los sindicatos en
sindical. Sin embargo para poder ob- la representación de intereses. El
servarlas en movimiento debemos uti- mismo se basa en la respuesta a tres
lizar una guía que nos proporcione una preguntas: ¿a quien representan (co-
forma de ver como funciona dinamica- lectivos y grupos de trabajadores afi-
mente. Hyman elabora un modelo muy liados)?; ¿qué intereses representan
simple que cumplirá ese rol de guía. (intereses y demandas que forman
La acción sindical, posee como un parte de la linea de acción sindical)?; y
elemento central la cuestión de la soli- finalmente ¿cómo representan esos
daridad, que como sostiene Hyman intereses (formas organizativas em-
(1998) “ha sido siempre, en el mejor de pleadas a los diferentes colectivos e
los casos, un proyecto incompleto y intereses)?
contradictorio”. La acción sindical su- Frente a la primera pregunta, el
pone de manera esencial la articula- autor enumera cuatro segmentos de

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Aproximaciones teóricas en torno a la representación sindical/ Nicolás Diana Menéndez ___

trabajadores: los pertenecientes a la con eficacia. Esta capacidad organiza-


elite; los pertenecientes al núcleo tiva estaría entonces compuesta por
duro; los pertenecientes a la periferia; la sagacidad, la estrategia y la efica-
y los excluidos del mundo del trabajo. cia desplegada por el sindicato. La sa-
En el caso de los trabajadores estata- gacidad se puede evaluar en función
les se omiten los dos extremos, en vir- de la capacidad y la experiencia en la
tud de que los trabajadores del Estado investigación, la educación y la reco-
no pueden ser considerados ni como lección de información, y de la manera
de la elite, ni como excluidos. que se difunden los conocimientos en
En respuesta al segundo interro- el seno de la organización; en definiti-
gante ¿qué tipos de intereses de los va la importancia que se le da -en to-
segmentos mencionados representan dos los niveles- al conocimiento en
los sindicatos?, tambien señala cuatro tanto componente fundamental de po-
categorías: salarios y condiciones de der sindical. La estrategia depende de
trabajo (materiales); estabilidad y se- las estructuras y de la tradición de la
guridad en el trabajo (límites a la au- organización, que hace encuadrar el
toridad patronal) (funcionales); sala- conocimiento en la acción, a partir del
rio social, política económica y merca- análisis de la situación, de la evalua-
do de trabajo; y cuestiones más gene- ción de diferentes opciones y de la pre-
rales como medioambiente, consumo paración de los objetivos y de las for-
y comunidad local (sociabilidad). mas de intervención, todo lo cual está
Respecto a las formas organizati- estrechamente ligado al concepto de
vas, el autor menciona que están con- liderazgo. El último componente es la
formadas por varios aspectos: las for- eficacia, que por una parte, es función
mas elegidas para representar a los del realismo de las políticas sindicales
colectivos de intereses pueden ser ho- con respecto el contexto social, políti-
rizontal, es decir al nivel de las profe- co y económico; por otro lado, es fun-
siones o vertical al nivel de la rama o ción de la coherencia del conjunto de
empresa (en este caso las consecuen- los objetivos (entre los diferentes sin-
cias potenciales respecto de la solida- dicatos y al interior de cada uno); esta
ridad son muy diferentes). coherencia depende en gran media de
Asimismo, en el marco de las for- la existencia de un grado razonable de
mas organizativas Hyman diferencia autoridad centralizada.
otras características sobre las que En definitiva, señala Hyman (1998),
queremos reparar. La capacidad de la eficacia es función del grado en que
organización es una de esas cualida- los miembros de un sindicato (y los no
des, en donde están implicados pro- sindicalizados) reconocen como perti-
blemas complejos: la capacidad de nentes sus prioridades estratégicas y
evaluar las ocasiones para actuar/in- están en “disposición a actuar” en fun-
tervernir, de anticipar situaciones fu- ción de ellas, lo que implica una descen-
turas en lugar de reaccionar sobre los tralización de la iniciativa. Otra vez
hechos consumados; de llevar adelan- aparece aquí el dilema de la organiza-
te políticas coherentes y de realizarlas ción, la situación paradojal de que, para

