Resumen de la primera parte de “Don Quijote de la Mancha”
Capítulo 1: Que trata del Famoso y Valiente don Quijote de la Mancha
En un lugar de la mancha de cuyo nombre no puedo acordarme vivía un hidalgo que se
apellidaba "Quijada" o "Quesada". En los ratos de ocio, nuestro hidalgo leía libros de
caballería con mucha afición y gusto. Y de mucho leer y poco dormir se le seco el cerebro
hasta que perdió el juicio y llegó a creer que todos esos libros eran de verdad. Le pareció
necesario hacerse caballero y buscar aventuras; limpió una armadura de su bisabuelo y creo
una Celada con barras de hierro, cartones y maderas; Fue a ver su caballo y tardo 4 días en
llamarlo Rocinante, después tardo 8 días en llamarse "don Quijote de la mancha". Solo le
faltaba una dama a la que llamo "dulcinea del
Toboso".
Capítulo 2: Que trata de la primera salida del ingenioso don Quijote y la graciosa
manera que tuvo en armarse caballero
Una mañana nuestro caballero partió montado en Rocinante, pensaba que el azar
dispondría sus aventuras, pero antes tenia que ser armado caballero. A la noche fue a una
venta, donde había dos rameras que Don Quijote confundió por doncellas. Don Quijote pidió
al ventero cobijo por esa noche y que por la mañana lo arme caballero y le preguntó dónde
estaba la capilla para las armas. El ventero decidido seguirle la corriente y le dijo que no
tenía capilla pero que podía velar las armas en el patio. Don Quijote decidió velar las armas
enfrente del pozo, y todos los que querían agua eran amenazados por él, hasta que le abrió
la cabeza a un arriero, al ver esto, el ventero decidió darle la orden de caballería
inmediatamente.
Capítulo 3: De lo que le sucedió a nuestro caballero cuando salió de la venta
Salió de la venta, ya caballero, y había decidido volver a su casa, cuando escucho unas
voces de quejas que venían del bosque. Eran de un muchacho al cual un labrador lo azotaba
con una correa. Después de hablar con el labrador, Don Quijote lo hizo jurar por la ley de
caballería que no volvería a azotar al muchacho y que le pagaría lo que le debía. Cuando
Quijote salió del bosque estaba muy feliz por lo que había hecho y empezó su marcha de
regresar a su casa. En el camino se encontró con unos mercaderes a los que trató de infame
por no decir que Dulcinea era la doncella más hermosa, cuando estaba a puno de arremeter
con su lanza a un mercader, Rocinante tropezó y hizo que nuestro caballero quedara en el
suelo, y que no se pudiera levantar y el peso de sus armas, empezó a gritar. Un mozo se
acercó a Don Quijote y le rompió a pedacitos la lanza y se fue. Solo intentó levantarse pero
no pudo, en ese momento paso unos labradores vecino suyo y lo ayudó y llevó havia su
casa.
En su casa toda la familia estaba muy preocupada por nuestro hidalgo y culpaban a los libros
de caballería, y con el cura de la ciudad, quedaron en quemarlos, cuando Quijote llegó más
loco que nunca.
Capítulo 4: El escrutinio de los libros y las segunda salida de nuestro caballero
Aun dormía don Quijote, cuando el cura con un barbero, empezaron a seleccionar los libros
q salvarían de la quema (entre los que estaban Tirante el Blanco y la Galatea del mismísimo
Cervantes), al final, hartos, tiraron muchos libros por la ventana, esa noche el ama quemó
todos los libros, y junto a su sobrina inventaron una historia (de lo mas alocada), para
excusar la falta de los libros. Nuestro hidalgo estuvo quince días en su casa, en los cuales
le pidió al labrador, que lo ayudo, que sea su escudero, y este, q se llamaba Sancho Panza,
aceptó. También vendió algunas cosas y reunión unos dineros. Por fin, una noche, junto a
Sancho Panza, salieron sin que nadie los viese.
