Derechos conexos o vecinos
Los derechos conexos o vecinos, también conocidos como derechos afines son
“derechos que protegen los intereses de los Artistas Intérpretes o Ejecutantes, Editores
de Libros, Productores de Fonogramas, Productores de Videogramas y Organismos de
Radiodifusión, en relación con sus interpretaciones o ejecuciones, ediciones,
fonogramas, Videogramas y emisiones o transmisiones, respectivamente” 1
La finalidad de este derecho es proteger los intereses legales de determinadas
personas y entidades jurídicas que contribuyen a la puesta a disposición del público de
obras o que hayan producido objetos que, aunque no se consideren obras en virtud de
los sistemas de derecho de autor de todos los países, contengan suficiente creatividad
y capacidad técnica y organizativa para merecer la concesión de un derecho de
propiedad que se asimile al derecho de autor.
En la normativa de derechos conexos se parte de que las obras resultantes de
las actividades de esas personas y entidades merecen ser objeto de protección por sí
mismas por cuanto guardan relación con la protección de obras protegidas por derecho
de autor. Ahora bien, en algunas legislaciones se deja claro que el ejercicio de los
derechos conexos no debe afectar en modo alguno a la protección del derecho de
autor.
Hasta la fecha se han venido otorgando derechos conexos a tres categorías de
beneficiarios:
artistas intérpretes o ejecutantes;
productores de grabaciones sonoras (también denominadas fonogramas); y
organismos de radiodifusión.
El reconocimiento de los derechos de los artistas intérpretes y ejecutantes se
justifica en la medida en que se considera necesaria su intervención creativa, por
ejemplo, a los fines de la realización de obras cinematográficas y obras musicales,
dramáticas y coreográficas; también son justificables los intereses que tienen en la
protección legal de sus interpretaciones individuales.
1
Instituto Nacional del Derecho de autor, Preguntas frecuentes, consultado el 25 de octubre de 2019,
visible en: [Link]
El reconocimiento de los derechos de productores de grabaciones sonoras se
justifica en la medida en que sus recursos creativos, económicos y de organización son
necesarios a los fines de poner a disposición del público grabaciones sonoras, a
menudo basadas en obras musicales, en forma comercial y por cuanto tienen intereses
legítimos en contar con los recursos jurídicos necesarios para tomar medidas contra
toda utilización no autorizada, ya sea la elaboración y distribución no autorizadas de
ejemplares (piratería) o la radiodifusión y comunicación no autorizadas al público de sus
grabaciones sonoras.
Análogamente, los derechos de los organismos de radiodifusión se justifican
habida cuenta de la función que desempeñan en la puesta a disposición del público de
las obras y de sus intereses legítimos en el control de la transmisión y retransmisión de
sus emisiones.2
Los Tratados Internacionales que regulan la materia son la Convención
Internacional sobre la Protección de los Artistas Intérpretes o Ejecutantes, los
Productores de Fonogramas y los Organismos de Radiodifusión (Convención de Roma)
de 1961 y el Tratado de la OMPI sobre Interpretación o Ejecución y Fonogramas
(WPTT) de 1996, y cierta regulación que de ellos se hace en los Acuerdos sobre los
Aspectos de los Derechos de Propiedad Intelectual relacionados con el Comercio
(ADPIC).
Por la ya mencionado anteriormente podemos decir que paralelamente a los
derechos de autor existen los derechos conexos, afines o vecinos, los cuales derivan
directamente del derecho de autor y están estrechamente relacionados con él y que
brindan protección a quienes, sin ser autores, contribuyen con creatividad, técnica u
organización en el proceso de poner una obra a disposición del público, es decir, no
comprenden la obra en sí, sino situaciones jurídicas que involucran o suponen una
actividad o trabajo para llevarla hasta el público.
De acuerdo a lo que establece la Ley Federal del Derecho de Autor en su
artículo 115 cabe destacar que la protección que se les da a los derechos conexos deja
2
Organización Mundial de la Propiedad Intelectual, Principios básicos del derecho de autor y los
derechos conexos, 2016, pp. 27 y 28, consultado el 26 de octubre de 2019, visible en:
[Link]
intacta y no afecta en modo alguno la protección de los derechos de autor sobre las
obras literarias y artísticas.
