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UNIVERSIDAD NACIONAL DE SAN CRISTÓBAL DE HUAMANGA

FACULTAD DE CIENCIAS DE LA EDUCACIÓN


ESCUELA PROFESIONAL DE EDUCACIÓN SECUNDARIA
ESPECIALIDAD DE LENGUA ESPAÑOLA Y LITERATURA

Análisis literario y comentario crítico de la novela “Voces de Chernóbil”

ASIGNATURA: LITERATURA UNIVERSAL CONTEMPORÁNEA

PROFESOR: QUISPE TORRES, DANIEL LEONCIO

INTEGRANTES: SULCA FONSECA, Yency Lucero

VIVAR AYALA, Wendy Marina

SERIE: 400-I

AYACUCHO-PERÚ
2018
INTRODUCCIÓN
El 26 de abril se cumplieron 30 años del incendio en el reactor cuatro de la
central nuclear de Chernóbil que provocó la diseminación de material radioactivo
–en proporciones equivalentes a 350 bombas de Hiroshima–, primero, hacia las
zonas aledañas de Ucrania, Rusia y Bielorrusia, después en prácticamente todo
el mundo. A tres décadas de la catástrofe, Voces de Chernóbil es una lectura tan
necesaria y fascinante como desgarradora. No es un relato de los
acontecimientos o de la vida en la enigmática zona de exclusión, tampoco indica
culpables, héroes o presenta tesis unívocas sobre el sentido de lo ocurrido. “Este
libro –afirma Svetlana Alexiévich – no se trata sobre Chernóbil, sino sobre el
mundo de Chernóbil, […] lo que he denominado la historia omitida, las huellas
imperceptibles de nuestro paso por la tierra y por el tiempo.”
Como en cada una de sus obras, Svetlana Alexiévich compone, a partir de una
multiplicidad de fragmentos de testimonios y diálogos, una sinfonía humana. Las
voces plasmadas configuran un escenario postapocalíptico, extraordinario y, a la
vez, cotidiano de sentimientos y vivencias grabadas por la fuerza destructiva del
átomo: soldados, profesores, niños, periodistas, bomberos, agrónomos, físicos,
campesinos, desplazados, funcionarios, ingenieros, historiadores, familiares de
las víctimas, políticos… Según Alexiévich, lo que distingue su proceder es el uso
de un método periodístico con propósitos literarios: su interés es develar un
mundo metafísico y el alma humana mediante la palabra, el ritmo y la
composición.
Svetlana Alexiévich considera a Voces de Chernóbil –originalmente en ruso
“Plegaria de Chernóbil”– como un parteaguas en su vida y su proyecto literario
más complejo y demandante. La razón principal es que lo sucedido el 26 de abril
de 1986 fue un acontecimiento sin precedentes y, por lo tanto, escribir al respecto
era terra incognita: “Lo que ha pasado –comparte un desplazado– es algo
desconocido. No se oye, no se ve, no huele, no tiene color; en cambio nosotros
cambiamos física y psíquicamente.
El trabajo titulado “Análisis y Comentario crítico de la crónica Voces de Chernóbil”
está dividido en cuatro partes; en la primera parte veremos la información interna
de la obra como es el vocabulario y el argumento; en la segunda parte se
presentará la información externa: título denotativo y connotativo de la obra,
biografía y producción literaria del autor, el contexto histórico- social, Contexto
literario, el género y especie donde se clasifica a la novela y el movimiento
literario al que pertenece el autor; la tercera parte hace un análisis del tema
principal y secundarios, la estructura (formal y narrativa), el funcionamiento (la
secuencialidad, los personajes, el tiempo, el espacio y la técnica del autor) en la
última parte se hará el comentario crítico y la valoración del autor y la novela.
El objetivo del trabajo es hacer un análisis literario y crítico de la novela y así
conocer y explicar los factores de la creación del trabajo de una mente brillante
como lo fue William Faulkner.

