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MANUAL DE PLANEACIÓN PROSPECTIVA

SU APLICACIÓN A INSTITUCIONES DE
EDUCACIÓN SUPERIOR

Dra. Alma Herrera Márquez


Dr. Axel Didriksson Takayanagui

CAPÍTULO I
Planeación de Prospectiva de la Educación Superior

I. Introducción
Decía San Agustín que el tiempo está tres veces presente: el
presente como lo experimentamos, el pasado como recuerdo
presente, y el futuro como expectativa presente. Para la
humanidad la reflexión del futuro, la esperanza en el porvenir
y la apuesta por el mañana han sido parte de su cotidianidad,
de su presente. Los acercamientos individuales hacia el futuro
son múltiples y todos ellos, en general, van marcados por el
sello de la continuidad de la vida y la trascendencia personal.

El estudio sistemático del futuro se sitúa en el deber ser, por


lo tanto, combina la ética y los valores con el análisis lógico
para determinar las alternativas de transformación de la
realidad social, institucional o personal (Calhoun, 1978; Encel
y cols. 1978; Alonso, 1987; Corona, 1993; Orozco y cols.
1981). Por ello, el estudio del pasado y el análisis del presente
son en prospectiva un importante insumo en la tarea de
construir y orientar proyectos sociales de largo alcance.

A diferencia del pasado, la relación que los hombres


establecen con el futuro está impregnada de
intencionalidades, que le dan forma y contenido al significado
del pasado y a las percepciones y necesidades del presente.
Desde luego, la intencionalidad sintetiza la multiplicidad de
nexos temporales en torno a una imagen de futuro, aunque no
se tenga un objeto presente, ni actual, ni existente.

¿Cómo estudiar entonces lo que posee el contenido de la


imaginación? Habría, en todo caso, que iniciar planteando que
los procesos imaginativos “emergen en actividades sintéticas,
complejas, dinámicas por las cuales el sujeto percibe,
produce, recuerda, juzga, razona; pero también sueña o crea
(...) propone, como si fuera presente, imágenes de lo que uno
es: porvenir (...) pero (...)su movimiento es intencional,
enriquece la vinculación del sujeto con la exterioridad y nutre
los procesos de reflexión (...) la imaginación puede actuar
como una propulsora de la razón” (Noel, 1988).

En esta perspectiva, Gómez (1995); Noel (1988); y Slaughter


(1994) plantean un problema medular al considerar la
complejidad de la relación entre los planes que los individuos
tienen con sus acciones, pues existen diversos niveles de
interacción entre la intención de hacer algo y efectivamente
hacerlo. Tales niveles “descansan en los llamados
autoesquemas definidos como estructuras afectivo-cognitivas
de los individuos, construidas selectivamente sobre la
experiencia en un campo de acción determinado, que
organizan y dirigen el procesamiento de información relevante
para sí” (Gómez, 1995) .

De hecho, todas las personas usan la previsión en eventos


cotidianos porque es un atributo cerebro-mente que define lo
que Searle (1981) denomina estados intencionales que
anteceden a la acción. Cada estado intencional tiene vínculos
con el pasado, pero quizá el más relevante sea su poder de
anticipación, el cual desempeña el papel de función de
previsión con orientación prospectiva. La formulación de los
futuros no puede ser estudiada sólo como un proceso de
abstracción; los futuros son principio de acción del presente y
expresión de la capacidad humana para articular planes,
propósitos, objetivos, intenciones y significados.

En un marco más amplio, el proyecto de futuro que formula


una sociedad también descansa en la determinación y elección
de valores, en un ideal, en una utopía, aun en aquellos planes
y programas de desarrollo que se basan fundamentalmente en
proyecciones estadísticas. Por otro lado, las tendencias del
futuro generadas por los cambios observados en el presente
están involucradas con las transformaciones tecnológicas,
económicas y sociales propias del mundo actual. En este caso,
como lo señala Williams (1984), el valor de la utopía
sistemática vinculada con el desarrollo de las nuevas
tecnologías es indudable porque tiene la potencialidad de
ofrecer “un recordatorio imaginativo de la naturaleza del
cambio social (...) una plataforma desde la cual es posible (...)
elevar nuestra mirada más allá de las adaptaciones y los
cambios de corto plazo, que son el material ordinario de la
política, para insistir, como una intención puede producir
cambios temporal y localmente increíbles”.

Bajo esta óptica es tarea del presente, para la construcción


del futuro, superar la propensión a formular únicamente fines
de muy corto alcance que reducen la conciencia del hombre a
una conciencia cotidiana, práctica y poco reflexiva. En función
de este planteamiento, autores como Barbieri (1986) y Schaff
(1985; 1993) apuntan hacia la urgencia de encontrar un
consenso esencial con sistemas de valores capaces de generar
energías unificadas en favor del ser humano, de su
sobrevivencia y de la solución de los problemas que amenazan
su inminente destrucción. Al respecto, diversos autores
(Dator, 1994; Laszlo, 1994; Schaff, 1985; Slaughter, 1994)
coinciden con el hecho de que hoy día se observan fuertes
discrepancias entre las nuevas condiciones mundiales y el tipo
de respuesta que las sociedades les han dado. Tales
discrepancias ponen en evidencia que campos como la salud,
la economía y el ambiente tienen fallas multidimensionales de
largo plazo que ponen en riesgo a amplios grupos sociales.

La base de todo ello es la enorme dificultad para producir


modos emergentes de conocimiento y nuevos valores que
sean más acordes con la necesidad del cambio. Esto de
ninguna manera quiere decir que los valores tradicionales
puedan ser descartados radicalmente y tampoco podrá
aceptarse que la diversidad cultural deba desaparecer; por el
contrario: “ hoy la sociedad global se está vinculando con
pueblos indígenas de todo el mundo y con sus vastos
almacenes de cultura tradicional (...) Estos grupos son
capaces, a menudo, de visualizar soluciones alternativas y de
demostrar la efectividad de sus innovaciones sociales y
nuevos modelos en sus propias comunidades” (Henderson,
1994).

El mundo de hoy expresa una complejidad de vida y culturas


sin precedentes. Somos más de 6,000 millones de seres
humanos, de más de 6,000 culturas distintas y con más de
6,300 lenguas diferentes. Somos diversidad pura,
multiplicidad de religiones, razas, generaciones, aspiraciones,
gustos, preferencias políticas, vocaciones y formas de ver el
mundo. En esta diversidad, todos constituimos el mundo que
vivimos y sabemos; en él también nos correspondemos,
dialogamos y confrontamos, y en medio de diferencias y
afinidades, crecemos (Chanona, 2001).

Las expectativas hacia el futuro siempre tienen una carga


valorativa que sintetiza deseos y convicciones acerca del
deber ser: es la expectativa sobre el futuro lo que “le plantea
al hombre preguntas acerca del sentido de la vida ya sea de
manera individual o histórica, de la humanidad, poniendo
énfasis en las visiones que tiene del propio hombre, de la
sociedad, de la naturaleza” (Barbieri, 1986). En este marco, la
formulación de utopías sistemáticas que orienten la acción del
hombre en el mundo permite diseñar un conjunto de
previsiones que al dar respuesta a las contradicciones de la
actualidad (inflación, recesión, profundización de inequidades,
devaluación del trabajo humano), constituyen la base de
proyectos fundamentados y factibles cuyo propósito es
alcanzar un mayor grado de bienestar genérico para la
humanidad. Desde luego, que una meta tan ambiciosa exige
el desempeño y desarrollo de formas alternativas de
organización política y social que puedan contri-buir a la
constitución de nuevos modelos de convivencia humana y de
un orden mundial más equi-tativo. Partir de este punto de
vista implica asumir al futuro como proyecto de construcción
del sentido “de lo global y de las armonías universales,
propias del pensamiento filosófico y espiritual y en cuya
búsqueda se mueve siempre la ciencia, (convirtiéndose) en un
fundamento para la acción política inteligente” (Peccei, 1981).

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II. La planeación prospectiva en la educación superior

Decouflé (1974) señala que la prospectiva integra en una


“...misma visión, el pasado, el presente y el futuro, mezclados
indistintamente en un estudio al mismo tiempo global y
ordenado de los acontecimientos y de los hombres”; estudiar
el futuro tiene como objetivo que diversos grupos sociales
alcancen una mayor capacidad para ocuparse de tareas
críticas que alteren las tendencias utodestructivas y
consoliden nuevas etapas de desarrollo personal y cultural.

En realidad, la complejidad del mundo actual permite explorar


el futuro a partir de diversas teorías cuyos enfoques, incluso
contradictorios, analizan una amplia gama de fenómenos y
generan las bases para actuar en el presente y producir
cambios profundos para el futuro. El diseño de indicadores
sociales, la evaluación tecnológica, los modelos globales y
sociales, la investigación sobre ciclos largos, la simulación
sobre procesos de cambio, el análisis de políticas, el trabajo y
la recreación, la investigación etnográfica de futuros, las
comunicaciones, la violencia, el género, la salud, la planeación
urbana, la innovación curricular, la sustentabilidad, la paz, el
crecimiento poblacional, la innovación social, los nuevos
materiales, la multiculturalidad, los valores emergentes y la
construcción de una ética universal son sólo algunos ejemplos
que ilustran la importancia de la prospectiva y muestran un
desarrollo no sólo vertical sino horizontal. Esto se extiende
desde lo cuantitativo hasta lo cualitativo participativo, desde
los trabajos ubicados en estudios altamente comerciales hasta
aquellos centrados en problemas críticos cuyo objetivo es
vislumbrar soluciones nuevas, visiones del mundo y modos
alternativos de organización y convivencia, así como una
nueva valoración del mundo.

