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ESENCIA DE LA PERSONA
SINCRONIZACION SISTEMICA
Aprenda a superar el
estrés laboral

Cuando se expone al estrés laboral


el cuerpo susurra antes de empezar a gritar
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Índice
Prólogo ........................................................................................... 5
El mundo laboral............................................................................. 7
El proceso de una enfermedad ...................................................... 10
Planteamiento sobre el estrés laboral. ........................................... 23
Desencadenantes del estrés ........................................................... 25
Modelo de estrés laboral ............................................................... 27
Factores del estrés Laboral ............................................................ 31
Las experiencias de estrés. ............................................................ 35
Vivencias emocionales.................................................................. 36
Estrategias de afrontamiento. ........................................................ 38
Los resultados del estrés ............................................................... 40
Necesidad humana ........................................................................ 42
El entorno laboral de la necesidad humana ................................... 48
Euestrés- diestres .......................................................................... 50
La fórmula del estrés..................................................................... 52
La subjetividad del estrés .............................................................. 54
Recursos personales ...................................................................... 56
Estresores ...................................................................................... 57
Otras Consecuencias ..................................................................... 64
El aprendizaje ............................................................................... 69
Datos de la OMS ........................................................................... 73
Tipos de estrés laboral .................................................................. 82
Síntomas típicos del estrés laboral ................................................ 86
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Dolores de espalda .................................................................... 87


Dolores de cabeza o cefaleas..................................................... 88
Cansancio.................................................................................. 89
Mareos ...................................................................................... 91
Trastornos del apetito ................................................................ 92
Molestias gastrointestinales ...................................................... 93
El estrés laboral y las enfermedades potencialmente mortales .. 95
Muerte por exceso de trabajo ........................................................ 98
El estrés económico y la salud .................................................... 106
Trabajadores felices trabajadores sanos ...................................... 112
Burnout y agotamiento................................................................ 117
Bibliografía ................................................................................. 121
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Prólogo
El dinamismo de un mundo en donde el cambio y la

transformación son permanentes y generan altos

niveles de incertidumbre y complejidad, lo ambiguo,

impreciso y azaroso se abren camino. Las paradojas,

las oportunidades y las amenazas interactúan

permanentemente, y el paradigma de lo humano y del

éxito también cambia, primando el “tener” sobre el

“ser”, la gratificación inmediata, el dinero como lo

único valioso en la vida y el éxito como meta por

alcanzar a toda costa y en poco tiempo.

El ámbito laboral ha experimentado una

transformación importante en las últimas décadas en

nuestro contexto sociocultural. Así, las nuevas


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exigencias del trabajo y el desajuste entre los

requisitos del puesto de trabajo en las organizaciones

y las posibilidades de rendimiento de cada persona

han originado la aparición de nuevos riesgos

denominados psicosociales, entre ellos el síndrome de

burnout (agotamiento emocional, despersonalización

o deshumanización y falta de realización personal en

el trabajo), cuya prevalencia se ha ido incrementando

y que ha venido a constituirse en un problema social

y de salud pública que conlleva, por tanto, un gran

coste social por lo que cualquier esfuerzo para su

estudio debe ser bienvenido.

Asumir personalmente este cambio como constante,

implica también aceptar la dificultad de darse un

momento de quietud frente a la velocidad de los


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sucesos tecnológicos, económicos y culturales que

han incidido en la fragmentación entre el mundo

personal, familiar y laboral a lo cual, la “desaparición

del mundo espiritual y cultural” en todos los ámbitos

pues “no hay tiempo” para estos temas.

El mundo laboral

El mundo laboral de la sociedad moderna, con el

contexto de internacionalización económica y la

innovación tecnológica, está generando un proceso de

grandes cambios porque se han ido reduciendo las

demandas físicas y se han ido incrementando las

demandas sobre la interacción psicosocial. Estas


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transformaciones experimentadas en el trabajo, en

ocasiones, representan mejoras y avances pero, en

otras, son causa de la aparición de una serie de

condiciones que conducen a riesgos que afectan al

bienestar de la persona. Hace ya más de una década

que la Organización Mundial de la Salud alertaba del

posible impacto de tales cambios en la salud de la

población, sobre todo en los países industrializados,

especialmente relacionados con las nuevas

tecnologías y con los factores psicosociales.

Una buena manera de introducirnos en el tema del

estrés laboral es salir al paso de algunas cuestiones o

preguntas que flotan en el ambiente, y que según como

se respondan, condicionan la actitud ante el problema.


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A lo largo del siglo XX el estrés se ha convertido en

un fenómeno relevante y reconocido socialmente,

siendo vinculado con frecuencia, al trabajo y a la

actividad laboral. Desde el modelo interacción

demandas-control que señala que el estrés laboral

surge cuando las demandas del trabajo son altas, y al

mismo tiempo, la capacidad de control de las mismas

es baja al modelo esfuerzo-recompensa, que explica el

estrés laboral cuando existe un desequilibrio entre el

alto esfuerzo (demandas, obligaciones, etc.) y la baja

recompensa (sueldo, estima, etc.). De hecho, las

diferentes encuestas sobre condiciones de trabajo

ponen de manifiesto que se trata de un fenómeno

ampliamente extendido y son múltiples las fuentes de

estrés que producen esta experiencia laboral, que


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suele ir asociada con consecuencias negativas. Al

tiempo que ha ido creciendo la importancia del estrés

en esta sociedad ha ido aumentando también la

investigación sobre este fenómeno planteada desde

diversos ámbitos disciplinares y las neurociencias.

El proceso de una enfermedad


Cuando llevamos a cabo una vida normal, sana, y

emocionalmente estable, podemos decir que tenemos

las funciones del organismo equilibradas. El

equilibrio es el principio del organismo por mantener

normalmente todas sus funciones, y lo único que lo

puede alterar es el estrés en exceso (distrés). Cuando

se altera (por un fuerte acontecimiento o por una

exposición prolongada al mismo), aparecen las


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enfermedades del cuerpo o de la mente,

absolutamente todas son causa del desequilibrio. Lo

más importante aquí es que comprendamos que tener

estrés en sí, no es bueno ni malo, es natural, lo que

ocurre es que sus niveles pueden aumentar,

dependiendo de las situaciones que estemos

afrontando y sobre todo, de cómo nos afectan

personalmente, porque cada persona tiene una manera

particular de comprender y reaccionar ante

determinados hechos.

Existe una conexión irrefutable desde el punto de vista

científico, entre la manera en que procesamos las

situaciones de la vida, y nuestro sistema nervioso,

endócrino e inmune. Por ello, es muy común que antes

de contraer una determinada enfermedad, se sucedan


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una serie de mecanismos por los cuales nuestro

equilibrio pierde su capacidad de dar una respuesta

adaptativa.

Para ilustrarlo de forma sencilla, hablaremos del viaje

por la ruta del estrés

¿Cómo se desata el proceso del estrés? La mente y el

cuerpo están absolutamente relacionados, nada del

funcionamiento del cuerpo escapa al influjo de nuestra

mente, nuestras emociones y nuestros pensamientos,

ni viceversa. Aquello que nos hace reaccionar de

determinada manera, es lo que tenemos en la mente,

sin importar de qué se trate, ni siquiera si es real. De

la misma manera, funcionan nuestros filtros de la

percepción, es decir la manera en cómo interpretamos


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lo que nos sucede a nuestro alrededor, estos filtros

están compuestos por creencias, sentimientos,

pensamientos y valoraciones, y es lo que comúnmente

utilizamos los seres humanos en el medio social en el

que nos movemos.

Según cómo funcionen, son más proclives a iniciar el

proceso de enfermar que otros, ya que un

acontecimiento cualquiera, puede tener múltiples

interpretaciones y oportunidades, entonces, ¿por qué

elegimos entenderlos de una forma que nos resulta

nociva? Así, la persona que se culpó a sí mismo por

un hecho cualquiera, tendrá un comportamiento muy

distinto de aquel otro que ante la misma situación vio

una oportunidad.
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En estos procesos, intervienen las percepciones, el

sistema nervioso, el sistema digestivo, y el sistema

inmune. Todos están conectados, reafirmando la

antigua idea de que mente y cuerpo son una unidad

indisoluble.

La enfermedad es un camino el cual se transita

siguiendo la ruta del estrés, que es el nombre que

recibe esta secuencia típica de pasos mediante los

cuales las personas buscan adaptarse a la realidad,

aunque a veces, no lo logren.

Entonces, en primer lugar, está cómo una persona

interpreta los hechos, es decir, La Percepción. Luego,

a partir de esta interpretación, se suscitan los

comportamientos, como por ejemplo, fuma “porque


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está nervioso”, o va al bar a beber, o comienza a

“tratar mal a otras personas”, etc. Cuando este tipo de

comportamientos son más bien frecuentes, estos se

convierten en hábitos, estos hábitos suelen traer más

problemas que soluciones, dando lugar a la aparición

de los primeros síntomas, por ejemplo ansiedad,

depresión, dolores de cabeza, dolores de pecho, etc.

Cuando, no hacemos nada, para cambiar los hábitos

nocivos, que son respuestas suscitadas por el estrés,

llegamos a un estado de enfermedad.

La percepción

La percepción es un proceso por medio del cual

accedemos a la realidad desde nuestros propios

mecanismos psíquicos, la realidad tal cual es no es


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posible conocerla, sino a través de nuestros

pensamientos, creencias, emociones y sentimientos.

