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Tomates Hidropónicos

Este documento proporciona una guía completa sobre el cultivo de tomates hidropónicos. Explica que el tomate es uno de los cultivos más populares para la hidroponía debido a sus grandes cosechas de frutos jugosos y sabrosos. Sin embargo, lograr el éxito requiere comprender la fisiología de la planta, desde la germinación hasta la cosecha. Luego describe los diferentes tipos de tomates, incluidos los híbridos F1 que dominan la producción comercial. Finalmente, explica en detalle los pasos

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Tomates Hidropónicos

Este documento proporciona una guía completa sobre el cultivo de tomates hidropónicos. Explica que el tomate es uno de los cultivos más populares para la hidroponía debido a sus grandes cosechas de frutos jugosos y sabrosos. Sin embargo, lograr el éxito requiere comprender la fisiología de la planta, desde la germinación hasta la cosecha. Luego describe los diferentes tipos de tomates, incluidos los híbridos F1 que dominan la producción comercial. Finalmente, explica en detalle los pasos

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TOMATES HIDROPÓNICOS: GUÍA COMPLETA

PARA EL ÉXITO
FISIOLOGÍA VEGETAL DEL TOMATE

por Lynette Morgan


The Growing Edge Vol 14 (6)

Generosas cosechas de frutos grandes, redondos, fragantes, dulces y jugosos… es la ambición


de muchos productores hidropónicos ya sea a escala comercial o a nivel de aficionados. El
tomate es ciertamente una de los cultivos hidropónicos más excitantes y populares. Estando en
lo correcto y con rendimientos anuales de alta calidad y frutos perfectamente formados, es la
recompensa. Estando en lo incorrecto, los resultados pueden ser una frustración.

Mientras que el tomate ha sido el foco de la industria a nivel mundial, tanto en campo como en
invernadero, los aficionados algunas veces se esfuerzan en sus investigaciones para cultivar el
tomate perfecto. Por el contrario, los productores comerciales deben producir continuamente
frutos de calidad de una plantación de un invernadero hidropónico para mantenerse
económicamente viable.

El secreto para el éxito de cualquier cultivo de tomate, ya sea grande o pequeño, es comprender
la fisiología de la planta, desde la germinación hasta la cosecha. La fisiología del cultivo de
tomate ha sido ampliamente estudiada por años y gran parte de la información está disponible.
Sin embargo, traducir estos datos a situaciones prácticas no siempre es fácil. El cultivo de tomate
es extremadamente diverso en términos de tipo de fruto, forma de la planta, líneas genéticas,
sistema y métodos de producción y manejo del cultivo. Por lo tanto, los productores necesitan
ser flexibles y hábiles cuando asumen una escala comercial. En una escala pequeña, el número
potencial de plantas, tamaño y el sabor del fruto obtenido es frecuentemente determinado por la
habilidad del productor y el entendimiento de la planta en su largo camino hacia una cosecha
generosa.

TIPOS DE TOMATE

El tomate (Lyopersicum esculentum), un fruto que es universalmente tratado como una hortaliza
para ensalada cuando es servido cruda, está estrechamente relacionado con la papa, la
berenjena y otros miembros de la familia Solaneceae; es originaria de Sudamérica, las formas
silvestres se parecen a una maleza y con frutos pequeños como los cereza (cherry). Los tipos
de tomate común de frutos grandes y de alto rendimiento han sido mejorados por varios siglos y
que hoy nos son familiares.

Mientras que la forma de los frutos y tipos de tomate son diversos, ellos pueden ser
categorizados. Los frutos tipo grande y rojo incluyen el beefsteak, el cual puede producir frutos
tan grandes como de dos libras. La mayoría de los cultivos que se cosechan los frutos en forma
individual son los “beefsteak”, aunque muchos caen dentro de los beefsteak medianos de 2-5
onzas por fruto. La mayoría de los cultivares de invernadero, cultivados comercialmente tienen
de 2 a 4 lóculos (los compartimentos que contienen las semillas y el jugo dentro del fruto) dividido
por paredes en el fruto. El fruto estándar de invernadero debe ser completamente redondo en
su forma, ligeramente llano o cuadrado dependiendo de la demanda del mercado o de la
preferencia del consumidor.

