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Instituto de ciencia aplicada.

Maestría en psicología jurídica pericial y forense.


Materia: Derechos Humanos II
Actividad: Ensayo
Docente: Mtro. Arturo Cen.
Alumno: Víctor España Hernández.
Grupo "C

“Cambios relevantes que se efectuaron en materia penal


respecto de la prueba pericial”

Desde hace años, el sistema penal mexicano mostraba signos de agotamiento y no


contaba con la capacidad institucional ni el marco legal adecuado para responder a las
necesidades de los ciudadanos. Esto generaba dificultades para frenar la violencia, sancionar
los delitos o brindar una protección eficaz a las víctimas.
Al iniciar esta nueva etapa en la vida jurídica de nuestro país, debemos seguir trabajando
juntos, sociedad y gobierno, para que esta reforma penal se convierta en el emblema de un
México comprometido con la legalidad y el Estado de Derecho.
En un sistema acusatorio moderno y garantista a diferencia del inquisitivo la prueba pericial
deja de ser un burocrático dictamen por escrito para transformarse con todo lo que ello
implica en el testimonio que el propio perito rinde frente a un juez.
Las pruebas tienen por fin llevar al conocimiento del juez, más allá de duda razonable, los
hechos y circunstancias materia del juicio y los de la responsabilidad penal del acusado, como
autor o partícipe.2 En el sistema acusatorio, las pruebas son presentadas ante el juez o
tribunal, ya sea en la etapa preliminar, o en la audiencia de juicio oral. Así, se tiene que la
prueba es el medio por el cual se produce la información que el juez tendrá que evaluar, y en
la que se basará para tomar las decisiones dentro del juicio.
En la actualidad, ya no basta la confrontación teórica entre el modelo mixto de hegemonía
inquisitorial y el modelo acusatorio-garantista; el movimiento de reforma constitucional-
procesal ha obtenido una conquista normativa con la promulgación de nuevas disposiciones

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de impulso garantista y adversarial, instrumentos mediante los cuales se debe lograr que el
espíritu democrático que los sustenta y que busca la coincidencia de los dispositivos procesal
penales con el ordenamiento constitucional se plasme en el conjunto de instituciones y
prácticas procesales, a fin de lograr un equilibrio entre la no impunidad castigo a los culpables
y la tutela efectiva del inocente
Que el debido proceso legal implica que: a) Al inculpado se le reconozca el derecho a su
libertad: b) El Estado sólo podrá privarlo de la misma cuando existan suficientes elementos
incriminatorios; c) Se le respeten las formalidades esenciales del procedimiento;
específicamente, las garantías de audiencia
d) Con sustento de ello, el Juez pronuncie sentencia definitiva declarándolo culpable. 2) Por
otra parte, el Principio Acusatorio indica que: a) Corresponde al Ministerio Público la función
persecutoria de los delitos y la obligación (carga) de buscar y presentar las pruebas que
acrediten su existencia. b) El principio da lugar a que el gobernado no esté obligado a probar
su inocencia. c) El sistema previsto en la Constitución reconoce a priori, y expresamente, que
al Ministerio Público le incumbe probar los elementos constitutivos de delito y la
culpabilidad del imputado.
Por ende, se constituye en el derecho humano de toda persona; incluso, es aplicable al
procedimiento administrativo sancionador, modulándolo y matizándolo, según el caso, ya
que la calidad de inocente de la persona debe reconocérsele a fin de desplazar la carga de la
prueba a la autoridad acusadora, en atención al derecho al debido proceso.
Así, la presunción de inocencia en su rol de regla probatoria referida al juicio de un hecho
probablemente delictivo opera como el derecho que tiene el acusado a no sufrir la imposición
de una sentencia condenatoria, si la culpabilidad no ha quedado plenamente demostrada más
allá de toda duda razonable, en virtud de pruebas consideradas de cargo y sustentadas en el
respeto a las garantías del inculpado; por lo cual la nulidad de la prueba ilícita es un derecho
sustantivo que le asiste al inculpado durante todo el proceso y la regla de exclusión de la
prueba ilícita se encuentra implícita en nuestro orden constitucional. Por ende, las pruebas
derivadas (aunque lícitas en sí mismas) deben ser anuladas cuando las pruebas de las que son
fruto resultan inconstitucionales; lo que conlleva a plantear un problema: el respeto a los
derechos humanos.
En México, recientemente se ha elevado a rango constitucional la regla de la exclusión de la
prueba ilícita, al proclamarla expresamente en la Carta Magna.
Este es el eje de cambio más visible en el sistema penal, especialmente para las personas
ajenas al día a día de la justicia penal. Sabemos que escritura y oralidad son manifestaciones
del lenguaje y que la escritura es el reflejo del habla, que le precede. Difícil y tal vez inútil
sería establecer preponderancias o supuestas superioridades a priori de una forma de
expresión sobre otra para de ahí desprender su mayor o menor conveniencia para impartir
justicia

