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Pie de Fotos
Portada: Basada en el lienzo:“Pentecostés”, original de Ricardo Lindo.
Pág. 2: Memoria y canción en el “muro de los caídos”, parque Cuscatlán, San Salvador, 29 julio 2012.
Pág. 3: Pedro Declercq oficia misa dominical en la comunidad de Zacamil, 1968.
Pág. 4: Misa en parroquia “La Resurrección”, San Salvador, 17 diciembre 1978. De izq. a der.: David
Rodríguez, Octavio Ortiz (+), Plázido Erdozain, Rogelio Ponseele.
Pág. 5: Acuarela del artista norteamericano, Don Schairer.
Pág. 6: Foro en Aula Magna de la UCA, septiembre 1979. De izq. a der.: Jon Sobrino, Mons. Oscar
Romero (+), Segundo Montes (+), Apolinario Serrano (+).
Pág. 7: Monumento en el sitio donde fueron asesinados Rutilio Grande SJ, Manuel Solórzano y Nelson
Rutilio Lemus, el 12 de marzo de 1977.
Pág. 8: Celebración de las comunidades cristianas en los suburbios de Managua, noviembre 1988.
Pág. 11: Banda Tepehuani en zona bajo control guerrillero en Chalatenango, diciembre 1984. De izq. a
der: Guillermo Cuéllar, Francisco Astacio, Eugenio Andrade, Rigoberto Osorio, Godofredo Echeverría,
Eric Trabanino.
Pág. 12: Marcha de las comunidades cristianas en los suburbios de San Salvador, noviembre 1982.
Pág. 13: Yolocamba Ita en iglesia de Azcapotzalco, México DF, diciembre 1981. De izq. a der.:
Franklin Quezada, Roberto Quezada, Guillermo Cuéllar, Paulino Espinoza, Álvar Castillo.
Pág. 14: Portada del primer disco del grupo Exceso de Equipaje, junio 1997.
Pág. 15: Grupo Sembrador en premiación de festival, televisado por Canal 10, 25 mayo 1976. De izq.
a der.: Quimet Casanellas, Efraín Anzora, Mario Morán (+), Oscar Benavides, Margarita Badía,
Guillermo Cuéllar, Alfonso Avelar, Saúl Guevara, Carolina Fuentes.
Contraportada: Conmemoración del 15º aniversario de Monseñor Romero. Guillermo Cuéllar canta con
las comunidades en local del Ricaldone, San Salvador, 24 marzo 1995.
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Canción y comunidad en la riada de un Pueblo


«Hay dos instrumentos que son sumamente
necesarios en las comunidades eclesiales de base para la
iluminación, son la Biblia y el Cancionero».
Pedro Declercq.

Las comunidades cristianas de base


A finales de los años 60s se inicia en América Latina un movimiento
de sacerdotes, religiosas, seminaristas, que sintiendo las necesidades
del pueblo pobre, se acercan a compartir su vida de sufrimientos y
calamidades.
En El Salvador, el preludio del despertar se halla en las conclusiones
de la Primera Semana Pastoral, organizada en 1970 por quienes
habían asumido los postulados de Medellín y trabajarían por hacerlos
realidad. Entre ellos estaban: Ricardo Urioste, Inocencio Alas, Rutilio
Grande, Miguel Ventura, David Rodríguez, Rutilio Sánchez, Ernesto
Barrera, Trinidad Nieto, Benito Tovar, Octavio Ortiz y otros, quienes
formarían los nodos de un sistema de redes, alrededor de los cuales se
constituirán las Comunidades Eclesiales de Base en todo el país.

Este propósito fue asumido también por sacerdotes procedentes de


otras tierras, como Plázido Erdozain, Bernard Boulang, Jean Louis
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Genoud (Palencia, 2008:98); de igual manera la comunidad jesuita,


entre los que se encuentran: Ignacio Ellacuría, Jon Sobrino, Segundo
Montes, Ignacio Martín Baró, Jon Cortina, Luis de Sebastián y otros.

