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Principios de la quimioterapia:
análisis exhaustivo de las técnicas y
su papel en el tratamiento contra el
cáncer
Muchas personas se asustan con tan sólo pensar en que recibirán quimioterapia. Casi
todos hemos escuchado historias sobre alguien que recibía “quimio”. Pero el
conocimiento de lo que es la quimioterapia, cómo funciona y lo que se puede esperar, con
frecuencia puede reducir el temor. También puede proporcionar un sentido de mayor
control sobre el tratamiento y la experiencia del cáncer.

¿Qué es la quimioterapia?
Aunque quimioterapia abarca el uso de cualquier medicamento (como aspirina o
penicilina) para tratar cualquier enfermedad, para la mayoría de las personas se refiere al
uso de medicamentos para el tratamiento del cáncer. Otros dos términos que se usan con
frecuencia para describir la quimioterapia como tratamiento del cáncer son terapia
antineoplásica (contra el cáncer) y terapia citotóxica (que destruye las células).

Historia de la quimioterapia
El primer producto que se usó para la quimioterapia del cáncer no se usaba como
medicamento. El gas mostaza se usó como arma química durante la Primera Guerra
Mundial, y se estudió más a fondo durante la Segunda Guerra Mundial. En una operación
militar de la Segunda Guerra Mundial, varias personas quedaron expuestas
accidentalmente al gas mostaza, y posteriormente se descubrió que tenían números muy
bajos de glóbulos blancos. Los médicos razonaron que un agente que dañaba los glóbulos
blancos, células de crecimiento rápido, podría tener un efecto similar en el cáncer. Por lo
tanto, en la década de los cuarenta, varios pacientes con linfomas avanzados (cánceres de
ciertos tipos de glóbulos blancos) recibieron el medicamento por vía intravenosa, en lugar
de respirar este gas irritante. Su mejora fue notable, aunque temporal. Esta experiencia
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condujo a los investigadores a buscar otras substancias que tuvieran efectos similares
contra el cáncer. Y el resultado ha sido el desarrollo de muchos otros medicamentos.

Por qué la quimioterapia es diferente a otros tratamientos


La quimioterapia es el tratamiento de primera opción para muchos tipos de cáncer. A
diferencia de la cirugía o la radiación, la quimioterapia casi siempre se usa como
tratamiento sistémico. Esto significa que los medicamentos viajan a través de todo el
cuerpo para llegar hasta las células del cáncer, adondequiera que se hayan propagado.
Los tratamientos como la radiación y la cirugía actúan en una sola área específica, como
el seno, el pulmón o el colon, y por ello se consideran tratamientos locales.
En la actualidad se usan más de 100 medicamentos para quimioterapia, ya sea solos o en
combinación con otros medicamentos o tratamientos. Conforme continúan las
investigaciones, se espera que haya más medicamentos disponibles. Estos medicamentos
varían ampliamente en su composición química, la manera en que se administran, su
utilidad en el tratamiento de formas específicas de cáncer y sus efectos secundarios. Los
medicamentos nuevos primero se desarrollan a través de investigaciones en tubos de
ensayo y animales. Luego, los medicamentos se prueban en estudios clínicos en seres
humanos para determinar su seguridad y eficacia.

La quimioterapia en estudios clínicos


Los estudios clínicos son investigaciones de medicamentos nuevos o experimentales o de
otros métodos de tratamiento nuevos. Estos estudios se realizan cuando existe una razón
para creer que un medicamento nuevo o una combinación nueva de medicamentos puede
tener el potencial de curar o controlar el cáncer.
Si desea participar en un estudio clínico, los investigadores le explicarán detalladamente
a usted y a su familia los requisitos. Siempre podrá negarse a participar en el estudio, o de
cancelar su participación posteriormente si es que cambia de opinión. Su participación en
un estudio clínico no evita que reciba otra atención médica o de enfermería que necesite.
Las personas que participan en estudios clínicos hacen una contribución importante a la
atención médica, porque los resultados del estudio también ayudarán a pacientes futuros.
Al mismo tiempo, estas personas pueden ser de las primeras que se beneficien con estos
tratamientos nuevos. Si desea más información al respecto, consulte el documento
Estudios clínicos: lo que usted necesita saber.
La Sociedad Americana del Cáncer ofrece un servicio de estudios clínicos que
correspondan con pacientes, familiares y amigos. Puede preguntar sobre este servicio al
teléfono 1-800-303-5691 o en nuestro sitio Web www.cancer.org. Con base en la
información que proporcione sobre su tipo y etapa del cáncer y los tratamientos que haya
recibido, este servicio compila una lista de los estudios clínicos que coincidan con sus
necesidades médicas. En la búsqueda del centro que sea más conveniente para usted, el
servicio también toma en cuenta dónde vive usted y si está dispuesto a viajar.
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También puede recibir una lista de los estudios clínicos vigentes llamando al Instituto
Nacional del Cáncer (National Cancer Institute, NCI) al número sin costo 1-800-4-
CANCER o visitando la página Web de estudios clínicos de NCI,
www.cancer.gov/clinicaltrials.

¿Cómo funciona la quimioterapia?


Para entender cómo funciona la quimioterapia, es útil entender el ciclo de vida normal de
una célula del cuerpo o el ciclo celular. Todo tejido vivo está compuesto de células. Las
células crecen y se reproducen para reemplazar aquellas que se pierden debido a lesiones
o al envejecimiento normal. El ciclo celular consiste en una serie de fases por las cuales
pasan, tanto las células normales como las cancerosas, para formar células nuevas.
Este análisis es algo técnico, pero puede ayudarle a entender cómo los médicos predicen
las combinaciones de medicamentos que pueden ser eficaces y cómo deciden la
frecuencia de administración de las dosis de cada medicamento.
El ciclo celular consiste en cinco fases que se designan con letras y números, como se
indica abajo. Como la reproducción celular es un proceso continuo, el ciclo celular se
muestra abajo en forma de círculo. Todas las fases regresan a la fase de reposo (G0) que
es el punto de partida.
Cuando la célula se reproduce, el resultado son dos células nuevas idénticas. Cada una de
las dos células que se originan de la primera célula puede pasar por este ciclo celular otra
vez cuando se necesitan células nuevas.

El ciclo celular
• Fase G0 (etapa de reposo): la célula aún no comienza a dividirse. Las células pasan
una gran parte de su vida en esta fase. Dependiendo del tipo de célula, la etapa G0
puede durar desde unas pocas horas hasta unos pocos años. Cuando la célula recibe
una señal de reproducirse, pasa a la fase G1.
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• Fase G1: durante esta fase, la célula comienza a sintetizar más proteínas y a crecer,
para que las células nuevas tengan el tamaño normal. Esta fase dura
aproximadamente de 18 a 30 horas.
• Fase S: en la fase S, los cromosomas que contienen el código genético (ADN) se
replican para que ambas células nuevas tengan hebras iguales de ADN. La fase S dura
aproximadamente de 18 a 20 horas.
• Fase G2: en la fase G2, la célula revisa el ADN y comienza a prepararse para
dividirse en dos células. Esta fase dura aproximadamente de dos a 10 horas.
• Fase M (mitosis): en esta fase, que dura sólo de 30 a 60 minutos, la célula se divide
para formar dos células nuevas.
Este ciclo celular es importante para los médicos especialistas en cáncer (oncólogos), ya
que muchos medicamentos quimioterapéuticos sólo ejercen su acción en células que se
están reproduciendo activamente (no en las células que se encuentran en la fase de
reposo, G0). Algunos medicamentos atacan específicamente las células en una fase
particular de su ciclo (por ejemplo en la fase M o S). Al entender el funcionamiento de
estos medicamentos los oncólogos pueden predecir las combinaciones de medicamentos
que tienen probabilidades de surtir un buen efecto. Los médicos también pueden planear
la frecuencia de administración de las dosis con base en la duración de las fases celulares.
Cuando los medicamentos quimioterapéuticos atacan las células en reproducción, no
pueden detectar la diferencia entre las células en reproducción de los tejidos normales
(que están reemplazando las células normales viejas) y las células del cáncer. El daño a
las células normales puede causar efectos secundarios. Cada vez que se administra la
quimioterapia, se trata de encontrar un equilibrio entre la destrucción de las células
cancerosas (para curar o controlar la enfermedad) y la preservación de las células
normales (para aminorar los efectos secundarios indeseables).

¿Cuáles son las metas de tratamiento en la


quimioterapia?
Hay tres metas posibles de los tratamientos de quimioterapia.
• Curación: si es posible, la quimioterapia se usa para curar el cáncer, lo que significa
que el tumor o el cáncer desaparece y no regresa. Sin embargo, la mayoría de los
médicos no usan la palabra “curación”, excepto como una posibilidad o intención.
Cuando se administra un tratamiento que tiene probabilidades de curar el cáncer de
una persona, el médico puede describirlo como un tratamiento con intención curativa.
Pero puede ser necesario que transcurran muchos años para saber si el cáncer de una
persona en realidad se curó.
• Control: si no es posible una curación, la meta puede ser controlar la enfermedad,
reducir el tamaño de cualquier tumor y evitar el crecimiento y la propagación del
cáncer. Esto puede ayudar a que una persona con cáncer se sienta mejor y, con
optimismo, que viva más. El muchos casos el cáncer no desaparece completamente,
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pero es controlado y tratado como una enfermedad crónica, de manera similar a la


hipertensión o la diabetes. En otros casos, puede parecer que el cáncer desapareció
por un tiempo, pero se espera que regrese.
• Paliación: cuando el cáncer se encuentra en una etapa avanzada, los medicamentos
quimioterapéuticos se pueden usar para paliar los síntomas causados por el cáncer.
Cuando la única meta de tratamiento es mejorar la calidad de la vida, hablamos de
paliación.
En algunas personas la quimioterapia es el único tratamiento que se usa para su cáncer.
En otros casos se puede administrar quimioterapia con otros tratamientos. Se puede usar
como terapia neoadyuvante (antes de la cirugía o de la radiación), o como terapia
adyuvante (después de la cirugía o radiación).
• Quimioterapia adyuvante: después de que el cáncer se extirpa mediante una cirugía,
pueden quedar algunas células cancerosas que no se pueden ver. Cuando se usan
medicamentos para destruir esas células que no se pueden ver, el tratamiento se llama
quimioterapia adyuvante. El tratamiento adyuvante también se puede administrar
después de la radiación para destruir el cáncer; como por ejemplo, la terapia hormonal
adyuvante después de la radiación para el tratamiento del cáncer de la próstata.
• La quimioterapia neoadyuvante es la administración de la quimioterapia antes del
tratamiento principal del cáncer (como cirugía o radiación). La administración inicial
de quimioterapia puede reducir el tamaño de un tumor grande, facilitando así su
extirpación mediante cirugía. La reducción del tamaño del tumor también puede
permitir que se trate más fácilmente con radiación. La quimioterapia neoadyuvante
también destruye pequeños depósitos de células cancerosas que no se pueden ver
mediante exámenes exploratorios o con rayos X.

¿Cuáles son los diferentes tipos de


medicamentos quimioterapéuticos?
Los medicamentos quimioterapéuticos se pueden dividir en varios grupos basándose en
factores tales como su mecanismo de acción, su estructura química y su relación con
otros medicamentos. Algunos medicamentos quimioterapéuticos se incluyen en la misma
categoría porque se derivan de la misma planta. Como algunos medicamentos actúan en
más de una forma, pueden pertenecer a más de un grupo. Es importante saber el
mecanismo de acción de un medicamento para predecir sus efectos secundarios. Esto
ayuda a los oncólogos a decidir cuáles medicamentos pueden funcionar bien en
combinación. Si se va a usar más de un medicamento, esta información también les ayuda
a planear exactamente cuándo se debe administrar cada medicamento (el orden y la
frecuencia).

Agentes alquilantes
Los agentes alquilantes dañan directamente el ADN evitando la reproducción de las
células cancerosas. Como clase de medicamentos, estos agentes no son específicos de la
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fase; en otras palabras, actúan en todas las fases del ciclo celular. Los agentes alquilantes
se usan para tratar muchas clases diferentes de cánceres, incluso la leucemia aguda y
crónica, linfoma, enfermedad de Hodgkin, mieloma múltiple, sarcoma, al igual que
cánceres del pulmón, de seno y de ovarios. Como estos medicamentos dañan el ADN,
pueden causar daños a largo plazo a la médula ósea. En pocos casos esto eventualmente
puede ocasionar leucemia aguda. El riesgo de leucemia debido a los agentes alquilantes
depende de la dosis, lo que significa que el riesgo es menor con dosis más bajas, pero que
aumenta conforme se incrementa la cantidad total del medicamento usado. El riesgo de
leucemia después de la administración de agentes alquilantes es mayor de cinco a 10 años
después del tratamiento.
Hay muchos agentes alquilantes, entre ellos:
• Mostazas nitrogenadas: como mecloretamina (mostaza nitrogenada), clorambucil,
ciclofosfamida (Cytoxan®), ifosfamida y melfalán.
• Nitrosoureas: que incluyen estreptozocina, carmustina (BCNU) y lomustina.
• Alquil sulfonatos: busulfan.
• Triazinas: dacarbazina (DTIC) y temozolomida (Temodar®).
• Etileniminas: tiotepa y altretamina (hexametilmelamina).
Los medicamentos con platino (cisplatino, carboplatino y oxaliplatino) algunas veces se
agrupan con los agentes alquilantes porque destruyen las células de manera similar. Estos
medicamentos tienen menos probabilidades de causar leucemia que los agentes
alquilantes.

Antimetabolitos
Los antimetabolitos son una clase de medicamentos que interfieren con el crecimiento del
ADN y del ARN al sustituir los elementos fundamentales de estas moléculas. Estos
agentes dañan las células durante la fase S. Se usan comúnmente para tratar leucemias,
tumores del seno, de ovarios y del tracto intestinal, así como otros tipos de cáncer.
Los ejemplos de antimetabolitos incluyen el 5-fluorouracilo (5-FU), capecitabina
(Xeloda®), 6-mercaptopurina (6-MP), metotrexato, gemcitabina (Gemzar®), citarabina
(Ara-C®), fludarabina y pemetrexed (Alimta®).