A nivel mundial existe un crecimiento impresionante de


organismos y redes de prospectiva. A manera de ejemplo,
baste mencionar a la Sociedad del Futuro del Mundo, la
Federación Mundial de Estudios del Futuro, la Casa de
Aclaraciones del Futuro del Congreso de Estados Unidos, la
Red Global sobre Responsabilidades hacia las Futuras
Generaciones, el Instituto para Estudios del Siglo 21, Instituto
del Milenio, la Biblioteca Internacional de Futuros, el Battel
Memorial, el Instituto de Recursos para el Futuro, el Centro de
Futuribles, el Centro Gubernamental de Selecciones Políticas,
el Secretariado de Estudios sobre el Futuro, la Unidad de
Ciencia y Políticas de Investigación, el Club de Roma, el
Centro de Estudios del Tercer Mundo, la Fundación Javier
Barrios Sierra, el Colegio de México, el Proyecto de
Prospectiva Universitaria en México (CESU-UNAM) y la
Fundación Bariloche.

La Planeación Prospectiva promueve una actitud proactiva


para buscar oportunidades en el desarrollo de procesos
sociales específicos o globales; pero, también, para producir
oportunidades y condiciones que hagan factible el futuro
vislumbrado. Por ello sus aplicaciones son múltiples como se
ilustra en el siguiente cuadro:
CARACTERÍSTICAS DE LA
ALCANCE
INSTITUCIÓN
• Altos niveles de mando Holista: Previsión de
en el gobierno, cuerpos amplio espectro
de asesores, fuerzas nacional.
armadas y sector Macro nivel: Integra
financiero. varios campos,
• Grupos independientes sectores y
del sector público. problemáticas.
Mezo nivel: Involucra
• Academias nacionales e sólo un campo de
instituciones científicas. investigación o un
Fundaciones académicas sector tecnológico.
que apoyan la Áreas con mayor
investigación en las potencial
instituciones educativas. socioeconómico.
METAS, OBJETIVOS Y
ORIENTACIÓN
FUNCIONES
• Proyección y orientación Curiosidad orientada
del presupuesto general. Orientación
• Aplicación de la ciencia y estratégica
la tecnología al bienestar Aplicabilidad
económico, social y Complejidad y
cultural. estabilidad de la
• Identificación de las estructura
áreas estratégicas de disciplinaria.
investigación sobre la Integración externa
base de los siguientes con sistemas
criterios: protección al científicos y
ambiente, libertad tecnológicos.
política y contribución a
la cultura.
• Orientación en la
determinación de
políticas científicas
• Determinación de
prioridades.Determinació
n de oportunidades,
obstáculos y gérmenes
de cambio.

• Generación de consensos
(internos y externos).
FASES
HORIZONTE DE TIEMPO PROYECTADAS EN
EL TIEMPO
• Corto Plazo: 1 ó 2 años Ruptura: 5 años
• Mediano Plazo: 3 a 5 Consolidación: 3 años
años Culminación: 2 años

• Largo Plazo: 5 a 13 años

En el centro del enfoque prospectivo se encuentra la


necesidad de construir un proyecto de largo alcance que
defina una ruptura respecto a lo que, hasta finales de la
década pasada, definió a la planeación: únicamente como un
ejercicio programático y de corto alcance, que no resolvió la
crisis permanente de los elementos estructurales de todo el
sistema de educación superior.

La Planeación Prospectiva requiere una formación cultural


sólida que asegure la detección de innovaciones sociales, de
discontinuidades y rupturas pues “los estudios críticos sobre
los futuros florecen donde hay acceso a las habilidades y
recursos disponibles a través de la academia. Requiere
también de habilidades políticas y organizacionales y tiene una
gama de competencias humanísticas” (Slaughter, 1994). En
particular, la voluntad política de cambio moviliza a amplios
sectores de la sociedad o de una institución, a perseguir un
fin, a delimitar una estrategia en función de las condiciones
objetivas y a intervenir en la realidad con la clara
especificación de cursos de acción en tiempos definidos.

La Planeación Prospectiva es resultado del análisis y de una


visión constructiva integral que no intenta comprobar
predicciones en forma contemplativa, sino indicar una
multiplicidad de caminos para acercarse a un futuro
anticipado; en este sentido, es claro que los futuros son
muchos y alternativos entre sí, ligados a las posibles
decisiones y a la ocurrencia de diversos eventos (Barbieri,
1986; Didriksson, 1993, 1995; Elmandjra, 1994; Martin e
Irvine, 1991). Cada camino se traduce en proyectos
articulados por acciones, estrategias y metas claramente
delimitadas.

Para Martínez y cols. (1996), los estudios prospectivos parten


de las siguientes premisas:

• El futuro no está determinado, se crea".


• El futuro emerge del presente y está sustentado en
el pasado.
• No se pretende reformar el presente, sino entender
las posibilidades y consecuencias de los planes a futuro.
• La planeación está influida por valores y creencias
de los involucrados en ella”.

