Al borde del colapso: la tierra en estado de emergencia
Fabián Orlando Méndez Moreno
Facultad de Ingeniería Mecánica, Universidad ECCI
110826: Dimensión Ambiental
Gina Patricia Suarez España
28 de febrero de 2021
Al borde del colapso: la tierra en estado de emergencia.
Estamos viviendo una época de crisis ambiental a nivel mundial que ha generado una ola de
concientización y cuidado por lo que tenemos en nuestros ecosistemas. Vemos con preocupación
el deshielo, la muerte de especies de fauna y flora por los cambios drásticos del clima y por ende
de los ecosistemas que se hace más que necesario tomar las medidas para mitigar los daños. En
este texto tendremos un breve recorrido por una línea histórica que nos muestra como se ha
venido deteriorando el ambiente a lo largo de los años y como el ser humano ha sido el
protagonista de tal desgaste. Pero como todo, a cualquier dificultad debemos hallarle la solución,
aunque para nosotros el retrasar los efectos de los daños ambientales es una carrera contrarreloj
pues estamos a un límite de tiempo de acuerdo a los expertos para poder mitigar y dar tiempo
para que planeta pueda tener una segunda oportunidad y es precisamente allí donde nosotros
como profesionales y seres humanos tenemos la obligación de intervenir generando acciones que
ayuden a corregir lo que por tanto tiempo hemos destruido.
Al borde del colapso: la tierra en estado de emergencia.
El planeta tierra ha ofrecido desde siempre al ser humano todas las garantías para vivir, nos da
la tierra que produce el alimento, el agua, plantas de todos los tamaños, formas, colores y
variedades que podamos imaginar, animales de todas las especies y en todos los ecosistemas. En
fin, la tierra era todo lo que necesitábamos para existir y sólo debíamos hacer una labor que era
cuidarla.
Nuestros pueblos indígenas respetaban la tierra como dadora de todo, la Pacha mama, la vida,
la madre, el centro. Tomaban lo necesario para mantenerse y agradecían cada grano de arroz o
maíz, la lluvia, el sol y el viento que en muchas de nuestras culturas ancestrales eran llamados
dioses porque el solo hecho de sentirlos era todo un milagro. La magia de la naturaleza brindando
lo que en sus plegarias solicitaban. Desafortunadamente ésta bella armonía no contaba con un
defecto en el ser humano que es la avaricia, esa misma que hoy en día nos tiene condenados a
desaparecer. Dejamos de tomar lo necesario para explotar indiscriminadamente todo lo que
representara riqueza. Acabamos con selvas, ríos, montañas, y gran cantidad de especies animales
que sólo quedaran en el recuerdo en los libros de historia siendo las damnificadas por el paso
hostil del hombre.
El hombre en su gran capacidad de creación desarrollo la industria, la cual en sus inicios fue un
gran apoyo para el desarrollo de las actividades agrícolas y de manufactura generando la
posibilidad de hacer más en un menor tiempo, eso implicaba una aceleración en todos los
procesos no solo comerciales sino de la vida cotidiana. La industria creció notablemente y el
ritmo de vida también, haciendo de los lujos una necesidad inmediata y un reto para la
sostenibilidad del ambiente.
No sólo las emisiones de gases de la industria generaron daños, también hizo su parte la
necesidad de cultivar más cantidad a menor tiempo. Se desaparecieron bosques, lagos, y faldas de
montañas para poner cultivos, también se les agregaron químicos para que disminuyeran su
tiempo de crecimiento, para que fuera un producto agradable a la vista, para evitar las plagas,
incluso, para modificar sus tamaños. Se le puso químicos a la comida de los animales, al proceso
del agua, y gracias a los químicos tenemos el sabor de la coca cola, la mayonesa entre otros
sabores.
Todo este cambio genero un deterioro acelerado desatando una problemática ambiental de
dimensiones extraordinarias que se ven reflejados en el cambio climático, la contaminación, la
deforestación, el daño irreparable de la capa de ozono, la perdida de la biodiversidad e incluso la
sobrepoblación. Tales cambios traen consigo efectos secundarios que son los que actualmente
estamos evidenciando como los son el deshielo, el deterioro de la calidad original del suelo, los
niveles de radiación alta, la contaminación del agua, los virus y enfermedades mortales, los
incendios y con ellos la perdida desaforada de flora y fauna llegando así a extinguir 746 animales
y 96 plantas y “actualmente están contabilizadas unas 5.200 especies peligro de extinción. La
amenaza principal para estos animales es la destrucción y fragmentación de los hábitats” (Medici,
2021).
