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8.

1 Introducción

Una sección de una pieza está sometida a cizallamiento o cortadura cuando sobre ella actúan
un esfuerzo cortante, es decir, una resultante de fuerzas paralelas al plano de la sección. La
actuación de un esfuerzo cortante T sobre la sección implica la existencia de una distribución
de tensiones tangenciales sobre el plano de la sección, de tal forma que se cumplan las
relaciones integrales:

Donde Ty ; Tz son las componentes del esfuerzo cortante y τ xy ; τ xz las componentes de la


tensión tangencial. Las ecuaciones anteriores no bastan para determinar la distribución de
tensiones tangenciales, siendo necesario, como en los capítulos anteriores, hacer hipótesis
sobre la deformación de la rebanada. Distintas hipótesis de deformación dan lugar a distintos
resultados. En lo que sigue se considera, primero, la llamada teoría elemental de la cortadura,
basada en una hipótesis de deformación muy simple. Se estudia, a continuación, la teoría de la
cortadura de Collignon, basada en la hipótesis de deformación a flexión de Saint-Venant
(hipótesis generalizada de Bernoulli-Navier).

8.2 Teoría elemental de la cortadura

La hipótesis más simple que puede hacerse respecto a la deformación de una rebanada de una
pieza prismatica sometida a cortadura es que “las secciones transversales permanecen planas
y se mueven paralelas a sí mismas en la dirección del esfuerzo cortante”. En tal caso, en una
rebanada de longitud dx tal como la mostrada en la Figura 8.1, sometida a la acción de un
esfuerzo cortante en una determinada dirección, una sección.
Como la S2 tendrá respecto a otra infinitamente próxima S un desplazamiento relativo de valor
dv; en la dirección del cortante actuante. La distorsión angular producida en un punto
cualquiera de la rebanada vendrá dada por:

Por tanto, la rebanada está sometida a un estado de distorsión uniforme de valor. Si se cumple
la ley de Hooke, la tensión tangencial que actúa en un punto cualquiera de la sección vale:

Donde G es el módulo de rigidez transversal del material de la pieza.

Como la resultante de estas tensiones debe ser igual al esfuerzo cortante, se tiene una
distribución uniforme de tensiones tangenciales, de dirección coincidente con la del esfuerzo
cortante, y de valor:

Donde A es el área de la sección. La distorsión angular valdrá entonces: Es habitual utilizar esta
teoría elemental para realizar el cálculo de uniones de piezas mediante remaches o cordones

de soldadura (ver Figura 8.2) o en el caso de análisis de aparatos de apoyo.


8.3 Teoría de Collignon

Consideremos una pieza prismatica recta de sección arbitraria pero constante a lo largo de la
pieza, sometida a flexión simple segœn un plano principal de inercia (flexión recta).
Supongamos a efectos de desarrollo que sobre una rebanada diferencial de la pieza actuan un
momento flector variable Mz y un esfuerzo cortante Ty , ambos contenidos en el plano
principal de inercia xy (Figura 8.5). y Del equilibrio de momentos de la rebanada, limitada por
dos secciones S (frontal) y S0 (dorsal), separadas una distancia dx, se obtiene la relación:

Consideremos ahora la rebanada dividida por una superficie plana ABA’B’, paralelanal eje de la
viga y que tenga a la recta AB por traza sobre el plano de la sección S y a la recta A’B’ por traza
sobre el plano de la sección S’ . Estudiemos el equilibrio de fuerzas según el eje x que actuan
sobre la parte rayada de la rebanada (1) que queda por encima de dicha superficie de corte. De
acuerdo con la ley de tensiones de Navier, sobre la cara S’ actúan unas tensiones normales
debidas a M cuya resultante F sobre la parte de la sección (1), limitada por la línea A

donde Ω es la parte de la sección sobre la que se evalœa dicha resultante (área rayada en la
Figura 8.5) y

es el momento estático Ω de respecto al eje z.


De igual forma, sobre la cara S actúan unas tensiones normales debidas a la acción del
momento Mz+ dMz; cuya resultante F + dF vale:

La diferencia entre ambas fuerzas normales es:

donde se ha tenido en cuenta que dMz= -Tydx.

Nótese que la expresión anterior es independiente del valor Mz del momento flector, y que
sólo depende de dMz, es decir, de la variación de dicho momento y, por lo tanto,del cortante
Ty. Observese también que, al ser el eje z un eje que pasa por el baricentro de la sección, el
momento estático respecto a dicho eje del área rayada situada por encima de la línea AB es
igual, y de signo contrario, que el momento estático del área situada por debajo de ésta.

