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6.4. NORMAS JURÍDICAS, CONCEPTO Y CARACTERÍSTICAS.

La norma jurídica como reguladora de la conducta humana tiene sus propias


características, que la distinguen de otras normas de conducta. Son como queda
indicado, EXTERIORES, BILATERALES, HETERONOMAS Y COERCIBLES,
características que les permiten contribuir en mayor grado al mantenimiento de la
convivencia social y a la realización de los valores que son propios del derecho
vamos entonces a explicar a continuación cada una de sus característica acciones.
El derecho solo valora estas acciones en sí mismas, en relación con su
cumplimiento incumplimiento, no va mas allá pues de otra manera interferiría en el
campo de la moral.

EXTERIORIDAD:
El derecho al regular la conducta humana no considera el elemento interno o
psíquico sino solamente el elemento externo, objetivo, material o físico. Le interesa
exclusivamente el aspecto exterior de la conducta del hombre, pues su único interés
es que las normas jurídicas se cumplan sea cual fuere el motivo o la intención que
anima a las personas al realizar determinadas.
Es cierto que en relación a las acciones humanas es muy difícil establecer un limite
preciso entre los elementos conductuales físico y psíquico, como expresa máximo
pacheco, pues ignorar de manera absoluta el elemento psíquico equivale a privar
de sujeto las acciones con lo cual dejaría de ser una acción humana, conviene sin
embargo aclarar que cuando hablamos de la exterioridad del derecho no negamos
estos vínculos, sino que enfatizamos en que al derecho lo que preferentemente le
interesa y valora es el aspecto exterior material u objetivo de las acciones humanas.
Excepto en el campo de derecho penal, en el que resulta imprescindible inquirir por
los móviles de las acciones humanas por su intención para determinar la gravead o
benignidad de las sanciones que deben imponerse al infractor de la norma jurídica
y también la peligrosidad del delincuente.

LA EXTERIORIDAD:
Las normas jurídicas consiste en síntesis en la valoración que el derecho hace de
las acciones humanas en su aspecto objetivo, material o físico, en relacione con la
norma jurídica, con su cumplimiento o incumplimiento.

BILATERALIDAD:
Desde el punto de vista etimológico este término significa poseer dos lados relativo
a los dos lados o a las dos partes o aspectos que se consideran de una cosa (del
est. Bisidor, lateraiis: lado). El término se aplica al derecho en sentido figurado pues
el derecho es una categoría abstracta, un concepto lógico, un objeto cultural al que
por su propia esencia no se le pueden encontrar lados. Empero cuando se objetiva
o concreta en normas de conducta y reparamos en ella encontramos que su
contenido es dual: que por un lado otorga derechos y por el otro, correlativamente
impone o establece deberes jurídicos u obligaciones, por esta circunstancia se
considera a la norma jurídica como imperativo-atributiva. Su imperatividad radica
precisamente en la imposición de deberes u obligaciones a una persona llamada
SUJETO PASIVO, DEUDOR U OBLIGADO, mientras que es atributiva porque
otorga facultades o derechos a favor de otra persona llamada SUJETO ACTIVO
ACREEDOR, PRETENSOR O DERECHOHABIENTE.
La bilateralidad de la norma jurídica, como bien lo señala García Máynez, presupone
relaciones entre dos o más personas por lo que esta característica de la norma
jurídica solo puede darse en la vida de relación pues para que alguien tenga un
derecho es necesario que haya a quien exigirle individual o colectivamente el
cumplimiento de un deber u obligación, si A se obliga contractualmente a construir
una casa para B, por un precio y dentro de un plazo determinado; B en este caso
sujeto activo, está facultado para exigir de A, sujeto pasivo, el cumplimiento de su
obligación, en caso incumpla las cláusulas contractuales.

