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UNIVERSIDAD

ALAS PERUANAS
FILIAL ABANCAY

FACULTAD DE ING. CIVIL

CURSO: ETICA Y MORAL

INTEGRANTES:
 Álvarez Mancilla Berly
 Curasi Taco Noel A.
 Huaman huarcaya wilder

LIBERTAD
 Davalos Castillo Bruno

ETICA Y MORAL ABANCAY - PERU


2017
AÑO DE BUEN SERVICIO AL CIUDADANO

TEMA:

LIBERTAD

INTEGRANTES DEL GRUPO

 Álvarez Mancilla Berly


 Curasi Taco Noel A.
 Huaman huarcaya wilder
 Davalos Castillo Bruno

DOCENTE:

Mgt: IRENZON SILVESTRE MIRAYA

ABANCAY - PERU

DEDICATORIA
A
1 DEDICATORIA

 Este trabajo va dedicado en primer lugar a


DIOS. Por darnos la fuerza necesaria para
enfrentar la vida.

 Dedicado también de una manera especial al


profesor del área de filosofía Mgt. Irenzon
silvestre miraya. Por inculcarnos los buenos
valores y su buena exigencia frente al área.

 De la misma forma es dedicado para todos los


compañeros de la facultad de ingeniería civil
Grupo 2. Inculcándonos mutuamente a
mantener el compañerismo, unión, respeto,
responsabilidad y sobre todo las buenas ganas
de estudio para llegar a cumplir nuestras
metas a futuro y contribuir a la sociedad.

B
2 AGRADECIMIENTO

Primeramente agradezco a Dios por


darnos la oportunidad de realizarnos
profesionalmente, en esta universidad
Alas Peruanas, gracias por los
conocimientos que nos brindan nuestros
docentes, de manera especial al docente
del área de ética y moral, Irenzon
silvestre miraya quien nos deja un
producto de mucha utilidad para nuestra
labor personal y profesional, esperando
que este trabajo perdure en vuestro
conocimiento y sea de su agrado.
Finalmente agradezco a quien lea
nuestra investigación.

Gracias
C
INTRODUCCION
Abordar el concepto de libertad es encontrarse con una de las categorías más
ampliamente desarrolladas en la historia de la filosofía. La libertad en sus inicios fue
asociada con la posibilidad de elección, pero un tipo de elección orientada por una
voluntad comprendida como una facultad cuyo rasgo característico era la
indiferencia, la capacidad de elegir un camino u otro sin ser movido por algún
impulso o deseo en particular. Las comprensiones de libertad así constituidas fueron
un fiel reflejo de una visión dualista y escindida de los individuos según la cual sus
acciones y elecciones eran más el producto de fuerzas externas que de sus propias
emociones y sentimientos. Esto se ratifica en la historia de las distintas culturas
como en la antigua Grecia, la libertad se entendía como la capacidad que tiene el
ser humano para actuar a pesar de los condicionamientos que la naturaleza le
impone. El individuo, dotado de razón y voluntad, elabora determinadas normas
morales para regir su comportamiento. Como consecuencia, también se entiende
que es responsable de sus actos. Para los griegos, el ser humano también goza de
cierta libertad frente a las leyes de las polis o las órdenes del rey. Por este motivo,
se le puede exigir una responsabilidad sobre las consecuencias de sus acciones.
La desobediencia a la ley siempre lleva aparejado un castigo.

Durante la Edad Media, el cristianismo sustituyó el concepto griego de libertad por


la noción religiosa de «ley divina». Por tal se entiende el conjunto de normas
morales, otorgadas por Dios al hombre, que debe determinar necesariamente todos
sus actos. Por este motivo, uno de los grandes problemas a los que debió
enfrentarse el pensamiento cristiano fue el de la relación entre libertad y salvación.
Si no soy libre ni responsable de mis actos, ¿cómo puedo salvarme o estar
condenado al sufrimiento eterno? Esto sería sólo hasta los inicios de la modernidad
que las acciones y elecciones de los individuos comenzarían a ser vistas en
estrecha conexión con la configuración y el carácter de los mismos. A partir de este

D
tipo de comprensiones, la realización plena de la libertad fue asociada con el
ejercicio abierto de las capacidades humanas, para lo cual era necesaria la
supresión de aquellas restricciones políticas y económicas impuestas a los
individuos por las instituciones que regían las distintas sociedades. Todo inicio sobre
todo a partir de la Revolución francesa, donde se recupera la noción de libertad y,
como consecuencia, el concepto de responsabilidad. Así, a partir del siglo XVII, la
libertad va a ser entendida en dos sentidos fundamentales: como independencia
individualista y como autonomía. Mientras que el primero sirve de base a las
modernas formas de organización política y económica (por ejemplo, el liberalismo),
el segundo defiende la capacidad de elección que el ser humano posee gracias a
su razón. Esta segunda acepción servirá de fundamento para la moral en las
reflexiones éticas posteriores.

E
INDICE

Tabla de contenido
I. CONCEPTO DE LIBERTAD .................................................................................................. 1
II. LA LIBERTAD Y LA ETICA ................................................................................................... 4
2.1 LA LIBERTAD NO ABSOLUTA .................................................................................... 5
2.2 LA LIBERTAD, ÉTICA, Y PERFECCIÓN .................................................................... 6
III. LA LIBERTAD Y PERSONA.................................................................................................. 7
IV. LA LIBERTAD Y EDUCACION ............................................................................................. 7
V. LA LIBERTAD Y LA LEY ....................................................................................................... 9
VI. TIPOS DE LIBERTAD ........................................................................................................... 10
6.1 LIBERTAD DE ACCIÓN ............................................................................................... 11
6.2 LIBERTAD DE ELECCIÓN .......................................................................................... 12
VII. LIBRE ALBEDRIO ................................................................................................................. 13
7.1 FUNDAMENTACION DEL LIBRE ALBEDRÍO EN PRO DE LA LIBERTAD
HUMANA. .................................................................................................................................... 15
7.1.1 ARGUMENTO DE LA CONCIENCIA (EXPERIENCIA INTERNA) ................ 15
7.1.2 ARGUMENTO MORAL ......................................................................................... 16
7.1.3 ARGUMENTO SOCIAL ........................................................................................ 17
7.1.4 ARGUMENTO METAFÍSICO ............................................................................... 17
VIII. LIMITACIONES DE LA LIBERTAD .................................................................................... 18
8.1 LIMITES OCASIONALES DE LA LIBERTAD .......................................................... 18
8.2 LIMITES FIJOS DE LA LIBERTAD ............................................................................ 20
IX. LOS DETERMINISMOS ........................................................................................................ 21
9.1 DETERMINISMOS CIENTÍFICOS ............................................................................... 22
9.2 DETERMINISMOS TEOLÓGICOS ............................................................................. 23
9.3 LOS DETERMINISMOS FILOSÓFICOS.................................................................... 24
X. RESUMEN ............................................................................................................................... 25
XI. BIBLIOGRAFIA ...................................................................................................................... 26
I. CONCEPTO DE LIBERTAD