Otra categoría cubre los tipos cocktail y cereza, donde cada tomate típicamente sólo pesa de 0.5
a 1 onza. Esta categoría se ha extendido para incluir variedades de fruto pequeño como los
“cherry Dot” y tipos cocktail más grandes que son cosechados por racimos. También hay
variedades de forma de ciruela, alargada o de pera, tipos ligeramente ácidos y variedades con
costillas. Tradicionalmente, los tomates son de color rojo brillante; sin embargo también existen
cultivares rosados, blancos, naranjas, amarillos, verdes y rallados.
Todos los tipos de tomate tienen un buen potencial para crecer y producir en cultivos
hidropónicos. Sin embargo, con los avances en el mejoramiento de plantas, los tipos híbrido F1
dominan ahora la producción comercial. Un híbrido F1 resulta de un cruce de dos líneas
parentales no mejoradas y da como resultado un cultivar con genes uniformes y estables, esto
significa que todas las plantas de un cultivo serán genéticamente iguales. Esto también asegura
que las características deseadas tales como altos rendimientos o resistencia a las enfermedades
pueden ser seleccionadas y mantenidas dentro de cada variedad. Variedades de tomate F1
están disponibles para los aficionados y pueden ser adquiridas en pequeñas cantidades. Muchos
de los híbridos de altos rendimientos usados por los productores comerciales pueden ser
cultivados por los aficionados con resultados similares.

Variedades de polinización abierta pueden ser variables en sus características de crecimiento y


fructificación; sin embargo, la producción de semillas es una labor menos intensiva y por lo tanto
menos costosa. Las variedades de tomates híbridos son comúnmente seleccionados por ciertas
características deseables que son importantes en una producción comercial. Estas
características no siempre son válidas como mayores o menores para los pequeños productores
o aficionados. La producción de frutos comerciales requiere plantas que sean vigorosas, con
buena respuesta al enriquecimiento con CO2 y otros métodos de modificación del ambiente, tener
un alto grado de resistencia a enfermedades, ser compactas, con fruto de tamaño uniforme y ser
predecibles en lo que se refiere a la fecha de cultivo y la cosecha. Estos tipos de planta también
producen frutos densos, extremadamente firmes, resistencia al manipuleo y almacenaje, piel
gruesa, buena maduración separada de la planta y tener larga vida de anaquel. Pequeños
productores quienes suministran los frutos directamente al consumidor o quienes cultivan para
ellos mismos se preocupan menos de la firmeza y en la vida de anaquel pero quieren un fruto
con buen sabor y color, con buen contenido de materia seca cuando el fruto es usado para
conserva o para la cocina.

Cualquier entusiasta serio debería probar diferentes tipos de tomate de polinización abierta e
híbridos para determinar los tipos preferidos en términos de rendimiento, apariencia y sabor.
Tales cultivares probados tienen resultados sorprendentes en el crecimiento, resistencia a
enfermedades y rendimientos que pueden ser comparados bajo las mismas condiciones de
crecimiento. Mientras que un híbrido cultivado hidropónicamente ha sido probado para que tenga
un mayor rendimiento que los tipos de polinización abierta en términos de vigor y rendimiento,
muchos productores alegan que no pueden decir lo mismo del sabor y aroma del fruto.

La mayoría de cultivos hidropónicos comerciales de tomate usan un sistema de crecimiento


indeterminado. Ya que el tomate es una planta semiperenne, los productores pueden explotar
esta característica y el crecimiento del cultivo por muchos meses, proporcionando rendimientos
durante todo el año. Muchos invernaderos comerciales cultivan tomate por 10 a 11 meses antes
de ser reemplazados. Este sistema requiere el uso de calefacción durante el invierno en muchas
regiones del mundo. El costo energético es generalmente justificado por los precios más altos
de los frutos recibidos fuera de estación.

Los aficionados comienzan con plantas jóvenes en primavera hasta que las primeras heladas del
invierno matan las plantas o cuando el clima se vuelve muy frío para un posterior desarrollo. El
cultivo de tomate hidropónico se puede extender con el uso de cobertores plásticos, telas
anticongelantes y estructuras de invernaderos que permitan una producción durante todo el año
para pequeños productores.

La planta de tomate es extremadamente flexible cuando está en un sistema hidropónico en


estaciones cortas o extensas. Existen variedades determinadas que dominan la producción
hidropónica. Las variedades indeterminadas pueden ser cultivados para producción de un solo
racimo si la planta es parada (se le corta el brote apical) o puede producir muchos, de 30 a 40
racimos en 12 meses de vida. Esta flexibilidad significa que los productores tienen muchas
opciones en el tiempo, espacio y manejo de las plantas.
Cultivo comercial de tomate hidropónico indeterminado

GERMINACIÓN DE LA SEMILLA

La primera etapa de crecimiento de un cultivo saludable es cultivar las plántulas. Los productores
comerciales tienen almacigueras donde cultivan gran número de plantas en cubos de lana de
roca o macetas con sustrato. Sin embargo, los pequeños productores producen sus propias
plántulas. Aunque el proceso de germinación es relativamente manejable, muchos productores
tienen dificultad en esta etapa.

El paso inicial como cualquier cultivo, es obtener calidad, semillas viables de los cultivares
correctos. Aunque es posible extraer, secar y germinar semillas de frutos frescos, las plantas
resultantes no apuntan hacia el crecimiento y desarrollo, el cual no son semejantes a los
parentales. Comenzar con un cultivar que tiene características conocidas asegura que el tiempo
y el esfuerzo invertidos no sea gastado en plantas de pobre carga genética.

