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El gobierno de la Iglesia

¿CÓMO DEBE UN PASTOR GOBERNAR UNA IGLESIA?

No debe equivocarse en esto, un pastor ha de gobernar una iglesia. Si usted es un predicador


tímido le aliento a pedir a Dios que llene su ánimo religioso con coraje espiritual. Entonces
adelántese hacia su fila del deber y haga lo que se le dice: gobierne la iglesia. Pero si usted es
un hombre que debe siempre salirse con la suya entonces que hace aquí, la Biblia les manda a
obedecer a los que tienen el gobierno sobre ustedes". Sugeriría que ambos de ustedes den una
mirada seria conmigo sobre cómo un pastor ha de gobernar una iglesia.

"Ahora, así es como yo quiero que mi pastor gobierne"

 La primera es 1 Timoteo 5:17: "Los ancianos que gobiernan bien sean tenidos por dignos de
doble honor, especialmente los que trabajan en la palabra y la doctrina"

"Recuerden a aquellos que tienen el gobierno sobre ustedes, quienes les han hablado la
palabra de Dios: cuya fe seguid, considerando el fin de su conducta" Hebreos 13:7

1. EL GOBIERNO CON LA PALABRA DE DIOS


 Enseña y predica la palabra de Dios, "Recuerden tienen el gobierno sobre
ustedes.
 la Biblia él automáticamente tiene la autoridad de gobernar sobre una
congregación. 
  Él pastor gobierna CON LA PALABRA de Dios.
 Los miembros practica sencillamente con el pastor Hch. 17:10-11
 Gobernar una iglesia es enseñar y practicar la palabra de Dios. Los miembros a
creer y hacer lo que Cristo enseñó sencillamente. Su obediencia entonces no
es sólo al pastor si no a Dios.

2. EL GOBIERNO POR FE
 Cuya fe seguid, considerando el fin de su conducta"
  Los pastores han de gobernar por su fe
 Deberá ser claro para la gente que las doctrinas del pastor son doctrinas de
Dios
 Los miembros deberían ser hábiles para leer en el Nuevo Testamento lo que
cree su pastor. Rom. 10:17
 Los miembros deberían ser hábiles para leer en el Nuevo Testamento lo que
cree su pastor.
 Rom. 1:17. El pastor debe ser un hombre de arevida pero sabia confianza en el
Señor
3. EL GOBIERNO POR LA VIGILANCIA
 porque ellos vigilan por vuestras almas, que significa estar vigilante.
 Observar vidas de los miembros,
 Observar algo de su conducta
 El pastor ora por los miembros
 El pastor ayuda a las ovejas descarreadas
Gobernar una iglesia requiere de la gracia de Dios, la sabiduría de Dios, el liderazgo de Dios, y
el poder de Dios. Si algún servicio requiere de completa dependencia del Señor, este es el
trabajo de gobernar una iglesia. Este es un trabajo de tiempo completo. Este es un honorable
trabajo. De hecho, no hay más grande trabajo sobre la tierra que el gobierno guiado por el
Espíritu Santo. El trono del juicio de Cristo producirá muchas gloriosas recompensas para esos
humildes, fieles siervos del Señor. 1 Pedro 5:1-4

4.

Funciones del Pastor.

1. Alimentar

La congregación necesita ser alimentada, con la buena palabra de Dios.

A cada pastor le ha sido dada la habilidad de enseñar y de esa manera alimenta al pueblo.

2. Guiar

El pastor debe ser dirigido por el Espíritu Santo para a su vez el pueda guiar al pueblo de Dios
conforme a la voluntad de Dios. Una de las cosas que todo pastor debe conocer es su llamado,
y la vision que Dios le ha dado, la vision para ese pueblo y así guiarlo correctamente.

3. Vigilar

El pastor tiene la responsabilidad de cuidar las ovejas de falsas doctrinas, de corregir a los
creyentes rebeldes y de restaurar a los caídos.

4. Cuidar

El pastor es responsable del cuidado espiritual del pueblo.

Del alimento espiritual, la enseñanza de la palabra.

De la ministración, oración e intercesión por el pueblo.

