Introducción
La formación de la falla de San Andrés se originó hace años con el choque de las
placas del Pacífico y la Norteamericana considerándose una de las más importantes
ya que en su totalidad se localiza en la superficie terrestre, este sistema abarca un
área extensa tanto continental como oceánica. Aparte esta región cuenta con continua
actividad sísmica provocando alrededor de 10 mil terremotos al año y su
predominante movimiento de rumbo. En 1906 provocó un terremoto de 7.8, afectando
a San Francisco, pero durante los últimos años ha provocado terremotos en ciudades
cercanas a ella, y, dando como resultado un problema actual. Los estudios realizados
donde se puede observar su actividad sísmica, movimiento y que en la parte sur de
esta falla no se ha producido un sismo durante 300 años, el próximo se estima en los
próximos 30 años afectando gravemente a Los Ángeles. Por lo que es importante
buscar una solución para la falta del saber cómo actuar ante un terremoto de esta
magnitud y que es a lo que se podría enfrentar. Pues en la actualidad la densidad de
población es mayor y los efectos podrían ser más graves.
Es por eso que en la investigación se buscó sobre hechos ocurridos con anterioridad
en la zona de este sistema de falla, también incluimos información sobre los
movimientos sísmicos, las fallas geológicas, las placas tectónicas que delimitan a
estas y la aparición de terremotos como consecuencias donde durante lo largo de la
historia se han presentado algunos, y durante el periodo de 1964 a 1980 la actividad
sísmica ha sido recurrente. Pues la región de California cuenta con varios sistemas
de fallas donde la principal es la de San Andrés y de ahí parten sus ramificaciones.
Cuenta con una inadecuada localización epicentro pues en algunas zonas puede ser
bastante precias, pero en otras el rango es alto.
Antecedentes
Este sistema de Fallas de San Andrés, trata de un conjunto de cordilleras
montañosas, volcanes y fallas. Se trata de una falla transformante. La placa del
océano Pacífico y parte del oeste de California se han trasladado al noroeste respecto
al resto del continente donde la magnitud es de 6 y 9 cm al año, existe la resistencia
de esta interacción entre placas. Se pueden observar efectos en la geografía de esta
región como son las Cordilleras transversales(este-oeste), las montañas Tehachapi.
(Pavón, 1998)
En la región de Sur de California, del principio de las montañas de San Bernandino
hasta la falla de Garlock, la existencia de fallas es muy grande. donde se asocian
ciertos desplazamientos con grandes sismos en California, donde desde 1800 donde
el promedio es de 6 cm al año. Y se presentó en 1952 un temblor con una escala de
7.7.
Es el terremoto de San Francisco el más famoso y considerado el más devastador
en la historia de los Estados Unidos; ocurrió en las primeras horas de la mañana del
18 de abril de 1906, la ciudad contaba con 400,000 habitantes. El sismo tuvo origen
por la ruptura de la Falla extendiéndose cerca de 430 km, propagándose tanto en el
norte como en el sur, las ondas se extendieron por gran parte del territorio de
California llegando al estado vecino de Nevada. El desfasamiento fue principalmente
horizontal, llegando a los 6 metros moviéndose al noroeste como ya es conocido su
movimiento. Y el desplazamiento vertical fue de 1 menos de un metro. Se menciona
que una de las razones por la cual el terremoto devasto la ciudad pude ser el incendio
que destruyó gran parte de la ciudad. Donde el total de muertes fue de 3 mil
aproximadamente.
Este terremoto fue seguido de varias réplicas muchos edificios se derrumbaron, los
30000 teléfonos de la ciudad se rompieron y sistema de ferrocarriles fue dañado.
Donde el fuego duro por tres días, la cañería de agua se vio gravemente afectada;
hubo más de 300 rupturas de cañerías fuera de la cuidad y 23 200 dentro de ella.
Se han realizado estudios donde se confirma que el movimiento sísmico de esta
zona cuenta con una antigüedad, y se busca saber su movimiento absoluto.
En la actualidad ciudades como San Francisco donde la actividad sísmica es una
amenaza, se busca la preparación, mejor construcción de edificios, instalaciones de
servicios, para afrontar un sismo, experimentando por medio de mesa sismológica, y
utilizando los materiales más eficientes o adaptables, un ejemplo es el edificio de 50
pisos transamérica pyramid. (McCay, 2011)
Otro caso es el sismo de San Fernando, ocurrido el 9 de febrero de 1997, considerado
el más severo en el área metropolitana de Los Ángeles desde hace 50 años. Tuvo
una magnitud de 6.6, donde el epicentro se localizaba a unos 12 kilómetros al este de
Newhall, California. Para el 23 de febrero se registraron 119 réplicas de magnitud de
3.0. el foco o hipocentro de sismo se presentó bajo las montañas de San Gabriel a 16
km al noroeste de la ciudad de San Fernando y a 48 km respecto a Los Ángeles.
