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Cueva de Lauricocha en San Miguel De

Cauri
En esta cueva se encuentran los restos humanos más
antiguos del Perú: se calcula que fueron enterrados en el
9525 a.C. Resultan ser los mejores testimonios del proceso
de poblamiento del Perú. En otro estrato de la misma cueva,
se encontraron también restos de utensilios de piedra con
una antiguedad algo menor, cuya factura demuestra que el
hombre de Lauricocha conocía las principales técnicas de la
industria lítica. Los cazadores de Lauricocha tenían una vida
nómada, dedicándose a la cacería en "chaco" (en forma de
anillo).

UBICACION

Ubicado a 110km. de la ciudad de Huánuco, cerca de la laguna de Lauricocha en


el distrito de San Miguel de Cauri, provincia de Lauricocha.
HORARIO DE VISITA

Lunes a domingo: De 8:00 a 17:00 horas

Esporádicamente algunos meses del año.

Ingreso Libre

INFORMACIÓN

La zona donde se ubican estos yacimientos corresponde a las fuentes del río
marañón, en el extremo sur de la provincia.

Las cuevas y grutas están distribuidas en un radio de 8 km, muy cerca de la


laguna de lauricocha y a una distancia no mayor de 30 km de la divisoria
continental de aguas.

En esta cueva se encuentran los restos


humanos más antiguos del perú: se calcula que fueron enterrados en el 9525 a. c.
Resultan ser los mejores testimonios del proceso de poblamiento del perú. En otro
estrato de la misma cueva, se encontraron también restos de utensilios de piedra
con una antiguedad algo menor, cuyos indicios demuestran que el hombre de
lauricocha conocía las principales técnicas de la industria lítica.

Se encontraron también los restos de tres niños, enterrados de tal forma que
podía colegirse un rito sepulcral, es decir, un conjunto de ceremonias compatibles
con la existencia de una creencia religiosa.

El antropólogo Augusto Cardich, descubridor de estos restos en 1958, señala que


la zona de Lauricocha parece haber presentado condiciones favorables para el
asentamiento humano cuando los glaciares se retiraron del lugar, hecho que
ocurrió hace aproximadamente 10 mil años.
Pudo haber sido también asiento de especies muy estimadas para la caza,
especialmente cérvidos y cam& eacute;lidos. Los cazadores de Lauricocha tenían
una vida nómada, dedicándose a la cacería en "chaco" (en forma de anillo), según
lo atestiguan las pinturas rupestres estudiadas en las paredes de las cuevas.
Fuente: [Mincetur]