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asegurar su eficacia, la democracia de ción sindical; sino simplemente a las


la base necesita de una coordinación y formas de llevar adelante su acción
de una articulación centralizada (Hy- inscripta en marcos ideológicos, histó-
man, 1998), o en otros términos, de ricos y en constante redefinición.
métodos de liderazgo. El último componente de las deno-
Sobre este punto es central reali- minadas formas de organización, es-
zar algunas salvedades. Gran parte trechamente ligado al anterior, es el
de lo elementos que señala Hyman activismo organizativo en la gestión
como componentes de esta capaci- del descontento. Los sindicatos po-
dad de organización, son por lo me- seen dos roles contradictorios, por un
nos poco transparentes. Tanto lo que lado la movilización y la lucha, por el
el autor llama estrategia (así enten- otro la negociación y el compromiso.
dida), como eficacia, son aspectos En este sentido son gestionadores del
que no pueden leerse aislados de las descontento: para obtener la adhesión
lógicas propias de cada organización de los trabajadores deben identificar
sindical (quienes por otro lado tam- y expresar las demandas no resuel-
poco son entidades unívocas), posi- tas, las necesidades no satisfechas y
blemente la sagacidad entendida las aspiraciones no realizadas. Pero
como producción y circulación de in- en la medida en que se los acepta
formación sea la más diáfana. Consi- como interlocutores de los patrones y
deramos entonces que no es certera los gobiernos, y les interesa mantener
una noción de estrategia así defini- esa posición, los sindicatos deben re-
da. Si bien es lógico suponer acciones gular los motivos del descontento en
deliberadas y orientadas e inscrip- la medida que permita establecer
tas en un proyecto, estas están cons- “compromisos”. En ese sentido, las
tantemente sometidas a redefinicio- orientaciones ideológicas, así como
nes, no suelen ser coherentes ni li- las concepciones sobre la sociedad ca-
neales. Lo mismo puede decirse del pitalista y su rol en el seno de ellas,
concepto de eficacia, si se entiende determinarán si el sindicato juega un
por él, el alcance de objetivos explici- rol más reivindicativo o más concilia-
tados, y de adecuación óptima de me- dor; esto es, la clásica distinción entre
dios y fines. De este modo, estrategia sindicatos de servicios y sindicalismo
y eficacia, sólo podrían llegar a ana- de movimiento social.
lizarse al interior de cada organiza- 4. La dimensión política como
ción en virtud de sus particulares singularidad del sindicalismo
afanes, principios, dinámicas, con- estatal
tradicciones, etc.; e incluso así tam- En torno a la problemática específi-
poco serían transparentes. Por lo ex- ca de las relaciones laborales en el
presado, adherimos más a una no- sector público, la literatura existente
ción de estrategia que haga mención es escasa y en general está abordada
no a una planificación definitiva, desde un enfoque jurídico (Schregle,
orientada y coherente, de cada ac- 1974; Cordova, 1980; Iturraspe, 1984;

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Aproximaciones teóricas en torno a la representación sindical/ Nicolás Diana Menéndez ___

Rial, 1986, 2001; Ortega, 1992)11; tor público12. No obstante, lo que pre-
más que sociológico o político (Ferner, tendemos desarrollar en este trabajo
1990; Moreno, 1992; Reymondes, es el componente central que consti-
2003). Las aproximaciones sobre el tuye, desde nuestro punto de vista, el
sindicalismo estatal que realizan los elemento definitorio de la distinción
trabajos especializados en sindicatos, cualitativa de la lógica sindical en el
suelen ser tangenciales y enumerati- sector público respecto del sector pri-
vos; dándose por sentada la asimila- vado. Nos referimos a la centralidad
ción de la lógica de la acción sindical, de la dimensión política en el accionar
en el sector privado y en el sector pú- sindical, de la que intentamos dar
blico. Para el caso argentino, los tra- cuenta con el concepto de intercambio
bajos que dedican una parte de su político (Pizzorno, 1979).
análisis a los sindicatos estatales ATE Siguiendo a este autor, los inter-
y UPCN (Murillo, 1995, 1997; Etche- cambios en los ámbitos laborales, es
mendy, 2001), no reparan en señalar decir los que se establecen entre capi-
factores específicos de su ámbito de tal y trabajo, están atravesados por
actuación, que es lo que nos interesa una serie de factores que son de dis-
destacar en este apartado. tinto carácter. En un primer nivel13
Pese a esta frecuente omisión, pue- se encuentra el intercambio indivi-
den destacarse diversos elementos dual, establecido directamente entre
que contribuyen a la singularidad del el trabajador individual y su emplea-
sindicalismo, y de las relaciones labo- dor. El bien intercambiado en este ni-
rales en general, en el ámbito del sec- vel denominado de “mercado atomís-