Según el Diccionario Enciclopédico Ilustrado de la Lengua Española:


"La libertad es la facultad que tiene el ser humano de obrar o no obrar según
su inteligencia y antojo; es el estado o condición del que no está prisionero o
sujeto a otro; es la falta de coacción y subordinación; es la facultad que se
disfruta en las naciones bien gobernadas, de hacer y decir cuanto no se
oponga a las leyes ni a las buenas costumbres". En fin, de libertad
encontraremos infinidades de acepciones y conceptos; pero para enfocarnos
en los aspectos más resaltantes de este significado tendríamos que penetrar
en los puntos de vista histórico, religioso y ético.

Desde el punto de vista histórico, al igual que toda especie viviente procede
por evolución de toda una cadena de especies sin que se produzcan nunca
saltos espectaculares, así también toda conducta humana procede por
evolución de toda una cadena continua de conductas anteriores, sin saltos
espectaculares (y si los hay es preciso buscar los eslabones perdidos en vez
de diseñar modernas mitologías). De lo cual es preciso inferir que lo que hoy
denominamos “libertad” procede por evolución de la “esclavitud”, es decir que
la realidad que hoy llamamos libertad es una forma evolucionada de una
realidad antigua, ya extinguida, que denominamos esclavitud. Para muchos
la libertad es el contrario de esclavitud. De manera que, si no hubiese existido
la esclavitud, ni siquiera se hubiera percibido ni definido la libertad, de la
misma manera que si no hubiese oscuridad, nunca hubiéramos percibido y
definido la luz, tan esquiva por lo demás a ser definida.

Desde la perspectiva religiosa; la libertad es simplemente la verdad de Jesús.


Para los religiosos, él es el modelo y el ejemplo de lo que realmente significa
ser libre. Sobre todo, Jesús estaba libre del pecado Su vida entera era una
expresión perfecta de la justicia de Dios en todos los sentidos. Este hecho es

1
tan
conocido que no es necesario entrar en más detalles. También estaba libre
de Satanás y de los poderes de las tinieblas. Podía decir de Satanás, "Nada
tiene en mí" (Juan 14:30). Estaba libre del temor. Podía denunciar el pecado
en los líderes religiosos. No temía a las multitudes que le querían matar.
Podía fijar su rostro hacia Jerusalén e ir al encuentro de su muerte. Estaba
libre de toda enfermedad. No hay testimonio escrito que indique que su salud
fuera menos que perfecta en ningún momento. Estaba libre de la tradición
religiosa. No tenía ningún respeto para nada por la religión que no procediera
de Dios. Estaba libre de todas estas cosas y muchas más. Pero no sólo
estaba libre de sino libre para. Estaba libre para hacer la voluntad de su
Padre en todo y todos los días. Estaba libre para ser la perfecta expresión de
su padre celestial en todo lo que decía y hacía. Estaba libre para dar su vida
por nosotros. La libertad que disfrutaba Jesús es la libertad que ofrece a
todos aquellos quienes creen en él. En Romanos 8: 19-22 Pablo escribió:
"Porque el anhelo ardiente de la creación es el de aguardar la manifestación
de los hijos de Dios. Porque la creación fue sujetada a vanidad, no por su
propia voluntad, sino por causa del que la sujetó en esperanza; porque
también la creación misma será libertada de la esclavitud de corrupción, a la
libertad gloriosa de los hijos de Dios. Porque sabemos que toda la creación
gime a una, y a una está con dolores de parto hasta ahora" ¿Cómo se ha de
entrar en esta libertad que predican las religiones cristianas? Encontramos la
respuesta en el versículo que ya hemos citado "Si vosotros permaneciereis
en mi palabra, seréis verdaderamente mis discípulos; conoceréis la verdad,
y la verdad os hará libres". En la religión, la verdad que entra en los
corazones de todos los seres humanos, es la que traerá la verdadera libertad
a todos. No es la doctrina del hombre que entra en nuestras mentes lo que
nos hará libres; si no la verdad que proviene de Dios, en este sentido Dios
es sinónimo de libertad.

2
Desde el punto de vista ético, se define la libertad como el poder radicado en
la razón y más inmediatamente en la voluntad, de obrar o de no obrar, de
hacer esto o aquello, de ejecutar así por sí mismo acciones deliberadas.
Propiamente dicho, desde un punto de vista de su naturaleza, la libertad no
es una facultad distinta de la voluntad, sino más bien una propiedad de un
acto voluntario. En este sentido la libertad “es el poder de la voluntad de
determinarse a sí misma”. Como señala José Ramón Ayllón, lo que define la
libertad “es el poder dirigir y dominar los propios actos, la capacidad de
proponerse una meta y dirigirse hacia ella, el autodominio con el que los
hombres gobernamos nuestras acciones. En el acto libre entran en juego las
dos facultades superiores del alma: la inteligencia y la voluntad. La voluntad
elige lo que previamente ha sido conocido por la inteligencia. Para ello, antes
de elegir, delibera: hace circular por la mente las diversas posibilidades”. Es
decir, por la libertad, cada ser humano ejerce el dominio de sus obras,
dispone de sí mismo, se posee por su voluntad o se autodetermina.

