Materiales LPB 2019 PDF
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llum de la pau de betlem | desembre 2019 · luz da paz de belén | nadal 2019
lluz de la paz de belén | avientu 2019
Materiales
Luz de la Paz de Belén 2019
Luz de la Paz de Belén 2019
Vamos a vivir el Adviento trabajando el lema: “Vosotros sois la luz del mundo” de una manera integral,
empezando por analizarnos cada uno de nosotros y nosotras y nuestra actitud ante la vida, entendiendo que ese
mundo que tenemos que iluminar está formado por muchas culturas diferentes que debemos conocer y respetar,
siendo conscientes que ese respeto nos saldrá del corazón si somos capaces de ver a Jesús en cada una de las
personas que nos rodean y ayudándolas a caminar y, finalmente acogiendo el nacimiento del Niño y la Luz que
viene de su propia cuna elevando nuestra mirada y nuestro corazón hacia el mismo Dios.
Con uno mismo • Con el Mundo • Con los demás • Con DIos
La Relación de cada semana tendrá una pregunta y unos materiales que os ayudarán a responderla, tras la
reflexión correspondiente. Como siempre habrá una lectura del Evangelio, una oración, un cuento, una actividad
y una canción para cada semana que sirven para trabajar la pregunta-reflexión correspondiente.
Como novedad, éste año, se han incluido 4 viñetas, una para cada semana que pueden ir coloreando a lo largo
del Adviento.
PRIMERA SEMANA: CON UNO MISMO
Evangelio: Mateo 24, 37-44
Ramas
Lema y reflexión
EVANGELIO ORACIÓN CUENTO ACTIVIDAD CANCIÓN
Franja de 6 a 8 años
Conmigo mismo Mt 24, 37-44 Estar alerta El pajarito perezoso Copos de nieve “Dime dónde vas” Anastasia
Las conejitas que no sabían Ama al prójimo como a ti
Con el mundo Mt 3, 1-12 Quiero “Sisinisawa” La Guardia del León
respetar mismo
La pelea entre el perro y el “Se llama amistad” Campanilla y el
Con los demás Mt 11, 2-11 Voy a hacerte feliz Sillas cooperativas
gato secreto de las hadas
Con Dios Mt 1, 18-24 ¡Preparados, listos! El tiempo Invito a Jesús “Bienvenido” Hermano Oso
Franja de 9 a 11 años
“Hay que saber llegar al fondo”
Conmigo mismo Mt 24, 37-44 ¿Dónde te buscaré? El Sol y la Luna Campo de minas
Tiana y el sapo
Con el mundo Mt 3, 1-12 El amor de mi amigo La tela Reconoce al compañero “Gente” El Sueño de Morfeo
Banderas para construir la cuna
Con los demás Mt 11, 2-11 Amar al prójimo Hay una fiesta “Mi Jesús” Juan Luis Guerra
de Jesús
Con Dios Mt 1, 18-24 A la luz de Tu Presencia El corazón Reparo mi corazón “La luz que nace en ti” LODVG
Franja de 12 a 14 años
Conmigo mismo Mt 24, 37-44 Las lámparas El lago Velando “Por fin” - Pablo Alborán
“Dios incomparable” - Generación
Con el mundo Mt 3, 1-12 Mira Señor El reino Sopa de letras
12 feat. Marcos Barrientos
Con los demás Mt 11, 2-11 No permitas El árbol Yo te envío “Somos uno” - Axel y Abel Pintos
Con Dios Mt 1, 18-24 Prepáranos El cumpleaños La carta “Hoy despierto”- Siervas
Franja de 15 a 17 años
“Cuando nos volvamos a encontrar”
Conmigo mismo Mt 24, 37-44 Soy un trasto El leñador y el hacha Gracias por decírmelo
- Carlos Vives
Con el mundo Mt 3, 1-12 Yo solo quiero pedirte El maestro y la serpiente La naranja “Viva la vida” - Rosana
Con los demás Mt 11, 2-11 Vivir en mi corazón El cielo y el infierno Tú eres “La estrategia” – Cali y El Dandee
Con Dios Mt 1, 18-24 Te siento cerca de mi Cruzando el río Mis sentimientos “Sin principio ni final” - Abel Pintos
Franja de 18 años en adelante
“Yo no me doy por vencido” - Luis
Conmigo mismo Mt 24, 37-44 Quiero oir El signo de Dios Mis sorpresas
Fonsi
Con el mundo Mt 3, 1-12 La civilización de tu amor Mi abuelo vivió en el Sahara Lo que nos diferencia y nos une “Hijos de un mismo Dios” - Macaco
Cara enemiga, ¿rostro de
Con los demás Mt 11, 2-11 Toma mis manos No queremos extranjeros “Voy a vivir” - El Sueño de Morfeo
Jesús?
Con Dios Mt 1, 18-24 Jesús niño El cuchillo que se sentía inútil Mi corazón “Revolución” - Amaia Montero
6 a 8 años
SEMANA 1 Conmigo mismo
“Estar alerta”
Había una vez un pajarito simpático, pero muy, muy perezoso. Todos los días, a la hora de levantarse, había que
estar llamándole mil veces hasta que por fin se levantaba; y cuando había que hacer alguna tarea, lo retrasaba
todo hasta que ya casi no quedaba tiempo para hacerlo.
Todos le advertían constantemente:
- ¡Eres un perezoso! No se puede estar siempre dejando todo para última hora...
- Bah, pero si no pasa nada. -respondía el pajarito- Sólo tardo un poquito más que los demás en hacer las cosas.
Los pajarillos pasaron todo el verano volando y jugando, y cuando comenzó el otoño y empezó a sentirse el frío,
todos comenzaron los preparativos para el gran viaje a un país más cálido. Pero nuestro pajarito, siempre perezo-
so, lo iba dejando todo para más adelante, seguro de que le daría tiempo a preparar el viaje. Hasta que un día,
cuando se levantó, ya no quedaba nadie.
Como todos los días, varios amigos habían tratado de despertarle, pero él había respondido medio dormido que
ya se levantaría más tarde, y había seguido descansando durante mucho tiempo. Ese día tocaba comenzar el gran
viaje, y las normas eran claras y conocidas por todos: todo debía estar preparado, porque eran miles de pájaros
y no se podía esperar a nadie. Entonces el pajarillo, que no sabría hacer sólo aquel larguísimo viaje, comprendió
que por ser tan perezoso le tocaría pasar solo aquel largo y frío invierno.
Al principio estuvo llorando muchísimo rato, pero luego pensó que igual que había hecho las cosas muy mal, tam-
bién podría hacerlas muy bien, y sin dejar tiempo a la pereza, se puso a preparar todo a conciencia para poder
aguantar solito el frío del invierno.
Primero buscó durante días el lugar más protegido del frío, y allí, entre unas rocas, construyó su nuevo nido, que
reforzó con ramas, piedras y hojas; luego trabajó sin descanso para llenarlo de frutas y bayas, de forma que no
le faltase comida para aguantar todo el invierno, y finalmente hasta creó una pequeña piscina dentro del nido
para poder almacenar agua. Y cuando vio que el nido estaba perfectamente preparado, él mismo se entrenó para
aguantar sin apenas comer ni beber agua, para poder permanecer en su nido sin salir durante todo el tiempo que
durasen las nieves más severas.
Y aunque parezca increíble, todos aquellos preparativos permitieron al pajarito sobrevivir al invierno. Eso sí, tuvo
que sufrir muchísimo y no dejó ni un día de arrepentirse por haber sido tan perezoso.
Así que, cuando al llegar la primavera sus antiguos amigos regresaron de su gran viaje, todos se alegraron sor-
prendidísimos de encontrar al pajarito vivo, y les parecía mentira que aquel pajarito holgazán y perezoso hubiera
podido preparar aquel magnífico nido y resistir él solito. Y cuando comprobaron que ya no quedaba ni un poquitín
de pereza en su pequeño cuerpo, y que se había convertido en el más previsor y trabajador de la colonia, todos
estuvieron de acuerdo en encargarle la organización del gran viaje para el siguiente año.
