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¿Cómo las diferentes formas de conocimiento, a través de la historia, han contribuido a crear

nociones de ser humano?

Desde sus orígenes el ser humano ha estado inmerso en los diversos cambios proporcionados por
las épocas y ha sentido la constante necesidad de adaptarse a su entorno, fomentando el cambio
en el mismo y/o aceptando aquello que ya se encuentra establecido. Como consecuencia, este ha
adquirido cierta flexibilidad y ha buscado acoplarse a patrones, los cuales le indican formas
particulares de comportarse e interpretar lo que le rodea.

Por lo tanto, una de las transformaciones que experimentó fue la economía capitalista, la cual
produjo actividades comerciales, mercantiles, políticas, sociales y económicas, marcadas por
acontecimientos trascendentales como lo fue la Segunda Guerra Mundial.

El capitalismo experimentó un rápido crecimiento entre 1945 y 1973, período conocido como
la “Época de Oro” (Moré, 2014). Nombrado así, ya que al ser este sistema fundamentado en la
producción mercantil, demanda e inversión, apartó las prácticas de sistemas anteriores, logrando
así un evidente incremento en su actividad; desde su aparición, su objetivo ha sido conservarse
como sistema empleado por todos los individuos.

Antes del surgimiento de este sistema, el ámbito económico se basaba en el intercambio de


productos requeridos para suplir las diferentes “necesidades biológicas”. Lo anterior caracteriza
a este sistema y a los demás como carentes de lo requerido para asumir los retos y la evolución
cultural, social, económica y política. Una vez éste logró posicionarse, “casi la mitad de la
riqueza mundial estaba en manos de sólo el uno por ciento de la población” (Moré, 2014, p. 21) ,
lo cual generó la fragmentación de sectores sociales por estratos económicos y como resultado,
se dio la desigualdad.

Asimismo, la economía capitalista sufrió una dominación de grandes activos, que tenían el
poder monetario para el control y el desarrollo de la producción. Fué así como este dominio se
propagó hacia el resto del mundo, de la misma manera en que afirma Cury et al. (1998) “los
hechos en los países occidentales son la vitrina del capitalismo, siendo el resto del mundo más
bien su trascendencia” (p.11).
Esto da lugar al consumo de productos que de alguna manera establecen un contacto con la
solvencia de las necesidades humanas biológicas, como afirma Moré (2014),“la estructura
económica surgida de la existencia de necesidades humanas (biológicas, físicas, psíquicas,
culturales)” (p.9). Generando de esta manera una resolución a algunos problemas económicos
que se encontraban en discusión en ese momento.

Ante estas preguntas, la alta demanda de producción, el consumo por parte de la sociedad se
manifiesta de forma más activa, para Bauman (2007) “el consumo es una condición inamovible
de la vida, no está atado ni a la época ni a la historia” ( p. 43), es decir, se encuentra siempre
presente puesto que no está sujeto al tiempo o al espacio, sino que es una condición natural del
hombre.

Además, consumir es una “función imprescindible para la supervivencia biológica y sus raíces
son tan antiguas como la vida misma” (Bauman, 2007, p. 43) de esta forma establece que el
consumo es vital para la sobrevivencia y no cambia.

De esta manera, los sujetos realizaban estas acciones, con las que iban adquiriendo bienes
(alimentos, vestido, servicios, entre otros). Sin embargo, su dinamismo lleva a parámetros que
pueden generar un desequilibrios o por el contrario, un mayor avance, causando un desmedido
valor al consumo. Por lo tanto, se inició una tendencia, un consumo desviado de lo necesario,
dando lugar a un consumismo.

Por consiguiente, se evidencia la distorsión del concepto de consumo al convertirse en una


acción carente de límites y como consecuencia, un consumo desmesurado. A causa de esto, aquel
que tuviese más dinero podría realizar una mayor cantidad de compras y como resultado, sería
superior a los otros, generando así una compra y empleo excesivos de bienes y servicios.