De acuerdo a la conceptualización de Aristóteles se expresa: “La libertad se


basa en la noción de finalidad o tendencia natural del hombre que conduce
a la felicidad”, “De una manera absoluta y simple, hay que decir que se hace
libre y voluntariamente lo que obramos cuando estamos ajenos a toda
coacción”. Esto hecho mediante la representación de acciones libres y
voluntarias que no son producto de coacción, ni de ignorancia y su
conceptualización va ligada a la razón de libertad. Contrariamente para el
filósofo Jaspers, “La libertad es existencial, lo decisivo de la elección es que
yo elijo” (Este filósofo plantea que la libertad no es absoluta, pues el hombre
se hace en la libertad y como tal, debe guiarse por los principios que el
concepto de libertad tiene en lo existencial). Según Tomás de Aquino, el acto
propio de la libertad del hombre es la elección, ya que por ella tiene la
posibilidad de hacer lo adecuado o no hacerlo. Es, por tanto, un medio de
perfección en la verdad y en la bondad, aunque frecuentemente se la

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entiende como la pura licencia para hacer cualquier cosa, sea buena o mala.
Así, el Aquinate considera que en la libertad intervienen tres elementos: la
voluntad, como principio intrínseco; el fin: el bien propio; y un acto: la
elección.

En conclusión, la libertad necesita de la verdad, requiere del entendimiento


(facultad que busca la verdad) y de la voluntad (facultad que busca el bien).
Usando ambas el hombre puede determinar dónde está el bien verdadero y
escogerlo. La libertad puede aumentar en el sentido de adquirir mayor
facilidad de conocer y escoger el bien. Mejorará a base de realizar buenas
elecciones, pues se crea el hábito de optar por el bien. La libertad disminuye
con los pecados, pues los vicios dificultan elegir bien. "El que peca es esclavo
del pecado". Por ejemplo, la persona que se deja vencer por la pereza cada
vez se vuelve más perezosa y le cuesta escoger bien en asuntos que
supongan esfuerzo. Los que ayudan a ser libres son los que difunden la
verdad, "la verdad os hará libres", y ayudan a escoger el bien. Por ejemplo,
quien invita a un amigo a drogarse le dificulta la libertad atándole a ese
defecto; en cambio, quien anima a trabajar, rezar o comportarse bien facilita
el buen ejercicio de la libertad. La mayor libertad se da en el cielo donde la
inteligencia y voluntad alcanzan su mayor perfección, descubren con toda
facilidad donde está el bien verdadero y eligen siempre con acierto.

II. LA LIBERTAD Y LA ETICA

Partimos de que la ética exige un ser libre, exigencia fundamental de la


persona, que a su vez se posee, para que el hombre cumpla determinadas
exigencias éticas: su propio desarrollo y perfección, para alcanzar en último
término su sentido y felicidad plena.

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2.1 LA LIBERTAD NO ABSOLUTA

Desde un punto de vista ético la libertad humana se puede definir como


la "autodeterminación axiológica." Esto significa que una persona libre se
convierte, por ese mismo hecho, en el verdadero autor de su conducta, pues
él mismo la determina en función de los valores que previamente ha
asimilado.

El ser humano es libre en su querer y actuación; pero no lo es de forma


absoluta, sin limitaciones. Su libertad no es absoluta, fundamentalmente,
porque el ser humano tampoco lo es. De querer entender la libertad como
absoluta, habría que volver a definir la esencia del hombre,
independientemente del modo como la experimentamos en nuestra
existencia concreta. La limitación en el ser humano es triple: física,
psicológica y moral.

Por limitación de la libertad entendemos unos contenidos objetivos que


ponen fronteras a la libertad de nuestras decisiones, más allá de las cuales
la libertad se elimina o al menos queda disminuida. La triple limitación, a la
que antes hacíamos referencia, no debe considerarse como algo negativo,
pues parece lógico que a un ser limitado le corresponda una libertad limitada:
“que el límite de su querer sea el límite de su ser”.

En este sentido, podemos señalar que la limitación moral aparece desde el


momento en que el ser humano descubre que hay acciones que puede, pero
que no “debe” realizar. El segundo aspecto de esta limitación es lo que
Emerich Coreth designa como “vinculación de la libertad”, queriendo señalar
con ello un fenómeno que no elimina la libertad ni la mengua, sino que más
bien la supone y la incita a actuar, aunque “imponiéndole unas vinculaciones
obligatorias”. En la misma línea, José Ramón Ayllón considera que la libertad
tampoco es un valor absoluto porque tiene un carácter instrumental, en

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cuanto que está al servicio del perfeccionamiento humano. “La libertad está
en función del proyecto vital que cada hombre desea, es el medio para
alcanzarlo”. Por eso la libertad no es el valor supremo, sino que de hecho
nos interesa en la medida en que apunta a algo más allá de la libertad, algo
que supera y marca su sentido: “el bien”.

2.2 LA LIBERTAD, ÉTICA, Y PERFECCIÓN

La Ética tiene sentido si el hombre puede aspirar a la perfección; pero,


por otra parte, sólo puede aspirar a ésta si el ser humano es libre; de donde
se sigue que la Ética sólo tiene sentido si el hombre es libre. Sin libertad el
hombre no podría crecer, mejorar, perfeccionarse, desarrollarse. Para
encontrar esa perfección hay que tomar decisiones, y aquí reposa el núcleo
de lo que es la Ética.

Cuando el ser humano opta por algo se decide a sí mismo, y al mismo tiempo
la libertad no se agota en las meras elecciones de cosas externas, pues
siempre que elegimos, la libertad genera consecuencias “ad extra” y
consecuencias “ad intra”. Si bien, lo que importa es saber en qué medida el
cambio producido, la decisión que hemos tomado reobra en nosotros, nos
transforma y nos cambia.

Para que la libertad axiológica se pueda dar debe existir la posibilidad de un


conocimiento holístico o intuitivo de uno o varios valores. Sin este tipo de
conocimiento, muy diferente al conocimiento conceptual, no es posible que
se dé la libertad que nos lleva al valor moral. En otras palabras: para elegir
un valor primero hay que conocerlo y apreciarlo.