Las semillas siempre deben ser adquiridas a un proveedor de confianza. Semillas de pobre
calidad pueden dar como resultado falta de germinación, vigor reducido en plántulas o presencia
de enfermedades que pueden ser llevadas en la cubierta de la semilla o dentro de ella. Las
semillas pueden ser tratadas con fungicidas en polvo, donde exista el riesgo de que estén
presentes patógenos en la cubierta de la semilla. Sin embargo, las semillas de alta calidad no
necesitan ser tratadas.

Las semillas de tomate se almacenan de 3 a 4 años bajo condiciones correctas, después de los
cuales comienzan a perder su viabilidad. Lo ideal es que cualquier semilla debe ser almacenada
en un sobre metálico sellado en refrigeración de 0 a 4° C para disminuir la tasa de respiración.
Altas temperaturas y alta humedad alrededor de la semilla acortará su viabilidad. Muchos
productores probablemente han experimentado un porcentaje desigual de germinación cuando
las han almacenado en un paquete abierto en el invernadero desde hace un año. Los paquetes
abiertos pueden ser almacenados en pequeños contenedores plásticos, herméticamente
cerrados en el refrigerador de un año a otro en buenas condiciones ayudaría incluir un paquete
de sílica gel.

Las plantas cultivadas hidropónicamente son frecuentemente producidas en macetas o en cubos


de propagación que en bandejas almacigueras, para luego ser transplantadas. Lana de roca o
cubos de propagación oasis, sustratos sueltos como perlita, vermiculita, fibra de coco, ladrillo,
pumecita, aserrín o mezclas comerciales disponibles, son apropiados para la germinación de las
semillas. El sustrato ideal para la germinación debe ser estéril, no es recomendable reutilizar el
sustrato o compost debido al alto potencial de contaminación por patógenos. Tratamientos con
vapor o agua caliente ayudan a esterilizar cualquier sustrato antes de reutilizarlo, si se requiere.
Los cubos de lana de roca deben ser remojados y calentados a temperatura ambiente antes de
la siembra.

Las semillas de alta calidad deben de tener porcentajes de germinación mayores a 95% y es
suficiente colocar una semilla por cubo de propagación, celda o maceta, particularmente cuando
la semilla del híbrido es cara. Los productores comerciales siembran un 15-25% adicional para
cuando necesiten reemplazar una planta débil o pérdidas en la germinación. Las semillas deber
ser cubiertas por una fina capa de sustrato y luego cubrirla con plástico para prevenir la excesiva
pérdida de humedad del sustrato. Lo ideal es que antes que ocurra la germinación, el material
de propagación o sustrato no debe ser regado otra vez; un riego adicional puede remover las
raíces emergentes, enfriar las semillas o saturar el sustrato. Si la superficie del sustrato
comienza a secarse antes de la germinación, humedecer con agua templada o regar la base son
las mejores opciones.

El rango de temperatura para la germinación del tomate es alrededor de 22-24 °C en la superficie


del sustrato y se debe mantener por 4 a 6 días. Si la semilla germina bajo condiciones frías
menores a13°C, el porcentaje de germinación disminuye y la semilla puede pudrirse antes de
germinar. Temperaturas excesivamente altas (mayores a 30°C frecuentemente dan como
resultado un bajo porcentaje de germinación y esto debe ser evitado. Una almohadilla térmica
de propagación o contenedores térmicos pueden ser usados para obtener plántulas a fines de
invierno o comienzos de primavera cuando las temperaturas todavía son bajas.

LAS PLÁNTULAS Y EL CRECIMIENTO VEGETATIVO TEMPRANO

Una vez que las plántulas se han establecido y los cotiledones se han expandido, las plantas
jóvenes necesitan más luz y nutrientes para un rápido desarrollo. Abundante luz e indirecta es
necesaria para prevenir el alargamiento de las plantas jóvenes. Los nutrientes deben ser
aplicados a un cuarto de fuerza de la fórmula de crecimiento vegetativo con una conductividad
eléctrica (CE) de 0.8-1.2 mS/cm para los primeros diez días, luego se incrementa la CE a 2.0-
2.2 mS/cm pocos días antes del transplante a un sistema hidropónico; esto tiene un efecto de
endurecimiento de las plantas jóvenes como una preparación para recibir una fuerza completa
de nutrientes y para las condiciones de crecimiento en el área de cultivo. Algunas veces, para
tener una planta más fuerte y compacta, los productores comerciales aplican niveles altos de CE
a sus plántulas más viejas cuando las condiciones de luz son bajas, como en invierno.

