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Simbolos de Jesús en el Nuevo Testamento

Mat. 11:1-13
Isa 35:4 Decid a los de corazón apocado: Esforzaos, no temáis; he aquí que
vuestro Dios viene con retribución, con pago; Dios mismo vendrá, y os
salvará.
Isa 35:5 Entonces los ojos de los ciegos serán abiertos, y los oídos de los
sordos se abrirán.
Isa 35:6 Entonces el cojo saltará como un ciervo, y cantará la lengua del
mudo; porque aguas serán cavadas en el desierto, y torrentes en la soledad.

La declaración con que Jesús termina su comentario sobre Juan es


sorprendente, intrigante y complicada. Es sorprendente en cuanto a la
grandeza de Juan: entre los nacidos de mujer ningún otro mayor que Juan.
Coloca a Juan por encima de todos los gigantes espirituales del AT, inclusive
los héroes de la fe (Heb. 11). La parte final del versículo es intrigante y
complicada. Implica, por lo menos, que Juan no estaba en el reino de los
cielos. Los que afirman esto dicen que el reino de los cielos tuvo su comienzo
más tarde, quizá en Pentecostés. Si es así, ni Jesús estaba en el reino durante
su ministerio terrenal. Tal conclusión es inadmisible, pues Jesús habló del
reino como una realidad ya existente (ver 11:12, Luk_17:21, etc.).

La solución al problema se logra si consideramos ese período como de


transición, como una plataforma entre dos escaleras: una que desciende (la era
vieja) y otra que asciende (la era nueva). Otra figura que se usa para ilustrar la
posición de Juan es la de la diferencia entre la noche (era antigua), el
amanecer (Juan) y la salida del sol (la claridad del evangelio en base a la cruz
y resurrección). En algún sentido, Juan pertenecía a la antigua economía, pero
también vio el comienzo de la nueva. El más pequeño en el reino de los cielos
es mayor que él (v. 11) porque Juan no tuvo la dicha de ver la cruz y la
resurrección de Jesús; no vio la naturaleza verdadera y gloriosa del reino en la
ascensión de Jesús. Juan entendió y predicó que el reino es juicio, pero no
llegó a ver que el reino es también victoria por medio del sufrimiento. El más
humilde en el reino, después de Juan, tendría una relación más íntima con
Dios, y otros privilegios que Juan nunca experimentó. Era un asunto de
posición y privilegios.
El. Tabernáculo, tienda, coberturas y armazón
En su significado técnico más estricto el término "tabernáculo" se refiere a un conjunto de
cortinas de lino, que cuando se colocaban alrededor de una estructura de bastidores de
madera formaban la morada de Dios. Las cortinas eran de lino con figuras de querubines
entretejidas en la tapicería de color azul violáceo, púrpura rojiza y escarlata. Cada una
medía 28 codos por 4, se las cosía entre sí en el sentido de su largo en dos conjuntos de
cinco, que cuando se armaban se mantenían en posición mediante cincuenta corchetes que
pasaban por lazadas en el borde cada conjunto (Ex. 26.1–6). El tabernáculo se cubría con
once cortinas de pelo de cabra, llamadas en terminología estricta la tienda" (Ex. 26.7–15).
Cada una medía 30 codos por 4, unidas entre sí en dos conjuntos, uno de cinco, el otro de
seis, los que una vez armados se sostenían unidos, como el tabernáculo, mediante lazadas y
corchetes, sólo que estos corchetes eran de cobre.
Pasos en la salvación del hombre Ex. 25:40

La puerta : Debemos acercarnos a dios Stg 4:8; Heb. 4:16


El holocausto: Es necesario un sacrificio Heb 9:21-22; 1 Co. 5:7;
El lavacro Ro. 6:4; Hch 22:16; 1Pe 3:21
El pan de la proposición: Juan 15:7; 1Pe 2:2
El altar del incienso: Jn 4: 2Co 2:15-16;
Candelabro: Ro. 8:26; Jn 16:13
Arca del Pacto: