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Sobre la tipología de «La vida es sueño»

Margit Thir

ALGUNOS DATOS BIOGRÁFICOS

La vida es sueño es una obra típica del barroco español para cuya
comprensión puede dar una serie de sugerencias, primero, la biografía
del autor. Pedro Calderón de la Barca nace en Madrid el 17 de enero de
1600 en una familia de hidalgos tradicionales. Fue el tercero de seis her-
manos. El padre, don Diego Calderón de la Barca, era secretario del
Consejo y Contaduría Mayor de Hacienda de Felipe III. Era bastante se-
vero con sus hijos, sobre todo por lo que se refiere a las relaciones con
el otro sexo. Pedro estudió en el Colegio Imperial de los Jesuitas entre
1608 y 1613. Estos años fueron fundamentales para su formación ideo-
lógica y literaria. En 1614 ingresa en la Universidad de Alcalá de
Henares para estudiar Lógica y Retórica. En 1614 pasa a la Universidad
de Salamanca, donde en 1620 obtendrá el título de Bachiller en Cánones.
En 1610 muere su madre. Su padre contrae nuevas nupcias y muere en
1614. El testamento de don Diego insistía en que Pedro debía seguir la
carrera religiosa y ocupar la capellanía instituida por su abuela. Pero el
joven Calderón renuncia por ahora a la carrera eclesiástica y en 1620
empieza su actividad literaria, participando en unos certámenes litera-
rios en Madrid. En 1623 estrena en el Palacio Real su primera comedia,
Amor, honor y poder. Tuvo varias veces problemas con la justicia. En
1621 se le acusa junto con sus hermanos Diego y José de la muerte del
hijo de un criado del Condestable de Castilla. En 1629 persigue al có-
mico Pedro de Villegas, que había herido a su hermano Diego en una
reyerta, llegando incluso a introducirse en el convento de las Trinitarias.
También fue soldado, y, como tal, participó en diferentes campañas mi-
litares, como la guerra de Cataluña. Obtiene su licencia absoluta en 1642.
A partir de 1629 se inicia una época de fecunda producción dramatúr-
gica que le merece cargos y honores en la Corte. En 1635 es nombrado
director de las representaciones del palacio, y en 1636 se le concede el
hábito de Santiago. A partir de los años 40 varias experiencias le mo-
vieron a volver a la carrera eclesiástica. Su actividad literaria se con-
centra en la composición de obras religiosas. De una amante tiene un
hijo, a quien reconoce en 1651. En 1650 ingresa en la Orden Tercera de
San Francisco y ocupa la capellanía de la familia. En 1651 se ordena

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sacerdote, y en 1653 es nombrado capellán de los Reyes Nuevos en


Toledo. Capellán de honor del rey en 1663, se establece en Madrid, don-
de reside hasta su muerte, en 1681.
Ya estos pocos datos biográficos dejan entrever que, para Calderón,
las relaciones familiares eran algo complicado, caracterizado por mu-
chas normas, transgresiones de éstas y los consiguientes sentimientos de
culpa.

LA IMPORTANCIA DE LA OBRA

La vida es sueño, representada por primera vez en 1636, es una de


las obras más famosas del barroco español y europeo. Ya sus contempo-
ráneos eran conscientes de su importancia, pues José, el hermano de
Calderón la puso al frente de la primera edición de la colección de sus
comedias (Primera Parte de Comedias de Don Pedro Calderón, cfr.
Ruano de la Haza, ed., 1994, 7, 12). La idea central de la obra es el des-
engaño, caracterizado por la dialéctica entre el libre albedrío y la fuerza
del sino, por el escepticismo ante la realidad perceptible, y por la desva-
lorización de la existencia humana en este mundo, equiparada a un sim-
ple sueño. Estos pensamientos de cuño filosófico están expresados en un
lenguaje muy elaborado e intelectualizado, rico en metáforas, hipérboles,
alusiones mitológicas y estructuras silogísticas. El trueque de realidad y
sueño recuerda la historia de Abu-1-Hasán {Las mil y una noches /
Historia del durmiente y del despierto), en que el califa hace creer a Abu-
1-Hasán que por un día es califa. Le deja actuar como tal. Al día siguiente
éste continúa creyendo que es califa, y por eso tendrá que pasar cierto
tiempo en una casa de locos. Una vez recobrado su estado mental nor-
mal, el califa quiere repetir la experiencia, pero Abu-1-Hasán se resiste
al engaño. Teniendo en cuenta paralelos de este género, de origen orien-
tal, se podría suponer que Calderón trata en esta «comedia» del comple-
jo problema de la esencia de la realidad que en nuestro mundo occiden-
tal ya preocupaba a Platón. Nuestra lectura plantea una revisitación del
texto que apoyaría también la presencia de ritos fundamentales como es
el de la iniciación y la sustitución regia.

