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"Los pueblos son grandes, no por el tamaño de su territorio, ni por el número de sus habitantes.

Ellos son grandes,


cuando sus hombres tienen conciencia cívica y fuerza moral suficiente, que los haga dignos de civilización y
cultura." Victor Hugo

GLOBALIZACIÓN DE LOS MERCADOS: LA FUNESTA INTRODUCCIÓN


DEL CAPITALISMO SALVAJE A LA RURALIDAD LATINOAMERICANA.
SEMINARIO: LOCALIDADES Y TERRITORIOS.

MAESTRÍA EN ESTUDIOS INTERDISCIPLINARIOS DEL DESARROLLO

JULIO CESAR PIAMBA ANAYA

Presentado al Profesor Carlos Enrique Corredor

INSTITUTO DE ESTUDIOS DE POSTGRADO DE LA FACULTAD DE


CIENCIAS CONTABLES, ECONÓMICAS Y ADMINISTRATIVAS
MAESTRIA EN ESTUDIOS INTERDISCIPLINARIOS DEL DESARROLLO
FACULTAD DE CIENCIAS CONTABLES, ECONÓMICAS Y
ADMINISTRATIVAS
UNIVERSIDAD DEL CAUCA
POPAYÁN
2011
GLOBALIZACIÓN DE LOS MERCADOS: LA FUNESTA INTRODUCCIÓN DEL
CAPITALISMO SALVAJE A LA RURALIDAD LATINOAMERICANA.

INTRODUCCIÓN

El aparato productivo capitalista requiere para su sostenimiento la sumisión de regiones


pobres a las que por la dependencia serán un plato fácil de digerir. Latinoamérica desde
años atrás es el tesoro preciado más apetecido por el imperialismo, por la posición
estratégica, su riqueza económica y cultural, que no se encuentran en los países
industrializados. Avasallarla es la labor, sin impedimento alguno por los gobiernos de
turno. El más perjudicado con esto, como siempre, resulta ser el productor agrícola, que
a través del tiempo ha visto su situación empeorar.

El presente estudio hace mención a la situación poco equitativa a la que se enfrenta el


campesino en la región latinoamericana, con este se busca que quien acceda a ella o
mejor quien quiera acceder a ella, comprenda un poco, cual es la verdadera realidad del
trabajador agrario y el porqué de sus luchas pasando generaciones, exterminadas por
la mano del capitalismo salvaje.

2
Trasladémonos una vez más hacia la pequeña pero turbulenta historia de América
Latina, nacida desde el “descubrimiento y conquista” por parte del continente europeo,
pues la implantación de su desatinadamente llamada riqueza cultural y desarrollista,
permitió el acabose paulatino de la identidad latina. Desde entonces hasta nuestros
días: “el genocidio que puntualizó tantas veces la expansión europea, fue también un
epistemicidio: se eliminaron pueblos extraños por que tenían formas de conocimiento
extraño y se eliminaron formas de conocimiento extrañas por que se basaban en
prácticas sociales y en pueblos extraños”1. América Latina se ha convertido en el
prostíbulo donde confluyen todo tipo de economías capitalistas, proxenetas buscando
que lo poco o mucho dejado por la “intervención” generada por los españoles, pase a
sus manos en cualquier forma.

Se han experimentado cambios dimensionales en la estructura de las sociedades


rurales, el predominio del vasallaje ha convertido el campo en una gran industria para el
sector capitalista2; el andamiaje agrario en América Latina estuvo marcado en las
relaciones entre latifundio y minifundio alrededor de 70 años (1870-1940). El sector
agrario se constituía en el gran proveedor de la industria, así como parte de sus
actividades se encaminaban a proveer el sector servicios; en la misma forma
suministraba alimentos a las ciudades. La llegada de provisiones, materias primas tanto
a nivel local, regional e internacional se hacía a través de medios de transporte y
canales comerciales.

No hay explicación alguna en cuanto a que formas de progreso y desarrollo se reseña,


cuando el principal productor de alimentos de las naciones está siendo pauperizado a
ritmos inimaginables; regiones Andinas apartadas de su verdadera identidad campesina
pasan a ser los peones de sus propias tierras.

Luego entonces desde esa época ha venido creciendo a ritmos insostenibles la


globalización, la desterritorialización de los bienes ancestrales; bajo el precepto
neoliberal de que para lograr crecimiento y desarrollo debe haber consecución de
fuerzas de todos los sectores involucrados en la economía, pero, ¿en que forma?, si

1
De Sousa Santos Boaventura. De la mano de Alicia. Lo social y lo político en la postmodernidad. Bogota :
Ediciones Uniandes, 1998 ; Siglo del Hombre. Pag. 431.
2
Los métodos de explotación más rutinarios e irracionales se ven remplazados por la aplicación consciente y
tecnológica de la ciencia. El modo de producción capitalista consuma el desgarramiento del lazo familiar originario
entre la agricultura y la manufactura, el cual envolvía la figura infantilmente rudimentaria de ambas. Pero, al propio
tiempo, crea los supuestos materiales de una síntesis nueva, superior, esto es, de la unión entre la agricultura y la
industria…al igual que en la industria urbana, la fuerza productiva acrecentada y la mayor movilización del trabajo
en la agricultura moderna se obtienen devastando y extenuando la fuerza de trabajo misma. Y todo progreso de la
agricultura capitalista no es solo un progreso en el arte de esquilmar al obrero, sino también en el arte de de
esquilmar el suelo; todo avance en el acrecentamiento de la fertilidad de éste durante un lapso dado es un avance en
el agotamiento de las fuentes duraderas de esa fertilidad…La producción capitalista, por consiguiente, no desarrolla
la técnica y la combinación del proceso social de la producción sino socavando, al mismo tiempo, los dos
manantiales de toda riqueza: la tierra y el trabajador. MARX, Karl. El Capital: crítica de la economía política.
Editorial Fondo de Cultura Económica, traducción de Wenceslao Roces, décima cuarta reimpresión, Tomo I. Bogotá
– Colombia, 1981.