En este círculo destacan, además, los curas Pedro Declercq y


Rogelio Ponseele, quienes arriban desde Bélgica en 1968, invitados
por el arzobispado a fundar una nueva parroquia en San Salvador.
Evocando sus comienzos, expresa Pedro Declercq: «Los primeros
edificios estaban construidos en Zacamil, otros todavía no, pero la gente
ya estaba viviendo ahí, ya estaba la comunidad humana, entonces
nosotros llegamos, pues hay la idea de hacer una parroquia de Zacamil».
Por su parte Rogelio recuerda: «Desde la conferencia episcopal de
Medellín se estaba haciendo trabajo en la línea de las comunidades
eclesiales de base. El trabajo que teníamos era bastante fuerte, y no sólo
en Zacamil, sino en lugares aledaños como San Antonio Abad,
Ayutuxtepeque, Mejicanos, San Marcos, Santiago Texacuangos, con el
afán de ir formando comunidades eclesiales de base, que tienen como
objetivo insertarse en la realidad del pueblo».
Simultáneamente a esta iniciativa en Zacamil, el padre Ástor Ruiz
trabajaba con la misma orientación en la colonia Santa Lucía; el padre
Fabián Amaya en Ilopango; en la colonia Miramonte, el joven cura
Alfonso Navarro; y en el centro de San Salvador, Plázido y los
Agustinos convocaban a jóvenes obreros y estudiantes.
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Mientras tanto en San Martín surgía la comunidad de “seminaristas


en el exilio”. Los jóvenes aspirantes, superando límites institucionales,
deciden acercarse al pueblo para vivir su realidad. Uno de ellos, el
cantautor Jorge Palencia, confirma que la nueva visión de la iglesia
apuntaba a que el reino de Dios debía construirse aquí en la tierra, y
que los pobres debían asumir conscientemente el reto de transformar
su injusta situación. (Palencia, 2008:97)
En el ascenso del movimiento merecen especial reconocimiento las
religiosas y los curas en las parroquias campesinas, desarrollando su
trabajo en zonas de Cuscatlán, Chalatenango, San Vicente, Usulután,
Morazán; todos ellos fueron esmerados promotores de la dignificación
de la inmensa mayoría relegada en el sector rural de El Salvador.

La magnitud de este sistema de redes cristianas puede evaluarse


efectivamente por la calidad de sus nodos, pero sobre todo por la
disposición de sus integrantes que se volcaron con entrega entusiasta.
Son inolvidables las figuras de humildes campesinos y campesinas que
contribuyeron, animando y organizando las comunidades, asumiendo
sus costos hasta límites inimaginables. Centenares son los que
encarnarán el caso de Apolinario Serrano, joven campesino,
analfabeto y rezador que se transformó en carismático dirigente
popular y fuera asesinado por los militares en 1979.
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La marea desatada por las comunidades cristianas desde los años


70s llegó a ser tan vasta y tan diversa que se ganó con creces un
reconocimiento, tanto en la historia latinoamericana del siglo XX
como en el corazón de quienes participaron entonces y lo continúan
haciendo hoy en un movimiento que se mantiene vivo y enraizado
hasta nuestros días.

La canción en las comunidades


Al conversar con Pedro Declercq y Rogelio Ponseele, curas belgas
invitados a fundar una parroquia suburbana a finales de los años 60s,
puede advertirse cuán esencial ha sido la expresión musical durante
todo el proceso de desarrollo de las comunidades eclesiales de base
en El Salvador.
La experiencia les ha demostrado que la canción es un elemento
indispensable para animar y reflexionar la vivencia parroquial en todas
sus actividades importantes. Es así como la canción no falta en las
misas, los casamientos, las labores de alfabetización y capacitación,
en los funerales y en los nacimientos, etc.
El padre Pedro sintetiza su experiencia de manera proverbial: «Hay
dos instrumentos que son sumamente necesarios en las comunidades
eclesiales de base para la iluminación, son la Biblia y el Cancionero… son
instrumentos que van a la par aunque no parezca».
Desde una perspectiva histórica, la creatividad cancionera que
emerge de las comunidades cristianas se inscribe en la visión de los
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intelectuales y artistas que desde los años 60s buscan imprimirle un


nuevo rumbo a la canción popular y folklórica en América Latina,
incorporando los sufrimientos de los pobladores rurales y urbanos,
rompiendo con la visión comercial y turística; muestra de ello es el
Manifiesto del Nuevo Cancionero, redactado por el poeta y compositor
argentino, Armando Tejada Gómez (www.tejadagomez.com.ar).