Existen vínculos entre la percepción y otros procesos

mentales, por medio de los cuales obtenemos

información proveniente del mundo que nos rodea, si

bien la percepción actúa en nosotros como un filtro

para construir las representaciones de la realidad. No

actúa sola, la cognición, como proceso mental,

interviene en la recopilación de información puesta al

servicio de conocer la realidad, y lo hace a través de

mecanismos cerebrales como la atención, el

razonamiento, el aprendizaje, la toma de decisiones,

la resolución de problemas, la memoria y los

sentimientos. Está absolutamente relacionada con la

capacidad de conceptualizar, así por nuestra


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experiencia de vida, desarrollamos ideas, valores y

creencias que luego nos sirven de referencia para

vincularnos con el mundo. El proceso de cognición en

una palabra es: “como creemos que son las cosas" y

como consecuencia de ello, determinan la forma en

que actuamos y reaccionamos.

Las conductas y los hábitos

Las conductas constituyen patrones estables de

comportamiento y modelan nuestra personalidad.

Cuando una persona experimenta una percepción de

amenaza, cambia sus conductas o hábitos. El cuerpo


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produce alteraciones concordantes con la situación

percibida como estresante, tales como tensión, gestos

de preocupación, cambios en la conducta social, etc.

Es importante destacar que cada persona reacciona de

una manera particular, y ante el estrés (percibido por

él), tiende a responder casi siempre de la misma

manera, es decir su conducta de respuesta ante un

nivel elevado de estrés es casi siempre la misma. La

tendencia de las personas a responder de la misma

manera ante una situación percibida como estresante,

es un intento de disminuir el nivel de ansiedad de

dicha situación, pero generalmente lo agravan. Si la

persona fuma, puede llegar a fumar más. Si la persona

bebe, seguramente beberá más. También pueden

ocurrir alteraciones en los hábitos alimenticios, ya sea


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por mayor consumo de comida o por una marcada

disminución del apetito, de esta manera se genera una

interacción problemática y desfavorable con el

entorno, perpetuando la condición estresante.

Los síntomas

El síntoma es una señal o indicio de algo que está

sucediendo o que va a suceder en el futuro, en cuestión

de lo que estamos hablando, si en la instancia de los

comportamientos no se ha podido compensar como

corresponde la percepción de amenaza, entonces

ocurrirán síntomas físicos o psicológicos. Del mismo

modo que con las conductas, los síntomas pueden ser

muy diversos según la personalidad que se trate.


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Entre las manifestaciones más usuales podemos

encontrar acidez gástrica, palpitaciones, contracturas

musculares, ansiedad, angustia, dolores de pecho,

cansancio, dolores abdominales, cefaleas, entre otras.

En el desarrollo de los síntomas, siempre está

presentes la predisposición individual de carácter

genético. Con lo cual este es uno de los factores

predominantes en la adopción de las manifestaciones

psíquicas u orgánicas que se presentan como alertas

del cuerpo o de la mente. Las personas suelen repetir

sus síntomas. La contractura muscular y las cefaleas,

por ejemplo se pueden presentar de forma inequívoca

cuando la misma persona está ante situaciones que la

estresan. Ya que se trata de su vulnerabilidad

característica.
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La enfermedad

El término enfermedad proviene del latín infirmitas,

que significa literalmente «falto de firmeza». Si hasta

aquí no se ha podido controlar ni disminuir el estrés,

la enfermedad, como manifestación de la

vulnerabilidad propia de cada persona, es la que se

hará presente en la escena. Tras haber recorrido la

secuencia de percepciones, conductas y hábitos, junto

con los síntomas, el estrés desequilibra al organismo

y lo forja a padecer de aquello, que por la

predisposición genética, menos firmeza tiene. Según

la personalidad de que se trata, se presentará gastritis,

úlcera gástrica, arritmias cardíacas, enfermedades de


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la piel, aterosclerosis, fibromialgia, síndrome de fatiga

crónica, etc.

En conclusión cuando las cargas cotidianas de orden

externo (laborales, sociales o familiares, o las de

naturaleza interna, como las expectativas, deseos o

planteamientos existenciales), superan la capacidad

de resistencia de la persona, condicionan la aparición

de estrés, mediante síntomas y/o enfermedad.

Es importante conocer que el estrés cambia la calidad

de vida, por lo tanto, resulta conveniente, aprender

sobre sus mecanismos y efectos, de manera tal que

siempre podamos hacer algo para contrarrestar su

influjo. Podemos alcanzar importantes

modificaciones a favor del bienestar, y de esta forma


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evitar, síntomas y enfermedades. En principio, revisar

el modo en cómo interpretamos los hechos, los

síntomas deben ser escuchados a tiempo, para frenar

su desenlace hacia algo más difícil de contrarrestar

rápidamente.

Planteamiento sobre el estrés laboral.

La investigación desarrollada durante las últimas

décadas sobre el estrés laboral ha ido configurando un

modelo que toma en consideración diversos aspectos

relevantes. En primer lugar, las experiencias de estrés

vienen producidas por una serie de situaciones

ambientales o personales que podemos caracterizar

como fuentes de estrés o estresores. Esas situaciones

son percibidas por las personas y entonces se inicia la


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experiencia de estrés. Esa experiencia desencadena

toda una serie de vivencias emocionales, al tiempo

que se ponen en marcha una serie de procesos para

afrontar esas situaciones y/o experiencias de estrés.

En función del mayor o menor éxito de ese

afrontamiento y control del estrés, se producen unos u

otros resultados para la persona y, la mayor o menor

duración de esos resultados pueden tener efectos y

consecuencias más significativas y duraderas para la

persona. Todas estas relaciones pueden estar

moduladas o moderadas por una serie de variables

ambientales y personales. Así, existen determinadas

variables (p.e. el apoyo social) que modulan la

relación entre la experiencia subjetiva de estrés y sus

resultados. De este modo, la experiencia de estrés de


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una persona en un contexto en el que hay un buen

nivel de apoyo social tiene resultados menos

negativos que los que produce si el apoyo social es

nulo o escaso. Como veremos más adelante, son

diversas las variables ambientales y personales que

pueden jugar un papel amortiguador (o por el

contrario magnificador) de los efectos del estrés

producidos por el impacto de los estresores y de las

experiencias de estrés. Veamos con algo más de

detalle cada uno de los aspectos incluidos en el

modelo clásico que acabamos de presentar.

Desencadenantes del estrés

Como hemos visto, un episodio de estrés arranca de

una situación ambiental o personal que influye sobre


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la persona planteándole demandas o exigencias que la

persona no controla o no puede atender, representado

esa falta de control una amenaza para la misma. Esos

estresores se efectivizan para una persona cuando se

produce un desajuste deficitario entre las demandas

del entorno (o también las propias demandas) y los

recursos con que la persona cuenta para afrontarlas,

percibiendo además la persona que no atender esas

demandas tiene consecuencias negativas para ella.

Así, si una persona debe terminar un informe en el

plazo de dos días y no cuenta con el recurso tiempo en

grado suficiente para hacerlo, pero si no lo consigue

ello va a tener consecuencias negativas importantes

para su carrera, tendrá una experiencia de estrés.

Hemos de señalar, que esas demandas no siempre


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proceden del entorno, hay ocasiones en que las

propias personas se ponen niveles de exigencia muy

elevados que posteriormente no puede conseguir por

falta de recursos y ello les produce estrés. Por otra

parte, tampoco los recursos tienen porque ser de la

propia persona, a veces son recursos provenientes del

ambiente.

Modelo de estrés laboral

Si los problemas de la persona que hemos presentado

en el ejemplo anterior para finalizar el informe

tuvieran relación con la falta de tiempo al tener que

cuidar a un hijo pequeño y otra persona de la familia

se ofrece para hacerlo, este recurso proveniente de

fuera puede permitir a esa persona finalizar el trabajo.


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De hecho, las experiencias de estrés surgen cuando las

demandas del trabajo son altas, y al mismo tiempo, la

capacidad de control de la misma (por falta de

recursos) es baja. Se distinguen cuatro tipos de

situaciones laborales en función de la combinación de

niveles altos o bajos de las demandas y del control.

Así, un trabajo con nivel de control bajo y nivel de

demandas alto será un trabajo estresante porque la

persona no puede responder a esas demandas por

falta de control. Por otra parte, un trabajo con nivel de

demandas alto pero también con control alto es un

trabajo activo pero que no tiene por qué resultar

estresante. Por el contrario un trabajo con niveles de

demandas bajo y un nivel de control también bajo es

caracterizado como un trabajo pasivo y finalmente, un


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trabajo con nivel de control elevado pero demandas

bajas es un trabajo con bajo estrés. Pero hasta aquí

solo hemos considerado los factores externos de cada

persona, y nuestra realidad es siempre una unidad,

mente cuerpo, así, los científicos han señalado que el

aspecto característico de una fuente o desencadenante

de estrés, también, es el desajuste entre las

necesidades deseos o expectativas y la situación real.

En este sentido Edwards (1988) ha planteado que esas

discrepancias, en la medida en que superen

determinados umbrales, acaban provocando

experiencias de estrés. Además, han señalado otra

característica de los estímulos y situaciones

estresantes para las personas, y es la que tiene que ver

con su cantidad o intensidad, considerando por


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supuesto, los genes y capacidades inmunológicas

individuales, y los contextos personales de cada

situación. En efecto, determinadas cantidades de

ciertos estímulos pueden deteriorar la salud mental de

forma análoga a como determinados niveles de ciertas

vitaminas perjudican la salud física. Así, niveles

insuficientes de las vitaminas afectan negativamente a

la salud; del mismo modo niveles muy reducidos de

autonomía, variedad, compensaciones económicas,

auto exigencias altas, y contextos personales

conflictivos, etcétera perjudican el bienestar

psicológico. Ahora bien, hay vitaminas en las que

niveles excesivos también resultan perjudiciales (la A

y la D) y de modo análogo, hay características del

trabajo cuyo exceso también puede ser negativo (p.e.


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la variedad). Vamos a pasar en limpio un poco, todo

esto.