Antibióticos contra el cáncer


Antraciclinas
Las antraciclinas son antibióticos contra el cáncer que interfieren con las enzimas
involucradas en la replicación de ADN. Estos agentes ejercen su acción en todas las fases
del ciclo celular por lo que se usan ampliamente para tratar varios tipos de cáncer. Una
consideración importante que se debe tomar en cuenta en la administración de estos
medicamentos es que pueden dañar permanentemente el corazón si se administran en
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altas dosis. Por esta razón con frecuencia se establecen límites en las dosis de estos
medicamentos durante la vida.
Entre los ejemplos de antraciclinas se encuentran la daunorubicina, doxorubicina
(Adriamycin®), epirubicina e idarubicina.
Otros antibióticos contra el cáncer incluyen los medicamentos actinomicina D,
bleomicina y mitomicina C.
La mitoxantrona es un antibiótico contra el cáncer que es similar a la doxorubicina en
muchas maneras, incluso en su potencial para causar daños al corazón. Este medicamento
también actúa como inhibidor de la topoisomerasa II (véase abajo), y puede ocasionar
leucemia relacionada con el tratamiento. La mitoxantrona se usa para tratar cáncer de la
próstata, cáncer del seno, linfoma y leucemia.

Inhibidores de la topoisomerasa
Estos medicamentos interfieren con las enzimas llamadas topoisomerasas, que ayudan a
separar las hebras de ADN para que se puedan copiar. Se usan para tratar ciertas
leucemias, así como cánceres del pulmón, de ovarios, gastrointestinales y de otro tipo.
Los ejemplos de inhibidores de la topoisomerasa I incluyen topotecan e irinotecan (CPT-
11).
Por otro lado, los ejemplos de inhibidores de la topoisomerasa II incluyen etopósido (VP-
16) y tenipósido. La mitoxantrona también inhibe la topoisomerasa II.
El tratamiento con inhibidores de la topoisomerasa II aumenta el riesgo de un segundo
cáncer, la leucemia mielógena aguda. Esta leucemia secundaria se puede observar tan
pronto como 2 a 3 años después de que se administra el medicamento.

Inhibidores de la mitosis
Los inhibidores de la mitosis con frecuencia son alcaloides de origen vegetal y otros
compuestos derivados de productos naturales. Pueden detener la mitosis o evitar que las
enzimas sinteticen las proteínas necesarias para la reproducción de las células. Estos
medicamentos ejercen su acción durante la fase M del ciclo celular, pero pueden dañar
las células en todas las fases, y se utilizan para tratar muchos tipos de cáncer como cáncer
del seno, del pulmón, mielomas, linfomas y leucemias. Estos medicamentos se conocen
por su potencial de causar daños en los nervios periféricos, lo que puede ser un efecto
secundario limitante de la dosis.
Los ejemplos de inhibidores de la mitosis incluyen:
• Los taxanos: paclitaxel (Taxol®) y docetaxel (Taxotere®).
• Epotilones: ixabepilone (Ixempra®).
• Los alcaloides de la vinca: vinblastina (Velban®), vincristina (Oncovin®) y
vinorelbina (Navelbine®).
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• Estramustina (Emcyt®).

Corticoesteroides
Los esteroides son hormonas naturales y medicamentos similares a las hormonas que son
útiles en el tratamiento de algunos tipos de cáncer (linfoma, leucemias y mieloma
múltiple), así como de otras enfermedades. Cuando estos medicamentos se usan para
destruir células cancerosas o disminuir su crecimiento, se consideran medicamentos
quimioterapéuticos. Los corticoesteroides también se usan comúnmente como
antieméticos para ayudar a prevenir las náuseas y los vómitos causados por la
quimioterapia. También se usan antes de la quimioterapia para ayudar a prevenir
reacciones alérgicas graves (reacciones de hipersensibilidad). Cuando un corticoesteroide
se usa para evitar los vómitos o las reacciones alérgicas, no se considera medicamento
quimioterapéutico.
Los ejemplos incluyen prednisona, metilprednisolona (Solumedrol®) y dexametasona
(Decadron®).

Otros medicamentos quimioterapéuticos


Algunos medicamentos quimioterapéuticos ejercen su acción de manera ligeramente
diferente y no se pueden clasificar bien en ninguna de las otras categorías.
Los ejemplos de estos medicamentos incluyen L-asparaginasa, que es una enzima, y el
inhibidor de la proteosoma bortezomib (Velcade®).

Otros tipos de medicamentos contra el cáncer


Se usan algunos otros medicamentos y tratamientos biológicos para tratar el cáncer, pero
usualmente no se consideran quimioterapéuticos. Mientras los medicamentos
quimioterapéuticos aprovechan el hecho de que las células cancerosas se dividen
rápidamente, estos otros medicamentos se dirigen hacia otras propiedades que pueden
diferenciar las células cancerosas de las normales. Con frecuencia tienen menos efectos
secundarios que los comúnmente causados por los medicamentos quimioterapéuticos
porque ejercen su acción principalmente en las células cancerosas, no en las células sanas
normales. Muchos de estos medicamentos se usan junto con quimioterapia.

Terapias dirigidas
Conforme los investigadores aprenden más sobre el funcionamiento interno de las células
cancerosas, han comenzado a crear nuevos medicamentos que atacan las células
cancerosas más específicamente que los medicamentos quimioterapéuticos tradicionales.
La mayoría de ellos ataca las células con versiones mutantes de ciertos genes, o sea
células que expresan demasiadas copias de un gene en particular. Estos medicamentos se
pueden usar como parte del tratamiento primario, o después del tratamiento para
mantener la remisión o reducir la probabilidad de recurrencia.
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En la actualidad sólo hay disponibles unos pocos de estos medicamentos. Los ejemplos
incluyen imatinib (Gleevec®), gefitinib (Iressa®), erlotinib (Tarceva®), sunitinib
(Sutent®) y bortezomib (Velcade®). Las investigaciones se han enfocado intensamente
en las terapias dirigidas, y probablemente se desarrollarán muchas más en el futuro.
Puede obtener información más detallada en nuestro documento, “Terapia dirigida”.

Agentes de diferenciación
Estos medicamentos actúan sobre las células cancerosas haciéndolas madurar como
células normales. Los ejemplos incluyen los retinoides, tretinoína (ATRA o Atralin®) y
bexaroteno (Targretin®), así como el trióxido de arsénico (Arsenox®).

Terapia hormonal
Los medicamentos que pertenecen a esta categoría son hormonas sexuales, o
medicamentos similares a hormonas, que alteran la acción o la producción de hormonas
femeninas o masculinas. Se usan para disminuir el crecimiento de los cánceres de seno,
próstata y endometrial (uterino), que normalmente crecen en respuesta a las hormonas
naturales del cuerpo. El mecanismo de estas hormonas para el tratamiento del cáncer no
es el mismo que el de los medicamentos quimioterapéuticos convencionales, sino que
evitan que la célula cancerosa use la hormona que necesita para crecer o evitan que el
cuerpo produzca hormonas.
Los ejemplos incluyen:
• Las hormonas antiestrógeno fulvestrant (Faslodex®), tamoxifeno y toremifeno
(Fareston®).
• Inhibidores de la aromatasa como anastrozol (Arimidex®), exemestano (Aromasin®),
letrozol (Femara®).
• Progestinas - acetato de megestrol (Megace®).
• Estrógenos.
• Antiandrógenos - bicalutamida (Casodex®), flutamida (Eulexin®) y nilutamida
(Nilandron®).
• Agonistas de la hormona luteneizante liberadora de hormonas - leuprolide (Lupron®)
y goserelin (Zoladex®).

Inmunoterapia
Algunos medicamentos se administran a las personas con cáncer con el objeto de
estimular su sistema inmunitario para que pueda reconocer y atacar más eficazmente las
células cancerosas. Estos medicamentos ofrecen un método único de tratamiento, y con
frecuencia se consideran diferentes a la quimioterapia. En comparación con otras formas
de tratamiento de cáncer como la cirugía, la radioterapia o la quimioterapia, la
inmunoterapia aún es relativamente nueva.
Existen diferentes tipos de inmunoterapia. Las inmunoterapias activas estimulan el
sistema inmunitario del cuerpo para combatir la enfermedad. Las inmunoterapias pasivas
no dependen del cuerpo para atacar la enfermedad, sino que utilizan los componentes del
sistema inmunitario (como antibióticos) que se sintetizan afuera del cuerpo.
Las inmunoterapias incluyen:
• Terapia con anticuerpos monoclonales (inmunoterapias pasivas) – como rituximab
(Rituxan®) y alemtuzumab (Campath®).
• Inmunoterapias y adyuvantes no específicos (otras sustancias o células que estimulan
la respuesta inmunitaria), como BCG, interleucina-2 (IL-2) e interferón-alfa.
• Medicamentos inmunomodulantes como talidomida y lenalidomida (Revlimid®).
• Vacunas contra el cáncer (inmunoterapias activas específicas), aunque se están
estudiando varias vacunas, hasta principios de 2009 la FDA todavía no había
aprobado vacunas para tratar el cáncer.
Si desea información más específica sobre estos tipos de medicamentos consulte el
documento Inmunoterapia de la Sociedad Americana del Cáncer.

La selección de los medicamentos para los


tratamientos de quimioterapia
En algunos casos las mejores dosis y planes de administración de cada medicamento son
relativamente claros, y la mayoría de los oncólogos recomendaría el mismo tratamiento.
En otros casos, es posible que se sepa menos sobre la mejor manera de tratar a las
personas que tienen ciertos tipos y etapas de cáncer. En estas situaciones los diferentes
oncólogos podrían seleccionar diferentes combinaciones de medicamentos con diferentes
planes.
Los factores que hay que considerar al seleccionar los medicamentos a usar en un
régimen de quimioterapia incluyen:
• El tipo de cáncer.
• La etapa del cáncer (qué tanto se ha propagado).
• La edad del paciente.
• La salud general del paciente.
• Otros problemas médicos graves (como enfermedades del corazón, del hígado o de
los riñones).
• Otros tipos de tratamientos contra el cáncer administrados anteriormente.
Los médicos toman en consideración estos factores, junto con la información publicada
en revistas y libros de texto de medicina en los que se describen los resultados en
pacientes similares tratados con quimioterapia.
Los regímenes de quimioterapia o los planes de tratamiento pueden usar un solo
medicamento o una combinación de medicamentos. Los oncólogos recomiendan una
combinación de medicamentos para la mayoría de las personas que padecen cáncer. Con
frecuencia esto es más eficaz que un solo medicamento, ya que las células cancerosas
pueden ser atacadas de diferentes maneras. Los médicos también deben considerar los
efectos secundarios de cualquier medicamento y cualquier interacción potencial entre
medicamentos.

Efectos secundarios
Los diferentes medicamentos pueden causar distintos efectos secundarios. Con frecuencia
es mejor usar dosis moderadas de dos medicamentos que causen efectos secundarios que
se puedan tolerar, en lugar de dosis muy altas de un solo medicamento que pudiera causar
efectos secundarios graves y un posible daño permanente a un órgano importante. Sin
embargo, hay excepciones importantes a esta regla, y para algunas personas con ciertos
tipos de cáncer, un sólo medicamento quimioterapéutico podría ser la mejor opción.
Los médicos tratan de administrar la quimioterapia a niveles suficientemente altos como
para controlar el cáncer pero que produzcan efectos secundarios mínimos. También tratan
de evitar medicamentos que tengan efectos secundarios similares y aditivos.

Interacciones entre medicamentos


Además de considerar cómo combinar mejor dos o más medicamentos
quimioterapéuticos, los médicos también deben tomar en cuenta las interacciones
potenciales entre estos y otros productos, como vitaminas y medicamentos de venta sin
receta. En algunos casos estas interacciones pueden empeorar los efectos secundarios,
mientras que en otros pueden interferir con la eficacia de la quimioterapia. Por lo tanto,
es importante que diga a su médico todos los medicamentos que está tomando, incluso las
vitaminas, suplementos herbarios o dietéticos y medicamentos de venta sin receta.
Por ejemplo, las plaquetas son células sanguíneas que causan la coagulación de la sangre
y evitan el sangrado. Muchos medicamentos quimioterapéuticos reducen temporalmente
la producción de plaquetas por la médula ósea. La aspirina y otros medicamentos
relacionados también pueden debilitar las plaquetas, lo cual no es un problema para las
personas sanas con números normales de estas células sanguíneas. Pero en aquellas
personas que tienen números bajos de plaquetas debido a la quimioterapia, esta
combinación puede poner al paciente a riesgo de un problema grave de sangrado.
Vitaminas
Muchas personas desean participar activamente en el mejoramiento de su salud general,
para ayudar a las defensas naturales del cuerpo a combatir el cáncer y acelerar su
recuperación de los efectos secundarios de la quimioterapia.
Como la mayoría de las personas piensa que las vitaminas son una manera segura de
mejorar la salud, no es sorprendente que muchas personas con cáncer tomen altas dosis
de una o más vitaminas. Sin embargo, pocas saben que algunas vitaminas pueden reducir
la eficacia de la quimioterapia.
Ciertas vitaminas como la A, la E y la C actúan como antioxidantes. Esto significa que
pueden evitar la formación de iones que dañan el ADN. Se piensa que este daño
desempeña un papel importante en el desarrollo del cáncer. Existe cierta evidencia de que
si se toma una dosis suficiente de estas vitaminas (a través de una dieta equilibrada, y tal
vez tomando suplementos vitamínicos), se puede ayudar a reducir el riesgo de desarrollar
ciertos tipos de cáncer.
Por otro lado, algunos medicamentos quimioterapéuticos (y la radiación) producen los
mismos tipos de iones y dañan gravemente el ADN de las células cancerosas evitando
que crezcan y se reproduzcan. Algunos científicos creen que la administración de dosis
altas de antioxidantes durante el tratamiento puede reducir la efectividad de la
quimioterapia o de la radiación. Se han realizado pocos estudios para demostrar
completamente esta teoría. Hasta que tengamos más información sobre los efectos de las
vitaminas en los medicamentos quimioterapéuticos, muchos oncólogos recomiendan lo
siguiente a las personas que están recibiendo la quimioterapia:
• Si su médico no le receta vitaminas por una razón específica, es mejor que no las
tome por iniciativa propia.
• Probablemente una simple multivitamina es aceptable para las personas que desean
tomar un suplemento vitamínico, pero siempre consulte primero con su médico.
• Lo más seguro es evitar tomar dosis altas de vitaminas antioxidantes durante el
tratamiento del cáncer. Pregunte a sus médicos cuándo puede ser seguro comenzar a
tomar tales vitaminas después de que concluya su tratamiento.
• Si le preocupa su nutrición, generalmente puede obtener suficientes vitaminas con
una dieta bien equilibrada.

