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Técnicas Ninja

Etsu Tanaka – Fénix Hebrón

<cc> - 2006 – Fénix Hebrón

Todos los derechos están reservados – All rights reserved.

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Fénix Hebrón ha sido autor de varias publicaciones y artículos sobre artes
marciales, entre ellas, "Karate-Do tradicional: un arte marcial en las sombras".
Asimismo, es practicante de Karate-Do y miembro del club Seiho.
Etsu Tanaka es ninja.

Gracias a Gonzalo por el apoyo y cedernos las imágenes.

Índice

Introducción
La mirada de la muerte
El dominio del tiempo
El sonido transformador
La sombra de cristal
La mano de fuego
Epílogo

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Introducción

“En mi adolescencia pasé varios años sorprendido por los retos ninjas. Leía con
avidez revistas especializadas y devoraba con asombro sus fotos en donde,
personajes ataviados con uniforme negro y enmascarados, presentaban una
serie de técnicas y adoptaban unas poses marciales.
Me gustaba la ocultación de su arte, las leyendas que circulaban a su
alrededor. Y centrado como estaba en esta pasión, me ayudaba para superar
amargos ratos y decepciones que sufrí, así como una vida personal bastante
desastrosa.
Tiempo después, cuando me interné más seriamente en las artes marciales,
deseché totalmente la idea de aprender ninjutsu, centrándome en el Karate
-Do, un arte marcial noble, apto para la época actual, e inmesamente rico y
didáctico.
Hoy se me presenta la oportunidad de compartir este pequeño boceto de
ninjutsu, y rememorar aquéllos días. Es como si para mí fuera una vuelta, con
nostalgia, a aquéllos años juveniles. Y me he dado cuenta que el nijitsu sigue
siendo, hoy en día, tan apasionante como antes.
Espero que estos textos que a continuación se revelan os sean amenos y,
sobre todo, disfrutéis con su lectura.” L. Domelhajer.

“Cabe diferenciar aquí lo que es un ninja a un practicante de ninjitsu.


Practicantes de este ascentral arte marcial existen, en el momento, miles, sino
millones. Decenas, tal vez cientos, de escuelas han surgido desde los años 80
del siglo pasado hasta la actualidad. A sí mismos se denominan ryus, buscan
un certificado en un papel y el ninjitsu no va mas allá de un entrenamiento en
un tatami.
Pero sólo son eso: practicantes de ninjitsu. Solo pueden considerarse como
practicantes. Lo que no les hace ser ninjas.
En la época medieval y siglos XIV y XV, existían aprendices y practicantes de
samurai, que se guiaban por su código e incluso observaban las mismas reglas.
Pero ni llevaban su modo de vida ni conocían el arte del verdadero samurai.
Solamente eran llamas encendidas por la lumbre del calor.
De la misma forma, los practicantes de ninjutsu de hoy en día creen conocer
los secretos últimos e íntimos de esta forma de vida, e incluso toleran que se
les deje interpretar como los últimos baluartes de estos clanes.
Pero están muy lejos de alcanzar la verdadera maestría. Cuando esperas la
recompensa de tales banales actos, no puedes obtener mas que la decepción
absoluta.” Etsu Tanaka

“Antes de morir el espectáculo era realmente bello, colores eléctricos y una


mirada profunda…”

“Cuando encadenes su voluntad en un punto fijo no pensará en otra cosa hasta


obtenerlo. Su deseo te lo colocará donde esperas, y su ímpetu será tu fuerza.”
Etsu Tanaka. Ninja

“Al estudiar el arte clásico del Japón, nos sentimos impresionados por ciertos
aspectos extraños, desconcertantes incluso, de algunas de sus

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manifestaciones; la violencia al lado de la contemplación, lo ridículo junto a lo
sagrado, la afectación aliada a una dureza agresiva. (...) Como todas las artes
de las culturas asiáticas, los fundamentos de la estética japonesa descansan
sobre el elemento sagrado, sobre el contacto con mundos suprahumanos,
sobre la comunión con las esferas sutiles....” (D.T. Suzuki, Ensayos sobre
budismo zen).