A medida que se da la aparición de la publicidad, que toma cuerpo y forma a través de los
medios de comunicación, para solventar las necesidades que en el momento generaban y estaban
disparando el consumo “las estructuras económicas están delimitadas por la propiedad de los
medios de producción los cuales se resuelven a través de las actividades económicas
fundamentales (producción, cambio, distribución, consumo), realizadas gracias a la existencia de
factores productivos” (Moré, 2014, pág. 9).
A causa de esto, la publicidad es ahora un método global para transmitir información, se debe
tener en cuenta que no tiene los mismos años que la historia de la humanidad. A pesar de que se
emplearon métodos similares antiguamente, fue un término que surgió, ya que no posee una
ubicación específica como término, a partir del capitalismo en el siglo XV, en donde pudo surgir
en todo su esplendor.

Pues bien, esto le permitió a través del tiempo generar un evidente cambio al concepto de
humano, puesto que esto permite que la publicidad utilice la unión de diversos medios cuyo fin
sea divulgar o transmitir incontables tipos de información, desde temas políticos, hasta un
producto o servicio específico.

A su vez se plantea una nueva visión sobre la publicidad, que tiene como soporte la extensión
a través de los medios masivos (la televisión, radio y prensa) que en la actualidad no se presenta
de una manera unidireccional, sino que las personas desde su capacidad para formar criterio y la
demanda que hacen continuamente, se dejan muchas veces influenciar por el cómo se deben
comportar o que deben comprar para estar a la vanguardia.

Por esto, McLuhan (1951) sostiene que la publicidad es un “negocio a tiempo completo,
pretende entrar en la mente pública colectiva, para manipular, explotar y controlar. El efecto de
muchos anuncios y entretenimientos es mantener a todos en un estado de vulnerabilidad,
mediante una rutina mental prolongada” (p.35 ). Estos medios publicitarios emplean mecanismos
o técnicas para llegar a su consumidor, descubrir la solución a los deseos de felicidad y las
aspiraciones más inmediatas.

En efecto, los medios publicitarios se involucran en cada persona de forma más individual
para conocer sus tendencias, gustos, deseos, etc y logran a través de esta observación adaptarse a
las necesidades visibles y comportamientos con los que asumen determinados productos,
compras o marcas,estudian la asociación de los distintos marcos y modelos que tienen mayor
demanda en el mercado para ofrecer productos a su gusto y garantizar las ventas.

Sobre todo la publicidad busca llamar la atención del consumidor inspirando así en las
personas la simpatía para poder generar lealtad a través de sus deseos y sus emociones, para
obtener y producir una compra activa y sobretodo fiel de parte del consumidor.
No obstante, al analizar de manera detallada este proceso de vinculación entre la publicidad y
los medios de comunicación masiva y su relación con la respuesta y comportamientos del
hombre como un sujeto consumista, puede observarse que entre ellos se cruza una línea muy fina
y surge la pregunta: ¿A qué se debe el que se actúe constantemente como seres irracionales?

Para entender, el principal precursor es la publicidad, porque sólo desde esta se puede
entender la psicología del consumidor, Parrado (2013) manifiesta que “La exploración de las
primeras décadas del siglo XX sobre las aplicaciones de la psicología al ámbito comercial se
centró casi exclusivamente en la publicidad y no sobre las relaciones humanas”(p. 402).

Por consiguiente, se afirma que entre la psicología aplicada y el consumo, la publicidad es el


principal protagonista, ya que esta permite comprobar la realidad del comportamiento de los
consumidores. Conocer sus intereses les facilitará una cercana interacción entre el objetivo
publicitario y las aspiraciones del consumidor, logrando así crear productos y mensajes de forma
precisa que aseguran en gran porcentaje la adquisición de los mismos.

Se puede decir que este ha sido un método eficiente, pues se sabe que el interés del
consumidor aumenta cuando identifica en el producto un sinónimo de satisfacción, como lo
afirman Manzano, Gavilán, Avellaneda, Abril & Serra (2012) “Ir de compras se convierte en un
acto de satisfacción hacia uno mismo. Los individuos con elevada implicación cuando van de
compras experimentan una mayor sensación de diversión y un mayor deseo de alargar la
estancia” (p. 32).

Por esta razón, la publicidad emplea un método llamado “marketing”, que le permite emplear
distintas técnicas para ser más productiva y eficaz, de modo que presenta ante el consumidor un
mismo producto de maneras novedosas que lo hacen establecer una relación casi inmediata, e
imprescindible “falsas necesidades”.