Planificación del programa y de las dosis de


los medicamentos
Algunos medicamentos, especialmente los de venta sin receta, tienen un índice
terapéutico bastante amplio. Esto significa que se pueden usar intervalos amplios de
dosis de manera eficaz y segura. Por ejemplo, la etiqueta de un frasco de aspirina puede
sugerir tomar dos tabletas para un dolor de cabeza leve, pero posiblemente una tableta (la
mitad de la dosis) sea suficiente para ayudar a muchas personas.
Por otro lado, la mayoría de los medicamentos quimioterapéuticos son fuertes y tienen un
intervalo muy estrecho de dosis seguras y eficaces. Si se toma una dosis demasiado
pequeña de un medicamento no se tratará eficazmente el cáncer, y si se toma demasiado
se pueden sufrir efectos secundarios potencialmente fatales. Por esta razón los médicos
deben calcular con mucha precisión las dosis quimioterapéuticas.

Dosis
Dependiendo del medicamento o medicamentos que se vayan a administrar, hay varias
maneras de determinar las dosis quimioterapéuticas. La mayoría de los medicamentos de
quimioterapia se miden en miligramos (mg).
Algunas veces la dosis general se basa en el peso corporal de una persona en kilogramos
(1 kilogramo equivale a 2.2 libras). Por ejemplo, si la dosis convencional de un
medicamento es de 10 miligramos por kilogramo (10 mg/kg), una persona que pese 50
kilogramos (110 libras) recibiría 500 mg (50 kg x 10 mg/kg).
Algunas dosis quimioterapéuticas se determinan con base en el área superficial del
cuerpo (body surface area, BSA), que los médicos calculan usando su peso y estatura y
que expresan en metros cuadrados (m2).
Las dosis para niños son diferentes a las dosis para adultos, aún después de considerar la
BSA. Esto se debe a que el cuerpo de los niños metaboliza los medicamentos de manera
diferente. Además, los niños pueden tener diferentes niveles de sensibilidad a los
medicamentos. Por razones similares, también se pueden ajustar las dosis de algunos
medicamentos para personas que:
• Son ancianas.
• Tienen un estado de nutrición deficiente.
• Son obesas.
• Ya tomaron o están tomando otros medicamentos.
• Ya recibieron o están recibiendo radioterapia.
• Tienen números bajos de células sanguíneas.
• Padecen enfermedades del hígado o de los riñones.

Programa (ciclos)
Generalmente la quimioterapia se administra a intervalos regulares llamados ciclos. Un
ciclo de quimioterapia puede involucrar una dosis seguida de varios días o semanas sin
tratamiento. Esto le provee un tiempo a las células normales en el cuerpo para que se
recuperen de los efectos secundarios del medicamento. De manera alternativa, se pueden
dar dosis varios días consecutivos o cada tercer día durante varios días, seguidas de un
periodo de descanso. Algunos medicamentos funcionan mejor cuando se administran
continuamente por varios días.
Cada medicamento funciona mejor en un horario particular que puede ser distinto al de
otros. Si se usa más de un medicamento, el plan de tratamiento especificará la frecuencia
y exactamente cuándo se debe administrar cada medicamento. El número de ciclos que
usted recibe puede ser determinado antes de que comience el tratamiento (según el tipo y
la etapa del cáncer) o puede ser flexible, para tomar en consideración cómo el tratamiento
afecta el cáncer y su estado general de salud.

Cambios en las dosis y programas


En la mayoría de los casos, los programas y las dosis de medicamentos más eficaces para
tratar cánceres específicos se han encontrado mediante investigaciones en estudios
clínicos. Cuando sea posible, es importante recibir el curso completo de quimioterapia y
mantener los ciclos dentro del programa. Esto le dará la mejor oportunidad de
beneficiarse al máximo del tratamiento.
Sin embargo, habrá veces cuando ciertos efectos secundarios requieran que los médicos
ajusten el plan de quimioterapia (dosis y/o programa) para dar tiempo a que su cuerpo se
recupere. En algunos casos, las medicinas de apoyo, tales como los factores de
crecimiento (que se analizan posteriormente) pueden ayudar a que el cuerpo se recupere
más rápidamente. Una vez más, la clave es administrar suficiente medicamento para
afectar el cáncer sin causar otros problemas secundarios.

¿Dónde se administran los tratamientos de


quimioterapia?
Los tratamientos de quimioterapia se pueden administrar en los siguientes lugares:
• Hospital.
• Consultorio del médico.
• Clínica ambulatoria.
• Hogar.
• Lugar de trabajo.
Al seleccionar el mejor lugar para recibir la quimioterapia, se debe considerar el tipo de
seguro que tiene, sus preferencias personales, la conveniencia, el tipo de medicamentos
que se vaya a usar y la manera en que estos se van a administrar. Por ejemplo, un
tratamiento de quimioterapia que requiera la colocación de un catéter intravenoso
especial y una infusión durante 24 horas o más, puede necesitar realizarse en el hospital.
Los medicamentos específicos y sus dosis, así como su estado general de salud,
determinará los efectos secundarios esperados y qué tan de cerca es necesario
supervisarle durante el tratamiento.

¿Cuáles son las diferentes maneras de


administrar la quimioterapia?
Los medicamentos que se usan en los regímenes de quimioterapia se pueden administrar
a través de diferentes vías:
• Oral (PO) – por la boca (usualmente como pastillas).
• Tópica – se aplica en la piel como crema o loción.
• Intravenosa (IV) – se infunde a través de una vena.
• Intramuscular (IM) – se inyecta en un músculo.
• Subcutánea (SQ) – se inyecta debajo de la piel.
• Intraarterial – se inyecta en una arteria.
• Intratecal – se infunde en el sistema nervioso central a través del líquido
cerebroespinal.
• Intrapleural – se infunde en la cavidad torácica.
• Intraperitoneal – se infunde en la cavidad abdominal.
• Intravesical – se infunde en la vejiga.
• Intralesional/intratumoral – se inyecta directamente en el tumor.
Algunos medicamentos quimioterapéuticos nunca se dan por la boca debido a que el
sistema digestivo no puede absorberlos o porque son muy irritantes para el sistema
digestivo. Aún cuando un medicamento esté disponible en forma oral (como en forma de
pastilla o líquido), este método puede no ser la mejor opción. Por ejemplo, algunas
personas con ciertos síntomas (náuseas, vómitos o diarrea grave) no pueden tragar
líquidos ni pastillas, y otras personas pueden tener problemas para recordar cuándo o
cuántas pastillas tomar. Aún así, los medicamentos quimioterapéuticos son tratamientos
potentes, independientemente de la forma en que se administren.
El término parenteral se usa para describir aquellos medicamentos que se administran
por vía intravenosa, intramuscular o subcutánea. La ruta IV es la más común. Las
inyecciones intramusculares y subcutáneas se usan con menos frecuencia debido a que
muchos medicamentos pueden lesionar la piel y el tejido muscular.
La vía IV permite que el medicamento circule rápidamente por todo el cuerpo. La terapia
IV se puede administrar a través de un catéter colocado en una vena del brazo o de la
mano, o a través de un catéter colocado en una vena de mayor tamaño del pecho, cuello o
brazo, y que se conoce como catéter venoso central (central venous catheter, CVC).
Puede que se necesite un catéter venoso central o un
dispositivo de acceso vascular
El catéter venoso central (CVC) también se conoce como dispositivo de acceso vascular.
Éstos se usan por las siguientes razones:
• Para administrar varios medicamentos a la vez.
• Para administrar una terapia a largo plazo (a fin de reducir el número de pinchazos de
la aguja).
• Para tratamientos frecuentes (usar un catéter venoso central no causará tanto desgaste
y desgarre a las venas, ni tantas cicatrices potenciales y molestias como lo causan las
numerosas inyecciones intravenosas).
• Para la quimioterapia de infusión continua.
• Para administrar medicamentos que pueden ocasionar daños graves a la piel y al
tejido muscular en caso de que haya una fuga de la vena (estos medicamentos se
conocen como vesicantes). La administración de estos medicamentos a través de un
CVC proporciona un acceso más estable a una vena que una administración IV
regular, y reduce el riesgo de que el medicamento se fugue de la vena y lesione los
tejidos.
Existen muchos tipos diferentes de CVC que se pueden usar a fin de permitir una ruta
más fácil para las medicinas de administración IV. Estos CVC tienen diferentes tipos de
catéteres y puertos. El tipo de CVC que se usa se basa en la duración del tratamiento, el
tiempo que se requiere para infundir cada dosis de quimioterapia, sus preferencias, las
preferencias de su médico, la atención que se requiere para mantener el CVC y su costo.
Antes de estar de acuerdo con un dispositivo de acceso vascular, averigüe con su médico
qué tipo él o ella recomienda y por qué. Los dispositivos son colocados en diferentes
partes del cuerpo y requieren diferentes niveles de cuidado. Algunos dispositivos pueden
restringir ciertas actividades que usted normalmente hace, y la seguridad también puede
ser una inquietud. Pregunte sobre otras opciones para asegurarse de recibir el tipo que
mejor funcione para usted y al mismo tiempo resuelva sus necesidades de tratamiento.
Además usted debe averiguar si su seguro médico cubrirá los costos del CVC.

Tipos de catéter venoso central o dispositivo de acceso


vascular
Tipo de dispositivo Comentarios
Catéter central por vía periférica Se inserta en una vena del brazo y se inserta hasta
(peripherally inserted central catheter, cerca del corazón. Un catéter de uso a término medio
PICC) (Per-Q-Cath, Groshong PICC) que permite el acceso continuo a la vena periférica
por varias semanas a meses. No se necesita cirugía.
Es necesario proporcionar cuidados al catéter.
Catéter corto (Per-Q-Cath Midline, También se coloca en una vena del brazo, pero no se
Groshong corto) inserta tanto como un PICC. Un catéter de uso a corto
plazo para terapias de duración intermedia cuando la
quimioterapia IV periférica regular no es
recomendable o no está disponible. No se necesita
cirugía. Es necesario proporcionar cuidados al catéter.

Catéter venoso central canalizado El catéter puede tener múltiples aberturas y se coloca
(Hickman, Broviac, Groshong, Neostar) quirúrgicamente en una vena central grande del tórax.
El catéter se canaliza por debajo de la piel, pero las
aberturas permanecen en el exterior del cuerpo. Éste
es un catéter de uso a largo plazo que puede durar de
meses a años. Es necesario cuidar el área externa del
catéter e irrigarlo regularmente.

Puerto implantable de acceso venoso Un puerto de plástico, acero inoxidable o titanio con
(Port-A-Cath, BardPort, PassPort, un separador de silicona. Este dispositivo en forma de
Medi-port, infusaport) barril se coloca quirúrgicamente por debajo de la piel
del pecho o de la parte superior del brazo. El catéter
conectado se extiende hacia una vena central o
grande. Se logra acceso al puerto a través de la piel
con una aguja Huber. Está indicado para uso a largo
plazo. No necesita cuidado de rutina mientras no se
use, aunque puede ser necesario irrigarlo cuando no
se usa durante más de un mes completo.

Bomba implantable Una bomba de titanio con una fuente de potencia


interna que se implanta quirúrgicamente para
administrar quimioterapia de infusión continua,
generalmente en el hogar. Cuenta con un depósito que
se puede volver a llenar para las infusiones continuas.

En la mayoría de los casos, estos catéteres o puertos se colocan mientras usted está
despierto. La inserción del puerto o el catéter se puede hacer en el centro de tratamiento,
clínico, u hospital. Usted puede verificar con su médico o enfermera sobre si necesita
limitar el consumo de sus alimentos y líquidos antes del procedimiento, y si se usará
medicina para mantenerse cómodo. La inserción de algunos de los dispositivos de acceso
vascular es más compleja que la de otros, y puede requerir medicina que reduzca el dolor
y le haga sentir somnoliento. Planee para que un amigo o un familiar le provea
transportación a su casa después del procedimiento.
Quimioterapia para áreas específicas del cuerpo
(quimioterapia regional)
Cuando es necesario administrar altas dosis de quimioterapia en un área específica del
cuerpo, puede hacerse mediante el método regional. En la quimioterapia regional los
medicamentos contra el cáncer se dirigen hacia la parte del cuerpo en donde se encuentra
el tumor. El propósito de este método es hacer llegar más medicamento al cáncer,
mientras se minimizan los efectos secundaros en todo el cuerpo. Los ejemplos de
quimioterapia regional incluyen medicamentos administrados a través de las siguientes
rutas:
• Intraarterial (en una arteria que se dirige hacia cierta parte del cuerpo).
• Intravesical (en la vejiga).
• Intrapleural (en el pecho).
• Intraperitoneal (en el abdomen).
• Intratecal (en el sistema nervioso central mediante el líquido cefalorraquídeo).

Quimioterapia intraarterial
Las infusiones intraarteriales ganaron cierta popularidad durante la década de los ochenta.
Una infusión intraarterial permite la administración directa del medicamento
quimioterapéutico en el tumor mediante un catéter colocado en la arteria que suministra
sangre al tumor. Este método se usa para tratar enfermedades en órganos tales como el
hígado (perfusión hepática aislada) o para tratar una extremidad, como la pierna
(perfusión aislada de extremidad). El objetivo es concentrar el medicamento en las áreas
del tumor y reducir los efectos sistémicos. El catéter se conecta a una bomba implantada
o portátil. Aunque esta estrategia parece buena idea para lograr mayor efectividad y
menores efectos secundarios, los resultados de la mayoría de los estudios no indican que
sea tan útil como se esperaba. Esta estrategia aún se está investigando en estudios
clínicos. Excepto en estos estudios, este tipo de infusiones raramente está disponible
fuera de centros especializados de cáncer.

