MEDUSA
PERSONAJES:
Medusa: Manuela
Valery: Atenea
Luisa: Perseo
Adriana: Afrodita
Melisa: Poseidón
Daiana: Hermes
(Entra Medusa, con serpientes. Detrás de escena, en la mitad)
Medusa: Me temen, me admiran, cruzan el mar por oír de cerca mi leyenda. No tengo
intimidad. No hay quien me diga nombres tontos por las noches, no hay quien me apriete
los senos con ternura. No tengo espejo, no tengo dueño. El paisaje es para mí sola, hablo
en grandes frases, soy importante. Mírate en mí y aprende. Te rodearán monstruos
semejantes a ti, infelices que nacieron del mismo modo; como Esteno y Euríale. Yo soy
Medusa.
(Se apagan las luces y se vuelven a encender. Medusa está en escena, sin serpientes y con
una flor en sus manos. Entra Poseidón con porte orgulloso)
Poseidón: (Mira a Medusa seductoramente y se le acerca por detrás) Me ha dado un
vuelco el corazón dentro del pecho; apenas te miro, ya no me es posible hablar, sino que
mi lengua se hiela, un leve fuego me corre bajo la piel, nada pueden ver mis ojos, me
zumban los oídos, me cubre el sudor y me parece que estoy cerca de morir. (Le besa la
mano)
Medusa: (Sonriente) Es todo un honor recibir tales palabras de un gran señor. Pero me
temo que su presencia aquí no es bien recibida. A Atenea le disgustaría que estuviera
aquí, y no me puedo imaginar lo que le haría a su sacerdotisa si la viera hablando con
Poseidón.
(Trata de irse pero Poseidón no la deja y le agarra el brazo)
Poseidón: Sólo quiero pasar tiempo con usted, mi querida dama. ¿Acaso no tengo el
derecho de apreciar su belleza? Ven conmigo hacia la oscuridad. (Lo sigue y se van tras
escena. Se ve la silueta. Poseidón viola a Medusa (Luego cuadramos movimientos) se
apagan las luces y Medusa grita)
(Las luces vuelven a encenderse y aparece Atenea)
Atenea: (sarcasmo) Infeliz e inocente niña. Pobre Medusa, un alma afligida luego de un
pacto no acordado. Inmadura damisela que has profanado mi templo. Templo de
inteligencia y sabiduría, terminó siendo utilizado para satisfacer deseos carnales. Inmunda
mortal. Tú, Medusa, sentirás mi ira en cada poro de tu piel.
(Entra Afrodita)
Afrodita: ¿Para qué me has llamado, querida Atenea?
Atenea: Oh, mi hermosa Afrodita. Necesito de tu ayuda. Hay una mortal, quien ha
ensuciado mi templo y me ha traicionado. No solo eso, además, quienes la ven, afirman
que es la mujer más bella que haya pisado la tierra.
Afrodita: (Enojada) ¿Pero qué clase de blasfemia es esta? La impostora debe pagar. Debe
sufrir. Haré de su hermoso cabello una mata de serpientes. Y cualquiera que la mire a los
ojos, quedará petrificado.
(Ambas cogen velas y las ponen al frente de cada una. Se sientan en el suelo, una al frente
de la otra y se toman de las manos)
Afrodita: Clama conmigo, Atenea. (Cierran los ojos)
Atenea y Afrodita: Dieux plux ậgés, écoutez. Olympus, écoute. Medusa doit ệtre puni.
Viens vers moi et fais de Méduse une créature laide. Celui qui le regarde est pétrifié. Par
Zeus.
(Mientras realizan la oración, se ve la silueta de Medusa, quejándose. Se apaga el
reflector, apagan las velas y se retiran)
(Se encienden las luces, entra Medusa, con serpientes, va caminando, de fondo el sonido
de las serpientes)
Medusa: (susurro) cállense… (Asciende) cállense… (grito) CÁLLENSE. (El sonido para. Sigue
caminando y sale de escena)
(Entra Atenea y al momento, entra Hermes)
Atenea: Hermes, pero que visita más agradable.
Hermes: Me temo, mi señora, que no son buenas nuevas las que le traigo.
Atenea: Pues hablad de una vez.
Hermes: Mi señora, se trata de Medusa. Ha petrificado a casi todos los hombres del reino.
Ninguno ha logrado salir del lugar donde se encuentra, la gente está desesperada.
(Momento de silencio)
Atenea: Trae a Perseo.
Hermes: Como ordenen, mi señora.
(Hermes se retira y Atenea camina de un lado a otro, pensativa)
(Entra Hermes y junto a él, Perseo)
Perseo: ¿Para qué soy bueno, mi señora? (Arrodillado)
Atenea: Levántate. Quiero que mates a Medusa y me trigas su cabeza. Para eso te daré
una espada y un escudo y Hermes te dará sus sandalias aladas (le entrega los materiales)
No nos defraudes.
Perseo: Así será. (Salen todos de escena y se apagan las luces)
(Se prende la luz y está Perseo en su búsqueda, solo. Con posición de ataque)
Medusa: ¿Para qué quieres ser héroe? ¿Por qué no tratas de ser otra cosa?
Perseo: (Mirando a todos lados) Tengo sangre real. Tengo posición, rango.
Medusa: (sale a la luz y se le acerca por detrás, sin mirarlo a los ojos) Niño, te han llenado
la cabeza de ideas curiosas. Los únicos seres humanos aparte del hombre común, son los
monstruos.
Perseo: (se ríe) ¿Quién te ha dicho eso?
Medusa: ¿Quién no te lo ha dicho? El héroe tiene el gesto de la estatua, la piel dura, los
ojos duros. No vive para sí ni para su placer, sino para la construcción de una imagen
ficticia que legarle a los siglos.
Perseo: (Grita) ¡POR SU IDEAL!
Medusa: Exacto. Un ideal, nada. Pero tú quieres ser héroe. ¿No traes una lista de futuros
cadáveres?
Perseo: (Pensativo) Se supone que mataré a mi abuelo, y me mandaron aquí a matarte. A
mi abuelo no lo mataría nunca… a ti sí, porque eres un monstruo.
Medusa: (Furiosa) ¡A MEDUSA SÍ! ¿Y tú qué eres, niño? Un aspirante a monstruo. ¿Qué te
justifica para hablar así de matar a mujer, tu semejante?
Perseo: Hace daño, petrifica, engaña.
Medusa: ¿Y tú? Matas solo por alimentar tu hambre. ¿Crees que soy muy feliz? Eres un
idiota. (Medusa se va tras escena. Perseo luego de un momento, la persigue)
(Tras escena, Perseo le gana a Medusa, ella lanza un grito de dolor y cae al suelo. Perseo
levanta la cabeza de Medusa en símbolo de victoria)
(Se apaga la luz)
FIN.