HETERONOMIA:
Este término deriva del gr. Héteros: otro y nomo. Ley costumbre lo que literalmente
significa encontrarse sometido a un poder extraño que le impide el libre desarrollo
de su naturales dicho en otras palabras encontrase sometido a un poder, ley o
persona extraña. Abelardo Torre manifiesta que las normas jurídicas son
“heterónomas en el sentido de que rigen la conducta humana” sin derivar su validez
de la voluntad de los sujetos vinculados sino de una voluntad superior a ellos (la del
legislador), y García Máynez, refiriéndose a los términos autonomía heteronomía
explica, “Autonomía quiere decir auto legislación, reconocimiento espontanea de un
imperativo creado por la propia conciencia. Heteronomía es sujeción a un poder
ajeno, renuncia a la facultad de auto determinado normativa”.
En realidad, la heteronomía de las normas jurídicas significa que no las elabora el
propio sujeto que debe cumplirlas –su destinatario- como ocurre con las normas
morales, sino por un poder, fuerza o entidad extraña que dentro de la estructura del
Estado se llama PODER LEGISLATIVO, cuya función es precisamente elaborar la
norma jurídica en otras palabras, las leyes o el ordenamiento jurídico.
Observese pues como este poder o entidad es distinto de la persona o personas
que deben cumplir las normas que elabora de conformidad con los mandatos
constitucionales, legales y reglamentarios. Este hecho pudiera hacernos pesar que
los miembros de las cámaras legislativas, (diputados, congresistas, legisladores,
etc.). Por haber elaborado la norma jurídica, no están obligados a cumplirla; pero no
es así una vez las leyes entran en vigencia, nadie esta exceptuado de su
cumplimiento y contra este no puede alegarse ignorancia, desuso, costumbre o
practica en contrario como establece el artículo 3 de la ley del Organismo Judicial
Dto. 2-89 y sus reformas.
La norma (las leyes en general) las elaborar la cámara legislativa como entidad
abstracta o unidad política y jurídica, distinta de sus miembros; estos por
consiguiente sea cual fuere el grupo político o social a que pertenezcan están
obligados como cualquier habitante, sea cual fuere el grupo político o social a que
pertenezcan, están obligados como cualquier habitante del estado a su
cumplimiento, haciendo salvedad del derecho a la inmunidad parlamentaria que les
corresponde que no debe interpretarse como excepción al cumplimiento de la ley.
La validez de la norma jurídica es absoluta, la posición y voluntad de los
destinatarios no cuenta, porque deben cumplirse, incluso en contra de su voluntad.
La heteronomía, en resumen, significa que la norma jurídica no es elaborada por el
individuo que las cumple (su destinatario), sino por un extraño y distinto, que es
parte importantísima de la estructura del Estado y que le llama PODER
LEGISLATIVO.

COERCIBILIDAD:
Recordamos haber dicho anteriormente que el hombre, frente a la norma jurídica
puede adoptar tres actitudes: cumplimiento espontaneo cumplimiento forzoso y
violación de la misma. En el primer caso contribuye al mantenimiento de la
convivencia social; en el segundo caso también; la norma prueba su eficacia validez
absoluta; en el tercero se hace acreedor a una sanción penal civil administrativa o
mixta.
Si el cumplimiento de la norma no se logra espontáneamente interviene el poder
coactivo del Estado. Es en este caso que se advierte la coercibilidad de la norma
jurídica entendida como la posibilidad de su cumplimiento no espontánea. Incluso
en contra de la voluntad del obligado independientemente de que la norma tenga o
no sanción.
La coercibilidad o coercitividad es propia de la esencia del derecho, en particular de
la norma jurídica, característica que la diferencia de los otros tipos de normas de
conducta como las morales y las religiosas pues estas, además de carecer de una
sanción física o patrimonial, no tienen la posibilidad de imponerse en contra de la
voluntad del sujeto, por carecer de coercibilidad. Algunos tratadistas hablan el caso
de estas últimas de sanciones psicológicas, subjetivas o espirituales pero que en
todo caso no pueden llegar a la elimación física del individuo a reducir su libertad o
a afectar su patrimonio características propias de las normas jurídicas.
6. NORMAS MORALES Y NORMAS RELIGIOSAS:
La vida del hombre como entidad biológica, se encuentra sujeta a las leyes naturales
de cuya acción no puede sustraerse en ningún momento. Pero además su conducta
está regulada por varios sistemas de normas que garantiza la convivencia social y
la realización de valores individuales y colectivos que le dan sentido, orientación y
destino a los grupos sociales. Las normas de conducta que conforman esos
sistemas son las jurídicas las religiosas y las morales incluyendo los usos
convencionalismos sociales, a los que algunos tratadistas niegan este carácter.
La múltiple regulación de la conducta humana por varios sistemas de normas
pudieran hacemos creer que son excluyentes unas de otras o pueden entrar en
conflicto en un momento determinado por tratarse de reglas distintas en su origen y
naturaleza; pero en la realidad no ocurre así existe entre ellas perfecta consonancia
e implicación, como en el caso del Decálogo Bíblico formado por normas morales,
religiosas y jurídicas a la vez, recogidas por casi todas las legislaciones de
inspiración cristiana, mejor dicho del mundo occidental.

