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Alegría: compromiso con la justicia, la fe y la dignidad humana.

Buenos días a todos ustedes radioescuchas. Hoy deseo hacer una reflexión acerca de la alegría,
evitando el pensar en ella como un sentimiento pasajero, una dilatación ocasional del corazón y
como un sinónimo corriente del placer.

El concepto de la alegría se confunde con la del placer instantáneo, la que viene de satisfactores
externos y que, frente a la derrota o a la frustración, se diluye y poco a poco hace perder el
sentido por la vida, es decir, el sabor al caldo. En la actualidad, México no pasó al quinto partido y
naturalmente estamos tristes, al igual que se ha pasado a la cuarta transformación política del
país. No obstante, si nosotros hacemos de la alegría algo pasajero, no habremos analizado con
cuidado el momento en el cual México pasó caminando al mundial cuando hace cuatro años
estábamos llenos de incertidumbre y decepción. Al igual que recordamos la alegría pasajera de las
promesas que no se materializaron. En esta mañana tocaremos superficialmente dos aspectos de
la alegría.

La alegría exige de suyo la memoria, el cual es un argumento principal. El pueblo de Israel al


momento de que celebraban la pascua, hacían memoria de los acontecimientos salvíficos
mediante los cuales el Señor se acordó de ellos, los liberó de Egipto y los adoptó como pueblo.
Esto no quiere decir que el pueblo jamás pasó sufrimiento, derrotas, conquistas u opresión. Lo que
nos dice es que el amor de Dios evoca un gozo, una alegría, que es difícil de quebrantar, incluso en
los acontecimientos difíciles de la vida o como deseo de arrepentimiento ante el pecado.

Hemos de recordar que, para que la alegría y la paz perduren, necesitamos enumerar otro
argumento principal, el cual es el compromiso. De nada sirve que la alegría se experimente si
solamente hacemos que sea efímera. La alegría, como la tierra, se trabaja día a día y paso a paso.
Los milagros suceden por pequeños fragmentos, porque Dios se revela tanto en lo grande como en
lo pequeño.

Y, con lo que ha pasado, debemos de trabajar por la justicia, la dignidad de la persona y el bien
común. Si queremos que la alegría de haber ejercido nuestros derechos perdure, nuestro deber es
trabajarla cada día de nuestra vida. En el libro Mirar con ilusión el futuro de México, editado por la
Universidad Pontificia de México, El doctor Arturo Mota Rodríguez cita a Tomás de Aquino
diciendo que la condición de insuficiencia del hombre lo obliga a trabajar junto a otros para la
obtención del bien deseado. Nuestra felicidad no depende de un solo hombre, o de un solo color
guinda. Esta depende del esfuerzo de todos y cada uno de los miembros de la sociedad. Nuestro
llamado será hacer que la solidaridad con los pobres y necesitados, la garantía de los derechos
individuales y el proyecto de nación que deseamos, sean una realidad en nuestro México. Citando
en el mismo documento al Papa Francisco, nos recuerda que: la experiencia nos demuestra que
cada vez que buscamos el camino del privilegio o beneficio de unos pocos en detrimento del bien
de todos, tarde o temprano, la vida en sociedad se vuelve terreno fértil para la corrupción, el
narcotráfico, la exclusión de las culturas diferentes, la violencia o incluso el tráfico de personas.
Me atrevo también a recordar el compromiso de la Iglesia, evocado en la carta a los religiosos e
institutos de vida consagrada, que lleva por título Alegraos. El Magisterio de la Iglesia nos lleva a
reflexionar que la alegría es una persona, la cual es Jesucristo. No obstante, esta alegría hay que
llevarla en un contexto determinado, con situaciones únicas y diferentes, bajo un compromiso.
Esta alegría no es un acto de magia. Al contrario, se reflexiona, se vive. Porque la alegría no es
experimentar cosas bonitas, sino el compartir el mensaje que nos produce gozo y nos llama a
transformar nuestra realidad, esperando a que Jesús venga nuevamente a nosotros. Y qué mejor
que el mensaje se transmita en alabanza y adoración, transformando los corazones de un pueblo
que camina con Dios a su lado.

Finalmente, les quiero hacer dos invitaciones, sintiendo alegría y gozo en el corazón. El jueves 5 de
julio del presente año, la comunidad basiliana tiene el agrado de anunciar la profesión de votos
temporales a los hermanos Juan José Ortiz y Antonio Ibáñez Santos, la cual se llevará a cabo a la
una de la tarde en la parroquia de San Lorenzo Diácono y Mártir. El otro anuncio es invitarlos
cordialmente al concierto de Martín Valverde, el cual se llevará a cabo este 27 de Julio en el
Auditorio de la Tamayo a las 6 de la tarde. Los donativos serán de 100 y 150 pesos. Informes en la
parroquia de San Lorenzo y a los teléfonos 3713041 y 238 1001392. Adquiere tu boleto con
nosotros, en DIAGSA automotriz y en Ópticas Bulás.

Que el Señor esté con ustedes, y que la bendición de nuestro Dios amoroso que es Padre, Hijo y
Espíritu Santo les bendiga en esta semana y les acompañe para siempre.