Cómo hacer velas artesanales
La elaboración de velas de parafina requiere un proceso simple y pocos gastos en materiales
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Imagen: Lindsay
Las velas artesanales son un producto muy valorado por los aficionados al bricolaje, dado que su elaboración es sencilla y ofrece
resultados muy vistosos. Con parafina y otros productos económicos se pueden crear velas coloridas y aromáticas. Este
artículo enumera los materiales y utensilios necesarios para la elaboración casera de velas, explica paso a paso cómo
realizarlas y especifica tamaños, características y cantidades de los ingredientes y las herramientas del procedimiento.
Materiales y utensilios para la elaboración de velas artesanales
El material básico para la elaboración de velas artesanales es la cera de parafina (conocida como parafina), un hidrocarburo
derivado del petróleo que se vende en bloques sólidos de color blanco y es muy económico. Los otros componentes más
importantes son la estearina, un aditivo que se comercializa en forma de escamas y cuya función es contraer y compactar la
parafina, y el pabilo o mecha, que también está disponible en el mercado. También son necesarios los moldes y las ollas o
cazos en los que trabajar los materiales.
Para derretir la cera no se debe poner la parafina de forma directa sobre el fuego, sino calentar al baño María
Los colorantes y las esencias aromáticas no son imprescindibles, pero permiten personalizar y añadir valor al producto final.
También es aconsejable contar con un poco de aceite (si es en spray, mucho mejor), para facilitar el proceso de desmolde.
Para saber cuánta parafina es precisa, se deben calcular unos 90 gramos por cada decilitro (100 centímetros cúbicos) de capacidad
de los moldes. Sin embargo, sobre todo durante las primeras experiencias en la elaboración de velas, conviene emplear un poco
más, aunque luego haya un pequeño sobrante que se deba desechar. Con respecto a la estearina, se cuenta una parte por cada
diez de parafina.
Cómo hacer velas caseras, paso a paso
El primer paso es derretir la cera. Para ello, se debe colocar en un cazo la estearina y luego la parafina. También en este
momento se debe añadir, si se desea, la esencia aromática y el colorante. Para derretirla, no se pone el cazo directamente al fuego,
sino al baño María: es decir, se mete dentro de una olla (u otro recipiente grande) llena de agua y es esta cacerola la que se coloca
al fuego. El agua de la olla calienta el cazo y así la cera se derrite.
Mientras se espera que la cera se derrita, es preciso preparar los moldes. Estos pueden tener diversas formas: de prisma
rectangular, cilíndrica, piramidal, etc. La condición es que cuenten con un pequeño orificio en su parte inferior para pasar el
pabilo. Se aconseja rociar o esparcir aceite en sus caras interiores, para que al final sea menos costoso desmontar las velas.
También se pueden emplear productos desmoldantes específicos.
Es conveniente proteger la superficie de trabajo con papel de periódico, ya que la cera seca es difícil de limpiar
Luego se introduce el pabilo. Un buen truco para sostenerlo en la posición deseada (en el centro del molde, con el fin de que
quede en el centro de la vela) es utilizar una pinza de la ropa, que sujete la mecha y quede apoyada en posición horizontal sobre
los bordes de cada molde. También se pueden usar tiras de papel agujereado, que sirven para la misma función. En la parte inferior,
la mecha se puede doblar (un doblez simple, a 90 grados) como otra manera de fijar su posición.
Imagen: OakleyOriginals
Una vez que la cera se ha derretido, se vierte en los moldes. Es preciso manipular el cazo con cuidado, dado que la cera
caliente puede causar quemaduras y heridas. En todo caso, se pueden usar guantes. También es conveniente cubrir la superficie
de trabajo con papeles de periódicos (o una protección similar), ya que la cera, cuando se seca, es complicada de limpiar.
Por último, se espera a que la cera se seque y solidifique. Para acelerar el proceso, se pueden introducir los moldes en
el frigorífico. Cuando la vela esté sólida, si se ha colocado aceite en el molde, debería poder retirarse con facilidad. Y de este modo,
ya estará lista para iluminar, decorar con su color y, si se ha empleado alguna esencia, también aromatizar.
Tamaños, materiales y cantidades
Las siguientes son algunas consideraciones y recomendaciones para tener en cuenta si se decide afrontar la elaboración casera de velas.
Existen, en general, tres tamaños de mechas o pabilos. Para velas de hasta 4 o 5 centímetros de diámetro, se recomiendan los
pabilos finos; y los medianos, si el diámetro es de hasta 8 o 9 centímetros. Para medidas superiores, lo aconsejable es usar las
mechas más gruesas.
Los moldes pueden ser de diversos materiales: hojalata, zinc, aluminio, silicona, plástico, etc. Todos son válidos.
Además de la estearina, hay otros aditivos que se pueden añadir a las velas para dotarlas de ciertas características, sobre
todo brillo, dureza y durabilidad. Conviene consultar con el vendedor las cualidades y la forma de uso de cada uno. Es
importante sobre todo respetar las proporciones, ya que si se introducen de más o de menos, no causarán los efectos deseados u
ocasionarán otros que podrían ser problemáticos.
La cantidad de colorante y esencia aromática dependerá de la tonalidad y el grado de perfume de los que se quiera dar a la
vela. En estos casos, se puede consultar con el vendedor sobre cada producto en particular, pero sin duda, lo mejor es probar y
aprender con las distintas experiencias.