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un infinitésimo por ninguna cantidad de la que resulte un número finito; ni siquiera el

infinitomultiplicado por un infinitésimo arroja un resultado finito. No existen


infinitésimos de infinitésimosde infinitésimos
, así como tampoco
infinidad de infinidades
ni ninguna cantidad menor que elmínimo sensible.Las discusiones siguieron. En la serie de
artículos de la Enciclopedia que consagró al cálculo,D'Alembert estableció una diferencia muy
precisa entre Leibniz y Newton, oponiendo el supuestoembrollo filosófico de uno (Leibniz) a la
claridad científica del otro (Newton). Según D'Alembert,el británico
no ha tomado jamás el cálculo diferencial como el cálculo de cantidades infinitamente pequeñas, sino como el
método de las primeras y últimas proporciones, es decir, el método deencontrar los límites de las relaciones
, comprendiendo que
la teoría de los límites es la verdaderabase del cálculo diferencial
. Por el contrario, criticó a Leibniz porque
se puede prescindir muycómodamente de toda esa metafísica del infinito en el cálculo diferencial
.Con el fin expreso de sustituir la noción de infinitesimal, Lagrange convocó un concurso
dematemáticos en 1784 en la Academia de Berlín. Pero, ante la falta de respuestas
satisfactorias, publicó su propia solución, tratando de apartar al cálculo de los infinitesimales y
de colocar lanoción de derivada en un lugar preeminente. Se proponía vaciar de significado
físico a losdiferenciales, evitando identificarlos con los infinitesimales y sacándolos para
siempre de lamatemática. El título completo de su obra lo decía todo acerca de su propósito:
Teoría de las funciones analíticas que contienen los principios del cálculo diferencial depurados de
todaconsideración de los infinitamente pequeños o evanescentes, de límites o de fluxiones y reducidosal análisis
algebraico de cantidades finitas
. En lugar de hablar de dx y dy había que hablar dedy/dx. El concepto de diferencial dx es
confuso; el de derivada dy/dx es transparente.El éxito de la tesis de Lagrange ha separado a la
matemática de sus aplicaciones prácticas en otrasciencias. Así se refleja en la distinta
consideración que tienen de los infinitesimales: en lamatemática no desempeñan ninguna
función, mientras en todas las demás ciencias constituyenconceptos decisivos. La matemática ha
renunciado a dar significado al concepto de infinitesimal; para ella sólo la derivada y la integral
tienen importancia. Por el contrario, las demás ciencias –conotros nombres- siguen aludiendo a
los infinitesimales.Evidentemente, como reconoció Berkeley, Lagrange sólo había sorteado
formalmente el problema para evitar contradicciones, ya que
al final es preciso volver a la idea de los incrementosevanescentes
. En el momento de las aplicaciones físicas, como se refleja en su
Mecánica analítica
,Lagrange recuperaba el uso de los infinitesimales. Volvía al punto de partida.Aún en la
actualidad la matemática sigue dando rodeos, como los de Lagrange, para eludir
losinfinitesimales, y la filosofía burguesa se ha tomado en serio ese esfuerzo quimérico. Por
ejemplo,en España en el prólogo al
Anti-Dühring
que escribió en 1964, Manuel Sacristán critica
lainterpretación del cálculo infinitesimal
que Engels realizó cien años antes en aquella obra, por una perniciosa infuencia de Hegel,
porque la noción de infinitésimo es
absurda
y la de fluxión
vaga eimprecisa
. Afortunadamente, dice Sacristán, hoy las
viejas antinomias
del cálculo inifinitesimalestán
superadas
por la matemática, que considera las variables como
simples signos
. A diferencia deBerkeley, Sacristán no llegó a obispo: no entendió el cálculo pero tampoco a
Engels.
En el principio fue la práctica
El concepto de infinitesimal nace de la práctica y sólo se entiende dentro de ella. No es
posibledefinir a priori los infinitesimales sin definir las operaciones de cálculo de las que
forman parte, porque, como el número y cualquier otra magnitud, un infinitesimal es una
comparación, unarelación entre variables: el concepto de magnitud es relativo, decía Leibniz
(14). Son esas relacioneslas que definen los infinitesimales, y no a la inversa: la diferenciación
define la diferencial. Losdiferenciales no son nada fuera de la operación que les da origen, y eso
mismo impide que se lastrate como cantidades determinadas. Querer partir de los elementos es
olvidar que los verdaderos

elementos del cálculo son las relaciones:


Buscamos las cantidades allí donde necesitaríamosdeterminar las relaciones
, dirá Leibniz.Los infinitésimos son especies nuevas de magnitudes engendradas por nuevas
especies deoperaciones. Como escribió Leibniz:
El nuevo análisis de los infinitos no trata ni de las figuras, nide los números, sino de las magnitudes en general
[...]
Muestra un algoritmo nuevo, es decir unanueva manera de sumar, de restar, de multiplicar, de dividir, de extraer,
incluso a cantidadesincomparables, es decir a aquellas que son infinitamente grandes, o infinitamente pequeñas
encomparación con las demás
. La operación x + dx = x no es, pues, ni incorrecta ni inexacta.Los diferenciales son
infinitamente más pequeños que las magnitudes que se diferencian y, enconsecuencia, hay que
considerarlas como incomparables entre sí. No se puede operar con ellascomo se opera con
magnitudes finitas. Sólo existe error si suponemos que los diferenciales dx soncomparables a x.
Con lo infinitamente pequeño sucede lo mismo que con lo infinitamente grande:respecto a dx la
variable x es infinita. No hay ninguna diferencia entre la ecuación