3
desde tiempos inmemorables no se ha hecho otras cosa que procurar el desarraigo de
las culturas latinoamericanas y más aun del sector campesino?

¿A que organización territorial habría de referirse cuando la descentralización de los


órganos de la nación ha provocado tanta corrupción, que las economías de los países
latinoamericanos están a punto de colapsar?

Son precisamente interrogantes que tienen su respuesta implícita pero que no


enmarcan sino la teoría, pues para el infortunio de las naciones, mientras no exista una
repartición equitativa de bienes y capitales no existirá ni siquiera otra de las frases
neoliberales que gustan a los dueños de las tierras “el desarrollo sostenible”3,
obviamente desde sus perspectivas de arrollar cualquier elemento floreciente en la
naturaleza.
Entre 1940 y 1980, en la conexión entre el campo y la industria convergen diversos
sectores económicos no sólo nacionales sino a nivel internacional; surge entonces la
industrialización del campo que no era otra cosa diferente a las relaciones entre
industrias que se proveían del agro y la agro industrialización que se define como la
tendencia de la producción agrícola a ser procesada, transformada y al final a
comercializarse en almacenes de abastos urbanos y supermercados, en la misma
forma para la exportación. A estas actividades se les dio un nombre más técnico:
complejo agroindustrial o agroindustria; agro negocios y a las cadenas productivas
“unidades de negocios”.

La filosofía era que las actividades debían encaminarse al apoyo del desarrollo de la
economía de acuerdo al modelo “hacia adentro”; la industrialización y desarrollo de las
naciones, así como las venideras presiones políticas hacen que los factores culturales
desaparezcan de a poco. Desplazamientos masivos hacia las ciudades sin posibilidad
de mecanismos de retorno y de similar condición la poca atención del gobierno frente a
las modernas formas de producción y distribución, dieron pie a que se comenzaran
reivindicaciones y especialmente hacia la Reforma Agraria, entre los años 1950 y 1960.

Dado el progreso técnico que “imprimen” las empresas agroindustriales al sector


campesino, se hace necesaria que exista una marcada correlación entre el agro y la
empresa agroindustrial, esto según la CEPAL; que postula en sus acostumbrados
principios neoliberales que “debe“ existir transformación productiva con equidad para
con ello “mejorar” la competitividad internacional en Latinoamérica (mejor Suramérica);
si bien es claro que para que haya un desarrollo concordante y sostenible debe haber

3
Sostener una posición constructiva (y constructivista) acerca del desarrollo no convierte a nadie en un “iluso” o en
un “utópico” en el sentido vulgar, porque no se trata de desconocer la tozuda realidad; sólo que no hay que olvidar
que la realidad es construida por los hombres y por tanto no existe una única e inmutable realidad “…o
desenvolvimiento e viable e resulta, principalmente, do comportamiento e da organizaçao da sociedad” sostiene
Reboucas et. alli. (1995) al describir la exitosa experiencia de desarrollo del estado de Ceará, en el Nordeste del
Brasil, una experiencia que prueba que la pobreza colectiva no es una lápida, es sólo un peñasco en el camino.
Boisier Sergio. El Vuelo de una cometa. Una metáfora para una teoría del desarrollo territorial. Universidad Santiago
de Chile. 1997.

4
presencia de mejores condiciones de capital y tecnología, no sería acaso mejor hablar
primero del estado en que se encuentra el ser humano?; quien es en últimas el que le
da la tan mencionada sinergia al tejido productivo?.

La CEPAL ha realizado estudios en el que recorre a la inclusión del capitalismo en sus


diferentes formas al agro chileno, comentarios acerca de las relaciones existentes , la
manera en que prestan sus buenos y amigables servicios técnicos y financieros al
sector rural, además de los beneficios que reciben los agricultores al imponerles precios
a sus productos. Como toda “buena investigación” se deben generar hipótesis que para
este caso menciona que: “la agroindustria tiene una gran capacidad para integrar
económica y socialmente a los agricultores que la abastecen…”. “El aumento de la
productividad lleva a una homogeneización del rendimiento alcanzado por los distintos
estratos de agricultores…” y “En determinados rubros y cadenas agroindustriales, los
pequeños agricultores son más eficientes, desde el punto de vista del aumento de la
productividad, que los medianos y grandes4”: lo que lleva a pensar: “Qué tipo de
productos y en que condiciones”?