Decouflé (1974), Calhoun (1978), Sachs (1980), Taborga


(1980), Barbieri (1986), Dror (1994) y Martínez y cols. (1996)
señalan que la prospectiva consiste, primero, en determinar el
futuro porque el pasado y el presente no se toman como
restricciones. Con la imagen del futuro deseado definida, se
exploran los futuros factibles y se selecciona el más adecuado.
La exploración de los futuros factibles es también altamente
creativa e imaginativa porque la visión de lo que se desea
motiva al planificador a buscar nuevas formas de alcanzarlo.
La lectura crítica de la realidad permite formular una imagen
holística y esquemática de ella, pero también: determinar los
recursos, las limitaciones y las potencialidades que esa
realidad tiene en relación con el problema elegido; y definir
los futuros factibles y contrastarlos con un futuro deseado;
seleccionar el futuro que sintetiza lo ideal con lo factible y,
además, propiciar la toma de decisiones y la puesta en
marcha de acciones estratégicas. Por ello, la prospectiva
propicia una amplia apertura y flexibilidad que permiten
incorporar continuamente elementos nuevos que redefinen las
orientaciones del futuro.
Es en este sentido que el futuro puede pensarse como un
espacio abierto en donde todo lo que es posible depende de lo
que ocurra en las actuaciones del presente. En efecto, “la
actividad humana es (...) actividad conforme a fines, y éstos
sólo existen por el hombre, como producto de su conciencia.
Toda acción verdaderamente humana exige cierta conciencia
de un fin, el cual se supedita a la actividad humana” (Sánchez
Vázquez, 1980).
Es importante señalar, que de acuerdo con Martin e Irvine
(1991), la Planeación Prospectiva es un proceso por medio del
cual se alcanza la plena comprensión de las fuerzas que están
configurando el futuro de largo plazo, y que deben ser
tomadas en cuenta en la formulación de planes y políticas;
incluyen instrumentos cualitativos y cuantitativos para
formular indicadores y mecanismos de monitoreo respecto a
las tendencias, y que su mayor importancia se da cuando se
analizan las implicaciones políticas de los cambios propuestos.
La Delimitación de la Base Histórica y el Diseño de Escenarios
nos invitan a reunirnos con las oportunidades y demandas del
futuro; en sí no definen el contenido de las políticas, pero
ayudan a que éstas sean más precisas, flexibles y con mayor
fortaleza para alcanzar su implantación en el momento cuando
las circunstancias están cambiando.
La Planeación Prospectiva no considera sólo el estudio de
regularidades. También aspira a determinar hechos
portadores de futuro que definen discontinuidades o rupturas
en la evolución de los procesos, a partir de indicadores que
dan seguimiento al comportamiento de estrategias viables.
Como lo plantea Decouflé (1974) “la discontinuidad es la
principal categoría del lenguaje de larga duración ya que en
prospectiva (...) deben buscarse los medios para pensar en lo
imposible y no en lo desconocido (...) combinando lo
verdadero y lo posible”.
De este modo, la Planeación Prospectiva incorpora la lectura
global de los procesos y la multiplicidad de relaciones que
pueden darse entre ellos. Su complejidad exige la reflexión
continua, la lectura crítica de la realidad y la puesta en
marcha de acciones que transformen el presente.
Con ello sintetiza acciones prioritarias de corto y mediano
plazos con propósitos y fines de largo alcance, facilita la
anticipación, la determinación de oportunidades, y detecta los
obstáculos y las condiciones institucionales que ya no
corresponden a los desafíos de la realidad. Por otro lado, esta
perspectiva recupera la idea de que la “actividad propiamente
humana sólo se da cuando los actos dirigidos a un objeto para
transformarlo se inician con un resultado ideal, o fin, y
terminan con un resultado o producto efectivos, reales”
(Sánchez Vázquez, 1980).
La anticipación es una capacidad humana cuya principal
aspiración es poner en juego esquemas analítico-sintéticos
que propicien lecturas alternativas de la realidad y recuperen
el interés por la construcción de condiciones que favorezcan el
óptimo desarrollo de una institución. La anticipación exige el
adoptar una visión de largo plazo que trascienda los
requerimientos del corto plazo (Dror, 1994), con imágenes del
futuro que son, las que en última instancia, distinguen lo
importante de lo secundario.
En este sentido, el “papel de la previsión es indicativo, no
prescriptivo. El principal objetivo es más explorar y evaluar las
ventajas de un conjunto de opciones, que formular juicios
definitivos y concluyentes sobre las prioridades. Cuando se
está planeando un ejercicio de anticipación deben tomarse en
cuenta la estrecha relación de este ejercicio con la distribución
de los recursos para evitar los efectos generales de actitudes
conservadoras y el énfasis en el mantenimiento de los
intereses del status quo ya sean disciplinarios, sectoriales e
institucionales” (Martin e Irvine, 1991).
Diversos autores (Williams, 1984; Barbieri, 1986; Miklos y
Tello, 1991; Peccei, 1981; Didriksson, 1993, 1994, 1995 a;
Orozco y cols, 1981; Alonso, 1987) han planteado que la
prospectiva no sólo se limita a la realización de pronósticos:
su riqueza radica, sobre todo, en la posibilidad de intervenir
en la determinación del futuro. De hecho esta es la forma más
enriquecedora de asumir el futuro y que admite la naturaleza
activa de la relación objeto-sujeto, realidad-hombre. La
racionalidad anticipatoria no busca predecir porque
conceptualmente esto es incierto. Lo que importa es, más
bien, señalar que lo que se haga ahora determinará el futuro
planeado o por lo menos una aproximación a lo previsto.
La Planeación Prospectiva orientada a Instituciones de
Educación Superior, desarrollada en el presente manual, se
basa en la propuesta de Michael Godet (1995) para la
elaboración de escenarios. Por esta razón abarca desde la
comprensión de los factores esenciales que impulsan o
detienen el cambio hasta el seguimiento de cada una de las
acciones propuestas, pero ajusta y sistematiza fases,
estrategias y dinámicas de trabajo a la naturaleza específica
de la educación superior.
Por otro lado, agrega la promoción de esquemas de
pensamiento anticipatorio, el diseño de ejercicios (formatos),
y la búsqueda de amplios niveles de consenso con
metodologías diseñadas a lo largo de diez años de experiencia
en los que se ha asesorado el desarrollo institucional de
universidades públicas mexicanas. El objetivo central es que
todos los sectores involucrados se sientan representados en el
documento final.
En todas estas experiencias ha resultado de fundamental
importancia preparar un plan estratégico con los responsables
de la toma de decisiones (Rector, Directores, Secretarios de
Planeación, Comisiones del Consejo Universitario) que precise,
en primer término, los espacios de oportunidad y sensibilidad
al cambio. Así con base en este análisis se especifiquen la
dirección del cambio, las líneas de acción y los procedimientos
operativos. Esto implica establecer la base organizativa que
incorpore a todos los sectores de la universidad y asegure el
óptimo apoyo logístico (espacios de trabajo grupal, fuentes de
información, expertos internos y externos a la institución,
líneas de comunicación con las instancias institucionales
responsables de financiar las diferentes fases del proceso).
A lo largo de los TALLERES DE PROSPECTIVA se realiza un
análisis estratégico con los responsables de la toma de
decisiones, que incluye: la determinación de consensos, la
difusión de resultados a todos los niveles de decisión, el
impacto de cada una de las fases del taller, la determinación
de prioridades, los mecanismos para obtener y organizar la
información generada, el seguimiento de la calidad de la
información y la validez de las conclusiones.
Todo plan derivado de la Planeación Prospectiva es un
documento “vivo”, por ende su seguimiento es parte orgánica
del proceso en su conjunto. No concluye una vez que se
cuenta con un documento aprobado consensualmente. Por
consiguiente, los objetivos de esta fase son:

• Asegurar que las acciones políticas se proyecten tan


lejos como sea posible y en su caso modificar las rutas
sin perder el rumbo.
• Promover la redefinición holística, que implica el
determinar fuerzas institucionales, negociar con los
espacios de poder, reorientar las instituciones y
estructuras ya existentes y crear nuevas en función del
proyecto desarrollado.
• Asegurar las condiciones de transformación
científico-tecnológicas, el diseño de programas, la
determinación de la jerarquía de objetivos y el
establecimiento de mecanismos de difusión de los
resultados.

La Planeación Prospectiva en las universidades públicas


impulsa el potencial evolutivo de las Instituciones de
Educación Superior porque intenta influir en el diseño e
instrumentación de futuras trayectorias en un contexto de
profunda incertidumbre, con visiones realistas que consideran
el impacto de las crisis financieras y la transformación de las
políticas educativas nacionales e internacionales. Por su
estructura, no intenta predecir cómo va a ser el futuro, sino
cómo podría ser si se realizaran cambios sustanciales en las
políticas, las estructuras organizativas, los modelos
académicos y los esquemas de vinculación con todos los
sectores de la sociedad. Los planes prospectivos parten del
reconocimiento de que la planeación de largo plazo es
necesaria para el desarrollo de instituciones, dada la magnitud
de los impactos anticipados de la ciencia, la tecnología y los
nuevos conocimientos.
Miklos y Tello (1991) al describir el Proyecto “Polonia 2000”,
señalan que no basta la creatividad para poder generar una
visión utópica del futuro. Se precisa de un ejercicio estratégico
que ponga en el centro un Programa Político Normativo que se
nutra de los valores y expectativas de quienes pretende
beneficiar. De ello depende el diseño de la Prognosis
Normativa que se ilustra con el siguiente esquema:

Los planes prospectivos son instrumentos flexibles que


identifican a las iniciativas por impulsar. En esencia son
modelos heurísticos que permiten una cabal comprensión de
la naturaleza y del papel que deben jugar los diferentes
elementos identificados como gérmenes de cambio, de sus
trayectorias probables y de sus interrelaciones.
Cabe destacar que este enfoque pretende “equilibrar intereses
y valores con el fin de promover decisiones basadas en
esfuerzos colectivos para construir futuros en los procesos
sustantivos de desarrollo institucional. Por ello, se genera
información para formular diagnósticos y sistemas de
evaluación permanente, se definen variables e indicadores, se
trabaja con escenarios múltiples y se analizan las fortalezas y
debilidades a partir de una amplia gama de opciones y
prioridades. La metodología es fundamentalmente
participativa y sistemática”. (Didriksson y cols. 1997). Puede
resumirse en el siguiente esquema:

La Planeación Prospectiva pone de manifiesto los posibles


peligros del futuro, al mismo tiempo que permite que los
distintos actores determinen las posibilidades reales de
construcción de proyectos alternativos. Ello implica que el
futuro que será construido sea realizable, no sólo deseable. En
este caso, la información es una estructura que no se reduce a
datos aislados: exige la construcción de condiciones en
espacio y tiempo definidos.
Orientar la acción partiendo del futuro no significa especular
sobre él: la prospección significa actuar desde el presente
para asegurar el futuro. Los ejercicios de planeación
prospectiva en educación superior inician con el análisis de su
papel en un marco más general que explicite el modelo de
sociedad que se pretende alcanzar. Esto exige el balance
profundo acerca del impacto que la generación de
conocimiento científico y la innovación tecnológica tienen en la
actualidad. Desde luego que la primera esfera que se deberá
considerar es la relacionada con las funciones sustantivas de
las instituciones de educación superior, de su función y de su
perfil futuro. Por esta razón los criterios de la Metodología de
Planeación Prospectiva diseñada son los siguientes:

En educación superior el rediseño institucional es un ejercicio


político, pero también es un ejercicio riguroso, sistemático y
consensuado. La planeación, desde un enfoque prospectivo,
tiene como eje la construcción de estrategias de largo alcance
que consideren la naturaleza de las instituciones de educación
superior “donde el universo de cambio tiene particularidades
institucionales casi únicas en la sociedad. La prospectiva y la
formulación de estrategias deben centrarse en la construcción
de consensos, dentro de visiones holísticas y de articulación
de sus componentes fundamentales”, (Didriksson y cols.,
1997).
En el centro de este planteamiento se encuentra la necesidad
de construir un proyecto de largo alcance que defina una
ruptura con los modelos pragmáticos y de corto alcance que
no pueden dar respuestas efectivas a la crisis recurrente del
sistema educativo. Ello implica la incorporación de las
siguientes dimensiones:
Bajo este enfoque, la planeación prospectiva de un modelo
universitario innovador deberá asumir un carácter estratégico
que permita incorporar tanto el análisis de tendencias
históricas como la configuración de escenarios futuros basados
en la formulación de políticas tendientes a impulsar
decididamente la ciencia y la investigación al cambio
tecnológico. Ello implica la creación de centros de
investigación, el desarrollo de megaproyectos articulados en
redes nacionales e internacionales y la consolidación de
ciencias emergentes por medio de programas especiales.
El elemento principal que caracteriza a la metodología es el
diseño de un plan con prioridades claramente definidas que
propicien su apropiación, evaluación y articulación con las
acciones del futuro. Esta metodología debe permitir la
identificación temprana de los elementos que pueden alcanzar
un impacto potencial y trascendente durante el desarrollo de
la estrategia. El objetivo es asegurar que las prioridades
establecidas alcancen un punto de no-retorno y que puedan
enlazarse de manera objetiva con las variables identificadas
como variables de impacto pesado.
Sin embargo, debe señalarse que el efecto de planes de
desarrollo institucional elaborados con esta perspectiva
depende de múltiples factores entre los que destacan: la
formación de los sujetos evaluadores y planeadores; el
equilibrio entre el autoanálisis y el análisis de los expertos; la
incorporación de distintas disciplinas para la comprensión de
la educación pero, sobre todo, la incorporación de sistemas de
valores en educación, pues son ellos los que definen
propósitos de largo alcance que dan vida y dinamizan
proyectos institucionales de mayor trascendencia.
A éstos, Barbieri (1986) agrega los siguientes límites
metodológicos de la prospectiva:

• Autoalteración que se refiere al hecho de que la


previsión puede afectar artificialmente la interpretación
del comportamiento de un proceso determinado.
• Aspectos psicológicos vinculados a intereses,
expectativas y valores que pueden modificar la eficacia
de la planeación derivada del ejercicio prospectivo.
• Elementos irracionales considerados como hechos
portadores de futuro que alteran sin justificación
racional alguna el curso de los acontecimientos.
• Falta de confiabilidad de los datos o incluso su
ausencia total, y limitaciones en el control a posteriori
de la previsión.
• Hipótesis implícitas que no están declaradas en los
estudios prospectivos, pero que tienen efectos en
diversos niveles de decisión.

Al mantener presentes y bajo control estos posibles riesgos, la


Planeación Prospectiva Universitaria permitirá dinamizar
acciones de largo alcance que aseguren un mejor
acercamiento a la elevación de su calidad.
La formulación de un futuro ideal para la educación superior
es un ejercicio colectivo que se enriquece con la participación
amplia de los protagonistas de la historia: es una guía
conceptual que orienta la práctica y es una actitud que mueve
la acción. Pero dicha acción no se reduce al presente, sino que
actúa para el futuro potenciando la posibilidad de alterar el
curso de los acontecimientos bajo la definición precisa de
tiempos y espacios.
Debe destacarse que las universidades mexicanas tendrán que
ir fomentando su capacidad para llevar a cabo reformas
académicas y de largo alcance. Ello debe ir acompañado del
desarrollo de nuevos modelos de gobierno, administración y
organización en el que se incorporen tanto sectores
universitarios, como no universitarios.
El diseño de planes de desarrollo institucional conducidos en el
marco de este enfoque involucra la comprensión de la
naturaleza de la educación superior y de su papel en la
construcción del proyecto de nación. También considera:

• El ritmo de las transformaciones sociales


económicas y políticas que generan diferencias en la
situación actual con respecto a las condiciones del
pasado.
• La creación de observatorios que valoren el proceso
de desarrollo de la institución.
• La promoción de una cultura de autoevaluación en
la institución a fin de determinar la presencia de fuentes
de resistencia y de elementos potenciadores de la acción
estratégica.
• La determinación de políticas educativas que
institucionalicen la innovación y el continuo desarrollo
metodológico que incorpore elementos de corte
cualitativo a los balances cuantitativos que se realizan
cotidianamente.

En un plano más general es evidente la necesidad de definir


políticas que incorporen a las universidades a los nuevos
esquemas de organización académica en redes de
investigación y tecnología en las que se articulen diversos
sectores y respondan de manera clara y decidida a las
grandes prioridades de México.

La Planeación Prospectiva deberá cuidar siempre los


siguientes aspectos:

1. Iluminar la acción del presente a la luz del futuro


posible, múltiple e incierto.
2. Adoptar una visión global y sistemática.
3. Considerar formas y modos de comportamiento
socio-cultural de los actores.
4. Hacer uso de las lecciones del pasado y no
subestimar los factores inerciales.
5. Observar cuidadosamente las discontinuidades o
rupturas con las trayectorias tendenciales.
6. Interpretar los resultados a la luz de la correlación
de fuerzas (poder).
7. Mantener actitud crítica y de búsqueda.
8. Promover el cambio social y cultural.
9. Transformar estructuras y comportamientos
institucionales.
10. Movilizar al conjunto de la universidad con visión
prospectiva y resolución estratégica.
11. Asumir a las técnicas como fuentes movilizadoras
de cambio y a los métodos como herramientas para la
reflexión y la comunicación.

Las once consideraciones planteadas se derivan de la asunción


de que pensar en el futuro resulta en la actualidad un
imperativo estratégico debido a que un mundo interconectado
y complejo obliga a generar cuadros capaces de proponer
alternativas creíbles, que le den sentido al presente y
movilicen a diversos grupos en una dirección más alentadora
hacia el porvenir.
Hoy día la Planeación Prospectiva Universitaria tiene un
carácter estratégico que incorpora tanto el análisis de
tendencias históricas como la configuración de escenarios
alternativos que sirven de base a la definición de políticas
articuladas a nuevos esquemas de organización horizontal
como las redes de investigación y tecnología que pueden
integrar diversos sectores. Por ejemplo, los Clusters de
Conocimiento que son entidades abiertas y flexibles, como se
ilustra en el siguiente esquema:
La metodología de análisis crítico y la construcción de
escenarios se formulan a partir de la detección de los eventos
clave, las variables de ruptura y los gérmenes de cambio que
potenciarán el desarrollo de las instituciones. En este sentido,
es función de los observatorios de prospectiva la medición de
los siguientes aspectos:

1. Análisis de las regularidades.


2. Determinación de las rupturas.
3. Determinación de las relaciones de incertidumbre
que se dan entre las dos.
4. Categorías formales.

El eje central de este enfoque de planeación es la capacidad


de maniobra sobre el futuro de largo plazo, a diferencia de la
escasa posibilidad de modificar tendencias en el futuro
inmediato, dado que su dinámica obedece a regularidades
cuya probabilidad de ocurrencia en el futuro lejano es incierta.
Es importante destacar también que la Prospectiva
Universitaria es un ejercicio técnico-político que pone en juego
diversos proyectos acerca del tipo de país al que se aspira. La
planeación en este caso es un ejercicio sensible a las
coyunturas políticas. Es un espacio de correlación de fuerzas
en donde lo que se debate son las diversas, y muchas veces
contradictorias perspectivas, acerca del proyecto de educación
superior, de sus fines y de sus principios filosóficos.
La prospectiva no significa especular acerca del futuro. La
prospectiva implica actuar en el presente, porque el presente
siempre será el pasado del futuro y lo que configuremos,
diseñemos, propongamos o dejemos de hacer, va a definir
posibilidades de vida futura. Por ello, Barbieri en 1986
señalaba: "Prever es una necesidad, una elección y una
actitud. Necesidad en el marco de incertidumbre e
interdependencia que obligan a reflexionar en la relación al
futuro próximo y de mediano alcance; es una elección a
actuar intencionalmente en la existencia de que el futuro no
es único sino múltiple y factible; es una actitud y una forma
de relacionarse con el mundo y es un ver hacia el porvenir,
crea una mentalidad capaz de ver siempre hacia adelante, a
un plazo más largo y más global".
Cabe destacar que en México, la Planeación Prospectiva en
educación superior ha sido una tendencia presente en las
instituciones universitarias desde hace poco más de dos
décadas. Por ejemplo, Taborga elaboró en 1980 una
metodología de Planeación Prospectiva Universitaria basada
en el paradigma de W. Sachs, R. Ackoff y de H. Obcecan
compuesta por 10 etapas progresivas que iniciaban con la
captación de la realidad y concluían con la evaluación y
seguimiento de los planes y proyectos que sintetizaban el
futuro elegido por la universidad. La metodología propuesta
seguía un riguroso proceso técnico que guiaba a los equipos
de planeación en la consecución de los objetivos planteados
para cada una de las etapas.
Una década después, Lara Rosano elaboró otra Metodología
para la Planeación de Sistemas, con un enfoque prospectivo.
El autor articuló su propuesta a partir de la noción de
planeación de Ackoff, como un proceso de toma anticipada de
decisiones. Su aportación principal es el desarrollo de un
conjunto de técnicas que pueden aplicarse a Instituciones de
Educación Superior.
En 1998 la Dirección General de Desarrollo Institucional de la
Universidad Nacional Autónoma de México diseñó una Guía
para la Formulación de Planes de Desarrollo, que si bien no
calificaba como planeación prospectiva, sí conducía al equipo
de planeación de las dependencias universitarias a plantear un
plano ideal o situación deseada como punto de partida para
generar “los cursos de acción a seguir, a través de sus cinco
funciones básicas: planeación, toma de decisiones, ejecución,
control e información” (p.3).
También en la UNAM, Millán (2003), ha aplicado con éxito el
Método de Conferencia de Búsqueda, basado en el modelo de
Planeación Estratégica de Emery. Sus objetivos son generar
“nuevas estrategias de crecimiento; innovaciones o
renovaciones; visiones conjuntas hacia un trabajo más
participativo y humano; nuevas formas cooperativas en la
toma de decisiones; nuevas alianzas para resolver problemas
complejos; y la movilización de una comunidad en torno a un
tópico común” (p.13).
Este Método de Planeación Estratégica tiene tres fases:

