Maderismo: Historia, Ideología,
Representantes y Consecuencias
El maderismo fue un movimiento político considerado como el iniciador de la Revolución
mexicana. Toma su nombre de su líder, Francisco I. Madero, un político mexicano nacido
en 1873 y que llegó a ser presidente del país durante algo más de un año, entre finales de
1911 a principios de 1913.
Este movimiento se formó en oposición al largo gobierno de Porfirio Díaz, quien estuvo en
el poder durante unos 30 años. A pesar de la mejora económica que supuso su paso por
el poder, el autoritarismo, la falta de libertades y la existencia de una parte mayoritaria de
la población sumida en la pobreza, provocaron la aparición de grupos que buscaban su
caída
Madero y su movimiento comenzaron su actividad cuando las elecciones de 1910
se acercaban. Primero, con tácticas puramente políticas; luego, ante las maniobras
de Díaz, por las armas. A pesar de triunfar en un primer momento, lo cierto es que
la situación de México no se estabilizó y así seguiría durante una década más.
Aparte del dirigente del movimiento y de Porfirio Díaz, otros personajes
importantes que participaron en estos acontecimientos fueron Pascual Orozco,
Aquiles Serdán, Emiliano Zapata y Valeriano Huertas. Como parte de la convulsión
de la época, algunos de ellos pasaron de aliados a rivales en pocos meses
Elecciones de 1910
Justo antes de fundar ese partido político, Madero había publicado un libro que
anticipa sus principios y pensamientos sobre la cuestión electoral. El libro se publicó
en 1908 y se llamó La sucesión presidencial en 1910.
La gran acogida que encontró fue uno de los desencadenantes de que decidiera
fundar el Partido Nacional Antirreeleccionista. Se trataba de un movimiento
totalmente contrario a Porfirio Díaz, quien estaba en el poder desde 1877.
Fue el propio Díaz quien realizó unas manifestaciones que hacían pensar que esa
vez sí se iban a realizar unas elecciones libres.
Sus palabras en una entrevista fueron: «He esperado con paciencia el día en que
la república de México esté preparada para escoger y cambiar sus gobernantes en
cada periodo sin peligro de guerras, ni daño al crédito y al progreso nacionales.
Creo que ese día ha llegado».
Madero es nombrado candidato para la presidencia y comienza su campaña
electoral con gran seguimiento popular. Sin embargo, pocos días antes de las
votaciones, Díaz ordena detenerlo y encarcelarlo.
Desde la cárcel, ve como Díaz es proclamado presidente de nuevo y, aunque intenta
negociar con él para que le nombre vicepresidente, no es capaz de convencerlo.
Finalmente es excarcelado y, temeroso por su vida, huye a los Estados Unidos.
Plan de San Luis
Aunque está fechado el 5 de octubre de 1910 —su último día en prisión—, se
supone que este documento fue realmente redactado en su exilio estadounidense.
Con el Plan de San Luis, Madero decide pasar a la acción directa ante el fracaso de
promover un cambio democráticamente. Así, el manifiesto llama a los opositores a
Díaz a tomar las armas y pone un fecha para ello: el 20 de noviembre.
En el escrito pedía a los mexicanos que no reconocieran el nuevo gobierno de
Porfirio Díaz y reclamaba nuevas elecciones.
Regresaba a su ideología antirreeleccionista y, además, prometía respetar los
acuerdos que hubieran sido tomados por el gobierno previos a la Revolución.
Por último, prometía devolver las tierras a los propietarios a los que se les habían
sido arrebatadas por la Ley de Terrenos Baldíos, y acabar con la corrupción.
Caída de Díaz
El llamamiento a las armas de Madero encuentra eco en numerosos sectores. En la
fecha señalada, el día 20 de noviembre, se producen rebeliones en varios estados
mexicanos. Personajes como Pascual Orozco o Pancho Villa lideran algunos de
estos con mucho éxito.
La lucha dura varios meses, pero en abril la mayoría del país estaba en manos de
los revolucionarios.
La toma de Ciudad Juárez en mayo da el golpe de gracia a las tropas
gubernamentales. El 25 de ese mismo mes, cercado en Ciudad de México, Porfirio
Díaz renuncia y marcha al exilio.
Presidencia de Madero
Tras la caída de Díaz se organizó un gobierno de transición, pero las tensiones
internas entre las facciones revolucionarias ya comenzaron a aflorar. La
convocatoria de elecciones, en octubre de 1911, pretendía serenar los ánimos, pero
no tuvo éxito en ese aspecto.
Madero gana las votaciones y comienza un mandato que, a la postre, solo duraría
15 meses. El político, quien siempre había sido muy moderado en lo social, intentó
reconciliar a los partidarios de la Revolución con las estructuras del régimen del
Porfiriato, sin satisfacer a nadie.
Entre sus medidas más positivas se encuentran la creación de un régimen con
mayor libertad, más democrático.
También promulgó algunas tímidas medidas redistribuidoras de la tierra, pero sin
llegar a la Reforma Agraria que pedían, por ejemplo, los partidarios de Zapata o
Villa.