LA DIFÍCIL CLASIFICACIÓN

La producción teatral de Calderón es grande y variada. Su obra abar-


ca, además de sus piezas breves, 120 comedias y 70 autos sacramenta-
les. Ante tal producción, uno de los problemas que se plantean es el de

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su clasificación, como ya había visto Menéndez Pelayo. Tomemos como


ejemplo la Historia de la literatura española e hispanoamericana, de
Díez-Echarri y Roca Franquesa (1960, p. 535) que realza la importan-
cia didáctica de una clasificación de las obras teatrales de Calderón. Al
mismo tiempo insiste en la dificultad de tal empresa porque, contraria-
mente a los demás autores de teatro del Siglo de Oro, las obras de
Calderón tienen sobre todo carácter ideológico. Tras una crítica de las
clasificaciones propuestas hasta su momento, Díez-Echarri y Roca
Franquesa proponen la clasificación siguiente:

Teatro profano
-Dramas trágicos
-Dramas históricos: De historia nacional, De historia ex
tranjera
-Comedias costumbristas: De capa y espada, Palacianas
-Comedias mitológicas
-Filosóficas
-Caballerescas
-Zarzuelas
-Entremeses

Teatro religioso
-Comedias religiosas: Bíblicas, De circunstancia, De santos,
Leyendas devotas
-Autos sacramentales

En su Literatura española destinada al bachillerato, Lázaro y Tusón


(1989, pp. 238-239) clasifican las obras como sigue:
-Comedias de enredo
-Dramas
-Obras de contenido religioso
-Obras cuyo tema principal es la honra
-El alcalde de Zalamea
-Dramas filosóficos

Como en el caso de los cuentos populares, también la clasificación


de las obras teatrales del Siglo de Oro presenta grandes dificultades. En
las clasificaciones que acabamos de citar destaca la disparidad semánti-
ca de las categorías, que apenas permite una clasificación consecuente
o una interpretación real del sentido de las obras. Si nos concentramos
en los resúmenes de La vida es sueño, observamos que en todos se ha-
bla de un enredo complicado que hay que desenredar. Se trataría, por
tanto, de una Comedia de enredo. Entre otras cosas se habla del honor

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como uno de los temas que mueven la obra: podría hablarse de un Drama
de honor. A pesar de todo esto, La vida es sueño es considerada nor-
malmente una pieza filosófica.
Díez-Echarri y Roca Franquesa (1960, p. 540) afirman que «al poeta
le interesa más la exposición de una idea que la simple anécdota o la in-
triga». La vida es sueño sería una obra filosófica que podría ser también
teológica: «teología son las ideas que entran en el juego: fatalismo, pre-
destinación y libre albedrío. Calderón —como cabía esperar de su for-
mación agustiniana-tomista— proclama el imperio del libre albedrío.
Sobre el influjo de los astros, sobre la inclinación de la persona huma-
na, del lado instintivo o del lado racional, está la libertad de elección;
por su libre albedrío, Segismundo domina los astros, anula el horósco-
po; y aunque vence a su padre, según está predestinado, este vencimien-
to lleva implícito otro mayor que se opera en el ánimo del príncipe: la
victoria sobre sí mismo». Esos críticos, por lo tanto, dan la mayor im-
portancia a la presentación de determinados aspectos teológicos. De ma-
nera aún más general formula Ángel Valbuena Prat la importancia filo-
sófica de nuestro texto (cfr. Díaz-Plaja, Guillermo, dir., Historia general
de las literaturas hispánicas. III. Renacimiento y barroco, Barcelona,
Vergara, 21968, p. 426): «La vida es sueño [...] es el eco de toda una
época. Calderón en esta obra plantea el problema fundamental del libre
albedrío de una manera positiva. Su obra es de un sentido enormemente
amplio, ya que es la interpretación de la vida. La vida es sueño, y su des-
pertar significa la muerte. Una vez más se nos indica la falsedad de las
grandezas humanas, pero esta vez en un escenario imaginado, cuyo pen-
samiento tiene una relación con lo oriental. [...] La vida es sueño es una
obra filosófica, es decir, tiene una significación universal, porque va di-
rigida al hombre en general, sea cual fuere la religión que profese y cir-
cunstancia en que se halle, pero al mismo tiempo tiene un sentido teoló-
gico».
Si se consideran como filosóficos conceptos como el del libre albe-
drío y las relativas discusiones, entonces La vida es sueño contiene as-
pectos filosóficos. Sin embargo cabe preguntarse si éstos constituyen el
núcleo semántico de la obra. De no ser así, su clasificación como co-
media filosófica puede inducir a interpretaciones equivocadas. La críti-
ca literaria hasta ahora se ha ocupado más bien del contenido filosófi-
co de la obra sin discutir la narración como tal, sea en sus aspectos
macroestnicturales sea en su elaboración microestructural. Se afirma que
un personaje como Segismundo representaría al hombre en general, sin
darse cuenta de que es príncipe e hijo de rey y que las historias de los
hijos de reyes no son las del hombre común. Se aducen posibles fuen-
tes filosóficas y teológicas, y se desatienden historias paralelas como las

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de Edipo o de Macbeth. Se critica «la brusquedad del tránsito de


Segismundo desde la vida salvaje a la plenamente cortesana en el sim-
ple intervalo de un sueño» (Díez-Echarri, Roca Franquesa 1982, p. 540),
sin preguntarse si este tránsito podría corresponder a una estructura na-
rrativa bien determinada, anclada en antiguos ritos.