Factores del estrés Laboral

 Estresores del ambiente físico. Son múltiples

los aspectos del ambiente físico de trabajo que

pueden desencadenar experiencias de estrés

laboral: el ruido, la vibración, la iluminación,

la temperatura, la humedad, etcétera.

 Demandas del propio trabajo. La propia

actividad laboral puede presentar fuentes del

estrés como el turno de trabajo, la sobrecarga

de trabajo o la exposición a riesgos, etcétera.

 Los contenidos del trabajo o las características

de las tareas que hay que realizar son también


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potenciales desencadenantes del estrés laboral.

Podemos mencionar entre ellos la oportunidad

de control, el uso de habilidades que permite la

realización de las tareas, el feedback que se

recibe por la propia ejecución del trabajo, la

identidad de la tarea y la complejidad del

propio trabajo.

 El desempeño de roles plantea también

potenciales desencadenantes del estrés laboral.

Son ampliamente conocidos y han sido

estudiados el conflicto, la ambigüedad y la

sobrecarga de rol.

 Las relaciones interpersonales y grupales

pueden ser fuentes de estrés. Entre ellas

podemos mencionar las relaciones con los


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superiores, con los compañeros, subordinados,

clientes, etcétera.

 El desarrollo de la carrera, en sus múltiples

aspectos, es una fuente potencial de estrés. En

concreto cabe mencionar estresores como la

inseguridad laboral, las diferentes transiciones

de rol, las situaciones de las distintas etapas de

desarrollo, las promociones excesivamente

rápidas o las demasiado lentas, etcétera.

 Diferentes aspectos relacionados con las

nuevas tecnologías son también fuentes

potenciales de estrés. Podemos mencionar

problemas de diseño, de implantación y de

gestión de esas tecnologías,


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 Hay componentes de la estructura o del clima

organizacional que pueden resultar estresantes

como una excesiva centralización o un clima

muy burocratizado o de poco apoyo social

entre los miembros de la organización.

 Finalmente, cabe mencionar toda una serie de

estresores laborales que tienen que ver con las

relaciones entre el trabajo y otras esferas de la

vida como la vida en familia y las demandas

conflictivas entre la actividad laboral y los

roles familiares.
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Las experiencias de estrés.

Las potenciales fuentes o desencadenantes del estrés

producen experiencias de estrés en la medida en que

la persona se hace cargo o los percibe como una

amenaza. Por esta razón, la apreciación de la situación

como estresante es fundamental en la vivencia de

estrés. Las investigaciones han distinguido entre

apreciación primaria y apreciación secundaria en el

proceso de aparición de una vivencia de estrés.

Señalan que en la apreciación primaria las personas

determinan el carácter de un determinado evento para

ellas como irrelevante, benigno o negativo. En caso

de estimar que el evento tiene un carácter negativo,


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mediante un proceso de apreciación secundaria las

personas valoran los recursos disponibles para

afrontarlo y las potenciales consecuencias que

podrían producirse en función del éxito o no de ese

afrontamiento. Todas esas apreciaciones, en la

medida que no permiten garantizar el éxito ante la

situación, hacen emerger la experiencia de estrés. Esa

experiencia va acompañada de una serie de vivencias

emocionales y de la selección y puesta en marcha de

las estrategias y conductas de afrontamiento.

Vivencias emocionales.

La experiencia de estrés va acompañada de vivencias

y respuestas emocionales, y cada vez con más

frecuencia, se ha insistido en la importancia de los


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aspectos emocionales del estrés. Lazarus (1993) ha

planteado la importancia de conceptualizar el estrés

como emoción. Este autor señala que este tipo de

planteamiento proporciona más información sobre la

experiencia de la persona y las potenciales respuestas

conductuales ante esas experiencias de la propia

persona. Por el contrario, el análisis de esas

experiencias a partir del estrés pone más énfasis en las

fuentes o desencadenantes de la experiencia pero la

propia experiencia queda pobremente caracterizada.

Por ejemplo, ante una situación de estrés por una

relación inadecuada con un supervisor, el análisis de

las vivencias emocionales permite determinar si la

respuesta será de decepción, ira o rabia y ello

proporciona información relevante sobre las


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conductas probables que seguirán a esa vivencia. Así

pues, el estudio del estrés como emoción puede

representar una contribución relevante en el avance

del análisis de este fenómeno.

Estrategias de afrontamiento.

El afrontamiento se ha definido como un conjunto de

esfuerzos cognitivos y comportamentales para

controlar o reducir las demandas internas o externas

creadas por una transacción estresante. Se han

ofrecido múltiples clasificaciones o taxonomías de

esas estrategias. Una de esas clasificaciones distingue

las estrategias dirigidas a eliminar o controlar los

estresores, las que se dirigen a modificar la

apreciación de los mismos y las que tratan de que esas


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experiencias no incidan negativamente sobre las

respuestas psicológicas o somáticas del organismo

(como la relajación). Hay otro tipo de estrategias que

pueden resultar menos funcionales como la negación

o la evitación del problema. Las personas recurren a

unas u otras estrategias de afrontamiento en función

de la experiencia previa y lo eficaces que estas

estrategias se han mostrado en situaciones de estrés

vividas anteriormente. Así pues, la fuerza del hábito

será una de las razones que establece prioridades en el

repertorio de estrategias de afrontamiento, aunque

otros factores también tienen incidencia. De todos

modos, si una estrategia se utiliza y no contribuye a

resolver el problema, la persona intenta utilizar otra

alternativa disponible en su repertorio.


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Los resultados del estrés

Son múltiples los resultados de carácter psicológico y

somático que la investigación ha encontrado

asociados con las experiencias de estrés si éstas no se

han podido afrontar eficazmente. Entre los primeros

cabe mencionar el burnout o desgaste psíquico, la

depresión, el malestar psicológico, el deterioro de la

autoestima, la tensión emocional o la falta de

compromiso con el trabajo y entre los segundos, la

sudoración en las manos, dolores en las articulaciones,

problemas de insomnio, alteraciones

gastrointestinales o de la presión arterial, etcétera.

(Luego vamos a mencionarlos todos).


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Consecuencias del estrés laboral

Las consecuencias del estrés laboral, en comparación

con los resultados, hacen referencia a cambios

experimentados por la persona que son más estables y

duraderos. Estos pueden reflejarse en problemas

cardiovasculares o en patologías gastrointestinales,

crisis nerviosas, etcétera con implicaciones más o

menos graves sobre su salud. Por otra parte, las

consecuencias del estrés laboral no afectan solo a las

personas que lo viven. Los efectos pueden incidir

también sobre la organización. De este modo, posibles

consecuencias del estrés en el trabajo son las pérdidas

en el trabajo, el incremento del ausentismo, las

ineficiencias, errores, etcétera.


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Necesidad humana

Hay que pensar que trabajamos, la mayor parte del

día, de nuestra vida activa. Habitualmente con un

promedio de ocho horas diarias, esto sin considerar la

gran cantidad de personas que trabajan más horas, o

que desempeñan más de un trabajo. Esperamos de

nuestro trabajo una retribución adecuada, pero en

general no es solamente el aspecto económico la

preocupación. La necesidad de satisfacción, de

autoestima, del desarrollo de nuestra capacidad,

potencialidad y el ideal, el desarrollo de nuestra


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máxima potencialidad, llamada el don, para la

realización personal, cumplen un papel fundamental

para encontrarle un sentido a una actividad a la cual

dedicamos tantas horas, la sensación de plenitud y de

felicidad, tiene mucho que ver con la concreción de un

plan o proyecto personal, es decir, los intereses, los

objetivos y los sueños o deseos, que deseamos

satisfacer, nunca es ajeno el trabajo, en relación a

cualquier proyecto personal.

Puede que algunas veces, la concreción sea

efectivamente vinculante con la actividad laboral o

profesional. Si no es así, de todos modos, no puede

prescindirse de todo aquello, que concierne al mundo

del trabajo, en relación al proyecto de vida. El

esfuerzo y el empeño volcados para alcanzar un


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objetivo, constituyen una fuente de satisfacción y de

concreción personal. Por otro lado, el entorno humano

del ámbito laboral, forma parte indisoluble, de nuestra

red de relaciones sociales, y por lo tanto, puede

convertirse en causa de satisfacción o de conflicto, el

nivel de especialización y de diferenciación laboral,

también tiene sus particularidades, cuanto más

diferenciado es el trabajo, tanto mayor es el nivel de

responsabilidad y competencia. También, los empleos

menos diferenciados y más rutinarios, generan

sensación de falta de control, o dominio, sobre los

actos y situaciones, ambas circunstancias, nivel de

responsabilidad y de competencia, por un lado, y

sensación de falta de control por el otro, son fuentes


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importantes de estrés, sería ilógico, considerar, a los

trabajos rutinarios, como no estresantes.

La organización del tiempo en la actividad laboral,

son responsables de muchos defectos organizativos,

que pueden también, convertirse en causa de estrés.

En el ámbito laboral, los planteos competitivos,

pueden sobre una base real o imaginaria, constituyen

fuentes estresantes importantes. La sociedad actual, la

necesidad de eficiencia, rendimiento y buena relación

costo-beneficio, obliga a las personas a optimizar sus

cualidades. La capacitación y el aprendizaje se han

transformado a un requerimiento permanente, sin

cuya satisfacción no se avanza en la carrera. La

personalidad es un elemento de peso en nuestra

relación con el trabajo, según sea nuestra tendencia


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competitiva, nuestro grado de responsabilidad y

nuestra filosofía de vida, interactuaremos de

diferentes modo frente a las obligaciones. El modelo

occidental promovido es altamente competitivo y con

un paradigma de éxito. Su costo individual es alto. La

adecuación inteligente a las obligaciones, su

cumplimiento racional y el poner límites, conforman,

la clave del éxito verdadero. El descanso suficiente es

estrictamente necesario, para evitar la fatiga y las

enfermedades consecuentes. Los descansos breves, en

el transcurso de la jornada laboral, representan una

necesidad que habitualmente el ritmo diario no

permite.

