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Reseña Crítica “Moral Obligations to Obey the Law” de George Klosko

Integrantes: Gabriela McCarter & José Soto

La presente reseña se refiere a un capítulo del libro “The Routledge Companion to Philosophy
of Law” publicada en el año 2012. Es un texto académico-investigativo que recolecta obras de
diferentes autores que buscan responder preguntas fundamentales acerca de la naturaleza del derecho.

La obra a la que se hará referencia en la presente reseña se denomina “The Moral Obligation
to Obey the Law” escrita por George Klosko, nacido en Virginia, Estados Unidos en el año 1950.
George es un profesor universitario de política en la universidad de Virginia. Se caracteriza por
analizar la teoría normativa política y la historia de pensamientos políticos.

Previo a iniciar la reseña cabe desarrollar el concepto de obligaciones políticas, puesto que es
la base para la tesis expuesta por el autor. Para esto es necesario hacer una distinción entre las
obligaciones políticas y las obligaciones legales. Los sistemas jurídicos constituidos en los Estados
tienen mandatos que obligan a la población a cumplir, estos son denominados leyes válidas, o también
conocidas como obligaciones legales. En consecuencia, al Estado le es otorgado la facultad de
imponer presiones de carácter moral o física denominadas coerción, por consiguiente, aquel que no
cumpla las denominadas leyes será sancionado.

Los sujetos que hacen parte del Estado cuentan con dos formas para cumplir estas
obligaciones. Por un lado, están las obligaciones morales, un sujeto se obliga de forma voluntaria a
cumplir las leyes válidas, manifestando su aprobación de las leyes impuestas por el Estado. Y, por
otro lado, los sujetos que se niegan a cumplir, el Estado obliga al cumplimiento mediante la
imposición de sanciones. No obstante, esto es considerado como una limitación a la libertad.

Aclarado ya los términos previos, surge una inquietud: ¿es la obligación política la expresión
del vínculo entre moral y derecho? Para determinar la respuesta a este interrogante el autor intenta
justificar la existencia de obligaciones políticas mediante varias teorías.

Teoría del Consentimiento, su mayor exponente es John Locke, para comprender las ideas
planteadas por el mismo es importante enfatizar que solamente en virtud de un acto emanado de la
propia libertad puede un ser humano ponerse legítimamente en un estado de sujeción. Ese acto, que
se funda en el ejercicio de la voluntad libre, se llama consentimiento. Los individuos cuentan con el
poder de consentir y obligarse a sí mismos a algún tipo de sujeción, esta facultad es inalienable. El
consentimiento es la única fuente de sujeción legítima, conforme a la ley de la razón de cada
individuo.

Por lo tanto, cada sujeto al ser libre es considerado igual, condición de la cual emanan
derechos que habilitan al sujeto para imponer sobre sí mismo una sujeción política. Sin embargo, para
ejercer el poder de consentir tal sujeción, es necesario que sea ejercida por un grupo de individuos
que mediante el consentimiento crean una sociedad política o civil, la cual es un cuerpo político bajo
un gobierno. Por eso los individuos se someten e incorporan a la sociedad, de modo que las
obligaciones o decisiones que emanan de la mayoría deberán ser respetadas. En pocas palabras estos
sujetos le entregan su consentimiento al Estado para ejercer ese poder que se le dio. No se puede basar
en un consentimiento expreso, sino en uno tácito.

El consentimiento tácito; se refiere a la sujeción que hace todo sujeto que disfruta de unos
bienes públicos otorgados por el estado, mientras que un sujeto haga uso de estos bienes está obligado
a seguir las normas de este.

Esta teoría se fundamenta en el principio de justicia, según esta el incumplimiento de la norma


puede tener consecuencias positivas, en otros términos, si se reciben beneficios del Estado se tiene la
obligación política de obedecer a ese Estado. Las personas que no se benefician tienen una obligación
política de obedecer normas relacionadas con bienes públicos así los rechacen, porque al ser de uso
común sin exclusión alguna todos los sujetos que hagan parte de ese Estado se benefician de estos. Si
una persona no recibe estos bienes públicos no tiene ninguna obligación moral con el Estado.