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Hombre de Lauricocha
El hombre de Lauricocha existió aproximadamente entre los años 9000 – 7000 a. C. y es
uno de los restos humanos más antiguos del Perú. La zona de Lauricocha está ubicada en las
cabeceras del río Marañón – Amazonas, en la provincia de “Dos de Mayo”, departamento
de Huánuco, su extensión altitudinal comprende alturas desde los 3900 m.s.n.m en el sector
más bajo del valle y 4500 m.s.n.m en las cumbres.
Se cree que el poblamiento de esta zona fue propicia pues era favorable para el asentamiento
humano, cuando los glaciares se deshelaron. Las cuevas de Lauricocha, que se ubican sobre
un antiguo valle glaciar, en las regiones altas de Huánuco, al parecer albergaron a un
importante grupo de cazadores - recolectores del Período Arcaico que por miles de años
utilizaron las cuevas como refugio natural.
Entre 1958 y 1960 el arqueólogo peruano Augusto Cárdich, descubrió en estas cuevas once
esqueletos humanos, 4 de adultos y 7 de niños; los restos óseos se hallaron incompletos, al
parecer mutilados intencionalmente. También se encontró raspadores y lascas líticas, huesos
fosilizados de camélidos y cérvidos, raíces y tubérculos, proyectiles y utensilios de hueso y
piedra, dibujos rupestres de animales, representaciones de danzas ceremoniales y cacería,
etc. con comprobación científica.
Entre las inhumaciones más famosas está el denominado “Entierro Nº 6” con un individuo que
presentaba deformación craneana artificial del tipo tabular erecta. También destacan los
cuerpos de tres niños (Entierros Nº 9, Nº 10 y Nº 11) cuidadosamente enterrados en medio de
un misterioso ritual funerario. Recibieron ofrendas como collares y chaquiras de hueso y
turquesa, valvas de concha, objetos de sílex y puntas líticas, todo ello rodeado de piedras
calientes y cubiertas por ocre rojizo. Se cree que la diferencia en los patrones de
enterramiento entre niños y adultos fue intencionada y corresponde a un rito especial para el
cual se utilizaron ofrendas de distinto tipo.
En el caso de la sepultura infantil Nº 11 se aprecia claramente que por encima de la misma se
ubicó un fogón, tal vez vinculado a la idea de que de esa forma el cuerpo enterrado pudiera
recuperar el calor perdido, y algo muy particular, la presencia de oligisto (óxido de hierro) en
polvo cubriendo la osamenta del niño. Es notable también el uso del ocre, de color rojizo en la
sepultura Nº 9 y amarillo en la Nº 10. Las tumbas de los adultos de la fase Lauricocha I, han
sido de carácter sencillo.
En cuanto al arte rupestre, en la cueva de Chaclaragra, en Lauricocha, se puede observar
interesantes pinturas rupestres que representan una fila de camélidos acosados por ambos
extremos por cazadores que llevan lanzas, dos de las vicuñas han sido heridas y llevan las
lanzas incrustadas en su cuerpo. Estas pinturas atestiguan el método de cacería de este
antiguo pueblo.
Los proyectiles líticos encontrados en Lauricocha se asemejan mucho a los ubicados en el
Complejo de Ayampitín de la sierra argentina, lo que sugiere que formaron parte de una gran
tradición lítica de cazadores avanzados de la cordillera andina. La secuencia cultural,
realizada a partir de las herramientas y proyectiles encontrados, posibilitó la periodificación de
tres fases. La primera fase, denominada Lauricocha I (10.000 – 8.000 a.C.) se caracterizó por
el predominio de puntas foliáceas (forma hoja de árbol) y cuchillos bifaciales. La segunda
fase, Lauricocha II (8.000 – 5.000 a.C.) por la presencia de puntas “hojas de sauce” y otras
de forma triangular y base recta. Y la tercera fase, denominada Lauricocha III (5.000 – 4.000
a.C.) se caracterizó por la utilización de pequeñas puntas y herramientas de hueso, aunque
hay menos evidencia de artefactos líticos, pues se encontró poca cantidad de ellos.
En Lauricocha existía una organización del trabajo y empezaban a aparecer las primeras
jerarquías, la defensa colectiva de su círculo de supervivencia y se evidencía ya la práctica
funeraria.

Características físicas[editar]
Las características principales del hombre de Lauricocha eran:

 Cráneo alargado (dolicocéfalo)


 Cara ancha
 Estatura media de 162 cm
 Piernas cortas y musculosas (propias de cazador nómada)
 Dientes en forma de pala (preparadas para desgarrar los músculos de sus presas)

 EL HOMBRE DE LAURICOCHA

 Las cuevas de Lauricocha, de las punas de


Huanuco, fueron descubiertas y estudiadas por el
arqueólogo Augusto Cardich entre 1958 y 1960.
Aquí se encontraron instrumentos líticos de
cazadores de camélidos y cérvidos andinos. Los
proyectiles líticos encontrados en Lauricocha se
asemejan mucho a los ubicados en el Complejo
Ayampitín de la sierra argentina, lo que sugiere
que formaron parte de una gran tradición lítica de
cazadores avanzados de la cordillera andina. Sin
embargo, lo más relevante es el descubrimiento
de 11 esqueletos humanos de cráneos
dolicocéfalos (alargados). Los restos óseos se
ubicaron incompletos, al parecer mutilados
intencionalmente. Estos restos arqueológicos
tienen una antigüedad máxima de 7 500 años
a.C.Es famoso el “Entierro Nº 6” con un individuo
que presentaba deformación craneana artificial del
tipo tabular erecta. Estas inhumaciones
permitieron la conservación de los primeros
esqueletos de cazadores del Periodo Lítico
encontrados en el Perú. También destacan los
tres niños cuidadosamente enterrados en medio
de un misterioso ritual funerario. Recibieron
ofrendas como collares y chaquiras de hueso y
turquesas, rodeados de piedras calientes y
cubiertos por tierra de color ocre rojizo.En la
cueva de Chaclaragra, en Lauricocha, se puede
observar interesantes pinturas que representan
una fila de camélidos acosados por ambos
extremos por cazadores que llevan lanzas. Dos de
las vicuñas han sido heridas y llevan las lanzas
incrustadas en su cuerpo.Otros sitios
arqueológicos serranos característicos del Periodo
Lítico son: El Cumbe (Cajamarca), Ichuña
(Moquegua), Quishqui Punco (Ancash),
Escomarca (Lima), Piedras Gordas (Pasco).
 UTENSILIOS Y HALLAZGOS EN LA CUEVA DE
LAURICOCHA
 Augusto Cardich, investigador de la paleohistoria
sudamericana, nacido en La Unión (Huánuco) en
1923, realizó estudios en las regiones altas de
Huánuco en las décadas de los 60′s y 70′s y
encontró no solo importantes restos líticos sino
también esqueletos humanos de niños y adultos
con mas de 7,000 años de antigüedad. Estos
descubrimientos hicieron posible establecer una
secuencia cultural para las primeras ocupaciones
altoandinas.