El sismo de Loma Prieta corrió el 17 de octubre de 1989, a las 5:04. Eso como
resultado de la ruptura de la falla con una extensión de 40 km. Los desplazamientos
horizontales fueron de 1.8 metros, y el desplazamiento vertical fue de 1.20 metros. La
magnitud fue de 7.1 extendiéndose y sintiéndose desde Los Ángeles hasta la frontera
con el estado de Oregón. Hubo un mayor daño en el epicentro y en el área de la
bahía debido a los suelos blandos. Este sismo la muerte de 62 personas, 3757
resultaron heridas. (Pavón, 1998)
Pero para poder entender mejor el por qué de la falla de San Andrés, podemos ampliar
nuestra investigación en otros temas, que logran explicar geológicamente este
fenómeno natural.
Fallas Geológicas
Las fallas se pueden clasificar en diversas formas, de acuerdo al movimiento relativo
entre bloques. Existen tres tipos principales de fallas:
Falla Normal: Se considera una falla normal cuando el bloque de techo baja y el
bloque de piso sube, respecto al plano de falla.
Falla Inversa: Se considera falla inversa cuando el bloque de techo sube y el bloque
de piso baja, respecto al plano de falla.
Falla Lateral: En lugar de tener bloque de piso y bloque de techo tenemos bloque
derecho y bloque izquierdo, deslizándose un bloque respecto al otro, a lo largo de
la falla. Si el punto de referencia se coloca sobre la falla el bloque derecho
corresponde al bloque a la derecha de la falla y el bloque izquierdo al ubicado a la
izquierda de la falla. Existen dos tipos de fallas laterales, lateral derecha o dextral
(el bloque que se desplaza hacia el punto de referencia es el derecho, sentido
horario) y lateral izquierda o sinistral (el bloque que se desplaza hacia el punto de
referencia es el izquierdo, sentido anti horario).
Una falla puede contener más de una componente de desplazamiento. Se puede
tener una falla normal con componente lateral derecho o una falla lateral izquierda
con una componente inversa. A estas fallas se le conoce como fallas oblicuas. Estas
fallas son muy comunes.
Los márgenes continentales activos, también denominados márgenes convergentes”
o “márgenes pacíficos”, se originan por la convergencia y colisión de dos pocas
litosféricas, característica típica de los márgenes del océano pacifico actual.
Además de los dos tipos principales de márgenes, los pasivos (divergentes o
atlánticos) y los activos (convergentes o pacíficos), hay un tercer tipo, los márgenes
cortados (transformantes o transcurrentes), estos se originan en fallas presentes o
pasadas del limite de una placa. Por tanto, los márgenes activos se sitúan en los
limites de las placas mientras que los pasivos se encuentran en las placas rígidas en
movimiento. Ambos tipos pueden verse desplazados por los segmentos de los
márgenes cortados, también denominados fallas transformables o zonas de fractura
transformables, la cual define a la falla de San Andrés.
Según explica Andrews, "la parte media de la falla se rompió hace unos 160
años y la parte norte en 1906, provocando el terremotos de San Francisco".
"La parte sur de la falla no se ha quebrado en cerca de tres siglos y sabemos que
durante este tiempo la tensión se ha ido acumulando”.
Tectónica de las placas
La Tectónica de Placas es una teoría unificadora que explica una variedad de
características y acontecimientos geológicos. Se basa en un sencillo modelo de la
Tierra que expone que la rígida litosfera se encuentra fragmentada, formando un
mosaico de numerosas piezas de diversos tamaños en movimiento llamadas placas,
que encajan entre si y varían en grosor según su composición ya sea corteza
oceánica, continental o mixta.
La corteza terrestre está fragmentada en Placas Tectónicas, las cuales se
desplazan pasivamente gracias a las corrientes de convección. Existen zonas
donde las corrientes ascienden y otras en donde las corrientes descienden, siendo
el propio peso de la masa hundida el que arrastra tras de sí al resto de la placa.
Esto ha sido aceptado pero aún no está determinado.
El movimiento de las placas no se da en forma uniforme, se tienen zonas donde el
movimiento es muy lento, del orden de una centésima de milímetro al año y otras
en las cuales el movimiento es muy rápido, de más de 10 cm al año. De igual forma
existen segmentos de la corteza que chocan entre sí y otros en que no existe este
choque. Estos movimientos son llamados tectónicos y son los responsables de la
aparición de montañas, volcanes, sismos, formación de plegamientos y fallas
geológicas, expansión de océanos, desplazamiento de continentes y también está
asociado a yacimientos minerales y petrolíferos. La configuración mundial de las
placas es inestable y se está modificando lenta pero continuamente (ciclo de
Wilson).