Quimioterapia intracavitaria
El término intracavitaria se usa para describir la quimioterapia que se administra
directamente en una cavidad del cuerpo, como quimioterapia intravesical (vejiga),
intraperitoneal (cavidad abdominal), intrapleural (cavidad del pecho que se encuentra
entre los pulmones y la pared torácica), o intratecal (líquido que rodea al cerebro y la
médula espinal). El medicamento se administra a través de un catéter colocado
directamente en una de estas áreas.
La quimioterapia intravesical frecuentemente se usa en el tratamiento de cáncer de la
vejiga en etapas tempranas. Usualmente la quimioterapia se administra semanalmente
durante cuatro a 12 semanas. En cada tratamiento se coloca un catéter en la vejiga para
administrar el medicamento. Este medicamento se retiene en la vejiga por
aproximadamente dos horas y luego se drena. El catéter urinario se extrae después de
cada tratamiento.
La quimioterapia intraperitoneal se ha convertido en uno de los tratamientos
convencionales en ciertas etapas del cáncer de los ovarios. También se puede usar para
tratar algunos cánceres de colon recurrentes, así como cánceres del apéndice que se han
propagado extensamente en el abdomen. La quimioterapia intraperitoneal se administra a
través de un catéter Tenckhoff (un catéter especialmente diseñado para extraer o añadir
grandes cantidades de líquido a la cavidad abdominal), o a través de un puerto
implantado conectado en el catéter. Los medicamentos quimioterapéuticos inyectados en
el puerto se desplazan a través del catéter a la cavidad abdominal, en donde se absorben
hacia el torrente sanguíneo. Esta estrategia puede ser muy eficaz, pero también puede
ocasionar efectos secundarios más graves que la terapia IV regular.
La quimioterapia intrapleural no se usa con mucha frecuencia, pero puede ser de
utilidad para algunas personas con mesotelioma (cáncer que se desarrolla en el
recubrimiento del pulmón), y para aquellas que padecen cáncer del pulmón o del seno
que se ha propagado a la pleura (la membrana que rodea los pulmones y el recubrimiento
de la cavidad torácica). La quimioterapia intrapleural se administra a través de catéteres
torácicos grandes o pequeños que se pueden conectar a un puerto implantable. Estos
catéteres se pueden usar para administrar los medicamentos y para drenar el líquido que
se puede acumular en el espacio pleural cuando el cáncer se ha propagado a esa área.
La quimioterapia intratecal se administra directamente en el líquido que rodea al cerebro
y la médula espinal (líquido cerebroespinal [cerebrospinal fluid, CSF]) para que llegue
hasta las células cancerosas del líquido y del sistema nervioso central. La mayoría de los
medicamentos quimioterapéuticos que se administran en las venas no pueden cruzar la
barrera presente entre el torrente sanguíneo y el sistema nervioso central llamada barrera
hematoencefálica.
La quimioterapia intratecal se administra a través de uno de los dos métodos siguientes:
• La quimioterapia se puede administrar diaria o semanalmente mediante una punción
lumbar en el espacio que circunda la médula espinal.
Se puede usar un dispositivo especial llamado reservorio de Ommaya que consiste en un
pequeño puerto parecido a un tambor colocado debajo de la piel del cráneo. Un catéter
conectado pasa por el cráneo hacia un ventrículo (un espacio dentro del cerebro lleno de
líquido cefalorraquídeo). Se logra acceso al puerto con una aguja que pasa por la piel
hasta el barril.
La quimioterapia se administra de esta manera cuando es necesario tratar células
cancerosas que han ingresado en el sistema nervioso central (lo que se denomina
propagación leptomeningeal). Se observa más comúnmente en las leucemias, pero
también sucede con algunos linfomas y tumores sólidos avanzados, como en cánceres del
seno y del pulmón. La quimioterapia intratecal no es útil cuando los tumores ya
comenzaron a desarrollarse en el cerebro o en la médula espinal.
Precauciones de seguridad para los
profesionales médicos
Muchos medicamentos quimioterapéuticos se consideran peligrosos para las personas
sanas, por lo que las enfermeras y los médicos que administran la quimioterapia toman
precauciones para evitar el contacto directo con estos medicamentos durante su
administración.
Los medicamentos quimioterapéuticos son peligrosos para otras personas por las
siguientes razones:
• Pueden causar cambios anormales en el ADN. (Son efectos mutagénicos).
• Pueden alterar el desarrollo de un feto o embrión y causar defectos congénitos. (Éstos
son teratogénicos).
• Pueden causar otro tipo de cáncer. (Éstos son carcinogénicos).
• Algunos pueden causar irritación o lesiones en la piel.
Las enfermeras pueden usar guantes especiales, gafas de protección y batas cuando
preparan y administran los medicamentos quimioterapéuticos. Además, los farmacéuticos
o las enfermeras preparan los medicamentos en áreas que cuentan con sistemas especiales
de ventilación para evitar salpicaduras y la inhalación de gotitas minúsculas que se
pueden formar durante la mezcla de los medicamentos.
Si se encuentra en el hospital, las enfermeras y los profesionales de atención médica
pueden usar precauciones especiales al manejar su orina y heces durante unos días
después del tratamiento, ya que sus desechos pueden contener los medicamentos. Si
recibe medicamentos quimioterapéuticos en el hogar, se le darán instrucciones y
precauciones especiales para asegurar la seguridad de las personas encargadas de su
cuidado y la de aquellas que viven con usted.
Se utilizan procedimientos especiales para desechar los materiales usados en la mezcla y
administración de los medicamentos. Hay recipientes plásticos especiales para desechar
artículos filosos, jeringas, tubos de IV y bolsas de medicina. Las batas y los guantes se
desechan en bolsas especiales. Si hay cualquier fuga o derrame visible se usan
precauciones especiales para limpiarlos.

Medidas de seguridad para los pacientes y


sus seres queridos
Existen muchas cosas que puede hacer durante y después de la quimioterapia para evitar
que tanto usted como sus seres queridos se afecten por los medicamentos mientras su
organismo los elimina. Toma alrededor de 48 horas para que su cuerpo procese y/o
elimine la mayoría de los medicamentos de quimioterapia.
La mayor parte del desecho se elimina a través de sus líquidos corporales (la orina, las
heces fecales, las lágrimas y el vómito). También se encuentran medicamentos en su
sangre. Cuando estos medicamentos salen de su cuerpo, pueden causar daño o irritar la
piel (incluso la de otras personas). Recuerde que por esta razón, los excusados (inodoros)
pueden representar un peligro para los niños y las mascotas, por lo que es importante
tener precaución. Hable con su médico sobre éstas y cualquier otra precaución a la que
debe prestar atención.
Durante el tratamiento y por las 48 horas de haber completado la quimioterapia:
• Cuando use el excusado, tire de la cadena dos veces. Baje la tapa antes de tirar de la
cadena para evitar salpicaduras. Si es posible, puede que quiera usar un excusado
aparte durante este tiempo.
• Tanto hombres como mujeres deben sentarse en el excusado para usarlo. Esto reduce
las salpicaduras.
• Lávese las manos con jabón y agua tibia después de usar el excusado. Use toallas de
papel para secarse las manos.
• Si vomita en el excusado, limpie todas las salpicaduras y tire de la cadena dos veces.
Si vomita en un cubo o recipiente, vacíe cuidadosamente el vómito en el excusado sin
que haya salpicaduras del contenido y tire de la cadena dos veces. Lave el recipiente
en agua caliente con jabón y enjuáguelo, vacíe en el excusado el agua que usó para
lavar y enjuagar el recipiente, y luego tire de la cadena. Seque el recipiente con
toallas de papel y tire éstas en el cesto de basura.
• Las personas que le cuidan deben usar guantes desechables e impermeables si
necesitan tocar cualquier líquido corporal. (Éstos se pueden comprar en la mayoría de
las farmacias). Siempre deben lavarse las manos con jabón y agua tibia, incluso si han
usado guantes.
• Si una persona que le atiende ha estado en contacto con cualquier líquido corporal,
ésta debe lavar muy bien el área con jabón y agua caliente. Aunque no es probable
que esto cause algún daño, trate de tener más cuidado para evitar el contacto con
cualquier líquido corporal. En su próxima visita, notifíquele a su médico que esto
ocurrió. Estar expuesto frecuentemente puede causar problemas.
• Use un condón durante las relaciones sexuales. Los medicamentos se pueden
encontrar en el semen y las secreciones vaginales.
• Cualquier ropa o sábanas que contengan líquidos corporales deben ser lavados en su
máquina de lavar, y no a mano. Lávelas dos veces en agua caliente con detergente
regular para lavar ropa. No las lave con otra ropa. Si no las puede lavar
inmediatamente, manténgalas en una bolsa de plástico cerrada.
• Si se usa ropa interior, pañales desechables para adultos o almohadillas sanitarias,
colóquelas en una bolsa de plástico, cierre la bolsa y tírela al cesto de la basura.
Adoptado de The Cleveland Clinic Foundation. Chemotherapy Precautions During and After Treatment.
2008. Disponible en www.cchs.net/health/health-info/docs/4300/4350.asp?index=13586&pflag=1

¿Cuáles son los efectos secundarios


posibles de la quimioterapia?
Aunque la quimioterapia se administra para destruir las células del cáncer, también puede
dañar las células normales. Las células normales que con más probabilidades resultan
dañadas son aquellas que se dividen rápidamente:
• Células sanguíneas/de la médula ósea.
• Células de los folículos pilosos.
• Células del recubrimiento del tracto digestivo.
• Células del recubrimiento del tracto reproductor.
El daño a estas células es la causa de muchos de los efectos secundarios de los
medicamentos quimioterapéuticos. Los efectos secundarios que produce cada
medicamento quimioterapéutico son diferentes, y también difieren dependiendo de la
dosis, la ruta de administración y el efecto del medicamento en cada persona en
particular.
Si después de leer esta sección desea más información sobre el control de los efectos
secundarios de la quimioterapia, llame a la Sociedad Americana del Cáncer al 1-800-227-
2345 y solicite el folleto “Quimioterapia: una guía para los pacientes y sus familiares” o
visite nuestro sitio Web en www.cancer.org.