LA MACROESTRUCTURA

La macroestructura de obras narrativas puede evidenciarse primero re-


sumiendo las acciones presentadas. Las de nuestro texto transcurren en
Polonia. Basilio es rey del país. Los oráculos parecen predecirle que su
hijo Segismundo se volverá contra él cometiendo crímenes. Ante este de-
signio funesto, el rey encierra a su hijo en una torre aislada entre peñas,
donde el príncipe crece sin conocer nada acerca de su origen ni ver a na-
die más que a su ayo Clotaldo. Un día, desafiando a los hados, Basilio
hace dar un narcótico a su hijo y ordena que lo lleven a palacio. Al des-
pertar, Segismundo obra sin experiencia, por lo tanto contra las normas
esperadas (entre otras cosas mata a un criado de palacio). El padre le hace
llevar otra vez a la torre, haciéndole creer que todo ha sido un sueño.
Mientras tanto el pueblo se entera de lo acontecido, se subleva y libera al
príncipe. Sigue una lucha abierta entre hijo y padre, en que este último
queda vencido, pero Segismundo, que ahora ha aprendido a dominar sus
impulsos, perdona a su padre, es aclamado rey y se casa con Estrella.

UNA FAMILIA REAL COMPLICADA

La vida es sueño, llamada Comedia famosa en la edición de 1636,


comedia de 3319 versos y dividida en 3 jornadas, presenta a las si-
guientes figuras:

Rosaura, dama. Clarín, gracioso.


Segismundo, príncipe. Basilio, Rey.
Clotaldo, viejo. Astolfo, príncipe.
Estrella, infanta. Guardas.
Soldados. Músicos.

En este listado destacan los nombres germánicos (Rosaura, Segismundo,


Clotaldo, Astolfo), que dan a la pieza una connotación épica.
Rosaura, cuyo nombre significa etimológicamente gobernante famo-
sa, es la hija de la hermosa Violante vv. 400, 2810) y de Clotaldo. Su
madre nunca supo la verdadera identidad de Clotaldo. La hija se entera

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sólo al final de la historia de que Clotaldo es su padre. Nació en la Corte


de Moscovia y va a Polonia en busca de Astolfo. Es descrita como de
noble madre (v. 2732), noble (v. 3268), hermosura, (vv. 1561, 2959,
3014, 3015), y bella (v. 1580). Su madre se describe también como muy
hermosa (v. 2735), como ninguna bella (v. 2754) y piadosa (v. 2821).
Segismundo significa etimológicamente que proteje por la victoria.
Segismundo es el nombre de dos famosos reyes de Polonia del siglo xvi:
Segismundo I el Grande y Segismundo II. Augusto. Es descrito como ge-
neroso (v. 2690), de majestad heroica (v. 2691), como luciente sol de
Polonia (v. 2703), valiente (vv. 2709, 2876), fuerte caudillo (v. 2S92), fie-
ro (y. 3036), hijo tirano (v. 3070), de nobleza gallarda (v. 3177), de san-
gre generosa (v. 3178), de condición bizarra (v. 3179), pero también hu-
milde (y. 3245). Es la figura que tiene más rasgos descriptivos, lo que la
hace desde el punto de vista narratológico figura principal. Segismundo
es el hijo de Basilio y Clorilene.
Clotaldo, cuyo nombre significa etimológicamente gobernante fa-
moso, es la mano derecha del rey. Clotaldo es la encarnación de la le-
altad {leal, v. 3288). Es de noble sangre (v. 444), tiene valor (v. 2739),
y es prudente varón (v. 3124). Segismundo, en su enfado, lo llama trai-
dor (v. 2737), contador de aleves historias (v. 2749) y tirano (v. 2760).
Estrella, nombre de etimología transparente, es de beldad soberana
(v. 1385), y mujer bella (v. 1389). Astolfo la compara con Palas y Aurora
(vv. 488, 492). Estrella es la hija de una hermana de Basilio, Clorilene
(la hermana de Basilio lleva el mismo nombre que su mujer), y es pri-
ma de Astolfo y Segismundo.
Clarín, nombre musical, representa la figura del gracioso que no sabe
guardar secretos. Es servidor fiel de Rosaura pero, contrariamente a su
señora, un miedoso.
Basilio, cuyo nombre significa rey, representa al rey, viejo (v. 1505),
dado a la astrología (cfr. p. ej. vv. 604 y ss.). Segismundo, su hijo, lo
describe como cruel (v. 1307), y como tirano de mi albedrío (v. 1504).
Basilio es el sucesor de Eustorgio Tercero, rey de Polonia. Su mujer era
Clorilene, que murió dando vida a Segismundo.
Astolfo, cuyo nombre significa etimológicamente lanza de guerrero,
es hijo de otra hermana de Basilio, Recisunda, y por lo tanto primo de
Estrella y Segismundo; es un joven valiente (v. 3126).
Si examinamos más de cerca las relaciones familiares, nos damos
cuenta de que estamos en presencia de un clan familiar, es decir de un
grupo de personas de origen común, incluidos los miembros emparenta-
dos por matrimonio. La historia de este clan presenta algunas particula-
ridades. El casamiento de Segismundo y de Estrella al final de la pieza
es incestuoso: Segismundo y Estrella no son hermanos pero sí hijos de