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III. LA LIBERTAD Y PERSONA

Es difícil aceptar la libertad pues tenemos muchos y grandes


condicionamientos, obstáculos, impedimentos. Además, como la libertad no
es objetivable, no la podemos demostrar.

El hombre no sólo es, sino que también se hace; es fruto de sí mismo, de su


libertad, de sus opciones libres. Es hombre en búsqueda de verdad. Pero,
además, jerarquiza y realiza los valores según su proyecto personal de vida.
Es por ello que la sociedad y la comunidad deben dar al niño que nace, las
condiciones para que encuentre lo necesario para realizarse como persona
en vistas a una integral realización.

Para la Antropología, el hombre además de individuo es persona, es sujeto,


es uno, es único. El hombre se manifiesta, se revela como persona en su
relación con los otros. Es un Yo en relación con un Tú. Existe en el mundo
con los demás para realizarse personal y comunitariamente. Su
perfeccionamiento como persona se realiza en relación con el otro. El hombre
es un ser responsable de otro. Esto supone responder a la llamada del otro,
de otra persona que exige tu atención, respeto y poder vivir en plenitud. Todo
esto implica responsabilidad.

IV. LA LIBERTAD Y EDUCACION

La educación es un factor muy importante para conocer la libertad;


pues solo a través del aprendizaje, propio del individuo, es como este llegará
a su independencia ideológica, económica; bajo ciertas circunstancias; y
podrá evitar a los "enemigos de la libertad", que no son otra cosa que
aquellos factores que no hacen posible la libertad.
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Una educación libre es aquella en la cual se permite la libre expresión de
ideas, aunque sean incorrectas para el contexto sobre el que está trabajando.
En vez de regañar se orienta a los educandos para que ellos mismos decidan
su libertad.

En el proceso de educar toman parte los profesores, los alumnos, la familia,


la institución educativa, la sociedad, etc. Cada una de estas esferas debe
posibilitar un clima de respeto y tolerancia, de autonomía e independencia
para la educación en libertad. El educador debe tener respeto a su ideología,
a su persona, a su concepción política, a sus iniciativas y al ejercicio
profesional. El educando debe cumplir dos condiciones: respeto al docente y
autonomía propia. Debe ser tolerante con las opiniones del profesor, siempre
que éste no quebrante conscientemente los derechos del alumno.

La institución escolar debe estar libre de opresiones y manipulaciones, tanto


de la política educativa de la nación, como de presiones sociales, de
intolerancia del equipo docente, de intransigencias del alumnado o de los
padres de familia. La sociedad en la que está inserta la institución escolar
favorece o dificulta también la educación en libertad, ya que no es lo mismo
un centro educativo en sociedades totalitarias que en sociedades
democráticas. La sociedad proyecta en la escuela su cosmovisión y según
sea más o menos respetuosa con la dignidad de la persona humana,
resultará fácil o incómodo educar en libertad.

La educación es correcta, si es una educación de la libertad de o de la libertad


para. Con la expresión "libertad de" se habla de la liberación de prejuicios,
estereotipos, esquemas mentales de los adultos, que es preciso operar,
como terapia, en la mente del educando y del educador. Un docente no
liberado es incapaz de educar en libertad a sus alumnos. Sólo el profesor
"libre de" puede producir un tipo de educación semejante a la que él ha

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recibido o se ha auto impuesto. Al estar "libres de" el educando y el educador
están preparados para auto realizarse como libres para juzgar a los demás
entregarse sin prejuicios, dominar la naturaleza, ejercer el mando y otras
funciones necesarias en la vida personal y social de los individuos.

El compromiso del maestro es doble: asistir y ayudar al alumno a que corra


su riesgo y arriesgarse él mismo ante sí y ante el alumno. Este compromiso
ha de ser liberador y no manipulador; el docente ha de buscar la
independencia de juicio y acción, porque cuanto menos necesite el alumno
su apoyo, a medida que progresa cronológica y escolarmente, tanto mayor
ha sido el provecho obtenido en el proceso educativo.

V. LA LIBERTAD Y LA LEY

Existe un marco legal donde se encuentra la libertad. Es decir, la


libertad está encerrada dentro de la ley, aparentemente. Este marco
comienza con la declaración universal de los derechos humanos.

La ley toma a la libertad como un derecho que esta otorga. Lo correcto sería
decir que la libertad permite que existan los derechos de la ley. La libertad es
una facultad natural de la humanidad. Contamos con ella desde nuestro
nacimiento.

El problema es que, debido a nuestra dependencia, también natural, hacia


nuestros padres nos es imposible practicar esta facultad. Con el tiempo se
nos trata de enseñar lo que es libertad, cuando nosotros ya la poseemos.
Está escrita en nuestro cuerpo. Es la educación que se nos da; la que nos
dice que es nuestra libertad o, más correctamente, como vivirla. Necesitamos
entonces una educación liberal para poder conocerla a fondo.

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VI. TIPOS DE LIBERTAD

Referido a los tipos de libertad, podemos mencionar que existen dos


tipos: una caracterizada como “libertad de acción” y otra como “libertad de
elección”. La primera se refiere a no estar obligado desde afuera a realizar
un acto; comúnmente es conocida como no estar coaccionado a obrar de un
modo en particular ya sea por la fuerza física, civil o política. La segunda
considerada como “interior”, esta es llamada libre arbitrio, y en este sentido
significa estar exento de una necesidad interior para realizar un acto. A ello
es lo que denominamos como “no estar determinado, con anterioridad, a
actuar de un modo específico”.

Dentro de la libertad interior, podemos establecer una subclasificación: por


un lado, la “libertad de ejercicio”, la cual trata de la capacidad para poder
elegir entre actuar o no. Por ejemplo: poder elegir si se quiere estudiar ahora
o no. Por otro la “libertad de especificación”, en la que su contenido versa
sobre la posibilidad de poder hacer este acto u otro en particular. En este
caso podemos ejemplificar diciendo que tenemos la posibilidad de estudiar
“martillero y corredor público” o “ingeniería”.