En su trabajo: Música para la Teología de la Liberación, Montserrat


Galí Boadella señala que: "El fenómeno musical de la Teología de la
Liberación tiene varios antecedentes. En primer lugar en los años 60,
se produjo en toda Iberoamérica un movimiento muy poderoso de
reivindicación de las músicas populares e indígenas. Surgieron
cantantes y compositores que introdujeron elementos de protesta,
poéticos y de alto contenido humanista. Este movimiento conocido
también como canto nuevo latinoamericano, fue el grito de los que no
tienen voz...". (Galí, 2002:178).
Rogelio Ponseele, desde su práctica en el inicio de las comunidades
cristianas, los frentes guerrilleros y después de los Acuerdos de Paz,
propugna que el canto o la canción es un componente esencial de la
comunidad cristiana: «El canto juega un papel sumamente importante,
incluso a nivel de concientización, yo siempre he entendido el canto
como una manera de trasladar ideas buenas que [lo] comprometen a uno
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a estar vinculándose con el pueblo y acompañar la lucha; y los cantos de


Piquín y de otros tantos nos han servido muchísimo».

El cantor de las comunidades


Al estudiar el aporte cancionero que emerge de las comunidades
cristianas salvadoreñas, es inevitable topar con la obra de Guillermo
Cuéllar, Piquín, cantautor que creció en este movimiento desde el año
1974. Su talento de composición y canto, junto con la guía de Plázido
Erdozain, sacerdote vasco, párroco de la iglesia de San José en el
centro de San Salvador (Calles, 2005), llega a su cumbre en 1980
cuando culmina la Misa Popular Salvadoreña, incorporando una
solicitud de Monseñor Romero de crear una canción para la principal
festividad popular de San Salvador.

Juan José Guerrero en su libro: La canción protesta latinoamericana y


la Teología de la Liberación, retoma a José María Vigil (1988: 23) y
escribe: "Dentro de la teología de la liberación y la reivindicación
p0pular que propone, la misa salvadoreña es la más expresiva de toda
América Latina… tiene una teología y espiritualidad enmarcadas en un
cristianismo histórico, maduro, firme y que está dentro del contexto
de las luchas populares liberadoras”. (Guerrero, 2005:180).
En la vida de las comunidades, Guillermo Cuéllar compondrá
también otras canciones para honrar la vida de sacerdotes, religiosas y
líderes cristianos asesinados por la dictadura militar. El aliento de
Rogelio Ponseele para la canción de Guillermo en este período fue
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muy importante, de manera similar al de Plázido Erdozain en la