La supresión de la médula ósea


La médula ósea es el líquido denso que se encuentra en la parte interior de algunos
huesos y que produce los glóbulos blancos, los glóbulos rojos y las plaquetas. Uno de los
efectos secundarios más comunes de la quimioterapia es el daño a la médula ósea.
Las células constantemente se producen y crecen rápidamente en la médula ósea. Como
resultado, son sensibles a los efectos de la quimioterapia. Hasta que su médula ósea se
recupere del daño producido por la quimioterapia, usted tendrá números anormalmente
bajos de glóbulos blancos, glóbulos rojos y/o plaquetas. A esto se le llama supresión de
la médula ósea o mielosupresión.
Mientras se le administre la quimioterapia regularmente le harán análisis de sangre, hasta
diariamente si es necesario, para saber los números de estas células. Con frecuencia esta
prueba se llama recuento sanguíneo completo (complete blood count, CBC). Si se le está
dando tratamiento para leucemia, también le pueden tomar periódicamente muestras de
médula ósea a fin de revisar las células hematopoyéticas de la médula que se desarrollan
para formar los glóbulos blancos, los glóbulos rojos y las plaquetas.
La reducción del número de células sanguíneas no ocurre inmediatamente al inicio de la
quimioterapia, ya que los medicamentos no destruyen las células que ya se encuentran en
el torrente sanguíneo (éstas no se están dividiendo rápidamente). Los medicamentos
afectan las células sanguíneas nuevas que se están formando en la médula ósea.
La médula ósea reemplaza constantemente las células sanguíneas que envejecen
normalmente. Después de la quimioterapia, cuando las células envejecen no son
reemplazadas de la manera normal y su número comienza a disminuir. El tipo y la dosis
de la quimioterapia influenciarán la reducción del número de células sanguíneas y el
tiempo que tarda en ocurrir esta reducción.
Cada tipo de célula sanguínea tiene una vida media diferente:
• Los glóbulos blancos consisten en varios tipos con una amplia variedad de vidas
media. Los neutrófilos, un tipo de glóbulos blancos de importancia especial en la
lucha contra las infecciones, viven un promedio de seis horas.
• La vida media de las plaquetas es de 10 días.
• La vida media de los glóbulos rojos es de 120 días.
El número mínimo de células sanguíneas que se observa después de la quimioterapia se
llama nadir. El nadir de cada tipo de célula sanguínea ocurre a diferente tiempo, pero
usualmente los glóbulos blancos y las plaquetas llegan al nadir entre 7 y 14 días. Como
los glóbulos rojos viven más, típicamente transcurren varias semanas antes de que
lleguen a su nadir. En tres o cuatro semanas después del tratamiento, el número de células
sanguíneas mejora y comienza a aumentar hasta llegar a los niveles normales.
Si conoce el papel normal de estos tres tipos de células sanguíneas podrá entender los
efectos que ocasiona la reducción de su número.
• Los glóbulos blancos ayudan al cuerpo a combatir las infecciones.
• Las plaquetas ayudan a prevenir el sangrado formando tapones que sellan los vasos
sanguíneos lesionados.
• Los glóbulos rojos llevan oxígeno a todas las células del cuerpo para que puedan
convertir ciertos nutrientes en energía.
Los efectos secundarios causados por los números bajos de células sanguíneas
probablemente son peores cuando los glóbulos blancos, los glóbulos rojos y las plaquetas
se encuentran en su nivel más bajo.
Números bajos de células sanguíneas: leucopenia es el término médico que se usa para
designar un número bajo de glóbulos blancos. Normalmente la sangre tiene entre 4,000 y
10,000 glóbulos blancos por milímetro cúbico (mm3). Los glóbulos blancos se dividen en
dos categorías principales con base en su apariencia bajo el microscopio:
• Granulocitos, que contienen gránulos (manchas visibles) en el citoplasma de la
célula. Esta categoría incluye tres subtipos: neutrófilos, eosinófilos y basófilos.
• Agranulocitos, que no contienen gránulos en el citoplasma de la célula. Esta
categoría incluye tres subtipos: linfocitos, monocitos y macrófagos.
Los granulocitos, especialmente los neutrófilos, proporcionan una defensa importante
contra las infecciones y son el tipo más numeroso de glóbulos blancos. La neutropenia,
un número anormalmente bajo de neutrófilos, es el efecto secundario más común que
ocasiona que las personas con cáncer corran el riesgo de sufrir infecciones. Para
determinar qué tan probable es que alguien desarrolle una infección, los proveedores
médicos hacen un recuento de neutrófilos en sangre que se denomina recuento absoluto
de neutrófilos (absolute neutrophil count, ANC). El intervalo normal de neutrófilos es
por lo general de 2,500 a 6,000 células por milímetro cúbico. Cuanto más bajo sea el
ANC, menos capacidad tendrá la persona de combatir una enfermedad. Se dice que una
persona es neutropénica cuando su ANC es de 1,000 o menos. Un ANC menor de 500 se
considera una neutropenia grave.
Una persona neutropénica corre alto riesgo de desarrollar una infección. Las infecciones
en los pacientes neutropénicos son muy graves y rápidamente se pueden convertir en una
amenaza para la vida. Probablemente su médico supervisará minuciosamente su número
de neutrófilos durante la quimioterapia.
Un número bajo de glóbulos blancos o neutrófilos no significa que definitivamente este
presente una infección, pero tiene que estar alerta a los siguientes signos y síntomas:
• Fiebre.
• Dolor de garganta.
• Aparición de tos o falta de aliento.
• Congestión nasal (nariz tapada).
• Ardor al orinar.
• Escalofrío con temblor.
• Enrojecimiento, inflamación, dolor y aumento de temperatura en el sitio de una lesión
o en el sitio de acceso de una línea IV, un CVC o un catéter implantado.
La fiebre es un síntoma muy importante y puede ser a menudo el primer signo de
infección. Usualmente se le indicará que llame a su médico o enfermera si tiene una
fiebre mayor o igual que 100.5 ºF medida oralmente, o si tiene otro signo o síntoma de
infección (como los mencionados anteriormente).
Su equipo de atención médica puede tomar medidas para reducir su riesgo de infección.
Es posible que le digan que permanezca alejado de niños de corta edad o de otras
personas que puedan estar enfermas. Cuando los números de glóbulos blancos son muy
bajos, los médicos con frecuencia recetan antibióticos como medida preventiva. Estos
medicamentos contra las infecciones se pueden administrar por vía intravenosa, aunque
se administran con más frecuencia por vía oral.
Cuando se tiene un número muy bajo de glóbulos blancos, es posible que se tengan que
demorar las dosis de quimioterapia adicionales debido al riesgo de infecciones.
En algunas situaciones los médicos pueden recetar factores de crecimiento (también
llamados factores estimulantes del crecimiento) para evitar que el número de glóbulos
blancos disminuya demasiado, y poderle administrar su quimioterapia según el programa.
(Como se indicó anteriormente, el momento adecuado del ciclo de quimioterapia es
importante para destruir el número máximo de células cancerosas.) Normalmente su
cuerpo produce varios factores de crecimiento para señalar a la médula ósea que
produzca varios tipos de glóbulos blancos. Pero con frecuencia los niveles normales de
estos factores en el cuerpo no son suficientes para satisfacer la demanda durante la
quimioterapia. Los investigadores han logrado sintetizar estos factores de crecimiento en
el laboratorio, y ahora se pueden obtener como medicamentos para ayudar al cuerpo a
mantener los niveles normales de células sanguíneas.
Los factores de crecimiento que estimulan la producción de glóbulos blancos son el
factor estimulante de colonias de granulocitos y macrófagos (GM-CSF, también llamado
sargramostim o Leukine®) y el factor estimulante de colonias de granulocitos (G-CSF,
también llamado filgrastim o Neupogen®). Con frecuencia estos medicamentos se
administran diariamente, por lo general un día después de la administración de la
quimioterapia. Se pueden administrar por hasta dos semanas. Ahora ya está disponible
una forma nueva y más duradera de G-CSF (pegfilgrastim o Neulasta®), y se administra
una vez cada ciclo de quimioterapia, generalmente 24 horas después de completar la
quimioterapia.
Estos medicamentos ayudan a que la médula ósea se recupere más rápidamente y reducen
su riesgo de contraer infecciones graves. Comúnmente se administran como inyecciones
debajo de la piel (vía subcutánea). Las enfermeras administran las inyecciones cuando
usted se encuentra en el hospital o en el consultorio del médico, pero usted o sus
familiares pueden aprender a hacerlo en casa.
También puede aprender más sobre este tema en nuestro documento (disponible en
inglés) Infections In People with Cancer.
Número bajo de glóbulos rojos: anemia es un número insuficiente de glóbulos rojos.
Los médicos utilizan dos medidas para determinar si un paciente tiene suficientes
glóbulos rojos.
• El pigmento rojo de los glóbulos rojos que transporta el oxígeno es la hemoglobina.
Cuando no hay suficientes glóbulos rojos, la concentración de hemoglobina en la
sangre será menor que su intervalo normal de 12 a 16 gramos por decilitro (g/dL) en
las mujeres o de 14 a 18 g/dL en los hombres.
• El hematocrito es el porcentaje del volumen total de la sangre que ocupan los
glóbulos rojos. Su intervalo normal es entre 37 y 52 %. Los niveles son normalmente
mayores en los hombres que en las mujeres.
Con anemia, usted puede tener los siguientes síntomas:
• Cansancio extremo (se discute más adelante).
• Palidez de la piel y de las membranas mucosas (como la boca y las encías).
• Mareos.
• Dolores de cabeza.
• Irritabilidad.
• Falta de aliento, especialmente con el esfuerzo (al caminar, subir escaleras, etc.).
• Presión arterial baja.
• Aumento de la frecuencia cardiaca o respiratoria (o ambas).
Generalmente la anemia causada por la quimioterapia es temporal. Pero la pérdida de
sangre causada por la cirugía o el cáncer (una ocurrencia común en el cáncer colorrectal,
por ejemplo) puede empeorar aún más la anemia.
Si los síntomas son graves, las transfusiones de sangre pueden corregir temporalmente los
niveles de glóbulos rojos hasta que la médula sea lo suficientemente sana para reemplazar
los glóbulos rojos viejos. Como las transfusiones sanguíneas conllevan algunos riesgos,
los médicos usan este procedimiento sólo si se presentan signos y síntomas graves, como
dificultad para respirar y/o números muy bajos de glóbulos rojos (típicamente menos de 8
g/dL). Otros factores también afectarán esta decisión. Por ejemplo, las personas con
enfermedades cardiacas o pulmonares son más sensibles a la anemia y pueden tener
síntomas graves aunque sus niveles de hemoglobina sean mayores de 8 g/dL.
Una opción para tratar la anemia causada por la quimioterapia es el medicamento
eritropoyetina (también llamado EPO, epoyetina, Procrit® o Epogen®). Este medicamento
sólo se usa en pacientes cuyo tratamiento no se espera que cure el cáncer. Es una versión
sintética de un factor de crecimiento de ocurrencia natural que señala a las células de la
médula ósea que produzcan más glóbulos rojos. Puede aliviar los síntomas de la anemia y
reducir la necesidad de transfusiones sanguíneas, pero usualmente tarda al menos dos
semanas para comenzar a surtir efecto. Procrit generalmente se administra una vez a la
semana mediante una inyección debajo de la piel (subcutánea) hasta que los niveles de
hemoglobina aumentan hasta un nivel aceptable (usualmente entre 10 y 12 g/dL). Una
forma más nueva y de mayor duración, conocida como darbepoyetina (Aranesp®), se
administra cada semana, pero en algunos pacientes se puede administrar cada dos a tres
semanas.
Como estos factores de riesgo pueden aumentar el riesgo de la formación de coágulos
sanguíneos, se deben supervisar minuciosamente los números de células sanguíneas en
las citas de seguimiento. Si nota que su falta de respiración empeora, dolor o inflamación
de las piernas, mareos o desvanecimiento, presión arterial más alta o cansancio, llame
inmediatamente a su médico.
En el pasado frecuentemente se usaban estimulantes del crecimiento de glóbulos rojos
para ayudar a los pacientes a evitar las transfusiones. Ahora los estudios sugieren que
estos medicamentos pueden causar el crecimiento de ciertos cánceres, y hasta la muerte
prematura de ciertas personas. Los efectos se observaron en estudios en los que se usaron
estos medicamentos para recuperar los valores normales de hemoglobina (mayores de
12). En los estudios anteriores no se tenía como objetivo que la hemoglobina alcanzara
esos niveles tan altos. Debido a este problema, la FDA ha publicado advertencias contra
el uso de este tipo de medicamentos para obtener un nivel alto de hemoglobina. La FDA
también determinó que las personas cuya terapia se espera que cure su cáncer,
absolutamente no deben recibir estos medicamentos.
Más información disponible en nuestro documento Anemia in People with Cancer.
Números bajos de plaquetas: el intervalo normal de los números de plaquetas es de
150,000 a 450,0000 por milímetro cúbico (mm3), aunque puede variar un poco
dependiendo del laboratorio que hace el recuento. Trombocitopenia es el término médico
que se usa para designar un número bajo de plaquetas.
Si su número de plaquetas es bajo, usted puede:
• Sufrir moretones fácilmente.
• Sangrar más de lo normal por cortaduras o raspaduras leves.
• Sangrar en las encías o por la nariz.
• Desarrollar petequias (pequeñas manchas rojizo moradas en su piel).
• Tener dolores de cabeza.
• Tener sangre visible en las heces o en la orina.
• Sufrir sangrado interno grave si el número de plaquetas es muy bajo.
Aunque el número de plaquetas bajo que resulta de la quimioterapia es temporal, puede
causar una pérdida de sangre grave que puede causar daños a los órganos internos.
Algunas veces un número bajo de plaquetas demorará la cirugía necesaria porque la
pérdida de sangre durante la cirugía es una preocupación para los médicos.
Si el número de plaquetas es muy bajo (menos de 10,000) o si una persona con un
número de plaquetas moderadamente bajo está sangrando o sufre moretones muy
fácilmente, se pueden administrar transfusiones de plaquetas. Las plaquetas transfundidas
sólo duran unos días y a menudo se tienen que repetir. Algunas personas que reciben
muchas transfusiones de plaquetas pueden desarrollar una reacción inmunitaria que
destruye las plaquetas del donante.
El oprevelkin (Neumega®) es un factor de crecimiento de plaquetas que algunas veces se
administra a personas con trombocitopenia grave. Este medicamento puede reducir la
necesidad de transfusiones de plaquetas y reducir el riesgo de sangrado. El medicamento
se administra como inyección debajo de la piel (subcutánea) todos los días.
Náuseas y vómitos
A muchos pacientes que reciben quimioterapia les preocupan las náuseas y los vómitos
más que cualquier otro efecto secundario. Existen nuevas medicinas que ayudan a
prevenir o tratar las náuseas y los vómitos, y ahora son menos comunes que antes, pero
aún son un posible efecto de la quimioterapia. Los medicamentos quimioterapéuticos
causan náuseas y vómitos por varias razones. Una de ellas es que irritan el recubrimiento
del estómago y del duodeno (la primera sección del intestino delgado). Esto estimula
ciertos nervios que activan el centro del vómito (vomiting center, VC) y la zona
quimiorreceptora de activación del vómito (chemoreceptor trigger zone, CTZ) del
cerebro que causa el vómito. Otras maneras en que se pueden activar estas áreas del
cerebro es por obstrucción (bloqueo) intestinal, vaciamiento gástrico demorado o
inflamación, todos ellos posibles efectos de la quimioterapia.
Las náuseas son una sensación desagradable semejante a una onda en el estómago y en la
parte posterior de la garganta. Puede estar acompañada de síntomas como sudoración,
aturdimiento, mareos, aumento de salivación y debilidad. Puede provocar arcadas,
vómitos o ambas cosas.
Las arcadas son un movimiento rítmico del diafragma y de los músculos del estómago
controlados por el centro del vómito.
El vómito es un proceso controlado por el centro del vómito que causa que el contenido
del estómago salga forzadamente por la boca. El vómito puede suceder inmediatamente
después de la quimioterapia o después. Si sucede entre minutos y horas después de la
quimioterapia, se denomina vómito agudo. Si se desarrolla o continúa durante 24 horas o
más después de la quimioterapia, se denomina vómito demorado o emesis demorada.
Algunas veces este tipo de vómito dura varios días.
El vómito anticipatorio puede suceder si anteriormente usted tuvo una mala experiencia
con náuseas y vómitos que no le trataron. Esta respuesta condicionada puede ser
estimulada por la vista, los sonidos o los olores. Como resultado de esto, usted desarrolla
náuseas y vómitos cuando se encuentra en la misma situación (por ejemplo, cuando
recibe el siguiente tratamiento de quimioterapia). Hay algunos tipos de tratamiento que
pueden ayudar cuando este efecto secundario ha comenzado, pero lo mejor es la
prevención.
Aunque no es posible predecir el inicio, la gravedad o la duración de las náuseas y los
vómitos en las personas, ciertos medicamentos quimioterapéuticos tienen más
probabilidades de causar náuseas y vómitos. Los siguientes son algunos ejemplos de
estos medicamentos:
• AC (doxorrubicina o epirubicina con ciclofosfamida).
• Aldesleukin.
• Altretamina.
• Amifostina.
• Trióxido arsénico.
• Azacitidina.
• Bendamustina.
• Busulfano (dosis alta)
• Carboplatino.
• Carmustina.
• Cisplatino.
• Ciclofosfamida.
• Citarabina (altas dosis).
• Dacarbazina.
• Dactinomicina.
• Daunorubicina.
• Etopósido (oral o altas dosis).
• Idarubicina.
• Ifosfamida.
• Imatinib (Gleevec® por vía oral).
• Irinotecán.
• Lomustina.
• Mecloretamina.
• Melfalán.
• Metotrexato.
• Oxaliplatino.
• Procarbacina (oral).
• Estreptozocina.
• Temozolomida (Temodar® por vía oral).
• Vinorelbina (oral).
Otros factores que pueden afectar la cantidad y gravedad de las náuseas y vómitos
incluyen:
• Experiencias anteriores con mareo por movimiento.
• Anterior experiencia mala con náuseas y vómitos.
• Cansancio.
• Ansiedad durante el tratamiento.
• Ingesta excesiva de alcohol (actualmente o en el pasado).
• Ser mujer en edad menstrual (corren el mayor riesgo de sufrir náuseas y vómitos
graves y de larga duración).
La clave para el control eficaz de las náuseas y los vómitos es evitarlos antes de que
ocurran, siempre que sea posible. Por esta razón se comienzan a dar medicamentos contra
las náuseas y el vómito antes de administrar la quimioterapia. Muchos medicamentos se
usan solos o en combinación para prevenir o reducir las náuseas y los vómitos. Los
medicamentos que se usan de esta manera se llaman antieméticos. Éstas incluyen:
• Lorazepam (Ativan®).
• Proclorperazina (Compazine®).
• Prometazina (Phenergan®).
• Metoclopramida (Reglan®).
• Corticoesteroides como dexametasona (Decadron®).
• Ondansetron (Zofran®).
• Granisetron (Kytril®).
• Dolasetron (Anzemet®).
• Palonosetron (Aloxi®).
• Aprepitant (Emend®).
También hay métodos no farmacéuticos que ayudan con las náuseas y los vómitos, como:
• Jengibre en tabletas o ginger ale.
• Ejercicios de relajación.
• Evocación guiada de imágenes.
• Música tranquilizante.
Estos métodos no farmacéuticos pueden ser especialmente útiles con las náuseas y
vómitos anticipatorios. Surten más efecto cuando se usan junto con medicamentos
antieméticos.
Puede obtener información más detallada en nuestro documento, Nausea and Vomiting.
Caída del cabello
Algunos medicamentos quimioterapéuticos afectan las células de rápido crecimiento de
los folículos pilosos. El pelo puede volverse frágil y romperse en la superficie del cuero
cabelludo, o simplemente se puede desprender del folículo piloso. Alopecia es el término
médico de la caída del cabello. Aunque no es un evento que amenace la vida, en muchas
personas tiene un impacto social y psicológico. Los pacientes y su familia deben estar
preparados para este efecto secundario.
Hechos básicos sobre la caída del cabello:
• La caída del cabello depende de los medicamentos administrados, su dosis y la
duración del tratamiento.
• La pérdida de pelo puede variar de persona a persona. Algunas personas pueden
perder todo el cabello mientras que otras sólo sufren su adelgazamiento. La pérdida
de las cejas, pestañas, pelo púbico y vello corporal es posible, pero usualmente menos
grave porque el crecimiento es menos activo en estos folículos pilosos que en los del
cuero cabelludo.
• Si su cabello va a resultar afectado, puede comenzar a notar su desprendimiento de
dos a tres semanas después de que comienza el tratamiento.
• La caída del cabello debido a la quimioterapia casi siempre es temporal. Es posible
que cuando el cabello le vuelva a crecer, su color o textura sea diferente. En algunas
personas, el pelo crece más oscuro o más rizado. El cabello puede comenzar a crecer
otra vez casi al final de su tratamiento o cuando éste termina. Generalmente la textura
es suave y vellosa al principio, pero tiende a mejorar en los siguientes meses. El
cambio del color puede ser permanente, aunque algunas veces con el tiempo se
asemeja más al color que tenía antes del tratamiento.
• A diferencia de otros efectos secundarios de la quimioterapia, la caída del cabello
nunca amenaza la vida, pero puede tener un impacto substancial en la calidad de su
vida. La caída del cabello puede causar depresión, pérdida de la autoconfianza y
reacciones de pesar.
• Aunque no existen investigaciones que sugieran que después de la quimioterapia el
colorante de pelo puede dañar más el cabello, la mayoría de los médicos recomienda
a sus pacientes que no se tiñan el pelo sino hasta que su textura sea normal. Esto
puede ser hasta seis meses después del tratamiento. Algunas mujeres también han
observado que pueden ser insatisfactorios los resultados de teñirse el pelo demasiado
pronto después de la quimioterapia.
• De la misma manera, las sustancias químicas que se usan para rizar o alisar el cabello
pueden tener efectos inesperados y posiblemente irritar el cuero cabelludo si no se ha
recuperado de la quimioterapia.
• A las mujeres que les preocupa la pérdida de las pestañas pueden probar un
delineador que se puede aplicar de manera que parezca que tiene pestañas. Las
pestañas postizas no funcionan bien cuando no hay pestañas reales, ya que éstas
ocultan la base de las postizas. Además, el pegamento que requieren las pestañas
postizas puede causar irritación o reacciones alérgicas en algunas personas.