1. Exploración del Entorno.


2. Análisis de la Organización.
3. Planeación Estratégica de Acciones.

La lógica de este modelo de planeación coincide con la


propuesta de Godet (1995) en la Fase 1, en cuanto a que uno
de sus aspectos centrales es la elaboración de futuros
deseables y probables de la organización en el marco de las
tendencias mundiales y nacionales en la que se encuentra
inserta. Cabe destacar que este análisis lo realiza el grupo
participante sin la colaboración de un grupo de expertos que
pueda influir en su opinión.
La diferencia con el enfoque de Godet, que constituye el
paradigma sobre el que descansa la metodología desarrollada
en el presente Manual de Planeación Prospectiva, es la síntesis
“entre la pasión y la razón, entre el corazón y el espíritu que
es la clave del éxito de la acción y del completo desarrollo de
los individuos” (p.5). Y al respecto, agrega Godet (1995):
“Nos encontramos, pues, ante las tres componentes del
triángulo griego: logos (el pensamiento, la racionalidad, el
discurso), epithumia (el deseo en todos sus aspectos, los
nobles y los menos nobles), y erga (las acciones, las
realizaciones). Incorporar deseos, aspiraciones y expectativas,
generar consensos, involucrar a todos los sectores de la
organización y asumir procesos como la correlación de fuerzas
y la dinámica del poder, constituyen, entonces, la materia de
trabajo nuclear. Por ello para Godet (1995), este paradigma
puede representarse por un triángulo virtuoso integrado por
los siguientes elementos:

Desde nuestra perspectiva, la Planeación Prospectiva no sólo


es un riguroso enfoque técnico instrumental, también es un
proceso político y humano porque asumimos que el futuro es
el principal símbolo con el que los humanos ordenamos el
presente y le damos significado al pasado. El futuro le plantea
al hombre preguntas acerca del sentido de la vida, ya sea de
manera individual o histórico social.
Por ende, parte integral de la metodología propuesta es la
permanente reflexión acerca del papel que la universidad
pública mexicana jugará en un entorno caracterizado por la
presencia de una profunda ruptura con el mundo que
conocemos y por la presencia de nuevas estructuras; nuevas
formas de organización; reconceptualizaciones acerca de la
sociedad y sus instituciones; nuevas fronteras, nuevos
valores, perspectivas globales inimaginables; la construcción
de una cultura planetaria que reconozca la diversidad de lo
humano; nuevas demandas para la sobrevivencia como es la
generación de sociedades sustentables y tecnología
apropiada; la exigencia de un sentido ético universal y la
obligatoriedad de usar de manera equilibrada los recursos.
De ahí que toda dependencia universitaria deba contar con un
equipo multidisciplinario de asesores, integrados en unidades
de análisis de cursos de acción política, que diseñen
escenarios alternativos, evalúen el impacto de las decisiones
tomadas, recomienden cambios necesarios en las rutas,
coordinen el seguimiento de los indicadores y promuevan la
apropiación crítica de los fines planteados en los planes de
desarrollo institucional.

La Metodología que se desarrollará en el presente Manual de


Planeación Prospectiva cuenta con cinco unidades temáticas:
1. Talleres de Prospectiva.
2. Delimitación de la base histórica.
3. Elaboración de los Escenarios.
4. Prospectiva, Planeación y Estrategia.
5. Observatorios de Prospectiva.

Los objetivos específicos que se pretende alcanzar con este


Manual son los siguientes:

• Analizar los conceptos básicos de la prospectiva.


• Analizar la importancia de la planeación prospectiva
en educación superior.
• Determinar las fases de la Planeación Prospectiva
• Describir el Método de los Escenarios.
• Delimitar el Sistema: Análisis del Entorno
(Educación, Política, Economía).
• Realizar el Análisis Estructural: variables esenciales
(internas y externas).
• Determinar Gérmenes de Cambio.
• Realizar el Análisis Estratégico.
• Realizar el Análisis Morfológico: retrospectiva y
estrategia de actores.
• Determinar los procesos y actores invariantes.
• Definir las hipótesis de referencia.
• Definir la hipótesis normativa.
• Elaborar las imágenes finales.
• Determinar el escenario tendencial (de referencia).
• Determinación de escenario anticipatorio
(deseable).
• Definir dos escenarios intermedios (futuribles).
• Analizar la importancia de los Observatorios de
Prospectiva.
• Caracterizar los componentes de los Observatorios
de Prospectiva: Categorías, Variables, Indicadores y
Parámetros.
• Distinguir lo que es posible, realizable o deseable.
• Determinar las condiciones para alcanzar lo
deseable.
• Determinar las estrategias para alcanzar lo
deseable.
• Determinar las acciones prioritarias.
• Diseñar un Programa de Desarrollo Institucional con
enfoque Prospectivo.
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• TABORGA, H. (1980). Etapas del Proceso de Planeación
Prospectiva Universitaria. Cuadernos de Planeación
Universitaria No. 2. México. Ed. UNAM.
Herrera y Didriksson
Manual de planeación prospectiva

CAPÍTULO II
Talleres de prospectiva

I. Concepto e importancia
El objetivo central de los Talleres de Prospectiva es impulsar
un proceso de reflexión acerca de los retos de las
universidades públicas hacia el futuro, que se concrete en el
diseño de un Proyecto de Desarrollo Institucional innovador e
integral. Es importante señalar, sin embargo, que nuestras
instituciones no están preparadas para las vertiginosas
transformaciones globales que se están generando en el
entorno social, político, cultural y económico del país y del
mundo. Este vacío propicia que los mecanismos para
implantar las reformas no sean adecuados para manejar las
nuevas necesidades y aprovechar las oportunidades que
ofrece la incertidumbre. (¿La incertidumbre ofrece
oportunidades?)

Por otra parte es indudable que, en general, las universidades


públicas del país no cuentan con equipos de trabajo
articulados orgánicamente capaces de afrontar las
transformaciones globales en el marco de una cultura política
tolerante e incluyente, cuyo núcleo sea el contenido de un
proyecto con capacidad de disminuir el impacto de la lucha
por el poder. Señala Dror (1996) al respecto, "Un desafío
fundamental para la gobernación surge de las dificultades y
oportunidades externas, y los límites impuestos por la cultura
política guiada por patrones más amplios de valores sociales"
(p. 115). Por ello, la experiencia en los Talleres de Prospectiva
se constituye como un ejercicio ético, consensuado, profundo,
riguroso, metódico, plural, tolerante y creativo. Esta realidad
determina la necesidad de alcanzar una síntesis entre las
grandes contribuciones de la ciencia y la tecnología, el juicio
de valores, la formulación de proyectos, la determinación de
cursos de acción política y la formulación de alternativas para
la toma de decisiones (Dror, 1990).

Los Talleres de Prospectiva se constituyen, en este caso, como


el Centro Estratégico de un cambio institucional
comprometido, con políticas de largo alcance diseñadas a
partir de la apropiación crítica de una cultura de planeación
flexible e innovadora. En los talleres juega un papel central la
creatividad; sin embargo, cada propuesta deberá formularse
de tal modo que se relacione con los distintos escenarios;
deberá ser operativa y demostrar su aplicación en áreas
problemáticas específicas.

Con base en este planteamiento, los Talleres de Prospectiva


tendrán que fomentar una transformación profunda en la
cultura de un paradigma de planeación que sólo aspira a
reportar con indicadores cuantitativos los avances inerciales
de una institución. Su objetivo central es traducir la utopía en
proyecto, los deseos en objetivos y las intenciones en acciones
prioritarias. Es decir, sólo tiene sentido organizar Talleres de
Prospectiva si su función es anticipar y actuar
estratégicamente desde el presente para alcanzar el futuro
deseado, aunque ello implique avanzar por fases intermedias
que aseguren alcanzar un punto de no retorno. El siguiente
esquema ilustra este planteamiento.
Cabe señalar que la Planeación Prospectiva no sólo se interesa
por el estudio de regularidades o de explicaciones causales;
aspira también a determinar hechos portadores de futuro que
definen discontinuidades o rupturas en la evolución de los
procesos. Los planes desarrollados bajo un enfoque
prospectivo podrán generar cursos de acción política; lo que
exige preguntarse acerca de las condiciones, programas,
actores, acciones y recursos que deberán estar
desarrollándose en cada fase del proyecto.

De acuerdo con Godet (1995), un Taller de Prospectiva puede


estar conformado por grupos 10 a 100 personas que tengan
una experiencia común y que deseen participar en la
orientación del cambio; es decir en la determinación del
rumbo y en la planeación, seguimiento y ajuste de las rutas.
Son recursos para el logro de estos aspectos, el desarrollo de
metodologías capaces de integrar fenómenos complejos y
dinámicos: escenarios, futuros alternativos e imaginación
estructurada, entre otros.

