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Asociacion de Historia Contemporanea

Marcial Pons Ediciones de Historia

Revolución, guerra civil, guerra de independencia en el mundo hispánico 1808-1825


Author(s): Annick Lempérière
Source: Ayer, No. 55, Las guerras civiles en la España contemporánea (2004), pp. 15-36
Published by: Asociacion de Historia Contemporanea and Marcial Pons Ediciones de Historia
Stable URL: http://www.jstor.org/stable/41325263 .
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55/2004
Ayer ISSN: 1137-2227

Revolución} guerra civil ,

guerra de independencia
en el mundo hispánico 1808-1825

Annick Lempérière
Université
Paris-IPanthéon-
Sorbonne

Resumen: Las guerras españolae hispanoamericanas del período1808-1825


sonconcebidas en esteartículo comoun fenómeno histórico únicoderi-
vadodelderrumbe dinástico de 1808ydesembocaron en unarevolución
Se examinan
política. lasdistintascaracterizaciones
que fueron atribuidas
a las guerras- guerracivil,guerrade independencia, guerray revo-
lución- , tomandoencuentalasrelaciones existentesen distintosniveles
entrela guerray el procesorevolucionario. Se muestracómo,en el
mundohispánicoen su conjunto,ambosdesembocanno en el for-
talecimiento delEstadosino,al contrario, en su desmantelamiento.
Palabrasclave:guerra de
civil,guerra independencia, revolución, España,
América hispana.
Abstract:
The 1808-1825Spanishand Hispanoamerican warsare viewed
as onesinglehistoricalphenomenon thatderivedfrom the1808dynastic
failureand resulted in a politicalrevolution.We examinethedifferent
caracterizations attributed to thewars- civilwar,independence war,
war and revolution - by considering the existingrelationsbetween
war and revolutionary processat variouslevels.We intendto show
how,in the Hispanicworldas a whole,war and revolution did not
resultin statestrengthening but, on the contrary, in its weakening
andbreaking up.
Key words : civilwar,independence war,revolution, Spain,Hispanic
America.

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Lempérière Revolución, civil,
guerra deindependencia
guerra

El mundo hispánico,tal y como se entiende en este artículo,


abarca España e Hispanoamérica.Mientrasque la «Guerra de Inde-
pendencia»española,lo mismoque la griega,gozó en el romanticismo
de una aureola de heroicidady se convirtióen modelo de lucha
de liberaciónnacional1,las insurreccionespopulares y gestas boli-
varianasque marcaronla emancipaciónhispanoamericana no dejaron
imágenesimpactantesen las obras de los poetas, novelistas,histo-
riadoresy pintoresrománticoseuropeos,quienes dejaronen el limbo
del olvido y la incomprensiónel surgimientode una quincena de
naciones.Al estallarel procesode la emancipaciónhispanoamericana,
cuando Europa se encontrabatodavíasumergidaen las guerrasnapo-
leónicas,se desarrollócomo un conflictointernoen el que no inter-
vinierondirectao abiertamente los ejércitos,los diplomáticoso siquie-
ra las opinionespúblicasde las potenciaseuropeas.Tal indiferencia,
prolongadahasta nuestrosdías, es, sin embargo,sumamentepara-
dójica. En efecto,la historiografía política recientedemuestraque
las independenciashispanoamericanas fueronel resultadode un pro-
ceso revolucionario cuyopuntode partidase encontraba
trasatlántico
en Europa, más precisamenteen el vacío de poder creado en el
centro de la monarquía española por las abdicaciones de Bayona
en mayo de 1808. Además, las guerras,la peninsularde 1808-1814
y las hispanoamericanasde 1810-1825, recibieronen ambos lados
del Atlántico,yparalelamenteen el transcurso del sigloxrx,las mismas
apelaciones:«guerray revolución», de
«guerra independencia»2.
A pesarde ello,siguensiendoestudiadase interpretadas, la mayo-
ría de las veces,por separado3.Ahorabien,a raíz de esta disociación
1 LangaLaorga,M. A.: internacionales
de la Guerra de la Inde-
«Aspectos
pendencia», enLa Guerra de Independencia (1808-1814).PerspectivasdesdeEuropa,
ActasdelasTerceras Jornadas sobrela batalladeBailényla Españacontemporánea,
Jaén,UniversidaddeJaén, 2002,p.45.
2 Alvarez
Junco,J.:«La invención de la guerra
de la independencia», Studia
Histórica.
HistoriaContemporánea, vol.12 (1994),pp.75-99.En Méxicolostítulos
dela historiografía porloscontemporáneos
escrita muestran lasmismas vacilaciones:
Zavala,L. de:Ensayo históricodelasrevoluciones deMéxico desde1808hasta1830;
Bustamante, С. M.ade:Cuadro histórico
dela RevoluciónMexicana ; FrayServando
TeresadeMier:Historia delarevolucióndeNueva escribiendo
España..., LucasAlamán
mástarde, de losaños1840,suHistoria
a finales deMéxico desdelosprimeros movi-
mientosque prepararonsu Independencia en el añode 1808hastala épocapresente.
3 LangaLaorga,op.cit.,considera quela guerraespañola comolevantamiento
popularfueunmodelo paralasguerras de «liberación»en Hispanoamérica; se ha
subrayadomásacertadamente el profundo parentescoculturalentre Españae His-
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historiográficaunas y otras pierdenmucho de la singularidady ori-


ginalidad que las caracterizan,rasgos que, al contrario,son ahora
ampliamentereconocidos en la revoluciónpolítica y el liberalismo
hispánico.Gracias a los estudiosrecientesque adoptan perspectivas
políticas,sociales, culturalesy tambiénmás estrictamente militares
sobre las guerras,se pueden rastrearlas innumerablessemejanzas
existentesentrelos procesosbélicos hispánicoe hispanoamericano4.
Permitenafirmarde golpe que el listado elaborado por J. Alvarez
Juncorespectode las características y motivacionesde la guerraespa-
ñola - en desorden:guerrainternacional, guerracivil,galofobia,des-
créditode la políticade Godoy, guerrareligiosa,protestasocial,pre-
ponderanciadel patriotismo local sobrela unidadnacional,dispersión
del poder mediante la creación de las juntas- 5 se ajusta perfec-
tamentea una perspectivacomparatistaaplicada al conjuntode las
guerrashispánicas.
En amboscasos,las guerrasson inseparablesdel problemapolítico
internoque estuvo en su origen y que, a su vez, evolucionó sin
cesar debido a su enlazamientocon las dinámicasbélicas. Hace falta
encararsea la trayectoriapolítica de la guerray dar cuenta de la
naturalezapeculiardel vínculoentrerevolucióny guerraen el mundo
hispánicode la época para rebasarlas disyuntivas esterilizantesentre
«revolución»,«guerra civil» y «guerra de independencia». Siendo
el lugarde la soberanía,la legitimidady la lealtad, unos problemas
y factoresdeterminantesy comunes de la revolucióny del desen-
cadenamientode los conflictosarmados,las guerrashispánicasno
sólo son comparablesentre sí, sino que constituyenun fenómeno
históricoúnico,propio de un conjuntoimperialmultisecularen pro-
ceso de desintegración.

panoamérica, lo cualexplicala similitudentrelas guerras


respectivas,cfr.Démê-
las,M.-D.:«De la "petite guerre"à la guerre dela guerilla
genèse
populaire: comme
valeuren Amérique du sud»,Cahiers desAmériques 36 (2001),pp. 17-35
latines,
(p. 17).
4 La bibliografia
sobre«lasguerras de independencia»
hispánicas es inmensa.
SobreEspaña,remitimos al trabajoexhaustivode Maestrojuan Catalán,J.:«Bi-
bliografíade la Guerra de Independencia en http://hispania-
disponible
española»,
18/artO
nova.rediris.es/general/articulo/0 18.htm.
5 Alvarez Junco, J.:Mater dolorosa.La ideadeEspañaenel sigloxix,Madrid,
Taurus, 2001,pp.120-125.