Y todo estuvo tan bien hecho y tan bien preparado, que hasta tuvieron tiempo para inventar un despertador espe-
cial, y ya nunca más ningún pajarito, por muy perezoso que fuera, tuvo que volver a pasar solo el invierno.
SEMANA 1 Conmigo mismo
“Copos de nieve”
Una vez tengamos los copos de nieve hechos escribiremos en ellos cosas en las que nos tenemos que fijar, esas
señales que nos llegan como al pajarito pero que a veces no hacemos caso.
Había una vez un conejo que se llamaba Serapio. Él vivía en lo más alto de una montaña con sus nietas Serafina
y Séfora. Serapio era un conejo bueno y muy respetuoso con todos los animales de la montaña y por ello lo apre-
ciaban mucho. Pero sus nietas eran diferentes: no sabían lo que era el respeto a los demás. Serapio siempre pedía
disculpas por lo que ellas hacían. Cada vez que ellas salían a pasear, Serafina se burlaba: ‘Pero mira que fea está
esa oveja. Y mira la nariz del toro’. ‘Sí, mira que feos son’, respondía Séfora delante de los otros animalitos. Y así
se la pasaban molestando a los demás, todos los días.
Un día, cansado el abuelo de la mala conducta de sus nietas (que por más que les enseñaba, no se corregían), se
le ocurrió algo para hacerlas entender y les dijo: ‘Vamos a practicar un juego en donde cada una tendrá un cua-
derno. En él escribirán la palabra “disculpas”, cada vez que le falten el respeto a alguien. Ganará la que escriba
menos esa palabra’.
‘Está bien abuelo, juguemos’, respondieron al mismo tiempo. Cuando Séfora le faltaba el respeto a alguien, Sera-
fina le recordaba el juego y hacía que escribiera en su cuaderno la palabra “disculpas” (porque así Séfora tendría
más palabras y perdería el juego). De igual forma Séfora se lo recordaba a Serafina cuando le faltaba el respeto a
alguien. Pasaron los días y hartas de escribir, las dos se pusieron a conversar: ‘¿no sería mejor que ya no le faltemos
el respeto a la gente? Así ya no sería necesario pedir disculpas’.
Llegó el momento en que Serapio tuvo que felicitar a ambas porque ya no tenían quejas de los vecinos. Les pidió
a las conejitas que borraran poco a poco todo lo escrito hasta que sus cuadernos quedaran como nuevos. Las
conejitas se sintieron muy tristes porque vieron que era imposible que las hojas del cuaderno quedaran como antes.
Se lo contaron al abuelo y él les dijo: ‘Del mismo modo queda el corazón de una persona a la que le faltamos el
respeto. Queda marcado y por más que pidamos disculpas, las huellas no se borran por completo. Por eso recuer-
den debemos respetar a los demás así como nos gustaría que nos respeten a nosotros’.
Manuel tiene un don extraordinario: puede hablar con los animales. Recibió ese regalo del cielo, al tiempo que
perdía la visión por una rara enfermedad.
Él vive con dos mascotas, a las que cuida con gran amor. Tiene un perro muy sociable y tranquilo, leal y amante
de la diversión. El otro habitante de la casa es un gato; inteligente y hablador, tierno y juguetón, y como todo gato
bastante dormilón.
Un día, Manuel escuchó a sus mascotas discutir, con unos ladridos y maullidos muy altos, era una discusión bastante
ruidosa, así que decidió poner atención.
—Él me quiere más a mí —decía el perro—, sin mi ayuda no podría cruzar las calles y evitar los obstáculos, con-
migo va a todas partes.
—Estás equivocado —contestó el gato—, a mí me ama más, conmigo pasa largas horas en el sofá.
Manuel al oírlos, y saber que su amor era la razón de la pelea les dijo:
—Por favor, paren de pelear, no discutan sin necesidad…yo los amo a los dos.
—Pero conmigo te ríes más mientras jugamos con la pelota en el jardín —dijo el perro.
—Yo te hago estar más sonriente cuando acaricias mi pelo —respondió el gato.
—Somos una familia, y en mi corazón hay lugar para los dos—habló Manuel—. Juego a la pelota contigo, porque
sé que te hace muy feliz —le dijo al perro—; y paso largo rato acariciando tu pelo porque cuando ronroneas sé
que te gusta mucho —le aclaró al gato.
El perro y el gato se sintieron tranquilos al escucharlo, él los amaba a los dos, aunque hiciera cosas diferentes con
cada uno.
- No lo olviden nunca —les dijo Manuel—, amar es hacer las cosas que al otro lo hacen feliz.
“Sillas cooperativas”
El juego consiste en colocar las sillas y cada participante se pondrá delante de su silla. El que dirige el juego tiene
que conectar la música.
En ese momento todos los participantes empiezan a dar vueltas alrededor de las sillas. Cuando se apaga la música
todo el mundo tiene que subir encima de alguna silla. Después se quita una silla y se continúa el juego.
Ahora los participantes, cuando oigan la música, tienen que dar vuelta hasta que se pare la música, entonces tienen
que subir todos encima de las sillas, no puede quedar ninguno con los pies en el suelo. El juego sigue siempre la
misma dinámica, es importante que todo el mundo suba encima de las sillas.
El juego se acaba cuando es imposible que suban todos en las sillas que quedan.
SEMANA 3 Con los demás
https://www.youtube.com/watch?v=3CoO8DVDETU
Tu cambiarás y descubrirás
Que sola, no estás, si sabes buscar
Un espíritu afín, un faro en el mar
Que al brillar te ayude a cumplir tu destino
Se llama amistad, se llama amistad
Tu cambiarás y descubrirás
Que sola no estás, si sabes buscar
Un espíritu afín, un faro en el mar
Que al brillar, te ayude a salir
Te tiende su mano, te ayude a cumplir tu destino
Se llama amistad
¡Preparados! ¡Listos!
Todo preparado para el cumple de Jesús.
Corazón y alma bien limpia,
Amor por todos los poros,
Perdonar y pedir perdón.
Dios mío acompáñame a la fiesta de Tu Hijo.
“El tiempo”
Sacar lo viejo, mirar lo que falta, invitar a los amigos…creo que lo tengo todo. ¡Ah!, me falta lo más importante,
encender una luz para que mi visita sepa que le estoy esperando.
“Invito a Jesús”
Necesitaremos cartulinas de color, rotuladores, purpurinas, pegamentos, tijeras y demás material para colorear,
pintar y decorar.
Repartiremos cartulinas para que hagan una invitación como para una fiesta, pero será para que Jesús vaya a vi-
sitarlos, en sus familias, en su vida día a día. Podrán recortarla dándole alguna forma, pintarla, y decorarla como
quieran.
Tú estás invitado, no podrás faltar Recuerdas a los que se fueron, dentro del corazón
Pues hay en nuestras vidas, mucho que dar Con amor se hace el futuro
Todo es compartir y todo es convivir Con historias y con ilusión
(¡PUES VAMOS!) Que se guarda en una canción
No estuve yo en ningún lugar tan hermoso
Te damos la bienvenida, ya somos la gran Familia Y tan apacible no hay nada que se pueda comparar
Amigos vamos haciendo, dando y recibiendo Si lo pienso creo que es un imposible, increíble.
Y todo es de todos. Lo siento tan familiar
Me enseña a como ser y amar
Te damos la bienvenida, feliz de estar en Familia
Que es nuestro festival y lo más especial Te damos la bienvenida, ya somos la gran Familia
es nuestra unión total Amigos vamos haciendo, dando y recibiendo
Y todo es de todos
Somos una pila difícil de explicar
Y con la mejor amistad lo vas a celebrar Te damos la bienvenida, feliz de estar en Familia
Y hoy es por ti, lo que mañana es por mí Que es nuestro festival y lo más especial
(¡PUES VAMOS!) Es ser amigos
Es nuestra unión total
Te damos la bienvenida, feliz de estar en Familia
Que es nuestro festival y lo más especial
Es nuestra unión total.