Es vital para la formación de flores del primer racimo asegurarse que el crecimiento sea rápido y
las condiciones ambientales sean óptimas en esta etapa temprana. El primer racimo floral se
inicia dentro del meristema apical aproximadamente 10 días después de la expansión de los
cotiledones bajo condiciones cálidas. En esta etapa, la mayoría de las plántulas todavía están
en el área de propagación o recién han sido transplantadas y la temperatura en esta etapa tendrá
influencia sobre el número de flores en el racimo. Se ha encontrado que cuando las plántulas
crecen a bajas temperaturas (12-14°C), el número de flores en el racimo se incrementará.
Frecuentemente el racimo se divide en dos o tres ramas separadas de flores, esto es más común
en los tomates cereza o cocktail, donde se puede formar racimos de múltiples ramas; la iniciación
de la floración bajo estas condiciones es lenta y con un número mayor de flores por racimo.
Condiciones más cálidas durante el desarrollo de la plántula (mayores a 20°C) da como resultado
un racimo simple con un número estándar de flores (generalmente de 5 a 8 flores para variedades
de frutos más grandes) y un mayor número de hojas producidas antes que el primer racimo esté
visible. Mientras que los productores comerciales han usado este “método de baja temperatura”
para incrementar el número de flores en el primer racimo, pero no es una práctica muy difundida
ya que reduce drásticamente el desarrollo de la planta que da como resultado plantas más
débiles y puede conducir a un incremento del ataque de enfermedades y el retrazo de la primera
cosecha. Un buen manejo durante esta etapa es crucial ya que la planta joven de tomate,
generalmente se inicia por lo menos con cuatro racimos antes del transplante a un sistema
hidropónico (aunque sólo sea visible el primero).

Lo ideal es que las plántulas estén listas para ser transplantadas cuando el primer racimo se
vuelva visible. Aunque las plantas pueden ser transplantadas a un sistema hidropónico en una
etapa temprana, los productores comerciales necesitan limitar el tiempo que las plantas estén en
estado vegetativo en sus sistemas y frecuentemente las transplantan lo más tarde posible. Una
planta joven que va a florear cuando es colocada en un sistema hidropónico y fructificará en 7-
10 días de ser transplantadas bajo buenas condiciones de crecimiento.
Los productores que usan el sistema NFT deben transplantar sus plantas más rápido que los
sistemas de sustrato; esto permite la formación de una buena masa radicular en el canal del NFT
antes que comience la floración. Cualquier interrupción en el flujo de nutrientes o el
establecimiento de la raíz durante las primeras etapas puede causar el aborto de las flores o del
racimo entero.

Las plantas jóvenes generalmente forman de 7 a 11 hojas después de la expansión de los


cotiledones y antes del primer racimo. La mayoría de los tipos de tomate tienen tres hojas entre
racimos durante la vida de la planta y esas hojas producen fotosintatos para alimentar los racimos
de frutos. Ya que el número de hojas entre racimos es generalmente constante, la longitud del
tallo o la distancia entre los racimos puede variar considerablemente dependiendo de los factores
ambientales, genéticos y nutricionales.

Una de las principales dolencias de las plantas de tomate es el estiramiento de la planta. Plantas
compactas con una distancia corta entre los racimos florales son preferidas porque permiten un
mayor crecimiento antes que la planta sea postrada sobre el suelo o más racimos producidos
antes que la planta alcance la parte superior del soporte. El alargamiento de la planta es común
en condiciones de baja luminosidad en invierno, con una alta densidad de plantas o a una baja
CE. La altura de la planta también está determinada por el cultivar, muchos de los híbridos
modernos F1 han sido mejorados para un crecimiento compacto que desean los productores de
invernadero. Los productores comerciales, comúnmente, hacen correr altos niveles de CE (4.0-
6.5 mS/cm) a lo largo de la vida del cultivo para mantener un crecimiento compacto así como la
alta calidad del fruto.

Los niveles de humedad relativa (HR) también tienen influencia en la forma de la planta y de las
hojas. Niveles altos de HR continuos (mayores a 85%) tienden a producir plantas con tallos más
largos, mayor distancia entre nudos y hojas largas, estrechas y delgadas. En casos extremos
de niveles muy altos de HR, los márgenes de las hojas se enrollan hacia abajo y puede aparecer
una pudrición. Los cultivos que se producen en áreas tropicales cálidas y húmedas,
frecuentemente desarrollan estos síntomas cuando la calefacción no es una opción y donde la
ventilación da un aire húmedo a los cultivos. Algunos cultivares son más propensos a estos
problemas, la selección de variedades “húmedas cálidas” es vital para la producción en los
trópicos.

FOTOSÍNTESIS TEMPRANA E INTERCEPCIÓN DE LA LUZ

Una vez que las plantas han sido transplantadas a un sistema hidropónico, generalmente a las
plantas se les proporciona más agua y nutrientes, humedad relativa y niveles de CO2 según lo
requieran. Sin embargo, el porcentaje de fotosíntesis de un cultivo de invernadero es
determinado por la energía solar que ingresa, la cual frecuentemente es un factor limitante. Así
como en otros cultivos, los fotosintatos alimentan los frutos y el rendimiento es dependiente de
la cantidad de luz disponible para la fotosíntesis. La densidad de plantas afecta la cantidad de
luz disponible para la asimilación y las plantas son comúnmente espaciadas en una densidad de
dos a tres plantas por metro cuadrado. Bajo condiciones de alta luminosidad en verano, se
pueden mantener hasta cuatro plantas por metro cuadrado en un sistema hidropónico de alto
rendimiento. Por el contrario, los cultivos que crecen en invierno se pueden beneficiar con
densidades bajas de dos plantas por metro cuadrado.

