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Tipos de Obras

A. Pablo estableció el fundamento de la iglesia en Corinto siendo Jesucristo. Exhorta a los creyentes a edificar sobre este fundamento usando materiales como oro, plata o heno, que representan a personas. B. Los seis materiales mencionados simbolizan a seres humanos colocados sobre el fundamento de la iglesia, no obras buenas o malas. C. Todos serán probados por el fuego de las pruebas de esta vida para revelar si su fe es como el oro o el heno.

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Tipos de Obras

A. Pablo estableció el fundamento de la iglesia en Corinto siendo Jesucristo. Exhorta a los creyentes a edificar sobre este fundamento usando materiales como oro, plata o heno, que representan a personas. B. Los seis materiales mencionados simbolizan a seres humanos colocados sobre el fundamento de la iglesia, no obras buenas o malas. C. Todos serán probados por el fuego de las pruebas de esta vida para revelar si su fe es como el oro o el heno.

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“Oro, plata, piedras preciosas, madera, 

heno, hojarasca” en la iglesia


 “…mire cada uno cómo sobreedifica”
 1 Corintios 3:5-15
Estudio 4 

El templo edificado por el rey Salomón en Jerusalén


Su diseño básico fue el mismo que Dios dio a Moisés en el monte de Sinaí para el
tabernáculo. En la construcción del templo se usaron "piedras costosas, piedras
grandes", muchísimo oro, bronce bruñido y gran cantidad de maderas de cedro,
ciprés y olivo.
Durante la Era Cristiana, "El Dios que hizo el mundo y todas las cosas que en él
hay, siendo Señor del cielo y de la tierra, no habita en templos hechos por
manos humanas" (Hechos 17:24). Más bien, tiene en la tierra su "casa
espiritual" (1 Pedro 2:4), el "edificio de Dios"  (1 Corintios 3:9),
cuyo "fundamento" es Jesucristo. Él quiere que sobreedifiquen encima de este
fundamento oro, plata, "piedras vivas"; heno u hojarasca, NO. Advierte: "cada
uno mire cómo sobreedifica" (1 Corintios 3:11-15).
1 Corintios 3:12-15
Los seis materiales –oro, plata, piedras preciosas, madera, heno y
hojarasca- representan a seres humanos. No simbolizan resultados o
productos de conductas personales, como tampoco obras caritativas.

 
1 Corintios 3:12. “Y si sobre este fundamento alguno edificare oro, plata, piedras
preciosas, madera, heno, hojarasca…”

A. El apóstol Pablo, trabajando como “perito arquitecto”, puso el fundamento de


la iglesia en la gran ciudad de Corinto, allá en el siglo I.
¿Cuál “fundamento”? El que es “Jesucristo”, asentó Pablo en el versículo
anterior, diciendo: “Porque nadie puede poner otro fundamento que el que está
puesto, el cual es Jesucristo”.

¿Cuál, pues, es el “fundamento” del “edificio de Dios”, o sea, la iglesia?


Recalcamos, para énfasis: “Jesucristo”, como “la principal piedra del
ángulo”, y además, los apóstoles y profetas escogidos por Dios y
su Hijo para la magna tarea de iniciar la edificación en la tierra del “templo
santo en el Señor… para morada de Dios en el Espíritu” (Efesios 2:18-
22). “Morada”, dicho sea de paso, espiritual, tratándose de la iglesia
auténtica, es decir, de la que es edificada conforme al plano divino.

B. Ahora bien, una vez proyectado un edificio, bien sea uno sencillo de una
sola planta o un rascacielos de cuarenta plantas, y puesto el fundamento, si no
se levanta ninguna estructura encima del fundamento, ¿qué utilidad o valor
práctico tendría el proyecto?

Lo mismo es aplicable al “edificio de Dios” en la tierra. Puesto


el “fundamento”, es preciso edificar encima de él, siguiendo
cuidadosamente las indicaciones del diseño celestial, para la plena
realización del “templo santo en el Señor” en toda su gloria, majestad y
belleza espiritual. A esto se debe que el apóstol Pablo trajera el tema de
edificar encima del fundamento, con la grave advertencia: “…cada uno
mire cómo sobreedifica”.