Las expositoras
ANÁLISIS E INTERPRETACIÓN DE LA NOVELA “VOCES DE
CHERNÓBIL”
I. INFORMACIÓN INTERNA
1.1 Vocabulario:
 Cesio. m. Elemento químico de núm. atóm. 55. Metal alcalino, escaso
en la corteza terrestre, se encuentra en aguas minerales y en las
cenizas de algunas plantas. De color plateado, dúctil y blando,
reacciona violentamente con el agua. Se usa en la fabricación de
células fotoeléctricas. (Símb. Cs).
 Colina. f. Elevación natural de terreno, menor que una montaña.
 Colmena. f. Habitación natural de las abejas. || 2. Enjambre que vive
en la colmena. || 3. Recipiente construido para habitáculo de las
abejas. || 4. Lugar o edificio en el que vive mucha gente apiñada.
 Comunismo. m. Doctrina que propugna una organización social en
que los bienes son propiedad común. || 2. Doctrina formulada por Karl
Marx y Friedrich Engels, teóricos socialistas alemanes del siglo XIX, y
desarrollada y realizada por Lenin, revolucionario ruso de principio del
siglo XX, y sus continuadores, que interpreta la historia como lucha de
clases regida por el materialismo histórico o dialéctico, que conducirá,
tras la dictadura del proletariado, a una sociedad sin clases ni
propiedad privada de los medios de producción, de la que haya
desaparecido el Estado. || 3. Movimiento político inspirado en esta
doctrina.
 Diadema. f. Joya femenina, en forma de media corona abierta por
detrás, que se coloca en la cabeza. || 2. Adorno o aderezo femenino
en forma de aro abierto, que sujeta el pelo hacia atrás. || 3. Arco de
los que cierran por la parte superior algunas coronas. || 4. corona (ǁ
cerco con que se ciñe la cabeza).
 Enigma. m. Dicho o conjunto de palabras de sentido artificiosamente
encubierto para que sea difícil entenderlo o interpretarlo. || 2. Dicho o
cosa que no se alcanza a comprender, o que difícilmente puede
entenderse o interpretarse.
 Estroncio. m. Elemento químico de núm. atóm. 38. Metal abundante
en la corteza terrestre, se encuentra en forma de carbonato en la
estroncianita y como sulfato en la celestina. De color blanco brillante,
es blando y se oxida con facilidad. Sus derivados se usan en
pirotecnia para dar color rojo, y en las industrias cerámicas y del vidrio.
Su isotopo radiactivo, estroncio 90, es el más radiotóxico de los
productos de fisión, por su fácil incorporación a la cadena alimentaria.
(Símb. Sr).
 Guisante. m. Planta hortense de la familia de las Papilionáceas, con
tallos volubles de uno a dos metros de longitud, hojas pecioladas,
compuestas de tres pares de hojuelas elípticas, enteras y ondeadas
por el margen, estípulas a menudo convertidas en zarcillos, flores
axilares en racimos colgantes de color blanco, rojo y azulado, y fruto
en vaina casi cilíndrica, con diversas semillas aproximadamente
esféricas, de seis a ocho milímetros de diámetro.
 Horca. f. Conjunto de uno o dos palos verticales sujetos al suelo y otro
horizontal del cual se cuelga por el cuello, para dar muerte a los
condenados a esta pena. || 2. Palo con dos puntas y otro que
atravesaba, entre los cuales metían antiguamente el cuello del
condenado y lo paseaban en esta forma por las calles.
 Humanoide. adj. Que tiene forma o características del ser humano.
U. t. c. s.
 Idílico. adj. Perteneciente o relativo al idilio.
 Larva. f. Zool. Animal en estado de desarrollo, cuando ha abandonado
las cubiertas del huevo y es capaz de nutrirse por sí mismo, pero aún
no ha adquirido la forma y la organización propia de los adultos de su
especie. || 2. ant. Fantasma, espectro, duende.
 Liquidador. adj. Que liquida (ǁ una cuenta). U. t. c. s. || 2. Que liquida
(ǁ un negocio). U. t. c. s.
 Pavoroso. adj. Que causa pavor.
1.2 Argumento
VOCES DE CHERNÓBIL
Se trata de una crónica que recoge los testimonios de diferentes personas
afectadas por una de las mayores tragedias en la historia de la
humanidad. Los diferentes capítulos son entrevistas (o monólogos, como
los denomina la autora) que Alexiévich seleccionó entre las más de
quinientas que realizó a lo largo de diez años para así proporcionar una
versión más humana de los hechos. Esto permite abordar el tema de una
forma mucho más interesante y no tan fría como en un libro de historia;
lo que más nos impactó fue conocer la forma en la que se les mintió a la
población y a los técnicos que fueron enviados sin ningún tipo de
protección a investigar el desastre. Pero la introducción que realiza es
contundente: razona acerca del conocimiento que tenemos sobre la
guerra, ya que desastre de Chernóbil es tratada como tal, con soldados
armados de fusiles.
En estas páginas encontramos personas con diferentes ideologías y de
todas las edades: esposas de liquidadores (es decir, aquellos que fueron
enviados a evaluar los daños del reactor), ancianos habitantes de zonas
rurales cercanas a Chernóbil, ex miembros del Partido Comunista, físicos,
bomberos y niños que hasta el día de hoy padecen los efectos de la
radiación. Además, la autora incluye a modo de prólogo una «entrevista
consigo misma» en la cual expresa los motivos que la llevaron a elaborar
esta crónica y también aporta su propia opinión y reflexiones después de
realizar las entrevistas.

En esta introducción hay una primera historia de dos mujeres “Una


solitaria voz humana”, abren y cierran la novela de voces. La primera vivía
en Prípiat y era la esposa de uno de los bomberos que acudieron a apagar
el fuego aquella noche. El marido murió en Moscú, a los catorce días, el
tiempo que dura el proceso clínico de una enfermedad radiactiva. Estaba
embarazada, pero no se separó de él. Su hija nació enferma y murió a
las cuatro horas. De sus conversaciones con médicos y personal
sanitario, la mujer recordaba estas palabras: “No debe usted olvidar que
lo que tiene delante ya no es su marido, un ser querido, sino un elemento
radiactivo con un gran poder de contaminación. No sea usted suicida.
Recobre la sensatez”.

La solitaria voz humana del final era la esposa de un “liquidador”, que


había sido el último de su grupo en morir. El cáncer de Chernóbil era el
más terrible porque no atacaba al interior del organismo, sino que se
extendía por fuera. La mujer le preguntó un día: “«¿Y ahora no te
arrepientes de haber ido?». Y él movió la cabeza diciendo: «No»”.

