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FLUJO DE CAJA LIBRE

Una de las variables que miden de mejor forma la capacidad


financiera de una empresa es el flujo de caja libre (FCL). Consiste en
la cantidad de dinero disponible para cubrir deuda o repartir
dividendos, una vez se hayan deducido el pago a proveedores y las
compras del activo fijo (construcciones, maquinaria...).

En general, este cálculo sirve para medir la capacidad de un negocio


para generar caja independientemente de su estructura financiera. Es
decir, el FCL es el flujo de caja generado por la empresa que se
encuentra disponible para satisfacer los pagos a los suministradores
de financiación de la misma.

En definitiva, el FCL es el saldo de tesorería que se encuentra libre en


la empresa, es decir, el dinero disponible una vez que se han
atendido los pagos obligatorios. Normalmente, el FCL se utiliza
para remunerar a los accionistas vía dividendos o para amortizar el
principal de la deuda y satisfacer los intereses.

El cálculo del FCL sirve para determinar la parte del beneficio


empresarial que se puede repartir entre los accionistas.
Matemáticamente, el FCL se calcula como sigue:

1. Margen operativo bruto = Ventas realizadas - Costes de Ventas


- Gastos generales.
2. Beneficio antes de intereses e impuestos (BAIT) = Margen
operativo bruto - Amortizaciones.
3. Beneficio neto = BAIT - Impuestos
4. Necesidades Operativas de Fondos (NOF) = Caja + Clientes +
Existencias - Proveedores.
5. Flujo de Caja Libre = Beneficio Neto + Amortización -
Inversión en Activos Fijos - Inversión en NOF.
Hay que decir que, en cuanto al cálculo de las amortizaciones,
aunque se consideren como un coste de la depreciación del
inmovilizado y, por tanto, sean parte del BAIT, no influye en el
cálculo del gasto de caja y, por ese motivo, hay que volver a sumar el
importe de nuevo.

Qué es el flujo de caja libre


El flujo de caja libre representa el efectivo que una empresa puede generar
después de disponer del dinero requerido para mantener o ampliar su base
de activos, respaldando sus operaciones. Podría decirse que este flujo de capital
representa una medida de la rentabilidad que excluye los gastos no monetarios del
estado de resultados e incluye el gasto en equipos y activos, así como también los
cambios en el capital de trabajo. En esto se diferencia de las ganancias o el
ingreso neto.
 Para entender mejor qué es el flujo de caja libre hay que tener en cuenta dos
cuestiones:

1. Que los pagos de intereses están excluidos de la definición generalmente


aceptada de esta medida.
2. Que, de manera similar a lo que ocurre en el caso de las ventas y
ganancias, el flujo de caja libre a menudo se evalúa por acción, para
analizar el efecto de la dilución.

Cómo calcular el flujo de caja libre


El flujo de caja libre se puede calcular restando al flujo de caja operativo los
gastos de capital, lo que supondría sumar al beneficio neto la amortización y
restarle al resultado la inversión en necesidades operativas de fondos y la
inversión en activos fijos.
Cuando el flujo de caja libre es positivo, indica que la empresa está
generando más efectivo del que se necesita para la gestión y se reinvierte
para hacer crecer el negocio. Las empresas también pueden aumentar
temporalmente este flujo de efectivo extendiendo sus pagos, ajustando las
políticas de cobro y agotando los inventarios.
Por el contrario, el flujo de caja libre negativo revela que la empresa no puede
generar suficiente efectivo para respaldar el negocio.
No obstante, por su naturaleza, algunos gastos para bienes de capital pueden ser
poco frecuentes, pero costosos cuando ocurren, lo que da una pista acerca de
que el flujo de caja libre puede llegar a ser muy diferente de un año a
otro. Por lo tanto, los inversionistas deben estar atentos a las compañías con altos
niveles de flujo de caja libre, ya que ello podría significar que estuviesen
reportando menos gastos de capital e investigación y desarrollo.

¿Cómo mejorar el flujo de caja?


Poner el foco en optimizar la gestión de pagos y revisar la de gastos operacionales
puede aumentar el flujo de caja. De manera complementaria, puede ser buena
idea mejorar la gestión de inventario para reducir los costes operativos también.
Entre las acciones más efectivas a emprender destacan las cinco siguientes:

1. Reunirse con los proveedores. El inventario de productos y los bienes y


servicios operativos que entregan los proveedores son líneas de pedido
esenciales, pero si simplemente se agregan como gastos al balance al final
de cada mes sin preguntas ni exploración, es posible que se llegue a gastar
más de lo necesario. Convendría preguntarse si se mantiene una relación
saludable a largo plazo con los proveedores y habría que considerar
reunirse con ellos para renegociar precios, condiciones de crédito y / u
obtener descuentos para pedidos más grandes, logrando así reducir costes.
2. Reevaluar el gasto. ¿Podría suceder que se estuviese pagando por
muchos bienes o servicios que no necesita el negocio? ¿Pueden
eliminarse algunas de las líneas del presupuesto mensual? Con el
tiempo, se suman gastos pequeños, pero innecesarios, que repercuten
negativamente en el flujo de caja. Para reevaluar la estrategia y aumentar
el efectivo hay que prestar atención a esos gastos que consideramos
triviales. Nunca deben pasarse por alto, ya que, a menudo, pueden terminar
suponiendo cientos de euros en facturas y tarifas innecesarias al cabo del
año. Es preciso echar un vistazo a sus facturas y determinar dónde pueden
hacerse recortes, incluso si es momentáneamente.
3. Volverse más eficiente. La eficiencia es un concepto que puede aplicarse
a todo, desde cómo se usan las instalaciones y equipos a cómo se
programan y distribuyen las tareas entre ñ fuerza de trabajo. Cualquier
momento es bueno para ver las formas en que se puede recortar sin dañar
las ventas y los ingresos. Pequeños gestos, como el uso de tecnología
inteligente para controlar los esfuerzos de calefacción o refrigeración, o
cambios, como la sustitución de máquinas viejas por equipos más
eficientes, incluso la reorganización de los puestos de trabajo son
decisiones que pueden hacer que el negocio reduzca su nivel de gasto
general, gracias a operar de manera más eficiente.
4. Estandarizar la facturación. Es fácil dejar atrás algunas tareas operativas
cuando se trabaja a pleno rendimiento, pero nunca habría que perder de
vista un tema tan importante para el flujo de caja como es la facturación.
Enviar las facturas a tiempo todos los meses y tener presentes las fechas
de vencimiento son aspectos clave para una buena gestión. Al hacerlo,
se establecerán expectativas claras sobre el acuerdo financiero entre la
empresa y sus clientes, y eso ayudará a alcanzar sus objetivos financieros.
Y, un clásico que no suele fallar: siempre que sea posible, ofrecer
incentivos a los clientes que pagan por adelantado.
5. Facilitar el pago. Si solo se aceptan una o dos formas de pago, como
pagos en efectivo o con tarjeta de débito o con tarjeta de crédito, puede ser
el momento de considerar agregar algunas opciones más para satisfacer
las necesidades de sus clientes. Esto puede significar ofrecer opciones de
pago en línea o configurar una opción de autodeducción, algo
que beneficiaría en gran medida al flujo de caja.

¿Por qué el flujo de caja libre es tan


relevante para la empresa?
El flujo de caja libre es importante porque permite a la empresa buscar
oportunidades que mejoren el valor para los accionistas. Sin efectivo, es
difícil desarrollar nuevos productos, realizar adquisiciones, pagar
dividendos y reducir la deuda.

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