C. “…y otro edifica encima…”  (1 Corintios 3:10). “…si sobre este fundamento


alguno edificare…”  (1 Corintios 3:12). Contextualmente, aquel “otro” que edificaba
sobre el fundamento de la iglesia en Corinto sería Apolos.
En el versículo 12, el vocablo “alguno” denota a “persona
indeterminada”. “…alguno…”, o sea, el obrero que sea, quienquiera que
sea, cualquier cristiano que sea. Cualquiera que “edificare” sobre el
fundamento.

D. ¿Edificó Pablo mismo sobre el fundamento que él mismo puso? Se entiende


que sí, ya que “se detuvo allí”, en Corinto, “un año y seis meses, enseñándoles
la palabra de Dios”  (Hechos 18:11). “El Señor dijo a Pablo en visión de noche…
tengo mucho pueblo en esta ciudad” (Hechos 18:9-10), deduciéndose no solo por
esta revelación sino por evidencias en las epístolas dirigidas a la iglesia en
Corinto que Pablo fuera instrumento usado para colocar a muchas personas
sobre el fundamento del “edificio de Dios” en aquella ciudad. Así pues,
aplicaría también a él lo que el mismo enseña sobre cómo sobreedificar,
recompensas, pérdidas, etcétera.

E. “…oro, plata, piedras preciosas, madera, heno, hojarasca…” Seis


materiales a usarse, potencialmente, para sobreedificar encima del fundamento
que es Jesucristo. Del “oro”, el más caro e imperecedero, hasta la “hojarasca”,
el más barato y flojo.

1. Metales caros, piedras preciosas y maderas resistentes fueron usados en


la fabricación del tabernáculo, cuyo diseño fue dado a Moisés en el monte
de Sinaí, su mobiliario y también los instrumentos usados en la ejecución
de las ordenanzas de culto. A continuación, recopilamos los materiales
mencionados en Éxodo 25:1-9.

Oro, plata, cobre, madera de acacia, piedras de ónice y piedras de


engaste.

Salomón usó materiales semejantes en la construcción del templo en


Jerusalén, según relata 1 Reyes 6.

Maderas de cedro, madera de ciprés, madera de olivo, “piedras que


traían ya acabadas, de tal manera que cuando la edificaban, ni
martillos ni hachas se oyeron en la casa, ni ningún otro instrumento
de hierro”; también “oro purísimo”.

Se informa que en los demás edificios construidos por Salomón se


usaron “piedras costosas, piedras grandes”  (1 Reyes 7:1-12). En la
fabricación del mobiliario del templo Salomón usó bronce, bronce
bruñido, oro, oro purísimo (1 Reyes 7:13-51).
2. Estando el pueblo de Israel en esclavitud en Egipto, usaban “paja” en la
fabricación de ladrillos (Éxodo 5:5-19). La paja pertenece a la categoría de
heno y hojarasca.

3. Los seis materiales –“oro, plata, piedras preciosas, madera, heno,


hojarasca”- en el lenguaje retórico de Pablo son sinónimos de “la
obra” mentada tres veces en el pasaje que estamos escrutando. “…la obra
de cada uno…”  (1 Corintios 3:13). “…la obra de alguno…”  (1 Corintios 3:14 y
15). “…la obra de cada uno… de alguno…” ¿Cuál obra? La obra que es
de oro, plata, piedras preciosas, madera, heno u hojarasca.

4. ¿Qué representan “oro, plata, piedras preciosas, madera, heno,


hojarasca”? Al tener la respuesta correcta también sabremos el significado
de “la obra”, ya que los seis materiales son, reiteramos, sinónimos con “la
obra”.

Afirmamos que representan a seres humanos.

Que no son simbólicos de obras morales o inmorales, de obras buenas


o malas, tampoco de obras caritativas, sino de personas traídas por la
predicación del evangelio y colocadas sobre
el “fundamento” del “edificio de Dios”, donde forman parte de la
estructura espiritual. Esta explicación, crucial para el entendimiento
acertado del pasaje y su aplicación práctica, descansa en las siguientes
consideraciones.

a) Tanto el que sobreedificare encima del fundamento como lo que


edifique será probado por “fuego”. Veamos. El
sustantivo “fuego” aparece tres veces en los versículos 13, 14 y 15. En
el 15, lo sometido al “fuego” es el ser humano, y no acciones morales u
obras caritativas. “Si la obra de alguno se quemare, él sufrirá pérdida, si
bien él mismo será salvo, aunque así como por fuego.” 