Como se observa, los Talleres de Prospectiva no son solo una


técnica más; constituyen unidades de inteligencia estratégica
cuyos integrantes poseen capacidades multidimensionales que
permiten la visualización de largo alcance, enfrentar la
incertidumbre y evaluar críticamente cada escenario,
proyecto, acción.
De este modo, los Talleres de Prospectiva deberán cubrir al
menos tres condiciones: a) Imaginación y Creatividad para
anticipar; b) Capacidad de Innovación, y c) Adecuación rápida
a los vertiginosos cambios de la sociedad y sus instituciones.
Los objetivos para propiciar la participación amplia de los
diferentes sectores son: alcanzar la comprensión común de los
problemas; impulsar el pensamiento anticipatorio; mejorar la
capacidad de las Instituciones de Educación Superior para
moverse más allá del aquí y ahora; elaborar futuros, diseñar
alternativas múltiples y construir críticas consistentes. Esto
exige la generación permanente de nuevos tipos de
conocimiento, la conformación de verdaderos equipos de
trabajo multidisciplinario, el claro balance de los valores que
sostendrán el contenido del proyecto de largo plazo y un
adecuado manejo en la correlación de fuerzas para movilizar a
toda la universidad. El último punto es central, en cuanto a la
consideración de que los distintos sectores que integran una
universidad deben sentirse representados en el Plan
Prospectivo y apropiarse de él.

Tanto Dror (1990) con su propuesta de crear Unidades de


Inteligencia Estratégica para el Desarrollo, como Godet (1995)
con el planteamiento en torno a los Talleres de Prospectiva,
asumen que el núcleo de este esfuerzo es un cambio en la
cultura institucional que fomente la anticipación como forma
de relación con el mundo; opere con base en la clara
determinación de prioridades institucionales; haga uso crítico
de la información; integre a los diversos sectores a la
formulación de opciones de decisión, las evalúe de manera
permanente y difunda los resultados, aunque sean adversos.

En este caso es fundamental que los futuros sean evaluados


en términos de su deseabilidad. Por eso se deben identificar
las principales variables que influyen sobre la probabilidad de
ocurrencia de las diferentes alternativas. Las variables que
pueden ser influidas mediante intervenciones deliberadas
constituyen los instrumentos de política.

El logro de este propósito obliga a estimular la creatividad y el


pensamiento crítico-anticipatorio en el marco del impacto
social en el que toda acción se desarrollará. De este modo, la
prospectiva determina una lectura global de los procesos u
objetos de estudio que se encuentra analizando, e incorpora la
multiplicidad de relaciones que puede darse entre ellos. Por
esta razón, no se reduce exclusivamente a la aplicación de un
conjunto de técnicas: implica una actitud y forma de abordar
los problemas caracterizados por la reflexión continua, la
lectura crítica de la realidad y la puesta en marcha de
acciones que transformen el presente. Con ello sintetiza
acciones de corto y mediano plazos con propósitos y fines de
largo alcance; facilita la anticipación y el descubrimiento de
oportunidades y obstáculos para dar curso a nuevas relaciones
horizontales en cuerpos académicos incluyentes y tolerantes.

Para Didriksson y cols (1995, a) las características del


pensamiento anticipatorio son las siguientes:

a. Es un proceso que toma lugar durante un periodo


de tiempo extenso y amplio.
b. Los resultados están directamente relacionados con
los principales demandantes.
c. El proceso incorpora a todos los afectados por los
resultados y compromisos de manera que puedan
alcanzar un nivel satisfactorio de éxito. Por esta razón,
el conjunto de los intereses de los tomadores de
decisiones deben mantenerse en equilibrio,
especialmente con relación al establecimiento de
prioridades a nivel macro.
d. Difunde de manera permanente el resultado del
proceso seguido.
e. Establece una buena estructura de comunicación
dentro y fuera de la institución.
f. Un componente clave para el éxito de esta
capacidad anticipatoria es el establecimiento de un
monitoreo sistemático de los requerimientos y las
oportunidades de las distintas áreas académicas, de la
ciencia y la tecnología, junto con la evaluación de las
habilidades y los conocimientos requeridos.
g. Las actividades deben mantenerse estrechamente
relacionadas con la estructura de presupuestación, con
la administración y las estructuras académicas.

La posibilidad de anticipar es fundamentalmente una


capacidad humana que pone en juego esquemas analítico-
sintéticos que articulan lecturas alternativas de la realidad y
reconocen la parcialidad de las tradiciones y esquemas
informales de relación, de los marcos de referencia, de la
cultura, del estilo de interrelación institucional y de los
distintos modos de comunicación. De hecho, esta capacidad
de anticipación produce "nuevas fuentes de libertad". También
permite imaginar y explicar una mayor variedad de
alternativas de las que pueden concebirse desde el paradigma
dominante propenso a las catástrofes (Slaughter, 1994); por
ende, recupera el interés por la construcción de condiciones
que propicien el bienestar integral y la habilidad para alcanzar
futuros cualitativamente diferentes.
Los Talleres de Prospectiva son un tipo de organización
horizontal integrada por expertos de diversas disciplinas y
ubicados en todas las áreas de la universidad; por supuesto,
incluyen desde los niveles directivos más altos hasta quienes
tienen bajo su cargo actividades fundamentalmente
operativas.
Cada Taller estimula la participación de todos los sectores, con
el propósito de que se integren efectivamente a la toma de
decisiones. Es una experiencia formativa porque promueve la
adquisición de múltiples habilidades, la capacidad de pensar
creativamente y la flexibilidad de respuesta ante los nuevos
desafíos que surgen en el trabajo que los equipos llevan a
cabo. Del mismo modo, fomenta una cultura de apertura,
cooperación y colaboración, una cultura que centra su
atención en la búsqueda de consensos y en el mejoramiento
continuo del proyecto académico. Por ende, el Taller se
organiza en torno a los procesos centrales, disminuye las
jerarquías y confiere a todos los integrantes de los equipos la
autoridad para tomar decisiones directamente relacionadas
con el rumbo de largo plazo fijado.
En un Taller de Prospectiva todos los integrantes son
responsables del resultado final y de los avances intermedios.
Los equipos delimitan el proyecto, definen escenarios,
determinan las estrategias y las acciones prioritarias, realizan
el seguimiento puntual de cada fase y son responsables en su
conjunto de la redacción de documentos intermedios y del
informe final. En este sentido, cada experiencia permite:

• Construir espacios de intensa interacción.


• Mantener un enfoque altamente adaptativo y
flexible.
• Generar equipos con capacidad para auto-
organizarse.
• Fomentar la participación de no expertos
(proporcionan diversidad esencial).
• Adoptar un modelo de gestión middle-up-down.

Es importante señalar que los Talleres de Prospectiva deben


ajustarse a la naturaleza interna de cada universidad porque
dentro de su especificidad hay matices derivados del origen,
desarrollo y proyección que cada una se plantea alcanzar; así
como a la correlación de fuerzas, la sensibilidad al cambio, el
conocimiento de los retos y desafíos que tiene que enfrentar
la educación superior.
Hoy más que nunca este enfoque debe estimularse porque, se
esté de acuerdo o no, la reforma universitaria definida desde
el Estado Mexicano, incluye innovaciones organizacionales,
normativas y académicas que plantean una transformación
profunda en sus esquemas de vinculación, sus modelos de
financiamiento, sus modelos académicos y su estructura
institucional. Bajo esta perspectiva los universitarios deberán
recuperar su papel de intelectuales orgánicos en la definición
tanto de rumbo como de rutas.
Un Taller de Prospectiva estructurado a partir de cuerpos
colegiados plurales e incluyentes podrá organizarse en
subcomisiones específicas que profundicen los cambios
estructurales en el perfil institucional; el marco legal; la
innovación académica; la matrícula; los perfiles; las políticas
de actualización académica; las áreas de conocimiento; los
esquemas de financiamiento y planeación institucional; la
infraestructura; las líneas estratégicas de desarrollo
institucional y los procesos de integración, certificación y
acreditación. La dinámica de trabajo debe permitir que todos y
cada uno de los participantes elaboren propuestas que
sinteticen la necesidad de avanzar hacia la construcción de
una universidad innovadora, pero que conserve su importante
papel educativo-crítico en la sociedad. El Taller abarca desde
los análisis globales acerca del impacto de las nuevas
relaciones económicas con el conocimiento, el mercado de
trabajo y la educación superior, hasta los aspectos más
específicos que caracterizarán al modelo organizacional y al
modelo académico.
En el terreno universitario es preciso que los talleres de
prospectiva consideren los siguientes objetivos:

• Definir con mayor precisión el contenido de la


innovación de los modelos de universidad: académico,
administrativo, gestión, gobierno y financiamiento.
• Integrar todas las propuestas generadas a lo largo
del proceso de reforma en un sólo documento
coherente.
• Analizar a profundidad las características de la
Estructura Organizativa de la universidad.
• Incorporar en el modelo académico los siguientes
aspectos: especificar en todos los niveles educativos de
la universidad la forma como se realizarán sus tres
funciones sustantivas; determinar los criterios de
ingreso, selección, evaluación y promoción del personal
académico y administrativo; analizar las estrategias que
deberán seguirse para ajustar los nuevos perfiles
académicos en el marco de su relación contractual con
la institución.
• Impulsar la generación de conocimientos de
frontera, resultado de una mayor capacidad en
Investigación y Desarrollo Tecnológico (IyD).
• Incorporar nuevos rasgos científico-profesionales en
los planes de estudio de licenciatura y posgrado acordes
al vertiginoso desarrollo del conocimiento y a los
cambios sustanciales que presentan las tendencias
sociales.
• Reorganizar las estructuras disciplinarias en torno a
áreas de conocimiento emergentes que promuevan el
enriquecimiento de métodos y lenguajes y el diseño de
planes curriculares flexibles e interdisciplinarios.
• Crear estructuras académico-administrativas más
horizontales y de cuerpos colegiados bi y tripartitas con
amplia capacidad para tomar decisiones basadas en la
integración, el consenso y la reflexión permanente.
• Gestionar recursos financieros a partir de la
creación de fondos para la investigación, contratos con
la industria y venta de servicios.
• Impulsar la cooperación académica internacional; la
definición más equilibrada de estándares internacionales
para acreditar instituciones, programas de formación y
ejercicio profesional, y el desarrollo de programas de
investigación de interés multinacional.