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«Guerra de independencia» e historiapatria

Desde los años veintelas historiaspatriasque se escribieronen


el área hispánicasobre revolucióny guerraadoptaronun punto de
vista patriótico-nacionalistaque transformó en punto de partidalo
que fue el puntode llegadade la desintegración del imperioespañol:
la nación como marcode referencia.Según lo escribióF.-X. Guerra
muyclaramente:«Seul le besoinpressant de consoliderdespaysincertains
et de les conformerau modèlede VEtat-nation qui triomphait alorsen
Europeexpliqueque lesauteursde /"historia patria*[...] se soientépuisés
à fairede l'indépendance Гaboutissement pour ainsi direnaturelet iné-
luctablede la préexistence de la nation [...] L'indépendanceprécède
aussibienla nationalitéque le nationalisme»6. De ahí el énfasispuesto
por la historiapatria en la caracterizaciónde la lucha de los años
1810 como «guerrade independencia»,«de emancipación»o «liber-
tadora». En todos los nuevospaíses,incluso«España», la coherencia
del relatopatrióticose construyóen tornoa la idea del «despertar
de la nación» medianteuna sublevaciónpopular - «insurrección»,
«levantamiento» - , un cambio de poder endógeno y singular
- «revolución» - y una guerradel pueblo contraun potentey des-
pótico enemigo:los francesesen España, los españoles en América.
La «invenciónde la guerrade independencia»7,que se impusodefi-
nitivamenteen España en los años 1840, marginalizandolas ape-
laciones que habían sido propias de los actores y testigosde los
hechos,enfatizóla unanimidady espontaneidadde la lucha popular
contrael enemigoinvasory tiránico,minimizóy redujo al silencio
los conflictosinternosligados a la «revolución»,legitimócon ello
el mitonacional8y,en amboslados del Atlántico,borróde la memoria
colectivala índolede la ruptura,rupturaentrelas «partesintegrantes»
de la antigua monarquía,entre sus «pilares» históricos,España y
América,entrela «madre patria» y sus «hijos», entrelos que, en
* En eneloriginal.
español
6 Guerra,F.-X.:«La nation enAmérique le problème
desorigines»,
espagnole:
La nation, Lapensée
revista HautesÉtudes-Gallimard-Le
Paris,
politique, Seuil,mayo
de 1995,pp.85-106(p.87).
7 ÁlvarezTunco,T.:op.cit.
8 Ibid.

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1808, se llamaban «hermanos»9. En el mundo hispánico la inde-


pendenciafue un fenómenoplural,las independencias que fragmen-
taron lo que antes había sido un conjunto fuertementeintegrado
en el plano políticoy cultural:independenciaentreEspaña yAmérica,
pero tambiénde los territorios americanosentresí, separándoselos
unos de los otros para conformarvarias entidades políticas sobe-
ranas10.No viene al caso insistiraquí en las características de esta
historiapatriaque, apartede la escenificaciónde «la» independencia,
compartemuchosrasgoscon las demás historiografías nacionalesdel
sigloXIX, siendo su funciónno sólo la legitimación del mito nacional,
sino también su socialización mediante la escuela, los catecismos
políticos,la elaboraciónmás o menos consensual de un calendario
«nacional» con su secuela de festividadespúblicas, la creación de
un panteónde héroesy mártires, etc. 11
En cambio, convienedetenerseen la precariedadexistencialde
los nuevos países, sellada en lo internopor la inestabilidadpolítica
y los encarnizadosconflictosciviles que caracterizaron,a lo largo
del sigloXIX,tantoa España como a las repúblicashispanoamericanas,
en lo externopor la debilidad del conjuntoen el Conciertode las
12
Nacionesyen las relacionesinternacionales que, duranteel sigloxix,
jerarquizaron a los Estados en función de su facultadpara asegurar
su expansióneconómicamediantela credibilidadde un Estado estable
y dotado de un potencialmilitary/onavaldisuasivoy ofensivo.
En calidad de naciónindependientede los territorios americanos,
España nunca lo
recuperó que había sido su antiguapotenciahasta
el siglo xvin,cuando, a pesar del auge de las potencias inglesa y
francesa,seguíasiendo envidiada,cortejaday/ocombatidapor ambas
a raíz de los recursosque le proporcionabanlas riquezas americanas.
9 SegúnManuel AbadyQueipo,obispoelectode Michoacán (NuevaEspaña),
de unaguerra
no se trataba entre hermanos sinode unaguerra de loshijoscontra
supadre(elrey)ysumadre (la patria)paraconquistar el poder.CitadoporFerrer
Muñoz,M.: «Guerra civilen NuevaEspaña(1810-1815)», enAnuario deEstudios
Americanos,vol.48,1991,pp.391-434 (p.394).
10Paraunavisionde conjunto sobrela desintegración de la monarquía,
cfr.
Annino, A.,yGuerra, F.-X.:Inventando la nación.Iberoamérica.
Sigloxix,México,
FondodeCultura Econòmica, 2003.
11Sobreel caso AlvarezJunco, J.:op.cit.;sobrelas nacioneshis-
español,
panoamericanas,Annino, A.,yGuerra, F.-X.:op.cit.
12Vázquez, Z.: «Unadifícil inserción en el conciertode las naciones»,
en
J.
Annino, A.,yGuerra, F.-X.:op.cit.,pp.253-284.

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guerra deindependencia
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Desde antes de la pérdida completa de sus dominios americanos,


España figuróen el Congreso de Viena como potencia de segundo
orden,a la que no se le compensó,ni siquieracon la proclamación
del principiode legitimidad,los esfuerzosque había desplegado en
la guerraanti-napoleónica.En cuanto a los países americanos,baste
recordarque nacierona la existenciapolíticaarruinadosporlas guerras
de España en Europa y por las guerrasque emprendieroncontra
el gobiernoespañol, sin ayuda military financieraprovenientede
otraspotencias13. Peor aún, sólo consiguieronsu reconocimiento de
jure por partede Gran Bretaña,y de otraspotenciasen lo sucesivo,
a cambio de desventajosostratadosde «comercioy amistad»y leo-
ninoscontratosfinancieros.
Aquí está la paradoja.El área hispánicase convirtió,muchoantes
que la mayoríade los pueblos europeos,en el laboratoriode la cons-
trucciónde los Estados-nacionesmodernosy, sin embargo,se carac-
terizódesde el principiopor la extremadebilidadtantointernacomo
externade sus respectivospaíses: por una precariay casi nociva «in-
dependencia».El origende tanta debilidadhay que buscarloen la
índole muyparticularque, en el mundo hispánico,se dio al vínculo
entrerevolucióny guerra.Este factora su vez remitea las estructuras
peculiaresque habían sido propias de la monarquía española. En
efecto,a diferenciade las monarquíasfrancesae inglesade finales
del sigloхуш,la españolalogróllegarhasta el año 1808 bajo la forma
de un conjuntoimperialcompuestode múltiplescuerpos políticos
agregadoscuyaunidad descansabaen la lealtadcompartidahacia dos
figurastrascendentes y estrechamente vinculadas:Dios y el rey.