9 a 11 años
SEMANA 1 Conmigo mismo
“¿Dónde te buscaré?”
Cuenta la leyenda y las más antiguas historias del lugar que en este sitio hace miles de años ocurrió algo que cam-
bió el curso de la historia.
El Sol y la Luna eran muy amigos, pero nunca coincidían para verse y para no olvidarse se dejaban mensajes en
el cielo. El primero que dejó un mensaje fue el Sol. Le dejó una serie de puntos en el cielo, que unidos formaban la
figura de un oso. Un osito que buscaba a su mamá. Al osito lo llamó “Osa Menor”.
Al poco tiempo, la Luna puso otro mensaje en el cielo. El Sol fue rápido en unir los puntos: era la mamá del osito.
La llamó “Osa Mayor”.
El Sol estuvo unos días escondido por las nubes, pero cuando apareció dejó un mensaje que la Luna no supo inter-
pretar, aunque el Sol se lo explicó al cabo de los días: era un carro de hacer la compra porque no quería olvidarse
de comprar leche.
Pero cuentan, que el mensaje más bonito lo dejó Dios para ellos. Les dijo que por ser tan buenos amigos les dejaría
escritos en el cielo todos los mensajes que se habían mandado y les dijo que añadiría uno más. Les dejó en el cielo
dibujado a Jesús en la cruz para que siempre rezaran mirando al cielo.
SEMANA 1 Conmigo mismo
“Campo de minas”
Se dividen en dos grupos de manera que cada uno tendrá un campo. El campo consiste en un cuadrado con cua-
drículas que estarán delimitadas en el suelo con tiza o con cuerda.
El objetivo es que como mínimo un miembro de cada equipo consiga llegar al otro extremo de su campo con la
guía de sus compañeros con los que se comunicará a través de señas ya que no pueden hablar.
El monitor tendrá dibujado en un papel una cuadrícula de cada campo con las casillas en las que hay bombas y
las casillas que están libres de peligro y a medida que el chaval avanza por su campo le dirá si la casilla está libre
y puede continuar, o por el contrario hay una bomba y tiene que retroceder y dejar el turno al siguiente compañero
del equipo.
Los chavales de cada equipo se colocarán en orden y uno a la vez irá avanzando por el campo mientras los demás
compañeros están alerta fijándose en el camino que hace para así recordar entre todos que casillas están libres y
cuáles tiene bomba y así por medio de signos ayudar al compañero que esté jugando. En el momento en el que a
un chaval le toque una casilla bomba, deberá retroceder y será el turno del otro grupo y posteriormente empezará
el camino desde el principio otro miembro de su equipo.
Se adjunta un ejemplo sobre cómo podría ser la cuadrícula de uno de los dos equipos. Las cruces representan las
bombas y por lo tanto las casillas que no se pueden pisar, y las V representan un posible camino que pueden seguir
para conseguir su objetivo y atravesar el campo. Los movimientos solo pueden ser rectos hacia delante o hacía los
lados, nunca en diagonal.
De esta manera reflexionaremos sobre que hay que estar alerta a las señales que nos rodean para poder avanzar.
FIN
x x V x
x x V V x
x x V x
x V x
x x V x x
x V V V
V V V x x
x V x
INICIO
SEMANA 1 Conmigo mismo
No se qué encontrarás
el amor quizás te calmará.
Si llegas al fondo lo sabrás.
SEMANA 2 Con el mundo
“La tela”
Había una vez una fábrica de telas. Hacían telas de todos los colores: rojas, naranjas, amarillas, verdes... Pero
las más bonitas eran las negras.
Por la noche, cuando la fábrica cerraba, las telas se ponían a comentar e imaginar qué pasaría con ellas. Las rojas
soñaban con convertirse en alfombras lujosas por donde pisara gente importante. Las azules querían ser banderas
para señalar que la gente podía bañarse en el mar. Pero las negras no tenían claro lo que querían ser, en lo único
en lo que estaban de acuerdo era en que querían estar con buena gente.
Un día, un obrero de la fábrica cogió la pieza de tela y comenzó a partirla en grandes trozos.
Unos trozos fueron enviados hasta un convento muy antiguo, donde fueron convertidos en un par de velos para una
nueva monja y en una estola para un sacerdote recién ordenado.
Otro gran trozo fue enviado para una familia que iba a celebrar un bar mitzvahs (ceremonia de llegada a la edad
adulta en el judaísmo) con el que hicieron dos bekishes (abrigo para la ceremonia).
El último trozo de la pieza de tela negra fue convertido en una shayla (prenda islámica para la cabeza) y en un
kaftán (túnica larga) para una pareja recién casada.
Al final toda la tela sirvió para lo que querían: estar cerca de la gente. Aunque fuera gente tan diferente…¿o no lo
eran?
SEMANA 2 Con el mundo
“Reconoce al compañero”
Varios chavales tendrán los ojos tapados y en silencio cada uno de ellos deberá reconocer a uno de sus compañeros
utilizando el sentido del tacto y con las manos tocarle la cara, el pelo, las manos… o bien a través del oído
intentando reconocer a su compañero solo con la voz. de este modo los chavales aprenderán cómo todos podemos
ser muy diferentes físicamente pero es lo que nos da nuestra propia esencia y que a pesar de las diversidades,
podemos ser todos amigos.
(Estribillo)
Que sonríe y que llora por dentro
Que se fue y que hoy echas de menos
Gente que te quiere
Gente que te hiere
Gente que está sola aunque haya mucha gente
Que defiende la desigualdad
Que está enferma de imbecilidad
Que desmiente con lo que promete
Gente dominante
Gente indiferente
Mundo de injusticias
Mundo lastimado
Quien mueve los hilos quien decide
Quien maneja la verdad
Solo somos gente, gente
(Estribillo)
SEMANA 3 Con los demás
“Amar al prójimo”
“La fiesta”
Otro año más, otro cumpleaños. Siento en el ambiente que algo se está preparando. Creo que me están montando
una fiesta sorpresa. Veo que están con preparativos, con regalos, comprando abundante comida, poniendo ador-
nos y ensayando canciones. Me hace mucha ilusión. Llevo varios años en los que cada vez hay más amigos que
se olvidan de mi cumpleaños y eso que hacen fiestas. Se olvidan de lo que me gusta celebrarlo todos juntos, de
compartir momentos especiales.
Ojalá este año nadie se olvide de celebrar mi nacimiento porque llego para traer una buena noticia.
Ojalá nos dejemos de tanto egoísmo y compartamos juntos todo lo bueno que está por venir conmigo, con vuestro
amigo Jesús.
Formando dos equipos, los chavales jugarán a un “banderas” de manera que en cada equipo la bandera que
hay que coger sea un objeto que nos sea útil para construir una cuna al niño Jesús (una manta, una almohada, una
caja…).
Habrá dos campos de manera que en cuanto uno entra en el campo contrario puede ser pillado y debe regresar a
su campo. Todos los chavales tienen que llevar la pañoleta metida en el pantalón y serán pillados en el momento en
el que se la quite un compañero en el campo contrario. Se podrá jugar varias rondas en las que vaya cambiando
el objeto que hay que conseguir y así vayan consiguiendo todos los materiales para la cuna.
A los chavales explicamos que del mismo modo que podemos preparar la cuna del niño Jesús, nosotros tenemos
que preparar nuestro corazón para Él con buenas acciones.
SEMANA 3 Con los demás
(Estribillo)
Espíritu santo y fuego,
un gozo me cae del cielo
y enciendo mi candelero
con tu fuego, yo siento un fuego.
Espíritu santo y fuego,
un gozo me cae del cielo,
enciendo mi candelero
con tu fuego, con tu fuego.
Espíritu santo y fuego.
(Estribillo)
“A la luz de tu presencia”
“El corazón”
Una linda mañana, Dios andaba ocupado con sus cosas. Acababa de crear el Mundo y aún le quedaba mucho
trabajo por delante por hacer. Todavía estaba creando animales y dándoles diferentes pelajes y función. Todo tenía
que llevar un orden y no podía despistarse.