Los Talleres de Prospectiva desarrollados en universidades


públicas se ilustran con el siguiente esquema:
subir
II. Técnica de integración de esfuerzos (TIE)
De acuerdo con lo expuesto, los Talleres de Prospectiva
tienden a la construcción de Comunidades Colaborativas
(Olmos, 2002), que estimulan la disponibilidad hacia el
diálogo como la mejor forma de abordar los conflictos y las
diferencias en torno a aquellas cuestiones en las que no hay
consenso.
En la presente metodología, los Talleres de Prospectiva se
desarrollan mediante la Técnica de Integración de Esfuerzos,
debido a que promueve la disposición para ponerse en el lugar
del otro, aceptar y respetar la diferencia.
Su antecedente se encuentra en la TKJ desarrollada en la
Sony Corporation por Kobayashi, a partir de una técnica de
estructuración conceptual denominada KJ, diseñada por Jiro
Kawakita. Es una forma de tolerancia activa, capaz de ser
aplicada a las diferentes esferas y proyectos de la institución.
Es grupal y se emplea para detectar, analizar, solucionar,
clasificar y ordenar en forma creativa y participativa los
aspectos inherentes a la planeación y al desarrollo
institucional. Su objetivo primordial es orientar la actividad de
los participantes hacia la elaboración por escrito de
propuestas consensuadas y fundamentadas. Su
importancia radica en el hecho de que asegura la participación
y aportación creativa de ideas de todos los integrantes del
proceso.
Las ventajas de esta técnica son las siguientes:

1. Los participantes en grupo, anónimamente y por


escrito, emiten más fácilmente una opinión, que si lo
hicieran individualmente y en forma oral.
2. A través del anonimato se resuelven más fácilmente
problemas interpersonales y de autoridad.
3. Permite refinar conclusiones, sin caer en el ataque
personal.
4. Permite integrar a un equipo que funciona como la
suma desarticulada de individuos.
5. Permite tomar mejores decisiones en función de
una colectividad y en consecuencia facilita su aceptación
al momento de traducirse en acciones concretas.
6. Permite encauzar esfuerzos personales hacia
objetivos compartidos.

En la medida en que la cultura colaborativa forme parte de la


cultura académica será posible articular los esquemas y
modelos de Planeación Prospectiva y fomentar el
autoconocimiento; la autonomía y la autorregulación;
promover el diálogo, desarrollar las capacidades para
transformar el entorno; impulsar la comprensión crítica y la
empatía; y fomentar las habilidades sociales para la
convivencia y el razonamiento moral (Martínez, 2001).
La Técnica de Integración de Esfuerzos inicia con la valoración
de las diferentes problemáticas y alternativas que se
presentan en una institución educativa. Es más, comienza con
la determinación de lo que es problemático y la distinción de
aquello que no lo es; el asunto no es secundario, sobre todo,
si se considera que habrá sectores o grupos en la institución
para los que un aspecto represente una debilidad y para otros
ese mismo aspecto puede no tener importancia.
Usualmente, cuando los grupos en el poder no se ponen de
acuerdo en cuanto al contenido del proyecto, los procesos
distorsionan el sentido de lo político: deja de importar el
rumbo que la institución deberá seguir y, entonces, los grupos
que mayor control tienen sobre los distintos sectores de la
universidad, luchan por los espacios de poder. Los desafíos
que enfrentan las universidades públicas ya no permiten
mantener esta dinámica. De ahí la importancia de innovar las
estrategias para planear el futuro.
Las características de la técnica son las siguientes:

Objetivos de la Técnica de Integración de Esfuerzos:

1. Lograr la síntesis de propuestas que permita la


identificación y comprensión objetiva del asunto o
problemática, tomando como antecedentes hechos y no
prejuicios.
2. Establecer objetivos comunes que posibiliten a un
grupo transformarse en equipo y encaminar los
esfuerzos personales hacia metas compartidas.
3. Realizar acciones directas para la solución con un
conocimiento realista de la problemática y un
compromiso de cumplir tareas por parte de todos los
integrantes del equipo.
4. Elaborar un documento que contenga tanto la
dirección del cambio como el plan estratégico.

En términos generales, un Taller de Prospectiva tiene una


duración de 20 horas distribuidas de la siguiente forma:
1. Encuadre 2 horas.
2. Delimitación de la Base Histórica: 4 horas.
3. Elaboración de los Escenarios: 6 horas
4. Cuantificación de los Escenarios y Modelos de
Previsión: 4 horas
5. Definición y Elección de las Opciones Estratégicas: 4
horas

Por esta razón los tiempos establecidos para realizar las


actividades de la Etapa 2 a la Etapa 5 podrán variar.
Producto esperado: Un Plan Prospectivo para la universidad
que sintetice propuestas, ideas y posiciones.
Las Fases de la Técnica de Integración de Esfuerzos son las
siguientes:
FASE I. Encuadre
El encuadre es una conferencia magistral en la que un experto
realiza un análisis profundo de los principales términos del
debate contemporáneo respecto a las tendencias de cambio
en las instituciones universitarias; así como la formulación de
propuestas específicas para definir los nuevos perfiles del
modelo organizacional y del modelo académico. La plataforma
de trabajo está garantizada a través de una conferencia-
debate de introducción al asunto central a planear. Se trata de
analizar las causas, las tendencias, las discontinuidades, "de
ponerse en guardia contra los estereotipos, de montar el
escenario de los siguientes diez años (tendencias probables,
incertidumbres importantes), de mostrar la metamorfosis de
las instituciones frente a los cambios. La conferencia no tiene
el carácter de exposición académica; es más bien el
planteamiento de múltiples escenarios futuros y de sus
conflictos, disparando verdaderas balas de cañón intelectuales
(Godet, 1995. p. 23).
Esta actividad se realiza en una sesión plenaria en donde
participan todos los involucrados en el Taller de Prospectiva.
Su duración es de 2 horas.
FASE II. Organización de grupos de trabajo.
Esta fase tiene dos actividades fundamentales:

1. Organizar subgrupos interdisciplinarios de 10 a 15


participantes en mesas de trabajo. Los integrantes de
cada subgrupo deberán haber sido designados antes de
iniciar el taller, con el fin de evitar que los criterios de
integración sean de tipo afectivo o político.
2. Elegir a un coordinador y a un secretario para cada
mesa de trabajo. La elección de coordinador y secretario
la realiza cada subgrupo. Esta actividad no deberá
exceder los 10 minutos.

Se organizan grupos de trabajo, de acuerdo con el objetivo del


Taller de Prospectiva y siguiendo los criterios establecidos por
los responsables de la toma de decisiones (Rector, Directores,
Secretarios de Planeación, Comisiones del Consejo
Universitario) quienes precisan los espacios de oportunidad y
sensibilidad al cambio; los posibles grupos académico-
políticos; la dirección del cambio; las líneas de acción y los
procedimientos operativos (Capítulo I del Manual). De este
modo, puede darse el caso de organizar subgrupos trabajando
la misma temática; o bien, subgrupos con temáticas distintas.
En cada mesa se encontrarán representados todos los
sectores y los grupos académico-políticos que participen en el
Taller.
Cada grupo deberá ser coordinado por una persona que actúe
como conductor, quien debe reunir las siguientes
características:

• Tener conocimiento amplio del tema a tratar.


• Comprender la técnica en cada una de sus etapas.
• Tener habilidad para conducir los grupos.