“La mayoría de la gente se detiene antes de lograr llegar a sus máximos


rendimientos.
Piensan, "Oh, yo no podría hacer eso" o "¿Yo? ¿Correr 45 kilómetros? Oh, yo
no podría nunca hacerlo". Pero no tienen ni la más mínima idea de sus
verdaderos límites, pues nunca se han presionado. La mayoría de la gente
nunca ha averiguado cuanto pueden andar sin comer o dormir.
Por ello se colocan límites artificiales. Le tienen miedo a cosas que en realidad
no los vencerían. Se ven regidos por el miedo y sus vidas enteras se ven
inhibidas de esa manera.“ Tom Muzila.

"El hombre que tiene a las armas como profesión debe calmar su mente y
mirar dentro de las profundidades de otros. Éste es el fin más preciado de las
artes marciales."
Siba Yoshimasa (1350 – 1410)

"... Debemos estar completamente atentos... en cada instante.


Lo mismo debe suceder en nuestras vidas diarias. Algunas personas no piensan
en otra cosa que no sea el dinero pues se supone que satisfará todos los
deseos, así pues, por el dinero pierden su honor. Otras personas quieren
"honores" y por ellos pierden su dinero. Algunos tiene sus mentes fijadas en el
amor y por ello pierden dinero y energía. Y aun así la felicidad no está sólo en
una sola faceta.
Debemos crear nuestras vidas, liberarnos, dejar de atarnos, estar atentos al
ahora y aquí; todo se encuentra ahí.
"El reflejo de la Luna sobre la superficie del agua se mueve incesantemente.
Pero aún así brilla y no va a ninguna parte, se queda pero se mueve." Un
poema muy corto sobre el secreto de Zen y las artes marciales, y también un
gran koan.
El estero nunca fluye hacia atrás. El agua pasa y pasa... pero la Luna no se
mueve. En un combate (o encuentro) la mente debe ser como la Luna,
mientras que el cuerpo y el tiempo pasan y pasan como el agua del estero."
Taisen Deshimaru
"The Zen Way to the Martial Arts"

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La oscuridad, acrobacias, grandes alardes de fuerza o destreza, junto con seres
extraños son a veces hechuras humanas para engañar a niños.
Entre los siglos XIII y XVI Japón sufría guerras atroces. Estilos como el Daito
Ryu, Danzan Ryu, Shidare Yanagi Ryu, Sosuichi Ryu, Kito Ryu, Kyushin Ryu…
tuvieron un gran desarrollo durante esa época.
El propósito de este libro no es enseñarte artes marciales ni, por supuesto,
enseñarte Ninjutsu. Eso va mas allá de nuestras metas e intenciones.
Tampoco vamos a describir aquí que es el Ninja, ni el ninjitsu. Tal tarea está
sumamente emprendida y ha sido sobremanera explicada en multitud de
libros, artículos y páginas webs de todo tipo.
Tampoco vas a encontrar aquí las especialísimas formas de meditación ninja,
entre otras razones porque sin un guía preciso para emprender tal camino,
sería peor el resultado que lo que obtendrías.
Existen mil formas de enseñar y hay mil formas de aprender. Pero todas ellas
persiguen el mismo fin. A través de estas páginas vamos a intentar presentarte
el lado más inhóspito y legendario del ninja: la leyenda.
Las técnicas, hechos y conocimientos que han marcado a estos expertos en
combate cuerpo a cuerpo, en técnicas de espionaje y, sobre todo, en el
desarrollo de un arte marcial altamente reservado.
Es una aventura impresionante que nos adentrará en una época de cambios,
luchas sin tregua y oscuridad plena. Una literatura oculta por los propios
ninjas, y que en cierta forma a sido alimentada por las gentes de los pueblos y
aldeas del japón feudal.
El universo ninja es muy vasto y rico, y esto es sólo un esbozo. Nuestros
medios no nos permiten ir mas allá ni hacer un libro voluminoso. Pero
esperamos que, por lo menos, sirva para elevarte un poco el oscuro manto del
ninjutsu.