Para esto, se establecen medios susceptibles que vienen dados por el efecto de manipulación
de la información, con el objetivo de crear “modelos” idóneos, esto con el fin de que sea el
consumidor que busque las empresas. De esta manera, buscan establecer una transformación
entre sujeto-objeto del significado real de persona, persuadiendo a estos “sujetos”para establecer
una decisión irracional, ante las percepciones que estimulan los medios de comunicación y la
publicidad a través de los sentidos.
Así pues, se reitera que los sentidos son considerados la puerta que la publicidad usa como
medio para alcanzar la manipulación de las decisiones de la persona tal y como lo afirman
Manzano et al. (2012) “El marketing visual analiza la influencia de los estímulos recibidos a
través de la vista (texto e imagen) en el comportamiento del consumidor y cómo el contexto
cultural, físico, personal puede afectar estas percepciones” (p. 108).

De esta manera, se provoca una afección en el desarrollo integral de la persona, no sólo desde
el campo visual, sino desde todos los sentidos, provocando estímulos a través de las emociones y
alcanzando una desmedida respuesta que no toca en nada la racionalidad ni la autonomía.

Por ende, se puede definir el “marketing visual como la utilización estratégica que las
compañías realizan de estímulos, signos y símbolos comerciales y no comerciales para
comunicar mensajes a sus consumidores” (Manzano et al., 2012, p. 107). Logrando así pues una
compra leal a las marcas ya estéticamente correctas haciendo uso de mensajes subliminales.

Asimismo, logra cautivar la percepción de los sentidos para alcanzar los deseos de felicidad y
necesidad, causando emociones de bienestar que le haga sentir la necesidad de volver al círculo
de la publicidad, “el consumismo”.

Para concluir, se puede afirmar que la publicidad puede influir de manera positiva pero
también negativamente sobre los sujetos, ya que estos se ven expuestos constantemente a los
medios de comunicación, que de alguna manera los persuaden, provocando que cada día tengan
un comportamiento errático ante el consumo, siendo este generalmente innecesario. Ante estos
cuestionamientos de las concepciones que se construyen alrededor de la persona, reduciéndola a
sujeto u objeto se puede concluir con una interrogante que marca una determinante reflexión ¿es
usted emoción, razón, o simplemente el producto de la manipulación?

¿Cómo las diferentes formas de conocimiento, a través de la historia, han contribuido a crear
nociones de ser humano?

Desde sus orígenes el ser humano ha estado inmerso en los diversos cambios proporcionados
por las épocas y ha sentido la constante necesidad de adaptarse a su entorno, fomentando el
cambio en el mismo y/o aceptando aquello que ya se encuentra establecido. Como consecuencia,
este ha adquirido cierta flexibilidad y ha buscado acoplarse a patrones, los cuales le indican
formas particulares de comportarse e interpretar lo que le rodea.

Por lo tanto, una de las transformaciones que experimentó fue la economía capitalista, la cual
produjo actividades comerciales, mercantiles, políticas, sociales y económicas, marcadas por
acontecimientos trascendentales como lo fue la Segunda Guerra Mundial.

El capitalismo experimentó un rápido crecimiento entre 1945 y 1973, período conocido como
la “Época de Oro” (Moré, 2014). Nombrado así, ya que al ser este sistema fundamentado en la
producción mercantil, demanda e inversión, apartó las prácticas de sistemas anteriores, logrando
así un evidente incremento en su actividad; desde su aparición, su objetivo ha sido conservarse
como sistema empleado por todos los individuos.

Antes del surgimiento de este sistema, el ámbito económico se basaba en el intercambio de


productos requeridos para suplir las diferentes “necesidades biológicas”. Lo anterior caracteriza
a este sistema y a los demás como carentes de lo requerido para asumir los retos y la evolución
cultural, social, económica y política. Una vez éste logró posicionarse, “casi la mitad de la
riqueza mundial estaba en manos de sólo el uno por ciento de la población” (Moré, 2014, p. 21) ,
lo cual generó la fragmentación de sectores sociales por estratos económicos y como resultado,
se dio la desigualdad.

Asimismo, la economía capitalista sufrió una dominación de grandes activos, que tenían el
poder monetario para el control y el desarrollo de la producción. Fué así como este dominio se
propagó hacia el resto del mundo, de la misma manera en que afirma Cury et al. (1998) “los
hechos en los países occidentales son la vitrina del capitalismo, siendo el resto del mundo más
bien su trascendencia” (p.11).

