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YO PARTICULARMENTE NO ELEGÍ SER NO BINARIE

Cuando se habla de la sexualidad de aquellas personas que estamos fuera de la hegemonía y la norma
impuesta por la sociedad, comúnmente se suele escuchar que hemos “elegido” ser trava/trans, puto,
marica, torta.
Si hubiera tenido la oportunidad de elegir, seguramente hubiera “elegido” ser cis y heterosexual.
Menos dolor, menor sufrimiento, menor humillación, menos discriminación y menos violencia.
La persona cisheterosexual tampoco eligió ser quien es, devino en ello.
Lo que te hace sentir mal no es expresarte de manera diferente, es que te digan que eso está mal.
Personalmente tuve una infancia como la de la mayoría de las personas, llena de estereotipos y de
roles de géneros impuestos. Como fui asignade como varón se me imponía que me gusten las chicas,
los autitos, jugar al fútbol, el color celeste. Yo rechazaba muchas de esas cosas, pero de niño no me
sentía incómodo con mi género.
En mi adolescencia me remarcaban una supuesta falta de masculinidad y me la tuve que inventar
muchas veces, y eso me incomodaba. Me tomó mucho tiempo (y fue gradual) mi
autodescubrimiento, porque era una parte de mí muy poco explorada gracias a la represión que me
indujo la sociedad.
Tiempo más tarde, mientras me hacía estas preguntas sobre mi sexualidad decidí hacer lo que quería,
vestirme como yo quisiera, aún si lucía “como una mujercita” o incluso “mariquita afeminado” para
la sociedad. Ahí entendí de que no me sentía cómode con mi género: yo no me siento varón, pero
tampoco me siento mujer. Entonces, ¿qué soy? darme cuenta qué quería fue difícil.
Antes pensaba que sólo era puto (ya que mis prácticas sexo-genitales eran con otros varones), pero
seguía teniendo una incomodidad que no lograba localizar. Por suerte, con internet, redes sociales y
estudio e investigación devenida de formarme profesionalmente, leí y aprendí sobre diferentes
identidades buscando experiencias personales LGBTIQ+, además el activismo me dio la posibilidad
de escuchar otras voces.
Allí fui descubriendo que lo que me pasaba era que no condecía con esos mandatos de géneros que
socialmente se nos imponen desde pequeñes y me pude percibir como no binarie.
Si el ser puto o torta sigue siendo un problema de aceptación personal y público, y el ser trava/trans
causa rechazo y exclusión. Imagínense ahora cuando te nombras no-binario. "Uf, ¿eso existe?", me
dice la mayoría. Y lo mejor de todo es que ¡sí existe y hay gente que portamos con orgullo nuestra
identidad totalmente disidente! Además, tratamos de introducir el término en el vocabulario
cotidiano.
No todes “debemos” devenir en varones o mujeres y ser nombrades como tales. Las personas no-
binarias preferimos ser nombradas a partir de pronombres distintos a “él” o “ella”, luchamos por
conseguir que se utilice el pronombre “elle”, que no es ni él ni ella debido a su terminación “e”.
Si la sociedad sigue viendo lo binario como única posibilidad es por una larga tradición que rechaza
los cambios y los ve como un ataque a lo que se considera “natural”.
A lo mejor, las barreras que nos han impuesto nunca nos han pertenecido.