La cualidad del ambiente laboral es otro factor

significativo, los espacios cómodos, las instalaciones


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adecuadas, la aireación e iluminación necesaria, una

buena temperatura ambiente, un bajo nivel de ruido,

contribuyen eficazmente a aliviar el estrés.

Cada uno de estos factores puede ser percibido

negativamente, como una amenaza a nuestros

intereses y desencadenar una reacción en estrés

crónico.

El ámbito laboral en razón de su complejidad y de las

obligaciones constituye una importante fuente

potencial de estrés. De ahí la importancia de manejar

adecuadamente las técnicas anti estrés.

Siempre hay que tratar de identificar e interrelacionar

estresores y síntomas, en este tema ,todo lo

relacionado a la actividad laboral, para actuar


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específicamente, con el entrenamiento antiestrés, con

la respuesta de relajación y el entrenamiento auto

dirigido al inconsciente, posteriormente en la parte

práctica, se va a desarrollar un método de muy alta

efectividad en el estrés laboral.

El entorno laboral de la necesidad

humana

En este entorno, en el mercado se desarrolla una

competencia feroz, con múltiples alternativas de

productos y servicios que satisfacen las necesidades

reales y las que el mismo mercado genera. Para las

empresas esto significa el enfrentar nuevos retos de

calidad en procesos y productos o servicios, de

eficiencia en la gestión y reducción de costos, de


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innovación y de productividad en general. La presión

organizacional consecuente, se traslada a los

trabajadores, potenciado la aparición y desarrollo de

una pandemia del mundo actual: el estrés laboral, que

impacta en su bienestar psicológico y calidad de vida.

De esta forma dado que la competitividad, las

condiciones y ambiente de trabajo y la calidad de vida

de trabajador marchan paralelamente, es difícil

mantener una empresa en el mercado si los procesos

de trabajo deterioran la salud de los trabajadores y

genera conflictos. Si entendemos la Salud como un

proceso integral social, físico y mental que se da a lo

largo de la vida, asumimos que la forma en que se da

el proceso depende en parte de la persona y por otra

de las condiciones y oportunidades concretas que


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encuentre en el medio sociocultural de existencia que

facilitan o dificultan esta condición. El resultado se

traduce en bienestar psicológico y calidad de vida o en

enfermedades físicas y psíquicas. En el ámbito

laboral, el estrés es uno de los responsables directos

de las más comunes y mortales enfermedades que

afectan al trabajador y la trabajadora del nuevo siglo.

Euestrés- diestres
Existe un nivel de estrés óptimo para cada persona

(Euestres), de manera que si esta mantiene un nivel de

activación por encima o por debajo de ese nivel

repercutirá negativamente sobre el desempeño laboral

(relación de “U” invertida entre activación y

desempeño que establece que “la productividad


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mejora al incrementarse la tensión, hasta cierto punto

en que se deteriora conforme el estrés se aleja de lo

óptimo”). Por lo tanto muy poca o demasiada tensión

(Diestres) puede resultar en una disminución de la

productividad. La tensión surge también cuando se da

un alejamiento de las condiciones de estrés óptimas,

que no puede ser fácilmente corregido y causa un

desequilibrio entre demanda y capacidad de control.

Para que se den casos serios de tensión, la persona

debe considerar como serias las consecuencias de no

poder satisfacer las demandas. Desde esta

perspectiva, autoadministrar el estrés significa, en

última instancia, tener control sobre la propia vida,

manejando efectivamente tanto los síntomas como las

causas del estrés en los diferentes ámbitos de la vida.


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El “barómetro” que permitirá diferenciar el “euestres”

del “diestres” es el bienestar: el estado físico,

psíquico, moral de una persona en concreto.

La fórmula del estrés

Factores emocionales, conductuales y cognitivos que

pueden actuar como “amortiguadores” del estrés de

una persona: - Autoestima, Autonomía, percepción de

Autoeficacia - Apoyo social: emocional, material o

físico - Humildad y humor, como parte de una buena

autoestima Así, integrando estos diferentes abordajes

y propuestas podemos representar el grado de estrés

de una persona de la siguiente forma

E = D - (3A = S 2H) R

En donde E: estrés
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D: demandas o compromisos adaptativos (estresores)

R: recursos de control y afrontamiento situacional

A: autoestima, autonomía y percepción de

autoeficacia

S: calidad del apoyo social percibido

H: humildad y humor

De esta forma se asume que el estrés tiene diferentes

grados o manifestaciones, y que estas están en

relación con las demandas o compromisos adaptativos

(estresores potenciales) y los recursos de control y

afrontamiento situacional con que cuenta, que son

afectados por factores personales.


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La subjetividad del estrés

Una experiencia se considera como estresante cuando

se percibe cognoscitivamente como retadora,

desafiante, amenazante, dañina o desagradable para la

persona. Las personas se diferencian por sus

reacciones al estrés, dependiendo del significado

psicológico que tenga el evento para ellos. El grado de

ansiedad que experimenta cada persona se determina

por la relevancia de la situación. Un ejemplo son las

situaciones de logro en las cuales el estrés puede

depender de las consecuencias del éxito o fracaso. El

estrés se puede entender en términos de cuán

importante es el estresor para la persona y hasta donde


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el evento estresor puede controlarse, es decir, qué

habilidad tiene la persona para responder al estrés.

La respuesta al estrés es el esfuerzo de nuestro cuerpo

por adaptarse al cambio o, con mayor precisión, por

mantener la homeostasis. Experimentamos estrés

cuando no podemos mantener o recuperar este

equilibrio personal. En condiciones de vida como las

que actualmente tenemos no es posible eliminar el

estrés; lo que si podemos hacer es desarrollar

habilidades y estrategias tanto individualmente como

en la organización, para manejar y controlar de una

manera más sana las situaciones de estrés negativo, es

decir, crear defensas mediante el conocimiento de las

reacciones del organismo ante estas situaciones y

aprender a manejarlo utilizando diferentes técnicas,


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para una mayor productividad y mejores resultados de

un estado óptimo.

Recursos personales

Refiere a las características del trabajador tales como

habilidades, aspiraciones, necesidades, valores,

creencias de eficacia personal (autoeficacia),

capacidad de control del medio (locus de control),

entre otros aspectos.

Recursos laborales

Son las características del trabajo que reducen las

demandas y sus costos asociados; y / o estimulan el

crecimiento personal, el aprendizaje y la consecución


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de metas 3. Demandas laborales: entendidas como las

características del trabajo que requieren un esfuerzo

físico y/o psicológico (mental y emocional) y por

tanto tiene costes físicos y/o psicológicos

Estresores

Por estresor se entiende el agente interno o externo

(estímulo) que, producto de factores cognitivos y

perceptuales, la persona evalúa y conceptualiza en

términos de las relaciones propias con los eventos, y

provoca una respuesta de estrés. En este sentido, todo

suceso, situación o persona que encontramos en

nuestro medio externo puede ser un estresor; aunque

abundan los estresores potenciales, los estresores

reales son mucho menos numerosos. Hay muchos


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modos de categorizar las condiciones de vida

potencialmente estresantes. Para facilitar la

identificación de los estresores asociados, se han

definido tres niveles de análisis

1. Estresores individuales: considera los aspectos

personales (a partir de las diferencias individuales)

que influyen en la interpretación subjetiva tanto de lo

que se considera como estrés y de la reacción en

consecuencia:

a) Cognitivo/afectivas: por ejemplo creencias y

valores propios, aspiraciones, tipo de personalidad,

locus de control, tolerancia a la ambigüedad, niveles

de necesidad, autoestima.
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b) Conductuales: habilidades, tolerancia a la

ambigüedad, asertividad entre otros.

c) Demográficas: edad, género, educación, ocupación,

estado de salud, total de horas trabajadas, entre otros.

2. Estresores del entorno o extraorganizativos:

comprende factores políticos, económicos, sociales y

familiares que inciden sobre la persona (problemas

como las guerras, el terrorismo, el hambre, la pobreza,

el deterioro del medio ambiente, el cambio climático,

los problemas en la educación, la salud, la demandas

laborales, exclusión, las crisis financieras y sociales,

la corrupción, la violación de los derechos humanos

en general, entre otros).


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3. Estresores organizativos: pueden ser agrupados en

cuatro tipos:

a) Estresores del ambiente físico como luz, ruido

excesivo, vibraciones, humedad, disponibilidad y

disposición del espacio físico, entre otros.

b) Estresores de nivel individual: tipo de trabajo,

sobrecarga de trabajo, conflictos y ambigüedad de

roles, responsabilidad por gente, discrepancias con las

metas de la carrera laboral, manejo de idiomas.

c) Estresores de nivel grupal (interpersonales): en

cuanto al trabajo de grupo: conflicto grupal, presiones

del grupo, posibilidades de interacción con los colegas

(en el trabajo, en los descansos y después del trabajo);

tamaño y cohesión del grupo primario de trabajo;


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reconocimiento por el trabajo realizado; apoyo social;

apoyo instrumental; carga de trabajo equitativa;

acoso.

d) En cuanto a supervisión: participación en la toma

de decisiones; recibir retroalimentación y

reconocimiento del supervisor; ofrecer

retroalimentación al supervisor; cercanía de la

supervisión; exigencias poco claras o contradictorias;

acoso.