Las relaciones entre estos sectores se sujetan en tres categorías:


La integración vertical en la que la empresa agroindustrial es la que maneja
todas las fases productivas en campos propios o arrendados, con el objeto de
cultivar directamente la materia prima requerida, aplica toda la modernización
posible a su propia tierra y de la cual al agricultor le es imposible acceder; en
esta categoría no se ve relación alguna o por lo menos el estudio no la
menciona, debe ser el trabajo explotador al que se somete el campesino y la
expropiación de las tierras fértiles, ya ocurrida.
La organización e integración de unidades agrícolas externas a las empresas
que son “acuerdos” celebrados entre empresas agroindustriales y campesinos
independientes que cultivan y entregan ciertos productos en cantidad y precios
definidos con anticipación. Aquí el empresario suele entregar fondos anticipados,
fertilizantes, semillas etc. Pero esto según el segmento de mercado en que se
halle inmerso el capitalista.
Conexiones por medio del mercado: esta relación se da única y exclusivamente
cuando se hace la compraventa del producto.

En cuanto a la forma de contratación se da de diferentes formas: contratos escritos muy


específicos y completos donde se constriñe al productor a entregar la materia prima;
otros en cambio se circunscriben a señalar precio, fecha de entrega y cantidad; de igual
forma existen acuerdos de palabra, inclusive el simple hábito de negociar entre sí, con
un acuerdo tácito basado en la costumbre. Los contratos se pueden destacar también
según el tiempo estipulado y el momento de su suscripción. Otros en cambio se
extienden por un plazo de varios años y otros por una sola temporada.

4
Unidad de Desarrollo Agrícola CEPAL. Transformación productiva y relaciones agroindustriales. El caso de Chile.

5
Con frecuencia un agricultor puede relacionarse contractualm ente al mismo tiempo con
una exportadora de fruta fresca, una exportadora de semillas y una agroindustria
productora de pastas.

Surgen dos clases de pequeños productores: el tecnificado y el familiar; el primero


mantiene relaciones con el mundo moderno comercial y con su propio entorno, mientras
el segundo a pesar de que puede vender sus productos a bajo costo, debido a que la
mano de obra utilizada no se cuantifica al ser esta de tipo familiar, su pronta ruina se da
en factores de tipo natural y el poco ingreso que percibe.

Debido a la sobre explotación de las tierras fértiles existentes en el pulmón del mundo,
Suramérica, la contaminación ha ganado terreno y muchos de los alimentos y las
materias primas se están importando de otras regiones, pues se ha dado mayor interés
por su rentabilidad a otras actividades cómo el turismo en áreas urbanas o rurales antes
dedicadas a la agricultura. En resumen, se ve la necesidad de evitar la caída de la
rentabilidad de las agroindustrias que es uno de los factores económicos importantes en
el cono sur.

Conforme a la CEPAL la región ya tiene un papel asignado y es producir materias


primas o bienes semielaborados, mientras que las fases finales del proceso industrial y
de distribución quedan bajo el control de las empresas gringas, salvo algunos productos
que tienen un incipiente desarrollo económico. El progreso de la agroindustria y su
capacidad de introducir nuevas tecnologías al agro debe tener el auspicio de todos y
cada uno de los agentes involucrados en el sector, pues es bien sabido que el poco
capital invertido por el Estado, las pocas oportunidades de insertarse a nuevas
tecnologías ha hecho que la pauperización del sector campesino este en un punto
crucial.

En la misma forma se sabe, que son las empresas capitalistas agroindustriales las que
han menoscabado los pocos recursos obtenidos a través de los años por parte de los
campesinos, aun más, la expropiación de tierras ya sea de una forma violenta o con
artificios gubernamentales o privados ocasiona el incremento del fenómeno migratorio
de ese conocimiento ancestral agrícola y pecuario.

Por muy buena que parezca la incorporación de gran número de agricultores pequeños,
al ámbito agroindustrial por medio de contratos de producción, esto sólo conlleva al
favorecimiento tanto del capital privado en sus diferentes formas: Nacional y
Transnacional, y que ocurre y ocurrirá con el verdadero productor? que en la única
forma que es tenido en cuenta es a la hora de pasarle la cuenta de cobro por los
buenos oficios prestados por el capitalista?, él siempre estará allá esperando ser
escogido entre miles de manos caídas por las empresas agroburguesas para engrosar
las filas de las 18 o 20 horas de trabajo forzado.

A pesar de “esfuerzos del gobierno por establecer “políticas agrarias” protectoras de


pequeños productores, no se encontró forma alguna de incorporarles al mundo

6
moderno del comercio; cada país latinoamericano sufrió su propio revés puesto que la
modernización agraria fue diferente para cada nación; es así como m uy pocos
campesinos, en los años 90’s, pudieron incorporarse a los mercados.

Muchos son los desafíos que enfrentaron y enfrentan los productores rurales, algunos,
por no decir todos confluyen del aparato capitalista mundial, la UNESCO, llamó a estas
“Cinco Revoluciones en una”: La Revolución Científica, La Revolución Económica, La
Revolución Política, La Crisis de Estado y la Revolución Decisiva: la transición hacía un
sistema tecnológico. Paradójicamente las revoluciones que debían ser el soporte del
crecimiento; la económica y la tecnológica, se convirtieron en los principales
amenazadores del desarrollo industrial puesto que con ellos disminuía la mano de obra.