Terminó ese día agotado y pensó que ya era hora de crear al hombre. Cogió un papel y se puso a hacer pruebas
sobre lo que pondría por dentro. Debía ser una criatura que tuviera los brazos largos para poder dar abrazos ca-
lentitos y unos ojos bien grandes para que pudiera contemplar toda la creación.
Un ángel que estaba cerca se asomó a ver el boceto que Dios estaba haciendo y le surgió una duda:
- ¿Por qué has hecho el corazón tan cerrado?- le preguntó - Dijiste que querías una criatura que recibiera a tu hijo,
que fuera buena y que acogiera a los demás. Si tiene el corazón tan cerrado no podrá hacer nada de estas cosas.
- Por eso mismo he hecho el corazón cerrado, para que pueda tener todo eso dentro, pero cerrado para que no
entre el mal. Pero tiene truco, tiene una cerradura, pero está por dentro, y sólo la persona podrá abrirlo y dejar
entrar a quien quiera.
“Preparo mi corazón”
Materiales: cartulinas de color rojo, periódicos viejos, rotuladores, purpurinas, pegamentos, tijeras, y demás mate-
rial para colorear, pintar y decorar.
Repartiremos cartulinas rojas a los chavales para que recorten un corazón grande cada uno. En él deberán pegar
recortes de periódicos de noticias negativas.
Una vez hayan acabado les explicaremos que ahora es tiempo de dejar lo malo atrás, de sacarlo de nuestro cora-
zón y de llenarlos de cosas positivas y bonitas para la llegada del Jesús.
Les pondremos a su alcance todo el material y dejaremos que dejen volar su creatividad mientras escuchamos la
canción de la semana.
Brilla en mi pecho
la luz que conecta tus ojos con mi corazón.
Brilla la chispa del Claner que olvida
y perdona sin rencor.
“Las lámparas”
“El lago”
“No me busquéis este fin de semana, no estaré disponible”. Cuando hubo mandado el mensaje desde su teléfono
móvil, lo apagó y lo guardó en un bolsillo de su mochila verde. Le encantaba esa mochila, era su más fiel com-
pañera de viaje. Se puso su camiseta azul, unos pantalones cómodos y se calzó sus botas. Iba a pasar ese fin de
semana haciendo lo que más le gustaba: caminar en soledad y dormir bajo las estrellas.
Siempre que podía, cogía su mochila y se echaba al monte. Ese día comenzó su ruta, un sendero con un poco
de pendiente. Nono iba sumido en sus pensamientos, debía tomar una gran decisión y no sabía qué hacer. Paró
un poco para tomar agua. La pendiente se había pronunciado mucho y le costaba seguir. En cuanto se repuso,
continuó la marcha.
Cuando pensaba que tendría que volver a parar, el camino se tornó mucho más desahogado y al volver un recodo
se encontró con un lago que estaba rodeado de árboles.
Eligió un buen lugar para sentarse y se concentró en observar el lago. De pronto, se dio cuenta de que había
anochecido y que la luna se reflejaba en el agua. Levantó la cabeza y se puso a observar el cielo. Enseguida, se
dio cuenta de lo que tenía que escoger. Había estado tan absorto en su preocupación que no había disfrutado de
lo que le rodeaba.
Comprendió que no podía encerrarse en sí mismo, sino que lo que estaba a su alrededor estaba ahí para él. Esa
noche se durmió mirando las estrellas con una sonrisa en los labios.
“Velando”
Todos los participantes excepto uno se esconden, mientras el que queda en vela cuenta desde quince hasta cero.
Los participantes escondidos deben llegar hasta el que está en vela de dos en dos sin que éste los vea. Cuando
los vea, debe decir el nombre de los dos. Si acierta, uno de los dos que ha encontrado cambia el puesto con él y
todos vuelven a esconderse..
SEMANA 1 Conmigo mismo
(Estribillo)
Por fin lo puedo sentir
Te conozco y te reconozco que por fin
Sé lo que es vivir
Con un suspiro en el pecho
Con cosquillas por dentro
Y por fin sé por qué estoy así
No he parado de pensar
Hasta dónde soy capaz de llegar
Ya que mi vida está en tus manos y en tu boca
Me he convertido en lo que nunca imaginé
Has dividido en dos mi alma y mi ser
Porque una parte va contigo aunque a veces no lo sepas ver
(Estribillo)
“Mira señor”
“El reino”
Había una vez un reino que no tenía rey. Cada poco tiempo se presentaban varios candidatos, pero la gente del
reino no se ponía de acuerdo y nunca elegían a nadie.
Un día, alguien tuvo una idea: todo el reino sería candidato a rey. Al año siguiente se volverían a reunir para es-
coger al más adecuado.
Todas las familias se esforzaron en dar la mejor educación posible a sus hijos. Todos se ayudaban entre sí. El que
sabía usar la espada, enseñaba esgrima a los demás. El que montaba a caballo hacía demostraciones para que los
otros aprendieran. El que sabía cabuyería, enseñaba los mejores nudos. Los mayores enseñaban a los pequeños.
Los ancianos compartían sus enseñanzas con todo aquel que quisiera escucharlos.
Cuando pasó el años, todos se reunieron de nuevo. Los nervios se podían casi tocar de la tensión que había.
Al final decidieron que nadie fuera nombrado rey, ya que el clima de enseñanza que se había creado era dema-
siado bueno y no querían que se perdiera.
Desde entonces, el reino dejó de llamarse reino porque nadie reinaba. Simplemente era su hogar.
SEMANA 2 Con el mundo
“Sopa de letras”
Encuentra las palabras, con las letras sobrantes forma la frase de abajo.
G C O O N V E R O T Í O S P A
R O R S E Q U E L E S T Á R C
A E R A C S A E L L R E O A I
N N O L N D I E E L O B J S C
E I E T L É O R M S Í A D U C
R D M A K M L R A V P W I Q Q
O Z H M A Y A A C F O K M M K
N P G O Z L D Y S G V M M H B
Y W V N O N J Y P U P U C H G
Y M R T O S L I G X R G X Q S
F E R E F U F M I G W E V S H
L C E S O E C U D A S G J Q L
I F V G I M J N Y P M B X C B
M O W Y N N R J W Z Z P X W W
A W J G G I A P N R N N O F F
__ __ __ __ __ __ __ __ __ __ , __ __ __ __ __ __ __ __ __ __ __ __ __ __ __
__ __ __ __ __ __ __ __ __ __ __ __ __ __ __ __ __ __ .
Tu eres digno,
Tu eres digno,
de recibir toda la gloria.
“No permitas”
Señor, Dios todopoderoso, que nos mandas abrir camino a Cristo, el Señor,
no permitas que desfallezcamos en nuestra debilidad
los que esperamos la llegada saludable
del que viene a sanarnos de todos nuestros males.
Por nuestro Señor Jesucristo. Amén.
“El árbol”
Nunca había contemplado un árbol, pero un día, me detuve delante de uno igual a los muchos que nos rodean por
aquí y lo observé detenidamente. ¡Mirad uno!
Es de madera, coronado por muchas ramas, sin apoyos, en equilibrio sobre su tronco, delgado. Se adapta al
campo, donde pasa desapercibido, y se ofrece a cualquiera que pasa por allí.
Hoy está solo, sin nada de nadie, semiolvidado, pero tiene su encanto.
Señor, hoy el árbol me recuerda lo importante que es tener los brazos dispuestos, abiertos a cualquiera, aunque no
siempre hagan falta, aunque a veces se olviden de uno.
Estar ahí, dispuesto al que llega; sin un gran apoyo, sólo en un tronco. Estar siempre ahí, en tu sitio, firme, tal como
eres. Estar, ser...
Hoy, Señor, deseo pedirte que, de vez en cuando, me recuerdes el modelo de mi amigo el árbol: que aprenda a
dar lo que soy, poco o mucho, que aprenda a estar siempre ahí, dispuesto para quien lo necesite, que ame mi ser.
Y, Señor, que sepa aceptar con paz mi propia soledad, el hecho de que, a veces, la gente que quiero, en vez de
venir a sentarse debajo de mis ramas, prefieran la compañía de otro árbol.