Capítulo 5: La espantable y jamás imaginada aventura de los molinos de viento y la
estupenda batalla con el gallardo vizcaíno
En esto descubrieron 30 o 40 molinos de viento a los que nuestro hidalgo “confundió” con
gigantes a los que fue a atacar pero cuando clavo su lanza en un aspa, el viento se levanto
e hizo que se rompiera la lanza y que cayera rodando. Sancho fue a socorrerlo y a ayudarlo
para que se levantase, y se dirigieron al Puerto Lapice.
Al otro día se cruzaron con una señora vizcaína que se dirigía a Sevilla escoltada por 2
frailes, 4 caballos y son mozos a los que don Quijote confundió por secuestradores que
llevaban a hurtadas una princesa. Al final, Sancho recibió una buena paliza por intentar de
robarle la ropa a un fraile, y nuestro hidalgo tubo una gran pelea con un escudero vizcaíno
que acabo con don Quijote con media celada partida y sin la mitad de una oreja, y el vizcaíno
con 2 espadazos en la cabeza y su vida perdonada gracias a la señora vizcaína. Esa noche,
Sancho y su amo, la pasaron junto a las chozas de unos cabreros.
Capítulo 6: De lo que le sucedió a don Quijote con unos cabreros
Los cabreros acogieron a don Quijote con animo y le ofrecieron comida, poco después llego
otro cabrero con la noticia de que Grisóstomo había muertote amor por la pastora Marcela.
Don quijote pregunto quienes eran estos dos y le dijeron que el muerto era un hidalgo muy
inteligente y muy rico que se enamoro de Marcela que era hija de un labrador muy rico, y
harta de que muchos hombres, impactados por su belleza, le pidieran mano se hizo pastora,
al final del relato, los cabreros invitaron a don Quijote a su entierro.
Al otro día fueron al entierro de Grisóstomo, y un señor llamado Vivaldo se percato de la
locura de nuestro hidalgo y empezó a hacerle preguntas para reírse un rato demostrando su
locura; Después de enterrar a Grisóstomo apareció Marcela y antes las acusaciones de
asesina, dijo que ella no tenia nada que ver y se fue. Nuestro hidalgo pidió que nadie fuera
tras ella y después de despedirse fue tras Marcela para ponerse a sus servicios.
Capítulo 7: Donde se cuenta la desgraciada aventura de don Quijote con unos
yangüeses y lo que le sucedió en una venta.
Don Quijote buscó a Marcela, pero no la encontró y con Sancho decidieron descansar un
poco, Rocinante quería reforsicarse a unas yeguas y por eso gano una gran paliza de sus
dueños(los de las yeguas)Cuando nuestro hidalgo fue a defenderlo, junto a Sancho, también
recibieron una paliza. Sancho, que era el que mejor estaba, llevó a su amo y al caballo hacia
una venta cercana. La ventera y la hija, junto a una moza asturiana, curaron las heridas a
nuestros héroes. Don Quijote y Sancho iban a dormir con el arriero que había quedado con
la moza para refocilarse. Esa noche, cuando la moza llegó, don Quijote le empezó a hablar,
y el arriero celoso le pegó, esto hizo que el ventero se despertara y fuese hasta la habitación
del arriero maldiciendo a la moza, la moza al escucharlo se metió en la cama de sancho con
el que empezó a pegarse, de repente se apago el candil y los puñetazos volaban sin saber
hacia donde. Esto hizo que un guardia de la Santa Hermandad se despertase y fuera a poner
orden. Cuando entro, lo primero que vio fue a nuestro hidalgo desmayado al que dio por
muerto y empezó a gritar diciendo que había un hombre muerto y que nadie se moviera,
pero el ventero, la moza y el arriero ya habían escapado y se fue a buscar al responsable.