Pérdida de apetito y cambios de peso


La mayoría de los medicamentos quimioterapéuticos causan cierto grado de anorexia,
una reducción o pérdida completa del apetito. La pérdida de apetito, así como la pérdida
de peso, también pueden ser resultado directo de los efectos del cáncer en el metabolismo
del cuerpo.
La anorexia puede ser leve. Si es grave, puede producir caquexia, una forma de mala
nutrición con pérdida muscular. La nutrición adecuada es importante durante el
tratamiento de cáncer, ya que ayuda a fortalecer al cuerpo para que pueda luchar contra la
enfermedad y las infecciones y sobrellevar los tratamientos del cáncer y sus efectos
secundarios.
La reducción del apetito generalmente es temporal y mejora cuando se suspende la
quimioterapia. Pueden transcurrir varias semanas después de suspender la quimioterapia
para recuperar el apetito. Algunos tipos de quimioterapia pueden causar una pérdida del
apetito más grave que otros.
Hable con su médico o enfermera si experimenta anorexia o caquexia. Se pueden recetar
medicinas para ayudar con esta afección.
La pérdida de peso puede ser el resultado de la pérdida de apetito, vómitos, diarrea y
efectos secundarios de los medicamentos. Sin embargo, algunas veces las personas
pueden aumentar de peso durante el tratamiento del cáncer. Esto puede ser causado por
los regímenes de quimioterapia que contienen esteroides, por la inactividad, desequilibrio
de electrolitos o retención de líquidos.
Se supervisará su peso durante su tratamiento de cáncer. Puede consultar un dietista y/o
un especialista para que le ayude a aprender maneras de tratar de mantener un peso
corporal apropiado.

Cambios en el gusto
Los tratamientos del cáncer y la enfermedad misma pueden cambiar el sabor de algunas
comidas. Los cambios en el sentido del gusto pueden contribuir a la anorexia, mala
nutrición y cambios en el peso. Con los cambios en el sentido del gusto debidos a la
quimioterapia, puede notar:
• Ya sea disgusto o un aumento del gusto por las comidas dulces.
• Disgusto por las comidas con sabor amargo.
• Disgusto por los tomates y los productos del tomate.
• Disgusto por la carne de res o de cerdo.
• Un sabor metálico o medicinal constante en su boca.
Estos cambios ocurren porque los medicamentos quimioterapéuticos pueden cambiar las
células receptoras del gusto de su boca que le indican el sabor que está probando. El
déficit nutricional, la higiene oral, las infecciones de la boca o de los senos paranasales,
las dentaduras y los olores desagradables también pueden afectar su sentido del gusto.
Los cambios del gusto y del olfato pueden continuar mientras se administre la
quimioterapia o hasta después de ella. Generalmente (pero no siempre) estos sentidos
vuelven a ser normales varias semanas después de que se suspende la quimioterapia.

Llagas en la boca o garganta


Algunos medicamentos quimioterapéuticos pueden causar la aparición de llagas en la
boca o garganta. Estos medicamentos afectan las células de rápida división que recubren
estas áreas, haciéndolas incapaces de reemplazar adecuadamente la pérdida de las células
normales.
La estomatitis es la inflamación y las llagas de su boca que pueden resultar de la
quimioterapia. Los cambios similares en la garganta se llaman faringitis, y en el esófago
(el tubo que va de la garganta al estómago) se llaman esofagitis. El término mucositis se
usa para referirse a la capa de membrana mucosa que recubre todo el tracto digestivo
(gastrointestinal), desde la boca hasta el recto, y la vagina.
Los primeros signos de las llagas en la boca aparecen cuando el recubrimiento de la boca
se torna pálido y reseco. Después, la boca, encías y garganta se pueden sentir doloridas y
enrojecerse e inflamarse. La lengua puede "recubrirse" e hincharse, y causar dificultad
para tragar, comer o hablar. La estomatitis, faringitis y esofagitis pueden provocar
sangrado, úlceras dolorosas e infección.
Las llagas de la boca, garganta y esófago son temporales. Usualmente aparecen de cinco
a 14 días después de recibir la quimioterapia. La estomatitis gradualmente se revierte en
dos a tres semanas, y se cura completamente una vez que se concluye la quimioterapia.

Estreñimiento
El estreñimiento es el paso de heces duras y secas, de manera infrecuente y usualmente
con molestias. Si sufre estreñimiento, es posible que también note abotargamiento, más
gases, calambres o dolor. El estreñimiento afecta aproximadamente a la mitad de las
personas con cáncer y a casi tres de cada cuatro de aquellas que padecen cáncer
avanzado. Puede ocasionar náuseas y reducción del apetito.
Los factores de riesgo de desarrollar estreñimiento incluyen:
• La toma de medicinas opiáceas para el dolor.
• La falta de actividad física.
• Una dieta con bajo contenido de fibra y menor consumo de alimentos.
• Menor consumo de líquidos y deshidratación.
• Descanso en cama.
• Depresión.
• Cierto tipo de medicamentos quimioterapéuticos (como vincristina y vinblastina).
Si padece estreñimiento, su médico tratará de determinar la causa y luego tomará las
medidas apropiadas para tratar el problema. Manténgase alerta a su patrón de
movimientos intestinales, trate de mantenerse activo, trate de comer alimentos con alto
contenido de fibra, y trate de beber al menos tres cuartos de galón de líquidos todos los
días, a menos que su médico le indique otra cosa. Notifique a su médico si pasa más de
tres días sin movimientos intestinales.

Diarrea
La diarrea es el paso de un mayor volumen de heces sueltas o aguadas varias veces al día,
con o sin dolor. Junto con la diarrea, puede tener gas, calambres y abotargamiento.
Aproximadamente tres de cada cuatro personas que reciben quimioterapia sufren diarrea
debido al daño de las células de rápida división en el tracto digestivo (gastrointestinal).
Los factores que afectan el riesgo de diarrea durante la quimioterapia incluyen:
• Recibir medicamentos que causan diarrea (como irinotecan, 5-fluorouracilo,
metotrexato, docetaxel, doxorubicina y dactinomicina).
• Dosis del medicamento.
• Duración del tratamiento.
• Tumor en el estómago.
• Bacterias o virus intestinales.
• Otros medicamentos como antibióticos o antiácidos.
• Suplementos alimenticios.
• Recibir tanto radiación como quimioterapia.
• Alergias a alimentos o intolerancia a la lactosa (por ejemplo, no puede beber leche).
• Cambios en el estilo de vida.
• Estrés y ansiedad.
La diarrea puede ser grave y volverse potencialmente fatal si causa deshidratación, mala
nutrición y desequilibrio de electrolitos. Es importante que notifique a su médico o
enfermera cualquier episodio de diarrea para que se la puedan tratar oportunamente.
Lleve un registro del número de veces que tiene diarrea, la cantidad y la apariencia, y dé
esta información a su médico.
La diarrea es un efecto secundario común del irinotecan (CPT-11) y necesita recibir
tratamiento inmediato para evitar una deshidratación grave. Si va a recibir irinotecan, es
muy importante que siga las instrucciones de su médico respecto a las medicinas que
debe tomar para detener inmediatamente la diarrea.

Cansancio
El cansancio es un agotamiento extremo que no se alivia con el descanso. Es uno de los
efectos secundarios más comunes del cáncer y de la quimioterapia. Puede ser uno de los
efectos secundarios más debilitantes que experimentan las personas. Con el cansancio
causado por la quimioterapia, puede experimentar lo siguiente:
• Extenuación.
• Debilidad.
• Falta de energía.
• Menor capacidad para realizar trabajo físico y mental.
• Problemas para pensar y concentrarse.
• Falta de memoria.
El cansancio que siente una persona con cáncer es diferente al cansancio que se
experimenta en la vida cotidiana. No está relacionado con la actividad, y no desaparezca
con el descanso o el sueño. El cansancio se puede prolongar y afectar su salud y la
calidad de su vida. Hable sobre su cansancio con su equipo de atención médica. Ellos
pueden corregir cualquier causa física (como anemia) y ayudarle a controlarlo con
actividades de cuidado personal y estrategias para enfrentarse a él.
Más información sobre el cansancio se provee en el documento disponible en inglés
Fatigue in People with Cancer.

Daños al corazón
Ciertos medicamentos quimioterapéuticos pueden causar daños al corazón. Los más
comunes son las antraciclinas, como daunorubicina y doxorubicina, pero otros
medicamentos también pueden causar estos daños. Esto ocurre en aproximadamente una
de cada diez personas que reciben estos medicamentos, y usualmente involucra daños al
músculo del corazón.
Si el corazón resulta lesionado por la quimioterapia, es posible que no pueda bombear
sangre a través del cuerpo tan bien como lo hacía antes del tratamiento. Esto puede
ocasionar la acumulación de líquido y otro problema conocido como insuficiencia
cardiaca congestiva.
Es posible que experimente lo siguiente:
• Hinchazón o inflamación de manos y pies (retención de líquidos).
• Falta de respiración que empeora con el ejercicio o al acostarse.
• Mareos.
• Latidos cardiacos erráticos.
• Tos seca.
Si anteriormente recibió radiación en la sección media del tórax, ya tenía problemas
cardiacos, presión arterial alta descontrolada, o si es fumador, correrá más riesgo de sufrir
daños en el corazón.
Con frecuencia, antes de que el médico comience la quimioterapia con un medicamento
que puede causar daño al corazón, examinará su función cardiaca para asegurarse de que
no tiene problemas importantes. También revisarán la función de su corazón durante el
tratamiento para verificar que no hayan ocurrido cambios. Se le harán pruebas como
electrocardiogramas (ECG), ecocardiogramas o una gammagrafía cardiaca nuclear para
ver si hay algún cambio en el funcionamiento de su corazón. Un electrocardiograma
registra los impulsos eléctricos de su corazón, mientras que un ecocardiograma es un
ultrasonido del corazón. Con la gammagrafía cardiaca nuclear, usted recibe una sustancia
radioactiva que un explorador especial rastrea a través de su corazón para saber qué tan
bien está bombeando.
Si surgen problemas, se suspenderá el medicamento quimioterapéutico para evitar daños
permanentes adicionales. Diga inmediatamente a su médico o enfermera si nota cambios
en su ritmo cardiaco, dificultad para respirar, aumento de peso o retención de líquidos.