Por ejemplo los trabajos que implican contacto con

padecimientos, enfermedades o lesiones de las

personas (por ejemplo la policía o los servicios

médicos de urgencia) o en los que el propio personal

hace frente a un peligro físico (buzos, trabajadores de


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la industria pesquera) o a amenazas de violencia

(guardas, jurados) pueden constituir pesadas cargas

emocionales para los empleados y producir estrés.

e) Estresores organizativos entre los que destacan las

siguientes dimensiones:

• Condiciones relativas a la empresa tales como

estructura; puesto directivo (frente a puesto en la

cadena de producción); prestigio relativo del puesto;

estructura empresarial poco clara; burocracia

organizativa; políticas discriminatorias, estilos

gerenciales, tecnología.

• Aspectos temporales de la jornada laboral y del

propio trabajo: trabajo nocturno y por turnos; horas

extraordinarias no deseadas o “excesivas”; el


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pluriempleo; un ritmo rápido de trabajo,

especialmente cuando hay que estar muy vigilante;

tiempos de entrega; programación de los ciclos de

trabajo y de reposo; la variación de la carga de trabajo;

• Contenido del trabajo: trabajo fragmentado,

repetitivo y monótono, con poca variedad de las tareas

o de la aplicación de conocimientos; tareas o

exigencias poco claras o contradictorias; recursos

insuficientes para las exigencias o responsabilidades

del trabajo.

• Otros aspectos: relación entre incentivos y

rendimiento (evaluación del desempeño), controles de

calidad, traslados de lugar de trabajo dentro y fuera

del país, estabilidad laboral, diseño del puesto de

trabajo, entre otros. Es importante señalar que tanto el


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exceso como la carencia asociada con la activación del

trabajador pueden ser considerados como estresantes.

De esta forma la mucha o poca dificultad en el trabajo,

la mucha o poca responsabilidad o participación en la

toma de decisiones, pueden ser fuente de estrés en el

trabajo.

Otras Consecuencias

Los costos del estrés laboral pueden ser muy altos

tanto desde su valor personal como empresarial u

organizacional. Se puntualizan aquí algunos de los

aspectos mencionados en apartados anteriores, sin

agotar las posibilidades de manifestaciones:

1. En el ámbito personal:
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• Salud física: trastornos gastrointestinales,

cardiovasculares, respiratorios, endocrinos,

dermatológicos, musculares, aumento del ritmo

cardíaco y presión arterial, sudoración, sequedad

de la boca, escalofrío, dilatación de pupilas,

tensión muscular, insomnio o hipersomnia,

alergias, úlceras, etc.

• Salud Mental (emocional/cognitivo): frustración,

ansiedad/angustia, depresión, enojo/irritabilidad,

baja autoestima, culpa, incapacidad para tomar

decisiones y concentrarse, olvidos frecuentes,

hipersensibilidad, bloqueo mental.

• Aspectos Conductuales: irritabilidad y mal

humor, adicciones, agresividad, apatía.


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• Dimensión Social: distanciamiento y/o

dificultades en las relaciones de pareja, familia,

amigos y compañeros de trabajo.

2. En el ámbito organizativo:

 Disminución de producción, ya sea en

cantidad, calidad o ambas;

 Falta de cooperación entre compañeros,

aumento de peticiones de cambio de puesto de

trabajo;

 Necesidad de una mayor supervisión del

personal;

 Aumento de quejas y de conflictos, incremento

de costos en salud (incapacidades, médico de

empresa y otros),
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 Aumento de ausentismo, accidentes e

incidentes.

 Conflictos interpersonales, mayor índice de

errores, bajo rendimiento ocupacional.

 Distanciamiento afectivo con clientes.

 Aumento en los gastos en materia de salud y

rotación de personal, entre otros.

 Acoso moral y la violencia en el trabajo

(mobbing o acoso psicológico);

 Síndrome del Burnout (agotamiento emocional

producido por agotamiento laboral y actitudes

negativas hacia el desempeño laboral), lo cual

remite también a diferentes grados de fatiga

fisiológica y patológica que pueden ocasionar

envejecimiento prematuro, con reducción de


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esperanza de vida, accidentes de trabajo y

muerte, además de enfermedades profesionales

y adicciones (alcohol, tabaco).

El estrés profesional resulta del exceso de

compromisos laborales y personales (externa e

internamente condicionados) asociado a la falta de

recursos psicológicos de control o afrontamiento

situacional, ya al descuido de la construcción de un

buen apoyo social a lo largo del tiempo. Por la

disminución de la posibilidad de enfrentar situaciones

inesperadas Un lamentable ejemplo es la situación de

los 24 suicidios en la empresa France Telecom, en el

período febrero 2008 atribuido a los métodos de

trabajo de esta transnacional y a su política de

reorganización de recursos humanos. Partiendo de la


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definición de estrés laboral expuesta, se asume que es

necesario abordar aspectos tanto preventivos como

paliativos en su manejo, considerando los niveles

personal, social y organizacional en un momento y

lugar determinados.

El aprendizaje

Es un elemento integrador en este proceso, ya que se

requiere de aprender, desaprender y reaprender tantos

aspectos cognitivos, conductuales y emocionales:

autoconocimiento, control emocional, asertividad,

autoestima y creatividad por ejemplo. Desde esta

perspectiva, se abordan las estrategias personales de

acción antes y durante situaciones de estrés. Es así


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como la gestión preventiva individual del estrés puede

ir dirigida a:

a) El evento estresor para lo cual debe identificarse si

son externos, internos o ambos interactuando pues el

abordaje es diferente. Por ejemplo el disminuir o

cambiar la entrada de estresores externos implica

cambio ambiental, mientras que al aumentar los

recursos disponibles de la persona para lidiar con los

estresores, el manejo es desde el nivel intrapersonal.

b) La movilización de fuerzas, en cuanto a formas

personales y particulares de activación: activación de

las “señales de alerta” y niveles de tolerancia (umbral

al estrés).
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c) La respuesta, refiriéndose a los tipos de reacciones

de la persona, según el estresor o la situación, así

como la identificación de estrategias cognitivas,

emocionales y comportamentales para modificar esas

respuestas y estilos de vida patógenos asociados. Esto

puede requerir de apoyo profesional (por ejemplo

técnicas de resolución de problemas, asertividad,

reestructuración cognitiva, gestión del tiempo,

técnicas de relajación, entre otros.)

d) La homeostasis: desarrollo y mantenimiento de una

buena salud y hábitos: mantenerse activo física y

mentalmente, dieta adecuada, aprender a relajarse,

dormir bien, apoyo social. La planificación de tiempo

y dinero (ingresos y egresos-inversiones y gastos) es

parte de este equilibrio. El redefinir metas personales


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según la realización personal y profesional,

presupuesto, familia, vida social y recreativa,

buscando el balance vida personal, familia, trabajo,

ocio y recreación. Además es necesario poder

identificar nuestro propio “barómetro” de cuándo y

cómo nos afecta el estrés; la opinión profesional

puede ayudar a calibrar este barómetro personal pero

es cada persona la que debe monitorearlo.

e) El contexto: implica la consideración del tiempo

(duración de la situación de estrés), el lugar, la

persona(s) y el momento o situación específica. El

papel de la organización Es evidente que la mayoría

de los factores de riesgo en el ámbito profesional

proceden del entorno laboral, de la forma en que la

organización estructura sus tareas y


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responsabilidades, y del modo en que se organizan los

diferentes procesos desarrollados en ella. Por esto es

necesario intervenir directamente en el nivel

organizacional como forma de prevenir y controlar la

salud laboral y los problemas de salud mental en

general.

Datos de la OMS

La Organización Mundial de la Salud señala que el

Estrés Laboral puede reducirse en la organización,

considerando tres niveles de prevención:

• Prevención primaria: implica la atención e

intervención en aspectos ergonómicos, la descripción

de puestos de trabajo y diseño ambiental, y el

mejoramiento de la organización y la gestión.


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• Prevención secundaria: se focaliza en la formación y

capacitación de los trabajadores tanto a nivel

individual como organizacional. Las estrategias

individuales se orientan a la adquisición de estrategias

instrumentales para la solución de problemas

(asertividad, manejo del tiempo, entre otros), además

de programas dirigidos a estrategias de carácter

paliativo enfocadas en la adquisición de destrezas para

el manejo de emociones (entrenamiento en relajación,

expresión de la ira, manejo de sentimiento de culpa, y

otros).

• Prevención terciaria: relacionada con la reducción

del estrés laboral mediante el desarrollo de sistemas

de gestión más sensibles y con mayor capacidad de

respuesta, además de la mejora en la prestación de


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servicios de salud ocupacional. Sin agotar las

posibilidades, algunos de los temas a considerar son:

• Mejorar la selección, inducción y promoción del

personal.

• Mejorar la descripción de puestos y claridad en los

roles profesionales.

• Establecer programas de formación y desarrollo.

• Desarrollar programas de enriquecimiento del

trabajo y planes de carrera más innovadores.

• Descentralizar la toma de decisiones, aumentando la

participación y mejorando la supervisión.

• Potenciar el desarrollo de los trabajadores,

manteniendo y ampliando sus competencias,

aumentando la variedad de habilidades y autonomía.


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• Mejorar los sistemas de evaluación del desempeño;

los programas de incentivos y beneficios y de

motivación y satisfacción laboral.

• Desarrollar sistemas de retribución más equitativos.

• Ofrecer horarios de trabajo flexibles y considerar el

teletrabajo.