Como se ve, los cambios paradigmáticos, dieron cuenta de toda una gama cultural
latinoamericana; las transiciones de modelos de industrialización poco a poco minaron
las microeconomías de los campos y entregaron más poder al dueño del capital.

América Latina en los años de 1950 al 1980 buscó una mayor oferta de productos
tradicionales con una estrategia de explotación extensiva de recursos naturales, bajos
salarios para las actividades agrarias y menoscabo de ingresos del sector rural. El
sector agroindustrial imponía entonces, precios y condiciones de comercialización a
campesinos e intermediarios ; en la misma forma el comercio internacional operaba con
otras condiciones de vasallaje; estrategias competitivas de volúmenes y precios y con
una estrategia de competitividad basada en economías de escalas: “grandes y
medianas haciendas ganaderas y cerealeras en vías de modernización, y diversas
formas de contrato entre agricultura, agroindustria, supermercados y productores
agrarios”5.

Con todos estos argumentos se denota que el campo no puede estar inmerso
únicamente en la producción, la tecnología coadyuvará para que se tenga mejor calidad
de productos y nivel de vida para el sector, aunque disminuya el número de empleos
rurales, las actividades variarán en compensación o alternativa, al igual que debe servir
para que con la misma tierra se mantenga o produzca aun más, evitando la ampliación
de la frontera agrícola; en la misma forma las estrategias agroindustriales sirven de
apoyo en cuanto a las “invenciones” industriales, dado que, cooperarán en la
reestructuración de estrategias de productividad y por ende de competitividad en un
mundo que se está globalizando a mil por segundo. El gran problema es la inserción de
grandes empresas transnacionales que llegan con toda una serie de innovaciones
tecnológicas, abaratando el precio de productos, fácilmente anquilosando la producción
nacional en Latinoamérica, lo que confirma Boaventura de Souza “El otro rasgo de la
globalización de la economía, fuertemente vinculado con la preeminencia de las
multinacionales es el avance tecnológico de las últimas décadas bien sea en la

5
Competitividad e Integración Económica y Social de la Agroindustria en América Latina y El Caribe. Geraldo
Müller

7
agricultura con la biotecnología, bien sea en la industria con la robótica, la
automatización y también la biotecnología. Los aumentos de productividad, con que se
pregonan las nuevas tecnologías, frecuentemente esconden el hecho de que ellas
contribuyen a la polarización…”6. El principal financiador y marcador de los derroteros
económicos, el Banco Mundial, no ha tenido en cuenta la evolución histórica en cada
país, sólo su deducción se encamina hacia la eficiencia, olvidando muchos aspectos de
la atrasada economía de las naciones en desarrollo. El enfoque del Banco Mundial
debe estar encaminado hacia la eficiencia, pero debe también haber voluntad de
equilibrio para el sostenimiento de toda la sociedad.

La competitividad constituye una manera de que países desarrollados entren en


contacto con los que buscan su desarrollo y para ambos se tienen en cuenta tres tipos
de tendencias: La globalización, la trasnacionalización y la regionalización. Para que los
pequeños productores se encaminen hacia este “boom”, otros sectores deben “mediar”
en la relación entre aquellos y las tendencias: El Estado Nacional, las agroindustrias y
otras empresas exportadoras e importadoras, mecanismos de protección y de incentivo
a los pequeños productores.

Se debe tener en cuenta que la regionalización surge en contraposición a la


globalización y a la trasnacionalización7, esta última merma la capacidad de autonomía
de las naciones ya que posee estrategias, controles a inversiones y gestiones
organizadas en redes y su objetivo principal es optimizar la productividad y el lucro. La
globalización por su parte resuelta de la mayor apertura de las economías nacionales o
sea mayor participación de los flujos y stocks externos en los internos.

Lograr la integración de los pequeños productores, quienes en últimas han sido, son y
serán el bastión de producción para el progreso de la economía latinoamericana, debe
hacerse de manera urgente, fortaleciendo los que ya están integrados e insertando

6
De Sousa Santos Boaventura. De la mano de Alicia. Lo social y lo político en la postmodernidad. Bogota :
Ediciones Uniandes, 1998 ; Siglo del Hombre
7
Para las trasnacionales la tierra es una mercancía incorporaba a sus inversiones, para las comunidades la tierra es
su vida. Son dos enfoques. Las comunidades deberían tener toda la opción para hacer valer el suyo, pero
generalmente van a la saga, limitándose a resistir a posteriori cuando los hechos se abalanzan sobre ellas. Colombia
está en el nudo de los megaproyectos e inversiones continentales integrantes de Plan Puebla-Panamá PPP, el Canal
Atrato-Truandó (y/o Atrato - San Miguel) y la Iniciativa de Integración de la infraestructura Regional de Sur
América IIRSA. Estos complejos que unirán América Latina con Estados Unidos, interconectarán desde las
carreteras y vías fluviales hasta las redes eléctricas. Si las mercancías norteamericanas se derramaran por Suramérica,
el petróleo, el gas, la electricidad, los recursos genéticos y especies tropicales fluirán en sentido inverso. El sector
agropecuario es condenando a muerte mediante la libertad de importaciones con excepción de algunas plantaciones
como las de palma africana cuya extensión interesa a las trasnacionales para saturar el mercado mundial de aceite
como antes lo hicieron con el de café, o de los monocultivos de especies introducidas de árboles para explotaciones
madereras o producción de papel o cartón, o por supuesto, de los cultivos transgénicos controlados por la respectiva
transnacional. La concentración de la propiedad de la tierra en las manos de 5 mil latifundistas ya no tiene como fin
la producción agropecuaria, sino la mera especulación con el precio de la tierra, que se espera vaya al alza gracias a
los proyectos de inversión trasnacional o estatal. MONDRAGÓN, Héctor. Quién quiere dominar los territorios?. Pág.
WEB América Latina en Movimiento. Noviembre de 2002.

