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Cómo combatir una guerra espiritual

Una guerra espiritual es una batalla constante del bien contra el mal, Dios contra Satanás.
Debido a que toma lugar en el ámbito espiritual y no en el físico, puede ser fácil de ignorar,
pero el resultado de cada pelea puede tener consecuencias eternas. Para combatir una guerra
espiritual, debes comprender la naturaleza de la batalla, las armas, las herramientas defensivas
que tienes a tu disposición y los tipos de ataque que anticipas que enfrentarás.

Parte1

Comprende la batalla

Enfócate en el ámbito espiritual. Como el término lo sugiere, la guerra espiritual ocurre


principalmente en el ámbito espiritual. Puede poseer repercusiones en el ámbito físico, pero si
no abordas el problema en su raíz espiritual, no podrás combatirla de manera efectiva.

En Efesios 6:12, el apóstol Pablo explica: “Porque nuestra lucha no es contra sangre y carne,
sino contra principados, contra poderes, contra los gobernadores de las tinieblas de este siglo,
contra huestes espirituales de maldad en las regiones celestes”.[1] Este versículo define la
guerra espiritual como una guerra contra poderes que no son “de carne”, lo que significa
poderes que no son físicos o tangibles en la naturaleza.

Debido a que los ámbitos espiritual y físico están conectados, las cosas que suceden en el
ámbito físico puede tener consecuencias espirituales y viceversa. Por ejemplo, la obediencia a
Dios en la vida terrenal fortalece tu espíritu. Asimismo, violar los mandamientos de Dios en la
vida terrenal debilitará tu espíritu. Como dice en Santiago 4:7: “Someteos, pues, a Dios.
Resistid al diablo y huirá de vosotros”. Primero tienes que someterte a Dios para poder resistir
al diablo.

Confía en el poder de Dios. Solo con el poder de Dios puedes esperar ganar contra el enemigo.
Para confiar en Dios tienes que aceptar la salvación que Cristo te ofrece. También debes
entender que cada victoria le pertenece a Dios.

Cuando reprendas al diablo, debes hacerlo en el nombre de Jesús y con confianza en la


autoridad de Dios sobre el mal. Incluso el arcángel Miguel dijo: “El Señor te reprenda”, cuando
peleó con el diablo por el cuerpo de Moisés (S. Judas 9). Si incluso los ángeles deben confiar en
el nombre de Dios para reprender al diablo, no resulta sorprendente que los cristianos deban
confiar en el nombre y poder de Cristo para hacerlo.[2]

También es importante comprender que el nombre el Cristo no funciona por sí solo. Es tu


relación con Cristo, como cristiano, en la que debes apoyarte.

En Hechos 9:13-16 se describe la historia de los siete hijos de Esceva, quienes utilizaban el
nombre de Jesús para ahuyentar a los espíritus malignos sin poseer una relación sólida con
Cristo. Un día, un espíritu maligno se resistió y los dominó porque colocaron su fe en el
aspecto equivocado del proceso. Simplemente utilizaban el nombre de Jesús, pero no lo
conocían realmente.
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Desecha cualquier pensamiento orgulloso. Tienes el poder para batallar dentro de la gran
guerra espiritual, pero obtienes este poder a través de Cristo. Si comienzas a enorgullecerte de
ese poder como si fuera tuyo, tienes que desechar ese orgullo antes de continuar. Es posible
que Satanás utilice el pecado del orgullo contra ti en la guerra espiritual.[3]

Para poder someterte verdaderamente a Dios, necesitas ser humilde. Es imposible someterte
verdaderamente al poderío y voluntad de otro si una parte de ti cree que tu propio poder
puede ser igual. Si dos poderes son comparables o similares, entonces no consideras a ninguno
como absoluto sobre el otro.

Debes confiar plenamente en el poder de Dios para combatir una guerra espiritual. Deja el
orgullo que puedas tener por tu poder propio. Como dice en la Biblia: “No te apoyes en tu
propia prudencia. Reconócelo en todos tus caminos y el enderezará tus veredas”.

Demuestra obediencia y autocontrol. Para combatir una guerra espiritual tienes que
mantenerte obediente a Dios en todas las cosas. A menudo, debes mostrar un gran
autocontrol para lograr tal nivel de obediencia.

El apóstol Pablo instruye a los creyentes a “fortalecerse en el Señor” (Efesios 6:10). Es


importante tomar en cuenta que el término es “en” y no “con”. No es suficiente confiar en que
el poder de Dios ganará las batallas espirituales por ti. En lugar de eso, debes tener un
compañerismo con Cristo, pelear al lado de Dios en las batallas que enfrentes.[4] Para hacerlo
se necesitan obediencia y autocontrol.

Debes obedecer a Dios al seguir sus mandamientos y resistir o deshacerte de cualquier fuerza
que pueda influenciarte de hacer lo contrario.

Para el autocontrol es necesario que te deshagas de cualquier exceso. Necesitas equilibrarte


espiritualmente al resistir la urgencia de satisfacerte en cosas que son malvadas o en
cantidades excesivas que puedan causar el deterioro espiritual.