“Yo te envío”
Los participantes se dividen en cuatro grupos: leprosos, ciegos, sordos y mensajeros. Todos se reparten por el espa-
cio asignado. La persona que dirige el juego cuenta hasta tres y todos (excepto los mensajeros) deben llegar a un
punto determinado. Si les tocan antes de llegar, deben quedar quietos (los ciegos tapándose los ojos, los leprosos
tocándose los brazos y los sordos tapándose las orejas). Los mensajeros para liberarlos deben llegar hasta ellos,
tocarles los hombros y decirles: “Yo te envío, prepara tu camino”.
SEMANA 3 Con los demás
Oh oh oh oh oh
Somos tan distintos e iguales
Oh oh oh oh oh
Somos el que siente y el que no está
Oh oh oh oh oh
Somos tan distintos e iguales
Oh oh oh oh oh
Todos somos uno con los demás
La piedra y el río, el cielo, la flor
Todos somos uno con los demás
El lobo, el cordero, y el mismo Dios
Todos somos uno
(Estribillo)
Oh oh oh oh oh
Somos tan distintos e iguales
Oh oh oh oh oh
Somos el que siente y el que no está
Oh oh oh oh oh
Somos tan distintos e iguales
Oh oh oh oh oh
Todos somos uno con los demás (x5)
“Prepáranos”
“El cumpleaños”
Me hace mucha ilusión que se haya acordado de mí. Hace mucho que no hablamos, hemos perdido prácticamente
todo contacto. Nos conocemos desde siempre, no recuerdo mi vida sin él cerca. Siempre ha estado, pero me fui
alejando. Dejé de escribirle y de hablarle para contarle mis penas y pasé una época centrado en mis cosas, sin
pensar en él. Cuando he recibido la invitación, me he puesto a recordar momentos juntos. Lo bien que estábamos.
Jesús vuelve a nacer, a nacer para morir por nosotros, por mí. Ya no te voy a abandonar, me quedo contigo.
“La carta”
Individualmente deben escribir una carta para una persona de su edad que vive muy lejos y que no sabe lo que
es el Adviento. Tiene que incluir las palabras: esperanza, alegría, Jesús, domingo, María. Cuando acaben se leen
todas en voz alta y se elige la que más les guste. Todos la copian para difundirla todo lo que puedan.
“Soy un trasto”
Señor:
Soy un trasto, pero te quiero;
te quiero terriblemente, locamente,
que es la única manera que tengo yo de amar,
porque ¡sólo soy un payaso!
Había una vez un leñador que se presentó a trabajar en un aserradero. El sueldo era bueno y las condiciones de
trabajo mejores aún; por lo tanto, el leñador se decidió practicar toda su experiencia.
El primer día al presentarse al capataz, éste le dio un hacha y le designó una zona de trabajo. El hombre entusias-
mado salió al bosque y en un solo día cortó dieciocho árboles.
-Te felicito. - le dijo el capataz- Sigue así.
Animado por las palabras del capataz, decidió mejorar su propia marca, de tal modo que esa noche se fue a
descansar bien temprano.
Por la mañana se levantó antes que nadie y se fue al bosque. A pesar de todo el empeño, no consiguió cortar más
que quince árboles.
Triste por el poco rendimiento, pensó que tal vez debería descansar más tiempo así que esa noche decidió acos-
tarse con la puesta del sol. Al amanecer se levantó decidido a superar su marca de 18 árboles. Sin embargo, ese
día sólo corto diez.
SEMANA 1 Conmigo mismo
Al día siguiente fueron siete, luego cinco, hasta que al fin de esa primera semana de trabajo sólo cortó dos. No
podía entender que le sucedía ya que físicamente se encontraba perfectamente, como el primer día.
Cansado y por respeto a quienes le habían ofrecido el trabajo, decidió presentar su renuncia, por lo que se dirigió
al capataz al que le dijo:
-Señor, no sé qué me pasa, ni tampoco entiendo por qué he dejado de rendir en mi trabajo.
Siguiendo los consejos del capataz, el leñador, entre árbol y árbol, empezó a tomarse su tiempo para afilar el
hacha; de esa manera pudo duplicar la tala de árboles.
No hace falta que seamos leñadores para darnos cuenta de la buena enseñanza que nos deja esta historia.
A nosotros nos ocurre lo mismo, estamos tan ocupados, corriendo de un lado para otro, que no tenemos tiempo
para las cosas verdaderamente importantes de la vida. Y lo peor es que si nos preguntaran a dónde vamos, no
sabríamos que responder; aunque de todas formas seguiríamos estando apurados.
Llegamos a fin del día muy cansados y si hiciéramos un balance de nuestras actividades nos daríamos cuenta de
que apenas hicimos nada de lo que teníamos que hacer.
Vivimos por impulsos, sin parar, sin pensar, sin programar. Nuestra mente se bloquea, comenzamos a padecer es-
trés, fatiga crónica, enfermedades de todo tipo, pero seguimos adelante sin pensar que quizás deberíamos hacer
un alto en el camino para reconsiderar por qué hacemos lo que hacemos.
Este juego nos puede ayudar a analizar el comportamiento comunicativo de los participantes y tomar medidas al
respecto.
Pensad qué compañeros del grupo querríais que interviniesen más hablando en el grupo y quiénes menos de lo que
habitualmente lo hacen, y qué significaría esto para vosotros.
Uno de vosotros comenzará a decir a otro, por ejemplo: «Luisa, querría que tú hablases un poco menos. Comienzas
a hablar y no paras. Al fin yo me duermo». La persona interpelada responderá siempre con la misma frase. Dirá:
«Gracias por decírmelo».
Siguiendo con nuestro ejemplo, Luisa buscará a otro a quien dirigir la palabra y le dirá quizá: «Carlos me gustaría
que tú hablases más. Me parece que tú tienes ideas muy buenas, pero que no las dices en el grupo».
Procurad que el juego se desarrolle así por un tiempo. Más tarde podremos tomar posición con relación a cada
declaración...
(Interrumpid el juego a los primeros signos de fatiga y ofreced a los que no han tenido ocasión de intervenir la
posibilidad de hacerlo.)
¿Qué me han dicho a mí? ¿Cómo he reaccionado? ¿He encontrado durante este experimento suficiente
atención? ¿Se ha dirigido también al animador algún feed-back? ¿Cómo se puede mejorar el nivel de participación
de todos? ¿Cómo me siento yo ahora?
SEMANA 1 Conmigo mismo
Una serpiente había mordido a tantos habitantes de la aldea que eran muy pocos los que se atrevían a aventurarse
en los campos. Pero era tal la santidad del Maestro que se corrió la noticia de que había domesticado a la serpiente
y la había convencido de que practicara la disciplina de la no violencia.
Al poco tiempo, los habitantes de la aldea habían descubierto que la serpiente se había hecho inofensiva. De modo
que se dedicaban a tirarle piedras y a arrastrarla de un lado a otro agarrándola por la cola.
La pobre y apaleada serpiente se arrastró una noche hasta la casa del Maestro para quejarse. El Maestro le dijo:
– Amiga mía, has dejado de atemorizar a la gente y eso no es bueno.
– ¡Pero si fuiste tú quien me enseño a practicar la disciplina de la no violencia!
– Yo te dije que dejaras de hacer daño, no de silbar.
“La naranja”
Esta dinámica consiste en sacar del grupo a una pareja, o varias, tantas como veces y reacciones quieran lograrse,
y dejarlos fuera para que no escuchen las explicaciones al grupo que será el gran observador para luego poder
reflexionar sobre lo que ocurre, cómo se afronta el conflicto y cómo se trata de solucionar.
Cuando entra la primera pareja (si se han elegido más, las demás quedan fuera, pues la idea es que no se enteren
de qué va la historia) se les reparte a cada uno un folio para que lo lean, colocados uno frente a otro y en el centro,
en una silla o mesa, una naranja.
En uno de los folios se leerá: “debes hacerte con la cáscara de la naranja” y en el otro: “debes hacerte con la
pulpa de la naranja”. Una vez que han leído los papeles se esperan las reacciones de cada uno.