Las cuevas de Lauricocha, se ubican sobre un
antiguo valle glaciar, entre los 3,900 y 4,200
m.s.n.m., y al parecer albergaron a un importante
grupo de cazadores y recolectores que por miles
de años utilizaron las cuevas como refugio natural.
La secuencia cultural, realizada a partir de los
restos encontrados, posibilitó la periodificación de
tres fases. La primera fase Lauricocha I (10,000 –
8,000 a.C.) se caracterizó por el predominio de
puntas foliáceas (forma hoja de árbol) y cuchillos
bifaciales,





la segunda fase, Lauricocha II (8,000 – 5,000 a.C.)
por la presencia de puntas “hojas de sauce” y
otras de forma triangular y base recta y




 CUCHILLO DE RAEDERA
LAURICOCHA II
la tercera fase, denominada Lauricocha III (5,000
– 4,000 a.C.) se caracterizó por la utilización de
utensilios pequeños (puntas) y herramientas de
hueso, aunque hay menos evidencia pues se
encontró poca cantidad de artefactos líticos.



La dieta del hombre de Lauricocha, a partir del
estudio de los huesos animales encontrados en
los diferentes estratos de las cuevas, se basó en
el consumo de cérvidos, principalmente tarucas
para las primeras fases y camélidos en menor
proporción para la última fase. Esta diferencia en
la alimentación hace pensar que hubo cambios
culturales entre los grupos humanos
lauricochienses que permitieron el
perfeccionamiento en las estrategias de caza
llegando inclusive en sus época más tardía, a la
domesticación de animales.
 En las cuevas de Lauricocha, Cardich encontró
once contextos funerarios, 4 adultos y 7 niños y
los clasificó como dolicocéfalos (cráneo alargado,
cara ancha, de 1,62 m. de estatura). De ellos los
mas antiguos están fechados entre los 7,000 y
6,000 a.C.. Se cree que la diferencia en los
patrones de enterramiento entre niños y adultos
fue intencionada y corresponde a un rito especial
para el cual se utilizaron ofrendas de distinto tipo.
Junto a los entierros de niños fueron encontrados
objetos de sílex, puntas líticas, cristales de óxido
de fierro, fragmentos de hueso calcinado ocre
rojo, turquesas y valvas de concha.
 UTENSILIOS ENCONTRADOS EN
LAURICOCHA



El primer poblador peruano, era un hombre
primitivo, cazador cavernícola de vida nómade,
que se cubría con pieles de animales salvajes.
Los hombres que habitaron Lauricocha sabían
trabajar la piedra, eran de cabeza alargada y
estatura mediana y poseían gran musculatura.

LA PINTURA RUPESTRE EN LA

CUEVA DE LAURICOCHA
 En cuanto los hallazgos de las pinturas rupestres
se pueen observar escenas de domesticacion o
caza de animales como la que vemos bajo.

Dibujos primitivos
 Como ya se ha anotado, hasta ahora son pocos
los restos encontrados en la costa del cazador-
recolector que la habitó entre los 10,000 y 7,000
años a.c., pero afortunadamente tenemos una
buena información acerca de su contemporánea
de la sierra.



 En esta parte de una de las pinturas podemos
observar como había grandes cantidades de
animales salvajes sueltos o de caza.