Consideremos, por otro lado, las tensiones tangenciales que la parte de la rebanada (2),
situada por debajo del plano de corte, ejerce sobre la parte (1) superior. Llamando dR a la
resultante de estas tensiones tangenciales se puede escribir que:

donde lAB es la longitud del segmento AB y τAB queda definida como la tensión rasante media
en la superficie ABA ‘B’ .

El equilibrio de fuerzas según la dirección x del elemento diferencial (1) exige que dR = dF
(Figura 8.5) y, por tanto, igualando las ecuaciones anteriores.
La expresión anterior es conocida como fórmula de Collignon (1877), aunque este método
aproximado de evaluar tensiones rasantes en vigas había sido ya utilizado por Jourawski en
1844 para calcular vigas de madera y vigas armadas con roblones, y publicado por éste en
1856. Obsérvese que dicha fórmula no proporciona el valor de la tensión rasante en un punto
concreto, sino el valor medio de la tensión tangencial rasante a lo largo de la superficie de
contacto.

Al considerar el equilibrio de fuerzas segœn el eje x que actœan sobre la parte inferior de la
rebanada (2) que queda por debajo de dicha superficie de corte, se deduce que la fuerza
rasante que la parte superior (1) ejerce sobre ésta es también de valor igual a dR; y de sentido
contrario al que actúa sobre la parte superior (Figura 8.6a). Las tensiones rasantes en la
superficie de corte de la parte inferior (2) son, obviamente, de igual valor y sentido contrario a
las que actúan sobre la superficie de corte de la parte superior (1).

Por el principio de reciprocidad de las tensiones tangenciales, junto a las tensiones rasantes,
paralelas al eje de la pieza, que aparecen en la superficie ABA’B’ ; para equilibrar a dF aparecen
otras contenidas en el plano de S (y de S’), cuya componente normal a la línea AB (y A’B’) será
igual en cada punto a la correspondiente tensión tangencial contenida en la superficie plana
ABA’B’. Estas tensiones rasantes sobre las secciones S y S’ se muestran en la Figura 8.6b.
Obsérvese que, según el principio de reciprocidad, ambas estarán dirigidas hacia la línea (hacia
AB; en este caso) o se separarÆn de ella (como en A’B’; en este caso).

Por tanto, la fórmula de Collignon (8.11) nos permite hallar, por ser ambas iguales en módulo,
tanto la tensión rasante media que actœa sobre la superficie ABA’B’ como la tensión
tangencial media contenida en la sección S (y S’, a lo largo de AB (y A’B’) y normal a esta línea,
debida al esfuerzo cortante. La misma observación permite determinar, sin ambigüedad, el
sentido de estas tensiones cortantes.

De la fórmula fundamental se deduce que las tensiones tangenciales son nulas en los puntos
más alejados del eje z, ya que para ambos se verifica que el momento estático
correspondiente mez() es nulo: en el punto superior por ser nula el Ærea , y en el inferior por
ser igual al área de la sección, y ser nulo el momento estático de la sección respecto a un eje
baricéntrico como el eje z. La importancia de los esfuerzos rasantes puede ponerse en
evidencia mediante un experimento simple. Analicemos una viga simplemente apoyada,
sometida a flexión simple, tal como la que se muestra en la Figura 8.7a. Imaginemos un corte
longitudinal de la pieza según un plano horizontal AA’ que divide la viga en dos partes: (1) la
situada por encima del plano de corte y (2) la situada por debajo de éste. Al flectar la viga
aparecen a lo largo de la superficie AA’ unas tensiones tangenciales rasantes que impiden que
la parte (1) deslice sobre la (2), y que hacen que la viga se comporte como una pieza única, tal
como se muestra en la Figura 8.7b. Si el corte según AA fuese real, y las partes (1) y (2)
estuvieran simplemente superpuestas (sin rozamiento), estas tensiones rasantes no
aparecerían, y el conjunto se comportaría de forma totalmente diferente, tal como se muestra
en la Figura 8.7c. Si se unen dos vigas superpuestas, y se desea que éstas trabajen
solidariamente, aumentando así la resistencia a flexión de forma considerable (ver Ejemplo
6.2.5), se debe evitar el deslizamiento de una sobre la otra y posibilitar la aparición de las
necesarias fuerzas rasantes. A tal efecto, deben unirse las partes componentes de las piezas
mediante cuñas, tornillos pasantes o cualquier otro dispositivo que sea capaz de transmitir y
resistir las fuerzas rasantes correspondientes.