Cuando volvió vio a don Quijote hablando con su escudero, y lo saludo de una manera que
a nuestro hidalgo no le pareció correcta y lo empezó a insultar y este le dio un candalizaso
en la cabeza.
Para curar todas las heridas de esa noche, don Quijote empezó a hacer el bálsamo de
fiabrás, que pudo curar todos lo males de nuestro caballero, pero no de su escudero, que
empeoro muchísimo. Pero como su amo estaba tan deseoso de una nueva aventura, subió
a Sancho en su asno y empezaron su partida. Pero cuando se estaban por ir, el ventero
reclamo su dinero y como vio que don Quijote no tenia ninguna intención de pagar, se dirigió
a Sancho, pero él tampoco le pagó, entonces un grupo de hombres lo montaron en una
manta y comenzaron a lanzarlo por los aires y a divertirse con el, mientras que su amo
insultaba y maldecía desde el otro lado de la verja. Cuando los hombres se cansaron,
montaron a Sancho en su asno, quien pidió a la moza vino que pago con su dinero y se fue
olvidando sus alforjas que el ventero había tomado a modo de pago.
Capítulo 8: La batalla contra los polvorientos ejércitos, el cuerpo muerto y la aventura
de los batanes.
Don Quijote y Sancho caminaron hasta encontrarse con una espesa polvoreda a la que
nuestro hidalgo identifica como dos ejércitos, pero en realidad eran unas ovejas y unos
carneros. Don Quijote decidió participar y fue a embestir a unas ovejas. Los pastores al ver
lo que pasaba con sus ovejas, empezaron a tirarle piedras con sus hondas, hasta que lo
creyeron por muerto y se fueron. Sancho salio de su escondite y fue a ver a don Quijote que
yacía en mal estado, pero conciente. Sancho fue a buscar sus alforjas, para curar a su amo,
pero no las encontró entonces entre maldiciones decidió volver a su aldea, pero su amo con
sus ultimas fuerzas lo convenció para que no se fuera. Cuando cayo la noche los dos tenían
mucha hambre, cuando divisaron una multitud de luces que se movían, que resultaron ser
caminantes con una litera cubierta de puño negro, que nuestro hidalgo confundió con
encamisados, y fue hacia ello, a atacar, para vengar al caballero que estaba en la litera.
Pero cuando llego ya la mayoría se fue, ya que no tenían armas, los únicos que se quedaron
fueron los que estaban envueltos en sotanas, que eran sacerdotes que le explicaron que el
caballero de la litera había muerto por fiebres y que lo estaban llevando a Segovia. Antes de
seguir su camino sancho se despidió de los sacerdotes llamando a su amo el caballero de
la triste figura.
Pararon a comer (lo que le robaron a los sacerdotes) en un valle, pero, pronto se dieron
cuanta de que no tenían nada que beber, así que, siguieron su camino, en busca de agua.
A pocos pasos oyeron el sonido del agua, pero, justo se escucho un enorme estruendo que
asusto mucho a Sancho. Don Quijote decidió ir sin su escudero(porque Sancho no quería
ir), Sancho intento de convencerlo para que no vaya, pero al no conseguirlo, ato las patas
de Rocinante para que no se pudiera mover. Cuando don Quijote quiso partir Rocinante no
se movió, y pensó que era cosa del destino y decidió esperar hasta el alba.
Por la mañana, Sancho desligó a Rocinante sin que su amo se enterase, y fueron a donde
estaba el agua y el estruendo, que resulto ser un batan. Sancho y su amo se rieron un buen
rato, hasta que Sancho empezó a burlarse de él, este lo riño y le asentó dos lanzazos en su
espalda. Después de las disculpas del escudero, siguieron su camino.
Capítulo 9: La rica ganancia del yelmo de Mambrino y la libertad que don Quijote dio
a muchos desdichados.