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La mirada de la muerte

Haru Shigemitsu fue a visitar a Otani al


amanecer. Le gritó desde la plaza, frente
a su casa. El nombrado salió empuñando
su espada corta (shoto wakizashi) y
avanzaba arrastrando los pies.
Haru era un mercader, mas bien, movía
la mercancía en los mercadillos de la
zona. Otani era un temido samurai que
había deshonrado y asesinado, en una
reyerta, a la hija del mercader.
Pero Shigemitsu era, también, un ninja,
cuya vida de mercader empobrecido no
era mas que una tapadera. A vista de
todos estaba bien sabido que Shigemitsu
no tendría ninguna oportunidad frente al experto y robusto samurai. Éste hacía
y deshacía prácticamente lo que quería, y el resto de la gente no podía
enfrentarse a tan temible enemigo porque, de ser así, y aún de vencerle, sin
duda sería vengado por todos sus conocidos, por el resto de samurais.
Además, el daimyo no permitiría que uno de sus guerreros fuera ultrajado tan
banalmente.
Ni tan siquiera Otani tuvo la cortesía de presentarse según el código del
bushido, como era habitual entre guerreros. Para él, Shigemitsu no era más
que un hombre sin nombre, un ser sin pasado que pronto sería borrado por el
poder de su espada como el polvo.
Ni qué decir que Otani acabó destrozado y que Haru desapareció para no ser
vuelvo a ver jamás.
Lo que aconteció fue lo siguiente: Otani manejó con destreza su arma
intentando propinarle a su contrincante un golpe seco. Éste giró sobre sí mismo
y agarró la muñeca de Otani con firmeza.
De todos es sabido que la shoto wakizashi se manejaba con una mano.
Otani miró a Shigemitsu y cayó al suelo, entre convulsiones.
Para la cultura ninja, la mirada concentra en sí la fuerza de un hombre. Cuando
se está enfermo, debilitado o acorralado, la mirada es lo primera que desvela.
Desvela también, ante todo, el estado interior.
Se puede afirmar, sin lugar a dudas, que una mirada perfectamente entrenada
puede “leer” el alma, las disposiciones y las motivaciones personales.
Estamos, por tanto, hablando de una de las mejores cualidades que explotaban
los ninjas.

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El dominio del tiempo

Todo en la naturaleza posee su tempo, su ritmo, su música.


Desde la caída de las hojas de los árboles en otoño atraídas
por la fuerza de la gravedad, hasta el correteo de una
hormiga o el vuelo de una grulla.
Cuando nos abstraemos de ese ritmo, estamos modificando
el tempo natural de las cosas. Un hombre puede correr más
que otro, pero hasta un cierto límite.
Con la técnica adecuada, una persona puede leer más
rápido y atentamente que el resto de los mortales.
De la misma forma, con el entrenamiento adecuado,
podemos movernos y modificar el tiempo del combate,
entrando y saliendo, rompiendo y variando el tiempo de los
demás, consiguiendo, bien desorbitarlos de su movimiento
natural, bien actuar y sorprenderles a un ritmo al que no
están acostumbrados.
En la vida ordinaria de la época moderna el hombre es
esclavo del tiempo. Éste no modifica a aquél, sino que aquél
es comandado por éste. Irremediablemente, todo ser
humano está imbuido en él.
Pero antiguamente no era así. Las personas no se guiaban
por un reloj, sino que se movían al ritmo de las estaciones: las estaciones de la
cosecha, la época del estío o las nieves.
No obstante, cabe diferenciar varios modos de tiempo. Existe un tiempo
cósmico, que se nos escapa. Un tiempo ambiental, en donde están escritas las
épocas y los años.
Y un microtiempo, un tiempo a escala pequeña que es en donde tenemos
influencia.
Cuando vas a coger el tren o el autobús y sientes que se te va a escapar, por
lo que corres, estás modificando el tiempo. Estás endenteciendo tu
microtiempo para colocar tu cuerpo material en el punto exacto en el cual, en
una hora determinada, sabes que ocurrirá un suceso. Y este no es otro que la
salida del tren.
Para modificar nuestro microtiempo el ser humano ha sido dotado de dos
armas que cumplen la misma función, pero en sentido inverso. Es decir: son
contrapuestas. Esto es: la rapidez, y la lentitud.
Esto es básico, tan básico que desde niños lo usamos sin percibirnos de ello.
Un paso mas allá es introducir nuestro microtiempo en el microtiempo de los
demás, obteniendo lo que se denomina un tiempo común, lo que los ninjas
llaman una macroesfera.
Cuando tu macroesfera ocupa el microtiempo del otro, tu tiempo domina sobre
él; el leopardo caza al antílope. Y surge el combate.