11 En el plano jurídico suele discutirse en torno a la especificidad del carácter del em-
pleo público, con su consiguiente debate sobre las posibilidades y potestades del ac-
cionar sindical en este sector. Las interpretaciones en disputa son las propiciadas
por la “teoría de la relación unilateral” y la sostenida por la “tesis contractualista”.
Para la primera no existe reciprocidad entre las voluntades en juego “voluntad pu-
blica vs. voluntad privada”, por lo que no es pasible de tutela sindical; mientras que
para la segunda posición entre el Estado y quien le presta un servicio personal, su-
bordinado y remunerado, se genera una relación laboral igual a la que existe en el
sector privado, dado que la naturaleza del empleador no justifica la exclusión de este
vínculo de su configuración como tal, aunque sí quepa implementar una regulación
especial para determinados casos (Neves Mujica, 2005). Paulatinamente, la segun-
da interpretación viene ganando terreno en el mundo por sobre la primera.
12 Para un análisis detallado de tales características ver Diana Menéndez (2009).
13 Cabe aclarar que la división en niveles sólo es de carácter analítico, puesto que en
cualquier negociación de alguna manera están presentes todos los aspectos. No im-
plica por tanto -a priori- una jerarquía de niveles, que si puede estar dada por la
perspectiva del analista.

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tico”, es la percepción de una retribu- beneficios a cambio de continuidad de


ción a cambio de trabajo, que puede trabajo (levantamiento de huelgas u
traducirse en la siguiente fórmula: un otras modalidades de detenimiento
mayor esfuerzo individual incremen- de la producción); en el mercado polí-
ta la producción, a cambio de una ma- tico, el bien en juego es el consenso so-
yor retribución. En esta relación ato- cial. Es decir “el poseedor de bienes
mizada, los recursos del trabajador (generalmente el gobierno) está dis-
son mínimos en relación a los recursos puesto a intercambiarlos por consen-
de su contraparte, el límite está pues- so social con otro actor que puede
to por la abstención individual al tra- amenazar con destruir ese consenso
bajo. (o lo que es lo mismo, poner el orden
Un segundo nivel está dado por un en peligro) a menos que reciba los bie-
mercado de grupos u organizaciones, nes que necesita” (Pizzorno, 1978:
“donde la norma es la negociación co- 384).
lectiva”. Aquí los recursos del trabajo Evidentemente, entonces, los re-
organizado se incrementan conside- cursos con que cuentan los trabajado-
rablemente con relación al anterior res organizados en el mercado políti-
nivel, el arma del trabajador es la co, son de índole diferente. En la nego-
huelga u otras formas de interrupción ciación colectiva la fuerza del merca-
de la producción. “Cuando el sindicato do está sumamente vinculada a la de-
es el agente capaz de organizar la manda de mano de obra; en el caso del
huelga, también es, como consecuen- intercambio político el valor del recur-
cia el agente capaz de asegurar la con- so del consenso depende de otras cir-
tinuidad del trabajo. Es decir, lleva a cunstancias (la capacidad de movili-
cabo una función de control social, zación, por ejemplo, es un recurso
sustituyendo por negociación las esencial, asimismo existe una mayor
órdenes del empresario que represen- diversidad de acciones posibles que
ta otra forma de control social de la or- afecten de manera diferente sobre el
ganización de la producción” (Pizzor- consenso).
no, 1978: 383). Ahora bien, la diferencia en el fun-
Pero existe un tercer nivel, que tie- damento de las bases de poder para los
ne que ver con los aspectos políticos casos de la negociación colectiva y del
del intercambio laboral, y que es el intercambio político, trae aparejado
que aquí nos interesa particularmen- también efectos en la identidad de los
te. En el mercado político, el inter- actores que intervienen. De esta mane-
cambio modifica parcialmente su na- ra, en el mercado político el sindicato no
turaleza, puesto que el cambio tras- es necesariamente el representante au-
ciende una agregación de poderes que torizado. Tampoco los criterios en que
redunda en un salto cualitativo. Esta se identifican los intereses colectivos
vez lo que cambia es el objeto del in- son necesariamente la estructura pro-
tercambio, y los recursos que lo sus- fesional y de producción, en la medida
tentan. Si en el nivel de la negociación que el consenso o la destrucción del
colectiva, lo que se pone en juego son mismo pueden unir o dividir grupos y