La Teoría del Consecuencialismo, se fundamenta en la teoría propuesta por David Humé, el


desarrolla una perspectiva diferente a las obligaciones políticas basado en la utilidad social. Siempre
que un gobierno tenga por finalidad el bien podrá promover y exigir obediencia de sus normas, de lo
contrario surge un motivo para que la población no obedezca las normas. Así que el criterio de la
calidad respecto de un gobierno se fundamenta en las consecuencias que surge del mismo. El
problema radica en que se analiza el criterio mediante el beneficio que trae a la población, pero no a
toda la población, simplemente la mayoría. Ósea, existirá una minoría que esté en desacuerdo con las
normas creando razones para no obedecer. Entonces el cumplimiento de las obligaciones políticas no
podrá depender únicamente de las consecuencias porque de ser así existirá una pequeña población
que no tendrá razones morales para su cumplimiento.

Por añadidura a la teoría del consecuencialismo, se complementa con el principio de justicia,


como previamente se explicó un sujeto que no reciba un beneficio del Estado sólo estará obligado a
cumplir normas de orden público. Esta causa la misma controversia que la teoría consecuencialista
porque hace que la norma que no sea de orden público se flexibilicen y pierdan su carácter normativo
dentro del ordenamiento jurídico.

El Deber Natural De Justicia se fundamenta en las ideas de John Rawls. Los deberes naturales
de justicia aplican directamente a individuos y son justificados por aquel que los aplica, puesto que
mediante las promesas se imponen personalmente la moral. Por tanto, las obligaciones políticas son
un deber natural de cumplir y compartir instituciones cuando existen y aplican para nosotros. Siendo
así, el Estado es una construcción social que busca solucionar controversias y adquirir propiedad,
pero para esto el sujeto debe abandonar el estado de la naturaleza e ingresar al Estado. Ahora bien, el
autor afirma que el Estado al aplicar la norma al individuo, se presupone que si este la obedece es
porque acepta sus beneficios, entonces surge la obligación de cumplir sin la necesidad del deber
natural. De modo que no es necesario implementar el deber natural.

La Teoría De La Asociación se contrapone a las otras ya que determina que las reglas
establecidas en una sociedad se deben obedecer por el simple hecho de pertenecer a esa sociedad. Los
críticos de esta teoría se respaldan en un argumento; el hecho de pertenecer a una sociedad no explica
el surgimiento de una obligación y menos de una obligación política, el anarquismo filosófico
respalda esta idea. No ignora la existencia de un Estado, pero sí señala que por su mera existencia no
se da ninguna obligación moral entre sujeto y estado.

El Anarquismo Filosófico se fundamenta en la incompatibilidad entre autoridad y autonomía.


Puesto que la obligación primaria del individuo es la preservación de la autonomía individual,
chocando así con la autoridad estatal. Por tanto, el cumplimiento de las normas no se presume, pero
al existir una democracia directa o decisión unánime respecto a las normas hace que sean de
obligatorio cumplimiento; dado que se manifiesta la autonomía de todos los ciudadanos. Pero la
priorización de la autonomía sobre la autoridad estatal puede llegar a cierto nivel, porque de lo
contrario se presentará una ausencia de poder estatal y las normas pierden su importancia dentro del
Estado.

En conclusión, para el autor es posible la existencia de las obligaciones políticas si establece


una relación entre la moral y el derecho. Esto es logrado mediante la creación de un principio moral
compuesto por varios principios morales, fundamenta el cumplimiento de una norma, justificando así
la existencia de las obligaciones políticas; el problema radica en encontrar aquella combinación
perfecta. A pesar de recurrir a varias de las teorías aquí expuestas no se ha logrado encontrar esa
combinación perfecta de preceptos morales. No obstante, no descarta la posibilidad de una razón
moralmente sustentada para obedecer las normas.
Referencia Bibliográfica

Klosko, G. (2012). The Moral Obligation to Obey The Law. En A. Marmor, The Routledge
Companion to Philosophy of Law (págs. 511-526). New York: Taylor & Francis.

(s.f.). George Klosko. Wildorw Wilson Department of Polítics. Obtenido de:


https://politics.virginia.edu/george-klosko/