La crisis es tal que en el informe especial del Grupo Intergubernamental de Expertos Sobre
Cambio Climático nos dan como fecha límite el año 2030 para tomar acciones antes de que sea
demasiado tarde para todos:
“Estimaciones del resultado de las emisiones globales de las actuales ambiciones de
mitigación declaradas a nivel nacional como presentado en virtud del Acuerdo de París
daría lugar a emisiones globales de gases de efecto invernadero18 en 2030 de 52 a 58
GtCO2eq año − 1 (confianza media). Los caminos que reflejan estas ambiciones no
limitarían calentamiento global a 1,5 ° C, incluso si se complementa con aumentos muy
desafiantes en la escala y ambición de reducción de emisiones después de 2030 (confianza
alta). Evitar el exceso y la dependencia sobre el futuro despliegue a gran escala de la
eliminación de dióxido de carbono (CDR) solo se puede lograr si Las emisiones de CO2
comienzan a disminuir mucho antes de 2030” (Maycock et al, 2018, p24)
Para establecer una ruta de acción y poder empezar a ejecutar medidas que aplacen ésta
catástrofe ambiental se han hecho múltiples acuerdos y propuestas entre países interesados en
salvar lo que aún queda. El último de estos acuerdos es el denominado Acuerdo de París firmado
en el año 2015 en el que alrededor de 200 países refuerzan su compromiso frente al cambio
climático y propone un plan de acción de no más de tres puntos específicos que a nivel mundial
retardarían el aumento de la temperatura por debajo de 1,5° y en el que todos independientemente
de haber o no firmado el acuerdo debemos estar más que empeñados a lograr pues las
consecuencias de ésta crisis son devastadoras. Todos y cada uno de los habitantes del planeta
debe hacer un esfuerzo por cooperar en éste proceso tomando decisiones que van desde lo básico
a lo drástico, desde dejar de utilizar bolsas de plástico hasta no tener hijos pues el crecimiento
demográfico ha hecho que no hayan suficientes garantías económicas, sociales y sobre todo
ambientales para el sostenimiento de tantas personas. La sustentabilidad ecológica es tan baja que
no permite garantías. Los compromisos no son netamente políticos, debe generarse una
conciencia de cuidado, de volvernos básicos, de recoger nuestras raíces y tomar solo lo necesario,
agradecer por tenerlo y devolverle a la tierra el doble de lo que nos dio. Dejar ese pensamiento
consumista y acaparador que nos tiene al borde de la extinción y lo más terrible es que nos cuesta
aceptarlo en las dimensiones reales. Desde nuestra profesión estamos en la obligación de generar
tecnologías no invasivas con el ambiente, tenemos el conocimiento y los recursos para lograrlo de
tal manera que toda acción industrial ayude a mitigar la crisis ambiental y no a recrudecerla como
hasta ahora. Nuestros antepasados nos dejaron una herencia natural incalculable, debemos pensar
cuál es el legado que estamos dejando a las futuras generaciones.
Referencias.
Badii, M. H. 2004. Desarrollo sustentable: fundamentos, perspectivas y limitaciones. México.
Maycock, T. Masson, D. V. Zhai, P. Roberts, D. Skea, J. Pirani, A. Pidcock, R. Chen, Y. Lonnoy
E. Connosrs, S. Moufouma, O. W. Tignor, M. Matthews, R. Gomis, M. Waterfield, T.
(2018). Global warming of 1.5°C An IPCC Special Report on the impacts of global
warming of 1.5°C above pre-industrial levels and related global greenhouse gas
emission pathways, in the context of strengthening the global response to the threat of
climate change, sustainable development, and efforts to eradicate poverty. Suiza:
Intergovernmental Panel on Climate Change. Recuperado de 28/02/2021
http://www.ipcc.ch/
https://report.ipcc.ch/sr15/pdf/sr15_spm_final.pdf
Medici, A. (enero, 2021). Animales en peligro de extinción, una lista que crece cada año.
National Geographic. Recuperado (28 de febrero de 2021) de
https://www.nationalgeographic.com.es/naturaleza/animales-peligro-extincion-lista-que-
crece-cada-ano_15217