Esto da lugar al consumo de productos que de alguna manera establecen un contacto con la
solvencia de las necesidades humanas biológicas, como afirma Moré (2014),“la estructura
económica surgida de la existencia de necesidades humanas (biológicas, físicas, psíquicas,
culturales)” (p.9). Generando de esta manera una resolución a algunos problemas económicos
que se encontraban en discusión en ese momento.

Ante estas preguntas, la alta demanda de producción, el consumo por parte de la sociedad se
manifiesta de forma más activa, para Bauman (2007) “el consumo es una condición inamovible
de la vida, no está atado ni a la época ni a la historia” ( p. 43), es decir, se encuentra siempre
presente puesto que no está sujeto al tiempo o al espacio, sino que es una condición natural del
hombre.

Además, consumir es una “función imprescindible para la supervivencia biológica y sus raíces
son tan antiguas como la vida misma” (Bauman, 2007, p. 43) de esta forma establece que el
consumo es vital para la sobrevivencia y no cambia.

De esta manera, los sujetos realizaban estas acciones, con las que iban adquiriendo bienes
(alimentos, vestido, servicios, entre otros). Sin embargo, su dinamismo lleva a parámetros que
pueden generar un desequilibrios o por el contrario, un mayor avance, causando un desmedido
valor al consumo. Por lo tanto, se inició una tendencia, un consumo desviado de lo necesario,
dando lugar a un consumismo.

Por consiguiente, se evidencia la distorsión del concepto de consumo al convertirse en una


acción carente de límites y como consecuencia, un consumo desmesurado. A causa de esto, aquel
que tuviese más dinero podría realizar una mayor cantidad de compras y como resultado, sería
superior a los otros, generando así una compra y empleo excesivos de bienes y servicios.

A medida que se da la aparición de la publicidad, que toma cuerpo y forma a través de los
medios de comunicación, para solventar las necesidades que en el momento generaban y estaban
disparando el consumo “las estructuras económicas están delimitadas por la propiedad de los
medios de producción los cuales se resuelven a través de las actividades económicas
fundamentales (producción, cambio, distribución, consumo), realizadas gracias a la existencia de
factores productivos” (Moré, 2014, pág. 9).

A causa de esto, la publicidad es ahora un método global para transmitir información, se debe
tener en cuenta que no tiene los mismos años que la historia de la humanidad. A pesar de que se
emplearon métodos similares antiguamente, fue un término que surgió, ya que no posee una
ubicación específica como término, a partir del capitalismo en el siglo XV, en donde pudo surgir
en todo su esplendor.

Pues bien, esto le permitió a través del tiempo generar un evidente cambio al concepto de
humano, puesto que esto permite que la publicidad utilice la unión de diversos medios cuyo fin
sea divulgar o transmitir incontables tipos de información, desde temas políticos, hasta un
producto o servicio específico.

A su vez se plantea una nueva visión sobre la publicidad, que tiene como soporte la extensión
a través de los medios masivos (la televisión, radio y prensa) que en la actualidad no se presenta
de una manera unidireccional, sino que las personas desde su capacidad para formar criterio y la
demanda que hacen continuamente, se dejan muchas veces influenciar por el cómo se deben
comportar o que deben comprar para estar a la vanguardia.

Por esto, McLuhan (1951) sostiene que la publicidad es un “negocio a tiempo completo,
pretende entrar en la mente pública colectiva, para manipular, explotar y controlar. El efecto de
muchos anuncios y entretenimientos es mantener a todos en un estado de vulnerabilidad,
mediante una rutina mental prolongada” (p.35 ). Estos medios publicitarios emplean mecanismos
o técnicas para llegar a su consumidor, descubrir la solución a los deseos de felicidad y las
aspiraciones más inmediatas.

En efecto, los medios publicitarios se involucran en cada persona de forma más individual
para conocer sus tendencias, gustos, deseos, etc y logran a través de esta observación adaptarse a
las necesidades visibles y comportamientos con los que asumen determinados productos,
compras o marcas,estudian la asociación de los distintos marcos y modelos que tienen mayor
demanda en el mercado para ofrecer productos a su gusto y garantizar las ventas.