Estar atento a la necesidad del pueblo, y cuidar con paciencia el pueblo de Dios.

5. Administrar

El Pastor es administrador de los recursos de Dios, tambien debe ser un buen administrador de
la casa de Dios y sus recursos.

Por eso Dios lo rodea de un equipo capaz con la misma vision para ayudarlo en la tarea
administrativa de la casa de Dios.

Veamos 12 consejos muy prácticos:


(1) Ora por él y por su familia. El diablo está muy interesado en derribar a los que están en
lugares de liderazgo. Sabe que si ellos caen, puede hacer caer a muchos otros que tenían sus
ojos puestos sobre ellos. Ora por tu pastor. Ora con tenacidad. Ora por su matrimonio. Ora por
sus hijos. Ora por su vida de oración. Ora por que el Señor le fortalezca y avive. Ora por que tu
pastor no caiga en desánimo ni pierda la ilusión. Ora por que el Señor le guarde de todo mal.

(2) Ama a tu pastor y a su esposa. Ámale, con un amor práctico. Ama a tu pastor de palabra,
expresando tu afecto y cuidado. Pero también ámale con gestos y acciones concretas (1
Tesalonicenses 5:12-13). Que se sienta querido levantará su ánimo y le hará sentir parte del
cuerpo de Cristo. Es el pastor, pero también es un hermano, y necesita del cariño y afecto de
su familia espiritual. El rol del pastor es difícil, porque ha de ayudar a mucha gente, pero más
difícil aún es el rol de aquella que ayuda al que ayuda. Si tienes oportunidad de cuidar de la
esposa del pastor, hazlo; con tus palabras de ánimo, con tus oraciones, con tu servicio. A veces
su marido llega tan agotado a casa, que ella tiene el difícil reto de levantar su espíritu. La
esposa de un siervo del Señor necesita mucho de tus palabras de aliento.

 (3) Vela por sus necesidades materiales. Hay pastores que prefieren ganar su sustento por
otros medios (1 Tesalonicenses 2:9), y hay quienes no pueden ser sostenidos por la iglesia
local. Sin embargo, vemos claramente en la Palabra que el obrero es digno de su salario (1
Timoteo 5:17-18). Es cierto –tristemente– que hay líderes religiosos que oprimen al rebaño
para vivir con opulencia, y también es cierto que hay iglesias que pretenden que el pastor viva
de las migajas que caen de la mesa. Ni una cosa ni la otra. La iglesia tiene la responsabilidad de
sostener de una forma digna a su pastor y su familia, según sus necesidades y según la
capacidad de la iglesia.

(4) Obedécele servicialmente. A veces es fácil obedecer, cuando entendemos el porqué se nos
pide algo. Otras veces no es tan fácil, porque no lo entendemos, o no estamos de acuerdo.
Confía en que tu pastor busca el bien del rebaño, sírvele con confianza. Dice la
Palabra “Obedeced a vuestros pastores… porque ellos velan por vuestras almas… para que lo
hagan con alegría, y no quejándose…” (Hebreos 13:17). Si hay en nosotros rebeldía, o
insumisión, esto “no os es provechoso”. Será en detrimento del bien de toda la congregación y
una fuerte traba en su ministerio.

(5) Protégele. No es un superhombre. Es humano. De carne y hueso. Está sujeto a las mismas
tentaciones y amenazas que cualquiera de nosotros. ¿Qué peligros has visto rondando cerca
de él? Tal vez su cansancio es demasiado grande… o su doctrina hace aguas… o un nuevo lobo
ronda las ovejas… o un falso maestro siembra cizaña… o una mujer muy perfumada se le
acerca peligrosamente… o todo eso a la vez… ¡Protégele! Habla con él, con su esposa, o con los
demás pastores según sea el caso, pero no le dejes a su suerte (Hechos 20:28-31).