La falla de San Andrés es el punto de encuentro de las placas del Pacífico
y norteamericana; la primera se desliza hacia el noreste, y la otra hacia el suroeste
a un promedio de 13 mm al año.
La fricción entre ellas retrasa temporalmente su movimiento en direcciones
opuestas. Se genera así energía de tensión, que deforma la materia subterránea en
torno a la falla. En un sismo, esta energía se libera violentamente y as placas se
mueven.
La línea de la falla de San Andrés es claramente visible en zonas desérticas como
el Llano Carrizo, 160 km al norte de Los Ángeles. Ahí, los movimientos terrestres
son casi impredecibles, y ríos que por décadas han seguido cierto curso son
súbitamente desviados por sismos sucesivos, con desplazamientos de hasta 120
metros.
Allí confluyen los bordes de la placa Norteamericana (sobre la que se asienta buena
parte del continente) y los de la placa del Pacífico (que sostiene casi todo el litoral
de California), pero se enfrentan como engranajes mal alineados, pues ni topan de
frente ni se entrelazan suavemente. Dado que sus cortes se superponen, la energía
friccional que se forma en sus márgenes no tiene manera de escapar, lo que da
como resultado un leve temblor o un gran sismo, según la parte de la falla donde se
genere esta energía.
En las “zonas de deslizamiento”, donde las placas se cruzan más fácilmente, la
energía acumulada se disipa en miles de suaves temblores de efecto menor, sólo
detectables por los instrumentos sismográficos más sensibles. En contraste,
algunos tramos de la falla parecerían del todo inmóviles, fijos en “zonas trabadas”;
las placas están tan estrechamente unidas que nada se agita en dirección alguna
durante periodos de hasta cientos de años.
Esta presión desarrolla grandes tensiones geológicas hasta que, finalmente, las dos
placas se abren paso en una violenta liberación de energía contenida, bajo la forma
habitual de terremotos de por lo menos 7° Richter, como el que devastó San
Francisco en 1906.
Sismología
¿Qué ocurre bajo tierra para causar los temblores? Podemos acercarnos a la
respuesta analizando los lugares donde se originan, empezando por los grandes
sectores de la corteza terrestre, kilómetros bajo la superficie, que los geólogos
llaman placas terrestres. Toda la superficie de la Tierra se divide en placas, como
trozos de un pastel. Todas las placas se mueven, y a veces se separan y otras
veces se juntan hasta chocar entre sí. Un temblor es, entonces, una fractura, un
deslizamiento repentino de las rocas profundas en la Tierra. ¿A causa de qué? El
90% de los sismos en la República Mexicana ocurren frente a las costas del
Pacífico, lugar donde se juntan las placas llamadas de Cocos y de Norteamérica,
que se mueven una contra la otra a razón de 6 cm por año. Esa velocidad no
parecerá muy grande, pero en 20 años puede acumularse energía suficiente para
desplazarlas hasta 1.20 m. Es lo que se necesita para producir un sismo de
magnitud 7. Entonces, las placas se atoran y la energía que causa el movimiento
puede acumularse. Afortunadamente es posible estudiar los registros (llamados
sismogramas) de las ondas sísmicas con unos aparatos llamados sismómetros. Las
ondas sísmicas viajan desde el foco del temblor, por el interior de la Tierra, hasta
llegar al sismómetro. Los sismólogos, profesionistas que analizan los sismogramas
para calcular el epicentro del temblor, de paso estudian las capas de la corteza
terrestre que atravesaron las ondas.
La falla de San Andrés: una zona sísmica activa
El sistema de fallas de San Andrés es indudablemente el más estudiado del mundo.
A lo largo de los años las investigaciones han demostrado que se produce
desplazamiento a lo largo de segmentos discretos que tienen una longitud de 100 a
200 kilómetros. Además, cada segmento de falla se comporta de una manera algo
diferente de los otros. Algunas secciones de la falla de San Andrés muestran un
desplazamiento lento y gradual conocido como , que ocurre de una manera
relativamente suave y por consiguiente, con poca actividad sísmica apreciable.
Otros segmentos se deslizan de manera regular, produciendo terremotos de
magnitud pequeña a moderada.
