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POSADA NIÑOS DE CATEQUESIS

Animador: En el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo.

Animador: Queremos, acompañar a José y a María en su camino hacia Belén. Y así como Dios
preparó al pueblo de Israel para recibir al Salvador, así nosotros con esta posada iniciamos nuestra
preparación para celebrar el nacimiento del niño Jesús, alentando el amor en nuestro corazón de
niños y jóvenes.

Acto de contrición:

Señor mío Jesucristo Dios y hombre verdadero, me pesa de todo corazón de haber pecado, porque
te ofendí a ti, que eres tan bueno y que tanto me amas, y a quien yo quiero amar sobre todas las
cosas.

Propongo firmemente, con tu gracia, enmendarme y alejarme de las ocasiones de pecar,


confesarme y cumplir la penitencia. Confió en que me perdonarás por tu infinita misericordia. Amén.

Misterios gozosos

1º. LA ENCARNACIÓN DEL HIJO DE DIOS

«Y el ángel le dijo: No temas, María, porque has hallado gracia delante de Dios: concebirás en tu
seno y darás a luz un hijo, y le pondrás por nombre Jesús. Dijo entonces María: He aquí la esclava
del Señor, hágase en mi según tu palabra».

Padre nuestro, Ave María, Gloria.

Villancico

2º. LA VISITACIÓN DE NUESTRA SEÑORA A SU PRIMA SANTA ISABEL

«Y en cuanto oyó Isabel el saludo de María, el niño saltó de gozo en su seno, e Isabel quedó llena
del Espíritu Santo; y exclamando en voz alta, dijo: ¡Bendita tú entre las mujeres y bendito es el fruto
de tu vientre! ¿De dónde a mí tanto bien, que venga la madre de mi Señor a visitarme?».

Padre nuestro, Ave María, Gloria.

Villancico

3º. EL NACIMIENTO DEL HIJO DE DIOS EN BELÉN.

«Y sucedió que, estando en Belén, le llegó a María la hora del parto, y dio a luz a su Hijo primogénito;
lo envolvió en pañales y lo recostó en un pesebre, porque no había lugar para ellos en la posada».

Padre nuestro, Ave María, Gloria.

Villancico

4º. LA PRESENTACIÓN DEL NIÑO JESÚS EN EL TEMPLO.


«Y cumplidos los días de la purificación, llevaron a Jesús a Jerusalén para presentarlo al Señor, y para
presentar como ofrenda un par de tórtolas o dos pichones, según lo mandado en la Ley del Señor».

Padre nuestro, Ave María, Gloria.

Villancico

5º. JESÚS PERDIDO Y HALLADO EN EL TEMPLO.

«Cuando tuvo doce años, subieron a la fiesta, como era costumbre. Pasados aquellos días, al
regresar, el niño Jesús se quedó en Jerusalén, sin que lo advirtiesen sus padres, y ocurrió que, al
cabo de tres días, lo encontraron en el Templo, sentado en medio de los doctores, escuchándoles y
preguntándoles».

Padre nuestro, Ave María, Gloria.

Villancico

Oh soberano santuario, Madre del Verbo Eterno Líbranos Virgen del infierno, a los que rezamos tu
Rosario Emperatriz poderosa, de los mortales consuelo ábrenos Virgen el cielo con una muerte
dichosa, danos pureza de alma, tú que eres tan poderosa.

PADRE NUESTRO…

1.- Dios te salve María, hija de Dios Padre; en Tus Manos ponemos nuestra Fe para que la ilumines;
llena eres de gracia.

2.- Dios te salve María, Madre de Dios Hijo; en Tus Manos ponemos nuestra Esperanza para que la
alientes; llena eres de gracia.

3.- Dios te salve María, esposa de Dios Espíritu Santo, virgen purísima en tus manos ponemos
nuestra caridad para que la inflames; llena eres de gracia.

Dios te salve María santísima, templo y sagrario de la santísima trinidad, virgen concebida sin la
culpa original.

Dios te salve, Reina y Madre de misericordia,


vida, dulzura y esperanza nuestra,
Dios te salve, a Tí llamamos los desterrados hijos de Eva,
a Tí suspiramos, gimiendo y llorando,
en este valle de lágrimas
Ea, pues, Señora abogada nuestra,
vuelve a nosotros esos tus ojos misericordiosos;
y después de este destierro
muéstranos a Jesús,
fruto bendito de tu vientre.
¡Oh clemente, oh piadosa, oh dulce siempre Virgen María!
Ruega por nosotros, Santa Madre de Dios,
para que seamos dignos de alcanzar las Divinas gracias
y promesas de Nuestro Señor Jesucristo
Amen.

LETANÍAS AL NIÑO JESÚS


Señor ten piedad de nosotros
Señor ten piedad de nosotros

Cristo ten piedad de nosotros


Cristo ten piedad de nosotros

Señor ten piedad de nosotros


Señor ten piedad de nosotros

Cristo óyenos
Cristo óyenos

Cristo escúchanos
Cristo escúchanos

Padre Celestial que eres Dios,


Ten piedad de nosotros.