En su camino descubrieron a un hombre que en la cabeza tenia una bacia que pareció de
oro a la que nuestro hidalgo confundió con “el yelmo de membrino” y decidió que se tenia
que apoderar de él, y fue a atacar al pobre hombre q salio corriendo dejando su bacía
olvidada, la cual nuestro hidalgo se la quedo todo victorioso, aunque extrañado porque era
muy grande.
Continuaron su camino, y se toparon con una cadena de galotes, a los que don Quijote
decidió liberar después de hablar con cada uno para saber porque los condenaban y llegar
a la conclusión de que ninguno se merecía su castigo y después de tener una gran lucha
con los comisarios, pudo liberar a los condenados que se lo pagaron con una pedrada, y 4
“baciasos” de su bacía de oro, hasta dejarlo casi muerto.
Capítulo 10: De la rara aventura que le sucedió al famoso don Quijote en Sierra Morena
Don Quijote se apenó de haber ayudado de esos villanos y siguiendo el consejo de Sancho,
y se fueron a esconder a Sierra Morena. Cuando llegaron don Quijote encontró una maleta
que tenia camisas, escudos de oro y una libreta con poemas de amor y traición. Nuestro
hidalgo le dio a su escudero el oro, el cual agradeció profundamente a su amo. Un poco mas
allá había una mula muerta a la que don Quijote unió con el dueño de la maleta. También
encontraron a un pastor les explico que hacia unos seis meses había aparecido un joven de
gentil talle que buscaba la parte mas escondida de la Sierra y que no lo habían vuelto a ver,
hasta que robo a un cabrero todo lo que llevaba encima. Los otros cabreros, fueron a
hablarle y le dijeron que en vez de robar la comida que la pidiera, que ellos se lo darían con
gusto. Al principio se los agradeció, pero después le dio un ataque de locura y arremetió
contra los cabreros y después se fue.
Don Quijote se quedó tan admirado con la historia, que decidió buscar al loco, pero antes
de que empezase, el loco apareció y nuestro hidalgo le dio un gran abrazo y le pidió que le
dijese quien era y porque estaba ahí. El loco le dijo que le iba a contar hasta que lo
interrumpieran y empezó su historia: Se llamaba Cardenio, era andaluz, noble y de padres
ricos y estaba enamorado de una doncella llamada Luscinda, y cuando hiba a padir su mano,
su padre le dijo que un duque queria que sea el compañero de su hijo mayor. En la casa del
duque lo recibieron muy bien y se hizo muy amigo del segundo hijo del duque, Fernando,
quien le dijo que estaba muy enamorado de una labradora y quería conquistar su virginidad,
y para hacerlo le dio la palabra de ser su esposo, Cardenio intento convencerlo para que no
lo hiciera, entonces Fernando, que ya había gozado de la labradora, le propuso ir a casa del
padre de Cardenio, que le pareció buena idea(ya que volvería a ver a su amada) y fueron a
su ciudad. Fernando al ver a Luscinda se enamoró y siempre la estaba alabando, esto
encendió los celos de cardenio. Un día Luscinda le pidió leer “amadís de Gaula". Al oír esto
don Quijote rompió la promesa de no interrumpir la historia de Cardenio. Este se quedó un
tiempo callado hasta que le vino un ataque de locura y ataco a nuestro hidalgo, a su
escudero y al pobre cabrero y se fue.
Al final don Quijote decidió compartir la locura de Cardenio, y le dio a su escudero una carta
para Dulcinea y le dijo que hasta que no volviera con la contestación, su locura no pararía.
Sancho, después de una conversación con su amo, llegó a la conclusión de que Dulcinea
no era otra que Aldonza Lorenzo y empezó su partida con Rocinante (ya que su burro había
sido robado)
Capítulo 11: Los desdichados amores de Cardenio y Dorotea y el encuentro con la
princesa Micomicona.