La cláusula clave, la pista para determinar acertadamente el


significado de “oro, plata, piedras preciosas…”, es la porción
ennegrecida. “…él mismo…” ¿Quién? Respuesta: “…alguno…”,
cualquier obrero, cualquier cristiano, que sobreedifique. “…será
salvo…” ¿Cuándo? Después de pasar la prueba del “fuego”. “…
será salvo”, pero esta salvación la condiciona la frase “…así como
por fuego”. ¿De cuál “fuego” se trata? ¿Del fuego del infierno o del
fuego de las pruebas? Obviamente, del fuego de las pruebas, por la
sencilla razón de que el que “será salvo” no pasará nunca jamás por
el fuego del infierno.

(1) Ahora bien, el fuego de las pruebas se aplica al ser humano, y


no a acciones morales u obras de caridad. Las obras de esta
categoría o son buenas o son malas, y punto. Las pruebas ni
revelan ni cambian su naturaleza.

En cambio, las pruebas de esta vida descubren sí la calidad


de fe del cristiano, y por ende, de qué material espiritual está
hecho este, que si de oro, plata, piedras preciosas, madera,
heno u hojarasca.

En cuanto al “fuego de las pruebas”, este concepto, este


lenguaje, no son invenciones nuestras, encontrándose en
algunos textos bíblicos tales como:

(a) “Amados, no os sorprendías del fuego de prueba que os ha


sobrevenido…”  (1 Pedro 4:12).

(b) “En lo cual vosotros os alegráis, aunque ahora por un poco de


tiempo, si es necesario, tengáis que ser afligidos en diversas
pruebas, para sometida a prueba vuestra fe, mucho más
preciosa que el oro, el cual aunque perecedero se prueba con
fuego, sea hallada en alabanza, gloria y honra cuando sea
manifestado Jesucristo…”  (1 Pedro 1:6-7).

Así que, para ser “salvo”, es preciso soportar el “fuego de


prueba”. Es necesario ser afligido “en diversas pruebas”, y
estas pruebas son para la fe lo que es el fuego para el oro, a
saber, agentes de purificación.

(c) El bautismo en “fuego” profetizado por Juan el


Bautista (Mateo 3.11), sería un bautismo en pruebas y
sufrimientos, muy distinto al “bautismo en el fuego del
avivamiento, de éxtasis, de clamores y alborotos” proclamado por
pentecostales de actualidad.

El significado verdadero de bautismo en “fuego”, Cristo lo


expone, efectivamente, cuando dice a Santiago y Juan: “A la
verdad, del vaso que yo bebo, y con el bautismo con que yo
soy bautizado, seréis bautizados…”  (Marcos 10:37-40),
refiriéndose, incuestionablemente, a la inmersión en pruebas y
sufrimientos que ya estaba experimentando, “bautismo”, en
sentido figurado, por el cual también pasarían los apóstoles
después de Pentecostés.

(2) “…salvo… como por fuego” significa, pues, salvo al ser


purificado en el “fuego de prueba”. De manera que si el que
sobreedifica encima del fundamento no soporta el fuego de las
pruebas, ¡no será salvo! No solo ha de ser probada en el fuego
su “obra” sino es menester que él mismo pase por el mismo fuego.

Habiendo el apóstol Pablo puesto el fundamento del “edificio de


Dios” en Corinto, comenzó él mismo a construir encima. Su obra
estaba siendo probada por fuego, como también el propio Pablo.

Él sería “salvo… como por fuego” al resistir hasta el fin las


pruebas de su ministerio y, además, las pruebas personales a las
cuales alude él en algunos de sus escritos, por ejemplo,
el “aguijón en” la “carne”, el “mensajero de Satanás” que le
abofeteaba, no accediendo el Señor quitárselo (2 Corintios 12:7-10).

Pasando Apolos de Éfeso a Corinto, empezó a edificar encima


del fundamento puesto por Pablo. También su obra sería probada
en fuego, y, además, el propio Apolos.