Se calcula que la Unión Soviética mandó al lugar de la catástrofe


alrededor de 600.000 soldados de reemplazo y de reservistas que fueron
llamados a filas. Eran los “liquidadores”, como se denominó a las
personas encargadas de minimizar las consecuencias del desastre. En
Belarús constan 115 493 personas; desde 1990 hasta 2003 habían
fallecido 8553 liquidadores. Durante muchos años se mantuvieron en
secreto las cifras y todavía es difícil conocer los datos reales. Cuenta
además con una autoentrevista en la que Alexiévich plantea la
deshumanización de los humanos, el olvido de los héroes y plantea
aprender de los animales (las abejas escaparon primero ante el desastre
y las lombrices se escondieron en la profundidad de la tierra), su reflexión
inicial es tan valiente como los testimonios que empieza a relatar.
Los diferentes testimonios están agrupados en tres secciones o en tres
partes:

La primera sección, titulada «La tierra de los muertos», ofrece una


visión general de la tragedia y cómo la misma afectó a los diferentes
familiares que perdieron seres queridos cuando fueron enviados a
investigar el reactor. Además, presenta la perspectiva de los soldados
que, sin saberlo, fueron enviados a morir. También nos muestra cómo de
la noche a la mañana muchas personas fueron marginadas por haber
sido contaminadas por la radiación:
«Y un día, de pronto, te conviertes en un hombre de Chernóbil. ¡En un
bicho raro! En algo que le interesa a todo el mundo y de lo que no se sabe
nada. Quieres ser como los demás, pero ya es imposible. No puedes, ya
es imposible regresar al mundo de antes. Te miran con otros ojos. Te
preguntan: "¿Pasaste miedo ahí? ¿Cómo ardía la central? ¿Qué has
visto?». O, por ejemplo, «¿Puedes tener hijos? ¿No te ha dejado tu
mujer?". En los primeros tiempos, todos nos convertimos en bichos raros.
La propia palabra "Chernóbil" es como una señal acústica. Todos giran la
cabeza hacia ti. "¡Es de allí!" Estos eran los sentimientos de los primeros
días. No perdimos una ciudad, sino toda una vida».
El monólogo sobre que se puede conversar con un vivo y un muerto,
expresa la desgarradora historia de una mujer que ha perdido a sus
familiares y vive con su gato que lo acompaña desde un tiempo atrás en
su oscura y triste realidad, llena de lobos.
Las manchas negras, eran problemas que habían surgido después de la
tragedia de Chernóbil, los niños y jóvenes eran la debilidad de esta
tragedia, deseaban la muerte antes de seguir sufriendo tanto, ya no
soportaban la idea de seguir en aquella situación.
La gente andaba sin rumbo, ya que no contaba con su antigua
comodidad, olvidando su vida anterior y mayoría de las personas
parecían no vivir, sino sus mentes estar en el olvido y desolación.
En el “Coro de soldados” hablan chicos que venían de toda la unión
soviética, muchos de ellos con sentimientos heroicos, pero sin saber
contra qué tenían que luchar. Cambiaron fusiles automáticos por palas,
escobas y rastrillos, sin protegerse adecuadamente. Así nació el aforismo
“contra el átomo, la pala”.

La peor parte se la llevaron los liquidadores que subían al techo del


reactor para limpiar los escombros: “Los robots no lo aguantaban; las
máquinas se volvían locas. Nosotros, en cambio, trabajábamos. Sucedía
que te brotaba sangre de los oídos, de la nariz”.
En otros monólogos se recuerda a los jóvenes pilotos de helicóptero, que
lanzaban planchas de plomo en la boca ardiente para que el fuego no se
extendiera. Todos murieron. Bajo tierra, en unas circunstancias terribles,
cientos de mineros trabajaron abriendo un túnel para llegar hasta el
reactor, donde se pensaba instalar un sistema que lo enfriase.

En «La corona de la creación», la segunda sección, las entrevistas giran


en torno a las consecuencias ambientales y biológicas de la radiación,
pero sin tratarlas desde un punto de vista técnico o científico (a pesar de
que se incluyen un par de entrevistas a especialistas).
“Entre el momento en que sucedió la catástrofe y cuando se empezó a
hablar de ella se produjo una pausa. Un momento para la mudez”, escribe
Aleixevich. Arriba se tomaban decisiones secretas, abajo se esperaba, se
pasaba miedo, se vivía con rumores. Como cuentan en otros monólogos
profesores universitarios, físicos, periodistas, políticos… no hubo
información ni recomendaciones médicas. No se preocuparon por la
salud de las personas.
En la televisión se emitían programas en los que todo parecía normal. La
gente se bañaba en el río Prípiat y tomaba el sol; mientras a lo lejos, pero
solo a diez kilómetros, se veía el reactor y el humo. Ni siquiera se
suspendieron las manifestaciones del Primero de Mayo ni los desfiles del
Nueve de Mayo, Día de la Victoria.
“Estaba prohibido filmar la tragedia, solo se grababa el heroísmo” nos
dice Seguéi Vasílevish Sóbolev, de la asociación republicana Escudo
para Chernóbil. La periodista, Irina Kiseiova cuenta cómo se registraba a
los soldados para que no se filtrara alguna foto y cómo la KGB quitaba
las cintas de las cámaras de televisión y las devolvía veladas: “Cuántos
testimonios. Perdidos para la ciencia. Para la historia”
De esta censura da testimonio un operador de cine, Seguéi Gurin, quien
fue testigo de que mientras un responsable del partido se marchaba en
coches con sus pertenencias, no había transporte para sacar de allí a
unos niños de la casa-cuna: “El mecanismo del mal funcionará incluso en
el Apocalipsis. Eso es lo que comprendí”.
Un ex ingeniero jefe del Instituto de Energía Nuclear de la Academia de
Ciencias de Belarús recuerda cómo toda la información debía ser secreta,
para “no provocar el pánico”. Y precisamente en las primeras semanas,
cuando todo “irradiaba”. Se seguían cultivando los huertos, los niños
jugaban en la arena y los charcos. Seguían abiertas las tiendas donde se
vendía de todo:

Y a nuestra pregunta: “¿Qué se puede hacer?”, nos respondían: “Hagan


sus mediciones y miren la tele”. Por la tele aparecía Gorbachov calmando
los ánimos: “Se han tomado medidas urgentes”.
Vasili Borisovich Nesterenko, el ex director del Instituto habla de sus
intentos fracasados para advertir al primer secretario del Comité Central
de Belarús, de que se tomaran las medidas oportunas: una profilaxis a
base de yodo a toda la población, como estaba en las instrucciones en
caso de amenaza. Pero los 700 kilos que se hallaban en la ciudad de
Minsk se quedaron en los almacenes. Sin embargo, se sabe que las
autoridades sí tomaron yodo: “No, no eran una pandilla de criminales.
Más bien nos encontramos ante una combinación letal de ignorancia y
corporativismo”.
Al ganado se le alimentaba con pienso contaminado. Se evacuaban las
aldeas, pero los campos se sembraban. Nadie enseñaba a la gente. Las
consecuencias en los niños fueron terribles: “¡Qué poder! ¡Un poder
ilimitado de unos hombres sobre otros! ¡Esto ya no es un engaño, sino
una guerra contra personas inocentes!”.
En el “Monólogo acerca de que no sabemos vivir sin Chéjov ni Tolstoi”,
una joven que nació en Prípiat recuerda aquellos días, lo que fue la
evacuación en autobuses, la sensación de ser una apestada, de que
todos la vean siempre como un bicho raro.
“Mi madre, sobre todo, no sabía qué decir. Da clases en la escuela de
lengua y literatura rusa y siempre me ha enseñado a vivir como mandan
los libros. Y de pronto resulta que no hay libros para esto. Mi madre se
sintió perdida. Ella no sabe vivir sin los libros. Sin Chéjov, sin Tolstói.”
En el “Monólogo junto a un pozo cegado” nos habla una anciana, María
Fedótovna Velichko, cantora y narradora popular. Ella, con su llanto y sus
palabras, nos recuerda que: “Dios nos mandó la señal de que el hombre
ya no vive en la tierra como en su propia casa, sino que es un huésped.
Somos unos invitados de ella”.
Coro del pueblo, menciona las vivencias de cada persona, sus
situaciones vividas en el trágico accidente, se menciona como ha
cambiado la vida de cada persona después del incidente.
Por último, «La admiración de la tristeza» nos muestra cómo vive hoy
en día la generación que "heredó" Chernóbil. Es la sección más
desgarradora de todas porque incluye testimonios muy crudos, tanto de
adultos como de niños que se han acostumbrado a convivir con la muerte
y que no comprenden por qué su esperanza de vida es tan reducida.
No era un incendio como los demás, sino como una luz fulgurante. Era
hermoso. Al anochecer, la gente se asomaba en masa a los balcones. Y
los que no tenían, se iban a casa de los amigos y conocidos. La gente
sacaba a los niños, los levantaba en brazos. “¡Mira! ¡Recuerda esto!”. Y
fíjese que eran personas que trabajaban en el reactor. Ingenieros,
obreros. Hasta había profesores de física. Envueltos en aquel polvo
negro. Charlando. Respirando. Disfrutando del espectáculo.
Coro de los niños, Oímos las voces de un conmovedor coro de niños. Una
madre se lamenta de las malformaciones con las que ha nacido su hija y
de que tardó cuatro años en conseguir que le dieran un documento en el
que se demostrara que la terrible patología de su hija estaba relacionada
con la radiación. Unos maestros hablan de la tristeza de los niños, de su
aspecto enfermo y cansado.
Guenadi Grushevói, presidente de la Fundación Para los Niños de
Chernóbil, explica cómo decidieron crear esta organización a través de la
cual, en el verano, se enviaba a los niños al extranjero. Querían “descubrir
al mundo en qué situación de peligro viven los niños bielorrusos. Pedir
ayuda. Gritar”.
Y una pediatra nos habla de sus experiencias con los niños enfermos:
Los niños lo ven todo diferente a los mayores. Por ejemplo, ellos no tienen
noción de que el cáncer significa la muerte. Es una idea que no se les
ocurre. Lo saben todo de sí mismos: el diagnóstico, el nombre de todos
los tratamientos y las medicinas. (…). ¿Y sus juegos? Corren por las salas
del hospital uno tras otro y gritan: “¡Soy la radiación! ¡Soy la radiación!”.
Cuando mueren, ponen unas caras de tanto asombro. Parecen tan
perplejos.
II. INFORMACIÓN EXTERNA
2.1 Título
a. Denotativo
 Voces. f. sonidos que el aire expelido de los pulmones produce
al salir de la laringe, haciendo que vibren las cuerdas vocales.
|| 2. Calidad, timbre o intensidad de los sonidos. || 3. Sonidos
que forman algunas cosas inanimadas, heridas del viento o
hiriendo en él.