Sancho llegó a la venta donde le habían manteado y allí se encontró con el cura y el barbero
de su aldea que le reconocieron y le preguntaron por el paradero de don Quijote. Sancho se
lo contó todo y ellos le pidieron la carta que tenía que entregarle, pero la carta se había
quedado con don Quijote, pero Sancho se sabía la carta de memoria y se la dictó soltando
muchísimos disparates en ella. El cura y el barbero la pasaron a papel y estuvieron
conversando los tres hombres y pronto el cura y el barbero se percataron de que la locura
de don Quijote se la había contagiado a su escudero.
Entonces al cura y al barbero pensaron que debían llevar a don Quijote donde pudieran
curarle y se les ocurrió disfrazarse de doncella ofendida por un mal caballero y de escudero.
Contaron su idea al ventero que les ayudó proporcionándoles ropa para el disfraz y se
fueron, llevándose a Sancho con ellos. El día siguiente llegaron a la Sierra Leona y mientras
Sancho iba a buscar a su amo y a darle una respuesta inventada de Dulcinea, el cura y el
barbero oyeron a Cardenio del cual Sancho les había contado la historia.
Cardenio les continuó contando su historia: Fernando había encontrado en el libro de
Amadís de Gaula una nota de Luscinda donde le decía que no veía impedimentos para
convertirse en su esposa, pero el padre de Cardenio no quería que este se casara hasta
conocer que disponía para él el duque Ricardo. Entonces Fernando, que se moría de celos
mandó a Cardenio a pedirle dinero a su hermano, este estuvo cuatro días, hasta que un
mensajero le dio una carta en secreto donde Luscinda le decía que Fernando le había pedido
matrimonio y que su padre había aceptado en casarles en secreto y le pedía ayuda antes
de que estuviera casada. Cuando Cardenio llegó a la ciudad Luscinda le dijo que se mataría
con una daga que llevaba escondida en el vestido si no se interrumpía la ceremonia. Pero
la ceremonia no fue interrumpida y Luscinda le dio el Sí a Fernando. Carmenio huyó de la
ciudad y se escondió en la montaña para acabar allí sus días.
El cura y el barbero escucharon su historia y cuando iban a consolarlo oyeron los gritos de
alguien que resultó ser una labradora muy hermosa. El cura le pidió que les contara su
historia. Ella les dijo que era hija única de unos ricos labradores y que debía heredar como
tal el gobierno de la hacienda de sus padres en la cual trabajaba mucho y no le dejaba
tiempo para salir fuera, de modo que nadie excepto sus criados la habían visto. Pero un día,
el hijo de un duque llamado Frenando la vio y quedo preso de ella. Ella no le correspondía
porque creía que él quería solo mantener relaciones sexuales con ella y no casarse, ya que
sus posiciones sociales estaban muy diferenciadas. Pero un día el se presentó en su
habitación y le quitó su virginidad prometiéndole matrimonio, pero nunca más apareció en
su vida y se enteró que se había casado con una tal Luscinda que había tenido un desmayo
al finalizar la boda y cuando él le abrió el pecho para que le diera el aire se encontró un
puñal y una carta donde decía que amaba a un tal Carmenio, que se casaba para obedecer
a sus padres y que pretendía quitarse la vida. Fernando se sintió deshonrado y quiso matarla
allí mismo, pero lo sujetaron a tiempo. Dorotea recobró las esperanzas al oír aquello y quería
intentar recordarle a Fernando la deuda que tenía con él cuando se enteró de que sus padres
la buscaban, pero ella estaba tan avergonzada de su deshonra que huyó y se escondió en
las montañas. Cardenio le dijo a Dorotea quien era y el cura les dijo que debían volver a la
aldea para solucionar las cosas.