8
otros mediante políticas y recursos proteccionistas y de incentivos públicos que
convergerán en una verdadera competitividad.

La incorporación de los pequeños productores en las nuevas políticas de mercado


mundiales, se puede concebir como un proceso socio cultural y tecno – económico “de
las actividades locales y de la sociabilidad comunitaria”. En la relación entre agricultura
y agroindustria lo que se busca es aumentar el volumen y la calidad del excedente, que
es de suma relevancia para el desarrollo económico nacional, de aquí nace la
importancia de incentivar el sector, pues este desempeña papel fundamental en la
producción de artículos exportables básicos o especializados.

Según Boisier8, lograr parte de esta titánica aventura de situación igualitaria no es en


cierto modo utópico, pues si el dueño del capital hace inversiones en el campo,
esperando obviamente incremento de su patrimonio, todos los actores que concurren
en esta trama se verán beneficiados, porque se daría crecimiento hacia adentro, es
decir, cada uno de ellos estaría en la capacidad, deber y derecho de intervenir en el
crecimiento de sus economías; luego entonces el estado cumpliría un papel de suma
importancia, ya que los territorios en los que gobierna, pertenecería exclusivamente a
él, controlando a quién se le “presta” una porción de la tierra para que coadyuve a su
crecimiento y al de la nación.
El estado debe propender por que el crecimiento en el campo se de y se mantenga, de
allí derivará su desarrollo, pero es necesario que se apliquen estrategias políticas que
persuadan al productor rural a quedarse en el campo9, y vincularlos con tecnologías de
punta con el objeto de evitar daños en sus propios territorios.

El objetivo debe cumplirse, el campesino debe estar inmerso en políticas de crecimiento


rural, en tanto el estado, en estrategias de crecimiento que incluyan no sólo a los dos,
si no a un conglomerado dependiente de esta relación10. Infortunadamente la situación
de violencia, los desplazamientos forzados, asesinatos selectivos, desapariciones, han
hecho que el sector rural desconfié absolutamente del Estado, creando un ambiente
igual en las demás esferas; dando oportunidad para que el capitalismo salvaje se sitúe
y se mantenga.

8
Ídem. Pág. 2
9
Difícilmente el pequeño productor pudo hacer parte de la integración del “nuevo agro”, prácticamente los medianos
y grandes empresarios por tener acceso a todos y cada uno de los medios de producción, socavaron la pequeña
economía en la que estaban inmersos los primeros. Muy pocos de estos lograrían crecer al nivel exigido en los
mercados reinantes, los que no, hicieron parte de las grandes migraciones, la proletarización y otros que hacían
mayoría se sumieron en la más profunda pauperización rural. Pudo haber sido diferente esta suerte sí, en primer lugar
se hubiese protegido al sector antes que al capitalismo salvaje, como ocurrió en gran parte de Asia.
10
Con esta sencilla división del trabajo ya puede apreciarse una cuestión de coordinación, por el momento sólo entre
dos entidades: El Estado y la Región. Ya se verá más adelante que el desarrollo regional presupone una complejísima
tarea de coordinación entre muchos elementos. Si tal coordinación no es adecuadamente realizada, el resultado será
un aumento de la entropía en vez de un incremento de la sinergia. Ídem Pág. 3

9
Existen diversos estudios acerca del comportamiento frente a estas situaciones por
parte del campesinado, pero siendo este el principal actor de ésta novela, hasta ahora
el estado ha permanecido indiferente, en lugar de ello ha descargado toda una
maquinaria arrasadora hasta del más mínimo derecho otorgado por siglos de luchas y
muertes campesinas.

A pesar de esta situación, muchos de ellos mantienen su cultura intacta, saben cual es
su posición en la región, tienen sentido de pertenencia con su condición, otras sin
embargo por el precario estado de pobreza11 deben emigrar y alimentar los cordones de
indigencia en las metrópolis; otro gran impedimento para que esa relación estado –
Sector Rural perdure.

En varios países de Suramérica por ejemplo, estas situaciones han dado para que el
campesino sustituya sus productos primarios y comience a cultivar otros de uso ilícito
con el objeto de mantener a sus familias y procurar subsistir con muy poco; para el caso
Colombia hay una investigación acerca de esta problemática; un análisis objetivo de las
repercusiones y los mal llamados beneficios económicos, resultantes de las producción
y comercialización de la pasta base de coca en el Caquetá o en cualquier región del
país, productora de este flagelo; es bastante dispendioso y a la vez complejo, pues las
condiciones de trabajo para llevar a cabo investigaciones de este tipo son difíciles, por
no decir precarias. Es bien sabido que quien la produzca siempre tendrá temor y
reticencia frente a las personas desconocidas y más aun cuando las condiciones de
competencia se hacen cada día mas evidentes.