SEMANA 2 Con el mundo
Al grupo se les ha explicado anteriormente de qué va la historia y conocen lo que hay en cada papel, cómo el texto
es muy similar pero no es igual, sin embargo la pareja no lo sabe.
Se trata de que ambos requieren urgentemente hacerse uno con la piel y otro con la pulpa de la naranja, pero no
son conscientes puesto que no saben que el papel del otro es diferente y lo que intuyen es que ambos quieren lo
mismo. Ahí está el conflicto y lo que hay que observar es precisamente cómo lo resuelven, si hay pelea, tirones, si
se paran a pensar o no, si dialogan o tratan de buscar algún tipo de acuerdo…
Puede repetirse con varias parejas para ver cómo reaccionan personas distintas ante la misma situación. (Y el tema
también puede ser acomodado a lo que interese trabajar, por ejemplo que se ha descubierto que es el remedio
milagroso para aprobar, ser rico…)
Al final se trata de que todos en grupo reflexionen. Los observadores de lo que han visto y cómo han visto a
las parejas y éstas cómo se han sentido y qué han vivido conociendo sólo una parte de la historia.
También sobre las formas que han usado, si han sido las mejores, cuáles podrían serlo, dificultades que hay para
ello, etc.
También sobre el tema que se tocaba, relevancia o trascendencia de ese tema para llegar a tales medios, qué
estaba en juego, ¿vale más una persona que otra?
Viva la vida
que viaja en un suspiro
que escribe amor
con tinta de latido
que es todo si te miro
Vive la vida
SEMANA 3 Con los demás
“Vivir en mi corazón”
Cierto día, un gran sabio religioso le pidió a Dios que le permitiera ver como era el Cielo y el Infierno para com-
partir su experiencia con los demás hombres.
El sabio de inmediato se sumergió en sueños y mediante el poder de Dios su alma viajó a los diferentes destinos.
Dios decidió mostrarle primero el infierno.
Era una gran mansión, cuya única habitación era un largo e infinito comedor. El comedor era tan amplio como una
autopista y al frente de cada comensal estaban servidos los mejores y más variados platillos y manjares existentes.
SEMANA 3 Con los demás
El sabio observó detenidamente sus caras y notó que estaban enfermos, y que tenían hambre ya que sus cubiertos
eran tan largos como remos, y por más que intentaran estirar sus brazos no alcanzaban a alimentarse. El sabio
simplemente observó detenidamente y en silencio. Imaginaba que el cielo sería totalmente diferente.
Después de observar unos segundos más, Dios decidió mostrarle al sabio el Cielo. El sabio comenzó a mover sus
manos mientras ascendía en ese lento trance. Cuál sería el asombro de ver la misma mansión, y entrar en ella. La
única habitación era un gran comedor con las mismas dimensiones y características del infierno. Estaba servida con
los mismos platillos ostentosos. Sabía que algo diferente tenía que ocurrir.
Los comensales, a pesar de tener cucharas tan largas como remos se veían saludables, llenos de vigor y felices. El
sabio se preguntó a sí mismo: “¿Pero cómo están tan felices si ellos por sí mismos no pueden aliment... ¡Ahhhh, es
eso!”. Y observó que cada comensal alimentaba al que estaba en frente.
Recordemos que en nuestra vida Dios nos da la oportunidad de escoger entre cielo e Infierno. Lo que no sabemos
es que nuestra vida la volvemos cielo o infierno dependiendo de nuestra buena convivencia orientada hacia el
bienestar de todos.
“Tú eres”
Imaginad que una nueva religión se difunde por el país. La religión ha creado un rito en el que nosotros podremos
tomar parte.
El ritual originalmente se desarrolla en el seno de una familia de este modo: cada familia se reúne una tarde a la
semana en forma de círculo, como ahora estamos nosotros. El padre mira alrededor, elige un miembro de la familia
y dice, por ejemplo: «Esteban, tú eres Esteban y no padre». Esteban mira a su padre y dice: «Sí, padre, yo soy
Esteban y no padre». Ahora toca a Esteban proseguir con el rito.
El rito religioso prosigue así hasta la mañana, nosotros sólo lo haremos durar un cuarto de hora. Podéis elegir a
cualquiera y, si queréis, podéis elegir varias veces al mismo participante, pero podéis sólo y exclusivamente usar
esa frase ritual.
Podéis introducir variantes cambiando el tono y la modulación de la voz, usando gestos, cambiando la velocidad...
(El mismo animador inicia el rito. Oportunamente lo interrumpe y da oportunidad a los que han intervenido poco o
no lo han hecho nunca, para que digan ellos la frase ritual.)
(Estribillo)
No quiero seguir jugando (oh)
A que sean mis amigos
Quienes decidan que hago
La verdad me estoy ahogando (oh)
Al tragarme las palabras
Y no decir que te extraño
Y no decir que te amo
(Estribillo)
(Estribillo)
SEMANA 4 Con Dios
“Cruzando el río”
Un anciano maestro zen y dos discípulos andaban en paz y silencio por un largo camino. Hacia el mediodía lle-
garon a un río y vieron a una chica muy guapa sentada tranquilamente con los pies puestos en el agua. La chica
contemplaba receptiva y seductora a los tres caminantes.
Los dos discípulos empezaron a mostrarse nerviosos ante tanta belleza. Los dos quedaron embelesados por el atrac-
tivo radiante del cuerpo de la chica y por la brillantez de su mirada. Poco a poco se fueron acercando, dejando
al maestro en un segundo plano.
Los dos muchachos se miraron y dirigieron un gesto interrogando al maestro que observaba lo que estaba pasando.
El maestro lanzó una mirada profunda a cada uno de ellos sin decir nada. Después de un largo y tenso minuto
de dudas, uno de los discípulos avanzó, y cogiendo a la mujer en brazos, la ayudó a cruzar el río entre sonrisas,
caricias y mucha complicidad.
Una vez llegaron al otro lado del río se dieron un beso tierno y se despidieron sin dejar de mirarse. El joven se dio
media vuelta y continuó el camino con el otro discípulo y el maestro.
El discípulo que se había quedado junto al maestro no dejaba de lanzar interrogadoras miradas al silencioso e
impasible anciano que solo observaba. Pasaban las horas mientras avanzaban silenciosos por las montañas y
valles. El discípulo que no había cruzado el río junto a la muchacha, realmente lo estaba pasando muy mal. Pero
no decía nada.
Por la noche, cuando llegaron a casa, sus movimientos delataban su estado interno: se quemaba con el fuego que
encendía, se le caía el vaso de agua que sostenía entre sus manos, tropezaba con la raíz de un árbol del jardín...
Su mirada siempre encontraba el rostro impasible y ecuánime del anciano, que lo observaba sin emitir juicio ni
palabra.
SEMANA 4 Con Dios
Tres días después, la tensión llegó a ser tan dura, que el chico se dirigió hacia el maestro y le dijo con rabia:
-¿Por qué no le has dicho nada a mi hermano, que rompiendo las reglas de la sobriedad, ha encendido el fuego
del erotismo con aquella chica del río? ¡¿Por qué?! ¡¿Por qué no le has dicho nada?!... ¡Y no me digas que la
respuesta está en mi interior porque ya no puedo escuchar ni ver nada con claridad!¡Necesito entender! Dame una
respuesta, por favor.
El anciano, dedicándole una mirada integral de rigor y benevolencia, le respondió con serenidad y contundencia:
-Tu hermano ha tomada la mano de aquella mujer a un lado del río, y la ha soltado cuando ha llegado al otro lado.
Tú has tomado la mano de aquella mujer a un lado del río y aún no la has soltado.
“Mis sentimientos”
Querría descubrir cómo se encuentra ahora cada uno de vosotros. Yo mismo noto que la animación de este grupo
me causa cierta tensión. Seguid estas instrucciones: sin hablad entre vosotros, tomad una actitud corporal, dentro
de la sala, que exprese cómo os sentís en este momento con relación al grupo.