Obviamente, diferentes invernaderos, materiales de sombra y estructuras del cultivo varían con
respecto a cuánto de luz transmitida alcanza el cultivo; basada en estas figuras, la densidad
actual de plantas necesita ser determinada por el productor. Los aficionados debe evitar una
sobrepoblación de plantas usando el estándar de 2.5 m2, lo que permite el acceso a las plantas
para las prácticas agrícolas, polinización, aspersión, cosecha y otras operaciones de
mantenimiento. Los problemas con las enfermedades, como la Botrytis y mildew son menos
comunes donde las plantas tienen un adecuado distanciamiento y un buen flujo de aire en las
capas más bajas, mientras se maximiza la intercepción de la luz por las hojas.

Así como bajos niveles de luz pueden limitar la producción de frutos de tomate en invierno,
excesivos niveles de radiación solar pueden afectar negativamente al crecimiento del cultivo. Ya
que la planta de tomate es considerada como una planta de altos niveles de luz, excesiva
radiación puede dar como resultado un crecimiento y rendimiento reducido, menor tamaño del
fruto, plantas estresadas y tienden a incrementar la temperatura del ambiente del cultivo y
pueden “cocinar” al fruto cuando todavía está en la planta. Las plantas que crecen bajo tales
condiciones desarrollarán hojas más gruesas con apariencia de cuero, para limitar la cantidad
de área foliar expuesta y también como resultado del almacenamiento de fotosintatos producidos
adicionalmente. Las hojas también pueden enrollarse (conforme el almidón se acumula en las
células de las hojas) o apuntan hacia arriba; esto reduce la cantidad de luz que incide sobre la
superficie de la hoja para limitar cualquier daño causado por los altos niveles de radiación.

Los productores necesitan interpretar estos signos de estrés del cultivo y proporcionar alguna
forma de pantalla térmica o malla sombreadora, ya sea dentro o fuera del invernadero o del área
del cultivo para limitar la radiación incidente y los niveles de temperatura. La exposición directa
del fruto al brillo solar puede desarrollar un número de desórdenes fisiológicos incluyendo
escaldaduras, rajaduras, caída prematura, tamaño reducido y corta vida de anaquel.

FLORACIÓN Y POLINIZACIÓN

La floración del primer racimo de una plántula de tomate bajo buenas condiciones de luz será
una de las más fuertes y de más alto rendimiento ya que se desarrolla sin competencia de otros
frutos en la planta; sin embargo, bajo condiciones de baja luminosidad y baja temperatura, la
floración del primer racimo será débil y las flores pueden abortar o los frutos se pueden caer
inmaduros si no se producen suficientes fotosintatos para crecer. Un método usado por los
productores comerciales para evitar esto, es suministrar CO2 a niveles tan altos como 1,000 ppm,
esto incrementa la fotosíntesis y los fotosintatos disponibles.

Una vez que las flores han abierto, el polen que se ha formado en las anteras está listo para ser
liberado. Los productores de tomate necesitan polinizar activamente las flores todos los días o
cada dos días para asegurarse que todas las flores que han sido fertilizadas fructifiquen. Cada
óvulo fertilizado dentro de la flor producirá una semilla y el número de semillas juega un rol
importante en el tamaño del fruto.

Muchos productores comerciales usan colmenas portátiles para la polinización. Las pequeñas
colmenas diseñadas en contenedores especiales, son ubicadas a intervalos frecuentes al
momento de la floración del primer racimo. Las abejas son liberadas para polinizar el cultivo y
regresar a la colmena a través de pequeñas puertas, esto permite sellar las colmenas cuando
las plantas son asperjadas y evitar que las abejas sean dañadas. Las colmenas tienen un
período de vida de pocos meses por los que tienen que ser reemplazadas por abejas frescas.
La polinización y fructificación usando abejorros generalmente es más alta, los abejorros no
solo son más efectivos que los métodos artificiales, también ahorran tiempo y mano de obra.