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La Reforma Constitucional en materia penal de 2008 El 18 de junio de 2008 se publicó en el
Diario Oficial de la Federación la reforma a los artículos 16, 17, 18, 19, 20, 21, 22, 73 en sus
fracciones XXI y XXIII, 115 en su fracción VII, y 123, apartado B, fracción XIII, de la
Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos. Esta reforma constitucional en
materia penal implicó cambios importantes en el sistema de seguridad y justicia, entre los
cuales podemos citar los siguientes: Primero: El paso de un paradigma de justicia represiva
a un paradigma de justicia garantista, que implica la creación de nuevos referentes
constitucionales, con el fin de instrumentar una legislación que comprenda los supuestos
jurídicos preventivos y punibles de las nuevas formas delincuenciales. Segundo: Hacer
realidad el principio de una impartición de justicia pronta, expedita y diligente mediante la
elevación a rango constitucional de la justicia alternativa, con el fin de evitar graves
perjuicios a los justiciables, causados por juicios largos y costosos, de asuntos que pueden
tener solución a través del acercamiento de las partes en conflicto, evitando en las respectivas
instancias el rezago, la burocratización y oportunidad para la corrupción. Tercero:
Redimensionar al Ministerio Público como órgano garantista en la reparación del daño. El
ejercicio de la acción penal o su no ejercicio lo podrá realizar con un especial arbitrio que se
realizará a través del juez de control. Cuarto: Agilizar los juicios a través de la oralidad para
juzgar con mayor objetividad y conocimiento de causa acorde con una nueva cultura de las
partes y auxiliares que intervengan en el proceso. Quinto: La presunción de inocencia es un
avance para garantizar la observancia plena de los derechos humanos en la defensa adecuada,
la cual debe ser conducida por un experto en materia jurídica y no sólo por personas de la
confianza del indiciado. Sexto: La presencia de un juez en el Ministerio Público garantizará
un eficaz desarrollo de la investigación y mayor protección a la víctima; el juez de control es
una figura novedosa en el sistema de justicia penal que evitará la oportunidad de que se
vulneren los derechos de las personas, ya sean víctimas, testigos o inculpados. Séptimo: Los
jueces de ejecución de sentencias evitarán que se encarcelen a personas que no lo merecen y
que las autoridades administrativas no apliquen las sentencias judiciales, según su leal saber
y entender.
Al respecto, el artículo 263 del Código Nacional de Procedimientos Penales prevé que los
datos y las pruebas deberán ser obtenidos, producidos y reproducidos lícitamente y deberán
ser admitidos y desahogados en el proceso en los términos que establece el referido cuerpo
normativo
De acuerdo a lo que establece el Código Federal de Procedimientos Penales mexicano, en el
artículo 220, el perito es aquella persona que interviene “siempre que para el examen de
personas, hechos o objetos, se requieran conocimientos especiales”
En esa misma diligencia, el juez y las partes podrán formularles preguntas a los peritos.8 Es
en este punto en donde se encuentra el principal cambio en la prueba pericial, y desde luego
uno de los principales retos del nuevo sistema. En la práctica actual, la prueba pericial no es
más el que el dictamen por escrito que presenta el perito. Éste se anexa al expediente para
vista del juez, y para ser consultado por las partes.