• Establecer programas de bienestar que incluyan la

disminución del estrés en el lugar de trabajo mediante

prácticas sanas de gestión; idear políticas de gestión

del personal que tengan el propósito directo de

mejorar la salud mental en el trabajo; realizar sesiones

de información para las juntas directivas de las

empresas, en las que se exponga el impacto de la salud

mental en el desempeño de la empresa. A pesar de su


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importancia, la gestión organizacional del estrés

enfrenta importantes obstáculos:

1. La poca conciencia sobre su importancia tanto para

los trabajadores como para la organización, asociado

a la importancia (y carencia) de un buen diagnóstico;

2. La rentabilidad económica pues en general no es

prioritaria la atención a la Salud Laboral en tanto no

se identifica la relación con la productividad y la

eficiencia de los trabajadores;

3. También se presentan casos en que las propuestas

de cambio poco planificadas, sin adaptarse a los

esquemas de utilidad, rentabilidad y practicidad

necesarios en toda empresa, es decir, sin propiciar la

convergencia entre las metas de la organización y las


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de la prevención en la empresa. Conclusiones ¿Es

posible administrar el estrés y mejorar la calidad de

vida en el contexto laboral actual? Sí, es posible.

Aunque en un entorno cada vez más complejo las

estrategias deben ser más claras y constantes y atender

los dos niveles de abordaje, el individual y el

organizacional. Así se evitará sucumbir en uno de los

problemas de salud mental más importantes del siglo

XXI. El estrés es inevitable en tanto es un esfuerzo de

adaptación ante diferentes estímulos que se asumen

como estresores. Desde esta perspectiva, tanto los

cambios percibidos como positivos o como negativos,

producen estrés. Lo que sí es posible evitar es la

situación de estrés prolongado, recurrente y su

transformación en estrés intenso y crónico. En


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definitiva, lo que hay que preguntarse es: ¿Qué

intensidad tiene la situación estresante? ¿Cuánto

dura? ¿Es adecuado a las exigencias de la situación?

¿Desde el punto de vista de quién? ¿Cuáles son los

principales estresores? ¿Qué se puede hacer para

minimizar su impacto? Si bien es cierto que los

trabajadores se sienten más satisfechos cuando su

entorno laboral es seguro y confortable, lo cual tiene

un impacto directo en el incremento de la calidad en

el trabajo, también lo es que dentro de los factores y

condiciones psicosociales en el contexto de vida

actual se dan múltiples y variadas fuentes de estrés

que pueden resultar nocivas para la salud y el

bienestar de las personas.


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El estrés laboral que produce resultados negativos

afecta el rendimiento en el trabajo y produce elevados

costos (visibles y ocultos) para la empresa en

momentos en que socialmente hay mayor conciencia

de la corresponsabilidad de las organizaciones del

estrés de sus empleados, y de las consecuencias que

pueda tener para ellos. Las estrategias de atención van

dirigidas a la disminución de los efectos negativos

derivados de la percepción del estrés, para lo que se

utilizan técnicas dirigidas a modificar la valoración

subjetiva del trabajador de los estímulos del entorno y

de los recursos disponibles para hacerles frente,

orientándose hacia la búsqueda, selección,

aprendizaje y emisión de respuestas adaptativas. De

esta forma los programas son individuales pues la


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eficacia de los mismos depende de la puesta en

práctica por parte del trabajador. Pero también la

definición de programas de Calidad de Vida Laboral

y políticas congruentes. Sin embargo, el desarrollo de

estrategias de atención al estrés laboral requiere de un

paso fundamental: que las organizaciones reconozcan

y acepten que la Salud Mental es un tema importante,

asumiendo desde la alta gerencia el compromiso de

promoverla, y que se concrete en la realización de

políticas que permitan mayor y mejor comunicación,

autonomía, participación, flexibilidad laboral y

sistemas de promoción e incentivos, incidiendo así en

la productividad y eficiencia, aumentando la

competitividad
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Tipos de estrés laboral

La gente que experimenta estrés en el trabajo, está

desencadenando respuestas al estrés, de forma

repetida, durante toda la jornada laboral. Los factores

laborales estresantes varían, pero el estrés afecta al

cuerpo de la misma forma. Existe el estrés provocado

por los conflictos interpersonales, como el que

experimentan los abogados, los recaudadores, los

representantes del servicio al cliente, o cualquier

persona acosada por compañeros de trabajo,

supervisores o clientes. Hay estrés que experimenta la


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gente con carreras profesionales de alto riesgo, como

en el caso de los médicos, enfermeras, bomberos,

soldados, controladores aéreos, pilotos de líneas

comerciales y abogados penalistas y en todas las

actividades, en muchísimos casos, haciendo frente a

jornadas laborales larguísimas y cargas de trabajo

inusualmente exigentes. Existe el estrés en trabajos

que esperan de ti, que vendas tu alma o sacrifiques tu

integridad como el del ejecutivo de publicidad de

quien se espera que dirija una campaña publicitaria ,de

un producto poco saludable, el del profesional con

información privilegiada, al que se le manda que

guarde silencio sobre actividades fraudulentas en las

que la empresa podría estar involucrada, el soldado,

que se le ordena una operación, que no cree que sea


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ética, el político, que sacrifica sus propios valores,

para conseguir que se apruebe una ley. También existe

el estrés, de sentirse impotente o con falta de control

en el puesto de trabajo, como el que podría

experimentar una enfermera, que sabe que el médico

ha solicitado el tratamiento erróneo, pero que aun así,

debe seguir sus órdenes. Otros tipos de estrés, entran

en la categoría, de limitaciones organizativas.

Obstáculos frustrantes y tediosos, que se interponen

en el camino de obtener un trabajo bien hecho, como

la intromisión de los compañeros de trabajo,

restricciones en el acceso de la información necesaria

o la falta de autoridad para hacer lo que hay que hacer

a fin de completar una tarea de forma satisfactoria.

Existe el estrés de la confusión de funciones, que


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aparece cuando no entiendes lo que se espera de ti o

no sabes, si estas cumpliendo las expectativas.

También está el estrés de los mensajes conflictivos,

cuando diferentes miembros de un entorno laboral,

emiten instrucciones contradictorias, que te dejan

confuso. Mientras la mente interpreta todos estos

factores estresantes como diferentes, el pro encéfalo

percibe lo mismo en todos los casos: amenaza.


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Síntomas típicos del estrés

laboral

Cuando se expone al estrés laboral, el cuerpo susurra

antes de empezar a gritar. Antes de padecer un ataque

cardíaco, o un accidente cerebro vascular, o que se

desencadene un cáncer, es probable que experimente

síntomas físicos leves, como dolor de espalda, dolor

de cabeza, vista cansada, insomnio, cansancio,

alteraciones del apetito y malestares digestivos.

Considera los siguientes síntomas como signos de


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advertencia de que se están gestando enfermedades

que pueden ser graves.

Dolores de espalda

Varios estudios han demostrado que los dolores de

espalda, como lo relacionados con la artritis y

fibromialgia, aumentan en respuesta a factores

estresantes diarios como los laborales, se cree que la

relación entre el estrés laboral y los dolores de

espalda(así como otros tipos de dolores en el aparato

locomotor o artromialgias) se debe a que la tensión

repetida y la activación del eje hipotálamo hipófiso-

suprarenal, hacen que se agote el cortisol, y aumente


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la concentración de prolactina, elevando la

sensibilidad del cuerpo al dolor, por depresión del

sistema inmunitario y aumento de la inflamación.

Dolores de cabeza o cefaleas

El estrés por trabajo, también puede provocar dolores

de cabeza, lo más probable es que se deba a la

hipersensibilización de las vías de transmisión de

señales del dolor en el cerebro, en los momentos de

estrés. Una vez, que el cerebro está hipersensibilizado,


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a los estímulos dolorosos, incluso el más ligero

pinchazo puede provocar dolor y tensión muscular.

Cansancio

Es obvio que si el trabajo te quita el sueño,

probablemente te sentirás cansado, pero hay otros

factores fisiológicos que también pueden hacerte


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sentir cansado, cuando estás estresado por el trabajo,

incluso si estás durmiendo bien. Aunque no se

comprende del todo bien su mecanismo, el cansancio

es uno de los síntomas más frecuentes que

experimenta la gente con estrés laboral. Asimismo,

este también aumenta el riesgo de padecer el síndrome

de fatiga crónica. Las teorías existentes relacionan el

cansancio asociado al trabajo, con el agotamiento de

los niveles de cortisol, así como la predisposición

genética, al cansancio mediado por el estrés. Lo que

está claro, es que las personas responden, a las

alteraciones químicas, causadas por el estrés de

distinta manera, por lo que algunos son más propensos

a sentir cansancio derivado del estrés laboral que

otros.
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Mareos

El estrés laboral hace que algunas personas

experimenten mareos, se cree que como consecuencia

de alteraciones en la frecuencia cardíaca, la presión

arterial y la frecuencia respiratoria, por la

estimulación del sistema simpático. Los trastornos en

estas constantes vitales, en concreto el aumento de la

frecuencia respiratoria, pueden llevar a la

hiperventilación, lo que altera el equilibrio acido-base

del organismo, perturbando las respuestas del sistema

nervioso al equilibrio y la coordinación, a través del

cerebro y del octavo par craneal.


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Trastornos del apetito

En función de tu fisiología, el estrés laboral puede

aumentar o disminuir el apetito dando lugar a pérdidas

o aumento de peso. Los factores estresantes de tipo

emocional, inducen la liberación de corticotropina y

hormona estimulante de los melanocitos o

melanotropina, lo que conduce a la falta de apetito y a

la correspondiente pérdida de peso. De forma

paradójica, la estimulación del sistema nervioso

simpático también provoca asimismo, la liberación

por parte del estómago del aminoácido grelina,

responsable de la sensación de hambre y que puede

derivar en un aumento de peso. Mientras que estos


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mecanismos entran en juego al iniciarse el estrés. El

estrés laboral crónico también afecta al apetito a través

del aumento, por el mismo motivo, de la producción

de cortisol. Cuando la concentración de esta hormona

aumenta, lo hacen a su vez, las grasas almacenadas del

organismo, y al agotarse el cortisol, la liberación del

péptido leptina, constituye la señal que informa, de

que el cuerpo ya tiene bastantes reservas y se inhibe el

apetito.