Cambios en el sistema nervioso


Algunos medicamentos quimioterapéuticos pueden causar cambios directos o indirectos
en el sistema nervioso central (cerebro y médula espinal), los nervios craneales o los
nervios periféricos. Los nervios craneales se conectan directamente al cerebro, y son
importantes para el movimiento y la sensibilidad al tacto (sensación) de la cabeza, la cara
y el cuello. Los nervios craneales también son importantes para los sentidos de la vista,
oído, gusto y olfato. Los nervios periféricos se conectan con todo el organismo y son
importantes para el movimiento, la sensibilidad al tacto y las actividades reguladoras de
algunos órganos internos.
Los efectos secundarios que resultan del daño a los nervios (o neuropatía) causado por la
quimioterapia pueden ocurrir poco después de que se inicia la quimioterapia o incluso
años después.
Los cambios en el sistema nervioso central pueden producir los siguientes síntomas:
• Rigidez en el cuello.
• Dolor de cabeza.
• Náusea y vómito.
• Letargo o somnolencia.
• Fiebre.
• Confusión.
• Depresión.
• Convulsiones.
Los daños a los nervios craneales pueden causar los siguientes síntomas:
• Problemas de la vista (como visión borrosa o doble).
• Mayor sensibilidad a los olores.
• Pérdida de la audición o zumbido en los oídos.
• Resequedad en la boca.
Los cambios en el sistema nervioso periférico (con frecuencia llamados neuropatía
periférica) usualmente afectan las manos y los pies y pueden incluir:
• Adormecimiento.
• Hormigueo.
• Disminución de la sensibilidad.
• Dolor.
Los cambios en el sistema nervioso periférico pueden hacerle sentir torpe y causarle
dificultades en las actividades cotidianas, como abrir frascos, abrocharse botones o
comprimir tubos de pasta dental. Usted puede obtener más información al respecto en
nuestro documento (disponible en inglés) Peripheral Neuropathy Caused by
Chemotherapy.
Algunos de los medicamentos que se usan más comúnmente y que causan daños en los
nervios periféricos incluyen los inhibidores mitóticos (vincristina, paclitaxel, docetaxel,
etc.) y cisplatino. Los nervios pueden sanar, y si se reduce la dosis de la quimioterapia o
se suspende el tratamiento, generalmente los síntomas se reducen o desaparecen. Sin
embargo, algunas veces el daño puede ser permanente. Por esto es importante que reporte
a su equipo médico todos los cambios que experimente tan pronto como sea posible.

Cambios en el razonamiento y en la memoria


Los estudios han demostrado que la quimioterapia puede afectar el funcionamiento del
cerebro, aún muchos años después del tratamiento. Los pacientes que han recibido
quimioterapia y han sufrido esta disfunción cognitiva frecuentemente denominan esta
experiencia “quimiocerebro” o “quimioneblina”.
Las investigaciones han sugerido que los productos químicos sintetizados por el cuerpo
en respuesta al cáncer invasivo (citocinas) pueden ser parcialmente responsables de estos
cambios en el funcionamiento del cerebro. También hay otros factores posibles como la
anestesia de la cirugía, tratamientos hormonales y medicamentos que se usan para
controlar los síntomas. Algunas de las actividades cerebrales que resultan afectadas son la
concentración, memoria, comprensión (entendimiento) y razonamiento. Los cambios que
se han encontrado en los pacientes son sutiles y pueden ser difíciles de definir, pero las
personas que tienen problemas están bien conscientes de las diferencias en su
razonamiento, aun cuando otras personas puede que no noten ningún cambio.
Los investigadores no están seguros de la razón por la cual el cerebro resulta afectado de
esta manera. Están estudiando el problema para obtener más información a fin de ayudar
a prevenir y tratar el deterioro cognitivo de los pacientes con cáncer. Si tiene problemas
de razonamiento que interfieren con su vida cotidiana, existen programas que pueden
ayudarle a enfrentarse con el deterioro de la memoria y de la capacidad para resolver
problemas. El simple hecho de estar consciente de que pueden ocurrir problemas de
razonamiento puede ayudar a los pacientes y a sus familiares a sentirse menos aislados y
solos. Puede obtener información más detallada en nuestro documento Chemo Brain.

Daños en los pulmones


Es posible que algunos medicamentos quimioterapéuticos, como bleomicina, causen
daños permanentes a los pulmones. La probabilidad de que esto ocurra es mayor si fuma
o recibe radiación en el pecho junto con la quimioterapia. La edad también parece ser un
factor importante en el desarrollo de daños pulmonares. Por ejemplo, las personas
mayores de 70 años tienen un riesgo aproximadamente tres veces mayor de desarrollar
problemas cuando reciben bleomicina.
Los daños pulmonares pueden causar síntomas como falta de respiración, una tos
improductiva (seca) y posiblemente fiebre. Si el medicamento quimioterapéutico se
interrumpe lo suficientemente temprano en el proceso, el tejido pulmonar se puede
regenerar. Como es posible que los primeros cambios en el pulmón no aparezcan en una
radiografía torácica, su médico puede evaluar sus pulmones mediante pruebas de
funcionamiento pulmonar y de gases de la sangre arterial. Una vez que se desarrolla
fibrosis (tejido de cicatrización), ya no se puede revertir el daño pulmonar. Hable
inmediatamente con su equipo de atención del cáncer sobre cualquier cambio en la
respiración que note.

Reproducción y sexualidad
Después de que reciba quimioterapia pueden ocurrir problemas sexuales y de
reproducción. El problema que surja, si es que surge, depende de su edad cuando recibe
tratamiento, la dosis y la duración de la terapia, y de los medicamentos
quimioterapéuticos que se administren.

Cambios sexuales que pueden experimentar los hombres


• La mayoría de los hombres que reciben quimioterapia aún puede tener erecciones
normales. Sin embargo, unos pocos pueden desarrollar problemas. Las erecciones y el
deseo sexual frecuentemente disminuyen inmediatamente después de un curso de
quimioterapia, pero generalmente se recuperan en una o dos semanas. Unos pocos
medicamentos quimioterapéuticos, como cisplatino o vincristina, pueden causar
daños permanentes en partes del sistema nervioso. Aunque aún no se comprueba,
estos medicamentos pueden interferir con los nervios que controlan las erecciones.
• La quimioterapia algunas veces puede afectar el deseo sexual y las erecciones al
disminuir la cantidad de testosterona que se produce. Algunos de los medicamentos
que se usan para prevenir las náuseas durante la quimioterapia también pueden alterar
el equilibrio hormonal masculino, pero los niveles de hormonas deben regresar a la
normalidad después de que terminan los tratamientos.
• Muchos medicamentos quimioterapéuticos pueden afectar el esperma y las partes del
cuerpo que lo producen. Algunos de estos efectos pueden ser permanentes. La
congelación de esperma antes de que comience la quimioterapia es una opción para
aquellos hombres que desean tener hijos en una etapa posterior de su vida. (Si desea
más información sobre este tema, lea el documento Fertility and Cancer: What Are
My Options?).
• Aunque algunas veces es posible concebir hijos durante la quimioterapia, la toxicidad
de algunos medicamentos puede causar defectos congénitos. Por lo tanto, se sugiere
que todos los hombres que reciben quimioterapia tomen precauciones y usen un
anticonceptivo confiable si son sexualmente activos.
• La quimioterapia puede suprimir su sistema inmunitario. Si anteriormente tuvo
infecciones con herpes o verrugas genitales, es posible que se le activen durante la
quimioterapia.
• Frecuentemente la quimioterapia se administra en el torrente sanguíneo a través de un
tubo IV. Sin embargo, se han desarrollado nuevas maneras de hacer llegar el
medicamento directamente hasta el tumor. Por ejemplo, en el caso del cáncer de la
vejiga, un líquido se coloca directamente en la vejiga a través de un catéter que se
inserta en la uretra. Este tratamiento sólo tiene un efecto leve en la vida sexual de los
hombres. Puede experimentar algo de dolor si tiene relaciones sexuales muy pronto
después del tratamiento debido a que la vejiga y la uretra aún están irritadas.
Para más información al respecto, consulte nuestro documento Sexualidad para el
hombre con cáncer.

Cambios sexuales que pueden experimentar las mujeres


• Muchos medicamentos quimioterapéuticos pueden dañar temporal o
permanentemente los ovarios de las mujeres, reduciendo su producción de hormonas.
Esto afecta la fertilidad y libido (deseo sexual) de las mujeres. Es menos probable que
las mujeres mayores de 30 años recuperen el funcionamiento de los ovarios, y es muy
probable que entren en la etapa de menopausia. [Si desea más información sobre la
preservación de la fertilidad, lea el documento Fertility and Cancer: What Are My
Options?). Los síntomas de las primeras etapas de la menopausia incluyen sofocos,
resequedad y tirantez vaginal durante el coito y periodos menstruales irregulares o
suspensión de los mismos. Conforme adelgaza el recubrimiento de la vagina, se
vuelve común el manchado ligero de sangre después del coito.
• Aunque los ciclos menstruales se pueden alterar o suspender con la quimioterapia,
aún puede ser posible el embarazo en estos momentos. La toxicidad de algunos
medicamentos quimioterapéuticos puede causar defectos de nacimiento. Por esta
razón, las mujeres que reciben quimioterapia deben tomar precauciones y usar un
método anticonceptivo confiable si son sexualmente activas.
• Algunos medicamentos quimioterapéuticos irritan todas las membranas mucosas del
cuerpo. Esto incluya el recubrimiento de la vagina, que con frecuencia se reseca e
inflama (una condición que se llama vaginitis).
• Durante la quimioterapia las infecciones vaginales son comunes, particularmente en
mujeres que toman esteroides o los potentes antibióticos que se usan para prevenir las
infecciones bacterianas. Las células de levadura son una parte natural del sistema de
limpieza de la vagina. Sin embargo, si se multiplican demasiado, es posible que sienta
comezón en el interior de la vagina, que observe una secreción blancuzca que con
frecuencia parece queso grumoso, o que experimente una sensación de ardor durante
el coito. Algunas veces es posible prevenir las infecciones u hongos vaginales
evitando el uso de pantimedias, pantaletas de nailon (nylon) y pantalones muy
ajustados. La ropa holgada y las pantaletas de algodón permiten una mejor
circulación del aire. Su médico también puede recomendarle una crema o un
supositorio vaginal para reducir el número de células de levadura o de otros
organismos que crecen en la vagina. La mayoría de estos medicamentos se pueden
comprar sin receta, aunque hay tratamientos que pueden tomarse por vía oral que
deben ser recetados por un médico. Si está recibiendo quimioterapia, es muy
importante que se trate cualquier infección vaginal que pueda tener. El sistema
inmunitario de su cuerpo no es tan fuerte a causa del tratamiento, y cualquier
infección se puede convertir en un problema más grave si no se trata tan pronto como
sea posible.
• Si anteriormente tuvo infecciones con herpes o verrugas genitales, es posible que se le
activen durante la quimioterapia. Esto se debe a que la quimioterapia suprime el
sistema inmunitario.
• Frecuentemente la quimioterapia se administra en el torrente sanguíneo a través de un
tubo IV. Sin embargo, se han desarrollado nuevas maneras de hacer llegar el
medicamento directamente hasta el tumor. Por ejemplo, en el caso del cáncer de la
vejiga, un líquido se coloca directamente en la vejiga a través de un catéter que se
inserta en la uretra. Este tratamiento usualmente sólo tiene un efecto leve en la vida
sexual de las mujeres. Puede experimentar algo de dolor si tiene relaciones sexuales
muy pronto después del tratamiento debido a que la vejiga y la uretra aún están
irritadas.
Para más información al respecto, consulte nuestro documento Sexualidad para la mujer
con cáncer.
Daños en el hígado
El hígado es el órgano que descompone (metaboliza) la mayoría de los medicamentos
quimioterapéuticos que ingresan en el cuerpo. Lamentablemente algunos medicamentos
pueden causar daños hepáticos, entre ellos metotrexato, citarabina, vincristina y
estreptozocina. Con mayor frecuencia el daño es temporal y el hígado se recupera unas
semanas después de que se suspende el medicamento.
Los signos de daños hepáticos incluyen:
• Amarilleo de la piel y del área blanca de los ojos (ictericia).
• Cansancio.
• Dolor debajo de la parte inferior de las costillas en el lado derecho.
• Inflamación del abdomen o de los pies.
Es posible que se necesiten análisis de sangre para detectar un posible daño hepático. Las
personas de mayor edad o las que tienen hepatitis tienen más probabilidades de sufrir
daños hepáticos.

Daños en los riñones y en el sistema urinario


Muchos de los productos de descomposición de los medicamentos quimioterapéuticos se
excretan a través de los riñones. Estos productos secundarios del medicamento pueden
causar daños a los riñones, uréteres y vejiga. Si tiene antecedentes de problemas renales,
puede correr un mayor riesgo de sufrir daños renales.
Ciertos medicamentos quimioterapéuticos como el cisplatino, la ciclofosfamida, altas
dosis de metotrexato, ifosfamida y estreptozocina tienen más probabilidades de causar
daños renales y del tracto urinario que otros medicamentos.
Los signos de posibles problemas renales incluyen:
• Dolor de cabeza.
• Dolor en la parte baja de la espalda.
• Cansancio.
• Debilidad.
• Náusea.
• Vómito.
• Alta presión arterial.
• Tasa respiratoria acelerada.
• Cambio en la frecuencia de micción.
• Cambio en el color de la orina.
• Hinchazón o inflamación del cuerpo.
Regularmente se hacen análisis de sangre para medir el funcionamiento renal y detectar
cualquier cambio.