 De. f. Preposición
 Chernóbil. Ciudad perteneciente a Ucrania.
b. Connotativo
“Voces de Chernóbil” muestra las consecuencias de la catástrofe
nuclear que fue, sin duda, un acontecimiento tan traumático o más
como la Primera Guerra Mundial, pero, sin embargo, sus imágenes no
provocaron en nosotros ningún rechazo. De hecho, no provocaron
casi ninguna reacción. Silencio y poco más, lo mismo que siguen
provocando hoy. Es como si la radiación hubiera pulverizado nuestra
imaginación y nos impidiese ver otro mundo. «Se trata de una
catástrofe que somos incapaces de asumir» —dice una de las voces
del libro—, «cerramos los ojos como niños pequeños y creemos
habernos escondido y que el horror no nos encontrará». Pero el horror
nos ha encontrado. Y nuestra única reacción es la de callar y
aceptarlo. Aceptar la catástrofe como único mundo posible.
Se trata de una crónica que recoge los testimonios de diferentes
personas afectadas por una de las mayores tragedias en la historia de
la humanidad. Svetlana muestra la falta de apoyo que recibieron las
personas que vivieron en ese lugar y tuvieron que pasar por la
tragedia, por ello muestra el testimonio de cada uno de ellos, tratando
de concientizar. Svetlana Alexievich escucha las conversaciones, las
trascribe, y ahí comienza su labor como creadora. Realiza muchas
entrevistas, aunque al final deseche material y trabaje con ciertos
entrevistados. Sus voces hilarán los temas esenciales. Algunos
nombres son ficticios, para que estas personas no corran ningún
riesgo.

2.2 Biografía del autor

SVETLANA ALEKSIÉVICH
Escritora bielorrusa. Nació el 31 de mayo de 1948 en Stanislav, Ivano-
Frankivsk, Ucrania. Hija de Aleksandr Alexievich, militar soviético de origen
bielorruso, y de Yevgeniya Alexievich, maestra ucraniana. Fue criada en
Bielorrusia.
Desde sus primeros estudios ya escribía poesía y artículos para la prensa
escolar. Cursó estudios de periodismo en la Universidad de Minsk desde
1967, y tras graduarse en 1972, se trasladó a Biaroza, provincia de Brest, para
trabajar como periodista dando clases de historia y de lengua alemana.

Fue reportera en Narowla, provincia de Gómel y trabajó en la revista literaria


Neman de Minsk, donde escribió cuentos, ensayos y reportajes. Tras salir de
Bielorrusia en 2000, residió en París, Gotenburgo y Berlín. En 2011 regresó a
Minsk.
Entre sus trabajos más destacados están las entrevistas a los principales
personajes de la era soviética y postsoviética. Comparada con Alexandr
Solzhenitsin, fue influenciada por el escritor bielorruso Alés Adamóvich, al que
considera su maestro. Sus textos fluctúan entre literatura y periodismo, una
prosa documental en la que destacan los testimonios individuales tal y como
aparecen en su libro La guerra no tiene rostro de mujer donde entrevistó a
mujeres rusas que participaron en la II Guerra Mundial. La obra la finalizó en
1983, pero, por cuestionar clichés sobre el heroísmo soviético, las autoridades
soviéticas le acusaron de naturalismo y pacifismo, duras críticas en esos
tiempos, por ello fue publicada dos años más tarde gracias al proceso de
reformas conocido por la perestroika.

2.3 Premios
o Premio Nobel de Literatura 2015, por "sus escritos polifónicos, un
monumento al sufrimiento y al coraje en nuestro tiempo"
convirtiéndose en la decimocuarta mujer en ganar este galardón.
o Premio Herder en 1999
o Premio de la Paz del Comercio Librero Alemán (2013)
o Premio del Círculo de Críticos Nacional
2.4 Producciones literarias
Novelas:
 La guerra no tiene rostro de mujer
 Tsinkovye Málchiki (Los chicos de cinc) (1989). Reúne testimonios
de madres de soldados rusos que participaron en la Guerra de
Afganistán
 Zacharovannye Smertiu (Cautivados por la muerte) (1993), sobre
los suicidios de quienes no habían podido sobrevivir al fin de la utopía
socialista del régimen soviético.
 Voces de Chernóbil (1997), se tradujo al español en 2006, en esta
obra trata sobre los que se sacrificaron durante la catástrofe nuclear
de Chernóbil. El libro recoge información recopilada durante diez años
tras haber entrevistado a más de quinientas personas que fueron
testigos del desastre de Chernóbil, Ucrania.
 Época del desencanto. El final del homo sovieticus (2014), retrata
la caída de la utopía comunista soviética.
2.4. Contexto histórico- cultural:
En el año 1986 un sinfín de acontecimientos sacudieron al mundo. En
Colombia, por ejemplo, Campo Elías Delgado asesina a 29 personas: la
masacre inicia con su madre en el edificio en que vivían y termina en el
restaurante Pozzetto de Bogotá; en Madrid, la ETA asesina a doce guardias
civiles; en Berlín, un ataque terrorista perpetrado por Libia, provocó un
decisivo bombardeo de Estados Unidos al país africano; y el 26 de abril, “una
serie de explosiones destruyeron el reactor y el edificio del cuarto bloque
energético de la Central Eléctrica Atómica (CEA) de Chernóbil, situada cerca
de la frontera bielorrusa. La catástrofe de Chernóbil se convirtió en el desastre
tecnológico más grave del siglo XX”.
Este último incidente es el hilo conductor de Las voces de Chernóbil, de la
periodista y escritora bielorrusa Svetlana Alexiévich, Premio Nobel de
Literatura 2015.