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La cadena de custodia le da certeza y legalidad a la prueba pericial, y su impacto más allá del
área de la Criminalística, se observa dentro del proceso penal. Es un tema que no debe
descuidarse dentro del cambio de sistema, y sobre el cual espero escribir muy pronto.
Volviendo al tema de la valoración, en el sistema acusatorio no existe un valor
predeterminado de las pruebas. El juez le asignará el valor de acuerdo al sistema de libre
valoración, atendiendo a cuatro conceptos: 1. La lógica y el sentido común. 2. Las máximas
de la experiencia. 3. La sana crítica; y 4. La base científica.
El principal reto será, desde mi punto de vista, la oralidad. Los peritos actualmente no están
preparados para rendir su dictamen en juicio oral. El testimonio del perito frente al juez
pasará por el examen directo y el contraexamen de las partes. Actualmente, y mientras no se
implemente por completo el sistema acusatorio, los peritos emiten su dictamen por escrito y
lo ratifican en diligencia especial, con excepción de los peritos oficiales quienes no
necesitarán ratificarlo, y sólo lo harán cuando el funcionario que practique las diligencias lo
estime necesario. La redacción del artículo 20 constitucional, posterior a la reforma
constitucional en materia de justicia penal, publicada en el Diario Oficial de la Federación el
pasado 18 de junio, recoge oportunamente este principio:4 III. Para los efectos de la sentencia
sólo se considerarán como prueba aquellas que hayan sido desahogadas en la audiencia de
juicio. La ley establecerá las excepciones y los requisitos para admitir en juicio la prueba
anticipada, que por su naturaleza requiera desahogo previo; Es en este artículo de la
Constitución en donde se encuentran los principios rectores del sistema acusatorio, principios
que también Rigen la actividad probatoria del proceso penal. Estos principios son los de:
publicidad, contradicción, concentración, continuidad e inmediación. Tomemos como
ejemplo el principio de publicidad para aplicarlo en materia de pruebas. En la fracción II del
artículo 20 se señala: “Toda audiencia se desarrollará en presencia del juez, sin que pueda
delegar en ninguna persona el desahogo y valoración de las pruebas, la cual deberá realizarse
de manera libre y lógica”.
Para poder efectuar este nuevo proceso, también fue necesario realizar cambios
constitucionales, primordialmente a los artículos 1º, 16, 17-22, 73,115 y 123. Además que
este nuevo sistema esta regido por principios rectores que son: Publicidad, Contradicción,
Inmediación, Concentración, Continuidad, Oralidad y Acusatoriedad.
Así mismo, fue necesario dejar muy en claro que esta Reforma Constitucional, implica que
todas las autoridades, en el ámbito de sus competencias, tienen la obligación de promover,
respetar, proteger y garantizar los derechos humanos de conformidad con los principios de
universalidad, interdependencia, indivisibilidad y progresividad. En consecuencia, el Estado
deberá prevenir, investigar, sancionar y reparar las violaciones a los derechos humanos, en
los términos que establezca la ley.
Los tratados o convenciones suscritos por el Estado mexicano relativos a derechos humanos,
deben ubicarse a nivel de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos, porque
dichos instrumentos internacionales se conciben como una extensión de lo previsto en esa
Ley Fundamental respecto a los derechos humanos, en tanto que constituyen la razón y el
objeto de las instituciones.