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Aproximaciones teóricas en torno a la representación sindical/ Nicolás Diana Menéndez ___

categorías sobre bases diferentes a la tualización neoclásica de mercado de


organización de la producción. libre competencia, donde el bien que
En definitiva señala el autor: se intercambia es perfectamente defi-
“una situación de intercambio políti- nible: el voto. Por el contrario, el con-
co difiere de otra de negociación co- cepto remite a un juego estratégico,
lectiva en que a) los beneficios se ob- donde no existe certeza de una reci-
tienen contra amenaza al orden o al procidad, sino que se trata de un ajus-
consenso social, mientras que en la te progresivo de los actores, a través
negociación colectiva se consiguen de una “mezcla de créditos y amena-
contra amenazas dirigidas a la regu-
zas”. En el intercambio político no
laridad del trabajo14, en tanto repro-
ducción del capital b) el poder del sólo se transaccionan bienes cuantifi-
mercado está en función de la nece- cables, sino también “sentidos de la
sidad de consenso, no de la demanda acción” de los actores. Siendo uno de
de mano de obra; c) en ocasiones con- sus resultados la confirmación o redi-
curren con los sindicatos varios ac- mensionamiento de su identidad.
tores en el consenso mediador (los Es necesario aclarar, que Pizzorno
partidos políticos son el principal no utiliza el concepto de intercambio
ejemplo)” (Pizzorno, 1978: 385). político para el análisis del sindicali-
Esta noción de intercambio políti- mo estatal, sino que es pensado como
co, en su versión original, ha sido criti- una estrategia llevada a cabo por los
cada por autores de tradición marxis- sindicatos durante los años setenta,
ta como Pennacchi (1981, citada por donde las organizaciones sindicales
Rehfeldt, 2000) quien sostiene que en lugar de negociar por reivindica-
este concepto -extraído de la econo- ciones de mercado con las patronales,
mía-, contiene una raigambre neoclá- negociaron con el Estado bienes de ca-
sica, al suponer -según la autora- un rácter más político y de largo plazo,
“mercado político” perfecto, y por tan- como ciertas políticas públicas, regu-
to la equivalencia de los bienes que se laciones laborales, o simples limita-
intercambian. En respuesta a este ciones al poder patronal; que en este
planteo, autores como Rusconi (1984, sentido, se diferencian de la negocia-
citado por Rehfeldt, 2000) sostienen ción colectiva, conformando “factores
que el intercambio político no está di- políticos”.
rectamente ligado al de mercado polí- Pese a las críticas y a su utilización
tico (en términos shumpeterianos) primigenia, nosostros hemos decidido
que se aplica a la competencia electo- tomarlo y adaptarlo a nuestro campo,
ral, y que es muy cercano a la concep- puesto que consideramos que permite

14 En nuestro caso las amenazas dirigidas a alterar la regularidad del trabajo, llevan
incorporadas la amenaza al orden o consenso social. Una huelga en un organismo
del sector público -en general- no afecta directamente intereses económicos, sino que
atenta contra un orden altamente visible.

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dar cuenta de la especificidad y rele- el conflicto altera no sólo el orden so-


vancia que adquiere el aspecto políti- cial (lo que podría hacer cualquier
co en las relaciones laborales al inte- conflicto social), lo hace en el lugar po-
rior del Estado, ámbito político por lítico por definición. En donde la polí-
antonomasia. Aplicado al caso del sin- tica se dirime, y en donde el gobierno
dicato estatal, los niveles de negocia- se “hace carne”. La amenaza es al or-
ción colectiva (segundo nivel) y de in- den político y social a la vez, se hiere
tercambio político (tercer nivel) se fu- al propio corazón del gobierno.
sionan conformando una misma ins- Esta circunstancia que resalta-
tancia. En este sentido, observamos mos, esta inescindibilidad entre em-
que a la hora del conflicto laboral en el pleador y gobierno, deviene en un di-
Estado, la acción sindical no se sus- lema para la acción sindical. Así,
tenta -al menos como característica frente a una problemática sectorial,
fundamental- en los denominados re- en virtud de las demandas de los tra-
cursos de mercado, es decir la capaci- bajadores por problemas laborales,
dad de alterar el proceso de reproduc- el sindicato se encuentra ante el di-
ción del capital por parte del capitalis- lema de poner en cuestión un gobier-
ta (que a su vez está en gran parte sus- no. Esta tensión puede operar de dos
tentado en las condiciones generales maneras: o constituyéndose en un
del mercado de trabajo). Por el contra- corsé contra el conflicto o en un faci-
rio, lo que parece ser el pilar de la fun- litador del mismo: la primera situa-
damentación de la acción sindical en ción ocurre cuando se está frente a
el Estado, es la capacidad de realizar un gobierno aliado, con el que se tie-
un daño político15. En este punto son nen afinidades políticas y con el que
casi inescindibles las dimensiones del no quiere enfrentarse, y aparece la
Estado, su carácter material y simbó- posibilidad de la realización de una
lico se unen, y el daño a la materiali- medida de fuerza que afectará ine-
dad de la administración deviene xorablemente al gobierno; la segun-
daño simbólico al poder político. da opción acaece cuando la situación
Es a través de los aparatos del Esta- es inversa, es decir, cuando el go-
do, de su materialidad, que se llevan a bierno de turno se encuentra a una
cabo gran parte de los proyectos políti- distancia política considerable16. Lo
cos que un determinado gobierno en- fundamental es que en ambos casos
carna. De este modo, cuando estalla el el dilema ocupa un lugar preponde-
conflicto laboral en su interior, se pone rante.
en tela de juicio, en alguna medida, la Antes de concluir es importante in-
viabilidad del proyecto, la puesta en corporar otro elemento: el carácter de
práctica de la política. En tal sentido, “ pl u ral i z aci ón ” y “ pu bl i ci dad”

