Andrei Alexandrovich Jdanov. Miembro del Politburó desde 1938.
En 1947 Promovió la
creación de la Cominform.
Autor: Andrei Alexandrovich Jdanov. Miembro del Politburó desde 1938. en 1947
Promovió la creación de la Cominform.
Título del documento o tema central: Doctrina Jdanov. Discurso inaugural del
Cominform.
Identificación espacial y temporal: Szklarska Poreba (Polonia), el 22 de septiembre de
1947.
Tipo de documento: Discurso
Destinatario: Líderes de 9 Partidos Comunistas de Europa (URSS, Bulgaria,
Checoslovaquia, Hungría, Polonia, Rumania, Yugoslavia, Francia e Italia).
ANALISIS DEL DOCUMENTO
El autor del documento:
Andrei Alexandrovich Jdanov (1896-1948). Hijo de profesor, ingresó en el Partido
Bolchevique en 1915 y en los primeros años revolucionarios (1918-22) fue responsable de
la organización de la zona de los Urales. En 1934 fue nombrado Secretario del Partido para
Leningrado, desde ese momento se convirtió en el auxiliar indispensable de Stalin. A partir
de 1938 pasó a ser miembro del Politburó, como Presidente de la Comisión de la Política
Exterior tomó parte en la firma del Pacto Germano Soviético e influyó decisivamente en la
guerra contra Finlandia (1939). Dirigió la resistencia de Leningrado durante el asedio de los
alemanes entre los años 1942 y 1943 y, junto a Melenkov, promovió la creación de la
Kominform-en-1947.
Desde su puesto de secretario del Comité Central del Partido Comunista dedicó sus últimos
años a perseguir cualquier tipo de desviación burguesa en las artes y las letras.
Destinatarios, lugar y fecha:
El discurso fue pronunciado en ocasión de la fundación de la Oficina de Información de los
Partidos Comunistas (Kominform), llevada a cabo en Szklarska Poreba (Polonia), el 22 de
septiembre de 1947. Los asistentes a la reunión eran los máximos dirigentes de 9 Partidos
Comunistas de 9 países europeos: URSS, Bulgaria, Checoslovaquia, Hungría, Polonia,
Rumania, Yugoslavia, Francia e Italia.
Contenido del documento:
El discurso de Jdanov fue pronunciado en la inauguración de la Kominform (Oficina de
Información Comunista). Tanto el discurso como la creación misma de la Kominform, vienen
a ser la respuesta de la Unión Soviética frente a la Doctrina Truman y el Plan Marshall. Esto,
debido a que al igual que Harry Truman temía la expansión del comunismo, Stalin consideró
que si aceptaba la ayuda de los Estados Unidos, sobre todo la derivada del Plan Marshall,
aumentaría la influencia norteamericana en Europa Oriental. En efecto, como señala Rafael
Aracil, Stalin vio en este plan de ayuda una verdadera máquina de guerra capaz de aflojar
los lazos entre la Unión Soviética y los países de Europa Central y Oriental.[2] De este modo
y como señala Julio Gil, en el discurso de Jdanov se consignan casi los mismos argumentos
esgrimidos por Truman en su doctrina, pero ahora vistos desde el punto de vista soviético,
es decir, el mundo está divido en dos, uno de ellos con cualidades pacíficas y democráticas,
el otro caracterizado por tendencias belicistas y antidemocráticas.[3] Por supuesto, desde
el punto de vista soviético, las características pacíficas y democráticas pertenecen al mundo
socialista liderado por la URSS, al cual se agrega una tercera característica, el
antiimperialismo. El otro mundo está liderado por Estados Unidos, quien tras la guerra es el
líder indiscutido del capitalismo mundial.
El discurso es considerado como el primer texto en el que se analiza la Guerra Fría y su
significado desde la perspectiva soviético-marxistas. A través de él vemos perfilado el
análisis soviético del nuevo escenario político surgido tras la Segunda Guerra Mundial.
Jdanov parte su discurso realizando un análisis acerca de las transformaciones políticas
producidas por causa de la Segunda Guerra Mundial. Destaca, esencialmente, que la
correlación de las fuerzas ha sido modificada a favor del campo socialista en detrimento del
campo capitalista: “Con la terminación de la Segunda Guerra Mundial se han producido
cambios esenciales en el conjunto de la situación mundial… el sistema capitalista mundial,
en su conjunto, ha sufrido nuevamente un duro revés… mientras que el robustecimiento del
movimiento antifascista, ha permitido la separación del sistema capitalista a toda una serie
de países de la Europa central y sudoriental”. Con esto, Jdanov va poniendo de manifiesto
la escisión que se ha producido en Europa tras el fin de la guerra, a la vez que pone un
especial énfasis en destacar la elevada posición que ha adquirido la URSS tras el Conflicto:
La importancia y la autoridad de la URSS han aumentado considerablemente después de la
guerra.