Podríamos sintetizar los tipos de libertad de la siguiente manera:

10
TIPOS DE
LIBERTAD

LIBERTAD LIBERTAD
INTERIOR EXTERIOR

LIBERTAD DE LIBERTAD DE
EJERCICIO ESPECIFICACION

6.1 LIBERTAD DE ACCIÓN

Por lo que dijimos anteriormente se puede deducir que esta libertad,


es una libertad exterior, que consiste en un obrar que carece de coacción
externa. En este sentido, se puede denominar libre a una acción cuando
puede llevarse a cabo sin obstáculos o impedimentos externos. O sea,
obramos sin que nadie nos ponga ningún tipo de trabas para hacer lo que
queremos hacer.

Es así que hoy en día se habla del reconocimiento de las "libertades",


incluyendo en ellas; una libertad física que es la capacidad de actuar sin
límites materiales, sin vallas que impidan el movimiento o desplazamiento del
hombre (por ejemplo, un hombre encarcelado carece de esta libertad); una
libertad civil, que es la capacidad de fundar una familia, elegir un trabajo,
elegir la residencia, etc.; una libertad política o cívica que consiste entre otras

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cosas, en
participar en la elección de las autoridades que regirán los destinos del país;
una libertad religiosa que es la capacidad de elegir la religión a seguir, así
como no seguir ninguna; una libertad de pensamiento que consiste en sacar
a luz nuestro pensamiento ya sea a través de la expresión, la prensa o la
enseñanza, etc.

6.2 LIBERTAD DE ELECCIÓN

Cuando hablamos de libertad de elección nos referimos a un tipo de


libertad esencial en el individuo. Se podría decir que consiste en la ausencia
de determinación interna previa a una acción, o también, en el
reconocimiento de nuestro poder para decidir, en una situación dada, entre
las diferentes posibilidades que se nos presenten, eligiendo la cual
deseamos poner en práctica. Este acto sería libre pues no está
predeterminado, sino que, por el contrario, es la voluntad del individuo quien
se determina a si misma al ejecutar el acto, o también a no ejecutarlo.

Cuellar considerando esta libertad interior como "autodeterminación", o "


poder que la voluntad tiene de determinarse a si misma de acuerdo con
motivos racionales", la divide, a su vez, en dos formas:

A. Libertad de especificación, que consistiría, según él, en poder hacer


esto o lo otro, es decir, ejecutar este acto u otro; no estar determinado
solamente a una cosa, si no tener la posibilidad de elegir entre varias.

B. Libertad de ejercicio, o sea, poder actuar o no actuar, poder ejecutar


una acción o no ejecutarla; no estar determinado a ejecutar un acto.

Para este autor, de estas dos formas de libertad interna, la más importante
es la segunda, pues implica no solo un dominio de las alternativas posibles,

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sino incluso el dominio de acto de tal forma que tenemos la posibilidad de
ejecutarlo o no. En el ámbito de la filosofía, cuando se trata el problema de
la libertad se hace referencia a la libertad de elección, porque es la
fundamental entre todas las demás, es la esencial. Por otra parte, en otros
ámbitos y en la vida cotidiana, cuando se habla de libertad, se lo hace
refiriéndose a la libertad de ejercicio.

Es útil también decir, que ambos tipos de libertad están estrechamente


relacionados, por un lado, si se careciera de libertad de elección, la libertad
de ejercicio perdería en gran parte su significado, de poco serviría tener
condición de libre si se tiene alma de esclavo, o como dice Stuart Mill, " nadie
es libre para hacerse esclavo voluntariamente".

Por otro lado, si el hombre no tuviera libertad de acción, terminaría por olvidar
que es un ser libre, puesto que, al no poder exteriorizar sus elecciones,
acabaría por pensar que no tienen importancia alguna. Ya nuestra condición
humana, que es corpórea y espiritual a la vez, exige una objetivación externa
de las elecciones internas. En este sentido, es muy importante la existencia
de libertades externas que hagan posible la realización del hombre como ser
libre. Finalmente, cabe recordar, que lo realmente valioso y decisivo en el
ámbito de la libertad, es la libertad de elección.

VII. LIBRE ALBEDRIO

La expresión “liberum arbitrium”, fue fundamentalmente usada por


filósofos cristianos. Desde el momento que se proclamo que la naturaleza del
hombre había sido completamente corrompida por el pecado original, se tuvo
claro que el hombre mediante el libre albedrío podía elegir el bien o elegir el
mal, por lo que los pensadores cristianos trataron de fundamentar que, solo

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con la gracia o auxilio de Dios, se podía elegir el bien y encontrar la
salvación eterna.

Por una parte, San Agustín expone su fundamentación distinguiendo el libre


albedrío, de la libertad propiamente dicha. Para él, el libre albedrío es " la
facultad de la razón y de la voluntad por medio de la cual es elegido el bien,
mediante el auxilio de la gracia (de Dios), y el mal, por la ausencia de ella".
En cambio, la libertad seria para él, el buen uso del libre albedrío, o sea, la
elección del bien. Así mismo se entiende que el hombre no es libre cuando
posee libre albedrío, sino que depende del uso que haga de él.

A su vez, Santo Tomás dice que en la elección en la cual el hombre usa el


libre albedrío, puede haber error, puede elegir mal. Y si el hombre elige por
sí mismo y sin ayuda ninguna de Dios, elegirá ciertamente mal. De esta forma
afirma que hay libertad de elección completa, ya que tal libertad es "la causa
de su propio movimiento, ya que por su libre albedrío el hombre se mueve a
si mismo a obrar". Además, nos dice que el hombre realmente posee libre
albedrío, porque de otra forma, los consejos, premios y castigos carecerían
de sentido.

Para Erasmo, el libre albedrío es "un poder de la voluntad por medio del cual
el hombre puede consagrarse a las cosas que conducen a la salvación eterna
o puede apartarse de ellas". Según Lutero, esta definición de Erasmo es
independiente de la Biblia, y, por lo tanto, contraria a ella. Teniendo como
base la Biblia, Lutero sostenía, que nadie puede ser salvado si solamente
confía en el libre albedrío, pues un demonio es más fuerte que todos los
hombres juntos. Para él, no solo la palabra de Dios es necesaria, sino que lo
es absolutamente.