15 Lo mismo sucede a la inversa, cuando se decide no realizar una determinada acción


en determinado momento, para no causar un daño político.

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Aproximaciones teóricas en torno a la representación sindical/ Nicolás Diana Menéndez ___

(Dithurbide Yanguas, 1999), que con- pertenecen al ámbito de lo público (to-


sideramos inherente al conflicto labo- mando lo público en su acepción de
ral en el ámbito público. Con la prime- propiedad colectiva), toda la comuni-
ra noción se intenta dar cuenta de la dad se siente en alguna medida invo-
variedad de actores implicados que lucrada en el proceso, aunque más no
trasciende los contemplados por la sea como contribuyente. Pero tam-
normativa laboral, esta participación bién -en particular para algunos orga-
“ampliada” involucra a otros actores nismos-, la comunidad se involucra
“interesados” por distintos motivos, como público destinatario (aquí el
caso por ejemplo de los medios de co- concepto lo tomamos asimilado al de
municación que al menos en los suce- destinatario o usuario de ese organis-
sos más trascendentes y resonantes mo), y a partir de allí interviene.
suelen tomar posiciones definidas. Si
bien esto no es exclusivo de los conflic- A modo de conclusión
tos y negociaciones que se producen Este trabajo ha constituido un in-
en el ámbito público, -ya que estos tento por trazar los lineamientos teó-
otros actores también intervienen a ricos generales que, nos permitan
su manera en los de carácter privado-, abordar la problemática de la repre-
adquiere en este ámbito un cariz par- sentación sindical, y en particular la
ticular, una variación en su naturale- representación en el ámbito del Esta-
za, en la medida en que se apela a lo do. El derrotero comenzó con la con-
público como legitimante de esa inter- ceptualización en los términos más
vención, más allá de otro tipo de argu- abstractos de la representación políti-
mentos a los que pueda recurrirse. La ca como acto de constitución de los co-
segunda noción señala la presencia lectivos, allí pudimos observar el don
concreta del público en el conflicto la- que encierra, el acto cuasi mágico de
boral. En efecto, en la medida en que la constitución de lo individual en co-

16 Para ilustrar esta situación con un ejemplo del caso argentino podemos señalar que
a lo largo de los dos gobiernos de Menem (1989-1999), como del medio gobierno de De
la Rua (1999-2001), para el sindicato ATE, la oposición a muchas medidas de su em-
pleador, no generó contradicciones internas a la organización, ni se produjeron obs-
táculos para llevar adelante una medida de fuerza. Por el contrario, en virtud de su
oposición ideológica a la gestión, casi podría decirse que objetó sistemáticamente
toda medida que fuera impulsada desde el empleador, incluso a lo que habían sido
reivindicaciones de larga data para el sindicato, como fue el caso del primer Conve-
nio Colectivo firmado en 1999 que ATE no refrendó. Con el cambio de gobierno y de
políticas, que significó la llegada al poder del presidente Kirchner (2003-2007), el
mismo sindicato rubricó el segundo Convenio Colectivo, que en rigor no contiene
grandes modificaciones respecto del anterior, salvo el hecho de que cambió la contra-
parte.

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lectivo, el salto que metamorfosea en La dimensión política entonces es


el aire, de lo débil a lo fuerte, de lo par- inherente a este ámbito, y constituye,
ticular a lo general, de lo sólo a lo mu- desde nuestro punto de vista, parte de
cho. Allí, en un acto paradójico que a su esencia, haciendo de las relaciones
la vez que otorga despoja, se formulan laborales en el ámbito del Estado, un
identidades. campo específico.
Luego, observamos que no es socio-
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187-210.
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