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hermanos, con lo cual transgreden el tabú del incesto que ha venido ins-
taurándose a lo largo de la evolución humana. Pero hay que notar que el
casamiento entre hermanos fue normal en los primeros tiempos de mu-
chas dinastías. También llama la atención que tanto la mujer como la her-
mana de Basilio se llamen Clorilene, lo que podría aludir a un incesto
velado de primer grado. No emparentados están Rosaura y Astolfo, que
sin embargo no consiguen el trono. Salta además a los ojos que todas las
madres (Clorilene de Segismundo, Clorilene de Estrella, Recisunda de
Astolfo y Violante de Rosaura) se citan como tales, pero no son figuras
actuantes, lo que parece implicar una negación del matrilinealismo.
Una lectura atenta del segundo cuadro de la primera jornada (vv. 475
y ss., vv. 589 ss.) enseña que uno de los nudos de la narrativa es el pro-
blema de la sucesión al trono. La discusión se desarrolla acerca de si los
sucesores y herederos van a ser Astolfo y Estrella (sucesión matriline-
al) o Segismundo (sucesión patrilineal) y acerca de quién es realmente
adecuado para la sucesión. Parece por lo tanto que la obra tematiza pro-
blemas de sucesión, ante los cuales los aspectos filosóficos son secun-
darios. Los ritos tienen una gran importancia para la constitución de las
sociedades humanas, en particular el rito iniciático y la institución ritual
del rey, muchas veces combinados. Aplicando los dos esquemas básicos
que generan la narrativización de estos ritos (cfr. Metzeltin, Thir 2002)
a la obra calderoniana, encontramos todos los narratemas clásicos de la
sustitución ritual del rey con la precedente iniciación del pretendiente.

LA INICIACIÓN DEL PRETENDIENTE

La iniciación de Segismundo se configura en la obra de la siguiente


manera:

Salida de la casa paterna/materna a una determinada edad


Segismundo es separado de la madre desde su nacimiento, además
de ser marcado por cierta singularidad, que se manifiesta en las cir-
cunstancias de su nacimiento, comparable al de Cristo:

«tuve un infelice hijo / en cuyo parto los cielos / se agotaron de


prodigios» (vv. 661-663)
«Su madre, infinitas veces, / entre ideas y delirios / del sueño,
vio que rompía / sus entrañas atrevido / un monstruo en forma
de hombre» (vv. 668-672)
«entre su sangre teñido, / le daba muerte, naciendo / víbora hu-
mana del siglo» (vv. 673-675)
«El mayor, el más horrendo / eclipse que ha padecido / el sol,

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después que con sangre / lloró la muerte de Cristo» (vv. 688-691)


«dando / de su condición indicios, / pues dio la muerte a su ma-
dre, / con cuya fiereza dijo: / «Hombre soy, pues que ya empie-
z o / a pagar mal beneficios» (vv. 702-707)

El padre Basilio que cree en los horóscopos («nació en horóscopo


tal / que el sol, en su sangre tinto, / entraba sañudamente / con la luna
en desafío; / y, siendo valla la tierra, / los dos faroles divinos / a luz en-
tera luchaban, / ya que no a brazo partido», vv. 680-687), cree que su
hijo va a ser un príncipe cruel («Yo, acudiendo a mis estudios, / en ellos
y en todo miro / que Segismundo sería / el hombre más atrevido, / el
príncipe más cruel / y el monarca más impío; / por quien su reino ven-
dría / a ser parcial y diviso, / escuela de las traiciones, / y academia de
los vicios», vv. 708-713) y le aleja de casa («determiné de encerrar / la
fiera que había nacido», vv. 734-735).

Cruzamiento de una frontera con un espacio cuyo acceso está per-


mitido sólo a los iniciados y a los iniciandos (espacio sagrado, gene-
ralmente un bosque, guardado por seres especiales, por lo tanto no ac-
cesible a las niños ni a las mujeres en el caso de la iniciación varonil)
El texto no cuenta el cruzamiento como tal, dado que Segismundo
fue encerrado en la torre desde su nacimiento («Publicóse que el infan-
te / nació muerto y, prevenido, / hice labrar una torre / entre las peñas
y riscos / desos montes», vv. 738-742), pero sí alude a lo peligroso de
la frontera, una puerta que se parece a una «funesta boca» (vv. 69-70).
Se trata de un «vedado sitio» (v. 297), cuyo acceso está sancionado («Las
graves penas y leyes / que, con públicos editos, / declararon que ningu-
no / entrase a un vedado sitio / del monte», vv. 746-749). Rosaura y
Clarín, que han pasado la frontera, son detenidos («A los dos / quitad
las armas y ataldes / los ojos, por que no vean / cómo ni de dónde sa-
len», vv. 355-358), Clotaldo teme por su vida (vv. 870-893).
La torre tiene guardas con los rostros cubiertos («Todos os cubrid los
rostros; / que es diligencia importante, / mientras estamos aquí, / que no nos
conozca nadie», vv. 291-294; Clarín habla de «Enmascaraditos», v. 295), lo
que recuerda a los seres especiales, frecuentemente hombres enmascarados,
que esperaban a los iniciandos en la frontera del espacio iniciático.