comunidad San José. Rogelio estimulaba la creación musical en las
zonas donde extendía su trabajo; cada vez que llegaba una nueva
canción él copiaba la letra, la reproducía, la distribuía, la ensayaba y
posteriormente, la incorporaba en las actividades cotidianas.
Rogelio hace memoria: «… yo diría que Plázido era poeta y ayudó en
ese sentido bastante a Piquín y otros a elaborar textos bien bonitos y
bien pegados a la realidad y así empezaron a hacer canciones. Una
canción que hicieron por aquel tiempo, el "Canto de Meditación", que
nosotros cantamos mucho: “Nosotros pensamos que era la verdad,
vino su palabra y nos hizo cambiar”. Un canto muy bonito».
Sobre las canciones de la Misa Salvadoreña, Pedro Declercq nos
cuenta que éstas fueron surgiendo poco a poco, impulsadas por los
hechos que se vivían en esos tiempos: «La canción “Señor ten piedad”,
es la muerte de Octavio [Ortiz] en el año 79. "Vibran los cantos", que es el
Gloria, fue una solicitud de Monseñor Romero para un himno al Divino
Salvador del Mundo. "Vamos todos al banquete" o "El banquete ya está
listo" están inspiradas en una predicación que hizo Rutilio Grande en
1977. "Cuando el pobre crea en el pobre" parte de una experiencia que
tuvo Plázido en San Antonio Abad, que hasta que el pobre crea en el
pobre estaremos libres, y claro, la gente se reconoce, es como un espejo».
Con el pasar del tiempo las canciones se introdujeron no sólo en San
José o Zacamil sino que se incorporaron a la vivencia de quienes
concurrían en San Antonio Abad, Mejicanos, Soyapango, Ciudad
Delgado, Santa Tecla, San Martín, Aguilares, y muchas otras.
De tal manera que la música se convertiría en un ingrediente
invaluable para la actividad cotidiana de las comunidades cristianas,
cohesionando los valores de la solidaridad, de la lucha por transformar
la vida de los pobres, por construir el reino de Dios aquí en la tierra. Allí
ha estado y continúa estando siempre la canción.

El proyecto “Cancionero Histórico”


Hace un par de años, por iniciativa de Pedro Declercq, Guillermo
resolvió desarrollar una idea que en cierto momento habría concebido
también con algunos miembros de su antigua comunidad: Trabajar en
la recolección de una serie de cantos significativos.
La canción que nace desde las redes cristianas, como lo demuestra
Guerrero (2005), estuvo muy vinculada al desarrollo de lo que se
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conoce como Nueva Canción Latinoamericana. Por ello, el plan inicial


que vislumbraba unos cuantos temas devino en una antología al
retomar esa vertiente. De ahí que se hayan incluido composiciones de
grupos o solistas, que sin provenir de la práctica de las comunidades,
constituyen un aporte a la expresión musical que se identifica con la
vida del pueblo, y que a lo largo de 40 años han animando el
movimiento de las comunidades cristianas en El Salvador.
Al final el producto obtenido es un verdadero “Cancionero histórico”
que compila 83 canciones, las cuales están distribuidas en cuatro
discos que se distinguen así:
CD 1: Los mejores ya partieron. Contiene 21 canciones dedicadas a
los "mártires" en el extenso sentido que enunciara Monseñor Romero
(Homilías 23/09/79 y 02/03/80. UCA, 2008: 354; 2009: 353): Héroes y
patriotas inmolados por la justicia en la historia nacional . En este CD
se encuentran entonces los cantos-homenaje a Alfonso Navarro,
Ernesto Barrera, Octavio Ortiz, Rafael Palacios, así como Canción al
Padre Macías y Corrido al Padre Grande. Se suman a la lista temas de
grupos salvadoreños como Banda Tepeuani y Yolocamba Ita, cuyas
obras se insertan en el torrente de la Nueva Canción Latinoamericana;
es así que se incluyen: Anastasio rey de los nonualcos y la emblemática
Milonga del fusilado, una canción reconocida en todo el continente.
CD2: Cantemos al Señor. Este CD reúne cantos relativos a la
vivencia litúrgica y pastoral de las comunidades. Buena parte son
creaciones de Guillermo Cuéllar, como: Santo, Gloria, Vamos todos al
banquete de la Misa Popular Salvadoreña, y otras de la Misa
Mesoamericana. Destaca en esta colección el canto inicial, Misión
evangelizadora, grabado por primera vez como un homenaje póstumo
a su compositor, Miguel Cavada, acoplándose la voz de Pedro
Declercq que se recoge de modo informal y en otro tiempo, con la voz
y acompañamiento de Guillermo en el estudio de grabación.
CD3: El reino del pájaro y la nube. Este disco contiene temas más
desenfadados, juguetones, con dedicatoria para la “niña-niño” que
preservamos en nuestros adentros; por ejemplo: “El Baile de los
animalitos”, “Piscucha rap” o el poema musicalizado: “Regalo para el
niño”, que sublima la desgracia de un mundo revuelto en guerras que
los adultos legamos a las nuevas generaciones. También se incluyen
las creaciones de Álvar Castillo: Canasúnganana, Tacho Remendón y La
cumbia de la basura, tema utilizado como banda sonora de un video
animado con propósitos educativos.
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CD4: Libertad será tu canto. Este disco reúne canciones propias de