Entonces el barbero y el cura les hablaron sobre don Quijote y Dorotea se ofreció a hacer
de doncella, porque ella lo haría mejor que el barbero, y el cura le contó a Sancho Panza
que aquella era la princesa Micomicona y que venía para pedirle a don Quijote ayuda pues
un gigante la había agraviado. Dorotea se encontró con don Quijote y con una actuación
esplendida de Micomicona le pidió que la acompañara en otra aventura. Por el camino se
encontraron al cura que se aventuró con ellos y le contó que habían sido atracados por los
galeotes que él había soltado. Luego don Quijote le preguntó a Sancho por Dulcinea y lo
que había hecho al recibir su carta, preguntas que fueron contestadas con mentiras que se
iba inventando el escudero.
Mientras estaban descansando apareció Andrés, un chico al que don Quijote había
rescatado de unos azotes de su amo, diciéndole que después de haber sido salvado por
don Quijote recibió el doble de azotes y se tuvo que recuperar en un hospital. Don Quijote
quedó muy avergonzado.
Al día siguiente llegaron a la venta donde habían manteado a Sancho.
Capítulo 12: Que trata de la descomunal batalla de don Quijote con unos cueros de
vino y otros raros sucesos.
Estaban en la venta todos, excepto don Quijote que estaba durmiendo, hablando sobre libros
de caballerías cuando el cura encontró una novela del ventero y empezó a leerla. Estaba el
cura llegando al desenlace de la novela cuando unos gritos de Sancho le alertaron de que
su amo había matado al gigante. Todos subieron alarmados pero resulto que el gigante no
era otro que los cueros de vino que había guardados en la habitación del caballero.
Acostaron a don Quijote y el cura prometió pagar los desperfectos que este había causado.
En esto que el ventero divisó cinco huéspedes, uno de ellos una mujer, que resultaron ser
don Fernando que fue reconocido por Dorotea, y Luscinda, que fue reconocida por Cardenio.
Fernando reconoció finalmente a Dorotea como a su esposa y dejó a Cardenio con Luscinda
para que ellos fueran también felices el uno con el otro. El cura le contó a don Fernando de
don Quijote, que apareció poco después, alertado por Sancho Panza de la mutación de la
princesa Micomicona a una labradora, pero Dorotea lo desmintió diciéndole que ella era la
misma.
Al cabo de un rato llegaron a la venta un hombre vestido de moro pero que era sin duda
cristiano con una mora que, contó el hombre, ardía en deseos de bautizarse.
Después de cenar, don Fernando le pidió al hombre que les contara su historia y él les contó
que era capitán de un ejército español y que había sido capturado por los moros y había
acabado preso en el palacio del rey de Constantinopla, donde un día una mano que se
asomo por una ventana bajo la que él estaba le daba dinero, y otro día le dio una carta donde
le pedía que la llevara a su país y que ella se casaría con él.
Al día siguiente le mandó un mensaje a la doncella aceptando su proposición. Negoció su
libertad con un cristiano que buscó a alguien para que le pagara el rescate y consiguiera
una barca con tripulación. Unas semanas después fue libre y pudo ver a Zoraida y huyeron
juntos. En el camino fueron asaltados por unos franceses que los pusieron en una barquita
con la que llegaron a Málaga, y ahora iban a León para ver si su padre aún vivía.
Más tarde llegó otro grupo de huéspedes, uno de ellos juez, que resultó ser el hermano del
cautivo.
Capítulo 13: que trata de la heroica defensa del baciyelmo con otras feroces y ruidosas
batallas acaecidas en la venta.
Estaban todos durmiendo cuando Dorotea oyó unos cantos que le parecieron muy hermosos
y quiso que la muchacha a su lado, que era la hija del juez, los oyera, y ella le dijo que ese
hombre era su enamorado, llamado Luis, hijo de un caballero, pero que no podrían casarse
nunca porque su padre nunca permitiría que ella se casase con alguien así, y Dorotea le
prometió que ella le ayudaría a que su historia acabara bien.