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Mizoguchi era un ninja habituado al combate extremo, en el cual se movía y
para él era voluble, flexible, moldeable. En una ocasión fue sorprendido
mediante una emboscada en el bosque. Rodeado de oponentes, no tenía
escapatoria posible. Adoptó la postura Seigan No Kamae. Internamente
conocía el maai de cada contrincante.
Para un ninja es importante el ki ken tai no ichi, es decir, la disposición –
armonía – ataque.
En un combate real no esperan unos a otros su turno, suelen atacar a la vez y
por diferentes ángulos, sin orden. Además, un ninja poseía muchas otras
armas, no solo su katana, tales como shurikens o diversos metsubushi.
Pero cuando los hombres armados se disponían a matarlo, Mizoguchi ya había
desaparecido entre la maleza.
Concebir una forma real y efectiva de enfrentarse a todo combate es una tarea
inmensa. Durante generaciones los ninja eran preparados por su clan, era, en
definitiva, todo el pueblo el que se dedicaba a tal menester. Si bien ninjas
auténticos sólo eran unos pocos y todo ello bajo el mandato directo de los
jonin.
Los genin eran, por su parte, los ejecutores ninja y, asimismo, los que
inspiraron la leyenda y crearon el temor a su paso.

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El sonido transformador

“Perseverar hasta
Prevalecer”, éste es uno de
los lemas del ninja para
afrontar los obstáculos y
que puede ser aplicado a la
vida práctica hoy día. Para
ello el ninja poseía diversas
técnicas. Pero, una vez
mas, debemos recalcar que
no nos engañemos: todo
ello requiere un
entrenamiento de muchos
años.
En casi todas las culturas
está bien patente en su historia el poder de la palabra, incluso en nuestra vida
diaria posiblemente lo hayamos experimentado.
En el ninjitsu se utilizan los mantras de dos formas diferentes: en la
meditación, y en la práctica, en las acciones diarias. Pero, ¿qué es un mantra?
Un mantra es una palabra de poder. Aunque en muchas ocasiones puede
parecer al neófito sencilla, incluso absurda, esto no tiene nada que ver ni
afecta a su cualidad o utilidad. Realmente, los más valiosos mantras “de
acción”, lo son.
En ningún caso se puede decir que los mantras son oraciones, o que en sí
mismas deben contener petición alguna (aunque en la cultura occidental
muchas veces sí lo son). Un mantra transporta a su poseedor, mediante su
voz, a un estado superior de inmediato, bien de relajación o de reposición
(reposición no de desplazamiento, sino de reposo). Es, por tanto, abstracto, y
todos los ninja los conocían.
La cualidad más importante del mantra es que es de un poder absoluto e
instantáneo. Y su creación práctica es realmente sencilla.
Es, también, algo que tiene que ver con el trabajo de la conciencia e
inconsciencia. Habitualmente, si una persona no se apoya en un mantra suelen
aparecer manías o stress. De esta forma, podría decirse que es, asimismo, una
forma eficaz y tremendamente valiosa de luchar contra el stress.
Es la sociedad actual el desconocimiento del mantra es casi completo, a pesar
de que muchas personas lo utilizan.
En una descripción ninja del mantra se haya: “El más conocido “Om mani
padme hum” debe repetirse entre tres y 108 veces con las manos unidas,
porque acercan la energía al punto deseado que son las terminaciones
nerviosas al corazón; estos gestos rituales, llamados Mudras están