Mantente alerta. En 1 Pedro 5:8 dice: “Sed sobrios y velad; porque vuestro adversario el
diablo, como león rugiente, anda alrededor buscando a quien devorar”. Ten presente que te
pueden atacar cuando menos lo esperas. Debes permanecer atento al campo de batalla
espiritual y también debes protegerte constantemente contra los ataques potenciales.[5]

Trata la batalla con seriedad. El enemigo siempre está listo para atacar, así que siempre debes
estar listo para defenderte.

Cuando te despiertes cada mañana, tómate el tiempo de prepararte espiritualmente a través


de una oración y meditación. Pídele a Dios que te apoye cada día. Una buena oración es: “Dios,
yo no lo puedo hacer, pero tú sí”.
Parte2

Colócate toda la armadura de Dios

Ten presente qué es la “armadura de Dios”. La “armadura de Dios” se refiere a un conjunto de


armaduras espirituales metafóricas que los cristianos deben utilizar en todo momento para
protegerse contra Satanás.

Toda la armadura de Dios está descrita en Efesios, 6:10-18.

El pasaje indica: “Vestíos de toda la armadura de Dios, para que podáis estar firmes contra las
asechanzas del diablo” (Efesios 6:11). Básicamente significa que al armarte con la protección y
las armas que tu fe en Cristo te ofrece, podrás ser fuerte y resistirte a los ataques malignos de
una naturaleza espiritual.

Utiliza el cinturón de la verdad. Efesios 6:14 dice: “Estad firmes, ceñidos vuestros lomos con la
verdad”.

Lo opuesto de la verdad es una mentira y a menudo se le llama a Satanás el “padre de las


mentiras”. Armarte con el “cinturón de la verdad” significa protegerte de los males del engaño
al aferrarte a la verdad. En la Biblia, Jesús refutó las tentaciones de Satanás en la naturaleza
con las verdades de las Sagradas Escrituras. Tú también lo puedes hacer, cita a las Sagradas
Escrituras para refutar las mentiras de Satanás.[6]

Para aferrarte a la verdad, debes buscarla en todas las cosas y decir la verdad a todas las
personas, incluso a ti mismo. No te dejes engañar con nada.

Colócate la coraza de justicia. La segunda parte de Efesios 6:14 hace referencia a la “coraza de
justicia”.

La "justicia" se refiere a la justicia absoluta de Cristo, no a la justicia falible y desanimada de la


humanidad.

A través de tu fe, debes confiar en la justicia de Cristo para que proteja tu corazón contra los
ataques espirituales, al igual que una coraza física lo protegería en una batalla física. Si Satanás
intenta decirte que no eres justo, cita a Romanos 3:22: “Dios nos hace justos mediante la fe en
Jesucristo y eso vale para todos los que creen”.

Colócale las sandalias del Evangelio de la paz. Efesios 6:15 instruye a los creyentes lo siguiente:
“Y calzaos los pies con el apresto del evangelio de la paz”.

El “evangelio de la paz” se refiere al evangelio o a las buenas nuevas de la salvación.

Preparar los pies con el evangelio de la paz sugiere que necesitarás llevar este evangelio
cuando entres al territorio enemigo. Al dar un paso con este evangelio, tu alma está protegida
en cada paso. La Santas Escrituras dicen: “Mas buscad primeramente el reino de Dios y su
justicia, y todas estas cosas os serán añadidas”. Esto incluye la protección espiritual en contra
de Satanás.
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Toma el escudo de la fe. En Efesios 6:16 también se instruye que, sobre todo, debes tomar “el
escudo de la fe, con que podáis apagar todos los dardos de fuego del maligno”.

La fe es algo absolutamente imprescindible cuando combates una guerra espiritual. Como un


escudo, la fe te puede proteger en contra de lo que por el contrario serían ataques lacerantes
del enemigo. Cuando Satanás intente decirte mentiras sobre Dios, recuerda mantener tu fe en
que Dios es bueno y que tiene buenos planes para ti, etc.

Vístete con el casco de la salvación. Como dice en Efesios 6:17: “Y tomad el casco de la
salvación”.

La salvación de la que se habla en este pasaje se refiere a la salvación espiritual que Cristo
ofrece a través de su muerte y resurrección.

Un casco de salvación se puede interpretar como el conocimiento de la salvación espiritual. Al


igual que un casco físico protege al cerebro, el casco de la salvación protege la mente contra
los ataques espirituales y afirmaciones falsas que podrían poner a tu mente en contra de Dios.

Empuña la espada del Espíritu. La segunda mitad de Efesios 6:17 instruye tomar “la espada del
Espíritu, que es la palabra de Dios”.

La espada del Espíritu está descrita directamente en el pasaje como la palabra de Dios o la
Biblia.

Para empuñar la espada del Espíritu, necesitas comprender la Biblia. Tu conocimiento de las
escrituras puede utilizarse luego como una refutación a los ataques espirituales. En Hebreos
4:12 dice: “Porque la palabra de Dios es viva y eficaz, y más cortante que toda espada de dos
filos; penetra hasta partir el alma y el espíritu, las coyunturas y los tuétanos, y discierne los
pensamientos y las intenciones del corazón”.

