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Instituto Mexicano de

Psicooncología

Desarrollo Humano
19/04/2013

Eber David Hernández González


“En realidad, sólo existe el acto de amar, (…)

Significa dar vida, aumentar su vitalidad.

Es un proceso que se desarrolla y se intensifica a sí mismo.”

Erich Fromm

Introducción

Ya se dijo alguna vez con frase lapidaria hace poco más de dos mil años: “La verdad os
hará libres”1. Y esto sigue siendo provocación de disputas filosóficas hasta enconadas 1

reyertas sociales; la verdad que podemos asegurar que es tan absoluta, como la ley de
gravedad, o relativa como el mismo pensamiento nos conduce a cuestionar nuestra
existencia. En una tierra diversamente consciente de poseerla podemos notar que pocas
veces se ha hablado de las más grandes complicaciones del hombre, según Sartre, las
relaciones humanas y la comunicación, así como su importancia en el diario vivir. Y tal vez
nunca se habían visto más amenazadas como en nuestro tiempo, porque más allá de los
elementos técnico-científicos y la información aprendida por generaciones, podemos
perseguir un objetivo común que es la mejoría de nuestra calidad de seres humanos, y
todo lo que implicaría como la auto-aceptación, el altruismo, la amistad, el amor en todas
sus manifestaciones, la verdad intersubjetiva y el respeto.

Todo esto en un marco de evolución, tal cual el tema general de este breve tanteo para
poder desdoblarnos sobre nosotros mismos, mirarnos al espejo, y reconocer de nuestras
cualidades trascendentales, que necesariamente nos transfieren a reconocer situaciones
de síndromes, entendiéndolos como conjuntos sintomáticos, de desarrollo y de deterioro.
Todo esto sobre una plataforma de crisis, dificultades, posibilidades y oportunidades para
seguir mirando dignamente la vida, y avanzar por este día un paso más hacia el ideal y la
risa que se respiran más profundos que nunca como una verdad necesaria.

Desarrollo

1
San Juan 8, 31-42. Santo Evangelio.
Muchas veces y sobre todo en el presente se buscan consejos prácticos y recetas mágicas
para alcanzar una mejoría ipso facto, o también normas detalladas que permean un
ambiente de vaciedad, de hastío, de antipatía y de prejuicios a la identidad ajena. Pero
ante soluciones rápidas, fáciles y cómodas, creo que existen procesos verdaderamente
eficaces en el fortalecimiento de las relaciones humanas y tan sencillos, como un fuerte
apretón de manos, el llamarnos por nuestro nombre o una felicitación inesperada que
podemos dar; y que producen dividendos o nos acercan más a la simpatía, a la cordialidad 2
y a la benevolencia mutua, y que al final conectan nuestras conversaciones al punto de
construir puentes de comprensión y compasión entre humanos. Todo esto que podría ser
enaltecido por la escuela y el núcleo familiar, como fuente y fondo de una necesaria
innovación como especie. La clase tradicional ya anacrónica ante la realidad multicultural
e interdisciplinaria, gritando a los siete vientos por una activación y una conversación de
50 a 50, donde el niño conozca de una auto-aceptación, un auto-concepto, su capacidad
de confianza, una fe, entendiéndola como fuerza espiritual, y el amor; frutos todos de un
ánimo abierto y magnánimo del que es capaz el ser humano de transmitir; sin embargo, es
acallada por intereses de placer y poder, clase que ostenta el poderío desde el quietismo,
alagando y condenando desde la comodidad de manera incoherente, desatinada y
absurda.

Y ya entrando de lleno en la competencia permanente por el mejor método de desarrollo,


creo que si llegara a existir alguna fórmula enérgica o mística que podría impulsar este
objetivo sería el dejar paso a los sentimientos y la expresión del ser humano desde sus
primeros años de vida sobre todo; es una pieza clave en el crecimiento de niños
emocionalmente sanos y felices. Todo este proceso viéndose iniciado por el amor multi-
expresivo de los padres, aunque lamentablemente muchas de las veces el padre inicia la
agresión hacía el núcleo familiar, o hacia el mismo niño, provocado por una idea irracional
de machismo o su propia ignorancia o un desvarío emocional. Todo se justifica, pero las
acciones en contra de estos casos y más despiadados, son necesarias, en un mundo
ultraviolento y antipático, dónde honradez, humildad, respeto, amistad y amor es ya
tener la boca apurada de mentiras.
Pero no por ello dejemos de promover el cambio, la evolución, el desarrollo mediante la
acción de la clase libre, sin olvidar que los errores son parte del crecimiento, y el
aprendizaje más vertical que lineal. Del mismo modo el buscar el interés por la
creatividad, la sensibilidad y una perspectiva ecológica de respeto hacía la naturaleza, son
principios subyacentes que encaminan al niño a ponerse en contacto con el síndrome de
desarrollo y con la búsqueda de la mejoría en la calidad de vida.