Sobre todo la publicidad busca llamar la atención del consumidor inspirando así en las
personas la simpatía para poder generar lealtad a través de sus deseos y sus emociones, para
obtener y producir una compra activa y sobretodo fiel de parte del consumidor.

No obstante, al analizar de manera detallada este proceso de vinculación entre la publicidad y


los medios de comunicación masiva y su relación con la respuesta y comportamientos del
hombre como un sujeto consumista, puede observarse que entre ellos se cruza una línea muy fina
y surge la pregunta: ¿A qué se debe el que se actúe constantemente como seres irracionales?

Para entender, el principal precursor es la publicidad, porque sólo desde esta se puede
entender la psicología del consumidor, Parrado (2013) manifiesta que “La exploración de las
primeras décadas del siglo XX sobre las aplicaciones de la psicología al ámbito comercial se
centró casi exclusivamente en la publicidad y no sobre las relaciones humanas”(p. 402).
Por consiguiente, se afirma que entre la psicología aplicada y el consumo, la publicidad es el
principal protagonista, ya que esta permite comprobar la realidad del comportamiento de los
consumidores. Conocer sus intereses les facilitará una cercana interacción entre el objetivo
publicitario y las aspiraciones del consumidor, logrando así crear productos y mensajes de forma
precisa que aseguran en gran porcentaje la adquisición de los mismos.

Se puede decir que este ha sido un método eficiente, pues se sabe que el interés del
consumidor aumenta cuando identifica en el producto un sinónimo de satisfacción, como lo
afirman Manzano, Gavilán, Avellaneda, Abril & Serra (2012) “Ir de compras se convierte en un
acto de satisfacción hacia uno mismo. Los individuos con elevada implicación cuando van de
compras experimentan una mayor sensación de diversión y un mayor deseo de alargar la
estancia” (p. 32).

Por esta razón, la publicidad emplea un método llamado “marketing”, que le permite emplear
distintas técnicas para ser más productiva y eficaz, de modo que presenta ante el consumidor un
mismo producto de maneras novedosas que lo hacen establecer una relación casi inmediata, e
imprescindible “falsas necesidades”.

Para esto, se establecen medios susceptibles que vienen dados por el efecto de manipulación
de la información, con el objetivo de crear “modelos” idóneos, esto con el fin de que sea el
consumidor que busque las empresas. De esta manera, buscan establecer una transformación
entre sujeto-objeto del significado real de persona, persuadiendo a estos “sujetos”para establecer
una decisión irracional, ante las percepciones que estimulan los medios de comunicación y la
publicidad a través de los sentidos.

Así pues, se reitera que los sentidos son considerados la puerta que la publicidad usa como
medio para alcanzar la manipulación de las decisiones de la persona tal y como lo afirman
Manzano et al. (2012) “El marketing visual analiza la influencia de los estímulos recibidos a
través de la vista (texto e imagen) en el comportamiento del consumidor y cómo el contexto
cultural, físico, personal puede afectar estas percepciones” (p. 108).

De esta manera, se provoca una afección en el desarrollo integral de la persona, no sólo desde
el campo visual, sino desde todos los sentidos, provocando estímulos a través de las emociones y
alcanzando una desmedida respuesta que no toca en nada la racionalidad ni la autonomía.
Por ende, se puede definir el “marketing visual como la utilización estratégica que las
compañías realizan de estímulos, signos y símbolos comerciales y no comerciales para
comunicar mensajes a sus consumidores” (Manzano et al., 2012, p. 107). Logrando así pues una
compra leal a las marcas ya estéticamente correctas haciendo uso de mensajes subliminales.

Asimismo, logra cautivar la percepción de los sentidos para alcanzar los deseos de felicidad y
necesidad, causando emociones de bienestar que le haga sentir la necesidad de volver al círculo
de la publicidad, “el consumismo”.

Para concluir, se puede afirmar que la publicidad puede influir de manera positiva pero
también negativamente sobre los sujetos, ya que estos se ven expuestos constantemente a los
medios de comunicación, que de alguna manera los persuaden, provocando que cada día tengan
un comportamiento errático ante el consumo, siendo este generalmente innecesario. Ante estos
cuestionamientos de las concepciones que se construyen alrededor de la persona, reduciendola a
sujeto u objeto se puede concluir con una interrogante que marca una determinante reflexión ¿es
usted emoción, razón, o simplemente el producto de la manipulación?