Los productores que no pueden usar abejorros para la polinización o que tienen un pequeño
número de plantas, la polinización manual es todavía una opción para la polinización natural.
Liberar los granos de polen sobre el estigma puede ser asistido por vibración, sacudida o
golpeando los alambres del tutorado, también hay disponibles “abejas artificiales”. Estos
aparatos hacen vibrar el tallo, sacuden los racimos de flores a alta frecuencia que crea una nube
amarilla de polen. Golpeando por detrás del racimo de flores también tiene el mismo resultado.
Sin embargo, se necesita tener cuidado de no golpear o dañar el tejido del tallo. Las flores del
racimo no deben sacudirse ni golpearse ya que se pueden romper fácilmente. La polinización
manual puede ser llevada a cabo entre las 9 am y 1 pm. Golpear gentilmente los tallos de las
plantas una vez al día durante el ciclo de floración ayuda a la polinización, al tamaño y forma del
fruto y la calidad y es un buen mérito al esfuerzo de unos poco minutos al día.

La fructificación depende de las temperaturas cálidas. La polinización ocurre cuando la


temperatura está por encima de los 20°C. Algo de polinización ocurre a bajas temperaturas; sin
embargo, la fructificación se reducirá y el fruto puede presentar deformaciones. Altas
temperaturas (superiores a 35°C) interfieren con la formación de polen viable y frecuentemente
previenen la floración.
FRUCTIFICACIÓN

Una vez que la polinización ha ocurrido, la fertilización del óvulo dispara el desarrollo de los frutos
jóvenes. Esta etapa es llamada “fructificación” y los pequeños frutos verdes se volverán visibles.
En un racimo de flores, las flores más grandes que están más cerca al tallo se polinizarán primero
que las otras seguido de un periodo de tres a diez días dependiendo de la temperatura del aire
en el cultivo.

La primera fructificación es referida como el “fruto rey” y puede se considerablemente más grande
que el de los siguientes racimos. Este fruto puede ser el doble o deforme y frecuentemente es
removido por los productores comerciales para que los otros frutos puedan desarrollar a un
tamaño más grande. El fruto rey no sólo fructifica primero sino que predomina en la incorporación
de fotosintatos, dejando menos para los otros frutos que se encuentran al extremo de racimo.
Muchos cultivares modernos han sido mejorados para remover la dominancia del fruto rey pero
los productores siempre deben revisar sus racimos después de la fructificación y remover
cualquier fruto rey o deforme y un posible racimo doble. También muchos racimos tienen muchos
frutos los cuales deben ser podados.

PODA O RALEO

Dependiendo de la demanda del mercado por el tamaño del fruto, muchos cultivares de frutos
grandes tendrán de cuatro a diez racimos pero el número más común es seis. Existe una relación
entre el número de frutos en el racimo y el tamaño final, a más frutos, menor será el tamaño de
cada fruto. Cuando se requiere de frutos más grandes, el productor poda el racimo a cuatro o
seis frutos. Los racimos destinados a ser cosechados y vendidos enteros frecuentemente se
podan a ocho o diez frutos dependiendo del cultivar y del envase para el producto final.

Los tipo cocktail o cereza no son podados a pesar que tienen un número no usual de ramas de
frutos, los cuales pueden restringir el tamaño del fruto. Los de tipo cereza pueden fácilmente
soportar más de 80 frutos individuales por racimo bajo buenas condiciones de crecimiento. Los
aficionados que no les interesa el tamaño final del fruto pueden remover cualquier fruto que esté
deforme o el último o los dos últimos de un racimo para permitir un desarrollo más uniforme del
fruto.

CRECIMIENTO Y DESARROLLO DEL FRUTO

Desde la fructificación hasta la cosecha, los tomates se expanden y desarrollan en una tasa
rápida bajo condiciones óptimas. A 12-14 días después de la polinización, las células del fruto
entran en una fase de rápida elongación de una semana, después el fruto comienza una tasa de
crecimiento estacionario por 30-38 días y la maduración empieza a los 40-75 días después de
la polinización.

Mientras que el fruto promedio de tomate es 90% agua al momento de la cosecha, ciertos
nutrientes son esenciales para el crecimiento y calidad del fruto. Los tomates requieren buenas
cantidades de nitrógeno, fósforo, grandes cantidades de calcio y niveles extremadamente altos
de potasio si la calidad del fruto necesita ser maximizada. Grandes cantidades de fósforo son
necesarias para formación de semillas dentro del fruto y una planta de tomate en fructificación
absorbe proporcionalmente más fósforo que una que no fructifica.

En cultivos de tomate, el requerimiento de potasio es el mismo que el de nitrógeno desde la


plántula hasta el desarrollo del fruto, después de este punto, la demanda de potasio se
incrementa mientras que la de nitrógeno desciende. Mientras que el nitrógeno es importante y
usado en grandes cantidades para el crecimiento vegetativo, el potasio es el catión predominante
en el fruto del tomate y tiene mayor efecto en la calidad del fruto. La mayor parte del potasio es
absorbida durante la fructificación, si el potasio se vuelve deficiente en la solución nutritiva
durante la fase de fructificación, el rendimiento y la calidad sufrirán grandemente. El potasio está
directamente relacionado con la calidad del fruto (acidez y sabor), firmeza, desórdenes en la
maduración, color y vida en el anaquel. A pesar de la importancia del potasio durante el
desarrollo del fruto, los niveles de nitrógeno también se mantienen, principalmente durante la
fase previa a la floración. Se ha demostrado que la concentración de nitrógeno antes de la
iniciación de la floración del primer racimo es de crucial importancia en la determinación del
rendimiento.