Para la investigadora Luz Elba Torres 12, el primer paso a dar en la identificación de los
costos de producción de la pasta base de coca fue la de saber a ciencia cierta cuales
son las características de la hoja de coca, su cultivo, tiempos de producción, tecnología
utilizada en el sembrado, cosecha y poscosecha13.

Tal vez, iniciar con este estudio fue un poco discreto, puesto que, sociológicamente
hablando habían otras características más profundas que debían ser tomadas en
cuenta frente a esta problemática, que impidieron el desarrollo de esta región con frutos

11
Hasta el momento ningún modelo de desarrollo económico ha sido capaz de resolver el problema de la pobreza, el
cual, implica entre otras cosas mejorar las condiciones de vida de la población, al ofrecer más y mejores empleos,
educación, salud, vivienda, alimentación, buenos salarios y un ambiente de progreso que tan solo se consigue con el
desarrollo de las fuerzas productivas en coordinación con el buen manejo de las relaciones de producción. El
capitalismo desde su origen en Inglaterra, a partir de la llamada acumulación originaria, se ha caracterizado por ser el
depredador más salvaje de la clase trabajadora y el principal guardián de los empresarios, terratenientes e industriales
existentes desde entonces sobre la faz de la tierra; en la medida en que el capital se reproduce y acumula gracias a la
explotación de trabajo ajeno. VELÁSQUEZ, Forero, Augusto. Neoliberalismo y desorden global. Diseño grafico e
Impresiones. Primera Edición. Popayán, Cauca – Colombia . 1995. Pp. 50
12
Torres, Guevara, Luz Elba, Costos de la producción de coca a nivel campesino en la Región del Caguán, Caquetá –
Colombia. Un análisis comparativo. Seminario Internacional “La Nueva Ruralidad en América Latina, Maestría en
Desarrollo Rural 20 años” . Pontificia Universidad Javeriana – Facultad de Estudios Ambientales y Rurales –
Maestría en Desarrollo Rural.
13
Esta información la obtuvo en estadísticas del PLANTE.

10
de cultivos lícitos o con actividades diferentes, que no sólo convergían en esta parte del
país, sino en gran parte de la geografía colombiana, se supone entonces que en algún
otro escrito anterior a este, debe haberse realizado.
Se tomaron entonces cifras de estimación de precios al productor de pasta base de
cocaína entre los años 1996 y 1999, en la misma forma se hizo el intento de establecer
el precio de los productos de la canasta familiar dadas las condiciones de violencia al
interior pues esta es una zona de influencia de la guerrilla y del aparato para estatal.
Asimismo, distintos trabajos comparativos de otros autores que evidenciaban los costos
en que incurrían los campesinos en la producción de la pasta. Se hizo necesario
también obtener conocimiento de los excedentes de producción que resultaban de la
diferencia entre los ingresos agropecuarios brutos y los costos y gastos; la “utilidad” de
los miembros del grupo familiar y el valor de los jornales de las familias que se
convertían en parte de la unidad productiva.

Adolece esta investigación de muchas falencias, gran parte de estas, mencionadas en


las limitaciones al desarrollo de la misma; la más relevante puede ser que no se hizo un
verdadero trabajo de campo para hacer un estudio profundo de las actuales condiciones
del campesino cocalero, como tampoco el impacto ambiental provocado tanto por el
productor como el gobierno en su iluso combate a los sembradíos de cultivos de uso
ilícito, que de una u otra forma disminuían los ingresos de los campesinos, no sólo en la
comercialización de la hoja de coca, si no en la de los cultivos lícitos tradicionales.

Una de las formas con las cuales se quiso acabar con esta actividad fue la creación en
conjunto los gobiernos de Colombia y Estados Unidos del denominado Plan Colombia,
que explica de una manera escolástica el investigador Héctor Mondragón 14: “Este plan
se presentó inicialmente como una guerra contra las drogas, porque en Colombia hay
cultivos de marihuana, coca y amapola que son el resultado de que el libre comercio
contra el cual lucharon los artesanos y Melo está liquidando la agricultura colombiana.
Colombia importa hoy 5 veces más alimentos que los que importaba hace 11 años,
Colombia ha perdido por los acuerdos de libre comercio de la OMC, ha perdido el precio
del café, porque estaba a dos años de firmar los acuerdos de la OMC y EUA destruyó el
pacto mundial del café que trataba de regular los precios del café en el mercado y como
resultado de esto, el precio del café es hoy el 20% de esa época y la cosecha de café
en Colombia en el último año fue menos de la mitad de lo que era anteriormente y eso
significa que los campesinos no pueden cultivar ni los alimentos que se come, ni el café
que antes se exportaba sino que el refugio que le queda es el cultivo de los
narcocultivos, y por eso los cultivos de coca existen en Colombia. Y por eso no se van a
acabar con las fumigaciones que están haciendo, a pesar de que todos los días se oyen
las noticias de que ya se están acabando. Realmente no se están acabando, se están

14
Héctor Mondragón es asesor del Consejo Nacional Campesino de Colombia, y anteriormente lo fue de la
Organización Nacional Indígena de Colombia Ha sido profesor de la Universidad Cooperativa y de la Escuela
Superior de Administración Pública. Como investigador ha trabajado con LRAN (Red de Investigación y Acción sobre la Tierra),
OIT, ILSA, CEIS, CINEP. Es autor de los libros "Ciclo, Crisis y Reactivación Económica en Colombia", "Oro Negro para las
Tres Grandes" y "Otra vez el Socialismo" y coautor de "Desarrollo y Equidad con Campesinos", "Colonización y Estrategias de
Desarrollo", "Paro y Política" y "Cuadernos de la tierra y la paz".