Aislamiento del iniciando en un determinado lugar del espacio sa-


grado (por ejemplo, la casa de los hombres)
El lugar donde tiene que vivir Segismundo es un «confuso laberinto / de
esas desnudas peñas» (w. 6-7), una «encantada torre» (v. 83), una «obscu-
ra habitación» (v. 90), una «prisión obscura» (v. 93), una «sepultura» (v. 94),

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«cuna y sepulcro» (v. 195), un «rústico desierto» (v. 199), una «torre» (vv.
96, 277, 287), una «cárcel» (v. 280), cuyo «alcaide» es Clotaldo (v. 282).
Vive allí completamente aislado:

«Allí Segismundo vive, / mísero, pobre y cautivo, / adonde sólo


Clotaldo / le ha hablado, tratado y visto» (vv. 752-755)
«nunca vi ni hablé / sino a un hombre solamente» (vv. 203-204)
«ha sido / cortesano de unos montes / y de sus fieras vecino» (vv.
813-815)

Realización de los rituales iniciáticos en ese mismo lugar: el ini-


ciando, tonsurado, debe vencer el hambre, la sed, el sueño y el miedo
a las operaciones y mutilaciones corporales (como la circuncisión) que
en cierto momento se le practican; para soportar estas pruebas al ini-
ciando pueden dársele sustancias alucinógenas que producen un esta-
do de trance (con esta fase se quiere simbolizar la muerte del adoles-
cente y su renacimiento como adulto); además, el iniciando debe, de
una forma u otra, identificarse con los animales que cazaba o los ani-
males que eran considerados como sus progenitores, sus tótemes, para
adquirir sus facultades, para poder dominarlos o comunicar con ellos
En esa prisión, Segismundo vive como una fiera y quiere mutilarse;
al mismo tiempo le parece ser un cadáver:

«una prisión obscura, / que es de un vivo cadáver sepultura» (vv.


93-94)
«en el traje de fiera yace un hombre» (v. 96)
«En llegando a esta pasión, / un volcán, un Etna hecho, / qui-
siera sacar del pecho / pedazos del corazón» (vv. 164-166)
«siendo un esqueleto vivo, / siendo un animado muerto» (vv. 201-
202)
«monstruo humano me nombres» (v. 209)
«soy un hombre de las fieras / y una fiera de los hombres» (vv.
211-212)
«tengo de despedazarme / con las manos, con los dientes» (vv.
314-315)
«nacido entre las fieras» (v. 1658)
«Mi padre (...) me hizo / un bruto, una fiera humana» (vv. 3172-
3175)

También aparece en nuestra historia el uso de sustancias alucinóge-


nas, en este caso para producir un trance que simula lo que el inician-
do será en la nueva vida, trance presentado aquí como «prueba», que le
marca virtualmente, pero que todavía no es un aprendizaje:
«Con la apacible bebida, / que, de confecciones llena, / hacer

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mandaste mezclando / la virtud de algunas hierbas, / cuyo tirano


poder / y cuya secreta fuerza / así el humano discurso / priva,
roba y enajena / que deja vivo cadáver / a un hombre, y cuya
violencia / adormecido le quita / los sentidos y potencias» (vv.
990-1001)
«la bebida, (...) / que el opio, la adormidera / y el beleño com-
pusieron» (vv. 1022-1024)
«le brindé / con la pócima, y apenas / pasó desde el vaso al pe-
cho / el licor cuando las fuerzas / rindió al sueño, discurriendo /
por los miembros y las venas / un sudor frío» (vv. 1066-1072)
«ese lotos que bebió» (v. 2060)

Segismundo cae en un «letargo» (v. 1084), parece muerto («a no sa-


ber yo que era / muerte fingida, dudara / de su vida», dice Clotaldo, vv.
1073-1075), después aparece «enfurecido» (v. 1064) y el padre preten-
de que «haga / de su talento la prueba» (vv. 1113-1115). Al palacio, don-
de Segismundo vive su trance, es acompañado de músicos cantando
(acotación para los versos 1224 y ss.).