Reza en el Espíritu. Los versículos que hablan sobre toda la armadura de Dios terminan con
Efesios 6:18, que afirma: “Orando en todo momento con toda oración y súplica en el Espíritu, y
velando en ello con toda perseverancia y suplica por todos los santos”.

Al escoger estas palabras para terminar el pasaje sobre la armadura de Dios, el apóstol Pablo
enfatiza la importancia de confiar en Dios para la fuerza espiritual a través de la práctica de la
oración continua e inmutable. La Biblia nos dice que “oremos sin cesar”. La oración continua
en cada situación de tu vida para la protección y el apoyo de Dios.

La armadura de Dios es un conjunto de herramientas y protección que Dios otorga a sus


creyentes, pero es el poder de Dios en lo que el creyente debe confiar finalmente.
Parte3

Pelea contra las armas del enemigo

Prepárate tanto para una guerra ofensiva como defensiva. La guerra ofensiva requiere que
demuelas de manera activa las fortalezas del enemigo que se han construido anteriormente en
tu mente. La guerra defensiva requiere que te protejas contra ataques futuros.[7]

La fortaleza del enemigo es una mentira que ya se ha construido dentro de tu mente. Gana
fuerza por medio del engaño y la acusación, y es posible que te dificulte resistir el poder de la
tentación o ver a través de las mentiras de Satanás.

Estas fortalezas tienden a volverse más fuertes o claras cuando estás solo, así que necesitas
trabajar de manera activa en derrumbarlas con la ayuda de las armas espirituales que Dios te
ha dado. A medida que decrecen estas fortalezas, también se volverá más fácil protegerte
contra ataques futuros.

Pelea contra el engaño. El enemigo utiliza el engaño para hacerte creer que algo no es cierto
para que te equivoques y caigas en el pecado.

Un ejemplo notorio de esto es cuando Satanás engañó a Eva para que crea que no le pasaría
nada si comía la fruta prohibida en el Edén.

En referencia a la armadura de Dios, debes confiar de manera activa en el cinturón de la


verdad y en la espada del Espíritu cuando combatas contra el engaño. El cinturón de la verdad
es tu defensa contra el engaño, mientras que la espada del Espíritu te permite pelear contra el
mismo.

En términos más simples, para pelear contra el engaño tienes que comprender la verdad. Para
comprender la verdad, tienes que comprender a profundidad las Sagradas Escrituras.

Combate la tentación. Cuando el enemigo utiliza la tentación, intenta hacer que algo malvado
se vea bueno e interesante para intentar atraerte hacia el mismo.

Por lo general la tentación viene después del engaño. Por ejemplo, se tentó a Eva para que
coma la fruta prohibida luego de engañarla y hacerle pensar que sería aceptable hacerlo. Algo
malvado solo puede parecerte deseable una vez que te han engañado para que pienses que es
bueno de alguna manera.

Para lidiar con la tentación tienes que resistir al mal mientras te acercas más a Dios. Ambos
elementos son necesarios y, naturalmente, ambos van de la mano cuando los pones en
práctica.

Acércate a Dios a través de la oración, el estudio de la Biblia, la obediencia y devoción. A


medida que te acercas a Dios, te alejarás del mal y la tentación tendrá menos poder sobre ti.
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Lidia con las acusaciones. El enemigo acusará al creyente con culpas y pecados pasados para
intentar agobiarlo con vergüenza y desesperación. La Biblia hace referencia a Satanás como “el
acusador de nuestros hermanos”, así que incluso intentará acusarte contigo mismo. Acuérdate
siempre del versículo: “No hay condenación para los que están en Cristo Jesús”.

Con respecto a la armadura de Dios, una de tus mejores defensas en contra la acusación es el
escudo de la fe. Cuando el enemigo lanza un ataque en contra tuya y utiliza tus equivocaciones
pasadas como munición, debes protegerte completamente contra el ataque por medio de
confiar en tu fe en Cristo.

También puedes utilizar la coraza de la justicia de Cristo para proteger tu corazón y el casco de
la salvación para proteger tu mente contra dichos ataques.

Referencias

↑ https://www.biblegateway.com/passage/?st=1&utm_expid=13466113-
11.5w1LoPJgSfySJpp2u36etw.1&search=Ephesians+6%3A10-18&version=NKJV

↑ http://www.gotquestions.org/spiritual-warfare.html

↑ http://www.charismanews.com/opinion/41990-what-satan-doesn-t-want-you-to-know-
about-spiritual-warfare

↑ https://www.christiancourier.com/articles/1211-spiritual-warfare-is-real-difficult-and-
dangerous

↑ http://www.relationshipskills.com/images/Being_Effective_in_Spiritual_Warfare.pdf

↑ http://www.gotquestions.org/full-armor-of-God.html

↑ http://www.greatbiblestudy.com/spiritual_warfare.php