La actual problemática de este CENS, en particular requiere el desarrollo de
estrategias para evitar la deserción de alumnos. Entre los múltiples problemas
que contribuyeron a la caída de matrícula, está el de la pérdida de sentido
estratégico que el CENS 451 de la ciudad de Junín, mantuvo durante años.
Este sentido estratégico estaba directamente relacionado con la
especialización académica del CENS 451: que otorga a sus graduados el título
de Bienes y Servicios especializados en Instalaciones para la Construcción,
que en la actualidad el sistema laboral de servicios en general se nutre casi
excluyentemente de mano de obra altamente calificada, el CENS dejó de ser
un potencial semillero tanto para estudiantes vinculados al sistema de servicios
u oficios, como para virtuales aspirantes a la inserción en dicho sistema.
El caso de la alta deserción de estudiantes inscriptos tiene que ver con otras
cuestiones adicionales al problema particular de este CENS, habida cuenta que
las tasas de deserción suelen ser altas en todo el sistema educativo de adultos.
Tales cuestiones están más directamente relacionadas con factores de
exigencias extra-estudiantiles (horarios laborales cambiantes para numerosos
alumnos, empleos desregulados que exigen a sus empleados condiciones
horarias de carácter full-time). En bastantes casos las exigencias extra-
estudiantiles también son de carácter familiar (necesidad del alumno de
atender a su grupo familiar, presión consciente o inconsciente por parte del
entorno familiar para que el alumno esté en su casa en vez de concurrir a
estudiar). Y finalmente el caso de pérdida lisa y llana de interés por parte del
alumno en seguir estudiando. En este caso suele aparecer como excusa el
cansancio que cualquier adulto puede experimentar tras su jornada de
ocupaciones, que lo desalienta para cumplir sus requerimientos estudiantiles y
su concurrencia a las clases; aunque en ciertos casos –y esto viene
manifestándose con preocupante intensidad desde hace pocos años- se da
una pérdida de interés por parte de la población estudiantil más joven: de
edades promedio entre los 18 y los 22 años. Estos estudiantes a los que se
puede definir como pos-adolescentes, suelen abandonar sus estudios con la
promesa vaga de retornar a ellos en otro momento. La realidad es que esta
deserción de promesa transitoria suele convertirse, en definitiva, una vez que
estos jóvenes o bien se insertan en el mercado laboral, o bien –si son mujeres-
se convierten en madres.
El CENS realiza acciones específicas con el fin de acompañar esas
trayectorias a través de establecer acciones de mejoras, pero no es la única
forma de intervención que posee la institución. La realidad cotidiana busca
otras formas de aunar su intervención con el objetivo de lograr que, para cada
alumno, el paso por el CENS tenga real sentido, y pueda cumplirse logrando
además el objetivo del título. La escuela actúa desde la tarea diaria en las
aulas; desde los proyectos, desde sus acciones institucionales, y también
desde el trato interpersonal cotidiano.