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TEORIA DEL RIESGO

Dentro de cualquier contrato de compraventa, puede suceder que los bienes


objeto de este desaparezcan, o se desmejoren de tal forma que ya no le sean
de utilidad al comprador. En estos casos surgen varios interrogantes: ¿en
caso de pérdida de las mercaderías, ¿quién tiene que sufrir los efectos que
esto acarrea?, ¿si hay una imposibilidad temporal de cumplimiento, ¿quién
tiene que soportar los efectos de la tardanza? Los anteriores interrogantes
son situaciones que vienen resueltas por la teoría de los riesgos la cual, a
partir del momento de la transmisión del riesgo, distribuye las consecuencias
entre las partes del contrato.

Elementos esenciales para la aplicación de la teoría de los riesgos

I. La fuerza mayor

La fuerza mayor es uno de los principales elementos para la aplicación de la teoría


de los riesgos, pues es en general lo que causa una imposibilidad total de
cumplimiento, una imposibilidad temporal, o un deterioro de los bienes. Algunos
autores, distinguen además de la fuerza mayor el caso fortuito, diciendo que si bien
son diferentes, en ambos casos se puede dar lugar a aplicar la teoría de los
riesgos. Señalan que la fuerza mayor se refiere a los hechos de la naturaleza, que
se presentan como irresistibles e inevitables para el cumplimiento del contrato,
mientras que el caso fortuito se refiere a los hechos del hombre.

para María Paula Durán Piedrahita, quien señala que para determinar la
existencia o no de un evento de fuerza mayor o caso fortuito deben concurrir tres
elementos:

“que el hecho sea externo, o ajeno a la voluntad del deudor”: Implica que éste no
puede ser imputable a una negligencia del deudor, por lo cual se hace necesaria la
exclusión de la culpa de éste. A su vez, este elemento, se refiere a que en la realización del
hecho no puede haber influencia de un tercero por quien el deudor deba responder
“Imprevisto”: Implica que el hecho, aunque es concebible por la mente humana, porque ya
haya ocurrido, o porque sea imaginable, no era posible predecir su ocurrencia para el
momento y lugar concretos.”

El tercer elemento se refiere entonces a aquellas circunstancias donde, a


pesar de haber sido previsible el hecho, sus efectos eran imposibles o muy
onerosos de evitar; y debido a esto las partes no podían ejercer algún tipo de
resistencia frente al mismo, por ser esta absoluta y objetivamente insuperable. A
este elemento se le da el nombre de irresistibilidad.