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considerados como la fuente de purificación basada en la inmovilidad
repetitiva, que al principio es causa de calambres y entumecimiento.
No todos los mantras se pueden propagar y el secreto que los envuelve forma
parte de su poder, No obstante los aquí descritos son poco conocidos pero ya
propagados; el Mantra como palabra sagrada es una iniciación y en esto radica
su fuerza, centra su poder mental en la palabra y libera el espíritu de una
forma total.”
El mantra aquí nombrado es un mantra de protección, pero… ¿de verdad
alguien puede pensar que este tipo de poder se encuentra refugiado en una
sociedad, en un concepto, o se encuentra en clave y oculto para el resto de los
mortales? Ni mucho menos, y nada mas lejos de la realidad. Ni tan siquiera
está reservado en exclusiva a los propios ninja.
¿Por qué, entonces, la sociedad actual desconoce estos misterios? Porque ha
dado la espalda a tradiciones antiguas, porque ha despreciado los maestros y
ha tomado como leyendas y fantasías los grandes logros de poderes arcaicos.
Volvamos al tratado ninja para describir el poder que nos ha sido transmitido a
través de los sabios:
“En suma con tales palabras se produce una rara reflexión que destruye todo
tipo de obstáculos y ejerce a nivel del subconsciente un poder incomprensible
para el hombre común.
El Mantra de la sabiduría o aprendizaje está considerado como salvaguarda de
todos los errores, om arapa-chana dhi es tan peculiar que repetido y repitiendo
constantemente la última sílaba antes de volver a empezar (Dhi... Dhi... Dhi...
Oh arapachana Dhi... etcétera) se concentra en él la fuerza mental en la
inspiración, con lo que se consigue una relajación activa poco común.”
Pero el poder de la palabra para un ninja va mas allá. Tal como aquí hemos
descrito el lado “bueno”, “amable” y saludable, existe un lado turbio, que
ataca, es el mantra del silencio, el mantra perturbador. El mantra de la ira.
El mantra pronunciado ante el enemigo en un ataque, es un mantra silencioso,
horrible, terrorífico. Es una forma de expresión que, sí, debe estar oculta para
los que no son dignos de alcanzar su conocimiento.

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La sombra de cristal

“Enfréntate a tu destino con resignación y tranquilidad, con


el valor y la seguridad que da la fe.”
La invisibilidad es el mimetismo con el ambiente que te
rodea en cualquier circunstancia. Para el ninja, la
invisibilidad era algo cotidiano y, en última instancia, era su
seguridad. Todo ello apoyado por armas y artilugios reales,
que manejaban con destreza, como los Torinokos o el
Kyororo.
Pero no solo en su forma de vida e individualmente
respetaban y perseguían el anonimato, ya que era su razón
de ser. Sus aldeas, sus viviendas, estaban ocultas a las
miradas de extraños, en profundos acantilados o en
recónditos lugares de las montañas.
Poseían diferentes técnicas, aparte de una bien entrenada
cualidad de permanecer inmóviles en lugares estratégicos.
El dominio del tiempo entra aquí, una vez mas, como
incombustible estrategia de uso para sus propios fines.
El moverse como una sombra, en la penumbra, o
permanecer oculto a la vista de todos, aprovechando los
recursos del lugar, moviéndose con destreza, es algo que
denota un espíritu hábil y ricamente entrenado.

“Takeda Shingen y Uesugi Kenshin libraron una serie de batallas por el control
de las llanuras de Kawanakajima, pero incluso hasta después de cinco batallas
todo quedaba por decidir. Sin embargo Uesugi Kenshin, no vivió para disfrutar
de otro enfrentamiento, ya que fue supuestamente asesinado.
A pesar de estar continuamente vigilado, sus samurais no consiguieron
salvarlo. El asesino se escondió debajo del retrete de Kenshin, esperándolo en
el pozo de letrinas durante días. Finalmente la paciencia del ninja quedó
recompensada cuando Kenshin respondió a sus necesidades fisiológicas. Fue
suficiente una estocada rápida hacia arriba para dar por concluida la misión”.

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La mano de fuego

Llegamos aquí a la última técnica que expondremos en este reducido tratado.


