NORMAS BÁSICAS PARA LA COMPRA Y LA CONSERVACIÓN DE LOS ALIMENTOS EN CASA 1.

Siempre hay que lavar las manos con agua y jabón antes de manipular cualquier
alimento. 2. Los alimentos deben manipularse lo menos posible y mantenerlos muy limpios.

3. No consumir productos que no especifiquen el tipo de grasa vegetal que llevan, pues
suelen ser aceites tropicales baratas (coco, palma, palmiste) ricas en ácidos grasos saturados, que pueden elevar el nivel de colesterol malo (LDL).

4. No consumir alimentos procedentes de latas de conservas hinchadas, pues los
clostridios producen gases.

5. Desconfiar de los jamones que tengan el color verde junto al hueso, pues pueden
contener Clostridium botulinum. 6. La congelación es el método de conservación más sano.

7. Las hortalizas y los productos del mar son los productos más interesantes para
adquirir ya congelados, al congelarse inmediatamente después de su recolección, lo que permite conservar al máximo su sabor, color y valor nutritivo.

8. Los alimentos congelados deben encontrarse en arcones o conservadores a una
temperatura no superior a –18º C.

9. Los productos congelados estarán sueltos en el interior del envase y no formado un
bloque compacto, pues entonces nos indicaría que se habría roto la “cadena del frío” en algún momento.

10. Los congelados a granel, sin envasar, son menos higiénicos y se resecan más con el
oxígeno de la atmósfera.

11. Los alimentos congelados deben cogerse al finalizar las otras compras y transportarse
en una bolsa isotérmica. 12. Los alimentos congelados industrialmente tienen que ser introducidos en el congelador al máximo frío, a –18º C como mínimo.

13. Los productos descongelados deben consumirse antes de 24 horas y nunca volver a
congelarlos. Pero si pueden congelarse después de ser cocinados.

14. El sobrante de las latas de conserva, una vez abiertas, debe guardarse en un “tupper”
redondo en la nevera o en el congelador (como si fuese un producto cocinado).

15. La vitamina C es muy sensible a la luz, al aire y a la temperatura, por lo que los
pimientos, el perejil, los cítricos, el kiwi y los frutos rojos nunca deben estar fuera de la nevera.

16. Los huevos frescos crudos se conservarán siempre en la nevera y sin lavar, para que
no pasen al interior, a través de la cáscara porosa, los microorganismos como la Salmonella. 17. Las claras de huevo se pueden conservar en un “tupper” en la nevera o en el congelador, pero no las yemas.

18. El aceite crudo se conserva en ambiente fresco y oscuro para evitar las oxidaciones.
19. El aceite de oliva virgen extra frito se puede conservar en aceiteras de acero inoxidable o de cerámica, en ambiente fresco y oscuro, porque se puede reutilizar, ya que es más estable que el aceite de semillas.

20. Las verduras (hortalizas de color verde), la carne picada, los despojos (hígado,
riñones, sesos, lengua, criadillas, callos) y los mariscos deben de consumirse cuanto antes, preferentemente el mismo día de la compra.

21. Las hierbas aromáticas frescas se lavan, se secan muy bien, se pican y se introducen
en un “tupper” en el congelador. Cuando se necesiten, se saca con la punta de un cuchillo bien afilado la cantidad precisa, sin tener que descongelar el conjunto.

22. Las especias o condimentos aromáticos y las hierbas aromáticas secas se conservan
muy bien durante bastante tiempo en un bote bien cerrado colocado en un lugar seco, templado y oscuro. No deben tenerse expuestas en la cocina porque la luz las perjudica. 23. Los alimentos deben cocinarse tapados para acelerar al máximo la cocción (preferiblemente en ollas rápidas modernas), con la mínima cantidad de agua o de líquidos y en el menor tiempo posible. Con ello, evitaremos la pérdida de vitaminas y sales minerales.

24. Los alimentos o platos cocinados no deben calentarse más de una vez y tampoco a
temperatura demasiado elevada para evitar la pérdida de nutrientes y la alteración de su presencia y sabor.

25. Los bizcochos y la bollería casera se conservan bien en bolsas de conservación en la
nevera y también en el congelador, en rodajas envueltas de una en una en film transparente y luego en una bolsa de congelación. En este último caso, se descongelan en pocos segundos en el microondas.

26. El pan rallado en casa se conserva en bolsas de congelación o en “tuppers” en el
congelador sin formar bloque, por lo que puede extraerse sin necesidad de descongelar el conjunto.

27. El pan se puede congelar en rebanadas en bolsas de congelación (el de molde incluso
en el mismo envase) y se puede descongelar, sacándolo de la bolsa: • • A temperatura ambiente En el horno / en el microondas. En el tostador; de esta forma se tuesta directamente congelado.

28. Los fritos en general (buñuelos, churros, empanadillas...) y los pescados fritos,
rebozados o empanados, conviene tomarlos recién hechos pues es cuando están más crujientes y apetitosos. Se pueden conservar en la nevera en “tuppers” bien cerrados.

Para consumirlos, se calentarán en el microondas envueltos en papel absorbente de cocina, y justo el tiempo necesario, para que no rezumen grasa ni se resequen.

29. La levadura fresca, levadura de cerveza o levadura de panadero, se puede congelar en
trocitos envueltos en plastifilm dentro de una bolsa de congelación.

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