«Revolución y guerra»

Cuando llegó a España la noticiade las abdicacionesde Bayona,


no fueronlas institucionescentralesdel absolutismo(«el Estado»),
sino las comunidadespolíticas «naturales»14las que reaccionaron
13Bushnell, N.: TheEmergence
D., yMacaulay, ofLatinAmerica
intheNine-
teenth NuevaYork,
Century, OxfordUniversity 1994.
Press,
Sobrela diferencia
entre
lascomunidades
o corporaciones
«naturales»
o «ne-
cesarias»
(talescomolasciudades),
ylas«personales»,
cfr.Michaud-Quentin,
P.:
Universitas. dumouvement
Expressions communautaire
dansle Moyen-Age
latin,
Paris,
1970.

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guerra

a la usurpacióndel «Reyintruso»ya la amenaza del ejércitoextranjero


estacionadoen el territorio peninsular.Debido a la acefaliadel impe-
rio, unas insurrecciones de índole fundamentalmente legitimista
pre-
sentarondesde el principiolas característicasde un proceso revo-
lucionario:la soberaníacambióde manos.A los pocos días del estallido
de los levantamientos, las comunidadesque formabanla estructura
15
políticaoriginariade la monarquía y que el discursopatrióticode
16
1808 llamaba «los pueblos» asumieron,mediantesus juntas pro-
vincialesde gobierno,las prerrogativas o regalíasque eran distintivas
y exclusivasdel monarca:declararla guerra,levantarhombrespara
formarejércitos,exigirrecursospara financiarel conflicto,establecer
relacionesdiplomáticasentresí y con Gran Bretaña17. Dos motivos
presidíanla formaciónde las juntas:conservaro restablecerel orden
público después de los motinesy tumultospopulares; organizarla
defensacontrael ejércitofrancésy el «usurpador». Compuestas de
elementosaristocráticos y corporativos18,las juntas se proclamaron
soberanasy actuaroncomo tales: sus prácticaspolítico-militares con-
firmaronla efectividaddel cambio de poder. A pesar de que su
argumentaciónlegitimizadoradescansaba en las concepciones pac-
tistas heredadas de la Edad Media y del régimenhabsburgo,en
realidadsu creaciónno estaba autorizadapor las leyesfundamentales
de la monarquía.Por lo tanto se trataba,sin lugar a dudas, de un
proceso revolucionario.La ausencia del rey,elementofederadorde
la monarquía,desembocó con una velocidad abrumadoraen un pro-
ceso de desintegración políticayde «desmantelamiento del Estado» 19.
El detenimiento de la dinámicadesintegradora, que se anunciaba
fatalpara la situaciónmilitaraun después de Bailén, fue el principal
motivopara la creaciónde la JuntaCentralen septiembrede 1808.
Se intentabadestruirla «hidra del federalismo»20.Pero la Central
15Guerra,F.-X.:Modernidad e independencias.
Ensayos sobrelas revoluciones
П,Madrid,
cap.
hispánicas, Mapfre, 1992,pp.55-84.
16Hocquellet,R.:Résistance durant
etrévolution napoléonienne
l'occupation en
Éspagne,1808-1812, La Boutique
París, 2001,p. 118.
del'histoire,
17MolinerPrada,A.: «Guerra yrevoluciónen Españaa través de la corres-
pondencia yconsular
diplomática enLa Guerra
francesa», deIndependencia...,
op.cit.,
pp.64-65.
18Hocquellet,R.:op.cit.,pp.145yss.
19Expresióntomada deMorenoAlonso,M.:Losespañoles durantela ocupación
napoleònica. enla vorágine,
La vidacotidiana Málaga,
Algazara,1997,p.37.
20Fórmula de ManuelQuintana en 1809,citadoporHocquellet,R.:op.cit.,
p. 207.

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,guerra deindependencia
' guerra

encontrómuchas dificultadespara conseguirel reconocimientode


su autoridadsuprema,o sea, soberana,por las juntasprovinciales21,
cada una de las cuales «aspiraba a ejercerla soberaníay dar la ley
a las demás»22.Siendo depositariasdel poder originariode la comu-
nidad, las juntas no acataron completamentey de buena gana las
disposicionesde la Central,que tendíana limitarsus atribuciones23.
A pesar de sus intentospor retomarel controlde la direccióny
financiaciónde la guerra,la Centralacabó por disolverseen medio
del despreciouniversalycederel paso a una Regencia.La convocación
de las Cortes respondió a la necesidad de reconcentrarel poder
en funciónde una representación políticaque fueramenos limitada
que la de la Central24.Tal fuetambiénel sentidode la proclamación
por las Cortes extraordinarias,el día de su apertura,de su propia
soberanía. En cuanto a la Constituciónde marzo de 1812, fijaba
el lugarde la soberanía«esencialmenteen la nación»25,con lo cual
radicalizabala revoluciónal operar una doble ruptura:respectode
la fragmentación operada por la dispersióninicial de la soberanía
en las juntasprovinciales,
yrespectode la legitimidaddinástica,crean-
do de golpe la situaciónideal para un conflictode lealtades hacia
principioscontrariosde legitimidad.
Otro aspecto de la revoluciónespañola en aquellos años fue su
extensióna los territorios americanos.La dispersióndel poder no
ocurrióen las Indias hasta 1810. Aunque la idea de crear juntas
gubernativasse planteó desde 1808, en medio de grandes mani-
festacionesde lealtadhacia Fernando26,las autoridadesregias(virre-
yes, capitanes generales,audiencias) lograrondescartarlaal no ser
justificadapor insurreccionespopulares ni por la amenaza directa
de un ejércitoextranjero.Los americanos,por el momento,reco-
nocieronla autoridadde la Centralmediantejuramentos.Sin embar-
21Hocquellet, R.:op.cit.,pp.198-205.
22Citado MorenoAlonso,M.: cit., 104.
por op. p.
23Lovett,G. H.: ha guerra deindependencia y el nacimiento
dela Españacon-
temporánea,2 vols.,
I, Barcelona,Península,1975,p.298.
24Sobreel crucial dela representación Guerra,F.-X.:Moder-
problema política,
nidad...,
op.cit.,
passim.
25Sobrela constitucionalsobreellugar
disputa yla índole o «esen-
«originaria»
cial»de la soberanía, c£r.
VarelaSuanzes-Carpegna, J.:La TeoríadelEstadoen
losorígenes
delconstitucionalismo lasCortes
hispánico: de Cádiz,Madrid,Centrode
EstudiosConstitucionales,1983.
26Guerra, F.-X.:Modernidad...,op.cit.,pp.125yss.
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guerra deindependencia
' guerra