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Según, Jorge Luis Borges, agosto de 1976; "El libre albedrío y la libertad, son
ilusiones necesarias ". De ello la expresión libre albedrío se identifica con la
libertad de elección y se la pude definir como: "el poder que en virtud del cual
el hombre puede elegir entre acciones contrarias sin ser determinado por
ninguna necesidad".

7.1 FUNDAMENTACION DEL LIBRE ALBEDRÍO EN PRO DE LA


LIBERTAD HUMANA.

Según, Sebastián Sánchez Rincón, " el libre albedrío es un poder moral


de romper los vínculos morales que me constriñen"; es decir la posibilidad de
elegir entre el bien y el mal. Este autor en su libro " Síntesis Filosófica" expone
cuatro argumentos o fundamentaciones que tiene el " libre arbitrismo" en pro
de la libertad humana. Esto son: el argumento de la conciencia, el argumento
moral, el argumento social y el argumento metafísico.

7.1.1 ARGUMENTO DE LA CONCIENCIA (EXPERIENCIA INTERNA)

Se subdivide en tres aspectos:

 En el momento de la deliberación (hablamos del proceso volitivo),


cuando analizamos las ventajas y desventajas que tenemos para
obrar hacia una u otra cosa, "nos intuimos que podemos tomar uno u
otro partido, sin que nos sintamos forzados fatalmente hacia uno de
ellos determinados".

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 En el momento de la decisión (nos aclara Sánchez Rincón, que se
denomina "fiat"), nuestra conciencia nos atestigua que podríamos
efectivamente seguir un camino diferente al elegido. Por ejemplo, si
decido ir a un lugar, concretamente al cine, tengo claro también por
intuición de mi conciencia que podía haber decidido ir a otro lugar.

 En el momento de la ejecución, nuevamente nuestra conciencia nos


atestigua que podríamos dar marcha atrás aun luego de haber
comenzado la acción.

7.1.2 ARGUMENTO MORAL

Este argumento se fundamenta en tres elementos esenciales:

 La obligación moral presupone la libertad de nuestra voluntad; porque


si nos sentimos obligados a seguir las leyes, hacer el bien, etc., es
porque nos consideramos libres de hacerlo o no. Si nos obligan a
hacer una cosa, es porque no podemos hacerla.

 La responsabilidad moral, solo tiene sentido si somos libres. Es claro


que, si alguien se siente responsable de haber actuado mal o haber
cometido un delito, es porque esa persona se da cuenta de que tuvo
la posibilidad también de no haber actuado mal o no haber cometido
el delito.

 La culpa. Según Hartmann cuando el hombre actúa mal, su conciencia


moral lo reprende, y frecuentemente surge en el individuo el
arrepentimiento por haber actuado así. Esto atestigua la libertad o
auto determinación de la voluntad humana, pues ningún hombre se

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 sentiría culpable si considera que ha actuado forzado y contra su
voluntad, o sea, que no ha actuado libremente.

7.1.3 ARGUMENTO SOCIAL

El ordenamiento jurídico de un país, las sanciones, las multas, las


cárceles, los monumentos a sus héroes, los consejos, las amenazas, las
promesas, y una infinidad más de cosas, atestiguan, por consentimiento
universal que el hombre es libre. "Porque ¿qué sentido tendría el monumento
a Artigas, y que valor tendría éste como fundador de la Patria y la democracia
americana si hubiese nacido fatalmente obligado a hacer lo que hizo? ¿y qué
culpa tiene un preso en la cárcel si ya estaba fatalmente determinado y
obligado a perpetrar el delito que cometió?". Si un país levanta monumentos
a sus héroes y asegura en las cárceles a los delincuentes, es porque el país
y la sociedad están convencidos de que sus héroes podrían no haberlo sido
y sus delincuentes podrían no haber cometido sus delitos.

7.1.4 ARGUMENTO METAFÍSICO

Esta es la argumentación de Aristóteles y Santo Tomás para probar la


libertad moral de la libertad humana: ellos afirman que la voluntad, guiada
siempre y naturalmente por la inteligencia (o entendimiento), tiene siempre y
naturalmente al bien como la flecha al blanco, porque es su objeto propio. El
objeto propio del oído son los sonidos, el de la vista la luz, los colores; el oído
no tiende a los colores, ni la vista a los sonidos; cada órgano tiende a su
objeto propio. Es así que, la inteligencia tiende a la verdad, como la voluntad
lo hace al bien.

Pero aclaran, que en la vida cotidiana la inteligencia humana no conoce en


forma perfecta el bien supremo, y en consecuencia la voluntad tampoco lo
conoce, o sea, que no puede entender a él; todos los bienes que conoce son

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relativos, imperfectos, limitados. Si conociera el bien supremo este
arrastraría necesariamente a la voluntad. Ante este bien la voluntad humana
no sería libre, seria arrastrada por él, porque colmaría todos sus anhelos por
ser su objeto propio. Por otro lado, los bienes imperfectos, relativos, no
arrastran necesariamente a la voluntad humana, pues solo la atraen en
cuanto tiene algo de bien y no la atraen en cuanto tienen algo de limitados,
imperfectos. Es así que somos libres de elegir entre los bienes que se nos
presentan. La elección, supone una deliberación y esta la libertad de
decidirnos por uno o por otros, pues hay muchas posibilidades que se nos
presentan igualmente buenas o igualmente imperfectas.

VIII. LIMITACIONES DE LA LIBERTAD

La libertad humana no es absoluta. Existen varios obstáculos que


disminuyen y, a veces, nulifican nuestra libertad. Es así que el estudio de
cada uno de estos obstáculos, nos proporcionaría mayor claridad para
comprender la manera de llevar a cabo nuestras acciones en la vida
cotidiana.

8.1 LIMITES OCASIONALES DE LA LIBERTAD

Conocidos también como obstáculos de la libertad. Se pueden distinguir


cinco tipos que de alguna forma condicionan nuestra libertad.