¿Qué cosa edificaban los dos sobre el fundamento? Almas.


Seres humanos convertidos a Cristo. ¿De qué material eran
estos? ¿De oro, plata, piedras preciosas, madera, heno u
hojarasca? El “fuego” de las pruebas lo revelaría, tal cual escribe
Pablo en el versículo 13: “…por el fuego será revelada; y la obra
de cada uno cuál sea, el fuego la probará”.

(3) Mediante la expresión “…salvo… como por fuego” no se hace


alusión alguna al dogma católico romano de purgatorio. Semejante
lugar jamás aparece en las Sagradas Escrituras. Ni tampoco la idea
de “purgarse los pecados” después de la muerte del cuerpo físico a
través de ciertos castigos dictados por Dios para tiempo limitado,
mitigando él, como se especula, la severidad del castigo y acortando
el tiempo de acuerdo con el número de misas pagadas a favor del
difunto.

(4) Los protagonistas de la doctrina “salvo, siempre salvo” también


piensan encontrar apoyo para su tesis en el versículo 15. Cometen
un error mayúsculo de exégesis al interpretar “Si la obra de alguno
se quemare” como referencia a obras malas de la carne.
Argumentan, en síntesis: “¡Ah! Claro, yo como cristiano, puedo hacer
malas obras, pero soy salvo comoquiera, siempre salvo, no
importando las obras que haga, bien sean buenas o malas. Cristo
me ha declarado salvo, salvación que no puedo perder. Cualquier
obra mala mía será quemada en el fuego, pero yo seré salvo”.

¡Triste engaño! Infinidad de textos bíblicos advierten que el


cristiano puede caer de la gracia. Por ejemplo: “De Cristo os
desligasteis, los que por la ley os justificáis; de la gracia habéis
caído” (Gálatas 5:4). Más claro no canta un gallo. Volvemos a hacer
hincapié en que “la obra” de 1 Corintios 3:12-15 no engloba
acciones morales, ejecutorias buenas, malas obras ni obras de
caridad sino que se trata de almas traídas a Cristo.

b) Reafirmamos que “la obra de cada uno” en el pasaje bajo escrutinio


es la que resulta cuando el obrero del Señor pone sobre el fundamento
del “edificio de Dios” oro, plata, piedras preciosas, madera, heno u
hojarasca, y que estos seis materiales simbolizan a seres humanos
convertidos a Cristo y añadidos a la iglesia.

Sostiene esta interpretación la simbología empleada en 2 Timoteo


2:20-21 en referencia a la iglesia. “Pero en una casa grande, no
solamente hay utensilios de oro y de plata, sino también
de madera y de barro; y unos son para usos honrosos, y otros para
usos viles. Así que, si alguno se limpia de estas cosas, será
instrumento para honra, santificado, útil al Señor, y dispuesto para
toda buena obra.” 

La “casa grande” es la iglesia; los “utensilios” son


los miembros de la iglesia. Oro, plata, madera y barro definen,
retóricamente, la calidad y utilidad de cada miembro.

c) La misma maravillosa retórica el apóstol Pedro se vale de ella para


enfocar y ensalzar lo grandioso de la iglesia. Dirigiéndose a
los “elegidos según la presciencia de Dios Padre en santificación del
Espíritu”,  dice: 

“…vosotros también, como piedras vivas, sed edificados como


casa espiritual…”  (1 Pedro 2:5).

Salomón utilizó “piedras costosas, piedras grandes” en la construcción


del templo.
El rey Herodes el Grande mandó a utilizar gran cantidad de mármoles
exquisitos en la reconstrucción del templo en Jerusalén, tremendo
proyecto realizado durante la vida de Cristo y los apóstoles.

Pero, Dios los sobrepasa por muchísimo, tanto que no hay


comparación. ¡Edifica su “casa espiritual” con “piedras vivas”! Estas
son los miembros de su iglesia, la fiel, la pura, la que él diseñó y su Hijo
edificó.

Esta elegante representación de la iglesia corrobora la explicación


que estamos dando a “oro, plata, piedras preciosas, madera, heno,
hojarasca” en 1 Corintios 3:12-15. “…piedras preciosas…” “…
piedras vivas…” También “piedras costosas”, pues la sangre del
Señor fue el precio pagado por ellas.

d) La conclusión de esta investigación.