Ante tal situación, Jdanov señala que el imperialismo norteamericano había adoptado un
conjunto de medidas con el fin de poner en marcha una política de dominación mundial,
que le permitiera consolidar el dominio imperialista, que ha alcanzado su característica
monopólica luego de que sus dos principales competidores capitalistas, Alemania y Japón,
fueron derrotados: Esta nueva corriente apunta a la consolidación de la situación de
monopolio de los Estados Unidos sobre los mercados internacionales, monopolio que se ha
establecido como consecuencia de la desaparición de sus dos mayores competidores —
Alemania y Japón.— Además, Jdanov destaca el hecho que Inglaterra y Francia ya no podían
significar una competencia para EEUU, debido a que éstas se encontraban exangües tras el
conflicto.
Jdanov enfatiza la idea de la división del mundo en dos bloques, el campo imperialista
dirigido por los Estados Unidos y el campo antiimperialista y democrático conducido por la
Unión Soviética. Según el análisis de Jdanov, el campo liderado por Estados Unidos se ha
embarcado en una actitud expansionista, para la cual está utilizando diversas estrategias,
entre las que se cuentan especialmente medidas de orden militar y económico, a partir de
las cuales los Estados que acepten la intromisión norteamericana se verán sometidos a su
dominio: “la dominación política y económica reduciría a estos países al estado de satélites
de los Estados Unidos e instauraría unos regímenes interiores que eliminarían todo
obstáculo por parte del movimiento obrero y democrático para la explotación de estos
países por el capital americano”. Como se puede apreciar, con esta afirmación se está
haciendo clara referencia al plan de ayuda económica ofrecido por Estados Unidos a los
países europeos. Como ya se dijo anteriormente, este plan fue rechazado por Stalin por
considerarlo un instrumento de expansión norteamericana. Por esta razón los países de la
Europa Oriental que en un primer momento habían aceptado la ayuda, se vieron obligados
por la presión soviética a retractarse. Según Jdanov, Estados Unidos está aprovechándose
de los problemas económicos que aquejan a las zonas asoladas por la guerra, convirtiendo
la ayuda económica en un arma para controlar y dominar “no sólo a los enemigos de guerra
de ayer o a los Estados neutrales, sino también y de manera cada vez mayor, a los aliados
de guerra de los Estados Unidos de América”, con esto destaca, esencialmente, la
dependencia creciente de Gran Bretaña y Francia, que en definitiva, fueron los mayores
destinatarios de los dólares norteamericanos (Reino Unido recibió 2.826 millones de
dólares, mientras que Francia recibió 2.444).
Los postulados sostenidos por Jdanov en su discurso tenían, esencialmente, una finalidad
geoestratégica. El mensaje concreto que se dirigía a los asistentes era rechazar el Plan
Marshall y permanecer fieles a las indicaciones de Moscú. Según sostiene Jdanov, la URSS a
la cabeza del campo antiimperialista y democrático estaba presta a luchar contra la amenaza
de nuevas guerras de expansión, para la consolidación de la democracia y para la extirpación
de los restos del fascismo. En esta tarea los partidos comunistas debían ponerse a la cabeza
de la resistencia contra los planes imperialistas de expansión y de agresión dirigidos por el
campo liderado por Estados Unidos. Así pues, con el objetivo de organizar el intercambio de
experiencias entre Partidos y, si hubiera necesidad, coordinar su actividad sobre la base del
acuerdo mutuo, se creó la Kominform. Como señala Juan Pereira, desde la Kominform se
puso en marcha una operación bien planificada para sovietizar, de forma rápida, la Europa
Central y Oriental. Sovietización que se imponía por la fuerza de las circunstancias internas
o a través de la presión, manifestada por ejemplo, en el rechazo de la ayuda que EEUU
ofrecía a través del Plan Marshall.[4]
Así pues, con la Doctrina Jdanov se había marcado el punto de no retorno en la conversión
forzada de la Europa central y oriental al modelo configurado por Stalin en la URSS. Una tras
otra las naciones dominadas por el Ejército Rojo fueron constituyéndose en lo que se vino a
denominar “democracias populares”, caracterizadas por: partido único, colectivización de
la tierra, planificación económica centralizada, prioridad a la industria de base, persecución
de cualquier tipo de disidencia. Como señala Jean Duroselle, en este tipo de democracias
tan sólo el Partido Comunista presenta candidatos, o bien se trata de una coalición de
partidos comunistas y de sus partidarios. El elector no tiene facultad de elegir entre varias
tendencias, en general su voto no es secreto.[5] Según Robert Service, el concepto
“Democracia Popular” fue inventado con el fin de poner énfasis en el hecho de que en
Europa del Este, los comunistas habían alcanzado el poder sin que hubieran sido necesarias
las guerras civiles ocurridas en Rusia.[6] Con la implantación de las Democracias Populares,
la URSS extendía su modelo en su área de influencia, dejando claro que los Estados de
Europa del Este se enmarcaban bajo su dominio.