A. La ignorancia: consiste en la ausencia de conocimientos, es un


obstáculo ya que para elegir algo, es preciso conocerlo. La mejor
manera de vencer este obstáculo es abrir los horizontes de nuestro
conocimiento teniendo en cuenta nuevas posibilidades. Un ejemplo de
este obstáculo, son los fracasos de las carreras profesionales
resultado de una elección incorrecta por ignorar otras especialidades

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que estarían más de acuerdo con las cualidades del individuo que las
elige.

B. La violencia: la cual es una fuerza externa, física o psíquica, ante la


cual es difícil o imposible resistirse. Esta puede debilitar la libertad del
hombre hasta el grado de suprimir toda responsabilidad en lo que se
refiere a la conducta realizada en esos momentos.

C. El miedo: consiste en la perturbación emocional producida por la


amenaza de un peligro inminente y es un obstáculo ya que, en casos
extremos como el pavor, puede producir el colapso de las facultades
superiores, y todo lo que se ejecuta en ese momento pierde el carácter
de responsable, pues el individuo no puede responder de ello.

D. Los trastornos psíquicos: los trastornos psíquicos, entre los cuales


sobresale la neurosis, debilitan la libertad debido a que la persona se
siente atada a ciertos patrones de conducta, a mecanismos de
defensa, a lo que dicta la autoconciencia, a las emociones exageradas
como la ansiedad, la angustia, etc.

E. La cólera y otras pasiones: la cólera, también llamadas ira, enojo o


coraje, al igual que otras emociones y pasiones producen una fuerte
limitación en nuestra capacidad de elegir libremente. Las emociones
como el odio, la alegría, la tristeza, los celos, la envidia, y el
enamoramiento, son respuestas orgánicas (de adecuación o de
inadecuación, de aceptación o rechazo) por parte del hombre cuando
percibe un objeto afín o discordante. La emoción llevada a los
extremos recibe el nombre de pasión. La palabra sentimiento expresa
siempre lo mismo que emoción, cuando se trata de un fenómeno
persistente.

19
8.2 LIMITES FIJOS DE LA LIBERTAD

Sabemos que todo objeto físico tiene sus límites que lo distinguen y lo
separan de otro objeto físico. Incluso todos objetos psíquicos tienen también
sus límites que lo definen. Por ejemplo, si hablamos de la tristeza, sus límites
estarían donde comienza la alegría. Si hablamos de un acto determinado,
también tiene sus límites que lo separan de otro acto cualquiera. Del mismo
modo comprendemos que la libertad tiene sus propios límites. Cuando
definimos la libertad, muchas veces lo hacemos por oposición al encierro,
prisión, privación, etc. Así mismo, tenemos una idea clara y concreta de lo
que es el color blanco, oponiéndolo, por ejemplo, al color negro. Si solo
existiese en el universo un color, si todo fuese blanco, ni siquiera nos
daríamos cuenta de que eso es blanco, porque no tendríamos otro color para
compararlo. Esto significa que, si el blanco no tuviera sus propios límites, ni
siquiera sabríamos que es blanco. Lo mismo ocurre con la libertad.

La libertad humana tiene límites naturales y artificiales. Los limites naturales,


se pueden distinguir en:

A. Un límite natural de mi libertad de ser, es mi propio cuerpo. Yo no


tengo la posibilidad de cambiarlo por otro, tengo que aceptarlo, porque
yo soy mi cuerpo, ya vengo con él a la vida. Otro de los limites
naturales de mi libertad es mi pasado. Yo no puedo renunciar a él, no
puedo borrarlo, no puedo hacer que mi pasado no haya existido,
porque precisamente existió. Como cada hombre es lo que es, gracias
a lo que antes fue, cada hombre se apoya necesariamente en lo que
ha sido, esto es, en su pasado. Si mi pasado hubiese sido distinto, yo
sería hoy un hombre distinto. El núcleo familiar, es otro de los límites
de mi libertad, así como también mi ambiente nacional. Yo no puedo
dejar de haber nacido uruguayo ni de tener la familia que he tenido.

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Finalmente encontramos un límite natural, que es el propio mundo que
me rodea y en donde existo, y dentro de él, precisamente, están los
demás hombres que conmigo forman la humanidad, a los cuales tengo
que respetar.

B. Los limites artificiales son los que el hombre ha ido creando y


organizando para realizar con eficacia lo que llamamos, convivencia
social. Así, los hombres se han impuesto una serie de normas que
limitan la actividad de cada cual, para permitir que el prójimo pueda
disfrutar también de su libertad. Estos límites, han sido creados por
vía del establecimiento de costumbres, hábitos, y usos sociales,
normas de convivencia, y lo que está más organizado y concreto, que
actualmente llamamos orden jurídico.

IX. LOS DETERMINISMOS

A lo largo de la historia han aparecido diversas teorías que intentan


explicar el fenómeno de la libertad, pero en muchos casos se ha caído en
determinismos.

Denominaremos determinismos a todas aquellas doctrinas que en definitiva


niegan la libertad. Podemos encontrar distintos tipos de determinismos:
científicos, teológicos y filosóficos, aunque en última instancia, todos los
determinismos son de corte filosófico, es decir que están montados sobre
una estructura más o menos racional sobre la cual intentan dar explicación y
sentido a sus afirmaciones.

Es común encontrar determinismos que tomando datos de la ciencia o de la


teología luego realizan afirmaciones metafísicas que generalmente son una
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extrapolación de conocimientos que no son filosóficos, es decir que llevan
verdades particulares de un campo a otro otorgándoles el mismo sentido de
verdad.

9.1 DETERMINISMOS CIENTÍFICOS

Son aquellos que toman una afirmación de determinada ciencia, que es


válida en una situación particular, que se absolutiza (es decir se la hace
válida para todos los casos).
Al extrapolar una verdad particular de un campo a otro distinto terminan con
una afirmación filosófica que niega la libertad humana. Hay distintos tipos:

A. El determinismo fisiológico: afirma que el hombre está determinado


por factores fisiológicos como el organismo, la salud, las
enfermedades, el temperamento, la herencia genética, el tipo de
alimentación, etc. Es decir que la influencia de estos factores en las
decisiones es determinante y decisiva y por tanto no hay libertad sino
simples respuestas condicionadas a las necesidades fisiológicas.
Pero, si bien es cierto que los factores fisiológicos pueden limitar o
condicionar la libertad, e incluso suprimirla, es un exceso asumir de
un modo absoluto que la suprima, es decir no se puede deducir de
esto que la libertad no exista. Pues siempre puede dejar lugar a actos
libres por más fuerte que sea la influencia fisiológica.