(1) El oro, la plata y las piedras preciosas de 1 Corintios 13:12


representan a personas convertidas al Señor que, sometidas
al “fuego de prueba”, bautizadas, en alguna etapa de su vida
espiritual, en el fuego de pruebas y sufrimientos, se purifican cada
vez más, crecen y se fortalecen más y más, permanecen pese a las
pruebas, brillando con cada vez más fulgor, sosteniendo y
adornando la “casa espiritual” de Dios, su “templo santo”,
su “edificio”. Este grupo de convertidos también posee talentos
excepcionales, los que, consagrados a Cristo, los capacitan para
aportaciones grandes y excelentes al “edificio de Dios”.

(a) Limitándonos a la obra del apóstol Pablo, sin relegar a


segundo plano a los demás apóstoles, sabemos que él trajo a
muchísimas personas a Cristo en muchos lugares del Imperio
Romano del siglo I. En sus escritos, algunas lucen como oro,
plata o piedras preciosas, entre ellas: Timoteo, Tito, Epafrodito,
Aquila, Priscila y tal vez varios de los que Pablo nombra en
Romanos 16 y 2 Timoteo 4:9-22.

(b) Estimado lector, ¿conoce usted hoy día a cristianos de tanta


calidad y valor? ¿A cristianos de oro, plata o piedras preciosas?

(2) Las maderas, particularmente, las maderas duras como el cedro,


el ciprés y el olivo, también son bellas, valiosas y resistentes, pero no
tanto como el oro, la plata y las piedras preciosas. Simbolizarían a
convertidos de menos talentos, y menos resistencia al ser probados
en fuego, pero que, sin embargo, podrían permanecer y ser útiles
hasta el fin al tomar las medidas necesarias para su preservación
espiritual.

Con todo, el fuego voraz que no se apaga pronto ni


fácil, consume hasta las maderas duras y gruesas. Y este es
el mismo fin trágico de algunos que son como “madera” edificada
sobre el fundamento de la iglesia. Resisten mucho, sostienen
bastante, pero a la larga ceden y se consumen en medio del
fuego de pruebas que no logran soportar.

(a) Para el apóstol Pablo, quizás Demas fuera de madera.


Testifica el apóstol acerca de él: “Demas me ha desamparado,
amando este mundo, y se ha ido a Tesalónica”  (2 Timoteo
4:10). Trabajó con el ilustre Pablo, pero luego, no resistiendo la
atracción del mundo, abandonó a tan útil y valioso instrumento de
oro como lo era aquel apóstol. “Madera” era Demas, consumida
en las llamas del amor por lo mundano.

(b) ¿Cuántos como Demas hay en la iglesia del tiempo presente?

(3) De heno y hojarasca son los que confiesan el nombre de Cristo


y se bautizan “para perdón de los pecados”  (Hechos 2:38), pero se
manifiestan incapaces de soportar el más mínimo “fuego de
prueba”.

Cualquier revés, por pequeño que sea, cualquier tentación, por


somera o tonta que sea, cualquier ofensa, disgusto o decepción,
y estallan en llamas, consumidos enseguida, sin dejar apenas
rastro de su tiempo en la iglesia.

(4) Respecto a la advertencia “cada uno mire cómo sobreedifica”,


bien pudiera plantearse que el obrero tendría poco control sobre la
calidad de las personas que son colocadas en el “edificio de
Dios” como fruto de sus labores evangelísticas.

En ciertos aspectos, diríase que esto es cierto. No faltan


personas que engañan al obrero honroso del Señor, pretendiendo
una conversión genuina cuando en realidad sus motivaciones,
propósitos o agendas son totalmente egoístas, materiales,
carnales. Usualmente, tales personas se manifiestan, más pronto
que tarde, ser heno o pura hojarasca.
Sin embargo, estos casos no libran al obrero de la
responsabilidad de preparar adecuadamente a los
“materiales”, es decir, a las almas antes de colocarlas sobre
el fundamento como parte de la estructura espiritual de Dios.