La Ley Federal del Derecho de Autor otorga los derechos conexos y los clasifica
de la siguiente manera:
Artistas Intérpretes o Ejecutantes
Editores de Libros
Productores de Fonogramas
Productores de Videogramas
Organismos de Radiodifusión
En cuanto a la primera clasificación los términos artista intérprete o ejecutante
designan al actor, narrador, declamador, cantante, músico, bailarín, o a cualquiera otra
persona que interprete o ejecute una obra literaria o artística o una expresión del folclor
o que realice una actividad similar a las anteriores, aunque no haya un texto previo que
norme su desarrollo.
El artista intérprete o ejecutante goza del derecho al reconocimiento de su
nombre respecto de sus interpretaciones o ejecuciones, así como el de oponerse a toda
deformación, mutilación o cualquier otro atentado sobre su actuación que lesione su
prestigio o reputación; así también tienen el derecho irrenunciable a percibir una
remuneración por el uso o explotación de sus interpretaciones o ejecuciones que se
hagan con fines de lucro directo o indirecto, por cualquier medio, comunicación pública
o puesta a disposición.
Los artistas intérpretes o ejecutantes tienen el derecho de oponerse a:
la comunicación pública de sus interpretaciones o ejecuciones;
la fijación de sus interpretaciones o ejecuciones sobre una base material, y
la reproducción de la fijación de sus interpretaciones o ejecuciones.
Estos derechos se consideran agotados una vez que el artista intérprete o
ejecutante haya autorizado la incorporación de su actuación o interpretación en una
fijación visual, sonora o audiovisual, siempre y cuando los usuarios que utilicen con
fines de lucro dichos soportes materiales, efectúen el pago correspondiente.
La duración de la protección concedida a los artistas intérpretes o ejecutantes
3
será de setenta y cinco años contados a partir de:
la primera fijación de la interpretación o ejecución en un fonograma;
la primera interpretación o ejecución de obras no grabadas en fonogramas, o
la transmisión por primera vez a través de la radio, televisión o cualquier
medio.
En cuanto a la segunda clasificación el editor de libros es la persona física o
moral que selecciona o concibe una edición y realiza por sí o a través de terceros su
elaboración estos gozarán del derecho de exclusividad sobre las características
tipográficas y de diagramación para cada libro, en cuanto contengan de originales; así
también es preciso señalar que las publicaciones periódicas gozarán de la misma
protección.
Los editores de libros tendrán el derecho de autorizar o prohibir:
la reproducción directa o indirecta, total o parcial de sus libros, así como la
explotación de los mismos;
la importación de copias de sus libros hechas sin su autorización, y
la primera distribución pública del original y de cada ejemplar de sus libros
mediante venta u otra manera.
La protección para los editores de libros será de 50 años contados a partir de la
primera edición del libro de que se trate. 4
Fonograma es toda fijación, exclusivamente sonora, de los sonidos de una
interpretación, ejecución o de otros sonidos, o de representaciones digitales de los
mismos. El productor de fonogramas es la persona física o moral que fija por primera
vez los sonidos de una ejecución u otros sonidos o la representación digital de los
mismos y es responsable de la edición, reproducción y publicación de fonogramas.
Los productores de fonogramas tendrán el derecho de autorizar o prohibir:
3
Ley Federal del Derecho de Autor, México 1996, Diario Oficial de la Federación, 15 de junio de 2018,
consultado el 26 de octubre de 2019, visible en:
[Link]
4
Ley Federal del Derecho de Autor, op cit., …
la reproducción directa o indirecta, total o parcial de sus fonogramas, así
como la explotación directa o indirecta de los mismos;
la importación de copias del fonograma hechas sin la autorización del
productor;
la distribución pública del original y de cada ejemplar del fonograma
mediante venta u otra manera incluyendo su distribución a través de señales
o emisiones;
la adaptación o transformación del fonograma, y
el arrendamiento comercial del original o de una copia del fonograma, aún
después de la venta del mismo, siempre y cuando no se lo hubieren
reservado los autores o los titulares de los derechos patrimoniales
También tienen derecho a percibir una remuneración por el uso o explotación de
sus fonogramas que se hagan con fines de lucro directo o indirecto, por cualquier medio
o comunicación pública o puesta a disposición.