 En este grabado podemos apreciar bien como
estos hombres de Lauricocha también se
dedicaban al pastoreo, como una de sus
actividades princiales.


 Aquí podemos ver perfectamente una escena de
cacería, tal como queda reflejado y estos
hombres primitivos las plasmaron en las paredes
de sus cuevas. Tal como vemos en la imagen
podemos observar que uno de los hombres lleva
una piedra en la mano como para querer tirársela
al animal y otro hombre con dos palos uno en
cada mano .




En esta escena pòdemos ver una encarnizada
batalla y lucha entre los animales y los hombres, o
quiza una cacería masiva de animales salvajes.



 Las características antropológicas del hombre que
se refugió en las cuevas serranas de Lauricocha
(7,566 a.c.) no debieron ser muy distintas de las
que poseían los pobladores de la Costa, habida
cuenta que tenían un tronco común, que su
fijación en dicho medio no databa de hacía
muchos años y que su economía dependía de la
explotación de recursos similares o parecidos.


 Asimismo, sus costumbres no debían
diferenciarse demasiado, pues a las razones ya
expuestas habría que agregar las derivadas de un
frecuente contacto, coma resultado de los anuales
movimientos migratorios a los que hemos hecho
referencia.
Por lo expuesto, creo posible hacerse una idea
acerca del aspecto y costumbres del cazador-
recolector costeño en función de los datos que
conocemos del hombre de Lauricocha.


 Según el ingeniero Augusto Cardich los
cavernícolas de Lauricocha y de la sierra central
en general, "eran de cabeza alargada y alta, es
decir calico-hipsicráneos, con una cara
medianamente ancha y una estatura de alrededor
de los 1.62 m." (1981), y que se agrupan en
pequeñas y medianas bandas que elegían un jefe
que las guiara cuando las circunstancias lo
exigían, escogiendo al más apto para cumplir con
la tarea que la banda tenia que enfrentar
cazadores de megaterios, milodontes,
mastodontes y paleolamas durante el Pleistoceno,
a fines de este y comienzos del Holocene, al
extinguirse la megafauna los cavernícolas
serranos se convirtieron en expertos y pertinaces
cazadores de todo tipo de cérvidos y camélidos y,
ocasionalmente, de aves y animales menores,
dada la abundancia de la caza mayor.

 .
 Hallazgos en Lauricocha

 Dichos alojamientos, que ocupaban la mayor parte
del tiempo, se alternaban, durante sus incursiones
a la costa, con los campamentos levantados en
las lomas o playas, basándose en tiendas
rudimentarias forradas con pieles o albergues
construidos con livianos troncos, cañas y esteras.
 La zona de Lauricocha está ubicada en las
cabeceras del río Marañón – Amazonas, en la
provincia de “Dos de Mayo”, departamento de
Huánuco, sus coordenadas son; 10° 18’ de Latitud
Sur y 76° 40’ de longitud Oeste. Su extensión
altitudinal comprende alturas desde los 3900
m.s.n.m
 en el sector más bajo del valle y 4500 m.s.n.m en
las cumbres. Su mayor parte está comprendida
por planicies, terrazas, cerros y faldeos
relativamente suaves. El clima no es muy benigno
y la tendencia es hacia temperaturas bajas mas
no extremas.



 Esta zona parece haber presentado condiciones
favorables para el asentamiento humano, cuando
se producía el retroceso glacial hace 10 000
años o poco más. También era importante como
asentamiento faunístico de especies muy
estimadas como cérvidos y lamoides. Incluso la
distribución de
 “Cadenas” de cavernas podría haber conferido
una posición estratégica para los primeros
pobladores, además se estima que esta zona
estaba cubierta de un tapiz vegetal apreciable,
que incluía valiosas especies de tubérculos y
raíces tuberosas que eran agregados a la dieta de
los cazadores. (Cardich, 1976).
 Los hombres que siguieron la tradición de puntas
foliáceas en los andes del Perú eran dolico-
hipsicráneos (cabeza alargada y alta) con una
cara medianamente ancha y una estatura
alrededor de los 1.62 m (Bormida 1965).
 Augusto Cardich hizo la estratigrafía de estas
cavernas pudiendo sugerir hasta cinco estratos u
horizontes que los denominó; Lauricocha I (L – 1),
Lauricocha II, etc.
 ECONOMÍA