go, todo cambió en 1810 cuando recibieronsimultáneamentelas


noticiasde la invasiónde Andalucíapor los franceses,de la disolución
de la JuntaCentral y de la creación de la Regencia, a la que se
les pedía obedecer. Entonces formaronjuntasde gobiernoen varias
capitalesde la Américameridional- Caracas, Buenos Aires,Santa
Fé de Bogotá, Quito, Santiago- y el fenómenose expandió a ciu-
dades de rangomenor,sobretodo en Nueva Granada. El movimiento
juntistaamericanotienevariassignificaciones. Fue, indudablemente,
una imitacióndel juntismoespañol, basada, por una parte, en el
mismo supuesto de la devoluciónde la soberanía a los pueblos en
ausenciadel reylegítimoy,porotra,en la reivindicación de la igualdad
políticaentre los reinos americanos y los peninsulares.Fue también
una reacción de desconfianzahacia un poder nuevo, la Regencia,
para cuya creación los reinos americanosno fueronconsultadosy
cuya legitimidadera, a su juicio, altamentedudosa. Asimismo,fue
una reacción de defensa en contra del «usurpador» y en nombre
de «la conservaciónde los derechosde FernandoVU», ya que España
parecía vencida militarmente y caída en manos de los francesesy
de José I. Corolariamente, respondiótambiéna la preocupaciónpor
el ordenpúblicoyla conservaciónde las leyes,los derechoscolectivos,
los usos y costumbrespropios de los reinos. Como en España, se
trataba,por una parte,de una revoluciónconservadora27, pero tam-
bién desintegradoraen el sentidode que multiplicabalos focos de
poder «soberano». Sólo Nueva España presentóaparentementeun
modelo distinto,puesto que «la revolución»empezó no en la capital
sino en una provinciay,como en España a finalesde mayode 1808,
bajo la formade una insurrecciónpopular cuyos lemas eran tanto
la lucha contra«el usurpador»como «muertea los gachupines»*.
La excepción novo-hispana,sólo aparente, se explica por el des-
contentoacumulado desde el año 1808, cuando la creaciónde una
junta de gobiernoen la ciudad de México se vio frustradapor un
golpe de fuerza. Caracterizadopor su amplitudy su excepcional
violencia,estelevantamiento desembocó,sinembargo,como en Espa-
ña, en la formaciónde una «Suprema Junta» que tratóde dirigir
la insurgenciaentre1811 y 1814.
27Unconservadurismo porla composición
confirmado de lasjuntasqueguar-
daronla misma
composiciónqueenEspañaal reunira lospatricios
yrepresentantes
delasprincipales urbanas.
corporaciones
Gachupín:voz insultante
paradesignar,en Nuevabspana,a un español
enlosAndessedice«chapetón».
peninsular;

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Como en España, la dispersiónde la soberaníaen Américadesem-


bocó en guerras.Por el momento,cabe subrayarlas diferenciasentre
la situaciónpeninsulary la americana.Para empezar, la ausencia
de tropasextranjerasmás la aparicióninmediatade un conflictode
lealtades, hizo que las guerrashispanoamericanasfueraninternas,
oponiendolas ciudadesyprovinciasjuntistascontralas que reconocían
la autoridad de la Regencia, y luego de las Cortes. Frente a los
acontecimientos peninsularesde 1810, cada ciudad, cada provincia,
tuvo que redefinirsu posición28y tratóde imponerlaa sus rivales
medianteexpedicionesarmadas:fuela época de las guerras«cívicas»
en Venezuela y Nueva Granada29 y en menor medida en el Río
de la Plata30.El conflictoera internoa la monarquíacomo estructura
política,puesto que las juntasamericanasestaban segurasde la legi-
timidadde sus derechosy de la justa causa que defendían(la con-
servaciónde los dominiosde Fernando), mientrasque la Regencia
adoptó de inmediatouna actitudintransigente, luego asumida por
las Cortes, en el sentido de considerara los americanosjuntistas
como «rebeldes» desleales a la España combatiente.En segundo
lugar,más allá de la diversidadde los conflictosarmados locales
que estallaronen todas partes,en Américadel sur la existenciade
un inquebrantablebaluarteregentista, «lealista» o «realista»,desem-
bocó en una «guerracontinental»31 que opuso el virreinato de Perú
y sus fuerzasarmadas a los gobiernosjuntistas vecinos.Y, finalmente,
los conflictosarmados en América,al oponer fundamentalmente a
los americanosentresí,los obligarona redefinir sus identidadescolec-
tivas y a construiroposiciones nítidas: los insurgentes,que hasta
1810 se llamaban todos «españoles americanos»,se definierona sí
mismoscomo «americanos»,insurgentesy patriotas,y a sus adver-
sarioscomo «españoles», despóticosy opresoresde los americanos32.
28Guerra,F.-X.: «Identidad soberanía:una relación
y compleja»,en
Guerra,F.-X.(dir.),Revoluciones
hispánicas. americanas
Independencias y liberalismo
Madrid,
español, Complutense, 1995,pp.207-239 (p.227).
29Thibaud, С.: Repúblicas
enarmas. Losejércitos
bolivarianos
enla guerra de
enColombia
Independencia yVenezuela,
Bogotá, 2003,pp.72yss.
Planeta-IFEA,
30Verdo,G.: LesProvinces désunies
du Ríode la Plata,1808-1820,Tesisde
doctorado,Universidad de París-I,
1999(enprensa, Publications
de la Sorbonne).
31La es de Démêlas,M.-D.:La invención Bolivia,Ecuador,
expresión política.
Perúenelsiglo
xix,Lima, IFEA-Instituto
deEstudios 2003(1.aed.francesa,
Peruanos,
1992).
32Guerra, F.-X.:«Identidad op.cit.
ysoberanía...»,
24 (3): 15-36
55/2004
Ayer

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guerra deindependencia
guerra

Sin embargo,las diferenciasno deben disimularun hecho fun-


damental:en 1808-1810 se había desmanteladoel Estado en el con-
juntode la monarquíamediantela dispersiónde los poderessoberanos
y la divisiónde las lealtades. La fragmentación se enraizaba en la
potencia, en ambos lados del Atlántico, de las institucioneslocales
y de su capacidad para asumir las regalías y atribucionespropias
de la soberanía del rey. El armazón institucionalde la soberanía
regia se había desvanecido al revelarseincapaz de organizarla res-
puestaa la «traición»de Napoleón 33.En Nueva España, en la audien-
cia de Quito, en el virreinatodel Río de la Plata y, peor aún, en
Nueva Granada y Venezuela, el proceso se tradujo por una frag-
mentaciónextremade los poderes soberanos; en la Península,sólo
la ocupación de casi todo el territoriopor el ejércitofrancésa prin-
cipios de 1810 disimulael hecho de que las funcionesde gobierno
se habían tambiéndiseminadoentrelas distintasjuntasprovinciales.
La revoluciónhispánicatenía,pues,un poderextraordinariamente
corrosivorespecto de las institucionesestatales absolutistasy cen-
tralizadoras.Desde el punto de vista de las formacionesmilitares
y de las formasde la guerra,el desmantelamientodel Estado se
expresóde manerasimilaren España y en América.En ambos casos,
lo que llama primerola atención es la fragilización, cuando no la
marginalización o el derrumbamiento del ejércitoregular,el «ejército
del rey»,en provechode formacionesque se caracterizabanpor la
preponderanciade los civilestanto en su controlcomo en su com-
posición: las miliciasy las guerrillas34. Como corolario,destaca la
parcelizaciónde la organizaciónmilitar,el localismode la formación
de las fuerzasarmadas,de las funcionesde defensay de las iniciativas
ofensivas.Es bien sabido que la «gran estrategia»napoleónica fue
corroídapor el tipo de guerraque librabanlas guerrillasespañolas
frenteal ejércitoregularfrancés.Pero el ejércitoespañolysu actuación
estratégicafue tambiénvíctimade la dispersióndel poder al nivel
local. En la Península,las juntasprovincialesentablarona veces rela-
ciones conflictivascon los jefes militaresestacionados en sus res-
pectivasjurisdicciones,mientrasque formabansus propias milicias
para asegurarel buen ordeny reclutabanvoluntariospara integrarlos
33Guerra,
F.-X.:Modernidad...,
op.cit.,p. 123.
34Thibaud, y Démêlas,M.-D.:«De la "petite
С.: op.cit.,passim, à
guerre"
laguerre op.cit.
populaire...»,