Si, por ejemplo, con relación a nuestra actividad os sentís «como en una fiesta» os colocáis en el centro de la sala;
si tenéis la sensación de que preferiríais estar fuera, poneos junto a una ventana o junto a la puerta; si os sentís ador-
milados, tumbaos en el suelo; si os sentís molestos con alguno, podéis dirigiros a él y expresarle vuestro sentimiento,
sólo con gestos y sin tocarlo. Escenificad en silencio, con el lenguaje del cuerpo, lo que ahora sentís...
Ahora tomad conciencia de los sentimientos que habéis expresado. Mirad alrededor y ved qué sentimientos expre-
san los otros...
Te vuelves parte de mi ser en mis palabras Porque este amor no tiene tiempos ni fronteras
Estás aquí tocando el centro de mi alma Porque este amor va más allá de mi existencia
Como un eclipse sin final de sol y luna
Como lo eterno del amor en una alianza Te voy a amar, y me amarás
Podría hacer que el mar se junte con el cielo Te amo sin principio ni final
Para lograr la inmensidad que hay en el vuelo Y es nuestro gran amor
Que me regala tu mirada y tu desvelo Mi ángel de la eternidad
Bajo la luna cuando danzas en mis sueños Te voy a amar, y me amarás
Te amo y es mi única verdad
Te voy a amar, y me amarás Y es nuestro gran amor
Te amo sin principio ni final Lo que nunca morirá
Y es nuestro gran amor
Mi ángel de la eternidad Te voy a amar y me amarás
Te voy a amar y me amarás Te amo y es mi única verdad
Te amo y es mi única verdad Y es nuestro gran amor
Y es nuestro gran amor Lo que nunca morirá
Lo que nunca morirá
“Quiero oír”
Señor Jesús,
Tú no estás esperando un momento de debilidad para llamarme,
al contrario, creo que me llamas en mis mejores momentos.
Dame capacidad para escuchar tu llamada en cada ocasión
y poder encontrar mi camino hacia ti.
Hazme entender lo que quieres que haga,
saber qué me estas pidiendo sin importarme por qué o para qué,
y saber continuar con entusiasmo y confianza ese camino hacia ti.
La Iglesia, en este momento de grandes cambios históricos, está llamada a ofrecer con mayor intensidad los signos
de la presencia y de la cercanía de Dios.
Éste no es un tiempo para estar distraídos, sino al contrario para permanecer alerta y despertar en nosotros la ca-
pacidad de ver lo esencial. Es el tiempo para que la Iglesia redescubra el sentido de la misión que el Señor le ha
confiado: ser signo e instrumento de la misericordia del Padre.
Por eso hay que mantener vivo el deseo de saber descubrir los muchos signos de la ternura que Dios ofrece al
mundo entero y sobre todo a cuantos sufren, se encuentran solos y abandonados, y también sin esperanza de ser
perdonados y sentirse amados por el Padre.
En nuestras vidas hay “sorpresas” que en realidad no lo son tanto. No debería sorprendernos que llegue así
la cuenta mensual del teléfono, si hemos estado haciendo largas llamadas al exterior. Para quien se dedica a los
estudios y no se ha dedicado responsablemente a ellos, es lógico que al llegar al examen “le sorprenda” lo difícil
que es. ¡Era de esperar! Nosotros mismos preparamos y fraguamos estas sorpresas, que pueden resultar desagra-
dables o negativas.
Pero sucede lo mismo en sentido positivo. Quien cumple su trabajo con profesionalidad, es emprendedor y tiene
iniciativa, está “preparándose” una buena sorpresa, que puede ser un ascenso de puesto, más prestaciones, etc.
De nosotros depende, entonces, que muchas situaciones del futuro sean buenas o malas.
Por eso, el Señor nos recomienda vigilar y orar; estar activos, construyendo nuestras vidas. Vigilar y orar para des-
cubrir si estamos aprovechando al máximo el tiempo presente, ¡no vaya a ser que nos estemos preparando una
sorpresa desagradable para el futuro!
SEMANA 1 Conmigo mismo
“Mis sorpresas”
Cada joven reflexiona durante unos 20 minutos (o lo que se vea adecuado según las circunstancias) e intenta
descubrir sorpresas, negativas y positivas, que haya encontrado en los últimos días. A continuación analiza sus
actividades actuales y su actitud hacia ellas e intenta descubrir, qué señales pueden ir apareciendo, y si conllevan
sorpresas negativas o positivas.
¿Estando atento a las señales y signos que la vida me presenta, puedo conducir mi camino hacia el estilo de
vida que me propone Dios?
Señor Dios, te agradecemos la sabiduría que nos trasmite tu ejemplo de amor universal.
Danos el coraje de abrir el corazón y el espíritu a nuestro prójimo
sin mirar su raza, su color o su religión,
pues sabemos que toda la humanidad es hija tuya.
Concédenos la gracia de superar las barreras de la indiferencia,
de los prejuicios y del odio, para construir la civilización de tu amor.
Hola, me llamo Airam y soy un chico de las Islas Canarias. Supongo que sabes dónde estamos, en el Océano
Atlántico, muy cerca de África.
El otro día llegó a mi colegio un chico del Sáhara, que se llama Abdel y que ha venido a estudiar. Se está
quedando con una familia canaria que le ha acogido en su casa. Abdel nos estuvo contando cómo es su vida en
el Sáhara, y es muy diferente a la nuestra aquí. Me quedé muy sorprendido de todo lo que nos contó y no pude
dejar de pensar en ello todo el día.
Cuando llegué a casa se lo conté a mi familia, y mi abuelo me hizo muchas preguntas. ¿Sabéis por qué? Pues
porque hace muchos años él se fue al Sahara a vivir.
- ¿Y por qué te fuiste allí, abuelo? – Le pregunté.
Ahora ya no es así, pero entonces el Sáhara pertenecía a España. Como el Sáhara era muy rico en minerales que
había bajo la tierra, había empresas españolas que lo sacaban para llevárselos a España. Yo trabajaba en una
de esas empresas.
Mientras trabajé allí conocí a muchas personas saharauis, que trabajaban conmigo. Tengo muchos amigos y
amigas de aquella época, pero ya no viven en el lugar en que yo viví. Cuando España se fue del Sáhara tuvieron
que huir por la guerra, y ahora viven en medio del desierto muy lejos de su país. Tu nuevo compañero Abdel debe
ser hijo o nieto de una de esas personas que tuvieron que dejar su casa.
En aquel momento yo me volví a Canarias y empecé a trabajar en otra cosa. Y es curioso porque ahora tengo
compañeros de trabajo que vienen del Sáhara y de otros países a trabajar a Canarias. Al igual que yo hace
muchos años, quieren mejorar sus condiciones de vida. ¡Y qué bien que puedan hacerlo aquí!”
Y así fue como mi abuelo me contó su historia. Yo no sabía que también en Canarias, y en toda España, muchas
personas habían tenido que ir a vivir a otro país, porque aquí también había mucha pobreza. ¡Cómo ha cambiado
todo en tan poquito tiempo!
Localiza personas de otras culturas/religiones de tu entorno y conversa con ellos encontrando puntos en común
y diferencias. A continuación, entre todos los participantes se hace un mural con los aspectos que más les hayan
llamado la atención y se les encuentra un sentido positivo.
Era la noche de Navidad y en todas las casas se disponían las familias para celebrar la Nochebuena. De pronto,
en el silencio de la noche, se oyó un fuerte ruido en la calle. Algunas personas se asomaron con miedo a sus ven-
tanas y vieron a un grupo de hombres encapuchados que habían tirado varios adoquines contra el escaparate de
un bazar y pintaban con una brocha en la pared: «¡Fuera extranjeros!»… «España para los españoles»… El bazar
era propiedad de un inmigrante marroquí, que se había instalado en el barrio siete años atrás y vivía en un piso
cercano con su mujer y tres hijos que estudiaban en el colegio allí mismo.