(6) Infórmale. Hay hombres a los que Dios realmente ha capacitado de una forma prodigiosa
para el ministerio pastoral, pero aún así, ¡no tienen el don de la omnisciencia! El pastor no
puede saber si un hermano está en casa enfermo, o de viaje, o abatido, o pasando una crisis
familiar… pero se le puede tener informado. La tecnología de hoy día nos permite
comunicarnos con suma facilidad. Tan solo un mensaje le permitirá saber al pastor cómo estás,
cómo puede orar por ti, y cómo puede ayudarte mejor. Recuerda, que él debe dar cuentas a
Dios por tu alma (Hebreos 13:17).
(7) Confía en aquellos en los que él confía. Los pastores de la iglesia tienen el reto de delegar
ciertas tareas y funciones en otros hermanos: los diáconos, los líderes de jóvenes, los
maestros, los líderes de ministerios… Es necesario aplicar el principio que Jetro dio a Moisés
para que el pastor no se agote (Éxodo 18). Si el pastor ha puesto su confianza en alguien para
cierta función, confía tú también en esa persona. Todos los asuntos no pueden llegar al pastor,
y menos en una iglesia numerosa. Así qué, antes de pedirle o preguntarle algo al pastor,
pregúntate a ti mismo: ¿Han delegado los pastores o los diáconos este asunto en alguien? Y si
es así, confía en aquellos en los que el pastor confía.

(8) Recuérdale lo hermoso que es el pastorado. En el ministerio uno trata diariamente con
dificultades de todo tipo, y el pastor fácilmente puede pensar que todo son solo problemas. Es
demasiado fácil olvidar que el ministerio pastoral es un gozo y un honor. Recuérdale que Dios
le ha llamado a la labor más preciosa de todas: anunciar todo el consejo de Dios, alcanzar a los
perdidos con las Buenas Nuevas, y edificar a los creyentes con la Palabra. Recuérdale que sus
esfuerzos tienen implicaciones eternas. Recuérdale que su vida y su labor están siendo usadas
por Dios para seguir edificando su Iglesia.

(9) Explícale los frutos de su ministerio. Cuando el sembrador ve crecer el trigo, y ve cómo se


dora al sol, tiene mucha satisfacción. Pero el fruto espiritual es invisible. Si en tu corazón hay
gozo, o paz, o templanza, no se puede ver. Comparte con tu pastor lo que Dios está haciendo
en tu vida a través de su ministerio. Tal como lo expresa el apóstol Pablo, “el que es enseñado
en la Palabra, haga partícipe de toda cosa buena al que lo instruye” (Gálatas 6:6). El fruto
espiritual en tu vida es una muestra de que el Señor está usando a tus pastores como
instrumentos para tu edificación.

(10) Sé su amigo. La soledad del pastor puede llegar a ser muy profunda si solo habla con otros
para tratar problemas. Acércate a él para explicarle otras cosas. Como harías con un amigo.
Pregúntale cómo está. No es nada fácil. Lo sé. Es difícil ser amigo de alguien sin tiempo para la
vida social. Exprésale tu cariño y amistad aunque no seas correspondido. Permítele que te diga
que no cuando le quieras invitar a algo. No supongas que “no va a poder porque está siempre
ocupado”. No supongas que su esposa no podrá, o que sus hijos no podrán. Toma la iniciativa,
y permítele que te diga que no puede, aunque te lo diga muchas veces… En algún
momento dirá que sí, y tendrá mucho gozo.

(11) Predica el Evangelio a sus hijos. Sí, has oído bien. A veces el pastor puede descuidar a los
discípulos que tiene más cerca, y tristemente son muchos los hijos de pastores que se van al
mundo. Otras veces el problema no es la negligencia, sino la familiaridad. Sin duda creemos
que Dios es soberano en la salvación, pero humanamente hablando, ¿no será que sus hijos ya
le tienen muy oído? El domingo escuchan desde el púlpito la misma voz que en casa les dice
que han de hacer los deberes o arreglar su habitación. El domingo escuchan hablar de gozo y
paz al mismo hombre que a veces ven en casa luchando con el desánimo y la ansiedad. Si el
pastor les recuerda el evangelio a los tuyos, recuerda tú recordarles el evangelio a los suyos.
Evangeliza a los hijos del pastor.