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, guerra
civil, deindependencia
guerra

en las tropasveteranas35. En el caso de Nueva Granada yVenezuela,


como ha demostradoClémentThibaud, las juntas desconfiabandel
ejércitoregular,fundamentalmente porque su existenciano cuajaba
con el organicismopropio del cuerpo político tradicional;así, las
juntasneutralizaron a los profesionalesde la guerramediantela infla-
ción del númerode miliciasque ellas mismasorganizaban36.Tanto
las miliciascomo las guerrillas,
sea cual sea el origende estas últimas,
se caracterizanporrasgos íntimamente relacionadosentresí. Sobresale
su vínculo orgánicocon las sociedades y los poderes locales, en la
medida en que las unas dependen de su ayuda y protecciónpara
sobrevivir mientraslas otrassuelenorganizarseconformea las estruc-
turas corporativasy sociales (y/o,en el caso americano,étnicas);
con ello, su actividadbélica tiende a restringirse a un ámbitolocal
o regional.Esto, a su vez, refuerzalas atribucionesy la autonomía
de los poderes locales37,al mismo tiempo que atomiza la acción
de los ejércitosregulares.En ciertoscasos (como en Nueva España,
Perú o AltoPerú), los realistasutilizanformasde contra-insurrección
que se apoyan en la auto-defensade los pueblos mediantemilicias
Además, en todo el conjuntohispánicola apa-
y contra-guerrillas38.
riciónde las guerrillasy del tipo de combateque implicabaconllevó
el aflojamientode la disciplinay de las jerarquíaspropiasde la ins-
titucióncastrense,así como la abolición del derecho de gentes y
de las reglasusuales de la guerraen materiascomo el tratamiento
de los prisioneroso la distinciónentregentesarmadasy poblaciones
civiles39.
No paran ahí las interferencias entrerevolucióny guerraporque
una y otra seguían evolucionandoconformea la vinculaciónentre
ambas dinámicas.En 1812 la Constituciónde Cádiz respondió a
la imponentemovilizaciónpopular contralos francesescon la pro-
clamaciónde la soberaníade la nación. Con ello contribuyópode-
35Hocquellet,R.: op. cit.,pp. 172-175, y MorenoAlonso,M.: op. cit.,
DD.169-188.
36Thibaud, С.:op.cit.,p.56.
37El mismo fenómeno seproduceenla audiencia
de Quito,enNuevaEspaña,
o enel Ríode la Plata;cfr.Morelli,F.: Territorio
о nazione. e dissoluzione
Riforma
dellospazioimperiale
enEcuador, Soveria
1765-1830, Manelli,Rubettino
Ed.,2001;
OrtizEscamilla, J.:Guerra Lospueblos
y gobierno. y la independencia
de Mexico,
Sevilla,
1997,yVerdo, G.:op.cit.
38OrtizEscamilla, J.:op.cit.
39Thibaud, C.:op.cit.,pp.261yss.

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rosamentea modificarel significadode la guerraal introduciruna


dimensiónadicionalen el juego de las lealtades.Confirióa la guerra
contrael francésuna dimensiónque no tuvo cuando estallaronlos
levantamientos:la lucha de una nación contra otra nación. Por lo
menos era el sentidoque tenía para los patriotasliberales,mientras
que para los partidariosde la soberanía regia, el fin de la guerra
y la victoriasobrelos francesesse perfilócomo la posibilidad,gracias
al retornodel rey,de restablecerel absolutismoy las leyes funda-
mentales.El conflictopolíticofueganandovirulenciaen 1813 cuando
el ejércitofrancésempezó su retiraday las Cortes entraronen la
vía de nuevas reformasque afectabanal orden social imperantey
a la Iglesia40.En Américatambiénla promulgaciónde la Constitución
contribuyóa cambiarel sentido de las luchas, porque las regiones
«realistas»,al ser promulgadala Carta gaditana en sus territorios,
se volvieronde golpeconstitucionalistas,con lo cual yano encarnaban
el «despotismo», sino que, al contrario,ofrecíana los americanos
de
crecidasoportunidades representación y de participaciónpolítica
en el gobiernoimperial;si bien este giro político le quitó apoyos
a la insurgenciaen Nueva España, en Perú provocó el estallidode
la insurrecciónde Cuzco y extendió la guerracivil a todo el sur
del virreinato41. La proclamaciónde la Constitucióncontribuyó tam-
biéna radicalizarlas propuestaspolíticasdel bando patriota,fenómeno
que se observa en todas las zonas insurgentes:tal fue el caso en
el Río de la Plata o en Venezuela, en donde los patriotasrecurrieron
a una retóricade tono jacobino y republicanoque les enajenó la
opinión y favorecióel retornoa la lealtad monárquica42;también
influyóen Nueva España, donde Morelos,generalísimode los insur-
gentes,promulgóuna constituciónque reconocía el principiode la
soberanía de la nación y reflejabaclaramentesu inspiraciónen la
Carta gaditana.
La vuelta de Fernando VII al tronoy el consiguienterestable-
cimientodel absolutismoprovocó, a su vez, una redefinicióndel
sentidoy de los objetivosde las luchas. Por razones muyvariadas,
en España muchas de las provinciasque se habían sublevado en
1808 contra el rey intrusose volvierona movilizara favorde la
40Lovett,
G.:op.cit.,П,pp.359yss.
41Demélas,
M.-D.:La invención op.cit.,pp.218-220.
política...,
42Thibaud,
C.:op.cit.,pp.149yss.

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aboliciónde la Constitución43. Mientrastanto,en Américaprovocó