Efectos secundarios de la quimioterapia a largo plazo


Para muchas personas con cáncer, la quimioterapia es la mejor opción para controlar su
enfermedad. Sin embargo, es posible que tenga que enfrentarse con los efectos
secundarios a largo plazo relacionados con este tipo de tratamientos.
En algunos casos, los efectos secundarios relacionados con medicamentos
quimioterapéuticos específicos pueden continuar después de que se suspende el
tratamiento. Estos efectos pueden progresar y convertirse en crónicos, o pueden aparecer
efectos secundarios nuevos. Los efectos secundarios a largo plazo dependen de los
medicamentos específicos que se reciban y de si se ha sometido a otros tratamientos,
como radioterapia.

Daño orgánico permanente


Ciertos medicamentos quimioterapéuticos pueden causar daños permanentes en los
órganos del cuerpo. Si los daños se detectan durante el tratamiento, generalmente el
medicamento se suspende, dependiendo de los órganos afectados y de su gravedad. Sin
embargo, algunos de los efectos secundarios pueden persistir. El daño a algunos órganos
y sistemas de órganos, como el causado al sistema reproductor, pueden aparecer hasta
después de que se concluye la quimioterapia.

Demora en el desarrollo de los niños


Cuando los niños de corta edad reciben quimioterapia para el tratamiento del cáncer, se
puede afectar su crecimiento y su capacidad de aprendizaje. Varios factores influencian
los efectos secundarios a largo plazo, entre ellos la edad del niño, los medicamentos
específicos que se administran, la dosis y la duración del tratamiento, si la quimioterapia
se administra con otros tipos de tratamiento, como con radiación.
Más información sobre este tema y otros efectos secundarios a largo plazo que impactan
específicamente a los niños se encuentra en nuestro documento Childhood Cancer: Late
Effects of Cancer Treatment.

Daños en los nervios


Se pueden desarrollar cambios en el sistema nervioso meses o años después del
tratamiento con algunos medicamentos. Los signos de daños en los nervios pueden
incluir pérdida auditiva o tinnitus (zumbido en los oídos), cambios en la sensibilidad
(sensación) de las manos y los pies, cambios de personalidad, somnolencia, deterioro de
la memoria, reducción de la capacidad para concentrarse y convulsiones.
Sangre en la orina
La cistitis hemorrágica (sangre en orina), un efecto secundario de la ciclofosfamida y la
ifosfamida, puede continuar durante algún tiempo, y hasta empeorar después de que se
suspende el medicamento. Hay tratamientos disponibles para este problema.

Otros cánceres
El desarrollo de un segundo cáncer es una gran preocupación para los supervivientes del
cáncer. Algunos medicamentos quimioterapéuticos elevan el riesgo de desarrollar otro
tipo de cáncer posteriormente. Este riesgo depende de muchos factores, entre ellos la
edad del paciente y si se usaron o no otros tratamientos como la radiación. Los cánceres
secundarios que se reportan más comúnmente son leucemias, linfomas y algunos tumores
sólidos. Si desea más información sobre este riesgo, consulte Second Cancers Caused by
Cancer Treatment (Segundos cánceres causados por el tratamiento del cáncer).
Además, tenga en cuenta que haber tenido cáncer alguna vez no significa que usted no
pueda tener un cáncer separado y totalmente diferente en el futuro. Las revisiones
médicas rutinarias y las pruebas de detección de cáncer apropiadas (para cánceres como
colon, cuello uterino y cáncer de seno) deben ser parte de su cuidado médico por el resto
de su vida.

La importancia de conservar un registro de su tratamiento del cáncer


Debido a los riesgos diferidos relacionados con varios tipos de quimioterapia, es buena
idea tener una lista de todos los tipos de tratamiento de cáncer que haya recibido, junto
con las fechas y las dosis. Necesitará una copia de esta lista para compartirla con
cualquier médico que visite en el futuro. Aunque los médicos y los hospitales pueden
guardar copias de sus expedientes por tiempo limitado, encontrarlos puede convertirse en
un problema cuando estos expedientes se archivan o se destruyen después de cierto
tiempo de retención. Este periodo de retención (periodo de tiempo que se guardan los
expedientes) varía entre estados y entre consultorios. Los expedientes también pueden
desaparecer cuando un médico se jubila, o si la clínica o el consultorio del médico se
muda o cierra.
Asegúrese de obtener la siguiente información durante el tratamiento, y siempre guarde
copias para usted:
• Una copia de su informe patológico de cualquier biopsia o cirugía.
• Si ha tenido cirugía, una copia del informe operatorio.
• Si se le admitió en el hospital, una copia del resumen al alta que todos los médicos
deben preparar cuando envían al paciente a su casa.
• Una lista de sus medicamentos, dosis y cuándo los tomó.
• Un resumen de cualquier tratamiento de radiación que haya recibido.
Finalmente, la atención de seguimiento de rutina después de que termina el tratamiento es
un componente esencial de la atención del cáncer de todos los sobrevivientes de esta
enfermedad. Al acercarse al final de su quimioterapia, hable con su médico sobre el
programa de seguimiento esperado, y sobre los análisis que necesitará (si los necesita) y a
qué intervalos. También le recomendamos que hable sobre los síntomas a los que debe
estar alerta y que pregunte a qué médico debe ver en caso de que experimente estos
síntomas.

¿Qué preguntas sobre la quimioterapia debo


formular?
Su médico le recomendará el plan de quimioterapia apropiado basándose en su historia
clínica, tipo de cáncer, etapa del cáncer, estado de salud actual e investigaciones actuales.
Le recomendamos que haga a su médico o enfermera las siguientes preguntas sobre su
plan de tratamiento con quimioterapia:
• ¿Cuál es la meta de la quimioterapia para mi cáncer?
• ¿Qué medicamentos de quimioterapia se me administrarán?
• ¿Cómo se me administrarán estos medicamentos (por la boca o a través de una vena)?
• ¿Con qué frecuencia necesito recibir quimioterapia?
• ¿Cuánto tiempo recibiré tratamientos de quimioterapia?
• ¿Dónde se me administrarán los medicamentos?
• ¿Hay maneras de ayudarme a que me prepare para el tratamiento y reducir las
probabilidades de sufrir efectos secundarios?
• ¿Cómo sabré que el tratamiento está surtiendo efecto?
• ¿Qué efectos secundarios puedo tener?
• ¿Qué actividades debo o no debo hacer para cuidarme?
• ¿Puedo continuar trabajando (o ir a la escuela) durante el tratamiento?
• ¿Qué efectos a largo plazo puedo esperar?
• ¿Cómo puedo comunicarme con usted después de las horas hábiles si tengo síntomas
que usted debe saber?
• ¿Cuánto costará la quimioterapia? ¿Cubrirá mi seguro o plan médico estos costos?
• Si la compañía de seguros pide una segunda opinión, o si yo deseo una, ¿a quién me
recomienda que vea?
¿Qué hay de nuevo en las investigaciones
sobre quimioterapia?
En el transcurso de los años muchas personas han recibido tratamiento satisfactorio con
medicamentos quimioterapéuticos gracias a las investigaciones continuas sobre el uso de
estos medicamentos. No obstante los mejores tratamientos, algunos cánceres son muy
difíciles de controlar, y algunos recurrirán.
Varios usos nuevos e interesantes de la quimioterapia y de otros agentes tienen aún más
probabilidades de curar o controlar el cáncer. Nuevos medicamentos, nuevas
combinaciones de medicamentos y nuevas técnicas de administración mejorarán la
capacidad de la medicina para curar o controlar el cáncer y mejorar la calidad de vida de
las personas con cáncer. Se esperan muchos avances en los próximos años:
• Se están desarrollando nuevas clases de medicamentos quimioterapéuticos y
combinaciones de medicinas.
• Se están estudiando nuevas maneras de administrar los medicamentos, como el uso
de cantidades más pequeñas durante periodos de tiempo más prolongados, o su
administración continua con bombas especiales.
• Se están desarrollando algunos medicamentos nuevos, llamados terapias dirigidas,
para atacar un objetivo particular en las células cancerosas. Estos medicamentos
pueden tener menos efectos secundarios que los medicamentos quimioterapéuticos
convencionales y eventualmente se pueden usar junto con ellos. Ahora hay varios
bajo estudio. Otros ya se están usando, por ejemplo lapatinib (Tykerb®) se puede
usar junto con otros medicamentos para el tratamiento de mujeres cuyo cáncer del
seno es HER2/neu positivo.
• Otras estrategias buscan dirigir los medicamentos más específicamente a las células
cancerosas, como por ejemplo adherirlos a anticuerpos monoclonales, lo que los hace
más eficaces y causan menos efectos secundarios. Los anticuerpos monoclonales, que
son un tipo especial de proteínas sintetizadas en el laboratorio, se pueden diseñar para
guiar los medicamentos quimioterapéuticos hasta el tumor. Mylotarg® (gemtuzumab
ozogamicina) es un agente quimioterapéutico consistente en un anticuerpo
monoclonal adherido a un antibiótico antitumoral, la calicheamicina. Este
medicamento se usa para tratar la leucemia mielógena. Los anticuerpos monoclonales
(sin agentes quimioterapéuticos adheridos) también se pueden usar como
medicamentos inmunoterapéuticos para fortalecer la respuesta inmunitaria del cuerpo
contra las células cancerosas. Por ejemplo, rituximab (Rituxan®) y alemtuzumab
(Campath®) se dirigen hacia ciertas células de los linfomas y se usan para tratar
algunos tipos de linfomas no Hodgkin. Se están desarrollando más de estos tipos de
medicamentos.
• La terapia liposomal consiste en el uso de medicamentos quimioterapéuticos que se
empacan en el interior de liposomas (glóbulos lipídicos sintéticos). Los liposomas
ayudan al medicamento a penetrar en las células del cáncer de manera más selectiva y
reducen los efectos secundarios posibles, como la caída del cabello, las náuseas y los
vómitos. Entre los ejemplos de medicamentos liposomales se encuentran Doxil® (la
forma encapsulada de la doxorubicina) y DaunoXome® (la forma encapsulada de la
daunorubicina).
• Se están desarrollando agentes quimioprotectores que protegen contra efectos
secundarios específicos de ciertos medicamentos quimioterapéuticos. Por ejemplo,
dexrazoxana (Zinecard®) ayuda a prevenir los daños al corazón, amifostina (Ethyol®)
ayuda a proteger los riñones y mesna protege la vejiga.
• Se pueden administrar algunos agentes nuevos junto con la quimioterapia para ayudar
a superar la resistencia a los medicamentos. Con frecuencia las células cancerosas se
vuelven resistentes a la quimioterapia desarrollando la capacidad de bombear los
medicamentos al exterior de la célula. Estos agentes nuevos inactivan las bombas, lo
que permite que los medicamentos quimioterapéuticos permanezcan en las células
cancerosas durante más tiempo y optimistamente, haciéndolos más eficaces.

Recursos adicionales
Más información de su Sociedad Americana del Cáncer
La información a continuación puede también serle de utilidad. Estos materiales se
pueden leer en nuestro sitio Web u ordenados a través de nuestra línea gratuita de
teléfono (1-800-227-2345).
La quimioterapia – Qué es, cómo ayuda
Quimioterapia: una guía para los pacientes y sus familiares
Targeted Therapy
Immunotherapy
Estudios clínicos: lo que necesita saber
Nausea and Vomiting
Infections in People with Cancer
Anemia in People with Cancer
Fatigue in People with Cancer
Peripheral Neuropathy Caused by Chemotherapy
Chemo Brain
Fertility and Cancer: What Are My Options?
Sexualidad para el hombre con cáncer
Sexualidad para la mujer con cáncer
Second Cancers Caused by Cancer Treatment
Childhood Cancer: Late Effects of Cancer Treatment
La Sociedad Americana del Cáncer provee información sobre casi todos los
medicamentos que se usan en el tratamiento contra el cáncer. Si desea más información
sobre cualquier medicamento para el tratamiento del cáncer, llámenos al teléfono 1-800-
227-2345 o visite nuestro sitio Web en www.cancer.org.

Organizaciones nacionales y sitios Web*


Además de la Sociedad Americana del Cáncer, otras fuentes de información y de apoyo
incluyen:
CancerCare
Teléfono sin cargo: 1-866-552-6729
Sitio Web: www.cancercare.org
Provee información gratis y servicios de apoyo a cualquier persona afectada por el
cáncer.
Instituto Nacional del Cáncer
Teléfono sin cargo: 1-800-4-CANCER (1-800-422-6237)
Sitio Web: www.cancer.gov
Provee información actualizada y precisa sobre el cáncer a los pacientes, sus
familias, profesionales de la salud y al público en general. Ofrece un programa
para dejar de fumar y un servicio de estudios clínicos que ayuda a encontrar un
estudio clínico adecuado para el paciente. Su sitio Web también está disponible en
español.
*La inclusión en esta lista no implica respaldo por parte de la Sociedad Americana del
Cáncer.
Independientemente de quién sea, podemos ayudarle. Llámenos a cualquier hora del día o
de la noche, para obtener información y apoyo. Llámenos al 1-800-227-2345, o visítenos
en Internet en www.cancer.org.

Referencias
Berger AM, Clark-Snow RA. Nausea and vomiting (Náuseas y vómitos). En: DeVita VT,
Hellman S, Rosenberg SA, eds. Cancer: Principles and Practice of Oncology. 7th ed.
Philadelphia, Pa: Lippincott Williams & Wilkins; 2005: 2515-2523.
Berger AM, Fall-Dickson JM. Oral complications (Complicaciones orales). En: DeVita
VT, Hellman S, Rosenberg SA, eds. Cancer: Principles and Practice of Oncology. 7th
ed. Philadelphia, Pa: Lippincott Williams & Wilkins; 2005: 2523-2535.
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Source Book for Nurses. 8th ed. Sudbury, Mass: Jones and Bartlett; 2004:103-130.
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Last Medical Review: 10/30/2009

Last Revised: 10/30/2009

2009 Copyright American Cancer Society