(12) Ayúdale a descansar. Después de lo intenso que es el domingo, el lunes es el momento de


intentar reponer fuerzas lo antes posible. Ayuda a tu pastor a reservar el lunes para descansar.
Si no es un tema de vida o muerte, no le llames un lunes. Ni le escribas tampoco. Ayúdale a
proteger su tiempo de descanso, sus vacaciones, su tiempo familiar… En el ministerio el pastor
gestiona su propia agenda y sus propias fuerzas, y es fácil caer en los dos extremos: la dejadez,
o el activismo. Dile que es humano y que sus fuerzas son pocas. Ayúdale a huir del síndrome de
“pequeño mesías” recordándole que Dios no depende de él para llevar a cabo sus planes.

Las Responsabilidades de la Iglesia hacia el Pastor

1 Tesalonicenses 5:12-13

“12  Os rogamos, hermanos, que reconozcáis a los que trabajan entre vosotros, y os presiden
en el Señor, y os amonestan; 13  y que los tengáis en mucha estima y amor por causa de su
obra. Tened paz entre vosotros.”

Pablo le escribe a los hermanos en Tesalónica, y les ruega que haya una buena relación entre
ellos y su líder espiritual, la palabra de Dios en varias ocasiones 1 Pedro 2:5, en el libro de
Hebreos le habla a los pastores, y una de las cosas que le dice a los pastores hagan lo que Dios
les manda hacer (ser pastor) que lo hagan con ánimo pronto, hagan voluntariamente y que lo
hagan de buena gana, y ahora ¿Por qué le dice eso a los pastores?

Porque a veces los que le quitan las ganas al pastor es usted. Nadie abandona un buen lugar,
es como el matrimonio, nadie abandona un buen matrimonio, y cuando no hay una sana
relación entre el pastor y la congregación, la Obra de Dios sufre, no hay un buen espíritu, el
enemigo se aprovecha, el cristiano no crece, es dulce la relación que hay en nuestra Iglesia, no
es algo que nada más sucede, y lo que le toca al pastor el Señor va a atender de ellos.

Quiero ayudarnos a ver la responsabilidad de la Iglesia al pastor, y usted tiene una


responsabilidad y Pablo menciona dos cosas de sus responsabilidades en relación a su pastor, y
de nuevo Pablo dice “os rogamos hermanos”, si va a ver una buena relación entre usted y su
pastor, si van a estar en paz entre ustedes les ruego, que los reconozcan y que los tengan en
mucha estima.

 Que lo reconozcas

Exhorta a la Iglesia en cuanto a su actitud y la responsabilidad hacia su vida espiritual


específicamente al pastor reconócelo y estímalo. Ahora reconocerlo no está hablando en
términos sencillos de solo verlo y saludarlo.

1. Reconocer que tu pastor es el regalo de Dios a tu Iglesia.

De acuerdo a la Palabra de Dios es el Espíritu Santo que dio dones a la Iglesia, Pablo le escribe
a los ancianos de Éfeso y les dice mirad por vosotros mismos, la grey sobre la cual el Espíritu
Santo, os ha puesto por obispos, para apacentar la grey de Dios, reconoce una cosa, tu pastor
no está ahí por tu deseo, tu pastor no está ahí porque el decidió un comité de pulpito, tu
pastor no está ahí porque tu botaste, tu pastor no está ahí porque los estatutos dicen que el
ochenta por ciento pasa, tu pastor está ahí porque Dios lo puso ahí. Y tú tienes que entender
eso.

Reconocer primeramente que Dios es el que puso ahí como tu pastor. Dios ama a su Iglesia, la
Iglesia es la novia de Jesucristo, el ama su Iglesia, Él tiene derecho de decidir a quien la encarga
para El, Dios puso en tu Iglesia a tu pastor. Y tienes que reconocerlo.