reaccionescontrastadas.Decepcionó a muchos sectoresque habían
mantenidosu lealtad hacia el gobiernopeninsulary se habían bene-
ficiadode las disposicionesde la Constituciónde 1812; en cambio,
en las zonas juntistas,en particularen Nueva Granada y Venezuela,
fue bien acogida por ampliossectoresde la población,agotados por
los reclutamientosy las exacciones fiscales de los patriotas.Pero
un resultadoinesperadodel restablecimiento del absolutismofueque
provocó ciertaarmonizaciónentrelas razones de lucharrespectivas
de los liberalespeninsularesy de los patriotasamericanos.Esto se
ve muy claro en la cuestión de las expedicionesmilitaresque el
gobiernofernandinoorganizópara «reconquistar»los territorios «re-
beldes»: los cuerpos expedicionariosestacionadosen Cádiz, en los
cuales se encontrabannumerososoficialesliberales,se transformaron
en focos de oposiciónactivaal régimenabsolutista,llegandoincluso
a sabotear por completola expediciónmilitaral Río de la Plata44.
El ejércitoregularse encontrabade nuevo fragilizadoa raíz de la
politizaciónde los oficiales en torno a lealtades contrarias,hacia
el reyo hacia la Constitución.Originada en el descontentode las
tropasprontasa zarparpara la TierraFirme,la «revoluciónde Riego»
desembocó en el retornode los liberalesal poder, nuevo viraje en
el proceso político-bélicoque seguía su curso en América.Por una
parte, los liberalespeninsularesestuvieronconvencidosde que el
restablecimiento de la Constituciónsería suficientepara recuperar
la lealtad de los insurgentesy mandaroncomisariosencargadosde
negociarcon ellos su reintegración en el seno de la monarquíacons-
titucional.Pero el resultadofue inesperado:se firmaronarmisticios
que transformaron a los «rebeldes» en representantes de «naciones»
que luchaban su
por emancipación, como fue el caso del armisticio
de TrujilloentreBolívary Morilloen Venezuela45,o de los Tratados
de Córdoba entreIturbidey el virreyO'Donojú en Nueva España.
En este caso las guerrasacabaron por ser efectivamente verdaderas
«guerrasde independencia».
43Maestrojuan Catalán,T.:op.cit.
44Woodward, M.-L.:«TheSpanish Army andtheLossofAmérica,
1810-1824»,
enArcher,C.-L:TheWars ofIndependenceinSpanishAmerica,
Wilmington(Del.),
Ressources
Scholarly Inc.,2000,pp.299-319.
45Thibaud,C.: op.cit.,pp.469-476; enPerú,Fisher,
sobreel armisticio J.R.:
«TheRoyalist
Regime intheViceroyalty
ofPeru,1820-1824»,Journal
ofLatinAmerican
núm.32,2000,pp.55-84(p.69).
Strudies,

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guerra

Por otraparte,los oficialesrealistasse dividieronprofundamente,


ya que los partidariosdel absolutismosentíandisgusto al servira
un gobiernoopuesto a sus convicciones,mientrasque los liberales
ya no podían combatira unos patriotasamericanoscon los cuales
compartíanlos mismosideales anti-absolutistas. Con ello los desarro-
llos paralelosy entrelazadosde la guerray de la revoluciónnos llevan
insensiblemente a plantearlos conflictos
bélicossufridospor el mundo
hispánico en términos de guerra civil.

«Guerra civil»

Hablando de la «invisibilidad»de las guerrasciviles,G. Ranzato


ha subrayadoel problemaque estos conflictosplanteanpara su iden-
tificación,dado que, siendodifícilmente admisiblela violenciaradical
que les quita su heroicismo y legitimidada las «buenas causas»,
su
suelen disimularsedetrásde sus finalidades,por ejemplo, «la revo-
lución» o «la guerrade independencia».En muchos casos, por lo
demás, la guerracivil no sucede, sino que precede, al despliegue
de las «grandes finalidades»ideales, las cuales se revelan,a finde
cuentas, como el recipienteagregativode múltiplesobjetivos más
limitadosy parciales,de motivacionesparticularesque pueden pasar
de lo privadoa lo público46,lo mismoque motivacionescolectivas
se transmutan de socialesen políticas.Por otraparte,los contrincantes
de las guerrasfratricidas se aprovechande la desaparicióndel control
habitual de la autoridad legítimapara adoptar comportamientos
excepcionalmente violentos,que transforman al más próximo,parien-
te o vecino, en un enemigodeshumanizadosobre el cual se ejerce
el poder por excelencia de vida y muerte47.La guerra civil, por
lo tanto,degenera fácilmenteen una «guerra total» que involucra
a la culturay a la política,a los militaresy a los civiles,que divide
las familias,las vecindadesy los pueblos.
Visto desde esas perspectivas,el conflictocivil en la Península
distamuchode limitarseal enfrentamiento internode las elites,divi-
didas entrelos afrancesadosy absolutistasque reconocierona José I
y los que adoptaronla bandera del patriotismo. Asimismo,la guerra
46Ranzato, G.: «Evidence
etinvisibilité
desguerres enMartin,
civiles», J.-C.
(dir.):Laguerre entre
civile histoire
etmémoire, OuestEditions,
Nantes, 1994.
47Martin,J.-C.: enibid.
«Introduction»,

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Ayer 29

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guerra

civil americanano se agota en el hecho de que en ambos bandos,


realistae insurgente, los americanosconstituíanuna aplastantemayo-
ría, sea en lo civil o en lo militar,siendo el binomio españo-
les/americanos resultado,como ya hemos dicho, de una construc-
el
ción identitariasentida como necesaria para transformar la guerra
fratricidaen guerra«externa»y «libertadora».
Una partedel problemaresideen determinar si la guerraespañola
contralos francesespuede o no conducira una caracterizaciónen
términosde «guerracivil».Como bien se sabe, la políticade alianza
con Francia a partirde 1795 fue en gran parte un asunto propio
de Godoy, «el Príncipede la Paz», enlazándose con las divisiones
políticasinternasque despertaba,como consecuenciade su privanza
y del «despotismoministerial»,la marginalizaciónde las facciones
políticasde tiemposde Carlos Ш, reagrupadasen tornoa la figura
del Príncipede Asturiasdentrodel llamado «partido fernandino».
La tensión política se complicaba por el hecho de que las elites
ilustradas,afrancesadasy partidariasde profundasreformasen la
monarquía,se repartíanentrepartidariosy adversariosde Godoy,
entre absolutistasmodernizadoresy partidariosde una ampliación
de la participaciónpolítica48.En cuanto a los sectorespopulares,
se resentíande las crecidas imposicionesy se escandalizaban por
las querellas y la pésima conducta moral de la familiareal; pero,
además, podía resultardifícilpara ellos comprenderla justificación
de una alianzacon quieneshabíanrotoel Pacto de Familiayejecutado
a un parientedel rey de España, contra quienes se había librado
una guerramalogradapero popular en 1793-1795, desatándose en
aquel entoncesuna propagandaque presentabaa la Revoluciónfran-
cesa y sus protagonistas bajo los coloresapocalípticosde la impiedad,
la herejíay el ateísmo.Si bien la prensa española de principiosdel
siglo XIXpresentóuna imagen positivade Napoleón y el Imperio,
si bienlos soldadosdel ejércitoimperialfueronrecibidoscomo amigos
en las ciudades donde se acuartelabana finalesde 1807 49,el pueblo
por lo generallos veía con inquietudy suma desconfianza.De suerte
48B.Hamnett hasubrayado
laexistencia
deun«propósito comúndemodernizar
lasestructuras
administrativas
yeconómicas» - y,se podríaañadir, - en
culturales
Lapolítica
española enunaépocarevolucionaria,
1790-1820,
México,FondodeCultura
Económica,1985,p.32.
Aymes,J.R.:«La imagen de Franciayde losfrancesesenEspañaen 1808»,
enLa Guerradela Independencia...,
op.cit.,pp.98-99.
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guerra