Molestias gastrointestinales

Con frecuencia, el estrés laboral, conduce a trastornos

gastrointestinales como náuseas, gastritis, cólicos

intestinales, diarrea y síndrome del colon irritable,


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probablemente causado por el aumento de la cantidad

de corticotropina, se retrasa el vaciado gástrico, lo

cual conduce a dolores de estómago y cólicos

intestinales. Puede empeorar la gastritis, no sólo

porque aumenta la concentración de ácido del

estómago, sino porque la respuesta al estrés, reduce el

umbral del dolor en el estómago, incrementando la

percepción del dolor en respuesta a la gastritis, y la

predisposición a las úlceras.

La respuesta al estrés también disminuye la capacidad

de dilatación del estómago, lo que a su vez estimula la

contracción de los músculos del colon y conduce a la

diarrea, y a los demás síntomas del colon irritable,

probablemente relacionados con la hiperproducción

de la hormona liberadora de corticotripina.


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El estrés laboral y las

enfermedades potencialmente

mortales

A pesar de que los dolores de espalda, las molestias

digestivas y el insomnio, pueden no dar la impresión

de problemas de salud graves, son signos precoces de

advertencia, resultado de la respuesta del cuerpo al

estrés, estos síntomas son parecidos a los que

experimenta la gente solitaria. El estadounidense

medio experimenta cada día, cinco episodios breves


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derivados de la respuesta al estrés y las personas que

se encuentran solas o aquellas con estrés laboral

excesivo, aún más. Lo que requiere que el cuerpo

dedique un esfuerzo al mantenimiento de la

homeostasis saludable. Al principio, el cuerpo no

desfallece, pero con el tiempo se agota y empeora, los

incrementos frecuentes de la presión arterial, hacen

aumentar el grosor de los vasos sanguíneos, la

producción excesiva de ácidos grasos y glucosa causa

ateromas o placas en las arterias que conllevan a

enfermedades cardíacas, la tensión muscular e

inflamación crónica, conduce al dolor y a los

trastornos del aparato locomotor. La hiperproducción

de cortisol, deprime el sistema inmunitario,

predisponiendo al organismo a las inflamaciones


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crónicas y al cáncer. La estimulación prolongada de

las respuestas al estrés, debido al trabajo, conduce a

enfermedades del corazón, tiroides, úlceras,

enfermedades autoinmunes, obesidad, diabetes,

disfunciones sexuales, depresión, anorexia nerviosa,

síndrome de Cushing, enfermedades inflamatorias y

cáncer.

Un estudio demostró incluso, que las personas en un

ambiente de trabajo hostil, son más propensas a morir

jóvenes. Otro estudio de siete mil personas reveló que

aunque tener empleo, suele ser mejor para la salud,

que no tenerlo, es preferible no tener empleo, que

trabajar en puestos mal pagados, exigentes, y faltos de

compañerismo, donde uno siente, que le falta poder o

control. Por lo tanto, aunque puedas disfrutar del


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sueldo de un trabajo estresante, ten en cuenta, que

puedes estar pagando un precio aún mayor en salud.

Muerte por exceso de trabajo

Lo que haces durante la jornada laboral, puede afectar

claramente al cuerpo. Pero afecta a tu organismo no

sólo a través de los riesgos físicos, sino también a

través del poder de la mente, que responde a lo que

haces durante la jornada laboral, ya sea

desencadenando la respuesta al estrés o iniciando las


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respuestas a la relajación. Sabes que el trabajo tiene el

potencial de estresarte, pero también debes haber

experimentado momentos en el trabajo cuando estás

haciendo lo que gusta, en los que fluyes, tienes una

sensación de misión y propósito y te sientes

agradecido por estar haciendo algo que te importa.

Estas sensaciones benefician al organismo. Las

respuestas al estrés, en el trabajo, pueden traducirse en

síntomas físicos, y enfermedades. Cualquiera que

haya padecido una jaqueca, después del fracaso en una

negociación, dolor de cuello, hombros, después de

una crítica del jefe, puede atestiguarlo, pero ¿Alguna

vez tu médico te ha prescripto hacer el trabajo que te

gusta? Como tratamiento o tema sugerido el cambiar

de trabajo podría curarte, por decir un ejemplo: del


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síndrome del colon irritable. El estrés laboral, es uno

de los factores formadores de síntomas o enfermedad

y la realización profesional está altamente asociada a

la remisión espontánea de enfermedades crónicas

¿Podías reflexionar sobre esto por un momento a

solas? Es posible que no hayas pensado demasiado en

cómo el trabajo afecta tu salud, si estas enfermo,

puedes haber supuesto, que tu enfermedad es el

resultado de un defecto en un gen, una mala

alimentación, o un desequilibrio bioquímico, y esto

naturalmente, puede ser verdad. Pero el estrés en el

trabajo es un factor, que contribuye, y en muchísimos

casos, el agente causal. Te podría sorprender darte

cuenta, de que la prescripción para tu enfermedad, no

tiene que ser un medicamento, o una intervención


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quirúrgica. Podría ser, en cambio encontrar nuevas

formas de lidiar con el estrés, hacer cambios en tu

actual trabajo para reducir la ansiedad o incluso

encontrar una nueva actividad o profesión. Resulta

que puedes trabajar hasta enfermarte incluso

gravemente, también puedes seguir tu feliz vuelta a la

salud. En Japón, hay más conciencia sobre el efecto

del estrés del trabajo en la salud incluso tienen una

palabra para describirlo: karoshi, que se define como

“la muerte por exceso de trabajo” un grupo de

especialistas en medicina laboral japonesa, y

cardiólogos, estuvieron estudiando este fenómeno.

Estos médicos se dieron cuenta que la gente con una

sobrecarga de trabajo, presentaba mayor riesgo de

morir de episodios cardiovasculares o cerebrales,


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inesperados, como un infarto de miocardio o un ictos,

el primer caso se había comunicado en 1969, cuando

un trabajador murió de un ictus a la edad de 29 años.

Pero fue hasta 1987, que el ministerio de trabajo de

Japón, empezó a recoger datos estadísticos sobre el

karoshi, desde entonces se estima que se dan unos diez

mil casos de karoshi cada año. Los abogados y

expertos en la materia afirman, que el número de

muertes por karoshi, en Japón iguala o excede cada

año, a las causadas por accidentes de tránsito. Y el

Instituto de Estudios Médicos Sociales, afirma que las

victimas del karoshi suelen ser, por lo genereal,

hombres sanos, de entre cuarenta y cincuenta años,

mandos intermedios, en puestos estresantes, que les

requieren jornadas laborales de más de 12 horas, seis


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o siete días a la semana. Días antes de morir, la

mayoría refiere distintas combinaciones de síntomas,

entre ellos, mareos, náuseas, cefaleas intensas y dolor

en el epigastrio, en el 95% de los casos del karoshi, la

muerte sobreviene dentro de las veinticuatro horas del

inicio, de los síntomas intensos, aunque estos van

precedidos , a veces de síntomas más leves. En todos

los casos, se trata de hombres sanos, sin signo alguno

de enfermedad. Simplemente, se forjaron el camino

hacia la muerte. El karoshi, no es propiamente una

enfermedad (para la medicina actual) pero tiene

relación con síntomas fisiológicos, de estrés crónico,

con agudización, que terminan en enfermedades

mortales, a veces es difícil de probar que la muerte,

tenga directa relación, con un pico de estrés agudo y


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mortal, relacionado a exceso de horas de trabajo, estas

indemnizaciones, son más difíciles de obtener, que las

que se otorgan, a la gente que muere, de un accidente

laboral.

Un estudio, publicado Psychosomatic Medicine en el

2000, examinó a doce mil hombres, durante nueve

años, y descubrió, que aquellos que no disfrutan de sus

vacaciones anuales, presentaban un 21% más de

riesgo de muerte, por cualquier causa, y son un 32%

más propenso a morir de un infarto. En otro estudio

publicado en el American Journal Of Epidemiología,

los investigadores a cargo del Dr. Johns Hopkins,

evaluaron los datos recogidos de pacientes, del

estudio del corazón de Framingham, durante un

periodo de 20 años, y encontraron que las mujeres,


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que hacían vacaciones cada seis años, o con menos

frecuencia, eran por lo menos 8 veces más propensas

a padecer una cardiopatía coronaria o un infarto que

las que tomaban vacaciones dos veces por año.

Aunque la mayoría de los datos sobre el karoshi,

proceden del Japón, la Organización Internacional del

Trabajo, ha publicado datos estadísticos, que

demuestran que Estados Unidos, supera con creces a

Japón en cuestión de sobrecarga de trabajo. Los

médicos y el gobierno de Estados Unidos, aún tienen

que reconocer el karoshi, como una enfermedad

inequívoca y adjudicar una indemnización tal como lo

hacen los japoneses, dado que es muy difícil seguirle

la pista, es complicado calcular la frecuencia con que


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el estrés en el trabajo, se manifiesta, tanto en Estados

Unidos como en el resto del mundo.

El estrés económico y la salud

Si te encuentras en un trabajo estresante, y sospechas

que tu salud está sufriendo como consecuencia,

puedes pensar en reducir horas, dejar el trabajo, o

cambiar tu trayectoria de actividad o profesión. Pero

si eres una de esas personas que no puedes permitirse

dejarlo, ¿Cómo vas a pagar las facturas? Este es un

problema real para muchísima gente, tu cuerpo puede

descompensarse cuando estás en un entorno de trabajo

estresante, pero el miedo a perder el trabajo, puede


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amplificar aún más estos sentimientos. Normalmente

el estrés, económico y el laboral están relacionados.

