LA SANIDAD DIVINA
• 1 Promesas de salud para los hijos de Dios
• 2 Promesas de sanidad en el Nuevo Testamento
1 - PROMESAS DE SALUD PARA LOS HIJOS DE DIOS
Es nuestro Propósito analizar un teme importante y decisivo para el pueblo de Dios en relación
a la sanidad divina. Tu sabes que lo más que usa el diablo para atacar al pueblo de Dios son las
enfermedades, pero el pueblo de Dios tiene que conocer en forma detallada y profunda lo que
ha recibido de arriba del cielo para mantenerse sano y avergonzar al diablo en todos los
frentes.
PROMESAS DE SANIDAD EN EL ANTIGUO TESTAMENTO
Comenzamos en el libro de Éxodo, capítulo 15, verso 26. Aquí encontramos la promesa más
antigua que hay en la Biblia en relación con la sanidad divina. Fíjate que es promesa hecha al
pueblo de Israel poco tiempo después de haberlo sacado de la esclavitud en Egipto. Dice la
Palabra: Si oyeres atentamente la voz de Jehová tu Dios, E hicieres lo recto delante de sus ojos,
y dieres oído a sus mandamientos, y Guardares todos sus estatutos, ninguna enfermedad de
las que envié a los egipcios te enviaré a ti; porque yo soy tu sanador. Éxodo 15:26
Israel era la Iglesia en el Antiguo Testamento. Nosotros somos la Iglesia en el Nuevo
Testamento y a esa Iglesia le dio una promesa ahí muy clara: "Yo soy tu sanador". El quiere ser
el médico de su pueblo, el pueblo de Dios es una propiedad privada, exclusiva de Dios y El es
muy celoso con esa propiedad y quiere ser responsable de cuidar y guardar a ese pueblo. Dios
realmente se siente contento y gozoso cuando nosotros sentimos eso y venimos a El y
dependemos de El para todas las cosas.
2 - PROMESAS DE SANIDAD EN EL NUEVO TESTAMENTO
Pasamos ahora en el Nuevo Testamento. Vamos a ver en el Nuevo Testamento si lo que hemos
visto en el Antiguo Testamento es todavía la realidad para esta época. En Mateo 8:17 vemos la
situación, muy conocida por nosotros, cuando la suegra de Pedro estaba con fiebre, y el Señor
llegó a la casa y cuando la vio con fiebre, dice que apenas la tomó de la mano, la fiebre le dejó.
Se levantó la suegra de Pedro y estaba tan contenta porque se le había ido la fiebre, que se
puso a servirles. Preparó algo para el Señor y los que venían con El.
EL DON DE SANIDADES
Este Don único y visible que Dios confió a Sus Apóstoles (Marcos 6:13), era la única medicina
de la Iglesia cristiana hasta que se perdió debido a la incredulidad (Santiago 5:15), por lo tanto,
es razonable esperar que solo sea restituido por la Fe. Los Creyentes pentecostales aceptamos
por unanimidad la doctrina de la Sanidad Divina y muchos ya la hemos experimentado en
nuestro propio cuerpo o en el de algún familiar mediante la oración de Fe, y podemos seguir
ejerciendo este poder de Dios confesando y haciendo nuestras algunas de las siguientes
proposiciones:
1. La enfermedad y la muerte han descendido sobre la familia humana debido al pecado
(Romanos.5:12).
2. Ni la enfermedad ni la muerte son bendiciones, sino maldiciones permitidas por Dios sobre
el hombre a consecuencia del pecado y la desobediencia (Éxodo 15:26).
3. No es Dios, sino el diablo el autor de la enfermedad y la muerte, pero Dios es el Autor y
Dador de la vida y la salud, y Jesucristo vino para destruir todas las obras del diablo, porque
Dios lo ungió con el Espíritu Santo y con poder para sanar a todos los oprimidos por el diablo
(Hechos 10:38), (Lucas 13:11-17), (Heb.2:14-15) y (1-Juan 3:8).
4. Cristo fue hecho maldición por nosotros, a fin de que quedáramos liberados de la maldición
del pecado (Gá.3:10-14).