Enseñanza y práctica en el bosque durante cierto período de tiem-


po para aprender sobre todo a dominar la caza y la sexualidad
Sabemos ya por su nacimiento que Segismundo es un muchacho sin-
gular («soy muy inclinado a vencer lo imposible», vv. 1640-1641).
Además de dejarse marcar iniciáticamente (aislamiento, identificación
con los animales, trance con estado de 'entusiasmo', que le hace arro-
jar de la ventana a un criado), pasa por un largo aprendizaje, enseñado
por su «ayo» Clotaldo (v. 1157) y por la Naturaleza:

«las noticias sé / de cielo y tierra» (vv. 206-207)


«la política he estudiado, / de los brutos enseñado, / advertido de
las aves, / y de los astros suaves / los círculos he medido» (vv.
214-218)
«Éste (se. Clotaldo) le ha enseñado ciencias; / éste en la ley le
ha instruido / católica, siendo solo / de sus miserias testigo» (vv.
756-759)
«Con él / hablé un rato de las letras / humanas que le ha ense-
ñado / la muda naturaleza / de los montes y los cielos, / en cuya
divina escuela / la retórica aprendió / de las aves y las fieras»
(vv. 1026-1033)

El iniciando tenía también que aprender a cazar, por lo tanto, a ma-


tar animales. Para eso tenía que imaginarlos como enemigos, análoga-
mente tiene que aprender a defenderse de los enemigos, lo que signifi-

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ca que tiene que cobrar ánimo para, en caso de necesidad, también ma-
tar a seres humanos. Éste puede ser el sentido de la escena de matanza
en el palacio en estado de trance:

«te ( = Clotaldo) condenan a que mueras / a mis manos» (vv.


1310-1311)
«quizá no hallaréis cabeza / en que se os ( = Astolfo) tenga el
sombrero» (vv. 1438-1439)
«por un balcón, a quien / me canse, sabré arrojar» (vv. 1423-
1424)
«Por Dios, que lo he de probar» (v. 1427)
«A un hombre que me ha cansado / de ese balcón he arrojado»
(w. 1441-1442)
«Hoy he arrojado / dése balcón a un hombre que decía / que ha-
cerse no podía» (vv. 1641-1643)
«una vida cuesta / tu venida» (dice Basilio a Segismundo, vv.
1444-1445)
«Díjome que no podía / hacerse y gané la apuesta» (vv. 1446-
1447)

El respeto a la mujer lo aprende a través de la admiración por su be-


lleza, aunque tiene momentos de furia agresiva («y así, por ver si pue-
do, cosa es llana / que arrojaré tu honor por la ventana», vv. 1644-1645),
esa furia que también hay que aprender a dominar («aquestas prisiones
son, / de tus furias arrogantes, / un freno que las detenga / y una rien-
da que las pare», dice Clotaldo a Segismundo, vv. 323-326):

«Tu (se. de Rosaura) voz pudo enternecerme, / tu presencia sus-


penderme / y tu respeto turbarme» (vv. 190-192)
«tú sólo, tú, has suspendido / la pasión a mis enojos, / la sus-
pensión a mis ojos, / la admiración al oído» (vv. 219-222)
«Con cada vez que te veo, / nueva admiración me das» (vv. 223-
224)
«Nada me ha suspendido, que todo lo tenía prevenido / mas, si
admirar hubiera / algo en el mundo, la hermosura fuera / de la
mujer» (vv. 1560-1562)

Vuelta a casa cruzando en sentido inverso la frontera entre espacio


sagrado y espacio profano
La vuelta al cosmos como un re-nacido, un nuevo ciudadano, es mu-
chas veces difícil. Esta dificultad está representada en La vida es sueño
por la guerra que Segismundo, ahora iniciado, debe emprender contra
Basilio, el viejo rey, que ha cumplido su tiempo. Segismundo es libera-
do por los soldados (vv. 2228 y ss.) para que restaure su «imperial co-

AISO. Actas VI (2002). Margit THIR. Sobre la tipología de «La vida es sueño»
1742 Margit Thir

roña y cetro» (v. 2299) y marcha contra el ejército de su padre (vv. 2656
y ss.), a quien vence.

Acogida festiva de los regresados, considerados ahora iniciados y


adultos, en la sociedad y en la familia
Segismundo es integrado como nuevo rey - como adulto - en la
«Corte ilustre de Polonia» (v. 3158).

Eventual casamiento y establecimiento de una familia


Segismundo se casa con Estrella (cfr. vv. 3278-3286).

LA SUSTITUCIÓN RITUAL DEL REY

La sustitución ritual del rey Basilio se desarrolla de tal manera que


el viejo rey, ya incapaz de gobernar el país, tiene que ceder el poder al
hijo Segismundo, que, después de superar una serie de pruebas, se pre-
senta como un rey prudente según el modelo ideal de Gracián:

El gobernante ha gobernado su tiempo (lo que es reconocible por


los siguientes indicios: el gobernante está viejo y débil; el gobernante
tiene una o más hijas casaderas; su reino es asolado por epidemias y
carestías)
Se dice de Basilio que es «anciano», «viejo», «caduco» («Basilio,
que ya, señora, / se rinde al común desdén / del tiempo, más inclinado
/ a los estudios que dado / a mujeres», vv. 533-537; «Tocan, y sale el
rey Basilio, viejo, y acompañamiento.», acotación para los versos 580
ss.; «esto como anciano os digo», v. 839; «tirano de mi albedrío / viejo
y caduco, estás / muriéndote, vv. 1504-1506).
Basilio tiene un hijo casadero, Segismundo («En Clorilene, mi es-
posa, / tuve un infelice hijo», vv. 660-661; «Segismundo, mi hijo», v.
1098).
Las desgracias del reinado de Basilio se anuncian en el nacimiento
de Segismundo («éste fue, porque, anegado / el orbe, entre incendios vi-
vos, / presumió que padecía / el último parasismo: / los cielos se escu-
recieron, / temblaron los edificios, / llovieron piedras las nubes, / co-
rrieron sangre los ríos», vv. 692-699).
Por culpa de Basilio el reino está dividido en dos partidos y cae en
una guerra civil («Gran príncipe Segismundo / ( . . . ) / te aclamamos se-
ñor nuestro-, / tu padre, el gran rey Basilio, / ( . . . ) pretende quitarte ac-
ción y derecho / y dársela a Astolfo, duque / de Moscovia. Para esto /
juntó su corte, y el vulgo, / penetrando ya y sabiendo / que tiene rey na-

AISO. Actas VI (2002). Margit THIR. Sobre la tipología de «La vida es sueño»
Sobre la tipología de «La vida es sueño» 1743

tural, / no quiere que un extranjero / venga a mandarle; y así, / te ha


buscado donde preso / vives, para que valido / de sus armas, y salien-
do / de esta torre a restaurar / tu imperial corona y cetro, / se la quites
a un tirano. / Sal, pues; que en ese desierto, / ejército numeroso / de ban-
didos y plebeyos / te aclama. La libertad / te espera. Oye sus acentos.
¡Viva Segismundo, viva!», vv. 2276-2306).
Basilio teme y lamenta haber destruido su patria («¡Dura ley! ¡Fuerte
caso! ¡Horror terrible! / Quien piensa que huye el riesgo, al riesgo vie-
ne. / Con lo que yo guardaba me he perdido; / yo mismo, yo, mi patria
he destruido», 2458-2459; «yo, por librar de muertes / y sediciones mi
patria, / vine a entregarla a los mismos / de quien pretendí librarla»,
3108-3111).
El reino de Basilio es asolado por guerra, carestía y muerte («Si tu
presencia, gran señor, no trata / de enfrenar el tumulto sucedido / —que
de uno en otro bando se dilata / por las calles y plazas dividido—, / ve-
rás tu reino, en ondas de escarlata, / nadar entre la púrpura teñido / de
su sangre; que ya, con triste modo, / todo es desdichas, y tragedias todo.
/ Tanto es la ruina de tu imperio, tanta / la fuerza del rigor duro y san-
griento / que visto admira y escuchado espanta. / El sol se turba y se
embaraza el viento; / cada piedra una pirámide levanta, / y cada flor
construye un monumento, / cada edificio es un sepulcro altivo, / cada
soldado un esqueleto vivo», vv. 2460-2475).

Un joven pretendiente aparece como posible sucesor (lo que es re-


conocible por el hecho de buscar a una mujer casadera)
Basilio revela el secreto de la existencia de un hijo suyo, sucesor le-
gítimo al trono («Yo he de ponerle mañana, / sin que él sepa que es mi
hijo / y rey vuestro, a Segismundo, que aqueste su nombre ha sido, / en
mi dosel, en mi silla / y, en fin, en el lugar mío, / donde os gobierne y
os mande, / y donde todos, rendidos, la obediencia le juréis», vv. 796-
804).
Segismundo se enamora de Rosaura («Tu voz pudo enternecerme, /
tu presencia suspenderme / y tu respeto turbarme. / ¿Quién eres? (...)
tú sólo, tú, has suspendido / la pasión a mis enojos, / la suspensión a
mis ojos, la admiración al oído. / Con cada vez que te veo, / nueva ad-
miración me das; / y cuando te miro más, / aún más mirarte deseo», vv.
190-193, vv. 219-226).
Segismundo admira la belleza de Estrella («Dime tú agora, ¿quién
es / esta beldad soberana? / ¿Quién es esta diosa humana / a cuyos di-
vinos pies / postra el cielo su arrebol? / ¿Quién es esta mujer bella?»,
vv. 1384-1389).

AISO. Actas VI (2002). Margit THIR. Sobre la tipología de «La vida es sueño»
1744 Margit Thir

El pretendiente debe demostrar que es un iniciado


Toda la «prehistoria» de Segismundo, que aquí no volvemos a exami-
nar en detalle, demuestra que es un hombre «predestinado» y que en la to-
rre ha pasado su primera iniciación. Basilio tiene la intención de hacer exa-
minar las cualidades del joven príncipe («siendo / prudente, cuerdo y
benigno, / desmintiendo en todo al hado, / que de él tantas cosas dijo, / go-
zaréis el natural / príncipe vuestro (...) si él, / soberbio, osado, atrevido /
y cruel, con rienda suelta / corre el campo de sus vicios, / habré yo, pia-
doso entonces, / con mi obligación cumplido, / y luego, en desposeerle, /
haré como rey invicto, / siendo, el volverle a la cárcel, / no crueldad, sino
castigo», vv. 808-825; «A Segismundo, mi hijo, / el influjo de su estrella
/ ( . . . ) amenaza / mil desdichas y tragedias. / Quiero examinar si el cielo /
(...) o se mitiga o se templa / por lo menos, y, vencido / con valor y con
prudencia, / se desdice, porque el hombre / predomina en las estrellas. /
Esto quiero examinar, / trayéndole donde sepa / que es mi hijo, y donde
haga / de su talento la prueba. / Si magnánimo se vence, / reinará; pero si
muestra / el ser cruel y tirano, / le volveré a su cadena», vv. 1098-1115).