No es, ni mucho menos, de poca importancia y su estudio y revelación han
estado bajo una estrecha vigilancia desde siempre.
A diferencia de otras formas de defensa y ataque ninjas (lanzar shurikens,
venenos diversos o explosiones de luz), esta es un ataque directo. El valor del
mismo estriba en que exteriormente no presenta lesiones alguna, y puede
darse el caso que la víctima no de síntomas hasta pasadas algunas horas,
incluso días, del encuentro con el ninja.
Se define como una fuerza vibracional en la cual la energía es condensada y
canalizada fuera de lo externo, es, por decirlo de alguna forma, “dejar seguir la
trayectoria de la fuerza”.
Quienes lo han realizado tienen la sensación de “atravesar el cuerpo”
oponente, cual, como la trayectoria de una bala, un pequeño agujero esconde
enormes daños.
Ha sido materia de estudio, sobre todo, porque antiguos maestros marciales,
en los primeros años del siglo pasado, aún contaban (incluso practicaban)
historias con actos acaecidos con esta técnica o similares.
Realmente no es bueno, ni está al alcance de todos, llevarla a la práctica. Sin
embargo para el ninja sí era muy útil. Llevado hasta sus últimas
consecuencias, un toque de manos puede matar.

Los clanes Takenouchi y Arakida eran rivales. Cada uno defendía su forma de
ninjitsu de una manera acérrima pero, lo mas grave de todo, es que se
hallaban habitando juntos la misma colina. Al lado del rio, el ryu Takenouchi.
En la vereda, en lo alto, el ryu Arakida.
Las batallas entre ellos eran constantes. No pasaba semana sin que un
encontronazo entre dos ninjas rivales se disputara por las causas más dispares.
Teraku Takenouchi era el jonin del ryu. Decidido a acabar con el poblado
Arakida, una noche convocó a doce de sus mejores genin, entre los que se
encontraba la kunoichi (mujer ninja) Hisano. Aunque Hisano no era muy hábil
con las armas, sí disponía de unos encantos femeninos que eran ampliamente
utilizados por el clan para sus fines, principalmente, seducir y engatusar a sus
víctimas.
No obstante, en aquélla ocasión tampoco le eran necesarios.
Había sido convocada por su habilidad para el combate cuerpo a cuerpo, la
mano de fuego.
Primero a los vigías, y después, uno por uno, a todos los habitantes de la aldea
vecina, el clan Arakida fue exterminado sin piedad. Solamente su jonin y

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algunos chunin habían sido hechos prisioneros, con el único fin de sacarles los
secretos de su ryu.
Se cuenta que, uno de los chunin, tratando de escapar, fue abatido por la caída
de un árbol propiciada por la propia Hisano con sus manos. Realmente lo que
había tratado ella era de cortarle la huída, y uno de sus golpes acabó
impactando en la rama de un arbol obligando al chunin a retroceder y siendo
abatido por el resto del clan.

Epílogo

Hemos llegado al final. Todos los textos y técnicas aquí mencionadas tienen el
valor que quieras darle: nosotros no queremos poner ni quitar nada, ni al mito
ninja, ni al valor de éste. Quizá en otro momento, tal vez en el futuro,
podamos abordar mas en profundidad la terminología ninja, así como su
desarrollo espiritual y su entrenamiento.
No queremos dejar pasar de lado la oportunidad de hacer énfasis, una vez
mas, en lo más importante: la perseverancia. En el entrenamiento, como en la
vida, la impaciencia no es buena consejera.
Tal vez sientas la necesidad de continuar por el camino, de profundizar más en
ciertos aspectos del ninjitsu. Os animamos a ello. A través de libros, estudios
y, sobre todo, del aprendizaje directo de instructores.
Actualmente existe una federación japonesa de Ninjitsu que ha hecho grandes
y valiosos esfuerzos por divulgar éste arte de una forma moderna y para el
hombre moderno.
En cualquier caso, como siempre hemos dicho, no persigas solamente el valor
de un papel o de un diploma. Tal cosa no existe en el ninjitsu, tal papel no
tiene ningún valor ante la hora final.
Tampoco busques a los ninjas del pasado. No existen. Y, los que guardan los
secretos del tiempo anterior por haber tenido acceso privilegiado a ellos, los
conservan y difunden de manera muy restrictiva. Debemos saber respetar su
voluntad y el silencio de este arte que permanece en penumbra, aún hoy,
como así es su esencia.

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