2.5. Contexto literario:


El siglo XX, fue un siglo marcado por conflicto bélico que sacudieron la
conciencia de los escritores, uno de ellas fue Svetlana Alexievich, la influencia
de la tecnología (especialmente las artes audiovisuales como el cine y los
medios de comunicación, incluso la radio, televisión e internet), se dio la
ruptura de los límites estrictos entre géneros y el intercambio entre diferentes
lenguas y culturas.

2.6. Género y especie


- Género literario
 Periodístico (Svetlana implemento un nuevo género dentro de la
literatura).
- Especie literaria
 Crónica
2.7. Escuela o corriente literaria
 Svetlana pertenece al periodismo contemporáneo
“Escribo y recojo la cotidianidad de los sentimientos, los pensamientos y las
palabras. Intento captar la vida cotidiana del alma. La vida de lo ordinario en
unas gentes corrientes.” (Svetlana Alexiévich)
III. ANÁLISIS:
3.1 Tema:
 La tragedia de Chernóbil que ocurrió un 26 de abril de 1986, cuando
estallo uno de los cuatro reactores de la central nuclear de Chernóbil,
A 110 kilómetros al norte de la capital ucraniana, Kiev.

3.2 Subtemas
 La crisis

 El miedo
La gente dice que la guerra… La generación de la guerra… Y las
comparan… ¿La generación de la guerra? ¡Pero si esa gente era feliz!
Vivió la victoria. ¡Salieron vencedores! Esto les infundió una gran energía
vital o, dicho en los términos de ahora, una poderosa carga de
supervivencia. No tenían miedo de nada. Querían vivir, estudiar, traer hijos
al mundo.
En cambio, nosotros… Nosotros tenemos miedo de todo. Tememos por
nuestros hijos. Por los nietos que aún no han nacido. Aún no han nacido y
ya tememos por ellos.

Larisa Z., madre (p.142)

 La desolación
 Las consecuencias genéticas
Mi niña… mi niña no es como los demás. Y cuando crezca me preguntará:
«¿Por qué no soy como el resto?».
Cuando nació… No era un bebé, sino un saquito vivo, cosido por todos
lados, sin una rendija, sólo con los ojos abiertos. En la cartilla médica hay
escrito: «Niña, nacida con una patología compleja múltiple: aplasia de ano,
aplasia de la vulva, aplasia del riñón izquierdo». Así suena en el lenguaje
médico, pero en palabras normales es: sin pipí, sin culito y con un solo
riñón.
La llevé a operar al día siguiente, al segundo día de haber nacido. […] Los
niños como ella no viven, se mueren enseguida. Ella no murió, porque yo
la quiero […]
Ya no puedo parir a nadie más. No me atrevo. Al salir de la maternidad,
mi marido por la noche me besa, pero yo tiemblo toda: no debemos… es
pecado. El miedo…

 La muerte
Yo no temo a la muerte. A mi propia muerte. Pero no tengo claro cómo voy
a morir. Vi morir a un amigo. Se hizo grande, se hinchó. Como un tonel. Y
mi vecino. También estuvo allí. Un operador de grúa. Se volvió negro,
como el carbón, y se secó hasta el tamaño de un niño. Si pudiera elegir mi
muerte, pediría que fuera común y corriente. No como las muertes de
Chernóbil. Y, sin embargo, lo que sí sé es que con mi diagnóstico no se
dura mucho. Al menos sentir que llega el momento… y una bala en la
frente.
Coro de soldados (p.133)

Quiero dejar testimonio: mi hija murió por culpa de Chernóbil. Y aún


quieren de nosotros [los familiares de los damnificados] que callemos. La
ciencia, nos dicen, no lo ha demostrado, no tenemos bancos de datos. Hay
que esperar cientos de años. Pero mi vida humana… es mucho más breve.
No puedo esperar. Apunte usted. Apunte al menos que mi hija se llamaba
Katia… Katiusha. Y que murió a los siete años.

 La contaminación
 La destrucción
Al principio todos hablaban de «catástrofe», luego de «guerra nuclear».
He leído sobre Hiroshima y Nagasaki, he visto documentos. Es pavoroso,
pero algo comprensible: una guerra nuclear, el radio de la deflagración.
Eso hasta podía imaginármelo. Pero lo sucedido con nosotros… para esto
me faltaba… Me faltaban conocimientos, me faltaban todos los libros que
yo no había leído en mi vida. […] Leía. Aunque no podía leer. Una cosa
nunca vista destruía mi mundo anterior […].

Recuerdo una conversación con un científico: «Esto es para miles de años,


—me explicaba —. El uranio se desintegra en 238 semidesintegraciones.
Si lo traducimos en tiempo, significa mil millones de años». Cincuenta,
cien, doscientos años. Vale. Pero ¿más?