B. El determinismo social: algunos sociólogos niegan la libertad porque


afirman que las decisiones de los hombres están determinadas por la
presión social. Según ellos todo lo que haga un hombre estará
determinado por el tipo de sociedad en el que se encuentre. Pero, si
bien la influencia social sobre las decisiones libres es un hecho real,
no es más que un condicionante. Se sobredimensiona el papel que
juega la presión social sobre el individuo.

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C. El determinismo psicológico: según algunos psicólogos la psiquis
humana determina al hombre y por lo tanto ninguna decisión es libre.
Todas están determinadas por el estado psíquico del hombre. Pero,
como los demás determinismos, sobredimensiona algunas verdades
y realiza una extrapolación. Desde un estudio de una parte de la
realidad que es el hombre se hace una afirmación universal sobre todo
el hombre. Por grande que sea la influencia del psiquismo humano, no
se puede negar la libertad del hombre.

9.2 DETERMINISMOS TEOLÓGICOS

Según cómo se comprenda a Dios, varias posturas teológicas niegan


la libertad humana por considerarla incompatible con la existencia y la forma
de ser de Dios. En una visión panteísta, que identifica el ser del mundo con
el de Dios (Dios es el mundo; el mundo es Dios), la libertad humana no
existiría porque, de hecho, ni siquiera el hombre como persona existiría en sí
mismo ya que sería una parte o una manifestación del ser de Dios.

En otro tipo de visiones en la que se considere que Dios lo sabe todo y por
lo tanto sabe las decisiones que tomarán los hombres también se suele negar
la libertad humana. Si Dios ya sabe lo que va a pasar es porque ya todo está
predeterminado, hay un destino escrito por él del cual no se puede escapar.
Este problema se resuelve haciendo un buen estudio teológico de Dios. Dios
lo sabe todo, incluso aquello que yo elegiré porque él lo conoce todo desde
su eternidad, como si todo fuera visto desde un presente constante. Mi
pasado, presente y futuro son vistos y conocidos por Dios desde su
eternidad, por lo que Dios sabe cómo uso mi libertad constantemente, pero
no la determina a actuar de una determinada manera.

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Existen muchas formas de comprender mal a Dios. Por eso es necesario un
cierto estudio teológico para no caer en contradicciones y negar la realidad
humana o negar la posibilidad de la existencia de Dios, por ejemplo, diciendo
que si Dios existiera no habría mal en el mundo.

9.3 LOS DETERMINISMOS FILOSÓFICOS

Una metafísica como la del panteísmo (que identifica el ser de Dios con
el de todo lo que existe); o en la que se afirme la existencia de un destino
universal; o en la que se afirme que toda la realidad funciona por medio de
determinadas leyes que hacen que cada acontecimiento, hasta el más
pequeño sea de una forma determinada, niegan la libertad del hombre. Si se
pudiera hacer un estudio de cada una de estas posturas metafísicas,
veríamos que tienen serios errores lógicos. La libertad es una realidad y la
filosofía debe iniciar su reflexión desde la misma realidad y comprobar sus
resultados también en ella.

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X. RESUMEN

Todo lo que venimos afirmando sobre la libertad, no hace sino subrayar que
la ética exige la condición previa de la libertad, ya que si el ser humano no
fuera libre no sería responsable de sus actos, y un hombre que no es
responsable de sus actos no puede ser una persona capaz de
comportamiento ético.

Por otra parte, sin libertad no puede haber virtud y sin virtud el hombre no
puede autodeterminarse y mejorar, del mismo modo que sin libertad tampoco
podría autodeterminarse a hacer el mal.

De ahí, la paradoja entre la ética y la libertad: “la libertad hace posible el


comportamiento ético; la ética sin libertad no es posible. Pero, a su vez, el
comportamiento ético hace al hombre más ‘valioso’ en tanto que a través
suyo y gracias a ella incrementa su libertad. La libertad pues, posibilita lo
ético y lo ético incrementa el valor y aumenta la densidad y calidad de la
libertad. Cuanto más ético es un comportamiento, más libre es la persona
que así se comporta”.
En consecuencia, cuando elegimos nos realizamos o nos frustramos, porque
más allá de cada elección hay siempre una alternativa trascendente que
reobra en quien de esta forma elige y se comporta. Ya que los diversos
modos que tiene el hombre de realizarse dependen de la suma de elecciones
parciales que va realizando a lo largo de su vida, y que de suyo no son
indiferentes pues van imprimiendo y determinando la personalidad al tiempo
que comprometen decisiones futuras.

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XI. BIBLIOGRAFIA

1. Pontificia Universidad Javeriana, Facultad de Filosofía. EL


CONCEPTO DE LIBERTAD EN LA FILOSOFÍA DE JOHN DEWEY.
Bogotá, 2008.

2. Castro Videla. CURSO DE FILOSOFÍA 2012. Catedra de Filosofía.


Colombia, 2012.

3. López J., Bracho C., Gonzales R. LA LIBERTAD COMO VALOR.


Universidad de Carabobo, Escuela de Medicina. Venezuela, 2008.

4. Diaz J. FILOSOFIA DE LA LIBERTAD – EL ACTO LIBRE SEGÚN


SANTO TOMAS DE AQUINO. España, 2007.

5. Universidad Católica “Santa Teresa de Jesús” de Ávila. LA LIBERTAD


MORAL. Anuario de Derechos Humanos. Nueva Época. Vol. 11. 2010
(433-450)

6. Bueno G. LIBRO EL SENTIDO DE LA VIDA. CAP. LA LIBERTAD

7. Murray R. LA ETICA DE LA LIBERTAD. España, 2014

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