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Dos extractos de El Camino de el Árbol dela Vida relativos a la lucha de Yaaqob en Peniel.

Tomemos, por ejemplo, a Jacob/Tiféret. Hemos interpretado el versículo Gen 5: 27: “Jacob era
hombre sencillo (Tam = completo) que moraba en tiendas”; y hemos interpretado que las tiendas son las
tiendas de Abraham, es decir Jésed, e Isaac, es decir Guevurá, integrando por tanto Jacob las dos
columnas en el equilibrio de Tiféret (la columna central). Además, la doble condición Tiferética respecto
de la dimensión vertical se manifiesta en los dos nombres que tiene el patriarca, el cual representa, como
Tiféret, el arquetipo self del individuo. Estos nombres son Jacob – según se considere Tiféret mirando
hacia abajo (rostro inferior) – e Israel – cuando mira hacia arriba (rostro superior) –.
Recordemos que el nombre Israel lo adquiere Jacob en el episodio de la lucha con el ángel, que
la Tradición identifica con el ángel tutelar de Esaú (Esav), su hermano, el representante del hombre
natural y de su propia naturaleza inferior. El mismo versículo citado antes, Gen 25:27, dice: “Y era Esaú
hombre diestro en la caza, hombre del campo (agreste)”. La metáfora de la caza viene a indicar la
persecución de metas materiales. Cuando uno se ha cobrado una pieza, la propia insatisfacción de lo
material – el deseo de más – impulsa hacia la siguiente1.
La lucha de Jacob con el ángel tiene lugar en el vado del Yabok - ÷áé – palabra que se ha
interpretado como un acróstico o notaricón de Yejidá (Unidad), Berajá (Bendición) y Kedushá (Santidad)
Un río o arroyo siempre representa la frontera entre dos mundos, siendo el agua fluyente un símbolo de la
corriente del tiempo y de la vida. Además ÷áé suma por guematria 112, el mismo valor que la conjunción
de los Nombres Divinos íéäìà äåäé, representando la unión o equilibrio de la derecha y la izquierda, y
también de la conjunción de los tres Nombres éðãà äåäé äéäà, representando, mediante Tiféret, la
conexión de Maljút con Biná. Esto da idea del tipo de combate espiritual que tiene lugar en el Yabok.
¿De dónde deducimos que el poder con el que lucha Jacob es el ángel de Esaú, o sea, su
principio interno? Porque está escrito: “Has luchado con elohim y con hombres” (Gen 22:29); y más
adelante, cuando se encuentran Esaú y Jacob, éste le dice: “He contemplado tu rostro como quien
contempla el rostro de elohim” (Gen 23:10) La palabra elohim no sólo es un Nombre de Dios. A veces
también designa a determinados poderes espirituales – de hecho es el nombre de un orden angélico, los
elohim – o simplemente a personas de poder, como jueces, que en el acto de juzgar están en
representación de Dios.
Así, porque Jacob ha vencido a su propia inclinación negativa, cuando se acerca Esaú con
intención de acabar con él – el ejército de 400 hombres (valor numérico de Tav) es una referencia
simbólica a todos los poderes materiales – las fuerzas negativas no encuentran modo de adherírsele en
modo alguno, ya que éstas sólo pueden entrar en nosotros a través de nuestra propia negatividad (y Jacob
nunca odió a su hermano Esaú)
La tradición afirma que Esaú pretendía “morder” a Jacob, acabar con él de una dentellada. En
lugar de ello le “besó”. Por eso en el texto hebreo todas las letras de la palabra “Vayishakehu” – y le besó
– aparecen marcadas en el texto con un punto encima de cada letra, para hacernos notar que la intención
original hubiera correspondido a “Vayishakehu” (escrito con Kaf en vez de con Kof) – y le mordió –. La
raíz de la palabra besar en hebreo es ÷ùð, mientras que la de morder es ëùð, variando sólo la última letra
de muy parecida pronunciación. Es necesario estar atentos a todas las aparentes irregularidades o
excepciones del texto bíblico, como letras de mayor o menor tamaño, repeticiones o redundancias, porque
no son accidentes ni errores, sino claves de interpretación.

¿Cuál es, entonces, la diferencia entre YH y YHVH?


Yah es trascendencia absoluta de toda forma. YHVH es también trascendencia (1ª mitad), pero
representa asimismo la inmanencia divina (2ª mitad), tanto en el ser anímico y personal de la forma
interior (Vav), como en el mundo corpóreo y de las manifestaciones materiales (He).
Leo Schaya, en su libro “El significado universal de la Cábala” 2, da la siguiente interpretación,
que se apoya en estos dos versículos:

1
Y para conseguir la bendición de Isaac, que como Guevurá se inclina hacia Maljút – de ahí que Isaac
prefiera a Esav sobre Yaacov –, el principio de lo anímico (el hombre espiritual, es decir, el propio
Yaacov) tiene que revestirse de una forma de materialidad – las pieles que se pone alrededor de los brazos
– de manera que la apariencia sea la de Esav, aunque la voz, la expresión de la propia individualidad, siga
siendo la de Yaacov. Esto es un precio que lo espiritual siempre tiene que pagar si quiere actuar
plenamente en lo físico.
2
Editorial Dédalo. Buenos Aires. Pag 183 y ss.
“Eligió Yah para sí a Jacob, y a Israel por posesión suya” (Sal 135:4)
“Este dirá: Yo soy de YHVH; aquél tomará el nombre de Jacob, y el otro escribirá con su mano:
De YHVH, y será apellidado con el nombre de Israel” (Isa 44:5)

Dice Schaya:
“Jacob fue elegido para pertenecer a Yah, es decir, para ser elevado en espíritu a la trascendencia
divina. Pero en Peniel se produjo un cambio fundamental en el destino místico de Jacob y su pueblo, pues
se le dijo a aquél (Gen 32:28): ‘No te llamarás ya en adelante Jacob, sino Israel (el que lucha con Dios),
pues has luchado con Dios y con hombres y has vencido’. En el lenguaje propio de la Cábala esto quiere
decir que después de ‘haber luchado con Dios hasta alcanzar la victoria’ – la absorción en la
trascendencia de Yah – Jacob había predominado también en Peniel sobre la manifestación divina
llamada ‘hombre’, es decir, sobre el ‘descenso’ de Dios sobre la humanidad. Este ‘descenso’ revelador y
redentor está simbolizado, en la ideografía sagrada por Vav.
...
“De este modo, gracias a la lucha sagrada de su patriarca, el pueblo entró en posesión de la
realidad oculta en las dos últimas letras del Shem Hameforash [el Nombre explícito] – la plenitud
espiritual (Vav) y substancial (2ª He) de la inmanencia divina – y él mismo se transformó en su cuerpo
místico, en la He final, la ‘porción de YHVH’”.