De hecho, se trata de un callejón sin salida, porque el

estrés económico, puede ser tan perjudicial para la

salud, como el estrés laboral. Son numerosos los

estudios que vinculan la riqueza con la salud. El

Ministerio de Sanidad y Servicios Humanos, y el

Centro Médico de la Universidad de Enebraska,

crearon un indicador, para medir las enfermedades,

sociales y económicas, mediante los datos del censo

sobre enseñanza, ingresos, pobreza, vivienda y otros

factores. Lo que descubrieron, al examinar estos

datos, desde 1998 al 2000, fue que una persona

adinerada vive 4,5 años más que una pobre (79,2 años

frente a 74,7 años) y esta diferencia de longevidad,


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aumenta con el tiempo. Una persona adinerada es

menos propensa a padecer casi todas las enfermedades

crónicas, a excepción del cáncer, y si lo contrae, su

probabilidad de sobrevivir es mayor. Presentan menos

probabilidad de tener accidentes o terminar

discapacitados. La gente rica incluso sufre menos

antes de morir. En un estudio, los investigadores

entrevistaron a los familiares supervivientes de 2604

hombres y mujeres de 70 años o mayores, con un

patrimonio neto de setenta mil dólares, o más al morir,

descubrieron que las personas con la renta más alta,

presentaban el 33% menos de probabilidad de haber

sufrido de dolor en el año anterior a su muerte. Eran

los que con menos frecuencia habían experimentado

depresión. Estas diferencias persistieron aún después


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de que los investigadores tuvieran en cuenta la edad,

sexo, raza y enfermedades ya existentes de estas

personas. ¿Porque esto es así?

Los investigadores postularon que aquellos con

mayores recursos económicos, pueden expresar sus

síntomas de forma más asertiva y pedir mejor

asistencia. También tienen mayor acceso a los

servicios que otros seguros médicos pudieran no

cubrir. Por supuesto estos contrastes suponen unos

enigmas. ¿Son los ricos capaces de ganar más dinero

porque están más sanos? ¿Presentan los pobres

desventajas económicas, porque están enfermos? ¿O

sencillamente, el rico tiene acceso a una mejor salud

preventiva y tratamientos no habituales porque puede

permitirse pagar por ellos? Podríamos argumentar que


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el acceso a una asistencia sanitaria de primera

categoría es lo que explica esta diferencia, pero los

estudios demuestran que no es esta la razón. Al igual

de beneficios del seguro médico, las personas situadas

en los escalafones más altos de jerarquía empresaria

están más sanos, que los de los puestos más bajos.

Algunas autoridades sanitarias creen que la diferencia,

es la propia desigualdad social. Es posible que la gente

con una peor posición socioeconómica, tenga la

sensación de tener menos control sobre su vida y esté

más preocupada por sus necesidades básicas, lo cual

genera la respuesta del cuerpo al estrés. Podrías estar

estresado porque acabas de declararte en bancarrota,

ha caído el precio de tus acciones, has bajado de

categoría, o no puedes resolver tus problemas


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económicos básicos y elementales. Pero incluso si

ninguna de estas cosas sucede, puedes estar estresado,

por la mismísima idea de que ocurrirán.

El cuerpo no puede diferenciar entre el estrés

económico percibido, (miedo a terminar arruinado) y

el estrés económico auténtico, (esar realmente

arruinado). En cualquiera de los dos casos, la

respuesta al estrés se activa, de forma prolongada y se

traduce en enfermedad pero no tiene que ser de esta

manera. Aunque no puedas cambiar tu situación

económica de la noche a la mañana, sí puedes cambiar

como tu mente responde a la preocupación por el

dinero.
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Trabajadores felices trabajadores

sanos

Como cabe esperar, los ambientes laborales, que

evitan mancillar a los trabajadores, fomentan la

creatividad y permiten la flexibilidad y promueven las

relaciones positivas, entre departamentos, también se

han vinculado, a una mejor salud del empleado.

Aquellos con programas eficaces de bienestar para el

trabajador, asociados a incentivos económicos,

obtienen ventajas por mejorar la salud de sus

empleados. También existen pruebas de que mientras


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el estrés laboral puede enfermarte leve o gravemente,

hacer el trabajo, en que desarrollas toda tu

potencialidad, tus sueños, tus deseos y tu creatividad,

puede ser un muy poderoso medicamento preventivo

y curativo, para tu salud. Encontrar tu dicha

profesional puede resultar, una medicina, para la

mente y el cuerpo. Responde con una mejor salud y

más felicidad. La investigadora sobre la felicidad

Sonja Lyubomirsky, autora de La ciencia de la

felicidad, afirma que la gente que lucha por algo

importante a nivel personal y profesional, es mucho

más feliz, que la que no tiene aspiraciones sociales.

Ella arguye “detrás de cada persona feliz, encontrarás

un proyecto, que cuanto más importante sea, más

felicidad te dará”.
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Los estudios demuestran que el proceso de trabajar

por un objetivo y participar en experiencias laborales

estimulantes, y que supondrían un reto, es tan

importante como realmente lograr lo que se desea. La

lucha entusiasta por alcanzar objetivos, nos aporta la

sensación de misión, de realización, de ser parte de

algo superior a nosotros mismos, y los estudios

muestran que esto aumenta, la sensación de control

sobre nuestras vidas, lo que a su vez, se sabe, que

influye muy positivamente en la salud de nuestro

cuerpo. Cuando tu trabajo consiste en la persecución

de objetivos que son personalmente satisfactorios para

ti, esto potencia tu autoestima, al estar empezando a

marcar, los primeros pasos de los objetivos, que te

acercan a tu gran sueño; te ennoblece y te motiva a


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seguir perseverando haciendo lo que te encanta, aun

cuando la lucha por estos objetivos, requiera arduas

tareas, asumir riesgos, e incertidumbre. El hecho de

perseguir fines también añade significado y estructura

a nuestras vidas. Esforzarse por dejar un legado y

dejar una llama encendida para la historia aumenta la

felicidad, lo cual deja al cuerpo, alimentado de

hormonas inductoras de la salud, que refuerzan el

sistema inmunitario, controlan el sistema

cardiovascular y desactivan la respuesta al estrés.

Ten en cuenta que cuando hablo de “trabajo” me

refiero a cualquier actividad con la que pasas la mayor

parte del tiempo. Para algunos, esto es un cargo

remunerado, para otros, podría no estar pagado, pero

involucran todo su ser en criar a los niños, cuidar de


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sus padres enfermos, o como voluntarios, y estos

trabajos pueden ser exactamente igual de estresantes

que cualquier otra actividad o profesión, con los

mismos efectos negativos para el organismo. También

pueden aportar tanto significado y propósito a tu vida,

que producen efectos positivos sobre tu organismo, la

clave está en recordar que cuanto más relajados,

felices y plenos estemos, más va a traducirse en la

fisiología de nuestro cuerpo. Cuando te sientes libre,

para ser creativo en tu trabajo, disfrutar de autonomía

y respeto, tener objetivos claros y medidas de

desempeño, estar bien apoyado por tus compañeros,

sentir que tu trabajo está en consonancia con tu

integridad, saber que lo que estás haciendo ayuda a los

demás, tener sentido de misión, y propósito, expresar


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tus dones únicos en el trabajo, estar bien pago, y

disponer de suficiente tiempo de ocio para destinarlo

a otras actividades, es menos factible que

experimentes estrés laboral y más probable que goces

de mejor salud.

Burnout y agotamiento
Es una circunstancia en la cual el estrés crónico, bien

por ser muy severo o bien por ser prolongado en el

tiempo, genera un estado de agotamiento severo al

paciente. El término inglés, burnout, es aplicable al

estrés en general, pero con gran frecuencia, está

asociado al trabajo. El paciente, que supera

largamente su capacidad de respuesta presenta

síntomas externos y definidos. Cualquier persona y en


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cualquier condición, puede llegar a esta situación, sea

en el ámbito laboral, o en cualquier otra circunstancia.

El término burnout se aplica particularmente en el

ámbito laboral donde se expresa en su real magnitud

y donde observamos la tríada sintomática que lo

caracteriza. Para que se produzca, el nivel estresante

del medio ambiente, debe ser elevado y estructural.

Además, la exigencia de ese ámbito precisa una

respuesta de la persona, posible hasta cierto límite. La

aparición del burnout es paulatina, pero cuando todos

los elementos sintomáticos están presentes al mismo

tiempo, está caracterizado por el agotamiento

emocional, la despersonalización y la disminución de

la iniciativa y de la toma de decisiones. El

agotamiento emocional implica, la incapacidad de


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reaccionar emotivamente, en forma correcta ante las

situaciones, es un desajuste entre los hechos y la

respuesta “lógica” esperada. Aquí los

acontecimientos, tienen como respuesta emociones

negativas, aun cuando estos debieran despertar interés

o estímulo, así y todo, es vivido con apatía, decepción,

frustración insensibilidad, con frecuencia también se

hacen presentes la inflexibilidad, la irritabilidad, y la

intolerancia. Se entiende por despersonalización, en el

contexto laboral de una situación semejante, una

separación en la integración de la tarea laboral a la

personalidad.

Quien presenta este síntoma, probablemente,

desarrolle sus actividades en forma automática,

incluso hasta eficazmente, en lo que es de


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cumplimiento rutinario, pero con una desconexión

personal con ellas, como si las llevara a cabo desde la

óptica de la desinteresada apatía y la distancia,

previsiblemente, este estado de agotamiento extremo,

obstaculiza el funcionamiento normal de las

cualidades intelectuales, creativas, la capacidad de

iniciativa, el liderazgo y la seguridad en sí mismo,

indispensables para la toma de decisiones. Como es de

esperar, una vez establecido el diagnóstico de burnout,

se impone una intervención correctiva, ya que este

desajuste, lleva fuertemente a la profundización de los

síntomas que conducen a desequilibrios

psicosomáticos y la enfermedad.
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