Anatoli Shimanski, periodista (pp. 194-202)

 La desesperación
—Pues yo le diré lo siguiente. Con la cantidad de gente que ha salido
malparada, y no hay nadie que responda de ello. Encerraron al
director de la central nuclear y ya está. En el sistema de antes era
muy difícil decir quién tenía la culpa. Si le dan una orden de arriba,
¿qué se supone que debe usted hacer? Una sola cosa, cumplirla.
Investigarían alguna cosa. He leído en el periódico que los militares
sacaban de allí plutonio. Para las bombas atómicas. Por eso es que
reventó. Si lo planteamos a lo bruto, la pregunta sería la siguiente:
¿por qué Chernóbil? ¿Por qué nos ocurrió esto a nosotros… y no a
los franceses o a los alemanes?

(Coro de soldados, p. 162)

 La decadencia
 El descuido de las autoridades
 La falta de formación
 La avaricia
3.3 Estructura
a. Parte formal
“Voces de Chernóbil” consta de tres partes y dentro de cada una de
ellas hay monólogos.
 PRIMERA PARTE. LA TIERRA DE LOS MUERTOS

 Monólogo acera de para qué recuerda la gente


 Monólogo acerca de sobre qué se puede conversar con un
vivo… y con un muerto
 Monólogo acerca de toda una vida escrita en las puertas
 Monólogo de una aldea acerca de cómo se convoca a las
almas del cielo para llorar y comer con ellas
 Monólogo acerca de las lombrices, el manjar de las gallinas y
de que lo que hierve en la olla tampoco es eterno
 Monólogo acerca de una canción sin palabras
 Tres monólogos acerca de un terror antiguo y de por qué un
hombre callaba mientras hablaban las mujeres
 Monólogo acerca de que el hombre solo se esmera en la
maldad y de qué sencillo y abierto está a las palabras simples
del amor
 Coro de soldados

 SEGUNDA PARTE. LA CORONA DE LA CREACIÓN


 Monólogo acerca de viejas profecías
 Monólogo acerca del paisaje lunar
 Monólogo de un testigo al que le dolía una muela cuando vio
a Cristo caer y gritar de dolor
 Tres monólogos acerca de los despojos andantes y la tierra
hablante
 Monólogo acerca de que no sabemos vivir sin Chéjov ni
Tolstói
 Monólogo acerca de cómo San Francisco predicaba a los
pájaros
 Monólogo sin nombre… un grito
 Monólogo a dos voces… de hombre y de mujer
 Monólogo acerca de cómo una cosa completamente
desconocida se va metiendo dentro de ti
 Monólogo acerca de la filosofía cartesiana y de cómo te
comes un bocadillo contaminado con otra persona para no
pasar vergüenza
 Monólogo acerca de que hace mucho que bajamos del árbol
y no inventamos nada para que este se convirtiera enseguida
en una rueda
 Monólogo junto a un pozo cegado
 Monólogo acerca de la añoranza de un papel y de un
argumento
 Coro del pueblo

 TERCERA PARTE. LA ADMIRACIÓN DE LA TRISTEZA


 Monólogo acerca de lo que no sabíamos: que la muerte puede
ser tan bella
 Monólogo acerca de qué fácil es convertirse en tierra
 Monólogo acerca de los símbolos y los secretos de un gran
país
 Monólogo acerca de cómo en la vida las cosas terribles
ocurren en silencio y de manera natural
 Monólogo acerca de que el ruso siempre quiere creer en algo
 Monólogo acerca de cuán indefensa resulta la vida pequeña
en este tiempo grandioso
 Monólogo acerca de la física, de la que todos estuvimos
enamorados
 Monólogo acerca de lo que está más allá de Kolimá, de
Auschwitz y del Holocausto
 Monólogo acerca de la libertad y del deseo de una muerte
corriente
 Monólogo acerca del niño deforme al que de todos modos van
a querer
 Monólogo acerca de que a la vida cotidiana hay que añadirle
algo para entenderla
 Monólogo acerca del soldado mudo
 Monólogo acerca de las eternas y malditas preguntas: ¿qué
hacer? y ¿quién tiene la culpa?
 Monólogo de un defensor del poder soviético
 Monólogo acerca de cómo dos ángeles se encontraron con la
pequeña Olia
 Monólogo acerca del poder ilimitado de unos hombres sobre
otros
 Monólogo acerca de las víctimas y los sacerdotes
 Coro de niños
3.4 Funcionamiento

a. Personajes
- Personajes principales
 Svetlana Alexievich, quien recoge los testimonios de las
personas que estuvieron presentes durante la tragedia de
Chernóbil.

 Vecinos de la zona
 Zinaída Yevdokímovna Kovalenke
 Nikolái Fómich Kaluguin
 Katia P.

 Víctimas directas
 Anna Pávlovna Artiushenko
 Eva Adámovna Artiushenko
 Vasili Nikoláyevich Artiushenko
 Sofia Nikoláyevna Moroz
 Nadezhda Borísovna Nokolayenko
 Alexander Fiódorovich Nikolayenko
 Mijaíl Martínovich Lis

 Familiares
 Nadezhda Petrovna Vigóvskaya

 Damnificados
 Anna Petrovna Badáyeva
 Larisa Z.
 Nadezhda Afanásievna Burakova

 Médicos
 Arkadi Pávlovich Bogdankévich
 Slava Konstantínovna Firzakova
 Iván Nikolá Yevich Zhmíjov

 Psicólogo
 Piotr S.