que la renunciacolectiva,sin par en la historiamonárquicaeuropea,


que hicieronlos Borbones de todos sus derechos sobre la Corona
de España a favorde Napoleón, vino a rematar,que no a desatar,
una crisisdinásticay políticainternaque se incubaba desde los años
anteriores.
El relatode la PeninsularWar- así llamanlos inglesesa la «Guerra
de Independencia»española- atribuyela mayorpartede la victoria
sobreNapoleón a Wellingtoncon ciertaparcialidadchovinista 50,pero
tieneel méritode establecerla verdadsobrela naturalezadel conflicto
principal,que no oponía España a Francia- a pesar de que, obvia-
mente, el ejército español actuó al lado de las fuerzas anglo-
portuguesas - sino que se ubicaba entre Gran Bretaña y Francia,
siendo una de las posturas lograrel control sobre las posesiones
españolasde ultramar51. A partirdel Tratadode San Ildefonso,Espa-
un
ña cumplió papel subordinado y supletivoen las relacionesinter-
nacionalesy las coalicionescontinentales,a remolquede su temible
aliado francés52.Por lo tanto,que los levantamientospopulares de
1808 hayan precedido y luego impuestoel cambio de alianzas no
es sólo coyuntural:lo impusieroncon la fuerzade un movimiento
que, dirigidocontrael invasory el usurpador,tambiénajustabacuen-
tas con la política seguida por el gobierno godoísta mucho antes
de 1808. Por cierto,las movilizacionespopulares,empezando por
el motínde Aranjuezque acabó con la privanzade Godoy,no tuvieron
la espontaneidadque les atribuyóla historiapatria,ya que fueron
propiciadaspor las redes de opositoresa Godoy53.Pero la división
política en el seno de las elites españolas - entregodoístas y fer-
nandinos,entreafrancesadospro-JoséI yafrancesadospatriotas,luego
en el bando patriotaentreliberalesy serviles - no se reprodujoa
nivel de las movilizacionespopulares,aunque éstas desarrollarona
veces sus propios objetivosde cambio54.La guerrapopular contra
el francésfue poderosamenteenmarcada,desde el punto de vista
ideológicoy cultural,por el discursopatrióticoinspiradopor el clero
50Esdaile,C.: ThePeninsular NuevaYork,
War:A NewHistory, Mac-
Palgrave
Millan,2003.
51LangaLaorga,M.A.:op.cit.
52Ibid.
53HOCQUELLET, R.:Op.cit.,pp.91ySS.
54«Losantagonismos sociales enlosañosinmediatamente
existentes anteriores
al estallido sonmanifiestos.
de la revolución es unode susreflejos
El bandolerismo
MorenoAlonso,M.:op.cit.,p. 160.
máscaracterísticos»,

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; guerra
civil, deindependencia
guerra

que retomólos temas y lemas que habían sido los de la «Guerra


Gran». Dentrode esta perspectiva,se puede argumentar que después
del estallido de los levantamientosel conflictointernoentre aspi-
raciones y proyectosencontradosse resolviómomentáneamentea
costa y expensas de los franceses.La implicaciónde los civilesen
los sitios- Zaragoza,Gerona- que le dieronfamaa la guerrapenin-
sularcomo guerra«nacional» y «popular»,o bien la violenciay cruel-
dad de la lucha que libraronlas guerrillascontralas tropasfrancesas
presentantantolos rasgosde una guerracivilcomo los de un conflicto
bélicoclausewitziano. Mientrastanto,como bienescribióB. Hamnett,
«casi todos los tradicionalistas
identificabanel liberalismode Cádiz
con la Revoluciónfrancesa,esto es, con el regicidioy con el ateís-
mo»55.En 1813-1814 ciertospartidariosde la aboliciónde la Cons-
titucióny de todas las reformasde las Cortes acusaron a los jefes
liberalesde haberse confabuladocon Napoleón para estableceren
España una Repúblicapatrocinadapor el gobiernofrancés56. El ene-
migo estaba dentrodel cuerpo político y el conflictode «las dos
Españas» empezaba su larga carrera.Pero tambiénen el caso de
las guerrashispanoamericanas, el «enemigo», consideradocomo el
adversarioabsolutamenteajeno y nocivo al cuerpo políticoque era
necesario no sólo vencer sino exterminarmedianteuna «guerra a
muerte»57,estaba incrustadodentro de la patria desde antes del
estallidodel conflicto:los «franceses»en España, los «españoles»
en América. Los francesesse habían incrustadoen España no a
raíz de una declaraciónde guerray de una invasión,sino de un
tratadoy de una alianza que, fomentadospor el aborrecidoGodoy,
habían desembocado en una «traición» - pero, ¿existe «traición»
por parte de un «enemigo» o sólo por parte de un amigo o de
un pariente?Los «españoles» contraquienes combatíanlos insur-
gentesamericanosno eran principalmente, ni mucho menos,penin-
sularesestablecidosen América,sino criollosamericanosleales a las
autoridadesde la Península.No sólo los realistasfuerontransmutados
en «españoles», «gachupines»y «afrancesados»,sino que se les atri-
55Hamnett, В.:Lapolítica op.cit.,p.31.
española...,
56Lovett, G.:op.cit.,П,p.361.
57La «guerra a muerte» fueproclamada porBolívar en 1813en contra
de
los«españoles»,o sea,de losrealistas
quecombatían enVenezuela;
a lospatriotas
entreotrasdisposiciones,
preveíalamasacre
sistemáticadelosprisoneros. C.:
Thibaud,
op.cit.,pp.107yss.
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guerra deindependencia
guerra

huyerontodos los rasgos de herejes, impíos y despóticos que los


combatientesespañoles atribuíana los franceses.Los «gachupines»
que ejecutabanlos insurgentesdel sur de la intendenciade México
eran tratados,en lo simbólicocomo en lo bélico, como los franceses
lo eran en España; se les acusaba de traicionaral rey Fernando
y de intrigarpara librarel reinoa sus enemigos58.El «francés»contra
el cual se luchaba en España como en Américaera una figuraextre-
madamenteaborrecibleporque se trataba de un enemigo interno
que amenazaba las costumbres,la religióny el poderlegítimo.
Los estudios sobre la literaturade cómbate muestranque, en
el caso peninsular,hasta ciertopunto se construyótambién,después
del estallido de la guerra,una diferenciaciónentre lo propio y lo
ajeno, entre «el español» y «el francés»,que fue más allá de la
simplerepeticiónde las oposicionesde la época de la «Guerra Gran»
- piedad/impiedado buenos vasallos/regicidas - , abarcando a toda
una serie de hábitos, costumbresy rasgos de «carácter nacional»
que hacíandel «francés»un «alien». Era tantomás necesariocuando,
en la primaverade 1808, las opiniones de las elites acomodadas
y afrancesadastodavíano se habían fijadoen una posiciónmuyclara
respectodel francésy de Napoleón. Había que forzarla toma de
posición extremandola aversiónhacia el francés59,lo mismo que
era indispensablepara alentarel entusiasmode los voluntariosen
los reclutamientos.Pasó lo mismo en América con respecto a los
«gachupines».Entre1808 y 1810 circulóen toda Américala literatura
de combate peninsular:el despotismoy la impiedad que caracte-
rizaban tanto a Napoleón como a su aliado Godoy, alentaronla
movilizaciónde los americanosen pro de los «hermanos»españoles:
recibieronya construidala figuradel enemigofrancés.Cuando, des-
pués de la formaciónde los gobiernosjuntistasy del estallido de
las guerras,los insurgentesse volvieronen contrade las autoridades
españolasysus partidariosamericanos,les atribuyeron todoslos rasgos
atribuidospor los españoles de la Península a los francesesy a los
afrancesados.Este procesode trasmutación de las figurasdel enemigo
de un territorio al otro según las circunstanciasse reprodujohasta
el final: cuando en 1822-1823 la suerte de las armas se volvió a
58Guardino,P. F.: «TheWarof Independence New Spain,
in Guerrero,
enArcher,
1808-1821», C.:op.cit.,pp.93-140.
59Aymes,
J.R.:«La imagende Francia enEspañaen 1808»,
yde losfranceses
op.cit.,p. 88.
delaIndependencia...,
enLa Guerra

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guerra

favorde los ejércitospatriotas,los realistasdel Perú pintarona Bolívar


con los mismoscoloresque habíanservidoaños antespara Napoleón,
como un déspota y tiranocontrarioa la conservaciónde sus leyes
y costumbres60.Siguiendola misma lógica, muchos insurgentesde
Nueva España estaban convencidosde que el reycautivoaprobaría
su lucha contralos «gachupines»traidores,y llegarona veces a creer
que Fernandose había refugiadoen Nueva España61.