11
desplazando en Colombia . los cultivos que estaban en la zona del putumayo, van hacia
el sur, y a la costa pacifica los que estaban en la zona del guaviare, esto significa que
los cultivos de droga no se están acabando sino que se están trasladando a la frontera
contra el Brasil y esto justificara un futura intervención en Brasil.

El Plan Colombia en el fondo es una intervención contrainsurgente. Un grupo de


senadores de EEUU plantea desde el año 97 que para aplicarlo, Colombia tiene que
darle prioridad a la industria petrolera. Y en esta medida Colombia modifica su política
petrolera y da grandes contratos de exploración y explotación de petróleo y gas natural
por presión de grupos de senadores pro-petroleras de Estados Unidos las regalias que
le pagan las petroleras extranjeras a la empresa petrolera nacional (Ecopetrol) bajan del
16% al 5% y la participación de las compañías sube del 25% al 50%. Esto para permitir
la aprobación del plan Colombia. Es así que el Plan Colombia es defendido por los
petroleros e industriales ante el congreso de Estados Unidos y habla el vice presidente
de la Oxydental, en representación de las petroleras norteamericanas para impulsar la
aprobación del plan Colombia. Y el plan Colombia es aprobado. La zona considerada
clave en el plan Colombia era el departamento del Putumayo que fue entregado a la
exploración petrolera. Y este es el primer año del Plan Colombia...”15

Para el año de 1999, y tal parece que en la actualidad, se cultivan producto de


pancoger y de subsistencia y otros de comercialización, que de a poco fueron
sustituyéndose por la ganadería extensiva, a consecuencia del olvido del productor rural
por el estado, más aun la llegada de la coca sustituyó en gran medida estas actividades
e hizo ampliar la frontera agrícola. A su vez se instituyó el sistema de mediería para
producir en pequeña y mediana escala. Las estadísticas 16 del PLANTE muestran que en
esta región hay dedicación agrícola en buen grado con limitaciones de titulación de
predios; pequeños grupos dedicados al cultivo de palma africana y caucho; otra
población con medianas extensiones de tierras, dedicadas a la ganadería con baja
productividad por la escasez en la asistencia técnica; medianos y grandes propietarios
ausentes por seguridad, que han lavado dineros, fruto del narco; y la población indígena
ubicada en varias zonas de esta región caqueteña, que como siempre, soportan bajos
niveles de vida, con algo de dedicación a la producción agrícola.

Con la llegada de la coca, surgen dos nuevos sistemas de producción:


1. La empresa familiar, constituidos por campesinos que cultivan la hoja de coca
para la extracción de la pasta base; la coca representa el grueso de los ingresos
para su reproducción. Entre estos se dan dos grupos:
a. Los pequeños en fincas entre 5 y 50 hectáreas con no más de 3 de estas
en cultivo de coca, pequeños lotes de pancoger y algunas reses.

15 El plan Colombia. Héctor Mondragón. 6 de mayo 2003

16 Eso son, sólo crueles y fabulescas estadísticas.

12
b. Los medianos productores: fincas hasta de 80 hectáreas; 5 dedicadas a
la coca en similares características a los pequeños productores
2. los empresarios cocaleros: no viven en sus fincas, contratan administrador;
fincas entre las 80 y 2500 hectáreas. Acostumbran tener dos fincas una para
coca, y otra para ganadería extensiva; para la coca utilizan entre 10 y 100
hectáreas. Se subdividen en Gran productor, productor industrial y gran
industrial.

Las relaciones de producción están dadas por el jornal, se paga a destajo para la
cosecha de hoja o por un precio determinado para las labores culturales del cultivo y
para el proceso de transformación. El pago es en dinero o pasta básica y se efectúa
una vez el dueño del cultivo venda la mercancía a los “intermediarios o chichipatosos”.
La mano de obra es proveniente del ámbito veredal o local; el regional y el nacional.
Varias generaciones nacieron y crecieron en medio de los cultivos de coca, que cambió
radicalmente la tradicional estructura familiar.
En a productividad de la coca se confrontan dos aspectos fundamentales: el trabajo que
realiza el químico en el momento del corte o rinde y la persecución a los cultivos de uso
ilícito que obligan a la sustitución de los insumos básicos para la producción. Los costos
de producción totales de un cocalero son los mismos, tenga o no producción.

Para los ingresos del productor cocalero campesino confluyen dos puntos de vista:
precio pagado al productor por gramo de pasta base de coca y la diferencia de precios
del IPC en Caquetá y Bogotá; para este último se da una gran contradicción pues sus
resultados no arrojaron diferencias mayores, el costo de la alimentación no difiere para
las 2 regiones como siempre se ha querido suponer. Resulta difícil realizar programas
de sustitución cuando el campesino encuentra que en la coca los porcentajes oscilan
entre el 60 y el 130 por ciento para medianos y pequeños productores, frente a los
cultivos tradicionales; aunque la verdad el poco funcionamiento de los programas de
sustitución, se ha dado por la burocratización y politización de estos que impiden su
llegada a los que verdaderamente los necesitan, o en su defecto se desvían los
recursos para financiar otro tipo de actividades encaminadas al proselitismo.