Los fonogramas deberán ostentar el símbolo (P) acompañado de la indicación
del año en que se haya realizado la primera publicación. Una vez que un fonograma
haya sido introducido legalmente a cualquier circuito comercial, ni los artistas
intérpretes o ejecutantes, ni los productores de fonogramas podrán oponerse a su
comunicación directa al público, siempre y cuando los usuarios que lo utilicen con fines
de lucro efectúen el pago correspondiente a aquéllos.
La protección para esta categoría de derechos conexos será de setenta y cinco
años, a partir de la primera fijación de los sonidos en el fonograma. 5
Refiriéndose a la cuarta clasificación se considera videograma a la fijación de
imágenes asociadas, con o sin sonido incorporado, que den sensación de movimiento,
o de una representación digital de tales imágenes de una obra audiovisual o de la
representación o ejecución de otra obra o de una expresión del folclor, así como de
otras imágenes de la misma clase, con o sin sonido.
El productor de videogramas es la persona física o moral que fija por primera vez
imágenes asociadas, con o sin sonido incorporado, que den sensación de movimiento,
5
Ley Federal del Derecho de Autor, op cit., …
o de una representación digital de tales imágenes, constituyan o no una obra
audiovisual; este goza, respecto de sus videogramas, de los derechos de autorizar o
prohibir su reproducción, distribución y comunicación pública.
La duración de la protección de este derecho es de cincuenta años a partir de la
primera fijación de las imágenes en el videograma. 6
En cuanto a la quinta y última clasificación de los derechos conexos y para
efectos de la Ley Federal del Derecho de Autor se considera organismo de
radiodifusión, la entidad concesionada o permisionada capaz de emitir señales sonoras,
visuales o ambas, susceptibles de percepción, por parte de una pluralidad de sujetos
receptores.
Las señales pueden ser:
Por su posibilidad de acceso al público:
a) Codificadas, cifradas o encriptadas: las que han sido modificadas con el
propósito de que sean recibidas y descifradas única y exclusivamente por
quienes hayan adquirido previamente ese derecho del organismo de
radiodifusión que las emite, y
b) Libres: las que pueden ser recibidas por cualquier aparato apto para
recibir las señales, y
Por el momento de su emisión:
a) De origen: las que portan programas o eventos en vivo, y
b) Diferidas: las que portan programas o eventos previamente fijados.
Los organismos de radiodifusión tendrán el derecho de autorizar o prohibir
respecto de sus emisiones:
La retransmisión;
La transmisión diferida;
La distribución simultánea o diferida, por cable o cualquier otro sistema;
La fijación sobre una base material;
La reproducción de las fijaciones, y
6
Ley Federal del Derecho de Autor, op cit., …
La comunicación pública por cualquier medio y forma con fines directos de
lucro.
La persona que sin la autorización del distribuidor legítimo de la señal descifre
una señal de satélite codificada portadora de programas; reciba y distribuya una señal
de satélite codificada portadora de programas que hubiese sido descifrada ilícitamente,
y participe o coadyuve en la fabricación, importación, venta, arrendamiento o realización
de cualquier acto que permita contar con un dispositivo o sistema que sea de ayuda
primordial para descifrar una señal de satélite codificada, portadora de programas
deberá pagar daños y perjuicios a quien sea beneficiario de este derecho.
En cuanto a los derechos de los organismos de radiodifusión tendrá una vigencia
de cincuenta años a partir de la primera emisión o transmisión original del programa.
Limitaciones al derecho de autor
Conjunto de normas jurídicas imperativas que: suspenden, disminuyen o
establecen libertad de uso y reproducción de cierto género de obras literarias y
artísticas, así como de derechos conexos, en beneficio de la educación y cultura de la
nación, así como medios de regulación del mercado de bienes y servicios culturales.
Todo ello a partir de la naturaleza jurídica de los derechos de autor, que deben
considerarse como privilegios concedidos por la voluntad soberana del Estado, y que
cumplen con una función social específica dentro de la vida de la comunidad.
