En el proceso penal la prueba está dirigida a lograr la comprobación de la
comisión de un hecho punible, con todas las circunstancias que puedan influir en
su calificación y para identificar a los autores y demás participantes del hecho.
El fundamento jurídico se vincula al principio de la licitud de la prueba, el cual es
un requisito intrínseco de la actividad probatoria y consiste en que sólo son
admisibles como medios de prueba aquellos cuya obtención se haya producido
conforme a las reglas de la legislación procesal y de los convenios internacionales
en materia de derechos humanos.
La proposición de la prueba por parte del Ministerio Público, tiene oportunidades
bien especificadas en la ley: en la acusación deberá ofrecer los medios de prueba
con indicación de su pertinencia y necesidad, es decir, para que finalice la fase
preparatoria con una acusación bien sustentada.
Luego, se tienen hasta cinco días antes del vencimiento de la fecha de la
audiencia preliminar, se pueden ofrecer nuevas pruebas de las cuales haya tenido
conocimiento con posterioridad a la presentación de la acusación.
Así mismo, durante la etapa de preparación del debate, cuando se tenga
conocimiento de pruebas con posterioridad a la audiencia preliminar y en los en
los casos de ampliación de la acusación, se pueden ofrecer nuevas pruebas,
relacionadas con los nuevos hechos y finalmente se pueden presentar las pruebas
en la celebración del debate, cuando surjan hechos o circunstancias nuevas que
requieran su esclarecimiento, se podrá solicitar la práctica de pruebas.
La prueba nueva, es la solicitada de oficio por el Tribunal o la requiere cualquiera
de las partes, debido a que en el desarrollo del debate se suscitó hechos o
circunstancias nuevas que requirieron ser probadas, como lo estipula el artículo
342 COPP.
También, se tiene el instituto de la prueba complementaria, según el artículo 326
COPP, que son aquellas donde las partes pueden promover pruebas en el debate
oral y público, pero sólo aquellas que no fueron promovidas oportunamente por las
partes, por desconocer su existencia para el momento de la celebración de la
audiencia preliminar.
La valoración o apreciación de la prueba en el proceso penal es el momento
culminante y decisivo de la actividad probatoria, consistente en aquella operación
mental que tiene por fin conocer el mérito o valor de convicción que puede
deducirse de su contenido.
En efecto, mediante la misma se trata de determinar la eficacia o influencia que los
datos o elementos probatorios aportados al proceso, mediante los oportunos
medios de prueba, tendrán en la formación de la convicción de juzgador.
En consecuencia, la valoración de la prueba determina el resultado que se infiere
de la práctica de un determinado medio de prueba, es decir, el grado de
convicción o persuasión de la prueba practicada, que puede ser positivo, en cuyo
caso se habrá logrado el fin de la prueba (la convicción judicial), o negativo, al no
alcanzarse dicho fin.
Por tanto, se constituye en una actividad intelectual que corresponde realizar
exclusivamente al órgano jurisdiccional, sin perjuicio de que las partes, durante las
sesiones del juicio oral, dediquen gran parte de sus informes orales, a examinar,
analizar y, en definitiva, a valorar la prueba practicada.
La jurisprudencia nos señala en la sentencia Nro.232, de fecha 16/06/16, Sala de
Casación Penal del TSJ, la atención que debe proporcionársele al uso correcto de
los términos jurídicos, por ejemplo, en la citada sentencia la Corte de Apelaciones
cometió una errónea interpretación del artículo 326 del Código Orgánico Procesal
Penal al llamar prueba complementaria a un Peritaje Psiquiátrico Forense, que no
se enmarcaba a lo que se denomina como prueba complementaria, porque la
misma fue realizado con anterioridad a la audiencia preliminar y para la fecha de
celebración de la misma ya se conocía su resultado. Es así como el Ministerio
Público en fase de investigación solicitó la evaluación psiquiátrica, la cual fue
recibido en Fiscalía 01/10/2014 y consignado ante el Tribunal el 10/10/2014,
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siendo la fecha de la audiencia preliminar 29/10/2014.
Ante lo sucedido, considero que el art. 334 del COPP, referido a la ampliación de
la acusación, pudo aplicarse, de haber presentado la representación fiscal la
evaluación psiquiátrica al momento de la audiencia preliminar, más sin embargo
no se debe considerar una nueva prueba que solo aplica cuando surgen hechos
nuevos durante el debate, lo que implica, que se deben señalar esas nuevas
circunstancias que ameriten traer nuevas Pruebas, no siendo el caso que nos
ocupa, conforme al art. 342 del COPP.
En las consideraciones para decidir que asume la Sala de Casación Penal
considera que ciertamente la incorporación de la evaluación psiquiátrica por el
Juez de Juicio se efectuó incumpliendo lo establecido en el artículo 326 del Código
Orgánico Procesal Penal, sin embargo, por asegurar la tutela judicial efectiva de la
víctima , así como por no caer en retardos o reposiciones absurdas que no
beneficien a la correcta aplicación justicia, como lo expresa la sentencia n° 985 del
17 de junio de 2008, debido que no todo vicio anula el fallo, por ende, no se le
otorga censura porque no tiene repercusión en el resultado del proceso, sin
embargo, fue ilustrativo a manera de comprender el adecuado uso de las pruebas
complementarias.