 Voluntarios
 Alexandr Revalski

 Profesores
 Yevgueni Alexándrovich Brovkin
 Nina Konstantínova
 Nikolái Prójorovich Zharkov
 Liudmila Dmítrievna Plénskaya

 Científicos
 Arkadi Filin
 Marat Filípovich Kojánov

 Autoridades locales
 El presidente de la Sociedad Recreativa de Cazadores y
Pescadores
 Guenadi Grushevói
 Serguéi Vasílievich Sóbolev
 Zoya Danílovna Bruk

 Periodistas
 Anatoli Shimanski
 Irina Kiseliova

- Personajes referenciales
 Técnico Shishenok
 Valera Jodemchuk
 Tania Kibenok
 Vasia
 Vaschuk
 Kibenok
 Titenok
 Právik
 Tischura
 Todos los pobladores de Chernóbil quienes vivieron durante el
desastre y son mencionados durante toda la novela.

b. Espacio
- Macrocosmos
 Chernóbil, es una ciudad situada al norte de Ucrania, en el
Óblast de Kiev, cerca de la frontera con Bielorrusia.

- Microcosmos
 Aldea Béli Béreg, del distrito Narovlianski, de la región de
Gómel
 Ciudad de Prípiat

c. Tiempo
- Tiempo histórico: la obra fue escrita en el siglo XX.
- Tiempo cronológico: la escritora se demoró aproximadamente 10
años en la recopilación de testimonios de personas que vivieron de
manera cercana la tragedia.
3.5 Técnica
a. Punto de vista del autor
“Voces de Chernóbil” es una novela narrada en primera persona.

b. Lenguaje
El lenguaje que se aprecia en la novela es estándar, aunque varía de
acuerdo a la ocupación o profesión de cada uno de ellos ya que en
ella aparecen bomberos, doctores, científicos, biólogos, profesores,
gente común, etc.

c. Estilo del autor


Su estilo es claro y directo, es mayor que la suma de las voces de
otros, recopilación de voces de personas quienes vivieron diferentes
experiencias que marcaron su vida como es el ejemplo de la guerra.
Se convirtió en la más sólida narradora del desastre de su tierra. Tal
solidez, anclada en la información veraz, y su compromiso moral le
han ganado la enemistad del poder, a quien el periodismo está
llamado a cuestionar.

IV. CONCLUSIÓN Y VALORACIÓN


Algunos han criticado que el Premio Nobel de Literatura haya recaído en
una periodista. Pero “Voces de Chernóbil” mucho más que un reportaje,
o un ensayo. Svetlana Aleixevich ha creado un nuevo género: la “novela
de voces”. Por otro lado, el periodismo ayuda a explicar y a entender, a
comparar y contrastar, a analizar y descubrir. Nada de esto está
necesariamente desligado del estilo, y la literatura no es sus géneros,
sino su estilo. Buena literatura se puede hacer en cualquier parte, así
como buen periodismo. Que no tengamos suficiente de él en esta
sociedad nos recuerda el valor de dar el Nobel a una de sus grandes
practicantes.

Hasta ahora, lo cierto es que muy pocas personas conocen su obra, pero
esta mujer ha escrito uno de los libros periodísticos más impresionantes
del siglo XX. Un libro tan impactante como el que en 1946 escribió John
Hersey titulado “Hiroshima” que recoge el testimonio de seis personas
antes, durante y después de la explosión de la primera bomba atómica
lanzada sobre aquella ciudad japonesa.

Leyendo Voces de Chernóbil comprendemos que es algo distinto, por el


estilo y la forma de narrar los hechos. Su materia son los sentimientos de
gente real; pero con sentimientos no se hace literatura. Detrás hay un
proceso creador, una estructura que nos atrapa, unos títulos cargados de
sugerencias y poesía. Las “Voces de Chernóbil” terminan resultándonos
inolvidables.
En Voces de Chernóbil, Alexiévich recoge muchas historias con esa doble
naturaleza, ya que el libro está planteado como si fuera una tragedia
griega, con héroes marcados por un destino fatal, cuyas voces fueron
silenciadas durante muchos años por una pólis representada por la
antigua URSS. Pero, a diferencia de una tragedia griega, aquí no hubo
posibilidad de catarsis.
Cuenta Aleixevich que cuando empezó a escribir, en torno a 1980, no
podía tomar notas a mano. Necesitaba conservar las palabras y los
silencios. Compró una grabadora que costaba tres meses de su sueldo;
unos amigos escritores le prestaron dinero. Svetlana Alexievich escucha
las conversaciones, las trascribe, y ahí comienza su labor como creadora.
Realiza muchas entrevistas, aunque al final deseche material y trabaje
con ciertos entrevistados. Sus voces hilarán los temas esenciales.
Algunos nombres son ficticios, para que estas personas no corran ningún
riesgo.
Durante mucho tiempo los libros de Svetlana Alexievich han estado
prohibidos en su país, aunque se introducían desde Rusia y se vendían
de forma ilegal. Ahora ya pueden encontrarse en las librerías. Mientras
que su fama ha crecido en el extranjero, ha disminuido su popularidad en
Rusia. Cuestionar los mitos resulta siempre espinoso.

En resumen, "Voces de Chernóbil" es un libro que recomendamos


mucho, tiene un trasfondo lleno de dolor, tragedias y terror, pero que es
necesario conocer para ver lo mucho que sufrió esta gente. Nos ponemos
en la piel de estas personas y escuchamos todas esas voces en las que
nos cuentan lo que sienten. Un trabajo muy bien hecho por parte de la
autora, y que me asombró muchísimo.