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HORAS DE LUCHA – MANUEL GONZALES PRADA 1

FACULTAD DE INGENIERÍA Y GESTIÓN

ESCUELA DE INGENIERÍA MECÁNICA ELÉCTRICA

RESUMEN

“HORAS DE LUCHA”
De Manuel Gonzales Prada.
POR: RODRÍGUEZ VALENZUELA NICOLÁS A.S.

ASIGNATURA: Realidad Nacional

ALUMNO: Rodríguez Valenzuela


Nicolás.

CICLO: II

PROFESOR: Salazar Quispe Robert.


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INTRODUCCIÓN

“Este trabajo trata de explicar las limitaciones de la obra ensayística del escritor peruano y su

definitiva orientación hacia el panfleto como una consecuencia de su adhesión al anarquismo.

Se distinguen dos etapas en su producción con dos tipos de lectores diferentes y se valora

como la obra en prosa se ajusta a los principales criterios definitorios del ensayo como

género. Se destaca la influencia del modelo cultural francés y la proximidad histórica entre

ensayo y panfleto, cuyo objetivo es influir rápidamente en los debates que agitan la sociedad.

En esta obra vemos la conducta de los mandatarios y los denomina cacerismo y pierolismo.

Crítica la sociedad que se está viviendo en ese momento y a través de este ensayo llamado:

Horas de Lucha, nos contextualiza para entender mejor los problemas que enfrentaba el Perú

en esos momentos.
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PRIMERA PARTE

Este libro conformado por dos partes,

empieza con una conferencia dada el 21 de

agosto de 1898.

Comienza criticando acerbamente a los partidos

de los últimos años, como el Partido Demócrata,

el Partido Constitucional, el Partido Civil, etc., a

quienes califica de Sindicato de ambiciones

malsanas, clubes eleccionarios o sociedades

mercantiles, agentes de las grandes sociedades

financieras, paisanos astutos que hicieron de la

política una faena lucrativa o soldados

impulsivos que vieron en la Presidencia de la

República el último grado de la carrera militar.

Si bien Manuel Gonzales Prada afirma que el presidente Manuel Pardo incurrió en graves

errores económicos renovando el sistema de empréstitos y adelantos sobre el guano, se

comete una grave injusticia cuando se le atribuye toda la culpa en la bancarrota nacional,

iniciada por Castilla, continuada por Echenique y casi rematada o el ministro Piérola con el

contrato Dreyfus.

También acusa a Andrés Avelino Cáceres y Nicolás de Piérola, para él ambos representan

una contradicción viviente:

Cáceres es un Constitucional ilegal y despótico; Piérola, un Demócrata clerical y autocrático;

pero en su esencia, los dos antagonistas guardan muchos puntos análogos:


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En ambos el mismo orgullo, el mismo espíritu de arbitrariedad, la misma se de mando y hasta

igual manía de las grandezas, pues si el uno se cree Dictador, el otro considera la Presidencia

como el término legal de su carrera.

Para González Prada, Pierolismo y Cacerismo patentizan una sola cosa – la miseria

intelectual y moral del Perú – En medio de tanta miseria y de tanta ignominia, la Unión

Nacional intenta forma un solo cuerpo el de todos los hombres decididos a convertir las

buenas intenciones en una acción eficaz, enérgica y purificadora.

En el discurso, “El intelectual y el

obrero”, dado en la Federación de Obreros y

Panaderos el 1 de Mayo de 1905, nos dice que

no hay diferencia de jerarquía entre el pensador

que labora con la inteligencia y el obrero que

trabaja con las manos, que en vez de marchar

separados y considerarse enemigos, deben

caminar inseparablemente unidos, ya que no

existe una labor puramente cerebral ni un

trabajo exclusivamente manual.