De la manera que Salomón preparó a las grandes y costosas


piedras antes de traerlas y colocarlas en el templo en Jerusalén,
asimismo en la construcción del “edificio de Dios” el obrero
competente ha de preparar a las personas, como “piedras
vivas”, que integrarán la “casa espiritual” de Dios.

Esto no quiere decir someterlas a exigencias de origen


humano –por ejemplo, seis meses de clases para candidatos-
sino instruirles conforme al evangelio de Cristo sobre lo
que significa creer de verdad en el Señor, confesar su
nombre, arrepentirse genuinamente y bautizarse, todo con el
compromiso de ser fiel, perseverando en “la doctrina de los
apóstoles” y santidad de vida hasta el fin.

Envuelve motivar sana y bíblicamente, poniendo en primer


plano la salvación del alma, y no ofreciendo lo que Dios jamás
ha ofrecido, por ejemplo, prosperidad material y sanidad física
perene.

Orientar, aconsejar, inquirir y verificar hasta la medida


necesaria para cumplir con el deber de evangelista, de obrero
que sepa tener el cuidado de no traer a material
cualquier, colocándolo precipitada y descuidadamente
sobre el fundamento, sino materiales debidamente
preparados.

Siendo muy abarcador este tema, solo lo tratamos a manera


de resumen conciso en el contexto de este Estudio 4.

 
Habiendo dado ya el significado de la mayor parte de los siguientes tres
versículos, tenemos a bien añadir solo unas breves notas adicionales.

1 Corintios 3:13. “…la obra de cada uno se hará manifiesta; porque el día la


declarará, pues por el fuego será revelada; y la obra de cada uno cuál sea, el
fuego la probará.”
“…la obra de cada uno” se compone de las almas que cada uno trae al
Señor. Lo que hace “manifiesta” la calidad de la obra es el “fuego de prueba”.
Cada persona convertida a Cristo ha de ser sometida a este “fuego”, el cual
revela su tipo de material, su valor, su resistencia.

“…el día…” que declara, hace manifiesta o revela la calidad y valor de cada


ser humano convertido a Cristo es el día cuando este haya de atravesar
el “fuego de prueba”.

El día, o los días, o el tiempo cuando la prueba se presenta, tal cual un


agresor beligerante, con puños cerrados, cara dura, ojos sobresalidos que
echan chispas, aliento caliente, como el “fuego”. 

“…el día malo…” cuando el discípulo del Señor se encuentra acosado por


las “huestes espirituales de maldad en las regiones celestes” (Efesios 6:10-20,
particularmente el 12). Día peligroso. Tiempos excepcionalmente peligrosos
cuando arrecia la batalla espiritual. Cuando es indispensable estar
vestido “de toda la armadura de Dios”.

1 Corintios 3:14.  “Si permaneciere la obra de alguno que sobreedificó, recibirá


recompensa.”

La “recompensa” en esta vida de ver permanecer su obra. La satisfacción de


observar su permanencia, de saber que no ha trabajado en vano, que no ha
malgastado energías y recursos.

Cualquiera “recompensa” en el más allá que el Señor haya preparado para


los obreros espirituales que se dedican a levantar el “edificio de Dios” en la
tierra. Refiriéndose Pablo a sí mismo y a Apolos, escribió en 1 Corintios 3:8,
versículo analizado anteriormente en esta serie de estudios: “Y el que planta y
el que riega son una misma cosa; aunque cada uno recibirá su recompensa
conforme a su labor”.

1 Corintios 3:15.  “Si la obra de alguno se quemare, él sufrirá pérdida, si bien él


mismo será salvo, aunque así como por fuego.”

Si el alma que traigo, por el evangelio, a formar parte de la iglesia no resiste “el


fuego de prueba”, y se quema, se consume en el fuego de las pruebas, es
decir, muere espiritualmente, saliendo de la iglesia y perdiéndose en el mundo,
yo también sufro verdadera “pérdida”.

La pérdida de energías y recursos, incluso del tiempo, invertidos en la


persona.
La pérdida de la “recompensa”, cualquiera su naturaleza, que pudiera
haber recibido.

Sufro decepción, frustración, quizás desánimo, hasta una peligrosa


amargura si no cuido sabiamente mi propia alma.