En ese rápido proceso que duró pocos meses, el momento clave lo constituyó el “Golpe de
Praga” en febrero de 1948, cuando el líder comunista Gottwald, con la aprobación de Stalin,
hace un llamamiento a la huelga general que se ve apoyada por “milicias de trabajadores”.
En pocos días, la democracia checoslovaca se vio convertida en otra “democracia popular”.
A diferencia de otros países ocupados por el Ejército Rojo, hubo que esperar más de tres
años para que se estableciera una “democracia popular” en Checoslovaquia. El relato de los
sucesos acontecidos en Checoslovaquia los conocemos a partir de R. Service, quien señala:
A principios de 1948, Benes presidía un gobierno de coalición entre los comunistas, que
habían obtenido un 38% de los votos en las elecciones de 1945, y diversos partidos
demócratas. El gobierno estaba presidido por un socialdemócrata y entre los ministros
destacaba Jan Masaryk, hijo del héroe de la independencia nacional, quien detentaba la
cartera de Exteriores. Sin embargo, la agudización de las tensiones internacionales y la
evidencia que en las elecciones que se iban a celebrar en la primavera de 1948 el Partido
Comunista iba a perder apoyo de forma significativa precipitaron el golpe de estado
comunista.[7]
Así pues, con la aprobación de Stalin, el líder comunista checoslovaco Klement Gottwald
declaró el 24 de febrero la huelga general. Se crearon “Comités de Acción” por todo el país
apoyados por una “Milicia de Trabajadores”. El 25 de febrero, Benes tuvo que aceptar la
constitución de un nuevo gobierno dominado por los comunistas. El 10 de mayo, Jan
Masaryk cae por una ventana y muere. ¿Asesinato político? O ¿Suicidio? Aún no se ha dado
una respuesta. Benes abandonó la presidencia en mayo y en junio de 1948 los liberales
fueron expulsados del gobierno. Checoslovaquia era ya una “democracia popular”.
Como se ha podido apreciar, entre 1947 y 1948 la división del mundo se ha puesto en
marcha, y ha comenzado por la delimitación concreta de las esferas de influencia en Europa.
Con la Doctrina Truman y el Plan Marshall comenzó a consolidarse la esfera de influencia
norteamericana, mientras que la Doctrina Jdanov y el Cominform están manifestando los
primeros pasos hacia la consolidación de la esfera soviética. Posteriormente esta
delimitación se hará aún más patente con la militarización de los bloques, con la OTAN en
1949 y el Pacto de Varsovia en 1955.
Así pues, el conjunto de iniciativas y respuestas por parte de norteamericanos y soviéticos
indicaban que se había llegado a un punto de no retorno. A partir de este momento varios
conflictos comenzaron a estallar en Europa y en el resto del mundo. En nuestro análisis
destacamos por su relevancia el Golpe Comunista en Checoslovaquia en 1948, el bloqueo
de Berlín (1948-1949) y la Guerra de Corea (1950-1953).
PLAN KOMINFOR
Kominform es la abreviatura de Oficina de Información de los Partidos Comunistas y
Obreros, organización comunista creada a instancias soviéticas en 1947. Su creación fue la
respuesta de Stalin al Plan Marshall y con ella buscaba agrupar a los partidos comunistas de
la zona bajo influencia soviética (Polonia, Checoslovaquia, Hungría, Bulgaria y Rumanía), a
ella se sumaron los poderosos partidos comunistas de Francia e Italia.
Se trataba de aglutinar bajo unas directrices comunes de actuación al bloque soviético en
los inicios de la guerra fría. En su reunión inaugural, el representante soviético y miembro
del Buró del PCUS, Andrei Jdanov, pronunció un discurso en el que puso las bases de la
doctrina soviética en política internacional (Doctrina Jdanov).
Las líneas esenciales de actuación de la nueva organización se basaban en el intercambio de
información y experiencias, en la coordinación de actuaciones y en la ayuda mutua entre los
partidos comunistas. En la práctica, la Kominform sirvió como instrumento a las órdenes del
gobierno de Moscú ante el desafío occidental concretado en la doctrina Truman y el Plan
Marshall.
Muy pronto, sin embargo, la Kominform asistió al primer gran cisma en el mundo comunista:
la Yugoslavia de Tito fue acusada de desviacionismo de la doctrina marxista-leninista. Fue
un comunicado de la Kominform en junio de 1948 el que proclamó la condena del régimen
de Tito.
Tras la muerte de Stalin en 1953, la Kominform entró en proceso de decadencia, siendo
finalmente disuelta en 1956.