Aún otros segmentos permanecen bloqueados y almacenan energía elástica
durante centenares de años antes de romperse provocando grandes terremotos. El
último proceso se describe como movimiento , porque la falla exhibe períodos
alternativos de comportamiento bloqueado seguidos de deslizamiento súbito y
liberación de energía elástica. Se calcula que los grandes terremotos deben ocurrir
aproximadamente cada 50 o 200 años a lo largo de estas secciones de la falla de
San Andrés que tienen el movimiento que acabamos de describir. Este
conocimiento es útil cuando se establece el riesgo sísmico potencial de un
segmento dado de la zona de falla.
Las fuerzas tectónicas a lo largo de la zona de la falla de San Andrés que fueron
responsables del terremoto de San Francisco de 1906 todavía siguen activas. En la
actualidad, se utilizan haces de láser y técnicas basadas en el Sistema de
Posicionamiento Global (GPS) para medir el movimiento relativo entre los lados
opuestos de esta falla.
Estas determinaciones revelan un desplazamiento de 2 a 5 centímetros al año.
Aunque parece un movimiento lento, a lo largo de millones de años produce un
desplazamiento sustancial. A modo de ejemplo, a esta velocidad, en 30 millones de
años, la porción oriental de California se desplazaría hacia el norte de manera que
Los Ángeles, situados en la placa del Pacífico, quedarían. adyacentes a San
Francisco, situado sobre la placa Norteamericana. Lo que es más importarte a corto
plazo, un desplazamiento de sólo 2 centímetros al año produce un desplazamiento
de 2 metros cada 100 años. Por consiguiente, al menos cada 200 años se producirá
un desplazamiento a lo largo de este segmento de la zona de falla de 4 metros como
el que ocurrió durante el terremoto de San Francisco de 1906. Este dato explica la
preocupación californiana por construir edificios resistentes a los terremotos en
previsión del inevitable “Big One’’.
Los terremotos que se producen a lo largo de las fallas con desplazamiento
horizontal, como las fallas que forman el sistema de fallas de San Andrés, son, en
general, someros, con profundidades focales inferiores a los 20 kilómetros. Por
ejemplo, el terremoto de San Francisco de 1906 implicó movimiento en los 15
kilómetros superiores de la corteza terrestre e incluso el terremoto de Loma Prieta,
en 1989, comparativamente profundo, tuvo una profundidad focal de sólo 19
kilómetros. El principal motivo de la actividad somera de esta región es que los
terremotos se producen sólo donde las rocas son rígidas y exhiben un
comportamiento elástico. Recordemos que en profundidad, donde las temperaturas
y las presiones de confinamiento son elevadas, las rocas exhiben deformación
dúctil. En estos entornos, cuando se supera la resistencia de la roca, se deforma
mediante diferentes mecanismos de flujo que producen un deslizamiento gradual
lento sin almacenamiento de energía elástica. Por tanto, en general las rocas del
interior no pueden generar un terremoto.
Conclusión
La experta de Caltech cree que películas como "San Andrés" sirven para recordarle
a los habitantes de la costa oeste de EE.UU. que se trata de un área de alta actividad
sísmica, "por lo que deben prepararse para la inevitabilidad de un terremoto".
Los últimos grandes sismos que sacudieron California fueron el de Northridge (6,7
grados), en 1994, que dejó 57 muertos en el área de Los Ángeles, y el de Loma
Prieta (6,9 grados), que se cobró la vida de 67 personas en San Francisco en 1989.
Este último hizo que en el norte de California se introdujeran nuevas regulaciones,
obligando a que se reforzaran estructuras construidas con concreto, muchas de las
cuales albergan escuelas y hospitales.
No fue hasta fines de 2014 que la alcaldía de Los Ángeles propuso una normativa
similar, que conllevará la inversión de centenares de millones de dólares.
Cada año, las placas se mueven lentamente un par de pulgadas (5 centímetros),
movimiento que es casi imperceptible para las personas, pero cuando no se
presenta movimiento alguno en años, la tensión se acumula y de repente la placa
se rompe inevitablemente a lo largo de la falla, enviando ondas en todas las
direcciones y es cuando se provocan los temidos terremotos y por consecuencia,
los tsunamis.
Ahora bien, esta falla ha sido la causante de catástrofes como el terremoto de 7,8
grados que destruyó gran parte de San Francisco en el año 1906, provocando más
de 3,000 muertes.
Se esperaba que un terremoto de gran magnitud azotara la tierra, dejando 2,000
personas fallecidas y daños materiales que superarían los US$200.000 millones,
pero lo que aún no se sabe con claridad es, si el sismo que azotó México la tarde
del 19 de septiembre con una escala de 7.1 fuese tal predicción o aún existe la
posibilidad de que otro fuerte terremoto suceda en un lapso de no menos de 30
años, según Jennifer Andrews, sismóloga del Instituto de Tecnología de California
(Caltech).
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