El coordinador explica antecedentes, objetivos y mecánica de


la reunión (10 minutos). Es fundamental que se señale que los
comentarios o sugerencias a cada propuesta; así como las
posibles contrapropuestas, se expresen de manera
fundamentada pero concisa. El coordinador regulará las
participaciones y el tiempo para que el grupo logre la tarea
propuesta. También es parte de su función presentar el
resultado de la mesa en la sesión plenaria. El secretario
entregará a cada participante los siguientes documentos:
formatos y documentos de propuestas (si las hubiere). El
secretario deberá sintetizar los consensos en torno a las
propuestas y consignar aquellos aspectos divergentes, en un
sólo formato, que sintetice las propuestas de todos los
integrantes del subgrupo. La duración de esta fase no debe
ser mayor a 30 minutos.
FASE III. Consulta Individual
Esta fase es fundamental porque cada uno de los integrantes
de los subgrupos deberá llenar por escrito los formatos
elaborados ex profeso con la finalidad de asegurar que cada
uno aporte por lo menos una idea, una propuesta, un
elemento de diagnóstico a la problemática.
La consulta individual evita que quienes nunca opinan se
comprometan con la tarea y que quienes suelen acaparar la
palabra regulen su participación con planteamientos directos y
objetivos. Tiene la ventaja de que disminuye el prejuicio
asociado a la pertenencia de grupos políticos o académicos
que se han confrontado en el pasado. La consulta individual es
anónima y tiene instrucciones muy precisas, por ejemplo:
"Escriba cinco enunciados que sinteticen las principales
variables de cambio en la universidad. Esto no es un ensayo
teórico por lo que se te solicita la mayor concreción que
puedas alcanzar". Todos los integrantes de las mesas
realizarán esta actividad con los mismos formatos.
Los formatos deberán ser llenados sin importar el nivel
jerárquico a que pertenezca el participante. Para las etapas 2,
4 y 5 esta actividad tiene una duración de 1 hora. Para la
etapa 3 la duración es de 1.30 hrs.
FASE IV. Agrupamiento y síntesis.
Agrupamiento. Una vez concluido el trabajo individual, se
distribuye al azar el formato de cada participante del grupo.
Se debe cuidar que ninguno se quede con su propio formato.
El coordinador lee el formato con el que se quedó y los demás
participantes lo contrastan con los suyos. En esta actividad
debe enfatizarse que la lectura y análisis se realizan de
manera constructiva; de tal forma que quien lee lo haga como
sí él hubiera escrito dicha propuesta. No sobra señalar que
deben evitarse comentarios de descalificación.
Con este procedimiento se van agrupando las ideas comunes
y se consignan aquellas otras que se oponen a los
planteamientos generales propuestos. En esta etapa no se
discute el contenido de la propuesta. Sólo se agrupan. (30
minutos para las etapas 2, 4 y 5 y 60 minutos para la etapa
3).
Síntesis. Todas las propuestas relacionadas entre sí deberán
integrarse en un sólo formato. Cada formato de síntesis se
leerá en el subgrupo con el fin de que se hagan los ajustes y
se alcancen los acuerdos respecto a cada propuesta o
contrapropuesta. . (30 minutos para las etapas 2, 4 y 5 y 60
minutos para la etapa 3). En esta fase el coordinador deberá
evitar la polémica y discusión de los planteamientos
propuestos ya que la función de esta fase es
fundamentalmente constructiva.
FASE V. Plenaria.
La sesión plenaria reúne a todos los participantes por lo que
es, ante todo, un dispositivo de movilización colectiva para un
futuro mejor (Godet, 1995).
En sesión plenaria se presentan las conclusiones de todas las
mesas y se analiza la síntesis de cada una de ellas con el fin
de integrar un sólo documento. En esta etapa, se abre la
discusión y el análisis por parte de todos los participantes. Su
objetivo es alcanzar una sola propuesta que integre los
consensos. También en esta fase se deben consignar con
claridad los desacuerdos, con el fin de establecer estrategias
alternativas de análisis que permitan resolver las
contradicciones.
Una sesión plenaria permite determinar los consensos, las
divergencias y los grandes temas de debate que deberán
abordarse para consolidar la reforma universitaria.
La duración de esta etapa deberá ser de 1.30 hrs. para las
etapas 2, 4 y 5. Para la etapa 3 (elaboración de escenarios) la
duración será de 2.00 hrs.
En resumen, la técnica de Integración de Esfuerzos en los
Talleres de Prospectiva permite agrupar de manera
sistemática y con el mínimo de conflictos internos las ideas de
los participantes en una sola propuesta. Su propósito es
construir un Plan Prospectivo que pueda ser utilizado como
plataforma de desarrollo institucional; es una herramienta de
trabajo permanente que le da sentido y contenido al conjunto
de una organización universitaria dispuesta a constituirse en
una Universidad Innovadora con liderazgo moral, científico y
tecnológico, nacional e internacional; comprometida con la
producción y transferencia social de los conocimientos para
encontrar soluciones adecuadas dentro de un marco de
desarrollo humano, de preservación y fortalecimiento de las
identidades culturales y de crecimiento económico sustentable
del Estado y del entorno nacional, que preserve nuestro medio
ambiente para la plena reproducción de las generaciones
futuras (Didriksson, 2000).
La constitución de comunidades universitarias colaborativas es
un largo proceso de cambio cultural; los Talleres de
Prospectiva y la Técnica de Integración de Esfuerzos son sólo
un primer paso para alcanzar una mayor satisfacción del
trabajo académico.
Gráficamente el proceso de síntesis gradual se puede ilustrar
con el siguiente esquema:
CAPÍTULO III
Delimitación de la base histórica

La construcción del futuro tiene como uno de sus elementos


centrales el significado que se le da al pasado, a la historia de
las instituciones. Pero las explicaciones históricas no se deben
asumir como la herramienta que se encargue de establecer
proyecciones mecánicas al futuro en el marco de
regularidades conceptuales. Por el contrario, delimitar la base
histórica es un proceso orientado a analizar, categorizar y
organizar los factores esenciales más significativos de la
universidad.

Delimitar el sistema implica elaborar una lista lo más completa


posible de las variables que caracterizan al objeto focal (en
este caso, un Plan Prospectivo Estratégico de Desarrollo
Institucional), que incluya aspectos cuantitativos y cualitativos
suficientes para elaborar una imagen integral y detallada del
mismo.

En este punto, es preciso tener mucho cuidado para no llegar


a extremos; es decir, no ser demasiado limitados en la
descripción porque se podrían omitir aspectos determinantes
para una adecuada comprensión de la problemática, ni
abarcar más de lo que verdaderamente incide en la
problemática por enfrentar.
Para alcanzar este objetivo es fundamental tener una visión
retrospectiva que recapitule el conjunto de factores que en
causación múltiple generaron las condiciones, las fortalezas y
los problemas del presente.

Por lo anterior, la Delimitación de la Base Histórica es un


ejercicio analítico que describe el contexto del problema. Esta
etapa se centra en describir el sistema y en ella se detectan o
se generan las variables y parámetros. Se crea además un
lenguaje común entre los participantes.

En esta etapa se definen las relaciones entre las variables


externas que “caracterizan el entorno explicativo general del
fenómeno estudiado en sus aspectos demográficos, políticos,
económicos, industriales, agrícolas, tecnológicos y sociales
(...) las variables internas al sistema son las que caracterizan
al sistema estudiado” (Godet, 1995).

Son dos los aspectos esenciales de la Delimitación de la Base


Histórica: el Análisis Estructural, cuyo objetivo es la
determinación de la interrelación entre las variables internas y
externas; y el Análisis Morfológico que tiene como propósito
determinar los actores que intervendrán en el proyecto, y la
correlación de fuerzas entre ellos. Ambos aspectos nutren
tanto al análisis de las tendencias, como a la determinación de
los gérmenes de cambio.

Los resultados esperados de esta etapa son los siguientes:

a. Precisar el alcance de su estudio prospectivo.


b. Determinar los aspectos esenciales y pertinentes a la
universidad.
c. Establecer las relaciones entre variables y determinar el
grado de vinculación entre ellas.
d. Comprender globalmente la situación en la que se
encuentra la institución; así como los factores estructurales
que han provocado esta situación.
e. La correlación de fuerzas en la institución y la
determinación de los conflictos que se pueden generar al
llevar a cabo las acciones prioritarias definidas en el Plan
Prospectivo Estratégico.
Por ello las cinco etapas que integran esta fase son:

RECOMENDACIONES
 La determinación del alcance del estudio prospectivo
debe basarse en un conjunto de datos básicos de la
institución.
 Todo asunto, por específico que sea, debe ser
considerado como sistema abierto.
 El horizonte de tiempo más corto es el más seguro;
pero es el que menos capacidad de maniobra tiene.
Por otra parte, los grandes problemas humanos
demandan el diseño de imágenes intermedias del
futuro que nos aproximen de manera gradual al futuro
deseado.
 Los escenarios excesivamente globalizadores no
permiten una comprobación sistemática y sistémica de
detalles importantes.
 En un ejercicio de Planeación Prospectiva lo que se
somete a prueba son las políticas institucionales, las
acciones y las estrategias.

De manera general la imagen detallada, global, dinámica y


explicativa de la base histórica debe articular todos sus
elementos de acuerdo con el siguiente esquema:

Esquema 1- Componentes de la Delimitación de la Base Histórica


Bibliografía

• GODET, M. (1995). De la Anticipación a la Acción.


México. Ed. Alfaomega, S.A. de C.V.
• WILKINSON (1996). How to build Scenarios. Wired
Scenarios. pp. 4-8.
Esquema 2- Análisis estructural

ANÁLISIS ESTRUCTURAL (Jeraquía de variables)

El diseño de los escenarios requiere el establecimiento de


relaciones entre variables, debido a que estos factores son los
aspectos nucleares que nutrirán la elaboración del juego de
hipótesis. Entre más relaciones entre variables se encuentren,
será posible elaborar un mayor número de escenarios.

En esta fase resulta de fundamental importancia que sólo se


establezcan relaciones con la interrelación entre variables que,
de acuerdo con los participantes, es calificada con el número
(3) o de fuerte influencia. En aquellos casos en donde la
influencia es potencial (P), y puede llegar a constituirse como
germen de cambio, también es pertinente considerarlas.
Esquema 3-Tipos de Variables y sus pautas de Interrelación