Todos volvieron a dormir, excepto la ventera y Maritornes que querían ir a burlarse de don
Quijote y le hicieron creer que la hija de la ventera era una doncella que quería su amor, y
se lo pedía por una ventana, pero el se lo negó por fidelidad a Dulcinea, así que le pidieron
como mínimo que les diera su mano para que la pudiera acariciar, y él subió sobre la silla
de Rocinante de pie y metió la mano por la ventana, la cual fue atada por la hija de la ventera,
dejando al caballero atado sobre Rocinante toda la noche. Entre las maldiciones nocturnas
de don Quijote, aparecieron unos hombres en búsqueda de Luis, el amado de la hija del
juez. Los hombres le dijeron a Luis que debía volver a su casa y él joven se negó, entonces
el juez lo reconoció y le preguntó el motivo por el cual él estaba allí vestido de humilde y el
joven le confesó el amor que sentía por su hija y le pidió su mano. Entretanto, dos hombres
intentaron marchar de la venta sin pagar, y el ventero, tratando de impedirlo, recibió una
paliza por parte de los hombres, y la hija del ventero no encontró a nadie más para pedir
socorro para su padre que a don Quijote (que ya había sido liberado por Maritornes) que
pidió permiso a Dorotea para socorrer al hombre. El caballero consiguió persuadir a los
hombres de que le pagaran lo debido, pero justo en ese momento entro el barbero al que
don Quijote había robado la bacía en un día lluvioso, y este atacó a Sancho, que se defendió
dirigiendo su puño a la boca del barbero. Toda la venta estaba entonces allí y, mofándose
de don Quijote y su locura, empezaron un juicio burlesco que el barbero no lograba entender.
Entretanto apareció un cuadrillero de la Santa Hermandad y junto con otros hombres y el
ventero empezaron una pelea, que terminó al rato con las paces entre los hombres.
Entonces los criados de don Luis dijeron que debían llevárselo, y don Fernando les propuso
de llevárselo él con su hermano marqués. Entonces uno de los hombres de la Santa
Hermandad recordó que estaba allí para detener a don Quijote por liberar a los galeotes,
pero el cura les convenció de que don Quijote estaba loco y que por eso no debían arrestarlo.
El cura también intervino como mediador entre el barbero y Sancho Panza, dejando a las
dos partes satisfechas, y don Fernando pagó los cueros y el vino.
Al cabo de dos días todos decidieron que debían partir de allí, y que el cura y el barbero se
llevarían a don Quijote a su aldea, cuando se encontraron con un boyero al cual pidieron
que llevase a don Quijote. Le hicieron una jaula y luego lo ataron (disfrazados de manera
que no pudieran ser reconocidos por el caballero) diciéndole que aunque ahora estuviese
preso, más adelante se casaría con Dulcinea y tendrían hijos.
Capítulo 14: Donde se cuenta la última batalla en el camino y el regreso a casa del
heroico caballero.
Estaban todos de camino a la aldea, don Quijote en la jaula, cuando se encontraron con seis
o siete hombres, entre ellos un canónigo.
Entonces, entre charlas, Sancho desenmascaró al cura y al barbero, y el cura acalló a
Sancho diciéndole que estaba tan loco como su amo. En esto, se pararon en un valle donde
soltaron a don Quijote para que fuera a hacer sus necesidades. Estaban todos comiendo en
el valle cuando oyeron unas trompetas de una procesión donde había unos disciplinantes
que llevaban una figura de la virgen, la cual don Quijote confundió con una doncella cautiva,
y la intentó salvar, pero los disciplinantes se mofaron de él y empezó una pelea de la que
don Quijote acabó inconsciente, y todos creyeron que había muerto, pero, mientras Sancho
Panza se plañía de la pérdida sobre el cuerpo de su amo este despertó y aceptó la propuesta
de Sancho de volver a la aldea, así que el cura y el barbero lo metieron en el carro y lo
llevaron a la aldea donde todo el mundo le reconoció asombrado y donde Sancho se reunió
por fin con su esposa.