Mi “pérdida” no sería, pues, insignificante. Pero, muchísimo mayor sería la


pérdida del que se deja quemar en el fuego de pruebas, a menos que recobre
a tiempo su vida espiritual en Cristo. Y suponiendo que nunca la recobre,
entonces, las pérdidas para ambos serían irrecuperables.

Observaciones adicionales
Hoy por hoy, un sinnúmero de obreros que dicen estar trabajando por Dios
edifican, espiritualmente, sin hacer caso a la advertencia “…cada uno mire
cómo sobreedifica”. Siguen su propio diseño para la iglesia, movimiento o
ministerio que levantan.

Observamos, abrumados por su osada mundanalidad, que el diseño de la


mayoría se centra en diezmos, tratos con Dios, prosperidad
material, células utilizadas mañosamente para explotar a ingenuos o
avaros, acumulación de riquezas terrenales, acaparamiento de títulos y
fama personales, etcétera.

Obviamente, su empeño agresivo y constante es aumentar el número de sus


seguidores y simpatizantes, importándoles poco o nada la calidad o valor
espiritual verdadero de estos.

Con pena en el alma los clasificamos de “obreros fraudulentos”  (2 Corintios


11:18), “hombres [y muchas mujeres] corruptos de entendimiento y privados de
la verdad, que toman la piedad como fuente de ganancia”  (1 Timoteo 6:3-5).
Infinidad de enseñanzas bíblicas y evidencias fehacientes respaldan este
análisis. Tal es nuestra convicción.

Amado lector, si le motiva, sobre cualquier otra consideración, el deseo puro de


salvar su alma, quisiéramos animarle a andar los pasos bíblicos para alcanzarla.
No solo creer en Cristo como Hijo de Dios y Salvador sino arrepentirse de todo
error, de todo pecado, confesar con su boca que Jesús es el Mesías y bautizarse
(sumergirse) en agua, en el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu
Santo, “para perdón de los pecados”. Estos pasos se identifican claramente en
textos tales como Marcos 16:15-16; Mateo 28:18-20; Hechos 2:37-47; 8:26-40;
22:16; 17:30-31 y 1 Pedro 3:21.
Obedecer, pues, estos mandamientos divinos para ser añadido por Cristo a su
iglesia (Mateo 16:18; Hechos 2:47), y no a una iglesia, ministerio o movimiento
originado por quien ignore el diseño de Dios para su “casa espiritual”.

Una vez integrado usted bíblicamente al “edificio de Dios”, esforzarse para ser


oro, plata o piedra preciosa.

Luego, dedicarse a sobreedificar encima del fundamento verdadero conforme a


las directrices asentadas en 1 Corintios 3:5-15 y pasajes parecidos. Así,
su “recompensa” será grande en los cielos.
LBLA
Por tanto, así dice el Señor DIOS: He aquí, pongo por fundamento en Sión una
piedra, una piedra probada, angular, preciosa, fundamental, bien colocada. Él que
crea en ella no será perturbado.
JBS
por tanto, el Señor DIOS dice así: He aquí que yo fundo en Sion una piedra, piedra
de fortaleza, de esquina, de precio, de cimiento cimentado; el que creyere, no se
apresure.
DHH
Por eso, el Señor dice: «Voy a poner en Sión una piedra, una piedra escogida y muy
valiosa, que será la piedra principal y servirá de fundamento. El que tenga
confianza, podrá estar tranquilo.
NBLA
Por tanto, así dice el Señor DIOS: «Yo pongo por fundamento en Sión una piedra,
una piedra probada, Angular, preciosa, fundamental, bien colocada. El que crea en
ella no será perturbado.
NBV
Pero el SEÑOR Dios dice: «¡Miren, estoy poniendo en Sion una piedra como
fundamento; es de gran belleza y probada en su resistencia y rectitud, muy segura
para edificar sobre ella! El que crea jamás tendrá que huir otra vez.
NTV
Por lo tanto, esto dice el SEÑOR Soberano: «¡Miren! Pongo una piedra de cimiento
en Jerusalén, una piedra sólida y probada. Es una preciosa piedra principal sobre la
cual se puede construir con seguridad. El que crea jamás será sacudido.
NVI
Por eso dice el SEÑOR omnipotente: «¡Yo pongo en Sión una piedra probada!,
piedra angular y preciosa para un cimiento firme; el que confíe no andará
desorientado.
CST
Por eso dice el SEÑOR omnipotente: «¡Yo pongo en Sión una piedra probada!,
piedra angular y preciosa para un cimiento firme; el que confíe no andará
desorientado.
PDT
Por eso el Señor DIOS dice esto: «Miren, colocaré una piedra de fundamento en
Sion; piedra probada, principal, valiosa, un cimiento firme. El que confíe no se
inquietará.