5. En la expiación se establece una estipulación amplia para nuestra sanidad física, como así
también para nuestra liberación de la culpabilidad, penalidad y poder del pecado (Isaías 53:4-
5), (Mateo 8:17), (1-Pedro 2:24).
6. Los beneficios de la expiación se obtienen únicamente por la Fe, y se le otorgan al creyente
sólo cuando este se apropia de ellos por la Fe. En Marcos 10:51 el Señor hace la pregunta
"¿Qué quieres que te haga?" y así mismo expresa: "Conforme a vuestra Fe os sea
hecho"(Mateo 9:29)
7. La Sanidad Divina es parte integral del Evangelio (Lucas 4:18), (Mateo 10:7-8), (Lucas 10:9),
(Marcos 16:15-20).
8. Dios quiere que todos los enfermos sean sanados, pues se nos dice, que tanto el Señor Jesús
como los Apóstoles sanaron a todos los que se le acercaron solicitando su salud (Mateo.8:16),
(Hechos 5:12-16).
9. El Señor Jesucristo encomendó el ministerio de la Sanidad primero a los Doce, luego a los
Setenta, más tarde a toda la Iglesia y finalmente a cada Creyente en particular (Juan 14:12-13).
10. Las últimas palabras del Señor Jesús antes de ascender al Cielo, constituyen una promesa
permanente relativa a Su Poder Sanador (Marcos 16:18). Según las instrucciones finales dadas
a los Creyentes, estos deben, cuando son atacados por la enfermedad, llamar a los ancianos de
la Iglesia, quienes deben ungirlos y orar por ellos; luego añade la promesa que dice "Y la
oración de Fe salvará al enfermo, y el Señor lo levantará."(Santiago 5:13-16)
11. Ningún hombre, iglesia, rey o potentado, tiene derecho a revocar las órdenes del Señor
(Ap.22:18-19).
12. El Señor Jesucristo sana a los enfermos en la actualidad. Toda vez que se cumplan sus
mandatos, se manifiestan las obras extraordinarias del Señor Jesús (Lucas 7:21-22).
Proclamemos a todos en general las buenas nuevas de Sanidad.
¿QUE SE NECESITA PARA RECIBIR SANIDAD?
A. La fe es de vital importancia en la vida cristiana, puesto que es la única manera de conocer a
Dios. "Es pues, la fe la certeza de lo que se espera, la convicción de lo que no se ve. Pero sin fe
es imposible agradar a Dios; porque es necesario que el que se acerca a Dios crea que le hay, y
que es galardonador de los que le buscan" (Heb.11:1 y 6).
B. La Biblia nos habla claramente de que la fe debe venir a ser nuestro sistema diario de vida.
Vivir por fe es un requisito indispensable para nosotros los cristianos. “...Más el justo por fe
vivirá”. (Habacuc 2:4 y Romanos 1:17).
C. En la Biblia podemos encontrar muchas promesas que nos pertenecen, es por medio de la
fe que debemos apropiarnos de ellas. Existe una gran diferencia entre fe y esperanza. La
esperanza es una expectación de algo que nosotros confiamos, sucederá algún día. El énfasis
de la esperanza está en el futuro. Sin embargo la fe es la sustancia de las cosas que se esperan.
En otras palabras, la fe toma lo que la esperanza tiene y lo hace sustancia, lo hace una
realidad. La fe tiene un énfasis en el ahora. La fe dice: "en este momento recibo la respuesta a
mi oración", la fe es AHORA.
D. La gente que posee la fe que Dios da, realiza grandes proezas. La gente que pone en acción
la fe que Dios les ha dado gratuitamente, hablará, y lo que diga, sucederá.
E. Cuando llegamos al grupo y nos hablan de Cristo, llegamos esperando recibir algo bueno.
Encontramos un mensaje de Dios para nuestras vidas, que gracias a Dios, está transformando
todo nuestro ser. El hombre tiene un vacío existencial que desea y que necesita llenar. Por eso
el hombre se involucra en muchas actividades, llenando su vida de trabajo, estudio, diversión,
etc., sin embargo, el hombre sabe que Dios tiene algo diferente para su vida, un remedio o una
solución que en tu caso ha llegado a través de la fe, pues tú has experimentado la llenura de
ese vacío con su hermosa presencia.