 "Taruca" Hippocamelus antisensis
 La economía de estos habitantes se basó
principalmente en la caza de herbívoros grandes o
medianos, a la que se habría agregado la
recolección. Inicialmente en L – 1 (10 000 a 8 000
años BP) hubo un gran consumo de cérvidos,
siendo el más representativo para esta parte del
continente, el conocido como “Taruca”
(Hippocamelus antisensis). Entonces, hubo una
ventaja de consumo de este tipo respecto del de
camélidos lamoides. Estos cérvidos se adaptaron
mejor a este clima por ser más húmedo, cosa que
no podían hacer los lamoides. Aunque no se
descarta que simplemente fuese el resultado de
una preferencia cultural. Esta predominancia de
huesos de cérvidos se ha repetido también en los
niveles más profundos de la cueva de Panaulauca
(Junín – Perú), otro asentamiento humano
temprano de inicios del holoceno, con una
estadística de 74% de cérvidos y 26% de
lamoides. Luego en L – 2 (8 000 a 5 000 años BP)
y L – 3 (5 000 a 4 000 años BP) se advierte una
mayor cantidad de huesos de lamoides con una
despreciable disminución de huesos de cérvidos
(de igual manera en Panaulauca), tal vez sea por
la especialización en técnicas de caza de
lamoides (guanaco, vicuña y antecesores
silvestres de la llama y alpaca). La escases de
huesos de aves y roedores hace pensar que
estos primeros cazadores no tuvieron dificultad
en procurarse alimento, no obstante estos
pequeños animales abundaban en la zona, tal es
el caso de Vizcachas (Lagidium) y cuyes (Cavia).

 INSTRUMENTAL


 Los hombres que poblaron estás cavernas ya
vinieron con un alto nivel de desarrollo en
instrumental, por ejemplo, ya conocían las
técnicas del trabajo a “presión”. Lauricocha se
caracteriza por su tradición de puntas foliáceas o
puntas en hoja.
 En L – 1, se difundieron estas puntas foliáceas, es
decir puntas en forma de hoja, bifaciales y
espesas con algunas variantes que van desde la
doble punta, o sea con la base aguzada a la punta
con base más o menos redondeada. Las más
grandes podían medir unos 80 mm y las más
pequeñas alrededor de 35 mm, con un promedio
que tiende más a esta medida (promedio de 46
mm). Este instrumental con esta forma va a
persistir a lo largo de milenios, incluso hasta la
época alfarera, aunque se verán matizados con la
aparición de variantes regionales y tipos
secundarios. En L – 1 se ha hallado, además,
puntas triangulares más o menos alargadas y con
base en ligero arco y de excelente trabajo a
presión. También se encontró un tipo de punta
subpentagonal con dos aletas laterales, un tipo
que después se abandonó ya que no persiste en
las capas superiores.
 Completan la colección de instrumental
raspadores, cuchillos y lascas utilizadas. Existen
pocos instrumentos de hueso, como perforadores,
espátulas, y puñales.


 En el segundo horizonte (L – 2) aparecen unas
puntas romboidales, cuchillo-raederas y puntas
subpentagonales. Se ha fechado el inicio de este
periodo mediante muestras de carbón calcinado
obtenidos de un fogón a 3 m de profundidad en la
cueva U – 1 de Lauricocha arrojando una edad de
8 140±140 años BP. Este periodo habría gozado
de un opticum climaticum por un sensible repunte
pluviométrico, además se llega a un cierto
semisedentarismo que facilitó las
experimentaciones en la domesticación de plantas
y animales, empieza así, una tendencia a la
desarticulación o diversificación regional del
instrumental lítico (sin lograrlo totalmente).
 El tercer horizonte pre-cerámico ó L – 3 se
caracteriza porque las formas regionales que han
ido surgiendo alcanzan mayor peso en la
caracterización de las industrias. Se presenta una
disminución de los artefactos líticos y un ligero
repunte de los huesos utilizados, además se
agregan algunas puntas con base más ancha que
el limbo, otras romboidales y subpentagonales.
 Esta misma tendencia hacía un leve cambio se
puede comprobar en yacimientos de los andes
peruanos del Sur, se agregan formas algo
distintas o en diferente concentración que en las
regiones centrales o septrentionales, tal es el caso
de las puntas triangulares pequeñas y finas, otras
con escotadura basal muy pronunciada que
aparece por ejemplo en Toquepala (Tacna, Perú)
y hasta en los diversos niveles de Intihuasi
(Argentina). También se han hallado pequeñas
puntas pedunculadas de varias formas.