El hombre ha sido auto-moldeado por la increíble búsqueda de la perfección, pensando o 3

creyendo que el éxito, el prestigio, la riqueza económica y la apariencia son sus valores y
virtudes, los exalta y enaltece como percibiéndose poseedor del cosmos. Embriagado en
su egocentrismo, aborreciendo lo inmortal, casi hasta la locura. Se auto-castiga mediante
sus representaciones, sus presuposiciones, es severo con sus propios recursos y fuerza
vital, y pasa a ser controlado por la angustia, lo irracional y el miedo. Pasa a auto-limitarse
mediante sus prejuicios, sus complejos y sus creencias erróneas o vetustas, y no sigue su
propio impulso, pierde su identidad en un caos paranoico. La infancia definitivamente es
lo más hermoso que significa el sello permanente que definirá un cincuenta por ciento de
la personalidad y conducta que se desarrollará durante la vida del infante, en un promedio
de vida de ochenta años.

La libertad es piedra tocante del aprendizaje y sus procedimientos no bien gestionados


hasta nuestros días se pueden ver inmersos en esta crisis, vistos como opciones, ensayo y
error, conocedora de que sin importar la dirección que elija seguir, al niño le va ir bien, y
por esto, por el futuro, es necesario facilitar los conceptos básicos desde la infancia que
permitan al niño elegir libremente lo que él realmente desea y hacerlo consciente de las
posibles consecuencias. En todo esto podemos entender el porqué de darle paso a los
sentimientos mediante un ánimo abierto y de tolerancia al educando.

Conclusiones

El objetivo creo que lo debemos percibir claro o lo más despejado posible para poder
actuar en la búsqueda de fortalecer el nutrimento interpersonal, haciendo de nosotros
mismos mutuas motivaciones y relaciones interfluidas, creando el pedestal de una nueva
generación conversativa y participativa. Eliminando las estructuras de poder impulsando
la cooperación comunitaria, reconociendo la reciprocidad como algo más fuerte que la
selección natural de Darwin, y evidenciando en lo colectivo el bienestar común y el buen
vivir en sociedad.

Buscando la auto-sustentabilidad mediante el respeto de la naturaleza, creando


consciencia ecológica, podríamos realizar la sublimación de unos valores fortalecidos por
el amor altruista, encontrando la superación constante en el contexto de una coexistencia, 4

incluso en este presente, creo que estamos mucho mejor que cualquier situación previa
de cualquier pueblo, ciudad, sociedad o colectivo, en la historia de la humanidad,
englobándonos como especie homo sapiens sapiens, aunque no dejamos de lado nuestra
tendencia a fagocitar al diferente, al raro, al que no puede.

Es distinto el reconocer problemas comunitarios a reconocer la evolución de la realidad, a


pesar de nuestro analfabetismo funcional sabemos del vivir en sociedad, pero mediante el
conformismo y la pasividad, del esperar a que nuevos programas sugestivos nos inciten a
la moda, las televisoras públicas a las que les importa un comino el desarrollo de la
infancia, nos sientan tolerantes tuercas de un engrane más, viviendo o, mejor dicho,
sobreviviendo en el comercio informal por que no se brindan oportunidades para la
explotación de capacidades humanas e influyendo de esta manera a la evolución homo-
sapiensal; porque es mediante el encontrar lo que a otros les será útil como se dicta la
sobrevivencia o supervivencia el día de hoy en cualquier rincón de nuestro país, sufriendo
un raquítico sistema de creencias, antropofágico y sin sentido más que el de adquirir más
poder y más placer. Seres dependientes de las circunstancias, de las que requieren
prestigio y seguridad, y si no las obtenemos nos neurotizamos y buscamos dónde
compartir del cerebro condicionado y el impulso adictivo de un sapiens sapiens que al
final nos invita la flexión de los meniscos y bajar los pies a la tierra firme y preguntarnos
como el más feo de los hombres de Nietszche: “¿Esto es la vida?, ¡Qué bien! Pues que viva
otra vez”.
No podemos concluir sin comentar la gran ayuda que puede existir entre dos seres
humanos, viéndola desde una lente espiritual, es increíble verdaderamente el presenciar
algo que se siente pero no se ve; es decir la parte trascendente de la existencia, cuando te
vibra algo en tu psique, cuando una corazonada se despierta dentro de tu pecho o
simplemente el hecho de ser agradecido por la existencia del amor en su múltiples
facetas.

Yo no quiero caer en la cursilería pero creo que si se despierta algo en la sociedad el día de 5

hoy, un sentimiento de hartazgo, de hastío, pero también de deseo de cambio, de


alcanzar algo juntos sin tocarnos y celebrar al auditorio invitándolo a participar.

Bibliografía

- Torroella González-Mora G. (2001). Educación para la vida: El gran reto.


Bogotá, Colombia: Revista Latinoamericana de Psicología, año/vol. 33, número
001.
- Rodríguez Estrada, M. (1985). Psicología de las Relaciones Humanas. México,
D.F.: Editorial Pax México, Librería Carlos Cesarman S.A.
- Milicic, N. (2006). A ser feliz también se aprende. México: Random House
Mondadori, S.A.