la tradición de la Nueva Canción Latinoamericana. Entre ellas destacan:
Hombre Americano, con la que el grupo Sembrador de la comunidad
San José ganara un festival nacional (1976); Desde el Paz al Goascorán,
tema-jingle de la primera campaña electoral luego de los Acuerdos de
Paz (1994). En general se incluyen producciones realizadas por grupos
musicales en los que Guillermo ha participado, entre ellos: Yolocamba
Ita, Banda Tepeuani, Exceso de Equipaje. Se recogen además canciones
del grupo Cutumay Camones, Torogoces de Morazán y grabaciones que
han sido extraídas del archivo sonoro de la Radio YSAX en tiempos de
Monseñor Romero.

Para el sistema de redes cristianas, la canción siempre fue un


elemento aglutinante, educador, de diversión y de reflexión. A pesar
de que muchos de sus nodos sobresalientes fueron asesinados o ya no
están por otras causas, las conectividades fluyen aún de algún modo.
Por lo que esta antología representará, no sólo un aporte más para la
memoria colectiva, sino posiblemente también un nuevo impulso para
el desarrollo de las comunidades eclesiales de base en la actualidad.

Godofredo Echeverría
Investigador sociocultural
Miembro fundador de Banda Tepeuani
San Salvador. Agosto 2012.
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CD 1 “LOS MEJORES YA PARTIERON”


Canción Autoría
1) No matarás Miguel Cavada
2) Proclámenlo Santo Guillermo Cuéllar
3) Locución YSAX (Sep. 1978) Guillermo Cuéllar
4) El día 12 de marzo Anónimo
5) A Silvia Guillermo Cuéllar
6) En dónde están los profetas Ricardo Cantalapiedra
7) Canción a Alfonso Acevedo Miguel Cavada
8) Anastasio rey de los nonualcos Banda Tepehuani
9) Locución YSAX (Sep. 1978) Guillermo Cuéllar
10) Corrido al Padre Grande Jorge Palencia
11) Canción a Alfonso Navarro P. Erdozain/G. Cuéllar
12) Símbolo de rebeldía Álvar Castillo
13) Canción a Ernesto Barrera Guillermo Cuéllar
14) Aguilares Guillermo Cuéllar
15) Corrido a Monseñor Romero Anónimo.
16) Canción al P. Macías David Rodríguez
17) Canción a Rafael Palacios Guillermo Cuéllar
18) Canto a la patria revolucionaria Guillermo Cuéllar
19) Canción a Octavio Ortiz Guillermo Cuéllar
20) Ya vienen los segadores Ricardo Cantalapiedra
21) Milonga del fusilado P. Guerra/Los Olimareños.
22) Cristo Mesoamericano M. Cavada/G. Cuéllar
23) El Profeta Jorge Palencia
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CD 2 “CANTEMOS AL SEÑOR”
Canción Autoría
1) Misión evangelizadora Miguel Cavada
2) Santo/MM Guillermo Cuéllar
3) Misionera David Rodríguez
4) Deja tu casa Mario Ávila
5) Magníficat (versión II) P. Erdozaín/G. Cuéllar
6) Gloria/MM Guillermo Cuéllar
7) Gloria/MPS Guillermo Cuéllar
8) Los pobres caminantes Guillermo Cuéllar
9) La Biblia Miguel Cavada
10) Esa es la gente Miguel Matos
11) Las bienaventuranzas Mario Ávila
12) Hay humo entre tú y yo Miguel Matos
13) Cantemos un canto nuevo J. Alegre/G. Cuéllar
14) Vamos todos al banquete Guillermo Cuéllar
15) Eclesiastés AT/P. Espinoza
16) Padre Nuestro Trad./E. Stein
17) Hola María P. Erdozain/G. Cuéllar
18) Magníficat P. Erdozaín/G. Cuéllar
19) Santo/MPS Guillermo Cuéllar
20) Sean Abundantes/MM Guillermo Cuéllar
21) ¡Extra! ¡Extra! Guillermo Cuéllar
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CD 3 “EL REINO DEL PÁJARO Y LA NUBE”