Los estudios han encontrado que las plantas de tomate hidropónico crecieron bajo óptimas
condiciones y transportaron al fruto 140-230 mg/día, 80-110 mg de nitrógeno por día, 22-35 mg
fósforo por día. El requerimiento máximo de potasio es cuando el noveno racimo está en
floración, esto es cuando ocurre el cargado del fruto y cuando el potasio se agota en el sistema
hidropónico recirculante.

El calcio es otro mineral esencial para el crecimiento y desarrollo del fruto. El suministro de calcio
es crítico durante la fase de crecimiento ya que se requiere para la formación de nuevas células
y estructuras celulares fuertes. La carencia del transporte de calcio al fruto puede resultar en el
desarrollo de pudrición apical. Los productores comerciales necesitan conocer la tasa promedio
de absorción de cada nutriente mayor que va dirigido al fruto. Esto es de gran importancia en
sistemas recirculantes tales como el NFT ya que el potasio es removido de la solución en pocos
días si los niveles no son monitoreados ni mantenidos continuamente. Los productores
comerciales hacen frecuentemente un análisis de la solución para determinar los niveles de
absorción de minerales durante las diferentes etapas de crecimiento. Este proceso provee datos
valiosos para formular y ajustar las soluciones nutritivas, las cuales ayudan a asegurar que no
se presenten deficiencias de cualquier nutriente en las plantas y el mantenimiento de un buen
balance.

Varios grados de necrosis apical que


puede ser causada por carencia de calcio

Los aficionados pueden replicar este proceso a pequeña escala tomando ventaja de muchas
formulaciones de soluciones nutritivas premezcladas para el “crecimiento vegetativo”, “floración”
y “fructificación” que se encuentran en el mercado. Existen también un rango de productos de
“nutrientes promotores” para la fructificación de los cultivos. Estos aditivos frecuentemente
suministran potasio adicional y otros minerales para plantas de frutos pesados como el tomate.

Mientras que la disponibilidad de nutrientes tiene un gran impacto para el crecimiento y la calidad
del fruto, el manejo de la conductividad eléctrica (CE) y del riego también es importante.
Suficiente agua es esencial para el desarrollo del fruto y un buen tamaño final. Sin embargo,
existe una relación entre el tamaño del fruto y la calidad, que debe ser tomada en cuenta. Cuando
se usa un “déficit de riego” o un ligero estrés hídrico para mejorar la calidad del fruto, menos
agua se acumula en el tejido del fruto y el tamaño se reduce. Si se proporciona abundante agua
y baja CE al cultivo, más agua será transportada al fruto y el sabor y la calidad disminuirán. Los
productores comerciales toman ventaja de este hecho y cuidadosamente mantienen niveles de
CE predeterminados que causan un ligero grado de estrés hídrico en sus cultivos de tomate, lo
cual mantiene un fruto de buena calidad sin reducir mucho el peso fresco y el rendimiento.

Para entender este hecho, los pequeños productores experimentan con sus niveles de CE para
mejorar el peso fresco o la composición y calidad del sabor de sus frutos. Algunos aficionados
que no están interesados en el rendimiento como los productores comerciales, llegan al extremo
de incrementar los niveles de CE a un rango de 6.0-8.0 mS/cm para obtener frutos pequeños
pero de sabor extremo.

RELACIÓN FUENTE-RECIPIENTE

En una planta de tomate, el fruto es frecuentemente referido como “recipiente”, los sitios donde
los fotosintatos producidos en las hojas son transportados al fruto en crecimiento. Las hojas
jóvenes en desarrollo, las raíces nuevas y los tallos en crecimiento también son sumideros que
compiten por los fotosintatos y para complicar más el asunto, diferentes flores y frutos en la planta
también compiten. Así, en una planta de crecimiento indeterminado con una gran carga de
frutos y que todavía esté desarrollando nuevo follaje en la parte superior, tiene una masiva “carga
de sumidero” para los fotosintatos producidos por las hojas.

Las hojas fotosintetizan y producen activamente fotosintatos para los sumideros y son llamados
“fuentes”. La relación entre las fuentes (hojas que fotosintetizan) y sumideros (frutos, tallos y
raíces en desarrollo) es llamada “relación fuente-recipiente”. Esta relación es el foco para los
productores comerciales para obtener el mejor rendimiento de sus cultivos.

En una unidad fuente-sumidero, la primera hoja superior al racimo de frutos y las dos hojas
inferiores al fruto son las productoras dominantes de fotosintatos (aunque las otras hojas pueden
contribuir a limitadas cantidades de fotosintatos para cada racimo o unidad fuente-recipiente).
Ya que cada racimo de frutos puede tener alrededor de 10 frutos, los fotosintatos le son
suministrados principalmente desde las tres hojas que están más cerca; la salud, la tasa
fotosintética y el tamaño de estas hojas es importante.