La gente, muy asustada, corrió las cortinas o cerró sus ventanas. Al poco rato, siguieron con sus preparativos de la
cena de Navidad. Nadie se atrevió a llamar a la policía. Los asaltantes se marcharon tan tranquilos y con grandes
risotadas.
Al poco rato, dentro de la tienda se oyeron algunas voces: “¡Vámonos a nuestra tierra!”... decía una. “Pero, ¿te has
vuelto loco’?¿Cómo nos vamos a ir?...contestaba otro. “¿Es que no te das cuenta que aquí no nos quieren?...¡Vá-
monos ahora mismo!”
Y la tienda empezó a bullir como si fuese un hormiguero. El café se marchó enseguida para Colombia y Brasil, de
donde habían venido hace muchísimos años. El té cogió un vuelo chárter para la India, Camerún y Ruanda. Los
collares de diamantes sacaron vuelo para Sudáfrica, Sierra Leona y el Congo. Los anillos y otras prendas de oro se
fueron muy irritados también a Sudáfrica. Las telas de algodón prepararon su pasaporte para Egipto y las de seda
para China. Toda la ropa vaquera se largó a Estados Unidos.
La carne, muy enojada, hizo sus maletas para Argentina y las bananas para Guatemala, Colombia y Nicaragua.
El maíz y las patatas se repartieron por todos los países de Latinoamérica, donde habían nacido sus tatarabuelos.
El cobre se fue a Chile y el níquel a Nigeria… Y así, poco a poco, cada cosa se marchó a su país de origen. El
bazar se iba quedando casi vacío.
La gente del barrio volvió a asomarse a sus ventanas al sentir tanto movimiento en la calle de extranjeros que se lar-
gaban tan enfadados. Se reían de ellos y se encogían de hombros diciendo: «¡Bueno, que se vayan! Aquí tenemos
de sobra y nuestras fábricas producen de todo»…
En ese mismo momento, el fuego de sus cocinas se apagó: la comida se estropeó y sus hornos dejaron crudo el
pavo, pues el gas se marchó volando a Argelia. Así que tuvieron que pedir urgentemente en todos los hogares una
tele-pizza, pero les contestaron que el servicio había quebrado: ¡todas las pizzas se habían ido a Italia sin avisar!
Dispuestas a no quedarse sin la cena navideña, muchas familias cogieron sus coches para ir a algún restaurante
que quedase abierto, pero… ¡no había gasolina en sus depósitos ni en las estaciones de servicio!… El petróleo
se fue a Venezuela y al Golfo Pérsico. Además, los coches habían quedado hechos una birria: el caucho de las
ruedas también se había ido a su país y las carrocerías parecían de chicle, pues el aluminio, el hierro, el plástico,
etc. ya no estaban tampoco.
SEMANA 3 Con los demás
¡Vaya Navidad!… Casi desesperados, con mucha hambre y aburridos, unos conectaron el ordenador para pasar
el tiempo con un video-juego; otros marcaron mensajes en sus teléfonos móviles. Pero tampoco pudieron hacerlo:
nadie sabía que tales mecanismos funcionan con un mineral llamado coltán, que fue el primero en irse al Congo,
de donde lo habían traído recientemente. Además, estos utensilios tan modernos ya habían reservado billete para
Japón, Taiwán y Tailandia.
«¡Bueno, no pasa nada! Encendamos la chimenea de leña y cantemos «Noche de Paz»… se dijeron unos a otros
para animarse. Mas ni siquiera eso pudieron cantar: el villancico había regresado a Austria a vivir en la casa de
su compositor.
Entonces, aquella gente de aquel barrio miró con lágrimas de arrepentimiento la pintada en la pared del bazar: «
¡Fuera extranjeros!»… y pensaron que no debieron haber permitido a aquellos brutos hacer tal barbaridad.
Cuando los prejuicios se instalan en el imaginario social, difícilmente se pueden erradicar. Eso es lo que
está sucediendo por desgracia en nuestro país con respecto a los inmigrantes: mucha gente los hace culpables
de casi todo lo malo que pasa aquí. Son personas que casi siempre comienzan sus argumentos diciendo: «Yo no
soy racista, pero es que…». Y comienzan a lanzar un rosario de «peros» que sólo son estereotipos y frases hechas
que repiten sin contrastar con la realidad y sin el sentido común más elemental. También hay dirigentes políticos y
del mismo Gobierno y escritores de reconocido nombre que repiten los mismos prejuicios, aunque de una manera
más elaborada y con una clara intencionalidad contra la inmigración. Culpabilizar y criminalizar a los extranjeros
pobres (les llaman «los ilegales») está en su discurso frecuentemente. Grave riesgo ese de hacer política con la
inmigración en lugar de hacer una política de inmigración justa, solidaria y acorde con los Derechos Humanos de
los que tanto nos vanagloriamos. ¿Ves a Jesús en las personas inmigrantes?
Hay que buscar algún testimonio (real, en Internet, en prensa…) de cristianos que viven en situaciones de guerra o
con grandes dificultades de algún tipo e intentar descubrir hasta qué punto son capaces de ver a Jesús en el rostro
enemigo, cómo lo hacen, el esfuerzo que supone y la ayuda con la que cuentan (oración, diálogo, empatía…)
A continuación, intentar extrapolar lo escuchado a alguna situación personal y ver si podemos hacer algo para
facilitar el camino a “nuestros enemigos”, para ayudarles a ser felices.
SEMANA 3 Con los demás
“Jesús Niño”
Jesús Niño, que has querido encarnarte en nuestra propia vida y asumir nuestra misma condición,
ayúdanos a vivir el profundo misterio de tu nacimiento en nuestro corazón.
Jesús Niño, que con tu llegada nazca el deseo de ser hombres y mujeres de paz
para predicar con nuestras vidas,
que tu venida al mundo ha logrado convertir nuestros corazones de piedra en corazones de carne.
El cuchillo Cuchillito estaba cansado de quedarse siempre en el cajón. Era uno de los más antiguos de la casa y los
primeros años se había sentido muy útil. ¿Para qué tenía que existir un cuchillo? Para ayudar a los humanos, para
que puedan alimentarse, para que no tengan problemas a la hora de comer. Para él era un orgullo que llegará
el siguiente día por la mañana y ser el seleccionado para cortar las tostadas de pan, o para partir la carne al
mediodía.
Además, había mucha competitividad entre todos los cuchillos y cada vez que venía alguno nuevo al cajón de los
cubiertos parecía que ya era el mejor de los cuchillos. Cuchillito no se sentí bien, porque había perdido un poco
de sus puntas, de su filo y notaba que sus dueños ya no lo escogían tanto.
-¡Qué horrible es que pase el tiempo! -se lamentaba Cuchillito-. Yo quiero ser útil, que me usen y me tengan en
cuenta.
o un fantástico queso fundido, para partir un delicado pescado, para ayudar al tenedor como apoyo….
Cuchillito estaba muy contento, pues… ¡se sentía útil! Entendió que a veces no podemos seguir haciendo lo mismo
y que debemos de reciclarnos.
Cada año, tenemos la Navidad, la Luz de la Paz de Belén, como oportunidad de cambio, de “prepararnos”
para el nacimiento de Jesús en cada uno de nosotros, para ser mejores, para reciclarnos. Todavía te queda una
semana, ¿cómo llevas esa preparación?
“Mi corazón”
Con el texto de la oración como referencia, reflexionar, primero individualmente y luego en grupo, qué actitudes,
valores… quiero llenar mi corazón y de cuáles quiero vaciarlos. Sustituye los nombres de las venas y arterias, según
sean de entrada o salida de la sangre, como indican las flechas y según quiera yo, echarlos o acogerlos en mi
corazón.
SEMANA 4 Con Dios
Tú disparaste primero
Yo me hice la tonta y te hizo reír
Yo me saqué de la manga
Aquel viejo truco por sobrevivir
Tú me rozaste la cara
Soltaste un “te quiero” y me quise morir
Lo jugué todo a una carta
Bendito destino me dijo que sí
Me lo dijiste al oído
“Yo salto contigo, yo muero por ti”
Y hoy te lo digo a los gritos
Que valió la pena llegar hasta aquí