1. Reconoce que Dios lo llamo

2. Reconoce que Dios lo puso en autoridad sobre tu vida espiritual, y la vida espiritual
de tu familia.

Si tu no reconoces eso, tu estas en grave peligro igual que tu familia, es igual a una mujer que
no se somete a su marido está en grave peligro, está totalmente expuesta, la palabra de Dios
dice “obedecer a vuestros pastores y sujetaos a ellos”

Somos muy rebeldes, ¡qué difícil es someterse! Al pastor, los hijos a su padre, nosotros al
Señor, no nos gusta someternos, desde Génesis 3, todos tenemos problemas para someternos,
pero si usted no se somete el Señor a través de su pastor, no puede hacer lo que Él quiere
hacer. Cuidar de su estado espiritual.

Pensando en Dios trino, ¿Quién es el que puso al pastor? El Espíritu Santo.

 Solo una persona espiritual se somete al orden del Espíritu Santo. La unidad del
espíritu en el vínculo de la paz, la palabra griega de paz quiere decir estar de acuerdo
sin temer amenaza.

 ¿Y el espiritual de que esta de acuerdo? Está de acuerdo de como Dios puso dentro
del cuerpo el Espíritu Santo a cada uno como él quiso, no como usted quiere, o como
a usted le parece, Dios puso al pastor, a través del Espíritu Santo y lo puso a presidir lo
puso en autoridad sobre tu vida espiritual.

Pero si usted es un cristiano carnal, puede ser muy difícil para usted el someterse. Y por eso es
que hay tantas divisiones en la Iglesia, por eso hay tantos problemas, la carne no le gusta
someterse a Dios, ni a lo establecido por Dios.

2. Y os amonestan.

El cristianismo se ha vuelto humanista, el enfoque ya no es Dios, el enfoque ahora eres tú, que
tú te sientas bien. No nos gusta que se nos diga que nosotros tenemos culpa. Que muchas de
las cosas que están pasando en nuestra vida son ocasionadas por nuestra desobediencia a
principios bíblicos, Dios puso a tu pastor a ponerte todas estas cosas en la mente, ese es el
trabajo del pastor.

El pastor que tú necesitas no es aquel que quiere agradarte a ti, es aquel que quiere agradarlo
a Él. Y rara la persona que percibimos lo que necesitamos, Dios sabe lo que necesitamos. Solo
un libro puede cambiar y transformar tu vida y ese libro es la palabra de Dios.

Y si tu pastor es un fiel predicador de la palabra de Dios deberías de darle gracias a Dios.


1. Dios lo llamo a amonestarte.

2. Tu miembro de Iglesia tienes que reconocer a tu pastor.

3. Pablo le dijo a Timoteo predica la Palabra, redarguye, reprende, exhorta.

 Y que tu lo tengas en mucha estima

Súper abundantemente estímalo, que lo tengas en mucha estima y amor.

¿Usted ama a su pastor? Siempre que se habla del amor, pensamos que el pastor tiene que
amar, el pastor tiene que perdonar, el pastor tiene que aguantar, el pastor tiene que portarse
bien.

 No hay manera que lo vas a estimar, si no lo amas.

Debes amar a tu pastor, por causa de su obra, ¿Cuál obra? La obra eres tú. Una Iglesia que no
ama a su pastor se está haciendo un mal a sí mismo, su obra eres tú. Están igual como lo dice:

Efesios 5:28

“…El que ama a su mujer, a sí mismo se ama.”

Es muy similar el principio. Tú eres su obra.

 deja de ser el problema de tu Iglesia, y comienza hacer la solución de tu Iglesia.

 Deja de ser el que anda haciendo problemas en la Iglesia, y es una bendición a tu


Iglesia.

Jesús ama su iglesia tú lo ves solo a él, un concejo es que veas más allá de él, míralo a él, nadie
se mete y daña a la Iglesia del Señor Jesucristo, que no paga graves consecuencias.

Por tan equivocado que este el siervo de Dios, porque todos nos equivocamos. RECONOCELO Y
ESTIMALO.

Ora por él, por su esposa y por sus hijos. Si el diablo anda detrás de los jóvenes, anda mucho
más detrás de los hijos del pastor.

No seas una lengua larga, si no oras por tu pastor y familia, no tienes ningún derecho de andar
abriendo la boca y opinar nada, solo hablas y nunca doblas la rodilla por él y su familia.

Reconócelo, Amalo y estímalo.