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RAYOS X:

¿Qué son los Rayos X?


Los Rayos X, son energía electromagnética invisible, es utilizada, de modo que obtiene imágenes internas
de los huesos, tejidos u órganos de un cuerpo u organismo. Mediante este proceso en el cual un
especialista determina si los huesos de un paciente están en buen estado y no estén rotos, o dañados,
luego de un accidente. Cuando los electrones son acelerados en el tubo que tienen los Rayos X poseen
cierta energía, pueden pasar casi rosando una subcapa de adentro (o interno) de átomos que componen
el blanco. Ya que la energía que obtiene el electrón, éste se puede escapar del átomo, dejando al átomo
sumamente excitado. Generalmente, el átomo regresa a un estado equilibrado emitiendo un conjunto de
fotones de alta frecuencia, que corresponde al reflejo de líneas de rayos X (He ahí los colores y su forma)
Éste indiscutiblemente va a ser dependido de una composición de material en el cual se producen eso
que nosotros llamamos Rayos x.

DESCUBRIMIENTO:
Hace algo más de un siglo, en 1895, Wilhelm Conrad Röntgen (1845-1923), científico alemán,
descubrió una radiación (de origen desconocido en aquel momento, y de ahí su nombre
de rayos X) que tenía la propiedad de penetrar los cuerpos opacos.

FUNCIONAMIENTO:
El principio de funcionamiento, explicado de forma sencilla: tenemos un circuito de alto
voltaje, en el cual, al final de los dos extremos de la fuente generadora de corriente, tendrá
ubicado un cátodo y un ánodo. Ambos, a su vez, están encerrados en un recinto al vacío.
Los materiales de que están hechos esos dos electrodos, suelen ser de tungsteno. Se
escoge este material debido a su alto número atómico y su resistencia a la fundición (el
proceso de creación de rayos X, genera una enorme cantidad de calor). El cátodo tiene
forma de un pequeño filamento, por el cual se aplica el voltaje adecuado. Debido a sus
propiedades físico-químicas, generará una nube de electrones, que saldrá impulsada hacia
el ánodo (sin ningún obstáculo de por medio, ni siquiera los átomos que podrían estar
presentes en el aire, porque, recordemos, estaban los dos electrodos en un recinto al
vacío). Al impactar este “chorro” de electrones contra el ánodo, se generará la radiación de
rayos X, de la cual una pequeña parte saldrá proyectada en una dirección concreta, por la
que se podrá enfocar hacia el punto donde queramos aplicarlos. Y cuando digo una
pequeña parte, me refiero a la parte aprovechable, ya que el resto será una gran pérdida
efectiva de la producción de rayos X, que se convertirá en calor. En el caso de una
máquina de hacer radiografías médicas, por ejemplo, esos rayos saldrán enfocados con
una intensidad concreta hacia el cuerpo del paciente. Una parte de ellos atravesarán los
tejidos blandos, y otra parte serán absorbidos por otros más duros (como por ejemplo, los
huesos). Esto quedará grabado en una placa parecida a las fotográficas, donde el color
negro son las zonas donde los electrones atravesaron el cuerpo sin problemas, y el blanco
las zonas donde no pudieron