Las limitaciones a los derechos de autor responden sólo al sentido patrimonial de
los mismos, en ningún caso pueden referirse a derechos morales; las limitaciones se
refieren tanto a los derechos patrimoniales de los autores, de los titulares de los
derechos conexos y de sus causahabientes. En el fondo de las limitaciones que la ley
impone se encuentran razones de utilidad pública, otras razones que hacen posible la
administración de los derechos autorales o bien se refieren a la naturaleza de los
derechos limitados.7
De acuerdo a la ley ya antes mencionada, las limitaciones al derecho de autor y
de los derechos conexos son las siguientes:
7
Serrano Migallón, Fernando, Limitaciones al derecho de autor, 2014, consultado el 26 de octubre de
2019, visible en: [Link]
Causa de Utilidad Pública
Derechos Patrimoniales
Dominio Público
En cuanto a la primera clasificación se considera de utilidad pública la
publicación o traducción de obras literarias o artísticas necesarias para el adelanto de la
ciencia, la cultura y la educación nacionales.
Cuando no sea posible obtener el consentimiento del titular de los derechos
patrimoniales correspondientes, y mediante el pago de una remuneración
compensatoria, el Ejecutivo Federal, por conducto de la Secretaría de Cultura, de oficio
o a petición de parte, podrá autorizar la publicación o traducción mencionada. 8
En el caso de la limitación por derechos patrimoniales las obras literarias y
artísticas ya divulgadas podrán utilizarse, siempre que no se afecte la explotación
normal de la obra, sin autorización del titular del derecho patrimonial y sin
remuneración, citando invariablemente la fuente y sin alterar la obra, sólo en los
siguientes casos:
Cita de textos, siempre que la cantidad tomada no pueda considerarse como
una reproducción simulada y sustancial del contenido de la obra;
Reproducción de artículos, fotografías, ilustraciones y comentarios referentes
a acontecimientos de actualidad, publicados por la prensa o difundidos por la
radio o la televisión, o cualquier otro medio de difusión, si esto no hubiere
sido expresamente prohibido por el titular del derecho;
Reproducción de partes de la obra, para la crítica e investigación científica,
literaria o artística;
Reproducción por una sola vez, y en un sólo ejemplar, de una obra literaria o
artística, para uso personal y privado de quien la hace y sin fines de lucro.
Las personas morales no podrán valerse de lo dispuesto en esta fracción
salvo que se trate de una institución educativa, de investigación, o que no
esté dedicada a actividades mercantiles;
8
Ley Federal del Derecho de Autor, México 1996, op cit., …
Reproducción de una sola copia, por parte de un archivo o biblioteca, por
razones de seguridad y preservación, y que se encuentre agotada,
descatalogada y en peligro de desaparecer;
Reproducción para constancia en un procedimiento judicial o administrativo;
Reproducción, comunicación y distribución por medio de dibujos, pinturas,
fotografías y procedimientos audiovisuales de las obras que sean visibles
desde lugares públicos; y
Publicación de obra artística y literaria sin fines de lucro para personas con
discapacidad.
Podrán realizarse sin autorización la utilización de obras literarias y artísticas en
tiendas o establecimientos abiertos al público, que comercien ejemplares de dichas
obras, siempre y cuando no haya cargos de admisión y que dicha utilización no
trascienda el lugar en donde la venta se realiza y tenga como propósito único el de
promover la venta de ejemplares de las obras.
No se causarán regalías por ejecución pública cuando la ejecución sea mediante
la comunicación de una transmisión recibida directamente en un aparato monorreceptor
de radio o televisión del tipo comúnmente utilizado en domicilios privados; cuando no se
efectúe un cobro para ver u oír la transmisión o no forme parte de un conjunto de
servicios; cuando no se retransmita la transmisión recibida con fines de lucro, y el
receptor sea un causante menor o una microindustria.
No incurrirá en violaciones a los derechos de los artistas intérpretes o
ejecutantes, productores de fonogramas, de videogramas u organismos de
radiodifusión la utilización de sus actuaciones, fonogramas, videogramas o emisiones,
cuando no se persiga un beneficio económico directo; cuando se trate de breves
fragmentos utilizados en informaciones sobre sucesos de actualidad; y cuando sea con
fines de enseñanza o investigación científica o por las circunstancias ya mencionada en
los tres párrafos anteriores a este.
Tratándose de la última categoría las obras del dominio público pueden ser
libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los
derechos morales de los respectivos autores; así también es libre el uso de la obra de
un autor anónimo mientras el mismo no se dé a conocer o no exista un titular de
derechos patrimoniales identificado.9
Se considera de dominio público la situación en que quedan las obras al expirar
el plazo de protección de los derechos patrimoniales que la ley les otorga a los
creadores de la obra, es decir cuando el autor ya no tiene derecho a explotar la obra de
su creación.