Finalmente, al realizar el estudio comparativo entre los ingresos de los campesi nos de
regiones diferentes que cultivan productos lícitos, se encuentra que los de los ilícitos no
suelen sobrepasarlos, la diferencia radica en que muchos de los productos lícitos con
buen rendimiento económico no se dan en las regiones cocaleras y más aun, si se
dieran no es conveniente para el capitalista, puesto que transportar esta clase de
productos de regiones apartadas disminuyen los dividendos.

En fin, con un oscuro panorama como el que se vive en América Latina no hay muchas
opciones para que el desarrollo rural de los pueblos se encamine a buen punto; está
confirmado que convergen otros grandes intereses que pedregrarán cualquier
horizonte, más aun con la situación de dependencia hacia las potencias
industrializadas; la proximidad en las firmas de “tratados de libre comercio” con los que
no sólo se venderán las regiones a bajo precio, sino que terminarán hundiendo al

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productor rural. Tomando solo un punto de ellos se sabe que los países desarrollados
tomarán para sí el invento de que las semillas17 (principal materia prima del campesino)
las podrán producir con exclusividad; entonces y de acuerdo a esta perspectiva cual vía
debe escoger el sector rural?

CONCLUSIÓN

Los gobiernos en Latinoamérica, a excepción de unos pocos, se han apartado de


todo el proceso de desarrollo en los campos, su característica principal es el
servicio a la oligarquía y los intereses del imperio norteamericano, que coadyuvado
por las organizaciones capitalistas han asolado las economías de los países
“subdesarrollados”. Es de anotar que esta situación de empobrecimiento y violencia
es de nunca acabar mientras exista afán de poder; la tierra indiscutiblemente ha
sido y será la generadora de la más cruda y acérrima violencia, en donde se
encuentre metales preciosos, en donde se hallen yacimientos petroleros, en donde
esté ampliada la frontera agrícola para mejores cultivos; allí estará presente el
estado y las compañía transnacionales arrebatando y aniquilando a quien la posea.

De igual forma, mientras esta situación no prospere el campesino no tendrá otra


forma mejor de subsistir que la dedicación al cultivo de productos de uso ilícito, pues
de por medio está el hambre y la indigencia de sus familias.

Muy a pesar de todo y muy seguramente este escrito como muchos otros no
responderán, ni darán solución tanto al conflicto por las tierras como al clamor del
campesino por ayuda “divina” de los gobiernos para el desarrollo del campo, pero

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El mayor problema social planteado por el advenimiento de las semillas OGM es el menos destacado por la prensa
capitalista o por la mayor parte de los que se oponen a la modificación genética. Esta innovación la usan los grandes
monopolios capitalistas tales como Monsanto, Pioneer, Dow y otros para intensificar la explotación de los pequeños
agricultores
Frente a la competencia con los agricultores capitalistas, los pequeños productores no pueden prescindir de nuevos
métodos y tecnologías que reduzcan sus horas (y cargas) de trabajo y costos materiales. Un pequeño agricultor que
quiera seguir trabajando la tierra o criando ganado no tiene la opción de usar caballos en lugar de tractores, de no
usar una cosechadora o combinada moderna, de no usar fertilizantes y pesticidas o de sembrar semillas de bajo
rendimiento. Por eso más y más agricultores en Estados Unidos están usando semillas transgénicas. Pero al hacerlo
pagan un precio social considerable. Para comprar la semilla tienen que firmar convenios legalmente obligatorios
con Monsanto, Pioneer y otros monopolios según los cuales no usaran la semilla que resulte de la cosecha para su
próxima siembra y que no venderán esa semilla a otros agricultores. Así el agricultor está obligado por contrato a
regresar a la misma compañía al año siguiente para comprar más semilla patentada si quieren sembrar el mismo
cultivo…En 1998 la Monsanto anunció que ya había entablado 475 demandas por “piratería de semillas” a nivel
nacional y estaba investigando otros 250 casos….La compañía había ganado demandas judiciales en Estados Unidos
con indemnizaciones que oscilaban entre 10 mil y 35 mil dólares, llevando a agricultores ya muy endeudados al
borde de la insolvencia y a la venta hipotecaria de sus fincas…Los monopolios agropecuarios también están
patentando plantas cuyas semillas no pueden germinar: ¡una cosecha de mulas¡. Clark, Steve. La agricultura, la
ciencia y las clases trabajadoras en la Revista Nueva Internacional No. 7 año 2005. Págs. 169-170

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por lo menos ya hay conocimiento dialéctico todo el proceso de arrebatamiento y
aniquilamiento por parte del estado, del principal productor y coadyuvador del
engranaje económico de las naciones: El campesino.

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BIBLIOGRAFÍA

Boisier Sergio. El vuelo de una cometa. Una metáfora para una teoría de desarrollo
territorial. Dirección de Políticas y Planificación Regional ILPES, 31 de enero de 1997.
Universidad Santiago de Chile. 1997.

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Bogotá – Colombia, 1981.

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agroindustriales. El caso de Chile.

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