 ARTE Y RITUALES


 Entrada a las cuevas de Lauricocha.
 Desde hace 10 000 años, estos pobladores nos
dejaron muestra de su vida espiritual, como en lo
que respecta a los arreglos para las tumbas de
sus niños (Cardich, 1964) que al parecer
merecieron una mejor atención ritual. Estas
tumbas de niños de Lauricocha I se ubicaron junto
a piedras de buen tamaño que sobresalían del
banco glacifluvial en el piso de la cueva que
empezaron a ocuparla como vivienda.
 En el caso de la tumba No. 11 se aprecia
claramente que por encima de la tumba se ubicó
un fogón, tal vez vinculado a la idea de que en esa
forma el cuerpo enterrado pudiera recuperar el
calor perdido. Es notable también el uso de ocre,
rojizo en la tumba No. 9 y amarillo en la No. 10, y
algo particular, no conocido antes, el uso de
oligisto o sea el hierro metálico brillante y en polvo
o gránulos finos cubriendo la osamenta de la
tumba No. 11.. El ajuar era relativamente rico en
esas tumbas de niños: aparecieron artefactos de
huesos, piezas de silex y sobretodo cuentas de
collar de hueso, de turquesa y en un caso
numerosas cuentas de valvas de un molusco de
mar, del género pecten. Las tumbas de adultos
que se han encontrado en Lauricocha I, han sido
de carácter sencillo, no aparecieron
construcciones, tampoco amontonamientos muy
evidentes de piedra, ni forma alguna de cipo
funerario.

 Hallazgo funerario en las cuevas de Lauricocha.
 Las incipientes fosas habrían tenido escasos
centímetros de profundidad, como se ha podido
observar claramente en la parte superior del
banco glacifluvial ubicado por debajo de las capas
culturales. En el banco estéril se cavaron
ligeramente, separando escasas porciones del
material claro, para colocar el cadáver. Sin
embargo, en estos mismos esqueletos. Es
necesario notar que estos esqueletos aparecieron
con un incompleto conjunto óseo, resultado de
una exclusión parcial de algún sector del cuerpo
del cadáver. Sin embargo, en estos mismos
esqueletos, los restantes huesos presentaban una
ubicación y conexión anatómica normal. En el
caso del esqueleto 5, el cráneo no estaba
perfectamente conectado y en correspondencia a
la posición del cuerpo, que estaba extendido
horizontalmente. En el esqueleto 6 faltaba
completamente la pierna derecha (Cardich, 1964).
 Respecto a este punto se puede decir muchas
cosas: cercenamiento ritual, producto de
enfrentamientos o quizás intrusión de animales o
el hombre.
 El hombre de Lauricocha nos ha dejado también
muestra de su arte expresado en las paredes de
las cavernas que habitó. Mediante de la
observación de las superposiciones de los dibujos
y comparaciones con los estilos de
representaciones en cerámica temprana
perfectamente datada y de sitios más o menos
cercanos como Kotosh (Huánuco – Perú), se pudo
separar en Lauricocha dos estilos precerámicos
de arte: “Estilo de escenas con representaciones
seminaturalistas”, que vendrías a ser el más
antiguo, vinculado probablemente a Lauricocha I.
Y el “Estilo de dibujos no figurativos”, que,
probablemente sea tardío.


 Escena de caza pintada en rojo oscuro, en la
cueva No. 3 de Chaclarraga, zona de Lauricocha.
 En la representación de escena de caza que
siempre se alude en los textos (para este sitio)
aparece ilustrada una manada de lamoides
corriendo en fila y tratando de huir mientras
algunos de ellos han sido alcanzados por los
dardos de cazadores estratégicamente ubicados.
Estas pinturas nos dan a conocer la actividad mas
importante de estos primeros pobladores: “la
caza”, además podemos apreciar cómo se hacía,
cuantos participaban. La pintura además muestra
un dinamismo increíble al presentar personas en
movimiento, persecución y acción de trote. Todo
esto sumado a la estilización propia, como
agrandar el tamaño de las orejas, nos dejan un
testimonio de arte muy sentido y bien expresado.