6.5. NORMAS MORALES:


Tienen su origen en dictados de la razón que han llegado a universalizarse.
Especialmente en países de la misma cultura. La moral se ocupa de las acciones
humanas tratando de que ellas se orienten hacia el bien y la perfección, mediante
la práctica de virtudes y proscripción de los vicios y la maldad. Su objeto material lo
constituyen los actos humanos (así como las costumbres que estos generan), y su
objeto formal, la moralidad de esos actos, es decir su adecuación o inadecuación a
la norma moral.
El derecho, en cambio tiene su origen en la razón y la experiencia, es decir, en la
elaboración intelectual y la práctica social. Tiende a realizar específicamente la
justicia, la paz, el bien común y la seguridad jurídica, valores a cuya realización
también contribuyen la moral y la religión. De aquí que en lugar de existir oposición
o contradicción entre los diversos sistemas de normas de conducta existe entre ellas
consonancia e implicación como que explicado.
Existe pues evidente relación entre la moral y el derecho. Ya hemos dicho que en
la época antigua, principalmente en el pensamiento filosófico y jurídico griego y
romano, la moral y el derecho se identificaban. Aristóteles expresaba que las leyes
debían ser consejos para lograr la felicidad verdadera y Celso en roma, defina el
derecho como “el arte de lo bueno y lo equitativo”. La doctrina ley que lo tentaba.
“dad al César lo que es del Cesar y a Dios lo que es Dios” (lo moral pertenecía a
Dios y lo Jurídico al Estado). En el pensamiento jurídico medieval, contenido en la
doctrina de los padres de la iglesia la ley humana o positiva (moral), deriva de la ley
natural y esta de la ley eterna. Es hasta el siglo XVIII, por influencia del pensamiento
racionalista, que se plantea con claridad la diferencia entre moral y derecho,
especialmente en la obra “Fundamentos del Derecho Natural y de Gentes”, de
Cristóbal Tomassio, en la que se indica claramente que lo moral pertenece a lo
interno (fórum internum) y el derecho versa sobre lo externo (fórum externum), sin
ocuparse del pensamiento. Kant cala más profundo en el asunto y expresa que la
moral se refiera al fuero interno y el derecho a lo externo del obrar y desde entonces
la elaboración e investigación doctrinarias se ha ocupado de este asunto con
verdadero interés, legándose a establecer las diferencias y relaciones entre moral y
derecho con claridad.
Gran parte de las normas jurídica tiene fundamento moral y esta circunstanciado
hace que el hombre sujete su conducta espontáneamente a las prescripciones de
la norma jurídica, pues estas se tienen como justas. Esta implicación garantiza el
cumplimiento espontánea y voluntario de la norma jurídica, de ahí que el ideal sería
que todo el ordenamiento jurídico estuviese inspirado en la moral; pero en la
realidad no ocurre así, porque al elaborarse la norma jurídica o al discutirla o
sancionarla, privan intereses del todo tipo, principalmente económicos, políticos,
sociales, gremiales, religiosos, etc. Que excluyen su moralidad. Oportuno es
recordar que la mayoría de las legislaciones establecen la nulidad de los actos
contarios a las leyes, la moral y las buenas costumbres.
El maestro Trinidad García, al plantearse el problema de la diferenciación entre la
moral y el derecho, expresa que los mandatos morales se inspiran de igual modo
en una idea capital de bien, aunque no necesariamente ligada a la divinidad. Tratan
de conducir al hombre a la consecución de ese bien influyendo en su conducta para
con sus semejantes y para con el mismo.

6.5.1 CARACTERISTICAS DE LAS NORMAS MORALES


AUTÓNOMAS: su autonomía consiste en que la norma moral la dicta la misma
persona que debe cumplirla. En el campo de la moral cada quien se convierte en su
propio legislador, decide cómo debe actuar. Cada sujeto auto-legisla, por eso
autonomía en este orden de ideas significa auto-legislación, pues la norma la
elabora el propio destinatario. A este respecto KANT sentencia: obra de tal manera
que tu voluntad queda siempre a un mismo tiempo, valer como principio legislador
universal. Con ello el notable filósofo de Koeningsberg nos sugiere que la decisión
que adoptemos frente a un caso o situación cualquiera debe ser de tal naturaleza y
moralidad, que tenga aceptación general, universalizarse y servir de norma a otras
personas. Recordemos que en el derecho es un poder o voluntad extraño quien
elabora la norma para que otros la cumplan, por eso es heterónomo, pero en la
moral es el individuo quien decide cómo debe actuar, es decir que elabora su propia
norma de conducta.
INTERIORES:
Estas normas se refieren al fuero interno de cada individuo, son dictadas por su
conciencia, expresión de su intencionalidad y motivaciones intimas, son concreción
u objetivación de eso que simbólicamente llamamos la “voz de la conciencia”, que
nos indica cómo debemos actuar.
Aunque su esencia radica en la consideración interna de las acciones humanas, no
puede ignorarse que también tiene una expresión externa en las acciones mismas
a través de las cuales se exterioriza un dictado de la conciencia del individuo. Por
eso Kant recomienda que actuemos no solo conforme el deber sino por respeto al
deber, agregando que una acción es éticamente valiosa cuando existe plena
concordancia entre nuestra conciencia y nuestras acciones.
UNITELARILIDAD:
Las normas morales son unilaterales porque frente al sujeto pasivo u obligaciones
éticamente no existe un sujeto activo o pretensor que exija el cumplimiento del deber
moral; ese cumplimiento solo puede ser reclamado por la conciencia de cada
persona, lo que no excluye que el deber se cumpla en relación a otra u otras
personas.
Las normas morales que nos mandan honrar y respetar a nuestros padres, ayudar
al necesitado o ser solidario con el dolor ajeno, solo pueden cumplirse
espontáneamente, porque hay algo en nuestro interior que nos manda hacerlo por
tratarse de una acción buena, que nos traerá satisfacción y tranquilidad, pero no
porque exista alguna autoridad que nos lo ordene o porque pueda ser sancionado
su incumplimiento.
INCOERCIBLES:
Su incoercibilidad es una consecuencia de su autonomía y unilateralidad. Estas
normas se cumplen por convicción propia, pues no existe la posibilidad de
cumplimiento forzoso como en la norma jurídica, desde luego que no existe persona,
autoridad o entidad que pueda obligarnos a ello. Tampoco existe sanción por no
cumplirlas. Ocurre casi siempre en las personas que tienen conciencia, que al no
cumplir una norma moral, se produce en ellas una preocupación, pena interior
represión interior o réclame, al que se le llama remordimiento, y que para algunos
tratadistas constituye una sanción subjetiva o interior. Técnicamente, sin embargo,
no es una sanción.
6.6. NORMAS RELIGIOSAS:
Las religiones son una expresión importante de la cultura de los pueblos productos
de la preocupación del hombre por explicarse todo lo que le rodea, especialmente
los fenómenos naturales que amenazan su vida o la de su grupo. Esta
preocupación que luego se convierte en reflexión, fue creando, con el devenir de los
milenios, una serie de usos, prácticas y costumbres reguladoras de las relaciones
de los individuos con seres sobrenaturales y divinidades, que pronto se convierten
en costumbres y luego en normas de conducta. Estas normas ejercieron al principio
una rígida influencia en la conducta del hombre dentro de sus respectivas
comunidades, que aun en la época actual se advierten en aquellos países en donde
no existe una clara diferenciación entre lo jurídico, lo moral y lo religioso, como se
observa en algunas comunidades musulmanas y aun en comunidades de otros
credos religiosos, donde la iglesia y el Estado están identificados, sunt urum et ídem.
La medula de las concepciones religiosas anota García Máynez es la “relación del
individuo con lo sobrenatural”, por lo que las normas religiosas regulan la vida de
los hombres con respecto a la divinidad, agrega dicho tratadista, “no constituyen
reglas de conducta dirigidas a ajustar la conducta de los hombres, sino la de estos
con respecto a un ser o seres sobrenaturales”.
Como ya hemos explicado, al principio existía indiferenciación entre las normas
jurídicas, las morales y las religiosas. Lo que era jurídico o moral, era a la vez
religioso y viceversa. Así por ejemplo, el Decálogo de Moisés poseía normas de
este triple contenido lo mismo ocurría con algunos preceptos delo Corán.
Es necesario arribar al siglo XVIII con la Escuela Clásica del Derecho Natural, cuyo
fundador fue el Jurista holandés Hugo García, para que el derecho dejase de
considerarse como producto divino; y más tarde durante el siglo XIX con los
positivistas el derecho es considerado como producto social.
En la actualidad de acuerdo con el maestro Trinidad García se considera que las
normas religiosas son “inspiradas por la idea suprema de Dios y tiene por principal
objeto ayudar al hombre a lograr un fin último en una vida que no es la terrenal”.
Las normas religiosas consideran la conducta del hombre no solo en sus relaciones
con sus semejantes sino en su actos para con Dios y para consigo mismo.
UNILATERALES:
(Obligan pero no faculta) HETERONOMAS: entrañan sujeción a una voluntad
superior la divida INCOERCIBLES: no existe posibilidad de cumplimiento forzoso e
INTERIORES; porque se cumplen pro fe y por nuestras convicciones y apetencias
espirituales.