Modalidades de los derechos de autor
Entre las modalidades del aspecto pecuniario del derecho de autor, existe la que,
reconocida por la doctrina contemporánea y consagra por buen número de
legislaciones, se conoce bajo la denominación francesa Droit de Suite, que puede ser
definida como la prerrogativa establecida en beneficio de los autores, consistente en
recibir un porcentaje del importe de las ventas sucesivas de sus obras.
Algunos autores de lengua castellana con el muy justificado ánimo de emplear
un término equivalente en idioma español, traducen droit de suite como “derecho de
participar en la plusvalía o valoración ulterior de la obra”; “derecho de secuencia en las
obras intelectuales”; “derecho mayor valor”; “derecho de participación del autor de las
ventas de su obra”. Los traductores al español de trabajos escritos originalmente en
francés o alemán, convierten la citada expresión francesa en “derecho a la plusvalía”,
“derecho yacente”, “derecho de persecución”, “derecho de recobrar”, “derecho de
prosecución”10
Para apoyar el reconocimiento de este derecho de los artistas creadores, se
afirma que los derechos pecuniarios tradicionales como el derecho de reproducción y el
derecho de representación pública, tienen indiscutible aplicación y vigencia en lo que se
refiere a las creaciones literarias y a las creaciones musicales, en razón de que han
encontrado la máxima posibilidad de difusión y conocimiento a través de los numerosos
sistemas de reproducción.
Droit de Pret o derecho de préstamo público
9
Ley Federal del Derecho de Autor, México 1996, op cit., …
10
Rangel, Medina David, Los derechos de autor, México, Instituto de Investigaciones Jurídicas-UNAM,
1992, p.108, consultado el 27 de octubre de 2019, visible en:
[Link]
Este es otra modalidad relacionada con el aspecto pecuniario del derecho de
autor es la conocida en forma garantizada con la expresión francesa droit de pret
(derecho de préstamo), que consiste en una remuneración equitativa que debe ser
hecha al autor cuando las reproducciones de su obra son prestadas o alquiladas por
establecimientos abiertos al público.
Esta institución se justifica porque el alquiler y préstamo de obras protegidas por
la legislación autoral evitan la compra de libros y discos, que puede conducir a una
disminución notable de la venta de dichas obras, con la correspondiente reducción del
importe de los porcentajes que percibe el autor. Es frecuente que quien adquiere un
libro o un disco o un video cassette lo facilite a sus familiares y amigos. Pero en los
casos en que los ejemplares de la obra son alquilados o prestados fuera de ese círculo,
entonces se debe garantizar al autor el derecho a una remuneración.
Recientemente el alquiler y préstamo amenazó también los intereses de los
autores y compositores de obras grabadas, en particular en disco y cassette. Desde
luego que no sólo el autor soporta la práctica del préstamo o alquiler será también una
víctima directa de la disminución de las ventas. En derecho alemán, se entiende por
“alquiler” el derecho a utilizar un ejemplar de reproducción a cambio de un pago y
“préstamo” el derecho a utilizarlo gratuitamente.
Derecho de Arena
En sus orígenes el derecho de arena es la expresión que se empleó para
designar la prerrogativa que corresponde al deportista de impedir que terceros, sin su
autorización, divulguen su imagen mediante transmisiones televisivas o por
cinematógrafo, al participar en competencias o juegos en sitios en los que el acceso al
público no es gratuito.
Se ha considerado que el deportista, en su actuación, se transforma en un
artista, en una atracción de las masas y, consecuentemente, en una mercancía
altamente lucrativa para los interesados en su industrialización y comercialización, en
cuya virtud, nada más justo que proteger al atleta o al artista o en el lugar de la
contienda o competencia, en el local en donde exhibe sus habilidades. Si es
remunerado por el club empresario para exhibirse, también debe serlo cuando sus
actuaciones o exhibiciones fijadas en las imágenes de los nuevos procesos de registro,
vuelven a ser mostradas a un público casi siempre mayor que, por lo mismo, reditúa a
los fijadores y transmisores de la imagen fabulosos lucros mercantil.