Canción Autoría
1) Tacho Remendón Álvar Castillo
2) Cuando yo sea grande M. Velásquez/Olimareños
3) David y Goliat David Rodríguez
4) El baile de los animalitos Guillermo Cuéllar
5) Canasúnganana Álvar Castillo
6) Después de la lluvia/La Mañanita A. Espino/G. Cuéllar
7) Piscucha rap Castillo/Cuéllar/Espinoza
8) Churros y papitas Guillermo Cuéllar
9) El reggae de tus derechos Guillermo Cuéllar
10) Canción de cuna y flor de E.S H. Montano/E. Andrade
11) Dos Alas A. Espino/G. Cuéllar
12) Regalo para el niño O. E. Velado/Anónimo
13) Muchacho, hijo de obrero Miguel Matos
14) John Travuelta Guillermo Cuéllar
15) Dioses de bolsillo David Rodríguez
16) Mirón David Rodríguez
17) Carolina en la TV Guillermo Cuéllar
18) Muchacha inquieta Guillermo Cuéllar
19) Canto de Paz/MM Guillermo Cuéllar
20) La cumbia de la basura Álvar Castillo
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CD 4 “LIBERTAD SERÁ TU CANTO”


Canción Autoría
1) Hombre americano Guillermo Cuéllar
2) A desalambrar Daniel Viglietti
3) Sembrando futuro Luís Suárez
4) Volveré a mi Pueblo Mario Ávila
5) Como tú R. Dalton/E. Andrade
6) La Nueva Vida Guillermo Cuéllar
7) La Paz no es un regalo Cutumay Camones
8) Sabes Guillermo Cuéllar
9) Cóndor siempre contigo Guillermo Cuéllar
10) Escuchame chofer Rubén Pagura
11) Producción de guerra Guillermo Cuéllar
12) La guinda guerrillera Eric Trabanino
13) Patria chiquita mía Cutumay Camones
14) La compa Roxana Torogoces de Morazán
15) Tierra Amor Guillermo Cuéllar
16) La mataron un día A. Espino/G. Cuéllar
17) Rosas en el mar L. E. Aute
18) No hay excusas Milenio
19) Cumbia de la paz Cutumay Camones
20) Todos queremos la paz Banda Tepeuani
21) Desde el Paz al Goascorán Guillermo Cuéllar
El pueblo de Monseñor Romero patentiza su reconocimiento a los creadores y
músicos latinoamericanos que a lo largo de casi medio siglo han nutrido con su
talento el legado que acá se condensa como: “Cancionero histórico de las
comunidades eclesiales de base de El Salvador”. En especial agradece a los más
próximos: Álvar Castillo, Paulino Espinoza, Jorge Palencia, Saúl López,
Sebastián Torogoz, Eugenio Andrade, Eric Trabanino, Luis Díaz Herodier, Carlos
y Luis Enrique Mejía Godoy, Daniel Viglietti, Eduardo Stein, Mario Ávila, Luís
Suárez, Guillermo Cuéllar; a los “queridos ausentes”, Eduardo y Paco Cutumay,
Heriberto Montano, Víctor Jara, Alí Primera, y muy especialmente al muy
querido y siempre en la memoria, Miguel Cavada Diez.

Recopilación de cantos: Pedro Declercq.


Producción ejecutiva: Guillermo J. Cuéllar B.
Investigación y texto para folleto: Godofredo Echeverría.
Grabación: CM Recording Arts.
Ingeniero: Claudio Morazán.
Diseño y Diagramación: Ruth Eunice Alvarado.
Basado en el lienzo:“Pentecostés”, original de Ricardo Lindo.
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DIGA NO A LA PIRATERÍA.

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