BLP
Por eso, así dice el Señor Dios: Voy a poner una piedra en Sión, una piedra
resistente, una valiosa piedra angular, firme, que sirva de base; el que crea no se
tambaleará.

BLPH
Por eso, así dice el Señor Dios: Voy a poner una piedra en Sión, una piedra
resistente, una valiosa piedra angular, firme, que sirva de base; el que crea no se
tambaleará.

RVA-2015
Por tanto, así ha dicho el SEÑOR Dios: “He aquí que yo pongo como cimiento en
Sion una piedra, una piedra probada. Una preciosa piedra angular es puesta como
cimiento. El que crea no se apresure.

RVC
Por eso Dios el Señor dice así: «Miren esto: yo he puesto en Sión, por fundamento,
una hermosa piedra angular, probada y de cimiento firme; quien se apoye en ella,
no se tambaleará.

RVR1960
por tanto, Jehová el Señor dice así: He aquí que yo he puesto en Sion por
fundamento una piedra, piedra probada, angular, preciosa, de cimiento estable; el
que creyere, no se apresure.

RVR1977
por tanto, Jehová el Señor dice así: He aquí que yo pongo en Sión por fundamento
una piedra, piedra probada, angular, preciosa, de cimiento estable; el que crea en
ella, no vacilará.

RVR1995
Por eso, Jehová, el Señor, dice así: «He aquí que yo he puesto en Sión por
fundamento una piedra, piedra probada, angular, preciosa, de cimiento estable. El
que crea, no se apresure.

RVA
Por tanto, el Señor Jehová dice así: He aquí que yo fundo en Sión una piedra,
piedra de fortaleza, de esquina, de precio, de cimiento estable: el que creyere, no
se apresure.

SRV-BRG
Por tanto, el Señor Jehová dice así: He aquí que yo fundo en Sión una piedra,
piedra de fortaleza, de esquina, de precio, de cimiento estable: el que creyere, no
se apresure.

TLA
»Por eso Dios dice: “Yo seré para Jerusalén una piedra valiosa y escogida. Seré la
piedra principal y serviré de base al edificio. El que se apoye en mí podrá vivir
tranquilo,

“Oro, plata, piedras preciosas, madera, 
heno, hojarasca” en la iglesia
 “…mire cada uno cómo sobreedifica”
 1 Corintios 3:5-
1 Corintios 3:12-15
Los seis materiales –oro, plata, piedras preciosas, madera, heno y
hojarasca- representan a seres humanos
En el versículo 12, el vocablo “alguno” denota a “persona 
indeterminada”. “…alguno…”, o sea, el obrero que sea, quienquiera
2. Estando el pueblo de Israel en esclavitud en Egipto, usaban “paja” en la 
fabricación de ladrillos (Éxodo 5:5-19). La paja
sencilla razón de que el que “será salvo” no pasará nunca jamás por 
el fuego del infierno.
(1) Ahora bien, el fuego de las p
sufrimientos que ya estaba experimentando, “bautismo”, en 
sentido figurado, por el cual también pasarían los apóstoles 
desp
se quemare” como referencia a obras malas de la carne. 
Argumentan, en síntesis: “¡Ah! Claro, yo como cristiano, puedo hacer
El rey Herodes el Grande mandó a utilizar gran cantidad de mármoles 
exquisitos en la reconstrucción del templo en Jerusalén,
en fuego, pero que, sin embargo, podrían permanecer y ser útiles 
hasta el fin al tomar las medidas necesarias para su preser
Sin embargo, estos casos no libran al obrero de la 
responsabilidad de preparar adecuadamente a los 
“materiales”, es decir, 

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