Los productores tienen la habilidad de manipular la relación fuente-recipiente a través de


procesos de manejo como remover las hojas, remover el punto de crecimiento, remover flores y
frutos y enriquecer con CO2. Algo que es frecuentemente pasado por alto por muchos
productores comerciales es que remueven las hojas inferiores al racimo de frutos, una práctica
común es echar la planta y esto es realmente perjudicial para el crecimiento y calidad de los
frutos. Si cualquiera de las dos hojas inferiores al racimo de frutos es removida, la principal
fuente de fotosintatos es cortada y se crea un drenaje adicional a las hojas que se encuentran
por encima del racimo. Mientras que remover las hojas inferiores ayuda al control y manejo de
plagas y enfermedades y al flujo de aire en las capas inferiores de las plantas, el corte de las
hojas no debe ser hecho hasta que los racimos de frutos inferiores hayan sido cosechados o por
lo menos cuando los frutos hayan comenzado a madurar.

Otras forma que los productores pueden influenciar en la relación fuente-recipiente del cultivo de
tomate es removiendo el exceso de sumideros como flores y frutos, esto permite que los
fotosintatos disponibles vayan hacia los frutos obteniendo frutos de mayor tamaño. La restricción
de la zona radicular en plantas jóvenes puede ayudar a reducir el número de sumideros en una
planta.

Cuando los cultivos de tomate hidropónico son producidos bajo condiciones frías, el problema
de excesiva masa vegetativa como tallos gruesos, hojas grandes y pocos frutos y pequeños es
común. Esto es producido por la carencia de transporte de fotosintatos a los frutos debido a las
condiciones de temperatura del fruto, las cuales son más bajas que la temperatura del aire. El
máximo transporte de fotosintatos, que se produce por la gran área foliar de la planta, ocurre
cuando la temperatura del fruto es de alrededor de 23-24°C. Si los fotosintatos no pueden ser
transportados al fruto, estos son usados por la parte vegetativa de la planta para el crecimiento.
Mantener la temperatura del fruto durante todo el año es una buena práctica de manejo para
todos los productores de tomate.

MADURACIÓN DEL FRUTO

Después de la expansión y desarrollo del fruto, los tomates deberán alcanzar el estado verde
maduro y detener la importación de fotosintatos alrededor de 10 días antes que su primer cambio
de color esté a la vista, muchos productores se quejan que sus frutos dejan de crecer y se
“estancan”, sin signos de madurez y para ellos esto les parece una eternidad. La maduración
del fruto del tomate es disparada por la producción de la hormona etileno dentro del corazón del
fruto. La tasa de coloración depende de la temperatura; la maduración es más rápida cuando la
temperatura es mayor a 22°C. Los frutos que están a la sombra del follaje toman más días en
madurar. Sin embargo, los frutos que están en la sombra son ligeramente más grandes que los
que están expuestos al sol, por esta razón, se sombrea artificialmente los frutos que están
madurando durante el verano para incrementar el peso del fruto en la cosecha.

DETENIENDO LAS PLANTAS

Hacia el final de la vida del cultivo, el cual en promedio es de 12 meses, la planta debe ser
“detenida” para prevenir el crecimiento vegetativo y para apresurar la maduración de los frutos
que quedan. Detener las plantas involucra remover el punto de crecimiento formado después de
tres o cuatro hojas superiores al último racimo. Estas producen fotosintatos para que el último
racimo desarrolle y le dan sombra al fruto final. Algunos productores remueven el fruto final
cuando éste está en estado verde maduro para que madure separado de la planta.

Otro problema que molesta fastidia a los productores es el almacenaje, el tomate es un fruto
subtropical y nunca debe ser almacenado en el refrigerador. Temperaturas inferiores a 10°C
malogran el sabor del tomate. Los tomates son mejor almacenados a temperatura ambiente para
retener el sabor y aroma de la cosecha.

MAXIMIZANDO SU POTENCIAL

A pesar que la fisiología de la planta de tomate bajo un cultivo hidropónico parece compleja, no
es difícil de cultivar. La mayoría de productores han tenido éxito con diferentes tipos de tomate
y muchos han producido sobresalientes cultivos.

Sin embargo, para los productores comerciales, obtener los rendimientos más altos y buena
calidad del fruto es vital para el éxito económico. Comprendiendo la fisiología de la planta ayuda
a maximizar el potencial de la planta en cultivos sin suelo. Obteniendo las condiciones,
cultivares, nutrición, manejo y secuencia puede significar la diferencia entre una producción de
frutos mediocres y una verdaderamente sorprendente de tomates perfectos. Estos es uno de los
méritos de experimentar y la recompensa será el mejor tomate que haya producido.

REFERENCIAS

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