Podemos darnos cuenta que como personas comunes también le damos a estos
deportistas poca importancia en el mundo de pensar que también ellos deben ser
reconocidos como artistas y que sus derechos deben ser protegidos en la misma
medida que los ya reconocidos desde siempre.
En la actualidad la institución se reconoce y se aplica más allá de las actividades
netamente deportivas tradicionales y son beneficiarios además de los futbolistas,
beisbolistas, basquetbolistas, tenistas, boxeadores, luchadores y toreros, los artistas de
variedades, los artistas de variedades, los artistas del circo, los pilotos de carreras de
caballos, etc.
Se mencionan algunos comentarios externos que este derecho de arena se
excluye de los derechos de autor, dado que, los derechos de autor como ya hemos
estudiado tiene que ver más con el intelecto, creaciones que deriven de manera interna
en cada persona.
Reprografía lícita
Una de las modalidades del derecho de autor que atañe no a una fuente especial
de ingresos económicos, como las tres que se han examinado, sino por el contrario a
una restricción del beneficio pecuniario, es la que puede titularse “Reprografía Iícita”.
Pertenece al campo de la libre utilización de las obras protegidas, y permite la
reproducción por fotocopiado de una obra, cuando concurren estas condiciones: que se
trate de una obra agotada, no existente en el mercado; que su utilización sea con fines
de consulta, investigación o estudio en actividades docentes, didácticas o universitarias;
que el número de copias se limite a los componentes del grupo escolar de que trate;
que la reproducción del trabajo no sea fuente de lucro para quien la realiza, debiendo
hacerse dicha distribución de copias al precio de costo de las mismas.
Esta nueva institución jurídica, no contemplada de modo específico en la ley
mexicana. Debería hacerse extensiva a las obras musicales, a las fotográficas y a las
reproducciones mediante grabación, estipulando que, de no concurrir las características
de la reprografía lícita, ya señaladas, serán aplicables las reglas generales de la
reproducción fraudulenta o pirata.
La Licencia Legal
Por virtud de la licencia legal se permite la reproducción, sin autorización del
autor y bajo determinadas condiciones, de las obras que no han caído aún en el
dominio público, teniendo en cuenta el interés general de que las obras intelectuales
sean difundidas, pero otorgando al autor una retribución.
A semejanza de lo que ocurre con las licencias obligatorias en materia de
patentes, de las licencias de explotación de inventos protegidos por certificados de
inventor y de las licencias obligatorias de uso de marcas en las que el titular del
derecho pierde la facultad de autorizar y escoger al licenciatario y sólo conserva el
derecho a percibir el pago de regalías en esta Figuera el autor también pierde el
derecho de autorizar el uso de su obra y de elegir a usuarios.
La institución está reconocida por la ley mexicana cuando dispone que se
concederá por la Secretaría de Educación Pública una licencia para traducir y publicar
en español las obras escritas en idioma extranjero, si al transcurrir siete años no ha sido
publicada su traducción por el titular del derecho de esta.
También cuando establece que es de utilidad pública la publicación de toda obra
intelectual o artística, necesaria o conveniente para el adelanto de la cultura nacional,
en cuyo supuesto dicha autoridad podrá declarar la limitación del derecho de autor,
para el efecto de que se haga la publicación de tales obras, en estos casos
a) cuando no hay ejemplares de ellas en la capital de la República y en tres de las
principales ciudades del país durante un año,
b) cuando se vendan a un precio que impida su utilización general. 11
11
Ibidem, pp. 110 – 116.
Fuentes de consulta
INSTITUTO NACIONAL DEL DERECHO DE AUTOR, Preguntas frecuentes,
consultado el 25 de octubre de 2019, visible en: [Link]
requisitos/registro/obra_preguntas.html
Ley Federal del Derecho de Autor, México 1996, Diario Oficial de la Federación,
15 de junio de 2018, consultado el 26 de octubre de 2019, visible en:
[Link]
ORGANIZACIÓN MUNDIAL DE LA PROPIEDAD INTELECTUAL, Principios
básicos del derecho de autor y los derechos conexos, 2016, pp. 27 y 28, consultado el
26 de octubre de 2019, visible en:
[Link]
RANGEL, MEDINA DAVID, Los derechos de autor, México, Instituto de
Investigaciones Jurídicas-UNAM, 1992, p.108, consultado el 27 de octubre de 2019,
visible en: [Link]