Piensan y cavilan el herrero al forjar una herradura, así como el albañil al nivelar una

pared, En la conferencia, “Las esclavas de la Iglesia”, dada el 25 de Setiembre de 1904 en la

Loggia Stella D’Italia, González Prada ataca duramente al catolicismo y al sacerdote, quien

según él, se juzga con derecho a inmiscuirse en los hogares autotildándose como el amo de la

casa: donde mira una mujer, ahí cree mirar una sierva, una esclava, un objeto de su exclusiva

pertenencia.
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El sacerdote según Prada, se interpone entre el marido y la mujer para decir al

hombre: “Si el cuerpo de la hembra te pertenece, el alma de la Católica pertenece a Dios, y

por consiguiente a mí que soy el representante de la Divinidad”.

NUESTRO PERIODISMO

La segunda parte se inicia con “Nuestro Periodismo”, artículo donde comienza dándonos

Don Manuel una idea de la importancia del periodista, para entrar de lleno al análisis de los

diaristas limeños.

Veamos aquí algunos pensamientos de gran valía: “En el campo de las ideas y aún de

los hechos, no hay tal vez una acción tan eficaz ni tan rápida como la del periodista: mientras

el autor de libros se dirige a reducido número de lectores y quizá de refinados, el publicista

vive en comunicación incesante con la muchedumbre”…


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“Si en cuarenta o cincuenta diarios leemos hoy la narración de algún hecho acaecido ayer,

difícilmente sacaremos en limpio la verdad cuando el hecho se relaciona con los intereses de

la banca o la política del gobierno” …

“Los periodistas pasan de civilistas a demócratas y de opositores a gobiernistas, sin

modificaciones en el fondo, con simples cambios en la superficie: mudan de piel como las

víboras, no atenúan la virulencia de su ponzoña”.

En el artículo titulado “Nuestros magistrados”, don Manuel lanza sus dardos denunciatorios

contra los magistrados, lamentando el hecho de que en la abogacía como en un sepulcro

voraz e insaciable, se hayan hundido prematuramente muchas inteligencias, quizás las

mejores del país.

Prada manifiesta: Como un solo vaso de vinagre es más que suficiente para avinagrar un

tonel de vino, así la lengua de un abogado basta y sobre para introducir el antagonismo y la

fusión en la colectividad donde reinan la armonía y la concordia.

Al oír las disertaciones jurídicas legales de un doctor, nadie se pone de acuerdo con nadie y

las sencillísimas cuestiones de hechos se transforman en difusas e irresolubles altercaciones

de palabras.

Si hay reunidas quinientas personas, surgen cuatro cientos noventainueve maneras de

solucionar un problema. Nos parece que en la Torre de Babel no hubo confusión de lengua,

sino mescolanza y rebujiña de abogados”.

Para don Manuel todo ciudadano que se viera enredado en una acusación criminal y no

tuviera los medios económicos para inclinar la balanza a su favor, más le valiera una fuga

inmediata puesto que si la justicia clásica llevaba en los ojos una venda, al mismo tiempo

que en una mano tenía la espada y con la otra sostenía una balanza en el fiel, la justicia criolla
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posee manos libres para coger lo que venga y ojos abiertos para ver de qué lado alumbran los

soles, porque cuando de magistrados se trata, no valen pruebas ni derechos, ya que en los

juicios intrincados se rebusca ca un juez para que anule un sumario, fragüe otro nuevo y

pronuncie una sentencia donde quede absuelto el culpable y salga crucificado el inocente.

Manuel Gonzales Prada.


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CONCLUSIÓN:

Esta obra a mi parecer es sumamente importante cuando el periodista es obligado a elegir

entre la verdad o su sueldo, tomando como modelo al mismo autor que a pesar de todas las

adversidades dijo las cosas que él pensaba tal cual era, sin pelos en la lengua.

Nos brinda enseñanzas positivas como la elevación moral del hombre, los esclavos y los

siervos deben su dignidad.

En esta obra nos da a conocer la lucha de libre pensar a que los peruanos somos sometidos sin

darnos cuenta de tal hecho.