El pretendiente demuestra su aptitud para gobernar (para asegurar


el bien de la comunidad) pasando una serie de pruebas
Segismundo promete liberar a los vasallos de «extranjera esclavitud»
(«Vasallos, yo os agradezco / la lealtad. En mí lleváis / quien os libre,
osado y diestro, / de estranjera esclavitud», vv. 2373-2376).
Renunciando a Rosaura, Segismundo demuestra que es capaz de ven-
cerse a sí mismo («Pues que ya vencer aguarda / mi valor grandes vi-
torias, / hoy ha de ser la más alta / vencerme a mí. Astolfo dé / la mano
luego a Rosaura, / pues sabe que de su honor / es deuda y yo he de co-
brarla», vv. 3255-3261).

El pretendiente debe conquistar a una mujer para garantizar la con-


tinuidad del grupo
Segismundo trató de conquistar a Rosaura, pero por razones dinásti-
cas se casará con su prima Estrella, garantizando así la continuidad del
grupo («Pues, porque Estrella / no quede desconsolada, / viendo que
príncipe pierde / de tanto valor y fama, / de mi propia mano, yo / con
esposo he de casarla / que, en méritos y fortuna, / si no le excede le
iguala. / Dame la mano», vv. 3278-3286).

El pretendiente debe luchar contra el gobernante o contra otros pre-


tendientes y vencerles
Segismundo lucha contra su padre que va acompañado de Astolfo,
el otro pretendiente («Vasallos, yo os agradezco / la lealtad. (...) Tocad

AISO. Actas VI (2002). Margit THIR. Sobre la tipología de «La vida es sueño»
Sobre la tipología de «La vida es sueño» 1745

al arma, que presto / veréis mi inmenso valor. / Contra mi padre pre-


tendo / tomar armas y sacar / verdaderos a los cielos: / presto he de ver-
le a mis plantas.», vv. 2373-2382).
Clotaldo dice a Segismundo que tiene que luchar contra el padre («A
tu padre has de hacer guerra», v. 2406).

El gobernante predecesor es vencido, eliminado o cede el Poder al


pretendiente vencedor
El viejo rey trata de defenderse («Dadme un caballo, porque yo en
persona / vencer valiente a un hijo ingrato quiero; / y en la defensa ya
de mi corona, / lo que la ciencia erró venza el acero», vv. 2484-2487),
pero el ejército de Basilio es vencido y Basilio, Clotaldo y Astolfo hu-
yen de Segismundo («¿Hay más infelice rey? / ¿Hay padre más perse-
guido? / (...) Ya tu ejército vencido / baja sin tino ni ley. / ( . . . ) / Huyamos,
Clotaldo, pues, / del cruel, del inhumano / rigor de un hijo tirano», vv.
3060-3062, vv. 3068-3070).
Segismundo vence a su padre; Basilio acepta a su hijo como suce-
sor al trono («Hijo, que tan noble acción / otra vez en mis entrañas / te
engendra, príncipe eres: / a ti el laurel y la palma / se te deben; tú ven-
ciste; / corónente tus hazañas», vv. 3248-3253).

El pretendiente se casa
Segismundo se casa con Estrella (cfr. vv. 3278-3286).

El pretendiente es investido nuevo gobernante


El pueblo aclama a Segismundo («Gran príncipe Segismundo / ( . . . )
/ te aclamamos señor nuestro», v. 2276; ¡Viva Segismundo, viva!, v.
2306; TODOS ¡Viva Segismundo, viva!», v. 3254).

El análisis que acabamos de presentar demuestra que la estructura na-


rrativa básica gira alrededor de la legitimidad de una sucesión regia y no
de problemas filosóficos como el del libre albedrío o de la inesenciali-
dad de la vida real de este mundo. El libre albedrío es lo que el inician-
do tiene que aprender. La vida en sueño es la vida del iniciando que tie-
ne que superar su iniciación. Como legítima se presenta la sucesión
patrilineal de un hijo iniciado, sucesión sin embargo contestada por pre-
tendientes matrilineales. ¿Los problemas dinásticos de la Casa de Austria
habrían inspirado esta obra? Las macroestructuras narrativas del texto y
su realización como comedia nos representan una versión barroca de la
necesidad periódica de sustituir al rey, cuyo poder se ha hecho incontro-
lable o cuyo gobierno ya no garantiza el bienestar del pueblo.

AISO. Actas VI (2002). Margit THIR. Sobre la tipología de «La vida es sueño»
1746 Margit Thir

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