+1=

y suequivalente infinitesimal: x + dx = x. Los infinitesimales también son una esponja
aniquiladora, noañaden ni quitan nada de una cantidad. Tanto se puede decir que dx es un
infintesimal respecto a xcomo que x es infinita respecto a dx.Todo esto conduce a una tesis
diferente al sinequismo que Leibniz quería defender: la continuidadno significa homogeneidad,
de manera que sí se producen saltos, sí existe la discontinuidad. Comodirá irónicamente Engels:
No hay saltos en la naturaleza precisamente porque la naturaleza estácompuesta por entero de saltos
(15). Cuando el postulado de continuidad de Arquímedes alude ados valores extremos que se
pueden recorrer a través de todos los puntos intermedios, tales valoresextremos deben ser
comparables, de manera que se pueda establecer, por ejemplo, una media entreambos, una
proporción. Entre el 2 y el 3 está el número intermedio 2'5. Pero sólo si se puedencomparar
podremos hablar de magnitudes arquimedeanas, homogéneas. No obstante, hay otrasmagnitudes
que son incomparables, que nada añaden a aquellas otras a las que se unen: dx no añadenada a
x. Del mismo modo, un punto no añade nada a una recta; no se prolonga una rectaañadiéndole
un punto más.
Continuidad y discontinuidad
Por tanto, el postulado de Arquímedes, que los matemáticos califican de
continuidad
, lo que hace esintroducir la discontinuidad y los saltos en la matemática. Descubre que entre
unas magnitudes yotras no sólo hay diferencias cuantitativas sino también cualitativas de
manera que, precisamente acausa de ello, no se pueden poner en relación. El cero y el infinito,
tomados como magnitudes, estánentre las no arquimedeanas. Cuando una magnitud no se puede
comparar con otra se dice que esinfinita o, lo que es equivalente, infinitamente grande o
infinitamente pequeña en relación con ella.Por ejemplo, no podemos hallar la media aritmética
entre una magnitud finita cualquiera y elinfinito, y entonces decimos que es infinita, que es otra
manera de decir que no son homogéneas.Los números son relaciones entre las cosas y no las
cosas mismas y, para que pueda haber números,las cosas antes se tienen que poder relacionar.
No se pueden sumar zapatos y cebollas. En su obra
De la esfera y del cilindro
, Arquímedes lo expresó con un cuidado exquisito que no siempre se haleido bien:
Entre líneas desiguales, superficies desiguales y sólidos desiguales, la parte en la que lamás grande sobrepasa a la
más pequeña, sumada a sí misma es capaz de de sobrepasar cualquier magnitud dada entre las que son
comparables entre sí
. Este último inciso es la clave: lasmagnitudes deben ser comparables y los infinitesimales son
magnitudes incomparables con respectoa las finitas.300 años antes de nuestra época,
Arquímedes ya estaba expresando una aplicación específica de laley dialéctica de la
transformación de los cambios cuantitativos en cambios cualitativos: unamagnitud que, aunque
próxima, no es nula, llega a anularse a partir de un determinado momento.Este postulado es
también una aplicación de salto de lo continuo a lo discreto, que requiere, como

dice Leibniz,
cierta consideración del infinito
y el infinito sigue dando vértigo a los matemáticos (ya todos los científicos en general). Sólo
Engels supo apreciarlo. Es el único que defiende el uso deinfinitesimales sin ninguna clase de
complejos, porque –afirma- la diferencia entre una cantidadcualquiera y un infinitésimo no es
sólo cuantitativa sino cualitativa. Lo infinitamente grande no sóloes diferente de lo
infinitamente pequeño sino que entre ambos hay
una oposición cualitativainfranqueable
. Entre cantidades tan dispares desaparece toda relación racional, toda comparación
y se vuelven cuantitativamente incomensurables
. Los infinitesimales –añade Engels- no soncantidades imaginarias sino que existen en la
naturaleza. Para ello se apoya en el carácter relativode las magnitudes. Por ejemplo, las
distancias del sistema solar son infinitesimales en comparacióncon los años-luz en que se miden
las distancias galácticas, y lo mismo cabe decir de unas masasterrestres en comparación con las
de las grandes estrellas del universo, de manera que
lo que parecemisterioso e inexplicable en el caso de la diferencial, en la abstracción matemática, aquí parecetan
corriente como si fuese evidente
, por lo que se puede afirmar que la naturaleza opera condiferenciales (16). Notas:(1)
Dialéctica de la naturaleza
, Madrid, 1978, pg.212(2)
Nuevos ensayos sobre el entendimiento humano
, Madrid, 1977, pg.51(3) Engels,
Dialéctica de la naturaleza
, cit., pg.216(4)
Anti-Dühring
, México, 2ª Edición, 1968, pgs.112-113 y 125(5) Aristóteles,
Metafísica
, Madrid, 1985, pg.87(6)
Monadología
, 61(7)
Discurso de metafísica
, 10(8)
Nuevos ensayos
, cit., pg.49(9)
Elementos de Geometría
, Libro V, Definición 4(10) Engels,
Anti-Dühring
, cit., pg.111(11)
Anti-Dühring
, cit., pgs.127-128(12)
Anti-Dühring
, cit., pgs.76-77(13)
Principios del conocimiento humano
, Barcelona, 1999, pgs.93 y stes.(14)
Discurso de metafísica
, 12(15)
Dialéctica de la naturaleza
, cit., pg.215(16)
Dialéctica de la naturaleza
, cit., pgs.206 y 213