Dios hijo redentor del mundo,


Ten piedad de nosotros.

Dios Espíritu Santo,


Ten piedad de nosotros.

Santísima Trinidad que eres un solo Dios,


Ten piedad de nosotros.

Santa María, Ruega por nosotros (Usar esta respuesta en adelante).


Madre del Redentor
Esposa de José,
Reina de los Ángeles
Inspiración celestial,
Sol de verdad,
Patriarca de justicia,
Depósito de bondad,
Lucero de la fe,
Arca de la felicidad,
Niño recién nacido,
Te alabamos todos (Usar esta respuesta en adelante).
Niño Poderoso,
Niño Amable
Niño Humilde
Niño Venerable
Niño Fiel
Niño Creador
Niño Salvador
Niño Consolador
Niño Laudable
Niño Glorificador
Niño Misericordioso
Niño Espiritual
Hijo de María
Modelo de Castidad
Luz de la Redención
Sol de la Verdad
Alivio del Pecador
Maná del Consuelo
Tesoro de la gracia
Estrella del Alba
Faro de consolación
Bálsamo de la Salud
Alegría de los Justos
Templo de la Pureza
Templo de la Verdad
Príncipe de los Patriarcas
Luz de los Profetas
Maestro de los Apóstoles
Vertiente de Virtudes
Divino Emmanuel
Modelo de Perfección
Inspiración Celestial
Patriarca de Justicia
Depósito de Bondad
Te alabamos todos
Arca de Felicidad
Dios Humanado
Principio y Fin de todas las cosas

Oración Final
Oh, Divino Jesús, que llenando el cielo y tierra con tu gloria, quisiste caminar desconocido y esconder
tu grandeza en un establo humilde, haz que mis sentidos (y potencias) mi cuerpo y alma te alaben y
que viva agradecido a tu amor, con que te dignaste hacerte hombre para salvarme. Aviva madre
mía, en mí el amor hacia tu divino hijo para que hospede siempre en mi corazón a mi buen Jesús.
Amén.

Oh señora mía…

Dulce madre……
Lectura del evangelio

Lucas 2,1-14:

En esos días, el emperador dictó una ley que ordenaba hacer un censo en todo el imperio. Este
primer censo se hizo cuando Quirino era gobernador de la Siria. Todos iban a inscribirse a

sus respectivas ciudades. También José, como era descendiente de David, salió de la ciudad, de
Nazaret de Galilea y subió a Judea, a la ciudad de David, llamada Belén, para inscribirse con María,
su esposa, que estaba embarazada. Cuando estaban en Belén llegó el día en que debía tener su hijo.
Y dio a luz a su primogénito, lo envolvió en pañales y lo acostó en un pesebre, porque no había lugar
para ellos en la sala común. En la región había pastores que vivían en el campo y que por la noche
se turnaban para cuidar sus rebaños. El ángel del Señor se les apareció y los rodeó de claridad la
gloria de Dios. Como estaban muy asustados, el ángel les dijo: «No teman, pues he venido para
comunicarles una buena nueva que será motivo de alegría para todo el pueblo: Hoy ha nacido para
ustedes en la ciudad de David un Salvador, que es Cristo Señor. En esto lo reconocerán: hallarán a
un niño recién nacido, envuelto en pañales y acostado en un pesebre.

De pronto una multitud de seres celestiales aparecieron en torno al ángel, y cantaban a Dios: Gloria
a Dios en lo más alto del cielo y en la tierra, gracia y paz a los hombres.

Palabra del Señor.

Todos: Gloria a ti, Señor Jesús.

Peticiones

Guía: Pidámosle al Niño Dios que así como es el centro de este nacimiento hoy, sea todos los días el
centro de nuestra familia y de nuestra vida.

Todos: Te lo pedimos, Señor.

Guía: Que Jesús, pudiendo nacer rico quiso nacer pobre, nos enseñe a estar contentos con lo que
tenemos. Todos: Te lo pedimos, Señor.

Todos: Te lo pedimos, Señor.

Guía: Que Jesús, que vino a perdonamos, nos enseñe a no ser rencorosos con los demás.

Todos: Te lo pedimos, Señor.


Guía: Que él, que vino a fundar la mejor familia del mundo haga que en la nuestra reine siempre el
amor, la unión y el deseo de ayudarnos mutuamente y a las demás familias.

Todos: Te lo pedimos, Señor.

Guía: Que él, que nació en una cueva porque no hubo lugar en la posada para su familia, se acuerde
en esta noche de tantos niños para los que no hay lugar en los hogares, de tantos hombres y mujeres
para los que no hay lugar en las fábricas, de tantos refugiados para los que no hay lugar en el mundo
y de tantos indígenas para los que no hay lugar en .nuestro mundo moderno.

Todos: Te lo pedimos, Señor.