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Por otro lado debemos dejar muy en claro y desde nuestro lugar, que creemos en las ventajas
de la oralidad sobre el proceso escrito porque, además de las razones expuestas, responde a
uno de los principios en los que se basa todo sistema republicano: la publicidad de los actos
de uno de los tres poderes que sustentan un Estado democrático.
Para que un sistema de justicia penal se considere eficiente, los jueces deben dictar sentencias
condenatorias a aquellas personas que hayan cometido un delito y sentencias absolutorias a
quienes sean inocentes. Esto podría parece una simpleza no lo es. Si pretendemos que un juez
desarrolle su tarea con pulcritud, es necesario que agentes del Ministerio Público y defensores
apuntalen rigurosamente sus argumentos ante un tribunal. Sin embargo, agentes del
Ministerio Público y defensores estarán imposibilitados de conseguirlo si la policía no recaba
las pruebas de manera oportuna y los peritos no tengan los conocimientos, la infraestructura,
experiencia, honorabilidad y capacidad para desarrollar la actividad pericial de manera
contundente, convincente y sobre todo la credibilidad de su actividad pericial.
Los medios de prueba una prueba es todo soporte material que contenga información sobre
algún hecho. Para la debida valoración de la prueba pericial, considerando que ya no es una
prueba colegiada y que se ha eliminado la figura del perito tercero en discordia, los miembros
del tribunal precisan de igual forma conocer el método, elementos y términos utilizados en
el dictamen. Además de permitir, si el perito está capacitado en su ejercicio y a través de la
palabra pretendiera convencer al juzgador, al no existir la prueba pericial colegiada, de que
otra forma podría confirmar lo dicho por el sustentante, si no es con fundamento en los
conocimientos que sobre la materia en la que versa la pericial.
Prueba pericial en el proceso penal necesidad: La prueba pericial es necesaria cuando se
requieren conocimientos científicos, técnicos, artísticos o especializados para determinar un
hecho dentro del debate procesal, o auxiliar al juez a entender la evidencia presentada. El
apoyo al juzgador se centra exclusivamente en la materia especializada, sin sustituir sus
facultades y competencias jurisdiccionales. La prueba pericial consiste en la investigación de
las pruebas materiales y otros objetos que se obtienen durante la investigación de una causa
penal y se lleva a cabo en la forma procesal que viene establecida en la ley, a instancia del
instructor, el fiscal o el tribunal y que es ejecutado por aquellas personas que posean
conocimientos especiales en una rama de la ciencia, el arte, la técnica o prácticos y como
resultado final brinda conclusiones fundamentales a las preguntas que le son formuladas,
surgidas durante la fase de instrucción o preparatoria o durante la fase del juicio oral. En el
peritaje podemos distinguir: a) el sujeto que realiza la investigación: es un especialista
competente. b) el objeto que es investigado: son las huellas, objetos, sujetos o eventos
obtenidos en las acciones procesales y por el experto. c) la investigación como proceso donde
se utilizan los conocimientos científico-técnicos, artísticos o empíricos con el objetivo de
obtener pruebas para la causa penal. d) la forma procesal que debe ser respetada durante la
realización de la investigación. Analicemos brevemente la competencia procesal del perito,
que no debe confundirse con su competencia científico o técnica, pues mientras la segunda
brinda al perito una libertad mayor para la selección de los medios y métodos científicamente
establecidos que a su parecer sean más útiles para alcanzar los objetivos a él solicitados, la
competencia procesal le limita a ceñirse a aquellas cuestiones sobre los que la autoridad
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investigadora requiera de él, no siendo competencia suya determinar lo que puede constituir
una prueba en el proceso penal. El perito trabajará con las pruebas que le sean entregadas y
circunscribirá su conclusión a las cuestiones que se le pidan, con la excepción de los peritajes
que se realizan en personas vivas, por ejemplo test psicológicos, exámenes médicos, etc. En
el caso de los peritajes criminalísticos, si el perito entiende que se pueden determinar otras
cuestiones que sean de interés para la causa, se pone en contacto con la autoridad solicitante
y previo consenso de la misma procederá a hacer sus determinaciones.
Cuando un ciudadano ha sido afectado en su persona, familia o bienes, a él es al primero que
le debe interesar que se investigue y se investigue bien, por lo tanto ningún mexicano debe
estar exento de la información pertinente, completa, metódica y entendible de acuerdo a su
capacidad cultural y académica; siendo deber del estado mexicano proporcionarla.