Religión y guerracivil
Tanto en España como en América el clero regulary secular
desempeñóun papel sobresalienteen las contiendasbélicas,no sólo
ex oficiosino tambiénpolítica,culturaly militarmente. Se le debe
gran parte de la literaturade combate contra los francesesy los
afrancesadosen la Península,yen ambosbandos,insurgente yrealista,
en ultramar.La referenciareligiosafue capital en todas las circuns-
tancias y el mismo léxico, los mismosvalores fueroncompartidos
por todos los combatientes.Desde este punto de vista,existíanmás
similitudesque diferenciasentreun guerrillero peninsularde 1810
un
y guerrillero altoperuano como el tambor mayorVargasen 1815 62:
ambos considerabana sus enemigoscomo heréticos,pensaban par-
ticiparde una cruzada, se amparaban debajo de la Providenciay
solicitabandirectamente la ayudade la Virgeny los santos,concebían
su propiamuertecomo un sacrificioen beneficiode una santacausa,
fuera la del rey o la de la patria. Las huestes realistasde Boves,
en los Llanos venezolanos, definíansu identidad en torno a una
doble lealtadinmemorial:hacia el rey,padre de la «nación» española
(nación en el sentidotradicionalde la palabra), y hacia la religión,
que hacía faltadefendercontralos impíosmedianteuna cruzada63.
Los hombresarmadosoían misa antes de ir al combateenarbolando
sus banderas previamentebendecidas por un capellán. En Nueva
España, la Virgende Guadalupe capitaneabalas bandas insurgentes
al lado de los padres Hidalgo, Morelos o Matamoros,mientraslos
realistasse amparabandebajo de la banderade la Virgende Remedios.
60Fisher, cit.
J.:op.
61Guardino, P.:op.cit.
Sobrela dimension religiosade las guerras
en general,
y el tambor mayor
Vargasenparticular,
cfr.Démêlas, M.-D.:La invención
politica...,
op. cit.,pp.188-255.
63Thibaud,С.:op.cit.,p.200.

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Lempérière Revolución, civil,
guerra deindependencia
guerra

La culturade guerrafue ante todo una culturareligiosa,com-


partidapor todos los bandos en pugna,porque después del derrumbe
dinásticode 1808, la religiónera la que conferíaa las luchas su
sentidoúltimoy su legitimidadmás obvia. Fuese por cálculo o con-
vicción,las elitespatriotas,los liberalespeninsularesy los pocos «ja-
cobinos» y «radicales» del Río de la Plata, de Caracas o de Santa
Fé de Bogotá no se atrevieronen ningúnmomentoa romperabier-
tamentelos lazos orgánicosque existían,en la culturacomúnlegada
por la monarquía,entrela ortodoxiacatólicay la legitimidadpolítica.
A pesar de que propició el nacimientodel constitucionalismo en
el mundohispánico,la revoluciónconjugadacon la guerrase expresó
sólo parcialmentemedianteun nuevo lenguajepolítico,en el sentido
de que la guerraactivómás bien todas las referenciasde la cultura
política más tradicionaly menos secularizada. No dejó de existir
durantelas contiendasuna alianza objetivaentrelas elitesylos grupos
populares,fueranéstos compuestos por los campesinos andaluces
que apoyaban las partidasantifrancesaso por los indios peruanos
o novohispanosinvolucradosen las guerrillasrealistaso insurgentes.
Politicamenehablando,es difícilsostener,como lo hace por ejemplo
E. Van Young64,la idea de que los «grupos subalternos»sólo par-
ticiparonen las guerraspara desarrollarsus propios objetivoslimi-
tados, localistas,puramentesociales y en funciónde una identidad
«étnica» propia,opuesta a los proyectossupuestamenteprogresistas,
liberalesy «nacionales» de las elites.La involucracióndel clero,elite
culturaltradicionalpresenteen todos los nivelessociales,los discursos
y las prácticasde los dirigentespolíticos,los testimoniosque tenemos
sobre la participaciónpopularen los conflictosabogan una vez más
a favorde una revoluciónque, por ser conservadorade los pilares
de la constituciónpolíticatradicional- religión,derechos corpora-
tivos,usos y costumbres - , desembocó en guerrasencarnizadas.Las
guerrasprecipitaron a su vez el cambiode poderesy la reformulación,
64VanYoung,E.: «Los sectores populares en el movimientomexicanode
1808-1821:
independencia, unaperspectiva comparada», en UribeUrán,V. M.,
yOrtizMesa,L.J.(eds.):Naciones, yterritorios.
gentes Ensayosdehistoria
ehistoriografía
deAmérica yelCaribe,
Latina Editorial deAntioquia,
Universidad 2000,pp.141-174;
la misma másdesarrollada,
perspectiva, en VanYoung,E.: TheOther Rebellion.
PopularViolence,
Ideology andtheStrugge forIndependence,1810-1821,
Stanford,
Stanford Press,2001;un puntode vistade raízsimilar
University se encuentra
en trabajos
de Hamnett, enMéxico.
В.: Raícesde la insurgencia Historia
regional,
1750-1824,
México,FondodeCultura Económica, 1990.

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guerra deindependencia
guerra

bajo ropajesconstitucionales y/odiscursospatrióticos,de una cultura


de raigambretomistasegún la cual la trilogíaDios, el pueblo y el
rey (o la patria) conformabanaturaly originariamente, o sea, sin
la mediación artificiosade las institucionesestatalesy del derecho
positivomoderno,el cuerpo político.La omnipresenciade la Iglesia
en los conflictosparticipótambiénde la fragmentación del poder
soberano y del derrumbede las institucionesestatales.Por ello, en
lugar de contribuiral reforzamiento del «Estado» como poseedor
exclusivode la violencialegítima,las guerrashispánicaslo aniquilaron
desde su inicio y aplazaron por mucho tiempo su (re)constitución.
Esto, obviamente,no facilitóla vuelta a la paz y a la estabilidad
política,sino,al contrario,hizo interminables los conflictosinternos,
que se en
agudizaron lugar de resolversedespués de la derrotade
los francesesen España. El hecho de que la legitimidadsiguiera
teniendo,en el mundo hispánico,un fundamentoreligiosoy tras-
cendentalvolvió muy difícilencontraruna salida política y cons-
titucionalal vacío creado en 1808; de ahí la «independencia sin
constitución»de la que nos habla N. Botana65y que no se limita
a los casos de Bolívary San Martín,sino que abarca al mundo his-
pánico en su conjunto.

65Botana,N.:La libertad ysuhistoria,


política 1991,pp.67-69.

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